Un lindo vampiro enamorado de su estudiante, los personajes no me pertenecen, solo hago que se amen en todas las facetas posibles.
Gracias a mi linda beta, por su gran esfuerzo
Y ahí estaba de nuevo, en ese cubículo del baño comiéndose la boca de su más preciado estudiante, masajeando su cuerpo para que sus manos memorizaran cada parte de esa deliciosa piel, acallando sus gemidos mientras jalaba su lengua, saboreándola con sus labios. Ese niño desde que apareció hizo que su mundo girara en un delicioso sentimiento que llevaba ignorando por muchos años.
Que deliciosos momentos estaba teniendo y ¿Qué importaba que sus respectivas novias estuvieran en el mismo lugar?, Izuku era suyo en ese momento, sentía como su cuerpo buscaba más fricción.
—No me excites más – le susurró en su oído, escuchando un suave quejido – se supone que debo dictar otra clase.
—Solo un poco más – que linda voz, sus ojos se encontraron de nuevo, vio la lujuria en ellos – Shou.
Gruñó ante ese apodo, le encantaba escuchar su nombre salir de esa boca más si estaba llena de éxtasis, pero él era el mayor.
—Te estaré esperando en mi oficina después de clase – lo vio negar, supo que su terco estudiante no aceptaría tan fácilmente - ¿Qué pasa?
—No podré aguantar hasta las 6 pm que terminan mis clases – sentía esas manos acariciar su nuca y cabellos, que sensación tan magnífica – déjame entonces satisfacerte con mi boca.
Lo vio arrodillarse, pero más sensual fue ver como con esa linda boca bajaba su cremallera del pantalón, su miembro salió, sin dudarlo su amado se lo llevó de inmediato a un interior caliente y placentero. Pero no lo dejaría solo, también le daría placer, su mano viajo debajo de su ropa interior, bajándola más, llevó sus dedos a esa entrada que siempre lo recibía con gusto, sintiendo esos gemidos acariciar su pene.
¿Cómo habían llegado a esto?, muy simple se enamoró a primera vista. Y no es que, en toda su larga vida, no hubiera estado con más personas, al contrario, ser un vampiro de sangre pura, hacía que tanto hombres como mujeres quisieran estar a su lado, pero nunca sintió nada como lo que Izuku le provocaba, ni siquiera su prometida Momo Yaoyorozu.
Pero ver a su Izuku en esa posición, moviendo su cabeza de adelante hacia atrás, junto con sus sensuales movimientos de cadera, apretó un poco esa zona erógena su próstata, haciendo que él se corriera, esa linda garganta vibro con más fuerza, se cerró generando una deliciosa presión y se corrió.
—¿Satisfecho mi hermoso sol? – le pregunto mientras lo ayudaba a levantarse – te amo.
—Yo a ti Shou chan – esa hermosa sonrisa aprecio, limpio su boca y volvió a besarlo – la dejaré en casa e iré a tu apartamento.
—Te estaré esperando.
Lo vio salir su corazón se oprimió, esa necesidad de sentirlo a su lado, de poder tocarlo, de acaparar esa mirada y sonrisa era en todo lo que podía pensar. Salió del cubículo, se arregló su ropa y cabellos luego se dirigió al salón de clase.
Al entrar saludo, se paró frente al escritorio, ahí como si de un rayo de sol se tratara estaba su amado, con esa linda sonrisa.
Flash Back
Otro semestre, nuevos estudiantes perezosos que seguramente irían las primeras clases, después llegarían ebrios o simplemente no lo harían. Estaba con su prometida desde hacía ya casi 30 años, Momo recibiéndolos, no era fácil ser un vampiro sangre pura, menos cuando eres el hijo favorito del presidente del nuevo Japón.
Su relación fue un acuerdo, cosa que no era de su agrado, menos cuando debían tener encuentros íntimos, se sentía desagradable, además ella era feliz de siempre llevarlo de la mano, haciendo que se sintiera más alejado del mundo libre en el que quería vivir, pero eso cambio cuando un delicioso aroma a durazno inundó su nariz, lentamente lo buscó, ahí lo vio, hermoso, resplandeciente, más atrayente que el sol.
Una blusa blanca, encima una camisa verde olivo abierta en su totalidad, jeans negros y zapatillas rojas, unas gafas negras que cubrían esos ojos verdes como si fueran esmeralda que opacaban una lluvia de pecas en sus mejillas que parecían constelaciones, una maleta amarilla adornaba su espalda. Lo malo, iba tomado de la mano de una castaña.
