Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, Ranma ½ es la obra magistral de la gran Rumiko Takahashi. Yo sólo los tomo prestados para esta historia.

Advertencia: Contenido Lemon explícito

Sugerencia: Sé que a muchos de nosotros nos encanta leer fics escuchando música, a mí en particular me transporta y me hace disfrutar aún más, así que recomiendo encarecidamente leer este capítulo escuchando "Palo Santo" de Years&Years.

DESENGAÑO

Capítulo 5: "Tus labios en los míos, como siempre debió ser''

AKANE

No soy capaz de definir cómo me siento en éste momento, soy un mar de emociones que se entremezclan y compiten constantemente por tomar el mando de mis pensamientos, haciéndome ir desde la tristeza abismal hasta la ira, desde el amor hasta el más infinito miedo; pero sí puedo decir que me encuentro completamente exhausta. Casi no había podido dormir éstos dos días que habían pasado desde el inesperado reencuentro con Nabiki, el cúmulo de emociones tan vertiginosas me dejaron hecha un manojo de nervios y extremadamente sensible.

Luego de que mi hermana me confesara su embarazo de 3 meses la verdad es que ya no quise hacerle ninguna otra pregunta, aunque aún albergo muchas dudas que mi cerebro constantemente me recuerda: como por ejemplo me preguntaba qué había sido de Ryoga, Mousse, Ukyo y de mis amigas Yuka y Sayuri… a ellas no había sido capaz de escribirles ni una mísera carta. También me preguntaba cómo es que Ukyo se había enterado de lo nuestro aquella noche cuando me frenó en el campus. Otra duda que tenía era por qué es que Shampoo estaba compitiendo y no se había marchado a China de una buena vez, los recuerdos de aquella noche y el ahora saber la verdad hacen que la odie, que la aborrezca con todo mi ser.

Pero ya había recibido demasiada información y luego del sube y baja emocional solo me quise concentrar en su felicidad y en mi nuevo sobrino que crecía sano y fuerte en su vientre. ¡Un sobrino! Bueno, ¡o sobrina! Aún no lo puedo creer, tan solo pensar en eso hace que mi corazón se llene de un calor especial. Debo reconocer que no fue sorpresa enterarme de que Tatewaki es el padre, ya se me hacía extraño a mí verlos tan juntos por aquel entonces: según mi hermana me confesó, habían comenzado a tener encuentros meramente sexuales, pero luego de mi desaparición Kuno había estado ahí para apoyarla y su relación se había afianzado en los últimos 3 años. Nabiki me aseguró que cuando habían tenido sexo por primera vez en una fiesta de la universidad, Kuno había cambiado y había comenzado a rondarla con insistencia, según ella su "encanto de hielo" lo embrujó cuando ella solo buscaba divertirse y pasar un buen rato. Así y todo, las circunstancias de la vida los había hecho madurar y sin proponérselo habían formalizado su relación hacía poco más de un año, mudándose ella a su mansión. Incluso Kuno le pidió su mano, pero ella asevera que no quiere saber nada del matrimonio para pesar de mi padre seguro, ya lo imagino llorando por todos los rincones de la casa desesperado porque su hija convive por fuera del matimonio… me pregunto si ahora que viene su primer hijo o hija en camino ella cambiará de opinión. Ahora que lo pienso, ya que ella vive con Kuno, y Kasumi con su esposo en su clínica… en el Dojo sólo quedan mi padre, los tíos… y él. Un escalofrío agradable me recorre al pensar en Ranma.

Ranma…

Y nuevamente mi semblante se entristece. Dos días hacía desde aquella mañana de reencuentro y confesiones. Cuando Nabiki se había retirado por la tarde para realizar unos trámites relacionados con el torneo, me hizo prometerle que iba a entrar al mismo con urgencia ya que las eliminatorias de la categoría femenina comenzaban mañana, y de que iba a tomar yo el primer paso para buscarlo, a él y a ella, después de todo se encontraban alojados en el mismo hotel. Pero la verdad es que no había hecho ninguna de las dos cosas, la culpa me afectaba demasiado, el temor, el miedo… A pesar de saber que había sido un plan magníficamente orquestado por la arrastrada esa, había pasado tanto tiempo que no sabía cómo hacerlo ¿Qué iba a decirle? "Hola Ranma, aquí estoy, perdón por haber huido y no haber confiado en ti, pero es que no puedes negar que la imagen de ti y de Shampoo besándose y a punto de tener relaciones me afectó demasiado, aunque ahora sé que tú no me engañaste"

- Ash, ¡qué ridículo! - exclamo frustrada y golpeo con fuerza la duela de madera del Dojo en donde me encuentro sentada, había terminado la jornada laboral del día y creí que practicar unas katas suaves para relajar mi mente y mi cuerpo me iban a ayudar, pero definitivamente no me sirvieron de nada.

