LA CENICIENTA FUGITIVA

Nota de autor: Lo sé, me tarde muchísimo pero juro que estuve muy ocupada; además, de nuevo batí mi record personal ¡38 paginas en Microsoft Word, queridos lectores!

Y voy admitir lo siguiente antes de que alguien más lo señale: se me acabó la creatividad para nombrar a los 12 señoríos de Eliborea así que simplemente les di los nombres de las regiones de Francia, lo mismo con sus villas y ciudades.

Claro, excepto unos que no encajarían tan bien en un contexto de fantasía (donde el cristianismo y sus ramas nunca existieron), en sus casos utilicé nombres de las regiones que había en el siglo 10.

Sí, algunos nombres son de una misma región en periodos diferentes ya que se escuchaban bien pero al final del día esto es sólo un fanfic XD Ahora sí, continuemos…

Capítulo 5: Inicios bruscos en el bosque y en el mar.

En algún punto de Orezlinad:

Evocación, su lado oscuro para ser más precisos, era lo que ella estudió más en su vida: el poder crear elementos de la nada y manipularlos. Las plantas eran su especialidad. Sin embargo, como todo en la vida, había reglas y una de ellas era que no se podían hacer crecer plantas con magia en lugares donde normalmente no lo hacían, a la tierrano se le podía exigir nada.

No obstante, como todas las reglas, existían los vacíos legales y la Conjuración sería el suyo esa noche una vez más.

La mujer trazó un círculo en el suelo junto a aquellos símbolos que conocía tan bien —procurando no cojear mucho y no dañarse más la pierna—, comenzó la invocación y dentro de poco todo aquel pedazo de tierra que había delimitado con gis fue reemplazado con tierra de Eliborea dejando la de Orezlinad en su lugar a muchos kilometros. Ahora aquellas plantas ya podrían crecer a su ritmo normal al igual que las otras que plantó en el resto del reino.

—Necesitarán tiempo —se dijo a sí misma— pero valdrá la pena.

Mientras hechizaba el resto del terreno y sembraba piedras con runas especiales en ellas para que el nivel de humedad fuera el adecuado sintió que su mente se enlazaba con otra.

¿Estas allí? —preguntó en su cabeza esa voz que conocía tan bien.

—*Gasp* Gabriel ¿Eres tú?

Sí. Ya han sido semanas sin hablarnos, Nathalie ¿Cómo te ha ido?

—Excelente, acabo de concluir la misión que me encomendaste ¿Y a ti como te ha ido?

Como quisiera poder darte buenas noticias, mi querida Nathalie. Fui descubierto.

La mujer perdió el aliento.

— ¡¿Por quién?!

Lo único que sé es que era una chica de cabello rosa, estaba aliada con otra joven misteriosa y un mago que fueron a la fiesta de la princesa.

— ¿Un mago dices? Oh, dioses, esto no está bien.

Gabriel le explicó rápidamente la situación con la zapatilla, si la escondían en ese Valle Fae de Breizh ya no podría rastrearlos con clarividencia y dudaba que la guardia real los encontrara pronto —Felix no podía decirles simplemente que sabía a donde iban y mandar a su escuadrón especial de caballeros alfa allá, se vería sospechoso.

Por eso te necesito aquí, debes matarlos antes de que lleguen al valle fae. Ahora traza un pentagrama de 15 subsecciones y espera media hora a que vaya a un lugar seguro, voy a teletransportarte.

—Oh… verás, respecto a eso… —rió nerviosa— me torcí el tobillo ayer y sigo lastimada.

¡¿Qué?! ¿Y porque no te tomaste una poción amarilla?

—No quería atrasar tus planes; si no sembraba este lote de plantas ahora íbamos a tener que esperar el próximo mes.

El hombre maldijo entre dientes. Teletransportar seres vivos no era cosa fácil —no había riesgo de que acabaran a la mitad si no se hacía correctamente sin embargo podían terminar a medio camino o en otra parte si no se dominaba bien el arte— pero hacerlo cuando estaban heridos suponía hacer una apuesta de 50 a 50, se podían empeorar sus lesiones y para colmo de males las pociones de sanación azules no funcionaban poco después de ser teletransportado.

—Lo siento ¿Estás enojado? —preguntó preocupada, se tardaba mucho en responder.

No, no, sólo… *suspiro*… planta la segunda mitad de ese lote mañana y en cuanto termines tómate una poción amarilla y descansa, por favor.

—Sí, Gabriel.

Vuelve a contactarme cuando estés sana POR COMPLETO. Luego te traeré aquí, hasta entonces.

—Nos vemos.

Y cortó la comunicación.

En Eliborea, bajo tierra:

Estaba demasiado cansado para poder enojarse tanto como lo ameritaba esa situación. Las palabras de su hijo resonaron en su cabeza "¡El plan se nos vino abajo por tu estúpida arrogancia!"

Tenía razón y odiaba admitirlo. Nunca pensó que alguien iba a descubrir esos pasadizos, cuando llegó al castillo los encontró repletos de polvo sin mover. Nadie había entrado allí en años y dudó que alguien más lo fuera a hacer pronto, eran tiempos de paz después de todo y no tendrían por qué estudiar rutas de escape antiguas.

Fue arrogante y por lo tanto fue descuidado. No debía darse el lujo de cometer más errores "Debo poner trampas en los pasillos secretos —De repente sufrió otro ataque de tos, no sangró esta vez pero tomó aquello como una señal, no debía tentar a su suerte—. Empezaré hasta mañana"

En el calabozo del castillo:

El día 32 de cantlos ya casi llegaba a su fin, eran las 14 de la noche. La interrogaron hace casi una hora, ella insistió con la misma frase "Estos labios están sellados". Pasó otro rato durante el cual retomó sus pensamientos donde los dejó luego de que el hombre encapuchado se fuera, llegó a la conclusión que no pudo haber sido sólo cuestión de suerte el hecho de que ella y la princesa no se lo encontraran durante esos años.

Cuando apenas estaban explorando las rutas lo hacían en las horas libres de Juleka y mientras Luka se encontraba ocupado en las lecciones que no tenía que tomar junto a Alya para no correr el riesgo de encontrárselo al salir de una entrada oculta.

Los sirvientes tenían 5 horas de almuerzo y comida repartidas a lo largo del día, dejando los pasillos vacíos durante estas; los encargados del personal se aseguraban que ninguno faltara —el mantenimiento de un castillo era algo agotador— así que al principio se decidieron por ellas para llevar a cabo su exploración.

Hubo unas tres ocasiones en que escucharon pasos cerca, se ocultaban en las sombras y aguantaban la respiración pero al irse rápidamente asumían que se los imaginaron por el miedo a ser atrapadas. Ahora Alya sabía que se equivocaron: de veras había alguien más en los pasillos con ellas.

Por otra parte, al casi ser notadas por uno de los maestros que andaba paseando por allí se vieron obligadas a tomar en cuenta los horarios de estos. Por un par de horas tres veces a la semana todos los educadores se reunían para coordinar sus planes de estudio y así evitar traslapes entre ellos.

Se quedó boquiabierta al recordar que, al tomar esa variable en cuenta nunca volvieron a escuchar pasos cercanos a ellas. Y como ahora sabía que nunca se los imaginaron…

"¡No puede ser!" Rápidamente arrancó un pedazo de la tela interior de su vestido, se mordió el dedo y escribió con sangre un mensaje que ocultó detrás de un ladrillo flojo que encontró en la pared horas atrás.

Un rato después llegaron unos guardias para sacarla de allí, iban a trasladarla a la prisión del norte del capitolio.

Poco más tarde:

Juleka —aun disfrazada de caballero nivel gamma— aprovechó que aún faltaba para que el doctor la revisara y entró a escondidas al calabozo, le avisaría a Alya que su familia estaba a salvo pero no la encontró allí.

—Demonios, ya se la llevaron —se sentó en el piso.

La abrumó pensar en lo preocupada que la pobre debía de estar sin saber si su madre y hermana lograron llegar con bien a la casa Lavillant. Ahora era oficial, todo dependía de ella y Nino "No voy a decepcionarte". Entonces algo captó su atención. Desde su punto de vista uno de los ladrillos de la pared se veía extraño.

Abrió la reja con la llave pequeña y esa horquilla grande para el cabello, descubrió aquel pedazo de tela que Alya había escondido y leyó el mensaje. Se espantó al notar que estaba escrito con sangre, sin embargo lo que decían esas letras que aún no terminaban de secar la dejaron todavía más fría:

"HAY UN MAGO MALO EN EL CASTILLO: ES UN MAESTRO DE LUKA"

Mañana del 1ro de Samonios (3er mes de primavera):

Pasaron la noche en una cueva no muy lejos del río menor que cruzaron, Adrien, Marinette y Alix se turnaron para vigilar.

Horas después, cuando el sol levantándose en el horizonte dejó de verse rojo, el mago comenzó a despertar. Esperó encontrarse con su cuarto, teniendo la pequeña esperanza de que todo hubiese sido un sueño pero en vez de eso sus ojos enfocaron un techo de roca "Así que esa noche loca si pasó en realidad"

Estiró sus brazos dando un largo bostezo y terminó golpeando a la joven de cabello negro en la cara sin saber que la interrumpió a media pesadilla.

— ¡Aahhh! ¡Los caballeros vienen!

Los animales y Luka se levantaron asustados de golpe al oírla.

— ¡No, no, no, cálmense todos! Estamos a salvo. Perdón, Marinette, olvidé que estabas a mi lado y te golpeé al estirarme.

—Oh, dioses —suspiró acostándose de nuevo en el saco de dormir—, casi nos diste un infarto…

—Lo sé, de nuevo, lo siento.

— ¡Sí, PERFECTO! —gritó Alix desde afuera.

Los demás fueron a ver qué pasaba, todos menos el mago se quedaron con los ojos bien abiertos al ver toda la tierra de la entrada cubierta de operaciones matemáticas dibujadas con una rama. La cambia formas había sido la última en hacer guardia y al parecer pasó su tiempo no sólo vigilando.

—De acuerdo… ¿Qué es todo esto? —dijo Plagg caminando entre los trazos cuidando de no pisarlos.

—Ah, hola chicos, que bueno que ya están despiertos. Vengan a ver —les dijo sentada con las piernas cruzadas sin apartar la vista de lo que hacía.

Caminaron a donde ella estaba, había una secuencia de números e iniciales a sus pies la cual copiaba en papiro con un carboncillo.

—Pasé mi turno haciendo cálculos tomando en cuenta la velocidad máxima de un caballo, cuanto pueden recorrer en un día llevando carga entre muchas cosas más. Y justo ahora acabo de terminarlo: ¡El itinerario!

— ¿Itinerario?

—Sí, Luka, las 30 horas del día planeadas y organizadas de forma ideal para recorrer el número máximo de kilómetros sin cansarnos y con las horas libres suficientes para comer bien, descansar o en tu caso, Adrien, seguir practicando magia —dijo temblando de la emoción.

— ¿Cuánto tardaste en esto?

—Tranquila, Marinette, estoy en mi elemento. Ahora presten atención —estiró el papiro mostrándoles la secuencia numérica—. Dividí el día en 3 bloques principales: Primero nos despertamos a las 4 de la madrugada, tendremos una hora para despabilarnos, lavarnos la cara, etc. En las siguientes 2 horas desmontamos el campamento si es que lo pusimos, desayunamos y hacemos digestión.

Pausó para recuperar el aliento, hablaba rápido cuando se emocionaba.

—El 1er bloque es de 4 horas y media. Tikki, Plagg y yo galoparemos 15 min hasta haber recorrido 3 km, de allí tendremos una 1 hora de descanso seguida de 15 min de caminata a pie hasta recorrer otro kilómetro, así no se entumirán —señaló al rubio y la pelinegra—. Ahí termina el primer sub-bloque.

— ¿Y durante esa caminata cómo llevaremos las cosas? —preguntó Plagg.

