ESCENAS DEL CAPITULO ANTERIOR

¿Pero qué hacía ahí?

El vago policía que la multó y se llevó su corazón a cambio.

" No entendía como había pensado en eso"

- Kagura, ¿estás bien? - preguntó la castaña asustando a la bermellón. Ganando la vista que tenía ella hace unos momentos. Sonrió. —Es mi boda opcional aunque era obvio - Él es mi esposo —señaló al pelinegro.

Kagura miro atenta el dedo de la castaña dirigirse al castaño. Esperando una explicación de su presencia.

- Él es mi hermano pequeño.

- Pequeño… —repitió Kagura.


- El día de hoy nos visitó Sadomaru oferta Mitsuba.

- No entiendo, pensé que alguien se lo había llevado —trato de decir Sougo lo más relajado posible.

- Sí —afirmó la castaña clara —me encontré con la nueva dueña, ella amablemente vino hasta aquí para llevarse las cosas de Sadomaru.

- Sería bueno ir a la casa de esa chica —comentó Toshiro —Debemos verificar que el perro pertenezca en un buen lugar.

- Es buena idea - Mitsuba respaldo a su esposo —aunque la chica es muy encantadora. Se ve que quiere y cuida mucho a Sadomaru, lo he visto incluso más gordito.

- No lo saca lo suficiente a pasear —soltó Sougo.

- ¿Piensas que puedes hacerlo mejor? —Pregunto el pelinegro tensando el ambiente. Aunque esto lo haya molestado demasiado, Sougo no pudo decir nada.

- Ella volverá, verán nos hicimos amigas, y quedamos en vernos de nuevo. Podría decirle que me lleve a su casa para ver si es un buen lugar.

- Perfecto, Sougo ve con ella

- A no me das ordenes oferta sonando amenazante. Advirtiendo con su tono él no provocarlo más.


Capítulo beteado por Franny Fanny Tsuki (Muchas gracias)

Los personajes contienen OC.

Apago la alarma, apenas escuchó el estridente sonido, tapándose hasta las orejas con el cobertor. No le importa llegar tarde a clases. Gracias a Kamui, su hermano menor, durmió tarde y por lo tanto no ha cumplido con su rutina de ocho mínimas horas diarias de sueño.

- ¡Kagura! —Escucho su nombre detrás de la puerta, Gintoki tocó varias veces la puerta, no la dejaría hasta que esa mocosa diera señales de vida o por lo menos se levantara.

- ¡Maldito mocoso-aru! —Maldijo, refiriéndose a Kamui.

Cuando ella creciera y trabajará, se daría el lujo de dormir hasta doce horas. Eso lo juró. Después de casi 10 minutos en que su tío insistió, no le quedo más que levantarse de mala gana. Como pudo se bañó y vistió, eso sí, comió con toda la calma posible, a pesar de que Gin estuvo gritándole desde su moto hasta que su sobrina se dignó en salir.

Una vez que llegó al salón, se recostó en su escritorio. Una de las desventajas de que Gin-chan fuera de profesor, era que tenía que llegar temprano sí o sí. ¡Estúpido permanente, porque no se consiguió otro empleo! pensó la jovencita, terminando su desayuno.

—Kagura-chan, buenos días —saludo Soyo animada. Siendo respondida por una adormilada bermellón —el día de ayer me divertí —sonrió - siempre quise participar en las búsquedas de Kamui.

—Soyo-chan tengo sueño- aru.

— ¿No dormiste bien? —cuestiono preocupada la castaña.

—Solo cinco horas— se quejó. Kagura la miro— tú... estás reluciente.

—Es que yo solo duermo cinco o a veces seis horas— mencionó la castaña.

— ¿Qué? —Kagura abrió desmesuradamente los ojos, no podía ser verdad, de seguro su amiga solo estaba jugando — Es una falta grave a los derechos del sueño-aru.

—Eso no existe —corrigió Soyo.

— ¡Claro que sí! Gin-chan me enseñó sobre los derechos de los niños aquí en Japón.

"Creo que solo no quería que lo molestaras" pensó Soyo.

Al terminar el día Soyo miro a la bermellón decepcionada, debe admitir que no esperaba un desplante del crush mayor de edad hacia Kagura por parecer aún más joven, pero al menos una galantería, alguna promesa de que la esperaría a que creciera, podría ser suficiente.

Tal vez estaba leyendo muchas novelas.

— ¿No intentaremos algo más? —pregunto Soyo.

— ¿Intentaremos? —pregunto confundida Kagura.

—Por supuesto, yo también estoy en esto, si estás con él, significa un éxito para mí ¿no?

Kagura abrazo a Soyo fuertemente. Se sentía un poco mal de guardarse ciertos detalles para ella misma.

—Me haces daño —se quejó la castaña.

—Es que eso último fue demasiado-aru.

— ¡Kagura debemos tomar esto enserio!— regaño la castaña —Por cierto ¿ya hablaste con la anterior dueña de Sadaharu?

—Quedamos que mañana iría a mi casa, para conocernos un poco más.

—Aun pienso que es muy extraño… ten mucho cuidado.

—Gin-chan estará conmigo, ella me dijo que tenía más cosas que entregarme y que otro día vendría con su hermano.

—Bueno, si pasa algo, solo llámame —pidió Soyo.

—Nada malo pasará.

—Señorita Kagura disculpe la intromisión, pero pienso igual que la Señorita Soyo, es muy raro que se tomen tantas formalidades. Aunque tengan tanto cariño, Sadaharu es un perro y la señora mencionada no es una Asistente Social.

— ¡Claro que no! ¡Sadaharu es como un hermano, un hijo! —Se enfadó Kagura —con razón mañana te botan del trabajo.

—Señorita Kagura. Solo me iré de vacaciones —aclaró el castaño de lentes.

Al día siguiente, apenas la bermellón abrió los ojos empezó a ordenar su habitación

— ¿Y este milagro? —preguntó Gintoki viendo como la cama de la bermellón estaba arreglada, las ventanas abiertas y viendo a su sobrina con un plumero en mano— Aún no tomamos desayuno.

Kagura lo ignoró, continuando desempolvando los bordes de la ventana.

Pasaron las horas, Gintoki empezó a sentir que estorbaba. Se dejó caer en el sillón, miró atentamente todos los movimientos de su sobrina. La vio correr hacia el baño regresando para trapear el piso con mucha energía.

"¿Desde cuándo seca el piso después de bañarse?" pensó Gintoki.

La vio acercarse al sofá que estaba a su lado, ella se echó esbozando un gran suspiro, Sadaharu corrió hacia ella, se le quedo mirando. Kagura lo cargo poniéndolo en sus muslos...