Dos días… y seguía como una cobarde sin poder ir a buscarlo sabiendo que se encontraba a tan solo 5 calles de aquí. Tanto tiempo lo extrañé… tanto tiempo lo anhelé... Cierro los ojos y pienso en él, recuerdo uno de sus últimos combates, sus músculos bien formados y trabajados, el sudor recorriendo su cuello y empapando su camiseta, el azul intenso de sus ojos concentrado en la pelea… de pronto un calor me invade y recorre todo mi cuerpo, mi piel se eriza y la anticipación de mi reencuentro con él deja mariposas revoloteando por mi estómago y mi bajo vientre. Escondo mi rostro en mis manos ¡soy una Tendo, por dios! nunca fui miedosa… es hora de volver a ser fuerte y recobrar mi vida. Ya no quiero esperar más, ya no quiero sufrir más, suficiente tiempo pasé negándolo, deseando odiarlo… y ahora sólo quiero dejar el pasado atrás y volver a ser feliz… junto a él. Iré esta misma noche a buscarlo.

-Akane… –Hiro interrumpe mis pensamientos cuando lo escucho llamarme desde la puerta del Dojo. Me volteo a mirarlo y de pronto siento un ligero malestar.

Aquella noche después de que Nabiki se fuera, y todavía siendo un manojo de nervios y llanto, le había contado a Hiro todo, absolutamente todo. Él siendo lo buena persona que es, me escuchó, me abrazó, me consoló, me tranquilizó. Pero yo sabía que el impacto también lo había alcanzado a él, aún puedo recordar sus palabras "Esperaré Akane… hasta que estés lista…", y ahora que sabía la verdad, ahora que tenía la oportunidad de volver con el hombre que siempre amé y que nunca pude olvidar, sé que otra vez voy a lastimar a la persona que me salvó, en más de un sentido. También siento culpa, no quiero hacerlo sufrir y eso me hace sentir muy mal conmigo misma… tal vez esa también sea una de las razones por las cuales aún no fui a buscarlo. Si bien Hiro se alegró de que todo haya sido un engaño de Shampoo y no de Ranma, y se alegró de que finalmente pueda volver con mi familia para sanar mi corazón, los últimos dos días ha estado taciturno, distante y con un semblante triste en su rostro. Y yo sé que debo lidiar con ésta situación. Pero ya no puedo esconderme más, ya no quiero y debo enfrentarlo todo. Me levanto y comienzo a caminar hacia él decidida y Hiro hace lo mismo ingresando al lugar, nos quedamos frente a frente mirándonos fijamente.

-Hiro…yo…- comienzo a decir suavemente, pero él me detiene.

-Espera… espera… déjame a mí primero –su mirada se ha vuelto triste y amorosa a la vez, sus ojos verdes destellan.

Se acerca a mí y como hace dos días atrás, posa nuevamente una de sus manos en mi mejilla – Tan hermosa…- me dice viéndome intensamente lo que hace que yo baje la mirada e intente soltarme tímidamente, repito, no quiero lastimarlo… pero Hiro vuelve a levantar mi rostro por mi mentón para que lo mire y me suelta, toma aire antes de volver a hablar – Akane, sé que éstos días he actuado extraño y te pido disculpas, pero entiende que… - y se detiene cargado de emoción, su semblante se frunce – entiende que por más feliz que me haga que por fin puedas cerrar este episodio amargo en tu vida y recuperar toda tu felicidad, me entristece sobremanera porque sé que pronto tendré que decirte adiós –

-Hiro, no tiene que ser un adiós… eres mi amigo, yo te quiero – le digo conmovida por sus palabras y es cierto, lo quiero mucho. El asiente con una cálida sonrisa en sus labios, más no se amedrenta y se acerca un poco más a mí.

