Hola a todos! He aquí el último capítulo de esta historia. Agradezco mucho quienes estuvieron desde el principio apoyándome y dando favoritos, reviews y follows, no saben lo que significa para mí. Me encanta la serie y escribir múltiples historias que me ayuda mucho a desenvolver mi imaginación para algo más profesional. Por cierto, espero a finales de año tener mi primer libro promocionado por editorial Planeta! Así que a seguir sus sueños, y quién les diga lo contrario merece morir en un abismo oscuro en su propia desesperanza muajajaja… ajum! Como sea, estamos en la S4 que nos tiene grandes sorpresas, y me tomaré un merecido descanso para regresar con más próximamente. Dado el caso y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y COMENZAMOS!
….
Capítulo 18.
Jardín.
No lo podía creer… tenía que ser una pesadilla pero no lo era. La elegante habitación estaba perfectamente iluminada para mostrarle con lujo de detalles al hombre que estaba desnudo a su lado… ¡tan desnudo como ELLA!
Cubrió lo más que pudo su cuerpo con la sábana pero eso no quitaba su vergüenza.
-No puede ser… por qué a mí. ¿Cómo pude hacerlo?- chilló a lo bajó pero Félix despertó y se estiró en la cama cual gato era.
-Buenos días.
-¡¿Qué tienen de buenos?!- gritó furiosa y saltó de la cama para buscar su ropa que estaba desperdigada en diferentes partes del lugar. Félix la miraba con aburrimiento.- ¿Cómo es que llegué aquí? ¿Qué hicimos?
-Será qué no hicimos. Y no entiendo por qué te pones así. No es como si fuese la primera vez que lo hacemos.- ella se puso roja con deseos de matarlo.
-¡Esto fue un error!
-Pues ha sido el quinto error en lo que va del año. Y adoras claudicar.- rio este escuchando a Bridgette gritar.
Entre tanto, abajo los jóvenes Agreste sonrieron al escuchar la voz de su madre.
-Parece que mamá está aquí.- dijo Maximilian vestido con ropa forma y peinado impoluto.
-Creo que está molesta con papá otra vez.- rio Alexander que vestía de forma más casual y con una pequeña cola de caballo en su cabello. Estos habían dejado de lado la niñez para dar paso a la adolescencia a sus 15 años, casi 16.
En todos esos casi cuatro años sus padres habían tenido una relación de estira y afloja.
Muchas cosas habían pasado en ese tiempo…
Bridgette se había quedado a vivir con sus tíos hasta que consiguiera un trabajo y dinero para un departamento. Aunque no tardó demasiado en conseguir trabajo, ya que siendo que la compañía Agreste no tenía una jefa en el departamento de diseño y tras el éxito del desfile se quedó con el empleo de forma definitiva, regresando al puesto que le correspondía por derecho. Esta vez las malas lenguas se callaron con miedo a que se las cortasen, más tras el escándalo sobre la verdad de la ruptura de la pareja que Lila confesó en el desfile. Sin embargo, eso no significó que algunos cambiaran su mentalidad. Hubo algunos que siguieron tratando a Bridgette como la ex del vicepresidente y como una mujer oportunista al trabajar a su lado. Bridgette fue por demás bondadosa con quienes se acercaron con verdaderos deseos de aprender, y calló al resto con su talento en los siguientes desfiles. Las cabezas rodaron después de un año y se arrodillaron en su desesperación.
La compañía Agreste volvía al ojo de la moda mucho más poderoso después de que se diese a conocer una lista de las compañías y diseñadores que compraron los diseños de Lila y que eran originarios de la empresa. Todos negaron conocimientos culpando a los diseñadores a los que supuestamente Lila vendió, pero sólo se estaban cubriendo fútilmente. Fue una batalla sanguinaria en la que Gabriel Agreste estuvo contento de ganar humillando a sus rivales.