No pudo dejar de mirarlo hasta que se perdió en la distancia, su corazón latía con fuerza, su mente solo reproducía esa imagen tan hermosa, sus manos por primera vez en muchos años sudaban con deseo, su boca la sentía seca como si en la vida hubiera tomado algo.
—Nos vemos cariño, iré a dar la bienvenida a los futuros médicos – le dio un beso, que casi lo hizo vomitar luego se fue.
—Joder, esto es más complicado ahora – se dijo, fue al teatro donde esperaban los estudiantes de su facultad.
—Bienvenido sensei – lo saludo Iida Tenya el mejor alumno en la facultad de lenguas y sociología – ya estan todos esperando.
—Gracias.
Salió, empezó a dar el discurso, dándoles la motivación a conseguir sus sueños y todo eso que les daría la confianza de preguntarle si había dudas. Al levantar su mirada ahí lo vio, con una mirada brillante, con una sonrisa tímida apretando su maleta como si su vida dependiera de ello, se permitió sonreí, cuando lo hizo vio un leve sonrojo en esas galaxias.
—Si tienen dudas, pueden preguntarle a Iida san, a mi o cualquier profesor de la facultad, gracias por venir a esta presentación – dijo finalmente se alejó.
Le entregaron los documentos donde estaba la lista de sus clases con sus estudiantes, dos de idioma extranjero inglés y francés, cuatro de historia antigua en los diferentes niveles. Sería un semestre bastante fácil, que le dejaría mucho tiempo libre, que seguramente Momo aprovecharía.
—Sensei – escuchó una linda voz que hizo que su cuerpo se estremeciera – soy Midoriya Izuku y vi su nombre en tres de mis clases.
—El placer es mío – extendió la mano, cuando fue recibida, supo que no había vuelta atrás – espero nos llevemos bien.
—Eso espero – joder ¿Cómo contenerse?
Llevó la mano a esa barbilla, sintió ese calor agradable, esos labios eran tan seductores que solo pensaba en lanzarse a ellos, pero con su dedo pulgar los acaricio. Se veía tímido, su sonrojo solo hacía que ese deseo creciera más, pero debía contenerse, él era el mayor.
—Lo siento – lo escucho decir.
Pero no se esperaba que lo tomara de la muñeca, que empezara a caminar con rapidez, entraron a un salón que tenía las puertas abiertas, las cerró lo coloco contra la misma.
—¿Qué me haces? – se veía ansioso, sus labios temblaban, ahí perdió toda la razón.
Soltó las carpetas lo sujetó por la cintura, robo sus labios los mordía con desesperación, sus manos solo retiraron la maleta empezó a acariciar ese sublime cuerpo, cada fricción era placentero, más, quería más de esa sublime sensación.
—Me encantas – le dijo en el oído – desde que te vi, encendiste algo que creí estaba muerto.
—Pienso igual – él coloco su cabeza en su cuello, con un cuerpo tembloroso – puede que yo no haya vivido tanto como tú, pero nunca había sentido esto ni por Ochako, llevamos unos cuantos años, pero esto es nuevo, cuando te vi salir mi corazón pedía a gritos estar a tu lado y no pude aguantarme, perdóname.
—Se mío Midoriya – esos hermosos ojos lo miraron con deseo, afirmo.
Cerró la maldita puerta con cerrojo, alzándolo lo llevo hasta el único escritorio ahí presente, agradecía que las clases no iniciaran ese día, asi que se dedicó a contemplarlo con cada prenda que retiraba, si su sonrisa era hermosa, todo él sin nada era un obra de arte. Se permitió morder cada parte de esa piel, beber de las delicadas gotas de sangre que salían como un oasis.
—Ngh … me gusta – escuchar eso era melodía – más sensei.
Esos lindos brazos se sujetaron a su cuello, atrayéndolo de nuevo a un beso más necesitado, más lujurioso, su lengua recorría su boca, sentía como masajeaba su paladar, sus mejillas y sin poder resistirlo la tomó en sus dientes, la saco lentamente, escuchando un suspiro.
Se arrodillo, con sus dedos empezó el delicado y sensual trabajo de dilatarlo, pero su boca viajo a ese miembro que temblaba, lo introdujo, sintiendo como cada una de sus acciones generaba una expresión más adorable en su alumno. Esa palabra lo descoloco, pero su mente e instinto lo echaron a un lado, él era el azúcar de su vida oscura.