—Yo me las llevo, un yak puede con más peso —le guiñó el ojo.

— ¿No sería más fácil que los tres nos convirtiéramos en yaks durante el viaje para cargar más peso por más rato? —sugirió Tikki.

—No, si alguien nos ve levantaríamos sospecha —dijo Adrien—. Los comerciantes del Norte del continente vecino son los únicos que andan con más de un yak y ellos no vienen en esta época del año.

—Como decía: todo eso lo repetimos 3 veces en total. El 2do bloque es como el 1ro sólo que de 5 horas y el sub-bloque de en medio está formado nada más por 15 minutos de galope hasta haber recorrido 2 km con 1 hora y 45 de descanso, te recomiendo practicar tu magia en ese, Adrien.

Pausó una segunda vez.

—El 3ero es justo como el 1ro y por ultimo tendremos 2 horas de poner el campamento, cenar y descansar con 1 hora para conciliar el sueño ¡Así nos quedan 10 horas para dormir y recorreríamos 30 kilómetros por día! —Concluyó levantando los brazos como en señal de victoria.

Los demás se le quedaron viendo al mago, atónitos del asombro.

— ¿Qué puedo decir? Cuando se trata de cosas que tienen que ver con el tiempo Alix es todo un As —se encogió de hombros.

—Claro, esto es lo que haríamos en un día sin contratiempos —enrolló el itinerario.

—A mi me gusta tu plan, hay muchos descansos en medio y no tendré que ser caballo todo el día —sonrió Plagg.

—Una cosa más, como hoy nos despertamos pasado el amanecer este es el día cero; podemos usarlo para planear nuestra ruta ¿O quieren avanzar primero e ir planeando después?

—Planeemos ahora, no hay que dejar nada a la suerte. Voy por el mapa.

Mientras tanto en el castillo:

Los sirvientes se encontraban exhaustos, habían pasado la noche ayudando ya fuese a buscar más pistas junto a los guardias o limpiando relleno y trozos de calabaza de los carruajes de los invitados; no pudieron dormir sus 10 horas. Juleka se vio tentada a pedirle a su hermano extender sus descansos ese día, sin embargo, no quería tentar su suerte; ya iba a ser demasiado con lo que estaba a punto de solicitar.

Lo encontró en su estudio leyendo, se veía muy concentrado y cansado más no sólo por falta de sueño. En cualquier ocasión lo habría dejado en paz, no obstante, eso era una emergencia, el tiempo apremiaba.

—Luka…

— ¿No deberías estar en cama? —No se molestó en levantar la vista— Te golpearon muy fuerte ayer.

—Me siento un poco mejor hoy, el doctor hizo bien su trabajo. Sé que tal vez no es prudente con lo que acaba de pasar ayer pero… tengo ganas de salir…

—Sabes que puedes pedirle al capitán de la guardia que forme una escolta para ti, no tenías que interrumpirme.

—No, no me refería a la capital, hablo del sur: tengo ganas de ir a la playa.

Se había reunido en secreto con Nino en el punto que acordaron hace poco, se la pasó en los barrios bajos toda la noche —el pobre estaba tan preocupado por Alya que no pudo descansar, saltó directo a la acción— hasta que dio con la persona indicada para darle la información que buscaba.

Le dijo que la mitad de los ingredientes que buscaba los podía hallar en el mercado subterráneo de la Isla de Corsica. Esta se encontraba en medio del golfo de Lynx que albergaba los principales puertos de comercio ya que en cuyas costas desembocaban 4 de los 6 ríos mayores del reino los cuales atravesaban casi todo Eliborea.

— ¡Perfecto! ¿Cuándo quieres partir? ¿Por cuánto piensas quedarte allá?

Le dolió que estuviera tan alegre por verla irse lejos.

—Me quedaría allí una semana o dos, iría a la capital de Breizh con el duque Aubert. Quisiera partir hoy pasado el mediodía.

—Muy bien, entonces hay que apurarnos. Leonard —llamó al mayordomo que estaba afuera—, manda un mensaje con un halcón al puerto del rio y ordena que preparen la carabela para la princesa, viajará a Renne hoy. También avísale al capitán Gaillard para que organice 3 escuadrones que le cuiden allá.

—No, no. Recuerda que ayer te atacaron, debes tener todos los caballeros que puedas contigo por si acaso. Además, el duque tiene a sus propios caballeros, ellos pueden cuidarme.

—De acuerdo, cambio de planes —se volvió hacia el mayordomo de nuevo— que sean escuadrones sólo para escoltarla a Renne.

—Enseguida, su alteza.

—Espere, Leonard. Si no es pedir mucho, Luka ¿Puede ir conmigo el caballero Beta Nino Lahiffe?

—Sí, sí, como quieras —concedió volviendo a su lectura.

Consideró decirle lo del mago cuando lo descubrió horas atrás, sin embargo, sabía que no le iba a creer y tal vez podría contarle a sus maestros por lo "ridículo" del asunto, llegando así a oídos de aquel quien se escondía en los pasillos. No, mejor no arriesgarse.

Una hora después, en el norte:

Ella conocía el dolor muy bien; al perder a su padre y dos de sus hermanas y aguantar por años los despotismos del príncipe creyó que su piel se había endurecido lo suficiente para cualquier cosa pero nada la hubiera preparado para lo humillada y vulnerable que se sintió al ser desvestida sin ningún decoro en la prisión.

Las telas finas de color naranja y blanco que adornaban su cuerpo fueron remplazadas por un uniforme gris que constaba de una falda por debajo de las rodillas, una camisa de manga corta y viejas sandalias de piel. Como la cereza del pastel también confiscaron sus lentes —al ser metal y vidrio podían ser usados como un arma— dejando su campo de visión bastante borroso.

A pesar de que en las celdas sólo podía haber hombres o mujeres éstas se encontraban revueltas en todo el edificio, escuchó voces tanto femeninas como masculinas mientras caminaba; burlas e insultos atascaron sus oídos hasta llegar a una escalera de caracol al final que daba a un pasillo totalmente silencioso.

Cuando abrieron una de las puertas supo el porqué: solamente había una cama en l a celda.

—Aguarde ¿No tendré compañeras?

—Su alteza especificó que estuviera sola, pasar horas aislada quizá le aclare la mente y afloje su lengua.

La arrojaron dentro y cerraron sin decir nada más. Se levantó adolorida y asomó la visa por la pequeña ventana, se alegró al darse cuenta que desde allí podía verse el rio Gamvern Occidental a lo lejos "Por lo menos mirar las velas de los barcos mercantes me entretendrá un poco, aunque las vea borrosas"

Tenía fe en que Juleka, Nino y Rose no iban a dejar las cosas así pero no tenía garantía de que eso se arreglara pronto, sin contar la amenaza que rondaba en el castillo y que no tenía ni idea de lo que le podría estar pasando a Marinette.

Una hoja arrastrada por el viento entró por la ventana y tomó eso como una señal. Se puso a rezar a las deidades del bosque sosteniendo el verde objeto entre sus manos para que, sea lo que estuvieran haciendo sus amigos, no se encontraran con percances peligrosos o por lo menos no demasiado.

En la capital, al mediodía:

Alzaron el ancla, al terminar de subirla aquellas runas mágicas que tenían los barcos se activaron haciéndolo andar en compañía del viento; un método de navegación que llevaba usándose por milenios, algo mucho más eficiente que tener a decenas de personas remando como en las eras arcaicas.

La carabela empezó con su rumbo hacia el oeste, primero tendrían que recorrer el Gambern central hasta llegar a la bifurcación y seguir por el Gamvern del Oeste. Aquel río mayor tenía forma de una letra A mayúscula larga y muy torcida por lo que estaba dividido en 4 secciones.

Desde arriba se despidió de los miembros de la corte que fueron a desearle un buen viaje antes de partir y luego se retiró a su camarote acompañada sólo por Nino; los marineros creyeron que iban a hablar —tenían a una amiga en común que recientemente fue encarcelada— sin sospechar lo que pasaría a puertas cerradas.

El joven caballero cerró bien con llave y se sentó en frente de la princesa, las paredes podrían tener oídos así que hablaron en susurros.

— ¿Pudiste conseguirla?

—Sí, me tomó la mitad de la mañana pero la conseguí —sacó de su morral una peluca que era igual a la cabellera de la princesa.

—Perfecto.

—Sí. Ahora escucha bien, dentro de pocos días estaremos en Corsica y allí entraremos a la boca del lobo.

Una cosa era lo que ocurría en la superficie de la isla, según el anciano que le dio la información bajo tierra había todo un mercado subterráneo de muchos niveles donde vendían de todo. Al ver que no tenía intenciones de infiltrarse en el lugar, exponerlo y desmantelarlo —como muchos otros caballeros durante años— le dijo en dónde podía encontrar la entrada y la clave para que lo dejaran pasar junto a una advertencia: que no intentara regatear.

—Habrá bandidos, magos y brujas de morales dudosas, criminales y quizá hasta piratas. Cualquier cosa podría pasar y yo estaré allí pero en el posible caso de que nos separemos necesito que al menos sepas los movimientos suficientes para zafarte de cualquier agarre y huir.

Juleka afirmó con la cabeza. Durante esos años escapándose del castillo a escondidas le habían dado agilidad, sin embargo no era suficiente, tenía que aprender más.

—Muy bien, vamos a iniciar con lo básico.

Pasaron poco más de media hora practicando defensa personal, cosas que Nino aprendió en el entrenamiento de caballero y también en las calles durante esos meses trabajando de noche antes de alistarse en la guardia. Fueron lo más silenciosos posibles, el resto de la gente que los acompañaba no debía saber que practicaban esas cosas o se iban a preguntar para que las necesitaría y mantendrían el ojo atento a ellos.

Por lo tanto tendrían muy pocas sesiones de entrenamiento esos días para no levantar sospechas, no obstante era mejor eso a llegar totalmente desprevenida.

Antes del anochecer:

Se debatieron por horas el mejor curso de acción. En algún punto iban a tener que cruzar el Gamvern Oeste, el problema era la colina que estaba en medio. Si la rodeaban por el oeste se acercarían a la capital, si lo hacían por el este iban a tener que pasar cerca del pueblo de Torcy y luego pasarían al lado de la ciudadela de Meaux —el segundo lugar más poblado en el capitolio.

No sabían si para ese punto ya habían mandado a las localidades cercanas mensajes vía halcón de estar atentos a cualquier grupo que constara de dos chicas, un chico y tres animales. Lo mejor iba a ser subir la colina y de allí ir derecho a la villa de Draveil.

Ya habiendo resuelto esa cuestión trazaron su recorrido para no estar más de un día sin pasar cerca de algún rio menor. Las lluvias de primavera eran algo cortas, la mayoría de los arroyos y riachuelos pequeños ya habían desaparecido en ese punto y no volverían hasta el mes de dumannios con su semanas de lluvias casi seguidas.

Primero tuvieron que cruzar un puente del Gamvern Este. Alix tuvo que ir como yegua aunque no le gustó, Marinette fue el jinete ocultando su cabello bajo el sombrero que Alix se llevó y Adrien se escondió en la carretilla junto al resto.

La chica primero llenó varios jarrones con agua aprovechando que estaban allí, por suerte pasaron inadvertidos. Todo salió bien las primeras horas… y entonces subieron la colina.

No hubiese sido un problema de ser una loma pequeña como la ilusión que rodeaba la casa del mago, no, esa era de las grandes. (Nota intermedia: hablo de un cerro pero se supone que hablan francés en este fic y en ese idioma no hay una palabra específica para ello, sólo hay collines)

Primero tardaron como una hora en encontrar por donde subir, después Alix, Tikki y Plagg se turnaron para cargar las cosas cuesta arriba transformados en yaks, siguieron un rato en paz y de repente un puercoespín en el camino los atacó al interrumpir su siesta. Por reflejo Tikki volvió a su forma de ave, las cosas se cayeron y tuvieron que ir a recoger todo. Subieron media colina una vez más y descansaron un largo rato en la cima.