La relación con los chicos fue mejorando, quizás gracias a que sabían sobre sus dobles vidas. Alexander no le recriminó nada a su padre, al contrario, su admiración hacia él creció. Maximilian estaba contento de que la familia estuviese unida, sin embargo, demostró la vena sádica Agreste cuando expuso los tratos que recibieron de parte de los rectores de los institutos a los que intentaron llevarlos. Se abrió una investigación que dio un satisfactorio resultado.
El único problema con el que Bridgette y Félix se enfrentaron fueron a con sus amigos. Casi les dio un ataque cuando se enteraron que sus hijos usaron los miraculous pero al mismo tiempo estaban orgullosos de ellos, la nueva generación de héroes que defenderían Paris y al mundo de posibles peligros. Actualmente todos entrenaban bajo el mando de Su Han, que gustoso vino ante el llamado de Bridgette para entrenarlos tal y como alguna vez hizo con ellos en el pasado.
Lila Rossi intentó zafarse de sus crímenes atribuyéndolos a locura. Sin embargo, su acto cayó en picada ante la evidencia. Reveló las identidades de los grandes héroes pero ¿quién creería sus palabras? Algunos periódicos sensacionalistas dieron la noticia, pero no pasó a convertirse en las simples palabras de una mujer desquiciada. Lila fue enviada a una prisión de máxima seguridad de la cual no saldría hasta que fuese ya muy anciana si es que sobrevivía tantos años.
Felicia y Tristán eran los más felices de aquel cambio, al menos al principio, ya que cuando sus padres decidieron que vivirían ahora separados lloraron mucho. Sin embargo, Luka y Bridgette se mudaron a unos departamentos uno junto al otro. Para que así los niños no resintiesen la separación, al menos por el momento. Felicia tenía un talento nato para el modelaje y la línea de ropa infantil de su abuelo Gabriel fue un completo éxito. Félix no había querido dejarle de nuevo el anillo, temeroso ante su destructivo poder en manos de ella. Tristán estaba más qué feliz con su familia y todo lo que aprendía. Recibía lecciones de guitarra por parte de sus abuelos paternos, lecciones de esgrima y arco de parte de su primera abuela materna, y lecciones de defensa de parte de sus segundas abuelas maternas. Seguía siendo un chico muy tímido, pero por dentro era un poderoso dragón que sería imparable a futuro. Y tenía una buena madre que pronto le daría un hermanito al que también protegería. También mantenía comunicación con Kagami, la cual había insistido en que no le llamara madre. Hablaban por cartas, no e-mails. Kagami le enviaba cartas contando sobre algunas anécdotas, fotografías y dibujos que hacía en su rato libre. A veces no se contactaba por semanas, pero Tristán se había acostumbrado a ello y no le molestaba.
Y sobre la cantidad de demandas que se interpusieron al Liberty, todo quedó en el olvido cuando Jess decidió armar una especie de venta de "garaje" o mejor dicho, de cubierta. Había notado que Anarka tenía tantos objetos que no utilizaba y en su mayoría valiosos, hubiese sido un desperdicio que se quedaran empolvados o arrumbados en una esquina del barco. Todo fue un rotundo éxito. El barco se salvó, no más multas, y estuvo más vacío de lo que era pero Anarka se encargó de volver a abarrotarlo en los próximos años.
Bridgette bajó las escaleras intentando no ser vista, muerta de la vergüenza y más cuando Felix se levantó de la cama.
-Hola, mamá.- saludó Maximilian desde el comedor y cuando giró su cabeza vio a sus hijos desayunar.
-Oh, ho-hola mis amores. Pensé que estarían dormidos, quiero decir, hoy me quedé trabajando tarde con su padre, ya saben, trabajo, trabajo, mucho trabajo.
-Oh, entonces esos sonidos que escuché eran tú y papá.- dijo Alexander con una media sonrisa.
-Yo pensé que se estaban peleando de nuevo.- mencionó Maximilian mientras probaba bocado de sus huevos. Aguantaron la risa al notar un tic en el ojo de su madre.
-¡Sí! Discutimos sobre muchas cosas y ya saben que su padre me saca de quicio. Bien, debo irme.
-¿No te quedas a desayunar?- preguntó Maximilian.