-Lo sé, y créeme que éstos años contigo han sido maravillosos, pero yo no te quiero como una amiga y eso lo sabes… - me dice y yo no puedo hacer otra cosa más que asentir apenada -Sé que amas a Saotome con toda tu alma Akane, que nunca lo pudiste olvidar, y ahora que conoces la verdad creo sinceramente que debes ir a buscarlo, un amor así es para toda la vida-

-Gracias, Hiro…- sus palabras me tienen emocionada ¿Cómo es posible que sea un hombre tan comprensivo y bondadoso? No puedo evitar pensar que probablemente en otra vida, sin Ranma, hubiese sido una mujer muy dichosa a su lado – Gracias por todo lo que has hecho por mí, me has ayudado tanto que yo… lo siento, siento no poder corresponder tus sentimientos - le digo de verdad y una lágrima se desliza por mi rostro, lágrima que él detiene son uno de sus dedos.

Hiro me vuelve a sonreír amargamente y de improvisto me envuelve con sus fuertes brazos, y yo le devuelvo el abrazo compungida – Hoy no, pero el día de mañana, cuando encuentre a una buna mujer para compartir mi vida, prometo ir a visitarlos a Nerima –

Yo me río entre lágrimas y lo estrecho más fuerte – De seguro encontrarás a la mujer indicada para ti-

-Gracias – me dice y nos quedamos abrazados unos segundos más – Akane, el Dojo Higurashi con gusto aceptará que tú lo representes en el torneo, nada me gustaría más que ver cómo la haces papilla- me dice y yo suelto una pequeña risa incrédula, sé que el momento incómodo ha quedado atrás.

Estoy a punto de soltarlo y responderle con algo gracioso cuando me paralizo… siento cerca nuestro un aura muy conocida para mí, tan conocida que hace que mi corazón dé un salto y comience a latir desbocado y frenético en mi pecho… esa esencia es…

- ¡SUÉLTALA! - ruge sorprendiéndonos una voz familiar, muy familiar… una voz que tanto extrañé, una voz que hace temblar mi cuerpo entero de éxtasis, una voz que me deja sin aliento…una voz que hace flaquear mis piernas….

….

Sapporo, Hokkaido (1 hora atrás)

RANMA

Después de una reconfortante ducha en los camerinos de la arena en dónde se lleva a cabo las eliminatorias del campeonato, recojo mis pertenecías y me dispongo a salir de allí para volver al hotel. Había sido pan comido llegar a las semifinales, los oponentes de ésta vuelta realmente no presentaban ningún tipo de reto para mí hasta ahora, bah, al menos solo podía pensar en dos oponentes dignos en todo aquel lugar: mi amigo Ryoga estaba aquí y si bien luchar con él era reconfortante, estaba convencido que le ganaría cuando me tocara enfrentarlo; el otro era un alemán rubio, muy musculoso y corpulento que parecía que me podría llegar a dar una buena pelea, aunque sabía en el fondo que también lograría salir airoso. Es que, entrenar se había convertido en todo para mí, las artes marciales eran mi refugio y mi fortaleza, eran un medio que me ayudaban a lidiar con la angustia y el dolor que constantemente sentía, los últimos 3 años habían sido los peores de mi vida… así pues, cuando entrenaba o luchaba era un momento en el que solo me concentraba en el presente, en ese duelo, en esa batalla… y por breves instantes olvidaba mi realidad.

Ahora que lo pienso, desde que había llegado anteayer no había tenido tiempo de salir a recorrer la ciudad para buscar alguna pista o indicio de ella… de mi prometida, la mujer que había desaparecido aquella nefasta noche y se había llevado mi corazón consigo. No la culpo, entiendo que lo que vio fue imperdonable, imposible de asimilar. Muchas veces me pregunto qué habría pasado si hubiese sido al revés… bueno, estaba seguro de que hubiese matado al malnacido que hubiese osado tocarla, consensuado o no.

Decido no seguir la línea de pensamientos tan oscuros que había comenzado a transitar, les había prometido a Mamá y a Nabiki que iba a intentar hacer un esfuerzo por no decaer y seguir buscándola manteniendo la actitud positiva, pero cada vez me costaba más… había trascurrido mucho tiempo ya.