—¿Puedo? – le dijo cuando, sintió que ya estaba listo – no quiero forzarte, asi que puedes negarte si … lo … deseas …
Pero ver como abría lentamente sus piernas nuevamente, las sujetaba, dejaba ver su entrada, solo hicieron que ese permiso se viera tanto y sin contexto. Saco su apretado miembro del pantalón e ingreso despacio, memorizando cada movimiento, cada lágrima que recorría tal hermoso rostro, cada arcada de su cuerpo, cuando estuvo en su interior, las piernas del peli verde se enrollaron en su cintura.
—¿Qué me hiciste? – le volvió a preguntar, pero de sus labios jamás abandono una linda sonrisa – todo tú me enloquece.
Mordió con fuerza uno de esos botones rosados, haciéndolo gemir con más placer, ¿Qué alguien le dijera que le estaba pasando?, era adicto a uno de sus estudiantes, que tras del hecho acababa de conocer, desde que lo vio su mente no podía dejar de pedirlo. Empezó a embestir con fuerza, quería marcarse en su interior, que ese cuerpo jamás lo olvidara, que su aroma también fuera parte de él. Estaba concentrado en besarlo, en acariciar cada parte de él, hasta que un celular empezó a sonar.
—Es el mío … aaaa … ¡más! … déjalo sonar – esa voz, lo erizaba.
Asi que sus manos lo sujetaban del cuello, con su lengua recorría esa extensión de piel. Su pequeño también acariciaba su espalda, su pecho, de vez en cuando su mente salía del trance producido por el placer, lo besaba en otras zonas que no fueran la boca; pero ese estúpido celular no dejaba de sonar.
—Creo que debes contestar – le susurró en el oído, sintiendo como su cuerpo se estremecía - ¿te lo paso?
Lo vio afirmar con su cabeza, iba a salir de ese cuerpo, pero él no lo dejo asi que lo alzo, camino un poco, se agacho tomó el pantalón sacando el dispositivo, Midoriya no lo soltó en ningún momento, todo lo contrario, se aferraba más a su cuerpo.
—Diga – sus labios rozaban su cuello, cosa que le encanto – Ochako, ¿Cómo te fue?
—Bien Deku kun y ¿a ti?, ¿ya saliste? – lo escuchaba tomar bocanadas de aire, para poder calmar ese éxtasis que los recorría – podemos ir juntos a casa.
—Aún no termino – se movió un poco, para evitar un gemido lo mordió – estoy con un sensei que me dictara varias clases y … espera un segundo …
Lo vio alejar el celular de su oído, levanto su rostro y lo beso con desesperación, sus caderas se movían en busca de más fricción, él era como un dios erótico.
—Habla – le dijo después de separarse, ver esa pequeña saliva que los unía – dile que te adelantare el material, que quiero que seas mi asistente en las clases.
—¿Deku kun? – se escuchó en la línea, sintió algo de pena por la joven, pero Izuku ya era suyo – ¿estás bien?
—Si lo siento – él extendió su cuello, dándole paso a más besos – es que mi sensei me estaba pidiendo ser el asistente en sus clases, asi que acepté, me dará el material necesario para … para poder ayudarlo, asi que posiblemente llegué tarde.
—Bien, no te preocupes, te deseo éxitos – solo afirmó con un sonido gutural en la garganta y colgó.
—Mio – le dijo, mientras mordía la clavícula – solo mío.
Y con eso siguió otra sesión más de besos, de caricias, no supo cuántas veces se vino en ese interior, escuchando con fascinación su nombre salir de esa boca.
Fin Flashback
Y asi siguieron sus dias, cada que se encontraban se escondían para tener esa sesión de besos tan necesaria, sus cuerpos se complementaban, sus miradas sin importar la distancia siempre se encontraban.
—¿Vendrás esta noche? – le preguntó al peli verde que le sonría ampliamente – Momo estará de turno nocturno toda esta semana.
—Me encantaría, pero no puedo – sintió un leve roce en su mano, su cuerpo otra vez se encendió – Ochako quiere que cenemos con sus padres.
—Igual puedo esperarte – escuchó una suave risa, eso le encanto – te tendré ese postre que te gusta.
—¿El de chocolate con salsa de frutos rojos? – él afirmó, viendo esos ojos brillar detrás de los lentes – iré, pero no solo por el postre, quiero mostrarte algo.