-Lo siento tesoros. Debo regresar a con su hermana que se quedó con sus abuelos. Pero hoy vamos a comer todos juntos.
-Me parece genial.
-Nos vemos, madre.
Bridgette salió casi corriendo y al salir por la puerta, Félix bajó las escaleras vistiendo un impoluto traje negro y camisa blanca, los años habían sido generosos con él, apenas y notándose unas leves arrugas alrededor de sus ojos. Nada mal para un hombre con dos hijos adolescentes.
-Mamá acaba de salir.- dijo Maximilian.
-Salir corriendo.- se burló Alexander mientras ponía mermelada a su tostada.
-Ya veo.- dijo sentándose a la mesa y llenando su taza de café.
Los dos hermanos se miraron serios un rato antes de hablar con su padre.
-Padre, sabemos que han hecho todo lo posible para quedar en buenos términos.- comenzó Maximilian de la forma más diplomática posible tal y como su abuelo le había enseñado.
-Pero, ¿cuándo crees que tú y mamá cerrarán al fin el pacto?- preguntó Alexander.- Es decir, sabemos que ustedes dos no se quedan del todo trabajando, o al menos no de forma laboral.- Félix fulminó a su hijo con la mirada.
-Esas no son formas de expresarse, hijo.- pero este le sonrió al más puro estilo de Chat Noir.
-He sido lo más sutil posible.
-Pero en serio papá, ¿para cuándo?- preguntó Maximilian reflejando la misma impaciencia que su hermano.
-Eso mismo quisiera yo saber.- dijo Gabriel entrando con Natalie que se sentó en la mesa junto a él.- No es que me moleste tus avances, hijo mío. Has sido demasiado activo y no sabes lo orgulloso que estoy de ello.- los hermanos aguantaron la risa ante el doble sentido de las palabras de su abuelo, en cambio Félix alzó la ceja no sabiendo cómo su padre podía ser a veces tan burlón.- Pero quisiera pasar más tiempo con mi nieta y dejar de lado las malas lenguas.- Félix suspiró profundo.
-Muy pronto.- anunció mirando su reloj.- Antes de que se den cuenta todo estará en su lugar.- dijo confiado a pesar de que nadie tenía idea de lo que tenía en mente.
-Si es antes de mi competencia de esgrima sería genial.- anunció Alexander que se levantó de la mesa primero y tomó su bolso de gimnasio.- Vamos hermano.
-Ya voy.- dijo tomando su mochila y luego miró a su abuelo.- Hoy seguimos en la tarde con la lección abuelo.
-Que tengan un buen día en la escuela.- los hermanos se fueron y Gabriel se quedó a solas con su hijo mientras desayunaban.- Espero que tu plan funcione.- dijo antes de dar una mordida a un croissant.
-Lo hará. Ella sabe que no puede escapar de mí no importando lo que haga.- dijo con una sonrisa de lado que hizo sentir a Gabriel orgulloso.
…
Bridgette apenas y tuvo tiempo para darse una ducha rápida e ir a con sus tíos para ir por Felicia. Miró su reflejo en la puerta de la panadería. Hacía años había vuelto a ser la mujer delgada y atlética que recordaba. Aunque claro, con la diferencia clara de la edad sobre ella, sus caderas anchas, sus piernas torneadas, y por supuesto… se sonrojó al recordar cómo Félix gusta tanto de besar sus… mejor olvidarlo. Cuando entró, el aroma a pan la recibió y subió para ver a su pequeña desayunar.
-¡Mamá!- gritó Felicia que corrió hacia ella y le abrazó.
-Hola minette, ¿qué tal te fue con tus abuelos?
-Muy bien, jugamos video juegos y aprendí combos nuevos.
-Esta pequeña es cada día mejor.- dijo Tom con orgullo.- Seguro que algún día será una campeona como su madre.
-Pues yo pienso ganarle a mi mamá un día.- dijo la pequeña sacando sus genes Agreste.