Volvieron a andar en paz otro rato pero, como ninguno tenía experiencia en esas cosas, entraron a terreno blando que se desmoronó bajo sus pies y se deslizaron cuesta abajo muchos metros hasta que el mago creó un muro de energía en perpendicular a la bajada que los detuvo. Extendió el muro y caminaron sobre él hasta dar con un terreno duro y plano donde dormir.

Pasaron el resto de las horas de luz limpiándose y sanando sus heridas del modo tradicional —debían ahorrar las pociones sanadoras para cuando se encontraran lejos de la civilización.

—Bueno, alguien tiene que decirlo y creo que seré yo… somos un asco como aventureros —bufó el gato.

—Vamos, Plagg, apenas fue nuestro primer día —le recordó Tikki

—No, el felino tiene razón ¿Pero qué esperábamos? Ninguno de nosotros ha viajado jamás salvo tú —volteó a ver a Alix— y según me contaste siempre evitabas el terreno alto.

—Prefería evitar la fatiga —se encogió de hombros.

—Momento ¿Cómo que nunca has viajado? ¿Qué no ignorar el llamado de la marcha les hace daño a los de tu clase? —preguntó Luka, preocupado.

Justo como los pájaros debían ir al sur y las manadas de caballos salvajes andar de aquí para allá, los usuarios de magia necesitaban viajar lejos por periodos de tiempo que podían ir desde un par de semanas hasta una estación completa. Debían reconectarse con la tierra y eso no era fácil dentro de la civilización. Por eso preferían vivir en las afueras, así era más fácil ser un semi-nómada.

—Sí, a la larga… dejémoslo así.

—Bueno... —suspiró no muy satisfecho con su respuesta.

—Ánimo, gente; en el resto de la ruta hacia el valle Fae no tendremos que subir colinas —les recordó la cambia-formas—. El día de mañana ya estaremos en Draveil.

— ¿Creen que podríamos quedarnos en una posada allá? —sugirió la joven.

—Yo creo que sí. Bueno, ya que terminamos todos de curarnos las heridas hay que comer —dijo Adrien.

Como el espacio no era suficiente para hacer una fogata segura cenaron cosas que no se tenían que cocinar y cayeron dormidos luego de hacer digestión. Como estaban en un lugar no muy fácil de alcanzar no creyeron necesario hacer turnos de vigilancia… decisión que lamentarían.

Al día siguiente (2do de Samonios):

El sol apenas comenzaba a dibujar una línea anaranjada en el horizonte, debieron despertarse hace 3hrs y media pero se habían cansado tanto por haber subido la colina que se quedaron prácticamente noqueados.

Lo normal hubiera sido que escucharan a los pájaros comenzando a trinar, en vez de eso los animales y Luka fueron despertados por el sonido de tela y metal rozando entre sí, al tener el oído más agudo lo captaron antes que el resto a pesar de que el volumen era bajo.

Eran 6 seres humanoides de menos de medio metro con piel verde, orejas puntiagudas, grandes pies y ojos amarillos que estaban sacando cosas de sus costales y bolsas para meterlas en pequeños sacos suyos "¡Nos roban!"

Por reflejo Plagg se le lanzó a uno rasguñándolo en la cara, Tikki lo siguió comenzando picotear a unos revoloteando a su alrededor y Luka tomó un alfiler del kit de costura que habían tirado al esculcar las bolsas para picarlos en los pies.

El sonido de la pelea y los gritos despertó a los demás. Alix se les unió al instante como lince rasguñando y tacleando, Marinette les arrojó piedras a la cabeza y Adrien lanzó pequeñas chispas de energía dolorosas al tacto para alejarlos. Los seres se alejaron bajando ágilmente la cuesta pero ese terreno plano era tan pequeño que en su desesperada huida terminaron tumbando a la cambiaformas y al ratón; ella sí pudo evitar la caída transformándose en águila, el otro no tuvo tanta suerte.

— ¡LUKA!

Se asomó por el borde temiendo lo peor, por suerte había logrado sujetarse de una raíz que sobresalía de la tierra.

— ¿Estás bien? —preguntó mientras estiraba mano para que subiera por su brazo.

—Sí, tranquila.

— ¿Por qué no me despertaste en cuanto los viste? pudiste haberte lastimado.

—No iba a dejar a Plagg y Tikki pelear solos.

La chica sólo suspiró, le atribuyó su imprudencia a un golpe de adrenalina y dejó el asunto allí.

— ¿Qué eran esos?

—Esos, pajarita, eran goblings; pequeños granujas muy silenciosos —respondió Alix.

— ¡Ay no, se robaron la comida y…! —Marinette revisó a fondo las bolsas— Vaya, parece que sólo se robaron la comida.

—Sí, los goblins no creen en riquezas, poder ni placer; creen en la comida —citó Adrien a un libro que leyó hace un tiempo.

—Okay, a partir de hoy siempre haremos turnos para vigilar cuando durmamos en la intemperie —dijo Alix— ¿Hecho?

—Hecho —concordó el resto.

—No entiendo, su clase no suele vivir tan al sur en este país ¿Qué los habrá hecho alejarse del Noreste? —Se preguntó el mago.

Decidieron pensar en ese asunto otro día, por ahora tenían que desayunar y no tenían comida. Tomaron agua y se despabilaron un rato, luego bajaron la colina con los estómagos gruñendo. Alix sugirió cazar algunos faisanes pero Marinette le dijo que ella no comía carne de ave en solidaridad a Tikki así que desechó la idea.

Pasaron el 1er par de horas tratando de buscar comida mientras avanzaban por el camino que planearon hasta que al fin dieron con un arbusto de bayas, no era mucho pero mejor eso a nada.

Alrededor de las 2PM llegaron cabalgando a los límites de la villa de Draveil, un lindo lugar de pescadores y comerciantes ya que estaba a las orillas de un río principal; era uno de los puntos donde los granjeros del suroeste del capitolio iban a comprar cosas para no tener que ir hasta la ciudadela de Evry —aunque a veces era imposible evitarlo—. A pesar de ello allí no habría tanta gente como en los pueblos medianos.

—Chicos, miren eso —dijo Tikki señalando con la cabeza hacia un roble al lado del camino más adelante.

Se acercaron allí encontrándose con tres afiches de "SE BUSCA" que por separado mostraban la imagen de Mariette, Adrien y Alix con sus atuendos del baile. La guardia real los había apodado: Ladybug, El mago Chat Noir y La Jinete Bandida.

—Ay no, de seguro los mandaron a imprimir en la mañana luego del baile y enviaron copias con halcones mensajeros, son aves tan rápidas —dedujo Luka.

—Y copiando los afiches hicieron nuevos moldes para las imprentas —continuó Marinette.

—Por lo menos nos vemos geniales… —Alix trató de ser optimista.

—Lástima que sólo a ti te dieron un apodo genial ¿Qué clase de nombres son Ladybug y Chat Noir? —bufó Adrien.

—A mí me gusta ser Ladybug. De hecho, me alegra haberle dado ese nombre al impostor cuando me lo pidió.

— ¿Por qué? —preguntó Luka.

—Porque ese es el nombre de la mariquita en dubrinés y así van a suponer que tal vez soy de Dubbragion — (Nota intermedia: Ese sería el equivalente a Inglaterra en este mundo)

—Oh, cierto.

—Esto también nos dice que Geasert no es muy bueno con la clarividencia —dedujo el mago— o esos afiches tendrían nuestra imagen sin disfraces. Apuesto a que nos vio borrosos.

—No obstante, mientras carguemos con la zapatilla siempre va a detectar donde estamos ¿Verdad?

—Exacto, Plagg, hay que llegar pronto a Breizh —se acercó a leer mejor los afiches—. Hmm, dice que es probable que vayan juntos y en compañía de 2 caballos. Creo que lo mejor será ir ligeros de equipaje a partir de ahora y, Alix…

—Ya sé que dirás y sip, tienes razón, mejor me quedo en forma animal al pasar por los pueblos para evitar sospechas —y se transformó en reno.

— ¿Y crees que esto no provocará sospechas? No hay criadores de renos en Eliborea.

—Ay, por favor, podemos decir que somos viajeros de Ødrauvi o Ekribäjle. Y si les preguntan por el acento sólo digan que son buenos para los idiomas.

—Bien, pero si algo nos pasa por esto vas a ser yegua en los próximos pueblos ¿Prometido?

—Sí, sí, tranquilo.

Tikki y Plagg volvieron a sus formas originales y todos se subieron a la carretilla mediana. Metros adelante se encontraron con uno de los locales, le pidieron indicaciones para llegar al mercado principal y si había un templo. Como el segundo lugar estaba más cercano fueron allí primero.

Era un edificio modesto hecho de piedra, apenas la mitad de grande en comparación a los de la capital mas no importaba mientras se pudiera rezar en él. Entraron a la cámara principal sostenida por 7 columnas a cada lado apartadas a unos metros de la pared creando pasillos coloreados por la luz de los vitrales. En el fondo había un enorme mural hecho de imágenes de la naturaleza en un estilo muy antiguo y geométrico.

Mucha gente se encontraba arrodillada en el gran espacio vacío del centro, granjeros que pedían una buena cosecha, mercaderes menores que pedían por que las aguas fueran calmadas en el mar y así los barcos sí pudieran llegar a esa parte del rio: todos con la misma incertidumbre si sus plegarias serían respondidas o no. Aun así no perdían nada con intentar; tampoco ellos.

La chica se arrodilló y pidió porque no se encontraran con fauna nociva en su travesía, que el clima no les jugara en contra y que pudieran encontrar comida en el bosque durante momentos de necesidad como esa mañana. Luka, en el bolsillo de la chica, pidió lo mismo que ella y también rezó por su hermana, que las circunstancias mantuvieran sus pasos lejos de los del malvado que rondaba en el castillo.

Adrien no se les unió, no podía. Nacer con magia era el mayor de los regalos y rezar se consideraba algo insultante si un mago o bruja lo hacía, era como decirles a los dioses que su magia no era suficiente. Nadie en ese lugar sabía lo que él era pero no quería ofender a fuerzas más allá de la comprensión de los mortales.

Pasaron las siguientes 3 horas comprando en el mercado todo lo que podían sin sobrecargarse eligiendo con cuidado, debían llevar cosas que duraran —carne seca, galletas, queso, avena, frutos secos, miel, especias básicas, nueces— Casi todo el dinero que traían se les fue en ello, después de todo los impuestos habían subido mucho esa primavera, nada más les quedó el suficiente para una noche en la posada del lugar.

Cuando terminaron aún quedaban un par de horas de luz así que decidieron explorar el lugar un poco hasta la hora de la cena mientras buscaban una tienda de empeño en donde vender las cosas valiosas que llevaban consigo mas no había ninguna, ese sitio era sólo una villa después de todo.

—Parece que tendré que hacer unos trabajos de mago en el siguiente pueblo. Aunque podamos cazar siempre hay que llevar dinero para imprevistos.

—Podría ayudarte bailando en las calles —sugirió la pelinegra— ¿Sabes tocar un instrumento?

—Lo siento, soy pésimo hasta con el pandero.

—Igual yo —dijo Alix.

—Si pudiera tocaría la guitarra para ti —suspiró Luka desde su hombro.

—No tengo dudas de que tocarías hermoso… ¡Bueno, en cada pueblo mediano hay hospitales y todo hospital necesita que lo limpien! —dijo animada.

—Nada más no te vayas a enfermar, sanar heridas es una cosa pero curar enfermedades es algo que no he practicado nunca.

—De acuerdo.

Un día y medio más tarde (4 de Samonios):

El barco dio vuelta en aquel rio menor que nacía del Gamvern Occidental para llegar más pronto a Renne en vez de tener que rodear por la costa. El duque que vivía a las afueras de la capital de Breizh la recibió alegremente cuando llegó a pesar de que su visita fue inesperada —era lo menos que podía hacer luego de no haber ido a su fiesta.