—Entonces ¿estás segura que no vendrá la reina de Inglaterra? —sonrió.

—Ella no vendría a la casa de un tipo que debe dos meses de renta.

—Debo dos meses de renta, porque una mocosa agarró el dinero para comprarse toneladas de frituras por un premio que nunca encontró

—Aún me duele recordar eso —lloriqueó la menor — ¡Estoy harta de los premios consuelos-aru!

— ¿Cómo es ella? —Preguntó Gintoki— acaso es una mujer rica que no puede manchar las suelas de sus zapatos por estar en este piso alquilado.

—Es una buena persona, es amable, me dio pasteles y es muy hermosa, Gin-chan.

—Interesante —dijo mientras se rascaba la barbilla —Sabes, hace mucho que no salgo con una mujer.

— ¡Ni lo pienses! —Acorto—ella está felizmente casada-aru —lo miro entrecerrando sus ojos—Además no quiero una madrastra, ni que caigas en el mundo del NTR…

— ¿Una mujer casada? Me dijiste que era joven.

—Lo es-aru, creo que es menor que tú —comentó Kagura no dando tanta importancia.

Escucharon unos golpes en la puerta. Gintoki acarició la cabeza de su sobrina antes de levantarse.

—No te preocupes, no estoy interesado en eso. Las mujeres que se casan jóvenes no me llaman la atención. Son como la rosa de la Bella y la bestia.

— ¿Qué?

—Brillan y relucen protegidas por una bestia que de seguro fuma demasiado y esto las hace marchitar.

Gintoki abrió la puerta para recibir a la ex dueña de su mini guardián de casa.

— ¿Eh? —Comenzó a sentirse nervioso, chocó mirada con la castaña recién llegada, retrocedió unos pasos, sintiéndose alarmado.

— ¿Gintoki? —La mujer que acaba de llegar esbozó una gran sonrisa — ¡Eres tu Gin-san!

Kagura se acercó sorprendida a la entrada, acompañada del pequeño can.

—Mitsuba-san ¿porque llamas así Gin-chan? —la bermellón miró a su tutor y familiar ponerse pálido — Gin-chan ¿estás bien? —Kagura alzó la mano tocando la mejilla de su tío. Estaba frío.

—Kagura… ella es la rosa de la que te hablo — dijo antes de tragar grueso.

— ¿Rosa?

—Me alegra tanto volverte a ver, por más que te busque nunca te encontré. —Mitsuba comenzó a hablar rápidamente — Creí que algo te había pasado — lo miró feliz, sus ojos estaban ligeramente cristalizados, nunca espero verlo después de tantos años.

— Sí, es algo sorprendente —mencionó Gintoki, volteando el rostro.

— ¿De dónde se conocen-aru? —pregunto extrañada la bermellón.

—Ah, Kagura. ¡Qué vergüenza! Buenas tardes — saludo Mitsuba formalmente —traje algunas cosas para Sadaharu— enseño la caja que tenía en brazos.

—Sí…

~o~

—Escuché que el mundo es un pañuelo, pero no pensé vivirlo en carne propia —comentó Mitsuba feliz.

—Yo también —se rió Kagura mirando con desaprobación a su tío. Había escuchado la historia, pero notaba las excusas falsas que él le daba a Mitsuba.

Se habían acomodado en la sala limpiada haces solo unas hora por Kagura, devolviendo la cortesía que tuvo Mitsuba, Kagura le invitó una taza de té con algunos panes y dulces comprados de la escuela.

—Me siento más tranquila —confesó Mitsuba —Kagura-chan me cae tan bien, Gin-san es su tutor y tío, creo nos veremos más seguido. Además, mi hermano y yo extrañamos mucho a Sadaharu.

—A mí también me caes bien… Mitsuba-nee.

—Ah, qué lindo suena mi nombre así, Kagura-chan puedes llamarme así con toda confianza.

"Ah, funciono. ¡Soyo funcionó!"

~o~o~

Kagura tienes que ganar el favor de la hermana mayor recomendó Soyo.

— ¿Favor?

afirmó el castaño de lentes Si me lo permite Señorita Soyo.

Adelante Shinpachi acepto.

Imagínese, un día ella se enterara de sus sentimientos por el policía, si usted y la señora Okita tienen una buena relación, ella nunca estaría en contra de usted, al contrario apoyaría la relación e incluso hablaría bien de usted.

No necesito que hable bien de mí, basta con que ese idiota me vea comento sonriente.

Claro, pero la última vez te miro. Los dos castaños se miraron.

Y no cayó por ti dijeron juntos.

Eso… eso fue... se mordió el labio.

Mi recomendación es que comiencen, por cómo se llaman.

— ¿Que le diga Policía idiota dices-aru? —se rió Kagura.

No, no, no a él no. A la Señora Okita.

— ¿Mitsuba-san?

— ¿Qué tal un nessan? —propuso Soyo.

— ¡Oh! ¡Como con Anego!

Exacto aplaudió Soyo.

Dicen que para ganar más la confianza de alguien es por la manera de nombrarse y hacer que te hagan un favor.

Primero, su nombre dijo Soyo.

~o~o~o~

"Lo logre, fue tan fácil"

Gintoki sudó frío, ellas simpatizaban demasiado.

—Es increíble cómo pasa el tiempo, ya se está poniendo oscuro ja, ja—Gintoki miró a su sobrina, esperando que entendiera directamente sus gritos de auxilio.

—Mitsuba-nee ¿te quedas a cenar? —preguntó Kagura.

—Encantada, si no es molestia.

Gintoki miró con molestia a su sobrina.

—Claro que no —respondió feliz Kagura.

—Iré a preparar la cena— dijo Gintoki resignado.

—Eres genial, pareces todo un padre de familia —comentó Mitsuba

—Ja, ja, ja — se rio.

"Aunque nunca fui lo suficiente para ti, Mitsuba".

Sufre de vergüenza por ello, han pasado 9 años y ver a Mitsuba, sentir su mirada, ser el blanco de su sonrisa. Su corazón no estaba listo. Tiene vergüenza de ser consciente de estar enamorado de una mujer ya casada, que prefirió a un roba impuestos antes que a él.

Mejor dicho que Mitsuba nunca lo ha tomado como algo más que un amigo, su mejor amigo. Ah, porque ¿Porque de ella? Y sobre todo porque se siente feliz de verla.

Fue una época muy oscura para él. Los problemas con sus padres cada día aumentaban, solo iba a la escuela para no tener que verlos, pero la exigencia de su padre por su futuro solo lograba que aborreciera aún más ese lugar. Solo iba para escapar, sin prestar atención a sus responsabilidades como un joven de diecisiete años.