-Ya veremos si puedes.- le picó la nariz Bridgette.- Termina de prepararte que se te hará tarde para el colegio.
-Ya voy.- dijo la pequeña que corrió a tomar sus cosas. Sabine se acercó a Bridgette con un plato de quiché en la mano.
-¿Ya desayunaste?
-Mmm, huele delicioso pero me gustaría algo más ligero. Mi estómago no se ha sentido bien estos últimos días.
-¿Todavía? Ya va siendo una semana de ello. ¿No has ido con el médico?
-Tengo una cita hoy después de la comida. Pero seguro que sólo es una pequeña infección estomacal. Uff, sabía que no debí comer esas tostaditas de caviar del último evento. Tenían un sabor raro.
Felicia llegó vestida con un conjunto de camisa china larga y short. A Felicia le fascinaba la ropa oriental, y estaba peinaba tal y como su madre en el pasado con dos coletas bajas y su distinguido mechón de cabello.
-Ya estoy lista. Mamá, ¿cuándo me vas a dar un hermanito?- las mejillas de Bridgette se colorearon ante la repentina pregunta.
-Felicia, ya te dicho que eso no se va a poder.
-Pero si Tristán va a tener un hermanito pronto. ¿Por qué yo no?
-Porque para eso necesitaría casarme. Y no tengo a nadie con quién casarme.
-¿Y papá no es alguien con quién te casarías?- esta vez el rojo del rostro de Bridgette se expandió hasta sus orejas.
-P-Pues… bueno… tu padre y yo nos llevamos muy bien pero… aún no estamos listos para dar ese paso.- Felicia se cruzó de brazos.
-Mamá, ¿si te haces viejita luego cómo te vas a casar?
-¡A qué va eso! Vamos, Felicia. Hay que irnos.- sus tíos ya habían bajado entre risas para atender la panadería cuando escucharon una pequeña tosecita. Bridgette vio a Pollen que se asomaba detrás de un jarrón.- Pollen, ¿pasa algo?
-¿Puedo despedirme?- Bridgette sonrió. Pollen se había mostrado mucho más cariñosa con ella por alguna razón. Así que asintió y la pequeña se lanzó a su estómago en un abrazo.- Cuídate mucho, guardiana.
-Por supuesto que sí. No te preocupes. Ven, te llevaré con los demás.
Se había convertido una costumbre que un kwami estuviese cerca de Felicia, así como Longg estaba con Tristán. Plagg era su predilecto pero les vigilaba mucho más de cerca, más con semejante poder destructivo desatado. Ese par sería de peligro en caso que en efecto, Felicia heredara el anillo de su padre.
Dejó a Felicia en la escuela, donde de inmediato se encontró con Tristán. Su pequeño niño ya no le llamaba mamá, pero era normal al tener a Jess como su madre. Aun así lo extrañaba un poco.
De repente su celular sonó.
-¿Sí?
-¿Estás cerca de la oficina?- preguntó Félix.
-Acabo de dejar a Felicia en la escuela. Enseguida iré.
-Está bien, no hay prisa. Ven con cuidado.
-Sí, claro. No eres el primero que me lo dice.
Colgó pensando que últimamente todos estaban muy al pendiente de ella.
…
En la cafetería de la escuela los hermanos estaban formados en la fila con sus charolas.
-Papá parecía muy confiado.- dijo Maximilian un tanto pensativo.
-Es verdad. Pero dijo que no teníamos que preocuparnos.- respondió Alexander tomando un plato y pasándole una ensalada a su hermano que había dejado de poner atención.
-Ya, pero conociendo a papá quién sabe qué clase de plan tenga en mente.
-Conociéndolo, uno maquiavélico.
-¡Hey! ¡Chicos!- se unió a ellos Briana, la chica estaba peinada con dos moños bajos como en su transformación en G-C y con un par de mechones ondulados enmarcando su rostro. Su estilo de DJ se había acentuado con los años así como tener audífonos en su cuello como alguna vez lo hizo su padre. Maximilian se tensó visiblemente sonrojado al tenerla a su lado, aunque se encelaba cuando alguien la veía por más tiempo del necesario.- Todavía no confirman si van a venir este fin de semana con nosotros al cine.