Aquel hombre no era una persona corrupta realmente, sin embargo, se podía comprar su silencio con la suma indicada, o al menos eso decían las malas lenguas. Juleka comprobó que por suerte decían la verdad, 5 kilos de oro y gemas fue suficiente para convencerlo de cubrirla en sus salidas.

A eso de las 5 de la tarde la princesa fingió sentirse algo mal por el largo viaje y se retiró a la habitación que le prepararon. Allí una sirvienta —que había sido sobornada por el duque como acordaron— se acostó en la cama poniéndose la peluca que Nino consiguió. Los dos jóvenes salieron de la mansión en perfecto sigilo vestidos de civiles, al ser su guardaespaldas principal en ese viaje el caballero sabía la rutina de patrullaje alrededor de la casa.

Llegaron al pequeño muelle de las tierras del duque, subieron a su bote de una vela activando con un toque el sello que lo hacía andar, era más pequeño que el de su carabela pero igual de veloz. Después de 2 horas navegando en las aguas del golfo de Lynx al fin llegaron a Corsica.

Era una isla con una enorme meseta cubierta por un laberinto funcional de edificaciones de piedra y ladrillo en distintos tonos de beige, café y blanco —adornadas de azul y ámbar por el escudo de la familia real— unidas por calles, escaleras y callejones que serpenteaban adaptándose al terreno por lo menos hasta llegar a la parte plana de arriba. Todo el perímetro estaba rodeado de un muelle enorme donde la gente de los barcos mercantes intercambiaba grandes cantidades de bienes.

A pesar de lo lindo que era el nivel inferior su misión iniciaba arriba así que subieron por las calles. Pasaron por negocios y puestos de toda clase donde uno con mercancías de Eliborea podía estar al lado de otro con productos que venían de otros continentes, se podían escuchar conversaciones en distintos idiomas venir de todas partes, música de bardos y trovadores de lugares lejanos: muchas distracciones y tentaciones.

No obstante se mantuvieron firmes hasta dar con aquel negocio de hierbas exóticas con una casa arriba situado cerca del centro de la meseta atendido por un viejo de pómulos afilados, ojos verdes y piel morena.

—Buenas tardes, jóvenes ¿Les interesa extracto de retoños de luna para quitar cicatrices? ¿O tal vez pociones a base de piel de anguila polar? Ayudan con los dolores de huesos.

—Buscamos algo para poder estar despiertos muchas horas —susurró Nino guiñándole el ojo izquierdo mientras se señalaba el colmillo derecho.

— ¿Cuantas horas?

—Hasta que la estrella más brillante esté en medio —continuó Juleka.

— ¡Ah! ¡Con que quieren algo que ayude con el corazón! —Dijo eso en voz alta— Muy bien, es por allá, mi sobrino los atenderá.

Pasaron la gruesa cortina de cuentas que servía de puerta al lado izquierdo entrando a una habitación vacía con una única puerta que tenía un hipocampo tallado más una inscripción tallada: ESTA PUERTA ES SÓLO PARA ENTRAR, LOS CAMINOS HACIA LAS SALIDAS ESTAN MARCADAS CON FLECHAS DE PINTURA MORADA EN LOS TECHOS DE LOS PASILLOS.

Al abrirla se encontraron con una escalera que descendía, era oscuro allí abajo pero se veía una luz tenue al fondo. Nino entró primero por seguridad, desapareciendo de la vista de Juleka por unos segundos. Cuando lo escuchó gritar que era seguro ella bajó también. "Sé valiente… por Alya"

Horas después:

Siguieron el itinerario de Alix al pie de la letra durante todo un día, se fueron de la posada media hora antes del amanecer —se dieron el lujo de despertar 2 horas más tarde de lo planeado ya que no tenían un campamento que desmontar— y sólo comieron de lo que compraron ayer, no había dinero para el desayuno. Durante la mañana del día siguiente lograron pescar algunas truchas en el rio menor que cruzaron, no obstante todavía iban a necesitar comprar cosas así que se detuvieron en una villa llamada Beauvais —que a pesar de su lindo nombre era un nido y punto de encuentro de mercenarios, guerreros y gente muy ruda—, estaba casi pegada al límite entre los señoríos de Picardie y Breizh.

Llegaron allí a eso de las 14 de la mañana —(recuerden: día de 30 horas)—. Adrien se fue a explorar el sitio mientras preguntaba disimuladamente sobre la situación del pueblo y su gente valiéndose de la charla casual para saber si no había algún trabajo que sólo un mago pudiera hacer.

Por otra parte Marinette y Plagg se pusieron a improvisar trucos en la plaza con un aro de madera y un yo-yo que el joven les hizo con magia —además de un atuendo como de cirquera con esperanza de atraer más la atención—; ayudar a limpiar quedó fuera de sus opciones, la pequeña clínica de la zona ya tenía la ayuda suficiente ese día. Alix se les habría unido al espectáculo de no ser porque ella cargaba más durante el trayecto, necesitaba descansar lo que pudiera.

Al llegar el anochecer se reunieron en la calle que acordaron, Adrien llegó desanimado ya que en ese lugar no necesitaban ayuda de un usuario de magia, Marinette logró recaudar lo suficiente para una noche en la posada. Alix fue al establo como reno y al quedar sola se volvió un gorrión entrando al cuarto por la ventana.

—Aunque no fue un día muy bueno al menos no nos atacaron goblings… —suspiró volviendo a su forma humana.

—Tal vez pero estoy exhausto —Plagg se dejó caer en el colchón.

Dormir a la intemperie y ahorrar el dinero no era una opción tan cerca de las poblaciones, solía haber bandoleros y aun con un mago de su lado era mejor evitar cosas así.

—Lástima que se puedan cocinar cosas con magia pero no hacer aparecer comida con esta —suspiró el rubio—, una crema de champiñones me caería muy bien ahora.

— ¿Qué no ustedes pueden aparecer hongos y brotes de plantas de la nada? —Dijo Marinette.

—Sí y también agua para regar dichos brotes, el detalle es que tendría que esperar a que terminaran de crecer aunque pueda acelerar su crecimiento un poco. Además, los cultivos obtenidos con magia sólo te llenan la mitad, todo lo de mi jardín era auténtico.

—Quizás si hubiera tocado la guitarra mientras hacían sus trucos les habrían dado más dinero —se lamentó Luka— y estaríamos comiendo ahora.

—No te culpes, si los impuestos no fueran tan altos quizás nos habría alcanzado para la cena… —lo consoló su amiga.

—Promete que lo primero que harás cuando vuelvas a ser humano será bajar los impuestos —le pidió el mago sujetándose el estómago.

—Sí que lo haré.

—… además, no moriremos por pasar hambre una noche.

—Habla por ti, Marinette. Cambiar de forma requiere energía también; me duele la cabeza.

—Mañana iremos a pescar de nuevo, seguimos cerca de un rio menor, intentaré practicar hidrokinesis para ayudarlos. Por ahora hay que dormir ¿Sí?

—Okay…

El rubio apagó la vela junto a su cama y la habitación se sumió en la oscuridad. Él y la joven se durmieron casi al instante —estaban muy cansados—, Tikki y Plagg les siguieron pero Luka y Alix permanecieron despiertos un rato más.

El chico recordó todas esas piruetas y trucos que hizo la joven junto a Plagg durante horas, al no ser una cirquera de verdad todos esos movimientos le habían cobrado la cuenta, caminó bastante adolorida hasta el punto de encuentro.

Y no sólo eso, también pensó en las veces que buscaron comida y él, aun junto a Plagg, no pudieron abarcar tanto terreno como los demás "¿Por qué no me convirtieron en un animal más grande… o más útil? … Como desearía poder ayudar más… con lo que sea"

Alix en cambio era atormentada por su estómago y su cabeza, dolor ácido en uno y dolor punzante en otro. Para colmo pronto llegaría al punto en que el hambre se convertía en náuseas y no parecía que le fuera a dar sueño pronto "Debo comer…"

Pensó en robarse algo de alguna casa cercana, luego recordó sus colmillos.

Había ciertas malas acciones que hacían los colmillos de un cambia-formas crecer y robar era una de ellas. Los platillos que tomó de la fiesta hace días no contaban ya que ellos entraron al lugar por la puerta grande así que técnicamente eran invitados; ésta vez sí sería robo de verdad.

Consideró cazar algún pájaro dormido en un árbol pero no quería romper la promesa que le hizo a Tikki de dejar a las aves fuera del menú. Y entonces se le ocurrió algo. Se transformó en loba bajo las sabanas y puso el oído atento hasta que escuchó a todos estar profundamente dormidos. Salió por el enrejado de la ventana como hurón, emprendió vuelo como lechuza y buscó con cuidado cierto tipo de lugar.

Un poco más tarde, en medio del bosque:

El hombre colocó de nuevo aquel tazón con agua frente a él —sólo que esta vez sonre el pasto— y repitió el procedimiento para enlazar su mente con la de Nathalie.

— ¿Tu tobillo ya sanó?

Sí, ya estoy lista.

—Perfecto, traza un pentagrama de 15 subsecciones; te traeré aquí.

En Oreslinad la mujer lo obedeció y se paró en medio de este a esperar visualizando aquel listón con su nombre bordado que remojó en sus lágrimas por 3 días mientras sostenía uno que Gabriel le dio con su nombre.

En Eliborea el hombre trazó el mismo pentagrama, se sentó cruzado de piernas poniendo la mano derecha en una punta específica y con la izquierda sostuvo el listón que Nathalie le dio. Recitó un cantico especial visualizando a la mujer y los trazos en el piso comenzaron a brillar amarillo.

De repente sintió su pecho comprimirse, otro ataque de tos sangriento. "No, ahora no" Una vez iniciado el hechizo no debía detenerse a menos que se quisiera iniciar de nuevo trazando otro pentagrama. Tensó su abdomen para no permitirle el paso a la tos pero hacer una clase de esfuerzo así mientras usaba magia de esa forma tuvo consecuencias.

Su cuerpo sufrió una fuerte sacudida que lo desconcentró por unas décimas de segundo y un rayo de magia en estado neutro —sin ser transformada para su propósito de teletransportar— salió disparado al cielo en un ángulo que lo hizo viajar por el horizonte parecido a un cometa, iba a aterrizar en alguna parte "No es mi problema" y continuó.

La luz la envolvió y cerró sus ojos, al abrirlos aquel paisaje del país vecino fue reemplazado por uno de su tierra natal y un hombre sentado a sus pies.

—Es bueno verte de nuevo.

—Oh Gabriel —se arrodilló para abrazarlo—, te extrañé tanto.

El rose de sus brazos evocó recuerdos en él acompañados de fuertes sensaciones, otra época, otra mujer. Se dejó llevar un instante. Luego su lado racional tomó el control haciéndolo sentir asco hacia sí mismo por atreverse a ello. Sin embargo no la apartó, concederle momentos así era un precio necesario.

—Sí, también yo. Pero ahora hay cuestiones más importantes de que encargarse —Le recordó poniéndose de pie junto a ella.

—Cierto ¿Dónde están ahora?

—En la villa de Beauvais, no lograras alcanzarlos. Tendrás que ir al valle fae de Breizh y buscar la zapatilla cuando la dejen allí. Será peligroso pero tengo fe en ti —entrelazó sus manos con las suyas—. Créeme que si fuera posible te teletransportaría allá…

Una cosa era traer y enviar objetos de un punto a otro, con los seres vivos únicamente se podía hacer lo primero.

—…pero no te preocupes, ya tengo un plan.

Unas horas más tarde bajo tierra en la isla de Corisca:

Ese nuevo laberinto era muy parecido al de la superficie con la diferencia de que los negocios eran de piedras más rojizas. Todo el techo estaba iluminado de cristales mágicos que brillaban en la oscuridad llenando el sitio de una cálida luz ámbar.