Muy cliché, él era un repitente que no estaba para nada interesado en continuar con los estudios, esperaba que como iba dando todo a perder, su padre desistiera de hostigarlo.

Hasta que un día ella apareció, de la nada. Sin conocerlo quiso entrar a su mundo, invadiéndolo. Comenzó a pintar su presencia con colores claros. Y con la pregunta que más odiaba.

Desde hace mucho he querido preguntarte ¿Porque siempre estás triste? — se sorprendió un poco.

No estoy triste. Mi cara es así.

Es un poco solitario estar sin mi compañero de al lado.

—…

La castaña no obtuvo respuesta, se quedó un rato mirándolo fijamente sin respuesta. Se despidió dejando al peliblanco acostado en el pasto del jardín de la escuela.

Días después ella vino a él.

Buenos días Gintoki —lo saludo una chica de cabello color ceniza, sin recibir respuesta —Gintoki-san tú... —el peliblanco la miro ante del silencio y el incompleto de su frase ¿Acaso está ideando otra forma de hablar con él? — ¿de casualidad has traído el libro de la clase de hoy?

¿Qué?

Es que olvidé el mío, por favor prestármelo — rogó la castaña, siendo ignorada.

Gintoki giró la cabeza para no mirarla.

Tal vez ¿entras hoy a clases?

Toma y deja de molestar. —el peliblanco sacó su libro rápidamente y entregó a la castaña sin mirarla.

Gracias, te lo daré al finalizar el día —prometió.

No lo entiende, pero de repente se sintió más en confianza.

Y así Mitsuba cambió sus colores, ya no eran claros, eran más fuertes. Como los colores primarios de una caja de doce.

¿Estás bien? —preguntó el peliblanco.

Ver a la castaña acercarse, arrodillarse y ponerse a llorar antes de emitir palabra, lo sorprendió.

Ya me lo contaron — Gintoki soltó un gruñido — Lo lamento, debe ser difícil, no tome en cuenta cómo te sentías.

Pero no tienes que llorar —recalcó Gintoki. —Tú familia está bien.

Pero, tú eres mi amigo y sufres todos los días—pauso para mirarlo a los ojos y derramar más lágrimas — ¡Incluso cuando eres un repitente!

¿Lloras más por eso?

Es que a este paso repetirás el año. Otra vez — lloro más fuerte —y ya no estaremos en el mismo salón. ¿Qué tal si después de clases te enseño los temas y solo asistes a los exámenes?

Repetiría por inasistencias —mencionó, descartando la idea.

Si lo sabes, ve a clases — Gintoki se mantuvo en silencio —Me sentaré a tu lado ¿Qué dices?

¡No lo digas como si me hicieras un favor! Tu asiento está a mi lado, aunque quisieras no puedes moverte. Además, aunque hubiera ido desde hoy, no alcanzó las asistencias suficientes.

Yo… convencí al tutor que si asistías a partir de mañana tomaría en cuenta sólo las notas.

¡Deja de meterte en donde no te llaman Okita! —le gritó.

~ o~o~o~o~

—Gin-san ¿puedo ayudar?

—No te preocupes, ya terminó —Dijo suavemente, después de recordar el gritó que le dio al ser jóvenes —Disculpa que sea algo sencillo.

—Salmón asado en mantequilla, mucha ensalada, arroz y sopa de soja —dijo Mitsuba viendo la cocina. —Y pensar que antes te gustaba vivir de comida instantánea.

—Soy un adulto con compromisos —sonrió al ver a la bermellón que jugaba con Sadaharu. —Me entiendes ¿no?

—Sí, pienso que has hecho un buen trabajo. Kagura es una chica de buen corazón. Por eso… Gin-san… ¿crees que pueda volver a visitarlos?

Gintoki se sintió extrañado, nervioso, como años atrás, miro a Mitsuba quien le regala una mirada apenada.

— ¿Estás segura? —Pregunto —Kagura mencionó que estás casada, eso quiere decir que sigues con él roba… digo tu esposo.

—Toshiro-san no me dirá nada, es más fue su idea que venga.

—Con qué su idea… — dijo con voz grave.

"Es posible que ese maldito bastardo se haya enterado donde vivo y mando a Mitsuba para restregarme su victoria en mi cara".

—Además de encontrarte aquí, que es una gran sorpresa, necesito un poco la ayuda de Sadaharu— sonrió apenada — tengo un problema con Sou-chan.

Sintió un escalofrío recorrer su espalda. Hay cosas que no son fáciles de olvidar.

—Tu hermano menor ja, ja ya debe ser un adulto ja, ja —rió forzadamente —¿Qué edad tiene ¿veinticuatro?

— Gintoki sí que te has vuelto muy risueño— devolvió Mitsuba la sonrisa— Tiene veintidós años, aunque se ha esforzado desde que empezó a trabajar. Incluso decidió mudarse, pero aún tiene algunos problemas.

—Eso significa que sigue siendo un demonio.

—Por eso —aceptó Mitsuba —me gustaría pedirte si Sou-chan y yo podemos frecuentarlos más.

—Sí, solo… mantén a tu hermano alejado de mi Kagura.

—No te preocupes, Sougo no le haría nada a una niña tan dulce como Kagura.

—Mi preocupación es esa, pero invirtiendo los papeles.

— ¿A qué te refieres? Kagura es adorable.

—Sí —comento no muy seguro —he criado a una delicada flor —se rasco la cabeza nervioso —solo no le digas que tu hermano me…

—Gin-chan tengo hambre-aru— renegó Kagura acercándose a los adultos.

—Ya sabes que la comida se demora, espera callada.

— ¡Jum! —Renegó.

—Siempre quise una hermana —se ilusionó Mitsuba mirando el puchero de Kagura.

Gintoki la miró soñar con la hermana inexistente, mientras un interrogante rodaba por su cabeza. El matrimonio de su antiguo crush tiene muchos años.

"¿No hay niños?" se preguntó.

Mejor no preguntar. No quería ser inoportuno. Además, hablar de ese tema con ella, no puede hacerlo si la herida no cierra.

—Kagura pon la mesa —ordenó Gintoki.

—Yo te ayudo Kagura— se ofreció Mitsuba. —Primero a lavarse las manos.

Las vio entrar al baño, dio un suspiro. Su corazón se calmaba ante la soledad.

Su estado con solo volverla a ver significaba que no se había vuelto inmune a ella, a su presencia y su amabilidad. Todo eso era para él maldito roba impuestos.

¿Por qué no solo se atora con su humo? pensó mientras servía la comida.

—Gin-san ¿porque nunca me dijiste que cocinabas tan bien? Esto está excelente.