-Amm, les confirmaremos después, esta noche.- respondió Maximilian manteniendo de forma admirable su entereza. Alexander sonrió de lado.
-Por supuesto, mi hermano luego te mandará un mensaje para confirmar.- Maximilian luchaba con no sonrojarse aún más, ya que siempre terminaba por pensar demasiado los mensajes que le enviaba a Briana hasta romperse la cabeza.
-Vale, pero que no se les olvide.- señaló un poco molesta.- Tengo los boletos separados, pero si no confirmo que iremos los cinco para mañana temprano, olvídense.
-¿Los cinco?- preguntó Alexander.- Pensé que sólo seríamos cuatro.
-¡Por suerte no es así!- sonrió Briana y notó a los mellizos llegar.- Ah, miren quienes están allí. ¡Alain! ¡Lys!- los mellizos les saludaron, cada uno con un almuerzo para así no hacer fila. Alexander fue quien esta vez se quedó paralizado.- ¡Avancen tortugas!- empujó Briana para que terminaran de recoger y se sentaron con los hermanos Le Blanc.- Qué hay chicos. Lo juro, es una lata no estar este año en el mismo grupo.
-Pero podemos estar juntos en el descanso y fuera de la escuela.- dijo la joven Lys.
Ambos hermanos tenían su propio estilo. Alain era una mezcla entre formal e informal y sus rasgos cada vez se parecían más a los de su padre. En cambio Lys gustaba de un estilo más bohemio, usaba gafas y tenía el cabello corto sobre los hombros.
Briana tomó entre sus dedos un rizo corto de su amiga.
-De haber estado en el mismo grupo aun tendrías tu hermoso cabello largo.
-Está bien, además ya no me molestan.- dijo la chica restándole importancia aunque en su momento estuvo inconsolable. Maximilian sonrió esta vez de lado.
-Sí, es bueno que ya no te molesten.- dijo mirando de reojo a su hermano que intentaba concentrarse en la comida.
-Sí, aunque creo que me tienen miedo.
-/ ¿Por qué será?/- preguntaron Briana y Maximilian al mismo tiempo mirando de reojo a Alexander. Por supuesto, cuando sucedió aquel incidente y se enteró que a la chica le hacían bullying, un demonio despertó en el joven Agreste. Si bien Alain defendió a su hermana como un león, Alexander fue una pesadilla para quienes ahora estaban en su lista negra.
-No importa eso. Y además te ves muy bien hoy.- dijo Alexander sin mirar a la chica directamente y Maximilian sabía por qué, porque se sonrojaba peor que él.
-Cómo sea, nos enteramos que vas a venir Lys.- Maximilian ignoró la mirada asesina de su hermano.
-Sí, reprogramaron el concurso de arte. Ah, estaba pensando, ¿qué tal si vamos a la piscina luego de la película?
-¡¿Piscina?! ¡Me apunto!- exclamó Briana contenta.
-Me parece bien.- dijo Alain ignorando que los hermanos Agreste estaban rojos como tomates y con esos mechones en forma de corazón.- Por cierto, dentro de poco Honig ya no va a estar en nuestro entrenamiento.- eso cambió la cara de los Agreste, más de Alexander que se puso pálido.
-N-No me digas que ya no quieres ser súper heroína…- habló como pudo y Maximilian tomó la palabra.
-¿Ocurrió algo? ¿Fue por el asalto que impedimos la última vez?
-¡No lo hagas!- gritó Alexander llamando la atención de la gente alrededor.- Eres una parte importante para el equipo. No puedes renunciar, te cubriré más seguido las espaldas pero no nos dejes.- Briana y Maximilian lo sentaron cuando quiso levantarse a seguir su drama e hicieron gestos a los demás de que no le prestasen atención.
Lys negó de inmediato.
-No, no es cosa mía. Fue Pollen quien me dijo que ya no podía ser su portadora.