Comparando el nivel superior y el inferior, eran como las hojas y las raíces de un árbol. La gente de allí abajo tenía más cicatrices —de heridas profundas, quemaduras no siempre hechas de fuego, zarpazos de animales—, a algunas les faltaban dedos, ojos, y todos compartían esas miradas en el rostro que sólo aquellos que han visto a la muerte a la cara podían portar.

No les sorprendía, de hecho, les habría extrañado encontrarse con algo diferente a eso al ver las mercancías que dichas personas vendían. Plantas tanto de paramos inhóspitos como de selvas profundas y oscuras. Pelo, huesos, escamas y venenos de bestias mágicas muy letales que vivían en los picos más altos o en las aguas más profundas. Artefactos mágicos provenientes de reinos al otro lado del mundo cuyo acceso era por rutas muy peligrosas.

Lograron encontrar casi la mitad de las cosas en la lista luego de muchas horas, al principio preguntaron y buscaron por todo el lugar por alguien que vendiera pociones y así evitarse el trabajo pero sólo manejaban ingredientes —transportar pociones por mar era peligroso y hacerlas allí podría tener efectos inesperados en la tierra del lugar y lo último que querían era ser descubiertos.

Por ultimo les faltaba un ingrediente para completar con lo que podían obtener allí: alas de escarabajo espinoso blanco.

Caminaron por la ruta que les indicaron y allí lo vieron, en un puesto atendido por una mujer llena de tatuajes en los brazos, dentro de un pequeño frasco tapado por un corcho amplio y oscuro.

En otro pasillo perpendicular a ese, cierto joven alto y musculoso acompañado de otros dos tachó una cosa de una lista.

—Muy bien, por último faltan alas de escarabajo espinoso blanco.

—*gasp* ¡Capitán, por allí! —señaló al puesto de la mujer tatuada.

Todos fueron corriendo hacia allí al mismo tiempo y Juleka le puso la mano encima de la tapa justo al mismo tiempo que otra.

Levantó la vista encontrándose a alguien unos 3 años mayor que ella con un copete de cabello elevado, vistiendo una túnica oriental estilo Áo giao lĩnh algo corta a medio abrir que dejaba ver su torso musculoso y pantalones occidentales metidos dentro de botas que terminaban en punta hacia arriba más una bandana ocre "Un pirata de Xovêun no hay duda" (Nota intermedia: El equivalente a Vietnam en ese mundo) Dos jóvenes igual de intimidantes se pusieron a los lados de él, Nino hizo lo mismo con Juleka.

—Niña, creo que tu mano está sobre algo nuestro ¿Verdad, Xuppu? —dijo con un ligero acento mientras un pequeño mono se asomó por su hombro quien afirmó con la cabeza.

— ¿Suyo? Ni siquiera lo has comprado.

—Ay, es cierto. Señora ¿Cuánto por…?

—Nadie se lo queda —la dueña de ese puesto se los quitó—, ambos tocaron el frasco al mismo tiempo y hasta que no resuelvan esto se queda conmigo: reglas del mercado subterráneo.

—Nosotros de veras necesitamos el frasco, es para ayudar a una amiga-

— ¿Ah sí? mi tripulación tiene que hacer un viaje por una zona llena de murciélagos ígneos, vamos a hacer una poción de luz que los espante.

—Pues entonces rodeen esa zona, no tienen que cruzarla —intervino Nino.

Él junto al mono y los otros dos comenzaron a reírse escandalosamente. "Es claro que no saben con quien hablan, se nota que ellos no salen de tierra" decidió dejar pasar ese insulto.

—Yo y mis hombres nunca rodeamos aguas peligrosas si eso nos quitara tiempo, no somos cobardes.

—Con todo respeto, no parece que sea un hombre muy sensato.

—No soy cualquier hombre, soy el capitán Kim Chiến Lê alias "Rey mono", el pirata más temido de este hemisferio.

—Creí que ese era Rowley "Leviathan" Va...

Nino le tapó la boca antes de que terminara pero ya era muy tarde: una ronda de "Uuuuh's" pasó por las bocas de todos los presentes cercanos —incluyendo sus acompañantes y el mono— enfureciendo al joven pirata. La chica tragó duro, estaba tan acostumbrada a que la ignoraran en casa que habló sin pensar.

— ¡¿Rowley "Leviathan" Vance?! ¡Ese tonto ya quisiera…! —Tomó unos segundos para respirar hondo, perder los estribos lo haría quedar mal— Tienes suerte que Corsica sea territorio neutral para piratas y no podamos matar gente aquí. Aun así acabas de insultarme y exijo una satisfacción ¡Te reto, niña!

—Aguarde, acaba de decir que este es territorio neutral.

—A un duelo no, tonto ¡Un reto! Quien gane se queda con el frasco.

Notaron que todas las miradas de la gente cercana a ellos se posaron en su dirección.

—Las reglas de este mercado permiten resolver disputas así —se encogió de hombros la comerciante, indiferente— ¿Que dicen ustedes?

"El tiempo apremia" pensó la chica apretando los puños. Antes de poder decir algo Nino la jaló del brazo hacia con él.

—No tiene que hacer esto —le susurró— ¿Qué tal si la reta a hacer malabares con fuego o alguna locura semejante? Conseguiremos ese ingrediente en otra parte.

—Nos tomaría más tiempo, aunque Alya es muy fuerte es mejor apresurarnos ¿No crees? Ella haría lo mismo por ti.

—Ya sé pero si vuelvo sin ti o si te pasa algo grave me ejecutarán.

— ¡Sigo esperando!

— ¡Ya voy! *suspiro*… bien, si es algo muy arriesgado perderé rápido a propósito… —se volvió de nuevo a Kim y aclaró su garganta— ¡Acepto el reto!

— ¡Excelente! Pero antes debo saber el nombre de mi oponente ¿Cómo te llamas?

—Ehm… —"No puedo decir quién soy. Inventa algo rudo, algo digno de un criminal" buscó inspiración alrededor suyo y lo primero que captó su atención fue un espejo muy lindo, su reflejo se veía justo en el centro de él—… Soy… ¡Reflekta! ¡Reflekta la ladrona!

— ¿Reflekta?

—Sí, porque… cada vez que robo una casa… sólo dejo los espejos.

—Qué firma de ladrona tan rara —levantó la ceja—. En fin, vamos afuera ¡Estoy listo!

Mientras tanto en Beauvais:

El mago se levantó a servirse un vaso de agua de la jarra que habían dejado en el buró del cuarto. Al terminárselo dio un vistazo a la habitación, iluminada por la luz de la luna, no era nada parecido al suyo; lo creyó mejor así, ponerse nostálgico lo podía entorpecer "Y pensar que hace unos días estaba en paz en mi casa y ahora…—pausó sus pensamientos al ver la cama de Alix vacía— Ay no"

—Hey, Marinette, despierta.

— ¿Qué sucede? —preguntó medio dormida.

— ¿Alix te dijo a dónde fue?

— ¿De qué hablas?

—Demonios… —eso le dijo todo, fue a encender la vela— Chicos, levántense, Alix se fugó.

— ¿Cómo que se fugó? —Bostezó Luka— ¿A dónde?

—Eso es lo que voy a averiguar.

Se sentó en posición de loto y se concentró, comenzó a flotar dentro de poco y sus ojos se volvieron totalmente blancos. Hizo aparecer aquella burbuja de magia y esta proyectó imágenes del pueblo de noche, justo como cuando lo conocieron.

Buscó por varios minutos en los lugares en los que aun había luces encendidas hasta dar con un bar; allí se encontraba, jugando poker junto a un montón de gente con pinta de criminales, la mayoría muy musculosos. "¿Pero con qué empezó a jugar si no teníamos ni una mone…? Aguarden… ¡Inició las apuestas con las antigüedades que íbamos a empeñar! ¡¿No es así?!" Corrió a ver la bolsa en la que guardaron y efectivamente estaba vacía.

—Vamos para allá, hay que evitar que cometa una locura.

— ¿Nosotros también? —preguntó Plagg adormilado.

—Sí, ella ya se acostumbró a que la regañe; si no me escucha a mí tal vez lo haga con ustedes.

Salieron de la posada en silencio siguiendo al mago quien iba a paso veloz, sabía exactamente a donde se dirigía. Al término de unos 15 minutos llegaron a un bar muy grande de ladrillos oscuros con martillos de guerra tallados en el marco de la puerta. Desde afuera el olor a alcohol era fuerte y cuando entraron este no hizo más que aumentar sumándole otros aromas entre los cuales destacaba el humo de puros, carne y sudor seco. Al menos la música que tocaban los bardos del lugar era bonita.

Tikki se apretujó contra el cuello de Marinette al ver los trofeos de casa en lo alto de las paredes, sobre todo por las aves disecadas. Plagg subió a los hombros de Adrien después de unos segundos adentro, muchas de esas personas se veían muy grandes y tenían botas muy pesadas, no quería que le fracturaran la cola en un descuido.

— ¿No es muy tarde para que niños de su edad anden afuera? —se burló una mujer fornida que tenía un hacha de batalla a su lado.

—Tenemos 17 y 16, gracias —gruñó el joven sin mirarla ni detenerse.

Marinette andaba lo más pegada que podía a Adrien sin tocarlo, esa gente se veía mucho más ruda que las que frecuentaban el bar del padre de Ivan.

Vieron una aglomeración en una de las mesas cercanas al extremo izquierdo del lugar, se abrieron paso entre todos tratando de evitar a aquellos que cargaban armas. En el centro de todo allí estaba Alix jugando poker con otros 4 individuos, una sonrisa se extendió por su cara.

— ¡Gané!

Gruñidos de frustración, gritos y golpes en la mesa llenaron la acústica cuando mostró la flor imperial en sus manos. La chica metió los puñados de monedas de esa ronda junto con las otras y las antigüedades a un saco sucio que se encontró de camino allí.

Juzgando por todos los ceños fruncidos y dientes apretados que Adrien vio en casi todos los presentes esa debía de ser su 5ta o 6ta partida, tenía que poner un alto.

— ¡Alix!

— ¡Hey, chicos! —los saludó como si nada— ¿Qué creen? ¡Conseguí dinero suficiente para comprar comida mañana! Y ahora voy a conseguir para el próximo pueblo que pasemos ¡¿Quién más quiere intentar vencerme?!

Aunque apostar no era algo que pudiera hacer sus colmillos crecer no le gustaba hacerlo. Sin embargo, a tiempos desesperados medidas desesperadas.

—No, ya fue suficiente por esta noche: regresemos.

—Ay, vamos ¿No me digas que prefieres pasar horas cazando y pescando?

—Eso haremos si terminas perdiendo todo en una mala jugada, no debes ser tan confiada; ya deberías saberlo en este punto.

—Quien no apuesta no gana —insistió.

El joven suspiró y volteó a ver a Marinette haciéndole una seña con los ojos. La chica captó y puso una mano en el hombro de la pelirrosa, eso la tomó desprevenida.

—Alix, por favor, recuerda que yo no sé cazar y no puedo ayudarlos ¿Qué tal si no tienen suerte los próximos días? Aun si pescamos algo en la mañana luego vamos a estar como 1 día y medio sin pasar cerca de un río.

—Pero…

Calló al ver la mirada suplicante de la chica sumada con las de Tikki, Plagg y Luka ¿Cómo podía decirles que no a esas caritas?

—Okay, okay —se puso de pie—. Fue una noche agradable, damas y caballeros pero ya se hizo tarde…

— ¡Quiero la revancha! —exigió uno de hombres con quien jugó recientemente impidiéndole el paso.

—Lo siento, amigo, ya terminé por hoy.

—No, creemos que no —dijo otro de la mesa uniéndosele.

Alix miró por el rabillo del ojo como Adrien puso el pie derecho adelante del izquierdo e irguió su espalda, supo lo que pasaba por su mente. No podía permitir que las cosas escalaran a niveles violentos, el pobre ayer apenas se había terminado de recuperar de quitarle las heridas a Marinette; no sería justo que se lastimara más ahora por su culpa.