—No es la gran cosa —respondió — aunque por un momento pensé en dedicarme a ser un Chef Profesional.

—No me extraña que Kagura coma tanto cuando cocinas así —sonrió la castaña al ver la cantidad de comida que tenía la bermellón a su alrededor.

—Es de familia —explicó Gintoki —mi hermana también comía de esa manera.

Mitsuba dio una débil sonrisa. Un poco incómoda sin saber cómo abordar ese tema.

— ¿Mitsuba-nee conociste a mi mamá?

—No he tenido ese gusto, pero Gin-san siempre me habló de ella y me enseñó fotos de ella, también de una bebita que tiene como sobrina.

— ¡Era yo!

—Je, je creo que es buen momento para alardear —río Mitsuba rebuscando su cartera — ¡Miren! —Sacó varias fotos de un niño castaño

—Es… —Kagura miro las fotografías donde salía el castaño policía pero siendo un tierno bebé, un niño con mochila escolar sacando la lengua y en otras sonriendocon sus mejillas rojas —es tan lin- eh —no quiso terminar la oración.

— ¡Es lindo! ¿Cierto? Gin-Chan ¿lo recuerdas?

—Cómo olvidarlo, se parece mucho a ti bueno... físicamente.

—Sou-chan siempre fue un niño amable.

—Con su hermana —añadió Gintoki

—Siempre saco las mejores calificaciones.

—Por su hermana.

—Creció volviéndose un joven bien portado.

Kagura giró la cabeza para ver al peliblanco, esperando un comentario añadido…

—No tengo más.

—Gin-san no lo ha vuelto a ver. Dejamos de frecuentarnos.

—Sí, pero estoy seguro que "Eso es lo que cree su hermana" —añadió susurrando, para que Kagura escuchara.

—Hablo en serio, ya no hace ese tipo de cosas. Además, estoy seguro que le agradabas mucho.

Kagura sonrió. Pidiendo en su mente un STOP. Necesita un momento para recapitular.

Uno, su futura cuñada o mejor dicho la que creía que hubiera sido su cuñada conoce a su tío desde hace mucho. Entiende que se graduaron juntos. Dos, al parecer hay un malentendido entre ellos, Gin-chan le miente a Mitsuba-nee. Y que hay un tipo de triángulo amoroso, pero esto es solo una sospecha. Tres, Gin-Chan, conoce al hermano de Mitsuba.

Es impresión suya o es cosa de nada para volverse a ver con él.

—Seguro que sería amigo de Kagura —comentó Mitsuba.

— ¡Claro que no!—respondió de inmediato Gintoki.

— ¿Algún problema con Sou-chan? — replicó Mitsuba molesta.

—Me lo agradecerás Mitsuba — volteo los ojos — es mejor que nuestros "pequeños" no se conozcan mucho.

— ¿Por qué dices eso Gin-chan?— preguntó Kagura inquieta.

"¿Cómo le digo que ya lo conozco?".

—Tenía mis diferencias con ese mocoso, es todo.

—A Sou-chan le gustaba molestar a Gintoki y a mi actual esposo, tenía un comportamiento difícil en ese tiempo.

— ¿Qué clase de comportamiento-aru? —preguntó Kagura más atenta.

—Le gustaba hacer bromas —respondió Gintoki —muy gracioso el mocoso.

—Debo admitir que a Sou-chan se le pasaba la mano.

Mitsuba conto un par de anécdotas, ignorando la negación de Gintoki. Las escenas imaginadas ante la narración de la castaña borraron su sonrisa. Vio a Gintoki negando varias cosas, intentando minimizar las acciones del castaño.

—Me gustaría conocerlo —Kagura sonrió animadamente.

¡Es un sádico, un sádico de mierda! Puto sádico, acabas de chocar con una pared que hará más detenerte.

~o~o~o~o~o~

Yo te protegeré, Gin-chan —mencionó una pequeña Kagura de siete años.

Claro que sí, pero para eso tendrías que entrenar aún más — Gintoki la levantó, con un poco de dificultad.

Si alguien te molesta de nuevo, se las verá conmigo-aru.

¿Así? ¿Qué harás?

Mi mirada será lo último que verán— amenazó tiernamente.

Uh~ no sé si merecen ver algo tan bonito —sonrió Gintoki pellizcando suavemente la mejilla de su sobrina.

Te quiero mucho Gin-chan —Kagura frotó su mejilla —Por eso no estés triste si alguien te molesta-aru. Se las verá conmigo.

No sé si decir que serás una gran princesa o una bravucona al crecer.

Justiciera, Kagura, la justicia es roja como mi cabello.

¿En serio Kagura? ¿No quieres ser una princesa?

Soy ambas.

~o~o~o~o~o~o~

— Muero de ganas por conocerlo. Aunque creo haberlo visto antes —Kagura entrecerró los ojos, pensativa —me pregunto ¿dónde?— continuó, fingiendo tratar de recordar al castaño — ¿No tienes una foto actual de él? — pregunto inocente.

— No, no he tenido oportunidad de sacarle otra. Empezó a estar ocupado, nos vemos a diario, pero solo unas horas.

— Se me hace muy conocido — sonrió nuevamente.

— ¿Lo quieres conocer?

— ¿Para qué? —preguntó escandalizado el peliblanco.

—No sería genial que nuestros pequeños se conozcan.

— ¡Tú hermano no es pequeño!

—Claro que sí, es un joven que recién está trabajando formalmente —reclamó Mitsuba — deben llevarse ¿seis años?

— Es mucho ¿de qué pueden hablar?

—De Sadaharu — sonrió Kagura inocente.

—Kagura-chan, Sougo es algo serio e introvertido, pero te aseguro que una vez que tratas con él, es amable, sincero y cariñoso.

— ¿Cariñoso? — preguntaron ambos.

—Le mandaré un mensaje a mi hermano para que venga por mí, es algo temprano, pero aprovechemos. Así él puede jugar un poco con Sadaharu.

Tanto Kagura como Gintoki la miraron ansiosos.

—Tu pequeño hermano ¿viene a jugar? —preguntó Gintoki con una sonrisa fingida.

—Él ya es un adulto. No vendrá a jugar, solo a recogerme —sonrió Mitsuba orgullosa después de todo ella había terminado de criar a su hermano. Lo había hecho un hombre hecho y derecho.

—Claaaaaaro, creo que saldré a hacer unas compras

— ¿No quieres volverlo a ver? —Susurro Mitsuba acercándose al peliblanco

—No, gracias —intento alejarse— Yo quiero vivir.

—Vamos Gin-san, Sou-chan ha madurado, ya no hace esas cosas de niño. No tienes por qué temerle.

—Yo no le temo, solo era un niño con complejo de hermana.