-¿Y eso por qué?- preguntó Briana igualmente sorprendida. Los mellizos se miraron y sonrieron para confusión de sus amigos.
-Pues verán…- comenzó Alain a hablar en voz baja y los hermanos ahogaron una exclamación al mismo tiempo.- Y es por eso que mi hermana ya no podrá ser Honig de acuerdo a Pollen.
-Pero Ziggy y yo nos hemos hecho amigos. Así que será mi nuevo kwami.- dijo Lys pero los hermanos estaban temblando en sus asientos.
-No me lo puedo creer…
-Papá es peor de lo que creí…
Sus amigos les miraron un momento y sonrieron ante la situación que se les presentaba a sus amigos.
-Esa sí no me la esperaba. Felicidades.- rio Briana antes de alzar su lata de refresco a los chicos en un brindis.
…
Bridgette dejó de dibujar, se estiró y se levantó de su mesa de trabajo lista para almorzar.
-Espero que los chicos ya estén aquí. Dijimos que comeríamos todos juntos.
-Ya sabes que siempre es así.- dijo Tikki con una sonrisa.
Bridgette sonrió, era cierto. Siempre intentaban pasar el mayor tiempo posible con los niños, era parte de su acuerdo. Aunque eso no significara que de vez en cuando ella y Félix no comieran a solas o con amigos. No sabía cómo definir su estado actual. Primero fueron reuniones incómodas, luego pasaron a ser compañeros, amigos, muy amigos, mejores amigos, y ahora… ¿amigos con derecho? A veces le daba ganas de patearse a sí misma. ¡No creía que estaban listos para dar otro paso a su relación! Ya lo había perdonado, pero de eso a volver a tener una relación de amor… la duda siempre la carcomía.
Las puertas del elevador se abrieron y se sorprendió de ver a Félix.
-Félix, ¿acabas de terminar también?
-Iba justo abajo. Los chicos me llamaron, dijeron que llegarían un poco tarde. Ya recogieron a Felicia.
-Ya veo. Bien, espero que lleguen bien.
Bajaron y salieron del edificio. Normalmente iban a un restaurante familiar. Nada demasiado ostentoso, pero Félix parecía tener otros planes.
-Hay un nuevo restaurante que los chicos dijeron que era muy bueno. No está lejos, ¿quieres ir?
-Claro. Siempre estoy abierta a opciones. Y me muero de hambre…- Félix sonrió.
-Bien.
Llegaron a un bonito restaurante con terraza. El lugar era esplendido y al pasar por las mesas echó un vistazo a algunos platos que se veían vastos y de buen ver. Al llegar a la terraza sus ojos se abrieron al ver una jardinera rodear el lugar repleto de rosas de colores. Amarillas, rosas, blancas, y como no, rojas. Se sentaron casi al borde, muy cerca de las rosas. Bridgette aspiró el fresco aroma de las flores.
-Este lugar es tan bello…
-Lo es.- dijo Félix mirándola nada más a ella, cosa que Bridgette notó y se sonrojó intentando esconder su rostro detrás del menú. Había llegado el momento.- Bridgette, tenemos que hablar. Quisiera dejar en claro nuestra actual relación.
-Ah, ya veo…- sabía que era inevitable. Bajó el menú para poder hablar cara a cara.- Sé que necesitamos dejar en claro nuestra relación pero… en estos momentos me es un poco difícil decidir qué somos.- Félix la miraba con una seriedad que la ponía nerviosa.
-Bridgette, ¿me amas?- ella se sonrojó y bajó la mirada unos momentos, aspiró y dejó salir lentamente el aire antes de volver a mirarlo.- Yo… te amo.- dijo sabiendo lo difícil que eran esas palabras cuando antes las pronunciaba sin vacilar.- Tienes ahora mi confianza, mi cariño y mi respeto… pero no estoy segura si estamos listos para ir un paso más allá.