— ¡Está bien, jugaré!

— ¿Qué? Alix, no

—Tranquilo, sé lo que hago… Pongan sus apuestas, señores.

Tomaron asiento una vez más y justo cuando estuvo a punto de vaciar el saco de monedas ella volvió cerrarlo, lo colgó de su brazo, tomó la mesa por la parte de abajo y la volteó en dirección a los 3 sujetos todo en cuestión de pocos segundos.

— ¡Fuga!

Los tres corrieron en dirección a la puerta mientras los sujetos comenzaron a recoger sus monedas del piso evitando desesperadamente que otros aprovechados se las robaran. Los meseros no intervinieron —mientras no dañaran el sitio o se fueran sin pagar no era asunto suyo.

No contaron con que una mujer —quien debía ser amiga o novia de uno de los hombres en la mesa— hondeó unas grandes boleadoras de caza sobre su cabeza y las lanzó en dirección a la pelirrosa. Adrien miró por encima de su hombro para asegurarse que no los seguían justo en el instante en que la mujer arrojó el objeto.

Por reflejo se giró he hizo una pared de energía, mas al enfocarse atrás no midió bien sus pasos y chocó contra Marinette haciéndole tropezar, en consecuencia ella trató de aferrarse al brazo de Alix provocando que cayera junto a los dos.

Las boleadoras chocaron contra la pared de energía antes de tan siquiera tocar a alguno pero ahora tenían algo más grave de lo cual preocuparse en vez de una simple arma para cazar.

—Un mago…

Merde —suspiró el susodicho.

En el golfo de Lynx:

Aquel rayo de magia en estado neutro que fue lanzado al cielo por el hechizo de Gabriel viajó desde el capitolio de Eliborea hasta alcanzar su punto más alto en el norte Breizh y de allí siguió en picada por muchos kilómetros más hasta llegar a un punto del mar en que ciertas creaturas que migraban en esa época del año estaban descansando.

Y no fue unos cuantos metros cúbicos de agua los que fueron afectados. Sentir toda esa magia en el agua alteró muchísimo a las creaturas, el líder de la manada nadó hacia el norte y el resto la siguió sin saber que pronto todos toparían con tierra.

En Corsica:

Una de las salidas del laberinto llevaba a una gruta secreta que tenía salida al mar, alrededor del agua de esa zona había muchas rocas grandes por lo que los barcos la evitaban y era justo por eso que el reto se llevaría a cabo allí; mejor no atraer la atención indeseada.

Allí el pirata eligió de un sombrero con muchos pedazos de papiro viejo adentro ya que él fue quien propuso el reto "Al parecer esta no es la primera vez que ocurre algo así" pensó la princesa. El joven se vio decepcionado al leer lo que decía y sin más remedio se lo dio al mediador del evento.

—El desafío constará en lo siguiente: Los 2 nadaran hasta llegar a la roca más cercana —la señalo en la distancia— la tocarán, volverán a tierra, darán 7 vueltas sobre sí mismos y volverán a nadar hasta que hayan tocado la roca 5 veces; cuando vuelven a tierra por última vez tendrán que resolver un rompecabezas de madera grande, el primero en terminar bien se quedará con el frasco de alas.

Nino agradeció a los dioses en su mente de que les hubiera tocado un reto inofensivo "Primero una prueba física y otra intelectual, es bastante justo"

Unos minutos después los dos contendientes estaban en trajes de baño en la playa dentro de la gruta —en el caso de la chica tuvieron que prestarle uno—, Kim hacía estiramientos para presumir sus músculos frente a la multitud presente mientras que Juleka cruzaba los brazos tímidamente, manteniendo la cabeza baja para no encontrarse con miradas coquetas que la pondrían toda roja; se hubiera cubrierto los ojos pero como iba a nadar tuvo que atarse el cabello y sujetar su fleco con broches.

Metros detrás de ellos habían colocado unos rompecabezas grandes de muchas piezas que median lo mismo que la palma de una mano, parecían tener la imagen de un monstruo marino.

—Vas a perder… y entonces verás mi baile de la victoria —se burló sin mirarla.

—Recuerda que el musculo se hunde, la grasa flota.

—Lo compensaré con mi velocidad, soy un nadador muy rápido.

—En sus marcas… listos…

El mediador hizo sonar un gong y los dos corrieron hacia el agua. La multitud comenzó a gritar animada, unos apoyando al pirata y otros a "Reflekta". Los dos acompañantes del joven también lo apoyaban fervientemente, Nino en cambio comenzó a rezar por la seguridad de la chica en caso de haber alguna medusa peligrosa o anguilas eléctricas nadando por allí.

Como había predicho la chica, con todo ese musculo Kim tendía a hundirse más, él trataba de compensar ese hecho acelerando lo más que podía. Juleka se quedó rezagada las primeras 2 vueltas y a la 3ra al fin alcanzó el ritmo de su oponente; evocaba en su mente la imagen de Alya en el calabozo para no aflojar su esfuerzo ni por un instante.

La parte de las vueltas era lo peor, tanto el como ella terminaron tambaleándose y cayendo a la arena cada vez. "Si así se siente estar ebrio jamás voy a tocar el alcohol" pensó la princesa.

Justo cuando iban por la primera mitad de la 4ta vuelta el mar se empezó a agitar.

No entendían, la marea debía de estar bajando en esa época del mes, al elevar la vista vieron a lo lejos violentas olas muy extrañas acompañadas de niebla que se concentraba solo sobre ellos, como si pequeñas explosiones que surgían desde debajo de la superficie elevaran el agua causando mucha espuma. Supieron de qué se trataba al escuchar esos ecos fantasmales de relinchidos, helándoles la piel.

—Hipocampos…

De nuevo en Beauvais:

Esta vez los trabajadores del bar intervinieron pero lo hicieron cerrando la puerta del lugar y bloqueando las entradas.

— ¡Este mago nos estuvo estafando!

Todos los que jugaron contra Alix se unieron gritando sus reclamos.

— ¡Devuélvanos el dinero!

— ¡Encarcélenlos!

— ¡No, pónganlos en el cepo!

— ¡Hay que divertirnos con sus huesos primero!

— ¡Sí, hagámoslo!

Al parecer la gente del lugar se tomaba muy a pecho ser engañados y el hecho de que fuera un mago sólo empeoraba la situación, no le iban a tener piedad alguna si no calmaba las cosas.

— ¡Aguarden, yo apenas llegué aquí! ¡No ayudé a hacer trampas ni nada, lo juro!

— ¡No nos vengas con que no usaste clarividencia para que la chica viera nuestras cartas! —gruñó alguien con un parche en el ojo.

— ¿Qu…? ¡La clarividencia no funciona así!

— ¿Quién nos lo garantiza?

Los "estafados" comenzaron a cerrar un círculo alrededor de ellos, era obvio en ese punto que no escucharían razones. Marinette se pegó a Alix poniendo protectoramente una mano sobre la bolsa de cuero colgando de su cinturón donde estaba Luka y otra sobre su hombro donde estaba Tikki. La pelirrosa se debatía entre usar sus poderes o no, en cambio el mago iba a tener que usarlos sí o sí.

—Quizás poseas magia pero sigues cargando con un delicado cuerpo de carne como cualquier mortal—musitó una mujer tronándose los dedos.

A pesar del miedo que la gente común le tenía a los de su clase eso no impedía que, si la situación se daba —como esa noche—, intentaran pelear con uno cuando iban en grupo. Después de todo sólo podían hacer un hechizo a la vez so pena de dañar su cuerpo y, como dijo la mujer, seguían siendo de carne y hueso como todos los demás.

No necesitó ser un genio para saber que estaban tan dispuestos a pelear con él debido a su edad, dominar bien las artes mágicas tomaba tiempo ¿Por qué no aprovecharse de un joven mago que de seguro ni dominaba ambos lados de al menos 3 artes? Se le ocurrió algo pero no podía hacerlo así sin más.

Alix no iba a ser afectada, en cambio Marinette… Entonces recordó algo de su infancia que su padre hizo cientos de veces, aún recordaba las palabras, la última vez que necesitó ese hechizo lo dejó hacerlo y resultó bien —el único de Abjuración que sabía—; ahora que tenía 17 con más razón tenía que funcionar ¿No?

— ¡Muy bien, gente, acabemos con estos malnacidos!

Adrien volteó a ver a Alix con los ojos bien abiertos, ella en cambio ya tenía los suyos entrecerrados igual que sus puños, tratando de contener el fuego que había en ellos iniciado por aquella palabra haciendo eco en su cabeza "Esto se va a poner feo…"

—Nadie… me llama… una… ¡MALNACIDA!

Corrió hacia quien dijo eso, a medio camino se transformó en un yak y lo envistió con tal fuerza que terminó al otro lado del bar.

— ¡Es una cambiaformas!

— ¡DENLES CON TODO!

La mitad de la multitud que estaba más cerca de Alix se fue contra ella y la otra mitad contra Adrien, todos con sus espadas, hachas, martillos y otras armas listas.

Ella esquivaba golpes alternando formas y noqueaba a sus atacantes con otras.

En una de esas un tipo con un mazo iba a darle en la cabeza pero ella se hizo a un lado, voló como lechuza arriba de él y en medio del aire se volvió reno, terminó cayéndole encima tan fuerte que lo noqueó. Cuando miró por el rabillo del ojo una espada yendo hacia su cuello se convirtió en tigre, al ser más pequeña la hoja le pasó por encima y ella tomó la oportunidad para darle un zarpazo en la pantorrilla, tumbándolo.

Tuvo mucho cuidado de no matar a nadie, no importaría si ellos empezaron la pelea, sus muertes no contarían como autodefensa; no iba a dejar que sus colmillos crecieran ni una pisca de milímetro a causa de cretinos que no sabían perder.

Por otra parte el mago había evocado una burbuja de energía para cubrirse a él mismo y los demás. No iba a durar mucho —seguía sin suficiente energía por el hambre— así que rápidamente se mordió el índice izquierdo abriendo su carne y lo puso frente a la cara de la chica.

—Chupa mi sangre.

— ¿Qué?

— ¡Tú hazlo!

Aun dudosa la pelinegra lo hizo y el comenzó a recitar una palabras a toda velocidad. Sabía que mantener la burbuja y llevar a cabo ese hechizo le costaría, por suerte el daño fue hacia sus órganos —sintió que golpearon el estómago por dentro— y no los músculos o las articulaciones; todavía tenía que pelear.

—Aléjate de la multitud y abre la puerta, yo y Alix los mantendremos ocupados —le susurró rápido al oído y luego a Plagg—; tu cúbreme cuando la gente se me acerque mucho. Ya puedes detenerte.

Asintió con la cabeza sacando el dedo de su boca y Adrien deshizo la burbuja en una ráfaga de viento que desorientó a todos por unos segundos, Marinette aprovechó para correr aunque fuese unos metros a la pared más cercana.

El mago no les dio oportunidad de recuperarse, de inmediato les arrojó chispas de energía como con los goblings sólo que más grandes. Ser golpeado por una dolía mucho pero cuando muchas te daban en el cuerpo el sistema nervioso no deja de mandar señales de dolor a todo el cuerpo por varios minutos, no podías hacer nada sin resentirlo.

Plagg trepaba y rasguñaba en cuestión de segundos las caras de quienes de acercaban demasiado al mago y los rasguñaba cerca de los ojos, si el gato se hallaba ocupado en alguien y otro se aproximaba Adrien recurría a usar la energía del hechizo en sus puños para amplificar su fuerza y por lo menos quitarse de encima al atacante en turno.

"Estás siendo blando" creyó escuchar a su padre decir en la distancia "¡Claro que estoy siendo blando, no quiero matar a nadie a pesar de que ellos a mí sí!"