Sin más, salgo hacia el pasillo que lleva a la sala principal con la intención de finalmente irme a descansar, pero en el camino me topo con los saludos de varias personas que se dirigían a la salida también, algo inevitable ahora que era "famoso". Me golpeo internamente mientras trato de fingir sonrisas, nunca me gustó tanto este tipo de atención, sin embargo, trato de ser cortés y responder, por más desinterés que sienta. Ya la oigo a Nabiki diciéndome que es importante mantener las apariencias… bah. Observo curioso la cantidad de mujeres que iban y venían, pero claro, me doy cuenta de que las eliminatorias femeninas comenzaban mañana, por lo que con renovadas energías pienso que utilizaré mis dos días libres para recorrer la ciudad y buscarla. Ya casi estaba llegando al final del pasillo cuando una odiosa y conocida voz a mi espalda hace que me detenga.

-Nihao Ranma- la voz respingada de Shampoo desparrama una oleada de ira por mi cuerpo, cada vez que me la encuentro es inevitable que me pase, cierro los puños con fuerza contenida pero no me doy vuelta.

- ¿Qué quieres? - la ferocidad en mi voz se podía cortar con un cuchillo, realmente no sé cómo es que después de todo seguía dirigiéndome la palabra cada vez que nos cruzamos en alguna competencia, ella debería tenerme miedo, miedo absoluto.

Su estridente risa me molesta, detesto todo de ella – querer saber si aún no encontrar a chica violenta – suelta descaradamente… la sola mención de Akane dispara mi adrenalina y mis ganas de girarme para estrellar mi puño en su rostro me asaltan, pero me vuelvo a contener…

-No pienso responderte ni entrar en tus juegos, si sabes lo que te conviene te alejarás de mí en éste momento- siento mi cuerpo extremadamente tenso y listo para el combate, nunca había golpeado a una mujer, pero ella había sido la excepción. La promesa que le había hecho a la vieja momia aquel día de no volver a posar un solo dedo sobre su nieta se estaba diluyendo rápidamente… muy rápidamente.

Ella vuelve a reír, provocándome – de seguro Akane ya tener esposo y ser muy feliz al lado de alguien más con muchos hijos - ¡a la mierda todo mi autocontrol! la detesto, mi mente se nubla y me olvido que es mujer y que está mal lo que estoy a punto de hacer… me giro cual veloz bala listo para propinarle un buen golpe, pero mi feroz puño nunca llega a destino, una fuerte mano fue capaz de detenerme a pocos centímetros de ella.

- ¡Ya, Ranma! – escucho decir con dificultad a Ryoga cerca de mí, estaba ejerciendo mucha fuerza –¡contrólate o podrían descalificarte! – me dice logrando interponer su cuerpo entre nosotros y ejerciendo así más presión con su mano en la mía, que no había cedido ni un milímetro. Miro por sobre su hombro a Shampoo que me devuelve una sonrisa macabra y yo siento mi interior bullir – no vale la pena, ella no vale la pena… – las palabras de Ryoga me devuelven a la realidad y miro a mi amigo que me ve con gesto de súplica, tiene razón, no puedo dejarme dominar por la ira, por más que quiera. Con un gesto de pura frustración aflojo mi postura, le dedico a Shampoo una mirada gélida tan severa que veo al fin un resquicio de miedo reflejado en sus ojos y me doy vuelta para marcharme de allí. Enseguida noto a Ryoga que me alcanza, apoya una mano en mi hombro fraternalmente por un breve momento y entiendo que no es necesario darle las gracias por lo que hizo. Él ya me conoce. Por fortuna, nadie más vio nuestro altercado.

El aire fresco de la calle me golpea e instintivamente aflojo la tensión acumulada. Emprendemos la marcha al hotel sumidos en puro mutismo. Sabe también que no necesito que me repita lo que me dijo allá dentro, después de todo no es la primera vez que reacciono así al verla. Aún recuerdo cómo fue despertar de esa alucinación a la que me sometió, el darme cuenta que había estado besando y tocando a Shampoo me dio mucho asco, me sentí ultrajado, pero definitivamente la expresión de terror en el rostro de Akane fue lo que más me dolió… ver sus preciosos ojos chocolate totalmente desorbitados me había impactado. La ira fue tal que no dudé en enfrentarla aquella tarde en el restaurante con toda mi fuerza una vez que confesó, totalmente fuera de mis cabales por un momento no me importó si la mataba, después de todo había conseguido lo que siempre quiso, separarnos. Y pensar que yo la consideraba una amiga, que ingenuo había sido. Después de aquello es que aún no entendía cómo es que había comenzado a competir… la quería totalmente fuera de mi vida, pero ella se digna a dirigirme la palabra cuando coincidimos en las competencias y yo lo creo una completa desfachatez de su parte. La ira me consume y ella sabe de lo que soy capaz.