-Bridgette…- tomó su mano y la apretó entre las suyas.- Hemos pasado por mucho estos años. Cada día ha sido una lucha constante para nosotros pero hemos salido adelante a pesar del miedo que sentimos del uno al otro. Hemos probado nuestra confianza, hemos peleado, y nos herido a veces pero hemos sabido a pedir perdón. Así que… me preguntaba si podríamos dar el siguiente paso juntos, como siempre hemos hecho.
Ella sonrió, con pequeñas lágrimas deseosas de salir por sus ojos.
- Félix…
-Somos como estas flores, con un significado distinto cada día. Pero al final… hay tanto rojo en nosotros que no podemos ocultarlo más.
La voz de Félix fue suave y cálida. La llenaba de confianza y de ternura… era cierto. Tenía miedo que tras todo lo que han avanzado todo se destruya en una relación en la que quizás no estaban listos. Pero era su miedo el que hablaba. Estaba lista de dar otro paso de mano de Félix sabiendo que no la soltaría.
-Sí…- musitó a lo bajo antes de tener el valor suficiente de decirlo con más fuerza.- Sí, quiero dar ese paso junto a ti.
Félix sonrió y besó sus manos con devoción.
-No sabes lo feliz que me haces al decir esas palabras.
-Félix…
-Bridgette… nuestra segunda boda será hermosa.
-… ¿Qué?
-Casémonos el siguiente mes.
-¡¿QUÉ?!- ella ahora le miraba molesta.- ¿De qué va esto? ¿Casarnos?
-Has dicho que sí al dar el siguiente paso. No veo por qué te sorprendes tanto.
-¡Sí! Dar el siguiente paso y ser novios, ¡no casarnos! ¡Has dado más de cinco pasos con eso! No, ¡cinco largas zancadas!
-Pero es que es inevitable. Y no podemos esperar más tiempo, mayormente en tu estado.
-No te entiendo. ¿Qué quieres decir? ¿Mi estado? ¿Acaso te crees… que estoy embarazada?
-Es más que obvio después de todo lo que hemos hecho. Tienes mareos y vómitos.
-Tengo una infección estomacal. No es nada.
-También pareces más sensible.
-Estoy cerca de mis días.
-Y ni qué decir que tus pechos se ven más…
-¡¿Y de quién es la culpa de eso?!- la joven suspiró sintiendo una migraña venir.- Félix, si estuviese embarazada lo sabría. Cosa que es imposible.
-¿Has tenido tu periodo?
-He estado bajo mucha presión. Pero eso no significa nada me ha pasado antes.- le dijo señalándolo confiada.- Y también sé que no estoy embarazada porque tomo la píldora. Así que es más que ridículo que pienses eso.
-¿Segura?
-Por supuesto.
-¿De verdad?
-Claro que sí.
-Ya veo… bueno, no es como si tus pastillas no pareciesen pequeñas mentas.
-¿Cómo sabes…? No…- comenzó a negar lentamente.- No serías capaz.
-En realidad yo no he hecho nada, la mente maestra de ello fue Felicia.
-¿Mi niña?- Félix asintió a sabiendas de que la pequeña sería exonerada.
Felicia miró el frasco con odio. Según había escuchado algunas mamis evitaban tener bebés si se tomaban una medicina, y había visto a su madre tomar esas pastillas.
-¡Plagg!- gritó la pequeña al kwami.- Necesito ese frasco.
-¿Y qué vas a hacer con eso?
-Quiero tirarlas a la basura.
-Pero si haces eso tu mamá lo sabrá y comprará más pastillas.
-No si nunca se entera.- dijo la pequeña sacando la pequeña caja de mentas que tenía.
Bridgette no se lo podía creer pero ahora sus síntomas encajaban y se llevó las manos a su cara.
-¡No puede ser! Esto no puede estar pasando…- musitó con espanto bajando su cabeza. Félix le dio unas palmaditas en las manos.
-Lo sé. Cuando me lo contó estaba en shock también.
-No… no lo creo.
-Felicia ya sabe que hizo mal, ya hablé con ella.- dijo recordando cómo la premió con un helado doble de chocolate después de realizar la tarea por la que la entrenó, fue una tarde dulce para ambos.