La joven dio un grito al ver como una chispa volaba directo hacia ella. Sin embargo la atravesó, se había vuelto inmune a los ataques magicos de Adrien —"Chupar sangre fue un precio razonable por esto"— mas no sabía por cuanto así que se apuró a abrirse paso.

El personal del bar esta vez se metió en la pelea sólo para evitar que usaran los muebles o los trofeos de caza y quitárselos a aquellos que ya tenían alguno en sus manos.

Marinette salió de la multitud llevándose un par de golpes —los empujones eran una cosa pero otra muy distinta eran los dados por alguien que cargaba armas a sus lados o vestían partes de armaduras—, los clientes estaban tan concentrados en vencer a Alix y Adrien que ella pasó desapercibida; realmente querían poder presumir que una vez mataron a un mago y una cambiaformas… eso o pensaron que estaba huyendo como una cobarde ya que no tenía poderes, como fuese no le importaba.

Caminó de lado con la espalda en la pared hasta que llegó al lado del bar donde se encontraba la entrada, unos metros más y ya. De repente un hacha le bloqueó el paso.

— ¿A dónde crees que vas niñita? —gruñó un joven que parecía de 20 con cicatrices de pelea que alguien del doble de su edad tendría.

Luka se le adelantó antes de que pudiera levantar su arma de nuevo. Hizo lo único que podía al no tener ni un alfiler a la mano; saltó desde la bolsa de cuero hasta la camisa del sujeto, ya encima de él entró bajo su camisa para caminarle por el torso.

El tipo comenzó a retorcerse mientras reía, se dio golpes tratando de detenerlo, Luka era rápido. Tikki fue a ayudarle picoteándole alrededor de los ojos; ahora el sujeto no sabía si atender las cosquillas en su torso o el dolor en su cara, terminando por sacudirse erráticamente.

Marinette aprovechó y le dio un rodillazo en la entrepierna; sabía que era jugar sucio mas la situación lo ameritaba. Su atacante cayó de espaldas, empalideció dando un grito ahogado al creer que pudo haber aplastado a su amigo pero la sangre le volvió al rosto al verlo emerger desde el cuello de su camisa. Fue a la puerta sin perder tiempo y abrió los múltiples cerrojos que tenía mientras Tikki se llevó a Luka volando en su lomo lejos del joven caído.

Una joven estuvo a punto de atacarla con una daga y ella sacó el yo-yo de su otra bolsa, lo lanzó dándole en la nariz. El mago alcanzó a verla hacer eso "Oigan, eso podría ser util" pensó. Segundos después la puerta ya había terminado de ser abierta.

— ¡LISTO, ADRIEN!

Usó la energía de reserva que tenía haciendo surgir una ráfaga digna de un huracán desde sus manos, todos aquellos en su camino salieron volando a los lados como arbustos arrancados de sus raíces, abriendo un camino hacia la puerta.

— ¡VÁMONOS!

En menos de un parpadeo ya estaban afuera. Alix volvió a transformarse en reno, Adrien, Marinette y Plagg subieron a ella, Tikki aterrizó sobre el hombro de la pelinegra un instante antes de que dieran marcha.

— ¿Estas bien Luka? Casi me diste un infarto allá —en efecto, seguía temblando.

—Tranquila, sabía que lo atacarías de frente así que me mantuve cerca de su cuello —le guiñó el ojo.

De nuevo ignoró sus ganas de reprenderlo atribuyéndole su imprudencia a la adrenalina.

—Parece que tendremos que huir del pueblo —exclamó el gato.

—No sin mis libros de magia, hay que volver a la posada. Alix…

—Ya sé, ya sé —suspiró transformándose en yegua, por más que le doliera admitirlo ese animal era mucho más rápido que el de cornamenta.

Corsica:

Dieron vuelta, estaban a menos de 250 metros de llegar —poca distancia para esos seres— y no fueron los únicos en notarlo, los gritos de emoción se convirtieron en miedo. Todos dieron la vuelta y corrieron a la entrada, en cambio, los dos piratas, el caballero y el mono se quedaron cerca de la orilla gritándoles a los dos jóvenes que aún seguían en al agua para que aceleraran sus brazadas.

Juleka llegó primero por mera suerte, una medusa tocó la pantorrilla de Kim, no era venenosa pero el dolor que le causó lo detuvo el tiempo suficiente para ser alcanzado por la manada de hipocampos poco después de que legó a la orilla.

Los seres mitad caballo con cola de pescado —ojos blancos, llenos de escamas brillantes en diferentes tonos de azul y verde y melenas hechas del mismo material que las aletas de pez— entraron a la gruta llenándola de agua y niebla, relinchando asustados, moviéndose erráticamente con su galope/nado levantando mucha espuma en todos el lugar.

La gente se apretujaba contra la entrada de vuelta al mercado, luchando contra los demás y resistiendo las olas que chocaban contra el fondo de la gruta tratando de no ser arrastrados hacia la manada. Los que estaban hasta atrás no tuvieron suerte, aunque fueron arrastrados hacia agua que tenía máximo 1 metro y medio de profundidad eran unas 35 bestias marinas en la gruta —grandes, pesadas, moviéndose.

Los jóvenes y el mono habían corrido hacia el lado izquierdo de la gruta a sujetarse entre las grandes estalagmitas, una estrategia que resultó ser más inteligente que apresurarse hacia la entrada, los hipocampos se mantenían alejados de las rocas.

— ¡¿Lo ves en alguna parte?! —le preguntó un joven al otro.

—Mmm… ¡Allí! —señaló a un punto casi al otro extremo.

El capitán hacía su mejor esfuerzo por mantenerse con la cabeza sobre la superficie entre todo ese caos mas a los pocos segundos llegaba un hipocampo y lo golpeaba de lado o por detrás tumbándolo al agua; ni aun con todos sus músculos iba a durar demasiado así.

Juleka miró hacia arriba, una lámpara colgaba de una larga cuerda a unos metros a su derecha, había muchas rocas grandes donde trepar para llegar a ella se le ocurrió una idea.

— ¡Oigan! —Llamó a atención de los piratas—Sé que saben trepar cuerdas pero ¿Tienen algún cuchillo o daga consigo?

—Yo tengo dos ¿Por qué?

— ¿Quién es el más ligero de ambos?

El menos alto levantó la mano confundido.

—Vengan conmigo, sé cómo detener esto.

— ¡Whoa, aguarda un segundo! —la tomó del brazo Nino— ¡¿Qué haces?!

— ¡Debo ayudarlo! ¡Un lobo de mar como él no debe tener ni idea sobre caballos!

— ¡Sea cual sea el plan que tienes no lo hagas! ¡TE PUEDES MORIR!

— ¡Muchos van a morir si no se hace algo, mira el agua!

En efecto, el nivel ya llegaba a 2 metros y no parecía que los hipocampos se fueran a calmar pronto, el agua no haría más que subir y arrastrarlos a ese caos de agua, aletas y pezuñas.

—Mucha de esta gente es eliboresa, son mi gente, no importa que estén en este mercado —le susurró.

La misma mirada que tuvo al salir de la casa de Rose esa noche, esa determinación pura. Suspiró rendido.

—Ten mucho cuidado.

—No te relajes tan pronto, los voy necesitar a todos.

Pronto ya se encontraban trepando las rocas mientras la chica les contaba la 1ra mitad del plan hasta llegar a la grande que estaba justo debajo de la lámpara colgante. Primero la cortaron y la hicieron a un lado, ya con la cuerda libre el joven que pesaba menos subió hasta llegar a la cima, allí cortó dos tercios del grosor velozmente y comenzó a bajar, las hebras restantes comenzaron a reventarse. Ya de nuevo en la roca ambos tiraron de la cuerda hasta romperla.

— ¿Cuál es la segunda parte de tu plan? —preguntó Nino.

—Ya verás. Vengan conmigo.

Saltaron con cuidado de roca en roca hasta estar lo más cerca que podían de la manada sin ponerse en riesgo. Allí ató la larga cuerda formando un gran círculo móvil en un extremo. Aunque el fuego en su interior comenzaba a temblar por la fuerte voz de su sensatez, suplicándole que reconsiderara, éste seguía allí "Llegó la hora"

—En cuanto lo enlace me ayudaran a jalar lo más fuerte que puedan y luego intentaré montarlo ¿De acuerdo? —Todos afirmaron con cabeza—. Y cuando diga que lo suelte lo hacen, la última parte no debe ser trabajo en equipo o no me obedecerá.

Los hipocampos, a diferencia de los caballos, no podían ser domados salvo por nereidas —ninfas del mar— pero se podía ganar el respeto y obediencia temporal de uno en minutos del mismo modo que sus contrapartes en tierra más otro detalle y eso era algo que Juleka sabía hacer. Un recuerdo de su pasado volvió a su mente…

Flashback hace 4 años:

—Ya sabes cómo montarlos ¿Para qué malgastar tu tiempo en saber cómo domar uno? —dijo su hermano desde la puerta del establo.

— ¿Qué tal si un día me pierdo en el bosque de camino o de regreso de una reunión en otro señorío o de una labor diplomática? Si se escaparan los caballos de los carruajes podría ayudar a domar uno salvaje y llegar al pueblo más cercano por ayuda y…

—*Pfft* ¿Tu? ¿Haciendo labores de diplomacia? —La interrumpió— No me hagas reír, apenas y puedes hablar en público.

La chica sujetó con fuerza la tela de sus pantalones de equitación mordiéndose los labios.

—Aun así quiero aprender.

—Bueno, haz lo que te plazca; no es como si me importase.

No se permitió sollozar hasta que la dejó sola.

Fin del Flashback.

Sacudió la cabeza, no era hora para reminiscencias. La princesa buscó al alfa de la manada. Dentro de poco lo encontró, el del lomo con más cicatrices y escamas faltantes, causadas sin dudas por pelear contra otros de su especie por mantener la poción de líder.

Alzó la cuerda sobre su cabeza y comenzó a moverla en círculos, esperó el instante adecuado y cuando pasó cerca de ellos la lanzó. Falló la primera vez, en la segunda atinó.

— ¡AHORA!

Jalaron con todas sus fuerzas, manteniendo los pies muy firmes sobre la roca. El Hipocampo relinchó y se sacudió violentamente hasta que intentó alejarse nadando, sumergiéndose. Era el momento, ya podía pasar a la última —y más peligrosa— parte del plan.

Bajó de la roca sin soltar la cuerda, en un punto terminó colgada de ella pero mantuvo los brazos firmes, fueron 3 ocasiones en que otros hipocampos chocaron con la cuerda y casi hicieron perder su agarre a ella y los chicos, por suerte se hacían para atrás en vez de insistir en cruzarla.

Llegó a un metro del animal sintiendo los brazos en llamas, su cuerpo adolorido por ser golpeada con la cola de la bestia, los ojos ardiendo a más no poder y la boca salada por el agua de mar. Sabía que en cuanto le pusiera una mano encima se iba sacudir de nuevo así que fue rápida, sujetó la cuerda apretándola con los pies, dio un salto apoyándose en ella —terminando por un instante con medio cuerpo sobre la superficie— y se arrojó al cuello del animal sujetándolo con fuerza.

Se sacudió erráticamente tratando de quitársela de encima asomando medio cuerpo sobre la superficie y volviéndose a sumergir, tuvo que sincronizar su respiración con los movimientos del animal para no tragar más agua.

Le costó mucho pero logró subir a su lomo, ya estando montada se movió hacia el frente sin dejar de apretar las piernas a pesar de como las escamas le rasguñaban la piel hasta que terminó rodeando su cuello con ellas y con los brazos sobre la cabeza del animal.

— ¡SUELTENLO!

Beauvais:

Llegaron en poco tiempo a la posada, no había tiempo para tocar a la puerta y esperar a que el dueño les abriera así que Alix se transformó en tigresa y llevó a Adrien en su lomo mientras trepaba por el establecimiento tirando algunas tejas, se detuvo en la ventana y el mago entró para meter rápidamente sus libros, el mapa y el itinerario de vuelta a los sacos, el resto se debía quedar atrás.