—Bien, te esperare.
Después de dejar el material que habían usado en clase de francés le dio un rápido beso, salió de su oficina. No iba a negar que tenerlo cerca le encantaba, pero él quería más, deseaba monopolizarlo que fuera solo suyo, pero había dos pequeños problemas, que tenían nombre y apellido, Momo Yaoyorozu y Uraraka Ochako.
Y con un pensamiento claro fue hasta la facultad de medicina, la busco debía por lo menos salir de esa relación poco infructuosa que solo generaba más presión en su mente y corazón, además ambos sabían que nunca llegarían a tener una relación sana.
Ahí la vio a la distancia con una joven de cabello corto con un tinte morado, ambas sonreían ampliamente.
—Momo – la llamo, ella con una sonrisa aún más grande se acercó, intento besarlo, pero el movió su rostro – tenemos que hablar.
Ella se puso seria solo lo tomo de la mano, él la llevo al jardín que tenía la facultad, sentándose en una de las sillas.
—¿Qué está mal? – ella preguntó bastante preocupada.
Pero todo estaba mal, él llevaba una relación con alguien que amaba, que no sentía asco al tomar todo lo contrario, lo peor es que no era solo unos meses, su hermoso Izuku y él llevaban más de dos años en esa situación.
—No puedo seguir con esto – le dijo, mirándola fijamente – lo he intentado, pero no puedo amarte como te lo mereces también pienso dejar la facultad, quiero dar clases privadas.
—Pero ¿Qué hay de todos estos años juntos? – la vio llorar, no sintió nada, no como son su amante, él solo hecho de ver una sola lágrima lo hacía desesperar – no puedo aceptarlo, además esto es un contrato que debe cumplirse y no…
—Me enamoré de alguien más – quería a Izuku, sin importar lo que pasara lo haría suyo – y estoy dispuesto a hacerlo mi pareja, asi sea un humano.
—¡Te odio! – lo abofeteo con todas sus fuerzas, las personas presentes los miraban – ojalá esa persona también termine odiándote y te quedes toda tu vida solo.
Ella lo dejo ahí con palabras que nadie quisiera oír, pero debía afrontar su decisión, al levantar la mirada lo vio, sus ojos mostraban la preocupación, quería correr a abrazarlo y decirle que lo consolarla, pero estaba con ella, tomados de la mano, asi que solo cerró sus ojos, se levantó ya saldría de ahí por otro camino.
—¡Shou chan! – esa linda voz hizo presencia, se giró, lo vio correr hasta él – espera, ¿Qué ha pasado?
—Acabo de recibir una maldición – lo vio más preocupado, llevo una mano a esa mejilla que acarició suavemente – y ella espera que la persona de la que me enamore me odie.
—¿Rompiste con ella? – él afirmo, esas manos se acomodaron en sus mejillas sentía las suaves caricias – yo nunca te odiaría.
—Gracias – queria besarlo, pero vio a la castaña a la distancia – es mejor que regreses con ella, te está esperando, descansa.
Se alejó pensando que era lo mejor, estaba cansado de toda esa presión que nunca quiso, ese dolor de tener que tomar esa mano que no producía ni la más mínima sensación de agrado, esperaba en el fondo que su Izuku jamás lo odiara.
Se recostó en el lugar más alejado de la facultad, su pecho se sentía libre, pero no iba a negar el miedo que sentía de poder perder a Izuku, eso que hizo era una muestra de cuanto lo amaba. Quería llevarlo a una cita sin ser señalados, si para eso debía renunciar a todo lo haría sin miedo, podría reiniciar en cualquier lugar, siempre y cuando él estuviera a su lado.
Seguramente su viejo lo mataría cuando ella le contara, le seguiría prohibiendo ver a su familia y probablemente lo sacaría del apartamento; un peso sobre su cuerpo lo saco de sus pensamientos y al abrir sus ojos lo vio ahí brillando por ese hermoso crepúsculo que empezaba a hacer su aparición.
—¿Y tu novia? – le preguntó viendo como esos ojos lo miraban llenos de amor.
—¿Cuál? – lo vio acercarse a besarlo suave, dulcemente - dirás novio y estoy sobre él.
—Joder, me enloqueces.
Lo abrazó con fuerza, cuantos encuentros clandestinos, no solo en la universidad, sino en sus respectivas casas, evadiendo a sus novias, solo por poder pasar un minuto más con ese ser amado.