— ¿Dónde está Kagura-chan? —preguntó Mitsuba mirando los alrededores de la sala.

Kagura entró a su habitación, se deshizo de las coletas, volvió a cepillarse el cabello, no tenía la rizadora de Soyo a la mano para arreglarse el cabello. Volvió a hacerse el peinado de hace unos momentos, prestando atención a su flequillo. Miro el maquillaje con temor, no estaba segura si podría hacerlo sola. Cogió uno de los labiales, abrió y frotó un poco en su labio inferior, se arrepintió de inmediato. Volvió a pintarse con cuidado de no pintar más allá. Se echó un poco de perfume, miró su uniforme, se deshizo de los pantalones.

Salió de la habitación esperando pasar desapercibida. Sin embargo, fue recibida de inmediato por las miradas de Gin-chan y Mitsuba, se acercó a ellos, más que nada a la castaña.

— ¿Mitsuba-nee-san le gusta el color del labial?

— ¡Sí!— contestó la castaña— es un color muy lindo Te queda muy bien Kagura-chan.

—Oí, Mitsuba las chicas a tu edad no usaban maquillaje ¿cierto?

—Pues había algunas que sí.

—Pero tú no— Gintoki miró a su sobrina. Él era como una madre, la miró de pies a cabeza — ¿Dónde están los pantalones? —pregunto.

—Tenía calor— respondió Kagura de inmediato, sonrojándose— ¿qué tanto preguntas?

— ¿Te has vuelto a peinar? —pregunto haciendo sobresaltar a Kagura.

—Ah, Kagura ¿quieres que salgamos para ir de compras otro día? —Preguntó la castaña interrumpiendo al peliblanco —Sabes Kagura-chan. A tu edad no podía comprarme labiales, a pesar de que deseaba tener uno. Me alegra tanto que Gintoki te tenga muy consentida.

"No, yo tampoco podría, porque él es un tacaño" pensó Kagura.

Mitsuba sintió vibrar su celular, leyó el mensaje de su hermano, quien le decía que la estaba esperando en una tienda cercana al hogar de Sadomaru.

La castaña miró el teléfono un rato más, haciendo pensar que el mensaje era muy largo, pidió disculpas saliendo del apartamento, ya que realizaría una llamada.

—Estaba muy seria —dijo Gintoki.

—No es educado hablar de alguien que no está-aru —dijo Kagura.

—Entonces hablemos de ti —la miro Gintoki — ¿porque te quitaste los pantalones, te pintaste y te maquillaste?

—No estoy maquillada, solo quería mostrarle mi brillo de labios.

—Eso es maquillarse.

—No, es humectarlos-aru —contestó Kagura.

—No te quieras pasar de lista.

—Quería la opinión de alguien más… —dijo Kagura inflando los cachetes.

—Okey, okey, entiendo, pero no te hagas la idea —Gintoki bajo la voz —Ella es una buena persona, pero no la quiero de regreso en mi vida.

—No parece —contestó —Si no la quieres en tu vida díselo, dile la verdad

— ¿Qué verdad?

—La verdad, que tú nunca regresaste a China. Solo fuiste a la casa de papi hasta que la alquilaron.

— ¡Cállate! Puede oírte.

—Siempre nos dices que "la verdad ante todo". A mí y a todos en clase, Ginpachi-sensei.

Gintoki se frotó la cara, no esperaba que le lanzaran sus propias palabras.

—Es diferente, esto se trata de… ¿dignidad?

—No entiendo…

—Cuando crezcas un poco más entenderás, mejor dicho —soltó un suspiro —cuando te enamores.

— ¡NO QUIERO MÁS EXCUSAS!

Un estremecimiento inundó los cuerpos de Kagura y Gintoki, sin querer se juntaron levemente buscando protección. Ese grito les había asustado. Tan repentino.

Tan liberador para otros.

—Lamento la demora —entró la castaña.

—No te preocupes —insistió Gintoki — ¿hablaste con tu hermano? Los jóvenes de ahora pueden ser tercos.

Kagura volvió a verlo ¿Era en serio? ¿Los jóvenes? Aguanto la risa.

"¿Los jóvenes de ahora? ¿Soy un anciano? Ella es mayor que yo.

—Tienes razón, Gintoki-san.

— ¿Tu hermano no quiere venir? —preguntó Kagura, para aclararse la garganta.

—Él quiere, él quiere, pero no quiere demostrarlo… —soltó un sollozo —lo siento, es que me pone mal.

"Ese tipo es un fastidio"

—Kagura trae agua.

—Tranquila Mitsuba —Se acercó Gintoki —escucha, los jóvenes son así, recuerdas cuando nosotros éramos así.

—Sí, éramos el centro del mundo.

—Siempre fuimos fuertes, somos protagonistas de nuestras peleas contra los demonios.

— ¿Sigues leyendo la Shonen?— Se rio.

—Un poco, así entiendo a los jóvenes.

—Cuando veo una Shonen por el Centro, siempre te recuerdo— sonrío— no te vayas de nuevo, necesito a mi mejor amigo.

—Sí, soy tu mejor amigo. Eso nunca cambiará.

Pasaron treinta minutos y Mitsuba empezaba a sentirse preocupada ¿y si paso algo? ¿Y si decidió no ir? Su celular llamó su atención emitiendo un sonido de notificación, rápidamente prendió el aparato. Leyó el mensaje y sin decir nada se dirigió a la entrada ante la mirada de los dos residentes.

"Estoy afuera, sal" decía el mensaje.

— ¡Bienvenido Sou-chan! —Saludo apenas abrió la puerta —Pasa a saludar.

Frunció el ceño ante la mirada evasiva del castaño, quien daba miradas de reojo a Mitsuba.

Gintoki respiró profundo, dio pasos lentamente hasta aparecer detrás de la castaña, pasando un brazo por los hombros de esta, sonrió descaradamente.

— ¡Oh, Souchiro-kun! Has crecido tanto.

— ¿Idiota uno?

— ¿A quién le dices idiota? — Reclamo el peliblanco — Oye, Kagura. Suelta a nuestra pequeña fiera.

—Buenas noches —saludo Kagura de la manera más educada. Ante la mirada incrédula de Gintoki por lo recién dicho. Preparada mostró su rostro sorprendido, fingiendo una gran sorpresa — ¡Tú eres el policía vago!

— ¿Lo conoces? —preguntó Gintoki.

— Creo que es el policía que siempre vemos dormir de camino a la escuela — soltó una pequeña risa inocente, lo admite está copiando un poco el estilo de Soyo. A veces es tan maligno.

— Sou-chan duerme en el trabajo — repitió la hermana mayor, no como pregunta, sino afirmando con decepción.