-No… no me creo que… ella sea la mente criminal detrás de esto.- Félix dio un pequeño salto en su asiento ante esa mirada.- Felicia bien pudo haber cambiado mis pastillas, pero no creo que tenga la suficiente malicia para idear algo así de perverso.- Félix intentó guardar la compostura. Por supuesto, él había la mente maestra detrás de todo eso, pero ella no tenía pruebas. Tragó saliva y respondió a su acusación.
-Pruébalo.
Bridgette quería estrangularlo con sus manos y al notar su deseo psicópata él rápidamente volvió a tomar sus manos y juntarlas.
-Planearemos la boda antes de que se note. Haremos lo imposible para que así sea.
-Prefiero volver a ser madre soltera.
-Eso no te lo permitiré, menos cuando tienes a un guapo gato como tu purrometido.
-¡¿Desde cuándo tengo prometido?!
-Bridgette…- le habló en voz baja y con una sonrisa juguetona en sus labios.- Prometo esta vez hacerte feliz hasta el último día de nuestras vidas.- ella hizo un mohín.
-Tú nada más sabes darme disgustos.
-Pero aun así me adoras.
Ella suspiró y sus hombros se relajaron. Aunque ya no había peligro, él siguió sin soltar sus manos, por si acaso…
-¡Eres un tramposo!- él sonrió y se levantó para besar su frente.
-Haría lo que fuera por ti. Eso no lo dudes, mi lady. Y te amo.
-Gato tramposo… pero también te amo.
Los kwamis al escuchar eso sonrieron aliviados, incluso Plagg que sabía que ahora estaría mucho más tiempo con su pequeña gatita y Pollen no duró en abrazar el vientre de Bridgette contenta por el nuevo miembro y su futuro portador. Pronto sus hijos llegaron a con su hermanita, que al verlos tan juntos no pudieron evitar sonreír a sabiendas que al fin comenzarían de nuevo su camino juntos.
No todo en la vida en la vida es felicidad, en el camino hay espinas que lastiman cruelmente el corazón y que provocan que lloremos lágrimas amargas. Pero si se cuida con cuidado, se mima y protege, la flor que habita en el corazón de cada uno florecerá con el amor que uno obtiene o gana para sí mismo. A veces la flor se marchitará y dependerá de uno que esta vuelva a florecer, no es fácil, pero vale la pena. Y al final, formará parte de un hermoso jardín lleno de amistad, fidelidad, dulzura y amor. Tal como las rosas que ahora los rodeaban y como las grandes rosas rojas que florecían en el jardín de los Agreste, donde en un mes, una pequeña ceremonia tomaría lugar rodeado de grandes y recién florecidas rosas rojas que representaban su amor renovado. Y entre toda la felicidad, la figura estática de la matriarca Agreste tendría en su cabeza una corona de flores que su pequeña nieta dejaría para que también celebrara con ellos ese día el amor. Viendo ésta contenta, y sin que nadie notara su presencia, como de nuevo esos corazones que se creyeron marchitos como ese jardín, florecían en una hermosa flor llena de amor.
Fin.
…..
Próxima historia:
Félix sólo pensaba en el futuro con su lady, amarla, protegerla y cuidarla siempre, pero no pensó que su futuro no sería color de rosa. Cuando una versión futura de él aparezca todo dará una vuelta de 180 grados cuando no sólo se entere de quién es la chica tras la máscara de Ladybug, sino que en el futuro ella será el enemigo que aterrorizará Paris en su ansia de sangre y venganza. Para evitar ese oscuro futuro deberá evitar que Lila logre sus planes contra Bridgette en el tiempo de dos semanas, lidiar con los akumas y al mismo tiempo derrotar a la villana que está en su época, dispuesta a todo con tal de que su línea de tiempo permanezca y siga con su destrucción contra Paris, buscando acabar con las vidas de quienes fueron sus amigos y aliados de forma atroz y definitiva. Félix hará lo que sea para proteger el corazón puro de su lady aunque le cueste la vida.
Oscuro amanecer.