Desde que conoció a su sensei su mundo había tomado un giro muy agradable, pero todo fue ese día de ingreso, desde que puso un pie en la universidad en su interior sentía que su destinado estaba ahí, lo buscaba desesperadamente, pero sus ojos no hacían contacto con nada que lo hiciera temblar, al ingresar al gran teatro, su corazón parecía estar en una competencia, porque no dejaba de latir.
—¿Te encuentras bien Izuku? – le preguntó su novia que se había tomado el tiempo de acompañarlo antes de su reunión, en su facultad – te noto algo inquieto.
—No te preocupes, solo estoy un poco nervioso – mintió, descaradamente le mintió, pero como decirle que sentía una necesidad de encontrar esa persona que lo estaba llamando a gritos – si quieres puedes ir a tu reunión, estaré bien.
Ella solo afirmó se fue; no lo veía, pero sabía que estaba ahí, cuando la reunión dio inicio lo vio salir por esas grandes cortinas, esos ojos y presencia hicieron que viera todo como un hermoso paisaje donde tenía un lugar al cual volver. Su corazón cada vez que lo veía o solo con recordarlo, latía con tanta fuerza que juraba que moriría en cualquier momento.
Sus encuentros eran fascinantes, lo motivaban a querer conocerlo más, no como el hijo del gran Enji Todoroki, sino Shouto Todoroki, su maestro de lenguas y sociología, como hijo menor de cuatro hermanos más, como un hombre silencioso y un poco antisocial. Desde que se conocieron nunca tuvieron una cita, pero sus diálogos en la oficina o en los almuerzos le permitieron ver esa faceta que tanto anhelaba.
No iba a decir que no llego a amar a Ochako chan, pero mientras más tiempo pasaban juntos más insatisfecho se sentía, llegó a darse cuenta de que su relación cada vez era fría, era simplemente porque empezó a verla como una amiga, salían, iban de compras o veían películas, pero nada de eso lo satisfacía, pero con él todo eso era distinto.
Podía decir que al principio llegó a pensar que solo era lujuria, pero no fue asi, le encantaba ver las suaves sonrisas que le daba, como se expresaba en cada clase, como su ceño fruncido le hacía entender lo maduro que era, cada palabra que salía de esa boca era como un hechizo. Así supo que Enji san vivía de las apariencias, no le permitía ver al resto de la familia, sino una vez al mes o cuando tenía tiempo se escabullía para estar a su lado.
Shouto se distanció de todos por culpa de su padre, no podía tener una relación "normal", porque lo vendió a la familia Yaoyorozu, solo porque tendrían mejor conexiones sociales; le gustaba la musica clásica, podía perderse horas leyendo algo que le parecía interesante, lo poco que veía en televisión debía ser muy romántico. Ver cómo era golpeado, como esa hermosa mirada dual se ensombrecía por la angustia lo mato, supo que las cosas habían terminado y él debía poner de su parte.
—¿Ese era tu sensei? – él afirmo, sintiendo como su corazón se arrugaba casi hasta morir – que vergonzoso, además debió terminar en un lugar más privado, igual no es nuestro problema, vamos a casa.
Ella dio unos cuantos pasos, pero él no podía apartar su mirada de esa figura que amaba el cual se alejaba lentamente.
—¿Deku?, vamos, mis padres nos esperan.
—No iré – dijo, se giró a mirarla a los ojos ya no podía engañarse más – no me siento cómodo estando con ellos, además sé que no les agrada mi madre, por lo que no creo que pueda pasar eso por alto.
—Eso no es verdad, ellos solo …
—Los escuché – ese día había sido terrible, recordó que corrió a los brazos del bicolor llorando – y traté de dejarlo atrás pero no puedo, además nuestro tiempo juntos se ha reducido por nuestras clases, ya no siento lo mismo por ti por eso es mejor que dejemos de engañar nuestros sentimientos.
—Hablas en serio – él afirmó le sonrió y la abrazó - ¿lo sabias verdad?, que estaba saliendo con alguien más.
—Si - ¿Qué?, eso no lo sabía, pero pretendería que es asi – y quiero que seas feliz.
—Gracias Deku kun – ella le dio un beso en la mejilla y se fue.