— Está mintiendo Aneue. Los mocosos confunden muy fácilmente —dijo recordando la cara de la bermellón.

"Maldita".

Se escucharon unos sollozos.

—Vamos, déjalo ir — dijo Gintoki.

Kagura salió de la puerta dejando correr al Sadaharu, quien al instante reconoció al castaño. Llegó a los pies pidiendo ser cargado, dando leves saltos. Orinando en el piso.

— ¡Sadaharu!

— Está emocionado — explicó Kagura.

— Aneue vámonos — dijo ignorando al cachorro. — Niña agarra a tu mascota.

— ¿No quieres acariciarlo? — Preguntó Mitsuba — Mira como lo tienes.

— No me gustan los animales Aneue. Además, ya deberíamos irnos. TÚ esposo — recalcó mirando al peliblanco —se preocupará tanto que se pondrá a fumar —sonrió.

Su sonrisa se esfumó al notar que las garras del can se enganchaban en su pantalón, negándose a separarse de él. Apretó los labios, sintió su corazón romperse, pero ya había demostrado un obvio desinterés. Con enojo fingido lo cargo separándolo de él y se lo entregó a la bermellón. Ignorando los gemidos del can.

— Me adelantaré a la tienda Aneue. Gracias por recibir a mi hermana —inclinó levemente, en realidad casi nada la cabeza.

— Sou-chan, vuelve — lo llamo Mitsuba — ¡Sou-chan!

— Calma Mitsuba.

— Sí que es un idiota — murmuro Kagura con un poco de vergüenza. Girándose para que ninguno de los adultos vea su rostro.

— ¡Oye, Kagura! — Reprendió Gintoki — ese vocabulario.

Kagura volteo los ojos ante la fachada que quería imponer Gintoki.

— Pensé que si lo obligaba a venir se retractaría en dejar ir a Sadaharu.

— Déjalo en mis manos Mitsuba-nee— reconforto Kagura — Yo haré que vuelva aquí.

— No, es muy terco. ¿Qué pasa si te dice algo ofensivo? debe estar enojado.

— ¿Por qué no te quedas con Gin-chan? Ya verás cómo hago que venga corriendo por mi… mi pequeño Sadaharu — río.

— Oye, no vayas a hacer algo que te meta en problemas — recalcó Gintoki.

Kagura salió, siendo seguida por Sadaharu.

—Bueno mi fiel Sadaharu —Kagura se dirigió al can — es hora de buscar al idiota de tu ex dueño.

Sadaharu soltó un ladrido mientras comenzaba a oler el piso.

"No es idiota, solo un poco lento"

— ¿Dónde…? Ah, cierto dijo que iba a un combini —Sadaharu movió la cola —Parece que aún no necesitaremos de tus talentos —sonrió.

Camino con cuidado de no hacer ruido, siendo seguida por el can quien la imita, obviamente su presa estaba a la defensiva y era peligroso un enfrentamiento directo.

"No está" pensó

— ¿Qué quieres?

Lo escucho a su espalda, tanto Kagura como Sadaharu se sorprendieron girando para encarar al castaño.

— Dijiste que estarías en la tienda.

— Dije que iba. —Corrigió — ¿Mi hermana no vino contigo?

— Ella no vendrá — se cruzó de brazos — Para verla, el jugador número cinco tendrá que pasar seis juegos-aru.

— ¿Qué?

— ¿No viste la serie? — preguntó Kagura.

— Soy un adulto, no tengo tiempo.

"Que excusa, pero si la vi con Gin-chan, un adulto" recordó Kagura ante la apuesta perdida de quien quedaría vivo al final.

— Sí, claro. Bueno, aquí tienes a Sadaharu — dijo Kagura bajando su rostro para hacer notar que el pequeño can estaba con ellos.

— ¿Lo estás devolviendo? —preguntó incrédulo el castaño, cambiando su semblante a molestia.

— ¿De qué hablas? Mí Sadaharu no es cualquier cosa para ir de mano en mano, pero sabiendo que lo has cuidado y dado mucho cariño, puedes jugar con él.

Sougo suspiro cansado.

—Me imagino que eso les dijo mi hermana, pero como comente hace poco, no me gustan los animales.

— ¿Así? Entonces explícame por qué mi Sadaharu llora por tu cariño. No hizo eso cuando Mitsuba-nee llegó. En cambio, contigo es diferente.

— Tal vez sólo está agradecido porque le di comida.

— Es un alivio — sonrió Kagura — Entonces no hay problema con que yo se lo regale a primo pequeño.

— Dijiste que no estaba para dar de mano a mano.

— Sí, pero mi tía me lo pide mucho. Veras, mi primo, perdió a su mascota hace poco. No lo puedo culpar. Solo tiene cinco años.

Sougo medito por un momento, esa chica estaba loca, regalar a Sadomaru así como si nada, a un mocoso de cinco años que ya perdió una vez a su mascota, ¿es que Sadomaru la fastidia y quiere deshacerse de él? Y si él se lo queda.

Imagino un día con él. Podía levantarse más temprano para sacarlo a pasear y cansarlo lo suficiente, dejarle la comida y agua lista. Comprarle muchos juguetes y volver para sacarlo a pasear y llevarlo a cenar con su hermana. Una rutina así no estaba mal. Sus días libres podía pasarlo con él jugando. Llevarlo al parque, sus chequeos con el veterinario. Sin embargo, un día… un día tendría que decirle adiós.

Abrió la boca, para explicarse, pero no podía expresarse como él quería.

— No es buena idea, tu primo podría extraviarlo. O cambiar de opinión y deshacerse de él.

— No hay diferencias, tú también te deshiciste de él ¿no?— atacó Kagura con la voz más dulce— y ya pasas de los veinte.

— Ya te dije que no me…

— No me gustan los animales-aru— remero Kagura — si, si, si — afirmo fastidiada. Respiró hondo, tenía que mantener su fachada tranquila. Una personalidad controlada, comprensiva y dulce.

"Es tan difícil, Mitsuba-nee, él no es terco, es muy idiota. Él está rompiendo records"

—No eres como creí… — murmuró para sí misma, sin poder soportar más la conversación que iba en círculos.

Esto se escuchó muy confuso para el castaño.

— ¿Qué? — preguntó Sougo sin pensarlo si quería escuchar lo que realmente dijo la chica de cabello bermellón.

—Que eres un inmaduro, un idiota — Kagura levanto la mirada. Al carajo las apariencias — No eres como esperaba, Mitsuba… Mitsu-nee te describió diferente.

— ¿Cómo has llamado a mi hermana? —se indignó Sougo.