Pensando en lo sucedido luego, es que agradezco la presencia de Ryoga. Él se ha convertido en un amigo muy cercano y su amistad ha sido vital para mí para transitar esta horrorosa realidad, de él y de Ukyo en verdad. También pienso en mis amigos Hiroshi y Daisuke, que han estado para mí con sus locuras "livianas", tratando siempre de distraerme para no pensar. Incluso las amigas de Akane, Yuka y Sayuri, se acercaban al Dojo cada tanto para hablar conmigo, preguntarme cómo estaba y ver si había novedades. Sinceramente les estaba muy agradecido a todos. El recuerdo de Mousse me sorprende y la pena me invade, ojalá algún día lo vuelva a ver.

Miro de reojo a Ryoga mientras caminamos. Es increíble cómo ha cambiado en el último tiempo, ha dejado de ser aquel adolescente inseguro y tímido. Quién iba a pensar que el amor los encontraría a él y a Ukyo, después de todo. Ya llevan dos años y medio como pareja, y si bien soy muy feliz por ellos, muchas veces me encuentro envidiando esa felicidad que los envuelve. Pensar que Akane y yo hoy podríamos estar casados, incluso haber formado una familia… es un pensamiento que me asalta todo el tiempo. Dios, como extraño su contacto, su calor… sueño con ella casi todas las noches, pero cuando me despierto la soledad me abofetea.

Dejando a un lado mis pensamientos, me doy cuenta que llegamos al hotel y veo que en la entrada hay reporteros queriendo entrevistar a los distintos luchadores del torneo, muchos de ellos se alojan aquí mismo. No contengo una mueca de desagrado.

-Ryoga, no tengo ganas de lidiar con los chupasangres ahora, nos vemos después – le digo alejándome hacia el lateral del hotel, mi habitación se encuentra en un tercer piso y puedo acceder desde el ventanal.

-Está bien, ¡pero recuerda que nos encontraremos con Nabiki en el bar para cenar! - Escucho que me grita mientras yo de un gran y ágil salto me poso sobre un poste de luz y de allí me dirijo hacia la ventana. Sentir el aire rodear mi cuerpo y la sensación de libertad que experimento cada vez que surco los cielos me fascina, me permito sentirme bien por breves instantes.

"De seguro Akane ya tener esposo y ser muy feliz al lado de alguien más con muchos hijos" la voz odiosa de Shampoo irrumpe en mis pensamientos sin permiso y casi no llego al ventanal, con un movimiento muy torpe hasta para mí, entro de sopetón a la habitación y caigo de bruces en el piso. Maldita Shampoo… ¡ser humano despreciable! sabe jugar sucio, sabe que esas palabras exactamente congelan mi sangre y mi corazón. Eso es lo que más temo, que ella me haya olvidado y haya rehecho su vida con otro hombre… es una angustia que no me deja dormir. Apoyo mi espalda contra la gran cama y me quedo sentado en un intento de estabilizar mis emociones… rogándole a los cielos que no sea verdad… Akane…

No sé cuánto tiempo estuve así hasta que unos insistentes golpes en la puerta hacen que me levante con pesadumbre.

- ¿Y ahora qué Ryog…? - mis palabras se detienen en mi boca cuando veo a quién está detrás de la puerta – Nabiki – de inmediato me hago a un lado para dejarla pasar.

Ella ingresa a la habitación con su característica elegancia y me mira con dureza – Hola cuñadito, me encontré a Ryoga en el lobby y me contó lo que pasó, menos mal que él te detuvo a tiempo… -

Su comentario me hace recordar y me crispo enojado – Sí – le respondo escuetamente, no quiero hablar del asunto y no quiero que me recrimine que debo mantener la imagen como campeón nacional, que no me puedo dar el lujo de bla bla bla… si bien la relación con Nabiki mejoró mucho éstos años y nos habíamos unido extrañamente, a veces me siento como un adolescente intimidado por su estrafalaria personalidad, y más cuando se ponía en su papel de representante. Sabía que era mejor no meterse con ella.