Dejo salir un suspiro por el shock empezó a correr, debía encontrarlo, apoyarlo en ese momento que seguramente debía estar pensando en las represalias que tendría su padre por terminar la relación. Al verlo ahí solo sintió más amor, después de esa breve conversación, sentir como su cuerpo era apresado contra el suelo, esas fuertes manos empezaron a recorrer su pecho, lo detuvo.
—Vamos a tu oficina – le pidió, tratando de sentarse.
—¿Ahora te avergüenzas? – le dijo mordiendo su oreja, haciéndolo estremecer – lo hicimos hasta en mi carro.
—No es … eso – lo beso, en verdad Shouto era una droga de la cual no quería un remedio – tengo varias cosas que mostrarte.
—Bien.
Sentir como con su dedo pulgar sujetaba el de su mano, fue gratificante, era un roce que solo les pertenecía, la suave sonrisa de su sensei estaba irradiando el camino, no se arrepentía de nada, ese amor empezó como una pequeña chispa, ahora era una flama que no se apagaría nunca. Al llegar a la oficina, lo vio sentarse en el sofá, por su parte cerró la puerta con seguro, dejó su maleta a un lado, camino hasta ese apuesto hombre que lo miraba como si fuera una joya.
Empezó quitándose el abrigo que lo cubría, su camisa azul oscuro tambien desapareció de su cuerpo mostrando parte de lo que queria mostrar.
—¿Te perforaste los pezones? – vio un sonrojo aparecer en ese rostro pálido, era hermoso – te ves más sensual.
—Además – su ceja izquierda se levantó en sorpresa y curiosidad – toma.
Le entrego una pequeña joya, la cual tenía forma de corazón, estaba sus iniciales en cada lado del mismo, Shouto lo miraba con duda sin saber dónde debía ir, asi que saco su lengua, dejando ver donde debía estar. Esos finos dedos sujetaron la punta de su lengua y con la otra la acomodo en la perforación, dolió un poco, pero no lo suficiente cuando la anestesia paso.
—Por eso no querías besarme – le dijo mientras la soltaba, él solo afirmó – pensé que te estabas cansando de lo nuestro.
—Eso jamás – se sentó en sus piernas, abrazándolo contra su pecho – eres mi todo sensei, si me dijeran que la luna es necesaria bajarla para ti y verte sonreír más, juro que lo haría.
—Te amo – esas palabras le encantaban porque sonaban tan honestas.
Sintió como uno de sus pezones era sujetado por esos delicados labios, la sensación fue completamente estimulante, sentía como su cuerpo temblaba de placer, ¿Quién se iba a imaginar que el amor era tan fantástico?
Acariciaba con desesperación esas hebras bicolores, la nuca y apretaba con más fuerza para sentirlo más, Shouto le había enseñado todo lo que su cuerpo queria sentir, habían aprendido a conocerse y sus corazones estaban cada vez más cerca, igual que sus cuerpos.
—Déjame … Ngh … ayudarte también – le dijo mientras se alejaba de esa boca.
—¿Qué quieres hacer? – esa voz distorsionada por el placer hacía temblar su cuerpo – dime hermoso.
—Probar esto en tu miembro y cuerpo – sacó de nuevo la lengua con su perforación.
Lo vio desvestirse, mostrar toda la belleza de un vampiro tallado tan hermosamente que cada vez se sentía más seducido; al estar sentado, se arrodillo llevo su lengua al cuello, desde ahí empezó a bajar, dando pequeñas lamidas, saboreo los pezones, haciéndolo jadear, luego llevo la punta al ombligo, estirando su lengua lamio el abdomen como si de una paleta se tratara, sintiendo como esas fuertes manos sujetaban su cabeza con desesperación, se sentía dueño de ese cuerpo que temblaba bajo sus estímulos, después siguió con su recorrido, tomó ese miembro que siempre lo llevaba al cielo que lo hacía descansar en una deliciosa nube de placer, donde con cada gruñido que salía de esa garganta venía acompañado de un te amo.
Su lengua empezó a viajar por toda la extensión, al principio dolió un poco, pero cuando ya sintió como ese arete no solo estimulaba el miembro del mayor, sino tambien su boca se dejó perder, era excitante, su cuerpo vibraba mucho más, pensando que no se había equivocado en hacer esa perforación, Shouto gemía suavemente mientras estimulaba su entrada, sus caderas buscaban más contacto.
—Detente.
—¿No te gustó? – sentía que había fallado, pero cuando sintió su boca ser devorada, entendió que lo estaba llevando al límite - ¿Qué quieres?