—Y un mocoso con complejo de hermana… nada amable-aru. Porque no tienes complejo de Sadaharu ¿eh? —señaló al can.

—Yo no tengo… —se corrigió —no tengo que serlo, no llevo el uniforme. Además, tú ¿qué sabes? No me conoces.

Kagura rodó los ojos, si tan solo Mitsuba lo escuchara, como le habla a ella una escolar inocente. O tal vez no tanto.

—Bien, me callo… es más regreso a mi casa. Regreso… —Kagura le dio la espalda, cargando al can que se encontraba sentado mirando a sus dueños —Iré a contarle todo a Mitsu-nee. Que me llamaste mocosa y me trataste mal la otra vez, que eres un policía que trata mal a las jovencitas como yo-aru. —dijo antes de salir corriendo.

— ¡Espera!

~o~o~o~o~o~o~o~

—Mitsuba ¿estás mejor?

—Sí, de verdad lamento este espectáculo. Recién nos volvemos a ver y te estoy dando muchos problemas.

—No te preocupes, te conozco. Siempre te has preocupado por ese pequeño… eh, hermano.

—Kagura no está. Puedes llamarlo como siempre —esbozó una leve sonrisa.

— ¿Debería? —se sentó a lado de la castaña —ya no es un pequeño demonio. Podemos decir que es un demonio completo.

Mitsuba soltó una carcajada.

—Toshiro también dice lo mismo.

Y ahí es donde el ambiente se tensó, al menos para Gintoki. Mitsuba parecía confusa, sentía el ambiente, aunque no entendía los motivos.

—Me alegra saber que tu esposo es un hombre muy al pendiente de ti —comentó.

— ¿Cómo sabes eso?

—Souichiro lo dijo — pauso por unos minutos — ¿y sigue fumando?

—Un poco. Trata de dejarlo.

—Ya llevan mucho tiempo casados —pensó en voz alta.

—Lo sé, sé lo que piensas, llevamos mucho tiempo y no parece que tenga niños.

—Bueno… veo que te sigue gustando leerme la mente.

—Tú también eres bueno leyendo la mía —reconoció Mitsuba — puedes hacerlo.

—Veamos, ¿es por Souji-kun? —trato de adivinar. —Mitsuba asintió

¿Cómo podría tener un hijo? No podía ni pensarlo, sobre todo cuando su hermano, quien ella terminó de criar no era feliz, sentía que estaba fallando en algo. Había algo que no era suficiente. A veces dormía y soñaba que ella y Sougo eran separados, lo veía alejarse siendo solo un niño. Ella falleció llena de dolor, creyendo haber convertido a su hermano en un hombre próspero, pero en el fondo sabía que eran imaginaciones, dentro de ella temía que se quedara solo, sin pareja, sin hijos. Sin amigos verdaderos o un conocido que lo quisiera. No podía permitirse hacer una familia cuando su pequeño hermano, quien es su familia, iba por la vida sin entender su propio corazón.

Cuando lo conversó con su esposo. Agradeció que la entendieran.

No estás sola, me tienes a mí. Cuando estés lista. Seré feliz de aumentar nuestra familia

Recuerda los numerosos besos que le dio Toshiro, las repetidas disculpas por llorar hasta mojar su camisa. Su mayor anhelo no era tener un hijo. Era que Sougo pudiera sentir aquello que ella sentía. Amor por alguien, emoción por algo. Quería que viviera la vida y no que esta lo viviera a él, hasta dejarlo en polvo.

La sonrisa de Gintoki la distrajo, vio al pelinegro sonreír malvadamente.

—Ahora que lo pienso, nunca pudimos tomar juntos.

—Creí que tomaríamos en mi boda —se quejó Mitsuba.

—Tienes que perdonarme por eso —se avergonzó Gintoki —pero es mejor tarde que nunca.

— ¿Eh?

Gintoki se retiró por un momento, volviendo con los brazos escondidos en su espalda. Mitsuba imaginaba lo que traía.

—Un brindis por nuestro reencuentro ¿Qué dices?

—Digo que lo hagamos —se animó Mitsuba.

En cuanto Mitsuba iba por uno vasos, escucho golpes en la puerta

— ¡Gin-chan, ábreme-aru!

Más golpes presurosos.

— ¡Gin-chan! ¡Olvide las llaves!

—No quiero que Sou-chan me vea aun —se apeno Mitsuba.

—Ve al cuarto de Kagura.

Gintoki abrió la puerta siendo casi empujado por Kagura quien puso a Sadaharu en el piso.

— ¿Jugando a las escondidas con Souichiro?... espera, porque vienes corriendo —Gintoki palideció — ¿Qué le hiciste? No has sido capaz de matarlo ¿no? Sabes que es poli ¿no? —Gintoki la tomó de los hombros — Si es poli los cargos son mayores —explicó frustrado.

—No lo toque, es solo…

—Es solo que ella tiene la boca muy grande —dijo Sougo mientras calmaba la respiración.

—Un poco —reconoció mirando de pies a cabeza al muchacho. Se alivió al saber que no tendría ningún tipo de problema legal.

—Mi hermana ¿Dónde está?

—Ella no quiere verte —susurro —está algo enojada —Kagura ¿porque no vas a hablar con ella? Yo me quedo aquí con Souchiro-kun.

— ¿Quién es Soichiro? —preguntó Kagura.

—Él es Souji-kun —Gintoki señaló al castaño. Quien lo vio molesto.

—Idiota uno es padre, quien lo diría. ¿Ya superaste a mi hermana?

—Oye eso fue demasiado —dijo Gintoki un poco lastimado.

—Al menos él sabe cerrar ciclos — comentó Kagura arisca.

— ¿Cómo has dicho? —reto Sougo.

— ¿Eres sordo?

—Ok, ok, calma.

Gintoki no quería que hubiera una discusión o peor, una pelea.

—Kagura ve a conversar con Mitsuba— Gintoki la hizo caminar con empujones.

—Está bien — Kagura le susurro —te preocupas mucho, para alguien que te molestaba.

—Perdonar es de sabios.

—Tal vez él me perdone si le doy una paliza.

Sougo arqueo una ceja.

—Kagura, por favor. No me hagas castigarte —dijo entre dientes.

—Bien, iré con Mitsu-nee —sonrió, miró al castaño con clara amenaza.

—Aquí estaré —dijo sin parpadear hasta que la escolar cerró la puerta. —Pero ¿Qué clase de educación es esa? —Sougo entró al apartamento del peliblanco, sentándose sin pedir ningún permiso.

— ¿Por qué no te sientas? — Dijo el albino con sarcasmo — ¿Algo que quieras tomar? —pregunto mirando la botella de sake que se quedó en la mesa de la cocina.