Marinette y los otros esperaban con ansias abajo, escuchaban como los del bar que tenían caballos se acercaban cada vez más. Por suerte empezaron a bajar justo cuando alguien lanzó una flecha a los pies de la chica, se subieron a Alix como yegua y continuaron.

— ¿No nos llevaremos la carreta? —preguntó Plagg.

—No hubo tiempo de sacarla de los establos, tendremos que viajar aún más ligeros desde ahora.

No los dejaron de perseguir ni al llegar al límite de la villa, Adrien intentó mantener una barrera de energía pero aquella ráfaga que hizo en el bar lo dejó aún más cansado, su magia comenzó a parpadear. En uno de esos segundos desprotegidos una flecha le rasguñó el hombro, tendrían que desviarse del camino si querían perderlos.

Súbitamente giraron a la derecha adentrándose al bosque, el follaje de primavera era muy denso, corrieron a oscuras siendo el sonido su única guía para saber qué tan cerca los tenían; como Plagg tenía visión nocturna él le avisaba a Alix cuando había desniveles o rocas en el camino.

Continuaron dando vueltas al azar entre los arboles escuchando cada vez menos personas; vieron en la distancia un punto con más luz que el resto del bosque y asumieron que era un claro, se dirigieron allí.

Por desgracia esa no era la razón por la que estaba más luminoso en ese lado, sino porque era un barranco y cayeron dentro de él.

Corisca:

El animal nadó por toda la gruta al sentir que ya no lo jalaban. Nino volvió a rezar y ahora los dos piratas se unieron a él, la chica iba a necesitar toda la suerte posible; lo que pretendía hacer eran cosas que solamente un puñado de personas había logrado en ese siglo incluyendo magos.

Juleka envolvió su brazo izquierdo con la cuerda y con la otra le tapó sus agallas derechas. Al sólo tener la mitad de su respiración en el agua se vio obligado a permanecer con la cabeza en el aire y usar su nariz, eso facilitó las cosas; a pesar de que eran de respiración anfibia no podían estar en el aire tanto tiempo y su manada llevaba varios minutos en la gruta.

Ahora tenía que imitar lo que hacía un hipocampo que quería arrebatarle a otro la posición de alfa: lo mordió. Mordió su cuello, cabeza y orejas muchas veces. El resto de las bestias marinas volteó a su dirección cuando escucharon los relinchidos adoloridos de su alfa. Lo vieron luchar por liberarse prestando mucha atención, al estar quietos el agua se calmó.

Luego de un par de dolorosos minutos el hipocampo se acostó en la arena, señal se su sumisión. Lo logró… lo había domado.

No obstante eso duraría unas horas nada más "Con un par de minutos me basta" Le dio unos golpecitos con las rodillas y avanzó, con la cuerda guió su nado/galope hacia afuera de la gruta y el resto de la manada lo siguió llevándose el agua y la niebla consigo, al quedar la costa seca quedaron sobre la arena varias personas que necesitarían atención médica y pronto, entre ellas Kim, quien yacía de espaldas inconsciente.

— ¡Capitán! —corrieron sus tripulantes a ayudarlo.

Al llegar a la roca que usaron en la competencia trepó a ella, le quitó la cuerda al hipocampo y dio una ligera palmada en su lomo.

—Ya te puedes ir, noble bestia.

La manada se fue, quedando ella sola junto a una euforia que comenzaba a florecer en su pecho con tal fuerza que temblaba de la emoción. Nunca en su vida había sentido tanto orgullo de sí misma, era como su recital de chelo a los 9 años multiplicado por 10 y con el corazón latiéndole mucho más rápido "¡No puedo esperar a contarle esto a Rose!"

Saltó al agua y nadó triunfalmente hacia la orilla para celebrar junto a Nino. Al irse acercando vio como los piratas hacían vomitar a su capitán toda el agua de mar que tragó; no era para nada una escena bonita con la cual ser recibida pero le alegraba que estuviera bien.

— ¡JUL…! *ehem* es decir ¡REFLEKTA! —gritó Nino corriendo hacia ella sin importarle mojar su botas.

La abrazó en la orilla, el pobre estaba temblando tanto como las piernas de la chica, mantenerse aferrada al lomo de la bestia le tomó muchísimo esfuerzo y no era una joven tan atlética.

De hecho, eso no fue lo único que notó en sí misma, se emocionó tanto por su gran hazaña que no notó los rasguños que le hicieron las escamas del hipocampo en el interior de sus muslos y pantorrillas los cuales seguían sangrando un poco, ni las quemaduras de cuerda de su brazo izquierdo o en sus manos.

—Oh dioses, mira como estas… —dijo al romper el abrazo—.Rayos, me tenías rezándole a todos los dioses que podía ¡Ya incluso estaba haciendo planes por si no regresabas viva! ¡El nombre falso que me pondría, los tatuajes que me iba a hacer, como me iba a afeitar la cabeza, la carta de despedida que le escribiría a mi hermanito…!

—Tranquilo, todo resultó. Vaya, jamás te vi tan preocupado —se había vuelto la antítesis de todo lo que era normalmente, ni rastros del Nino relejado y sereno de siempre en esos momentos.

— ¡Pues claro que me preocupé…! no creí que diría esto alguna vez pero creo que necesito un trago.

—Ya tendrás uno cuando cumplas 18.

La gente que logró permanecer al fondo de la gruta fue a socorrer a aquellos que fueron llevados por el agua, incluso los pocos que lograron subir habían vuelto con los curanderos que el mercado tenía contratado por si ocurría algo; y vaya que ocurrió algo esa noche.

— ¡Creí que te había muerto! —Lloró Xuppu.

—Ha… se necesita más que una manada de hipocampos para matarme ¡Algo como un leviathan o un calamar gigante!

—*Hhmp!* ¡¿Me diste un susto de muerte y así es como respondes?! ¡¿Inflándote el ego?! ¡Tarado cabeza de percebe!—lo regañó sacándole la lengua.

—Insultos grandes para un mono tan pequeño —estiró su boca y le sacó la lengua también.

Terminaron en una pequeña lucha de muecas burlescas. Nino y Juleka voltearon a ver confundidos a los otros dos piratas y ellos sólo sonrieron e hicieron unos gestos de mano como queriendo decir que así se llevaban.

Al final los dos se quedaron viéndose fijo frunciendo el ceño… y en unos segundos no pudieron seguir aguantándose la risa y se abrazaron. El joven notó que lo estaban mirando. En cualquier otra ocasión les habría gritado un "¡¿Qué están viendo?!" pero no con ella, no luego de lo ocurrido.

—Oye… te vi por un momento antes de hundirme… montaste a esa cosa… y lograste domarla ¿Verdad?... ¿Por qué? Pudiste haber subido a las rocas más altas y quedarte con el frasco cuando todo acabara.

—Quien sabe por cuánto tiempo iban a estar en la gruta, el agua pudo haber subido más y matar a muchos.

Dio un respingo quedándose en silencio. Entonces se puso de pie temblando con ayuda de sus amigos, quería verla a su nivel al decir lo siguiente.

—Reflekta, tu sí que tienes agallas. Te has ganado un favor mío y de mi tripulación.

—Me basta con tener el frasco, gracias.

—Si se puede saber ¿Para que necesitas alas de escarabajo espinoso blanco exactamente?

—Es una larga historia…

Beuvais:

Estuvieron en el vacío por un par de segundos antes de impactar contra algo; para su suerte fueron los árboles en vez del suelo. Cayeron rompiendo muchas ramas, aminorando su velocidad dolorosamente entre golpes y rasguños, espantando a las aves que dormían allí. Las únicas que se salvaron de eso fueron Tikki y Alix transformada en lechuza.

El primero en caer fue Adrien boca abajo…

—*Ungh*… Okay… eso pudo ser pe-

…y luego Marinette cayó arriba suyo sacándole el aliento. La chica se le quitó de encima gimiendo lastimosamente, no era igual a las patadas que sufrió antes del baile pero se acercaba.

—*Owww* *gasp!* ¿Estás bien?

"Sí, nada que una poción sanadora y algo de descanso no pueda arreglar" pensó en decirle mientras se volteaba a verla, sin embargo…

— ¿Te lastimaste mientras caímos, Luka? —lo sacó de la bolsa de su cinturón.

— ¿Qué si yo estoy bien? ¡¿Estás bien?! ¡Debiste romper como 30 ramas!

—Pues sí duele pero no me rompí nada y no siento que sangro, no te preocupes —le sonrió.

—Oh, tampoco se preocupen por mí; yo sólo amortigüe su caída, no hay problema —desbordó sarcasmo, sintiendo escalofríos un instante después "*yikes* Soné como mi hermano cuando se ponía pesado…".

—Ups, perdón, lo conozco de más tiempo y pensé primero en él por default—se sonrojó apenada— pero también iba a preguntártelo ¿Estás bien? ¿Golpeaste alguna rama muy gruesa?

—No, rompí todas con las que choqué ¿Y tú?

—Igual… esperen ¿Y el resto? ¡Tikkiiii! ¡Plaaaagg! ¡Al-!

— ¡Aquí estoy! —Gritó el gato colgando en una rama muy arriba de ellos con el pelaje todo erizado.

— ¡Y aquí estamos nosotras! —Avisó Alix, llegando junto a Tikki— Cielos, tuvieron suerte en caer sobre esa carretilla

— ¿Carretilla? —preguntaron los 3.

Estaban tan aturdidos y todo estaba tan oscuro que no se dieron cuenta de en dónde habían caído. Pronto llegó una luz a aclarar el panorama, una lámpara cargada por una mujer muy bajita, fuerte y con barba —"Una Enana" pensó la joven— quien al ver a esos dos adolescentes todos sucios cubiertos de ramitas y hojas no halló más que decir que:

—Hey…

—Hey —respondieron tímidamente todos, Marinette y Adrien esperaban no haberle roto nada con su caída.

—…Algo me dice que es una larga historia ¿Verdad?

—No tiene ni idea —suspiró el mago.

En Eliborea:

Se vio tentada a pedirle un beso antes de irse pero descartó la idea, ya le daría uno cuando todo hubiera terminado, o al menos eso pensaba Nathalie. Por el momento se conformó con besar aquel amuleto en forma de Mariposa que Gabriel le dio para ayudarla con su misión.

Aunque Beauvais sería su destino iría tras los chicos, ni de chiste los iba a alcanzar; no, allí iba a buscar gente desesperada, gente con el juicio nublado por, espíritus débiles que estarían dispuestos a pagar cualquier precio por obtener algo... incluso si dicho precio fuera su voluntad. Y eso no sería tan difícil en un lugar lleno de mercenarios, guerreros y gente que no esperaba vivir para ver su piel arrugarse.

—Ve con cuidado, eres la única persona en quien confío.

—No te preocupes, Gabriel ¿Cuándo te he fallado? —le sonrió.

Se despidieron y galopó en medio de la noche ahora con una nueva misión que cumplir; pronto eliminaría a las amenazas de su camino y nada les impediría alcanzar la gloria cuando llegara el inicio del fin en ogronios "Mayura ha vuelto a la escena"

Nota de Autor:

Sé que a Juleka le tocó más acción en este episodio y supone que los protagonistas de esta historia son los chicos que buscan las piezas del Miraculous pero no se preocupen, esa corta aventura en Corsica no se compara con las cosas que tengo planeadas para ellos *Inserte risa malvada*

Y sé que tal vez tomar en cuenta lo que un caballo puede recorrer al día y todo eso fue demasiado para un fanfic (sobretodo uno de fantasía) pero quiero que el viaje de nuestros héroes se sienta lo más real posible… Además, ya le hice todo un mapa a Eliborea en un sitio web como para no ser realista en esos detalles, luego les paso el link ya que lo haga ver más cool.

En fin, ojala que les haya gustado y de ser así por favor comenten, me animarían mucho y escribiría más rápido ; ) jeje

Nos vemos la próxima!