—Que ambos disfrutemos.
Lo vio acostarse en el sofá entendió lo que debía hacer, se colocó sobre él, sintiendo como su miembro tambien era devorado, no tardo en hacer lo mismo, ser estimulado en sus dos zonas era fantástico, el mayor sabia como volverlo loco.
Cuando ambos se vinieron, su cuerpo solo quería más, se alejó un poco colocó sus manos sobre él apoya brazos, levantó sus caderas, no tardo en sentir como era penetrado, cada estocada daba en el punto perfecto, cada caricia en su cuerpo era un símbolo de amor, los susurros con palabras lindas estaban siendo susurradas en su oído, cosa que solo lo estimulaba más.
—Me encantas Shou chan – le dijo mientras sujetaba su cabeza – eres perfecto.
—No mi amor – amaba cuando lo llamaba asi – tu eres el perfecto, todo tu es mi mundo, podría morirme ahora solo por estar otro minuto más a tu lado.
—Sigue por favor – le pidió, el mayor lo giro y lo acostó en el sofá.
Sus piernas viajaron de inmediato a los hombros y las embestidas fueron retomadas, no importaba cuantas veces lo hicieran sus cuerpos nunca estaban satisfechos, se dejaba penetrar con demasiado gusto, cosa que al principio de la relación le daba miedo.
—Dios mío, enloquezco Shou chan – sintió como se corrían en su interior, mientras el pintaba sus vientres – te amo tanto.
—Mi amado ángel – suaves besos eran repartidos en su rostro – vámonos de aquí, no podría vivir sin ti.
—Bueno si sales de mi interior, te daré otra noticia – lo vio sonreír sonrojarse un poco, él era el único que podía ver esas expresiones, cuando estuvo libre, tomo su maleta – mira, conseguí un trabajo en Osaka, está cerca de la casa que me dijiste que mi madre podía usar, asi que espero que quieras venir conmigo.
—¿Quieres ser mi familia? – él afirmo tomando ese hermoso rostro y besándolo suavemente.
—Desde ese día, te he querido a mi lado – sentía como su piel de nuevo era acariciada, con todo el cuidado del mundo, acción que solo él tenía permitido hacer – tu existencia es lo más importante, además mi mamá contacto con tu familia y estan dispuestos a ir también, para estará tu lado.
—Siempre llenándome de felicidad – era lo mínimo que podía hacer, por tan hermoso ser, que lo llenaba de alegrías todos los dias.
Se dejó amar, no era el acto del sexo duro que tenía, eran besos que transmitían más que amor, era la mejor manera de demostrar lo importante que era para su sensei, tenerlo en esa intimidad era lo más gratificante, porque despues de unos meses de saciar esa necesidad lujuriosa, se habían tomado el tiempo de esos momentos suaves, de caricias y mimos de parte de ambos.
—Te haré feliz lo juro por mi eternidad – lo escuchó mientras besaba su ombligo – permíteme sellar este amor, contigo a mi lado por siempre.
—Si.
No necesitaba pensarlo, Shouto era todo lo que necesitaba para ser feliz, si para eso debía ser como él lo recibiría con gusto. Estiró su cuello dejando que esa nariz la recorriera primero, después los dientes lo perforaron, sentía como su sangre era extraída, pero en vez de sentir dolor o miedo, sentía que por fin la felicidad que estaba buscando estaba ahí en esos brazos, en esa mordida, en esa nueva vida que el mayor le ofrecía.
Cuando abrió sus ojos, estaba sobre el cuerpo del mayor, en su auto, él acariciaba su espalda mientras leía un libro de poesía japonesa, beso la clavícula, se deleitó con la imagen que le dio cuando bajaba el objeto, estaba sonriendo ampliamente, sus ojos brillaban como si de estrellas se trataran.
Se estiró para besarlo suavemente, soltó un suspiro cuando se embriago con esos labios junto a las caricias que recibía, ahora si podía decir que era adicto a su Shou chan, no queria salir de esa necesidad que él le ofrecía, lo amaba y lo amaría por siempre.
Porque todo inicio con una lujuria casi inagotable de sus cuerpos ahora era un amor desbordante de su corazón, que estaba dispuesto a ofrecerle cada día de sus eternidades.
Espero les gustara, como no encontraba fics de ellos hard, dije me hare el mío jajaja y creo que salió bien XDD
Sin más, Ame las ama.