~o~o~o~o~o~o~o~o~

—Mitsuba-san—Kagura llamó su atención nombrándola — me alegra que te sientas mejor —comentó al ver que Mitsuba ya no tenía un semblante triste.

—Sí, lamento esta escena.

—No te preocupes, es bueno expresarse y nada es mejor que sea justo cuando los sentimientos están ahí.

—Sou-chan ¿está afuera?

—Si —se acercó a la adulta —le dije que lo acusaba contigo y me persiguió-aru —se rio.

— ¿Él te dijo algo malo? Yo lo voy a corregir si hace falta.

—Tú tienes muy engreído a ese chico.

—Ah, no mucho. Aunque no lo creas él ha pasado por mucha escasez, me hubiera gustado poder haberle dado más.

—Lamentablemente tengo que decírtelo, pero es grave lo que tiene.

— ¿Qué tiene?

—Complejo de hermana-aru.

Mitsuba se calló, riendo unos segundos después. Kagura no era la primera que se lo decía, tantas personas se lo habían dicho. Su esposo, Kondo, Gintoki e incluso sus padres cuando estaban vivos.

—Lo sé —se limpiaron las pequeñas lágrimas que salieron por el exceso de risa.

—No debes preocuparte, lo hiciste bien.

Mitsuba sonrió, Kagura era una joven compasiva, tal vez no entendía el impacto de sus palabras. Aún se sentía incomprendida y culpable.

—Pude hacerlo mejor —soltó.

—Eres una buena hermana mayor, yo hubiera querido ser tan buena como tú. Así que te admiro mucho.

Mitsuba miró ambos lados como buscando algún indicio

—Él vive con otro tío, en otra calle. Tu a mi edad ya estabas cuidando a tu hermano, en cambio yo... aún tienen que hacerse cargo de mí. Créeme no has fallado. Lo has hecho perfecto. Y que él venga corriendo, porque no quiere que te diga cosas malas, lo demuestra. Te respeta y te quiere. Yo creo que es suficiente, le has enseñado que debe amar a su familia.

Mitsuba empezó a llorar.

—Entonces ¿por qué se comporta así? —pregunto.

—Tal vez solo sigue lastimado.

—Mi mayor miedo es que me pase algo ¿Cómo quedará Sougo? Él sabe ¿quererse a sí mismo? ¿Sabe que siempre habrá personas que lo extrañarán? No es suficiente con que trabaje para vivir, quiero que sea feliz.

—Lo es, tiene a alguien como tú que se preocupa por él. Es muy afortunado y… y seguro que pronto encontrara a más personas que lo quieran como es.

Kagura sintió los brazos de Mitsuba rodearla, olió el perfume de la mujer ante la cercanía, se mordió el labio. Dijo tantas palabras bonitas, ella lo sentía así, pero temía que ella pensara algún día que era solo para caerle bien.

—Muchas gracias Kagura.

—No… no me lo agradezcas —se sonrojo —No merezco eso.

—No digas eso, me has ayudado.

—Es que siento que te mentí, todo este tiempo te he estado engañado.

—No entiendo...

—A mí me gusta Okita-aru.

Mitsuba la miró sorprendida, parpadeo un par de veces. Por un momento creyó haber escuchado mal.

—Tu hermano me gusta —especificó Kagura.

— ¿Sou-chan? Ah, claro es mi único hermano —recapacito en voz alta. Aún perpleja.

Miro a Kagura, Sougo había conseguido que una chica tan bonita se fijara en él. Alguien que es capaz de decir palabras comprensivas. Vio su mirada azul, que demostraba culpa y temor. Tan inocente, no la conocía mucho, pero Kagura era demasiado para Sougo.

Ella ama a su hermano, pero Kagura le agradaba mucho. Voluntariosa, amable, tenía buenos modales y era muy independiente.

—Yo también te engañe —sonrió con delicadeza —al principio no quería ser tu amiga, solo quería que me devolvieras a Sadaharu, cuando Sou-chan recapacitará. ¿Me perdonas?

Kagura cambió su mirada, correspondió la sonrisa cómplice de Mitsuba.

—Jamás les devolveré a Sadaharu-aru —sentenció Kagura.

—Y creo que eres muy joven para Sougo.

Ambas sonrieron.


Fin del capítulo 5

Hola

Espero que se notará las referencias. Tanto como la de Gintama y como la del "Juego del Calamar"

Lamento la demora, tuve algunos problemas con el aplicativo, por suerte eso ya se soluciono, pero debo resaltar que me demore menos que el capítulo anterior Je, je~

Bueno, no quiero hacer promesas, pero con mi beta he planteado mi objetivo de subir un capitulo cada mes o dos meses, ya que este fic es muy preciado para mí e incluso lo tengo terminado con dos posibles finales. Quiero que tenga un final, así sea leído por dos personitas.

La decisión será mía, pero me gustaría saber qué final les agradaría. Un final feliz en un sentido ideal o un final feliz en un sentido realista.


AQUÍ EL ADELANTO DEL PRÓXIMO CAPÍTULO.

¿Acaso hablábamos de otra cosa?—pregunto mientras se hurgaba como siempre la nariz.

¡Claro que sí! Hablábamos de Okita-san

¿Qué tiene ese policia idiota?

Que, ¿él es quien te gusta cierto?

Pero qué dices, Soyo-chan— la tomó de hombros— deberías cambiar de seguridad, la idiotez de ese tipo te está afectando.

Que grosera, Kagura-chan— la miro seriamente —nunca te había visto así con alguien, será…

No —negó.

Será que…

Soyo-chan —dijo la bermellón luciendo un poco aterrada.

Será que Okita-san…

No lo digas — Kagura no lo puede evitar, empezó a sudar frío.

¡Sí! ¡Okita-san te gusta! —Afirmó con seguridad la castaña.

—…

¿Eh? Kagura-chan estás pálida —dijo Soyo.

Recién se había percatado del estado de su amiga. Quien dio dos pasos hacia atrás mirando ya no a la castaña sino detrás de ella. Como si un espectro fuera quien estuvo ahí todo el tiempo, causando escalofríos en la joven de cabellos bermellón, miró desconfiada al ser que se acercaba lentamente al par de adolescentes.

Se siente aún más amenazada con la sonrisa burlona que se dibujaba en sus labios.

- Quién lo diría…

Aquella voz paralizó a la castaña quien se tapó la parte inferior del rostro, mirando apenada a su amiga. Era Okita Sougo quien había vuelto aparecer, en realidad nunca se fue, solo dio privacidad a las dos jóvenescitas, siempre estuvo escuchando atento.


Cuídense mucho.

Nos leemos en el próximo capitulo o historia.