Ella no me responde enseguida y me mira escudriñándome, pero luego afloja su mirada a una más comprensiva – ¿Sabes que no debes darle importancia a lo que diga esa arpía, verdad? –

Contengo el aire brevemente y lo suelto en un suspiro cansado – Sí, lo sé… no hace falta que me lo repitas–

De pronto ella comienza a caminar evidentemente ansiosa dando vueltas por la habitación en una actitud de verdad sospechosa, Nabiki Tendo no es una persona que demuestre nerviosismo, lo que me preocupa enseguida – Oye, ¿Estás bien? ¿La bola de pelos se encuentra bien? – le pregunto acercándome, interpelando el "cariñoso" diminutivo con el que suelo referirme a mi futuro sobrino, a ese ser que aún no conozco pero que sé voy a amar mucho.

Nabiki frena en seco y me fulmina con la mirada, sé cuánto la hace rabiar que me refiera a su retoño así, pero yo lo encuentro sumamente divertido – sólo por hoy pasaré por alto tu descaro Ranma… pero sí, estoy bien, él está bien – dice con ternura mientras posa una de sus manos en su vientre. No deja de asombrarme esa nueva faceta de ella y pienso nuevamente que me gustaría ver esa expresión en mi hermosa marimacho… esperando un hijo mío…

-Bien, menos mal… si Kuno se llega a enterar que les pasó algo bajo mi cuidado me mata- bromeo. Kuno y yo aún no nos llevábamos del todo bien, pero sé que él confía en mí lo suficiente como para dejarme a cargo del bienestar de su mujer y futuro hijo – Aun no entiendo cómo es que quisiste venir tan lejos siendo tu situación tan delicada, eres una cabezota como tu hermana – le digo y ella me mira muda, he dado en una fibra sensible, sé que extraña tanto a Akane como yo a pesar del velo de frialdad que siempre quiere demostrar.

El nerviosismo la invade nuevamente y yo de repente me siento nervioso también, no sé por qué… – ¿Te han avisado en recepción de alguna visita, alguna llamada? - su curiosa pregunta me descoloca.

-No he recibido nada – le contesto extrañado - ¿Debería recibir algo? - ella parece pensárselo un momento, pero luego niega con la cabeza y se da media vuelta, concentrada en sus pensamientos.

-Dos días han pasado y aún no hace acto de presencia, la muy tonta…- murmura bajito para sí misma, pero yo alcanzo a escucharla fuerte y claro… mi respiración se agita y mi corazón se agolpa en mi pecho y comienza a latir fuertemente.

- ¿Quién tendría que haber venido? – le pregunto ansiando su respuesta, mi mente comenzó a jugarme una mala pasada… pensando algo que no puede ser… ¿o sí?

Nabiki se voltea y me mira alarmada, consiente de su desliz - Nada, nada Ranma- intenta decirme, pero yo no la dejo estar y la tomo por los hombros firmemente.

-La… la encontraste, ¿Cierto? - el debate interno de Nabiki confirma mis sospechas, la conozco, y siento que me muero – Por favor…- le suplico desesperado – Por favor Nabiki, ¿Dónde está? -

Ella no me contesta, pero yo vuelvo a insistir tanto que finalmente su determinación flaquea – Dojo Higurashi, 5 calles al sur – me dice y es todo lo que necesito para desaparecer por el ventanal.

Corro como poseso… la adrenalina me recorre mientras las casas pasan a una velocidad vertiginosa por mi lado, la emoción me desborda. La gente me mira extraña, alguien corriendo como loco a esa hora de la tarde-noche, pero a mí no me importa. Las lágrimas hacen acto de presencia bañando mi visión, pero yo no dejo de correr. Akane, mi Akane, por fin…

A lo lejos diviso una pequeña tabla de madera con el nombre de ese Dojo, no me detengo a pensar, no me importa nada, solo necesito verla… así que de un manotazo abro la puerta del lugar e ingreso a un pequeño jardín que antecede a la residencia principal. Las luces allí se encuentran apagadas pero una luz hacia mi izquierda me llama la atención, es un pequeño Dojo y escucho murmullos adentro así que sin más decido entrar.

Lo que veo al ingresar me deja estupefacto y rígido… allí estaba mi hermosa prometida, la mujer que tanto amo y que tanto extrañé, la mujer que amé incontables veces en mis sueños, la mujer que supo arrancarme suspiros de amor y pasión, la mujer que he estado buscando estos 3 largos años… abrazada sin más a otro hombre. Y la ira vuelve a mí, las palabras de Shampoo retumban en mi cerebro sin piedad.

-¡SUÉLTALA!-Rugo con todo mi ser… esto definitivamente no está sucediendo…. No.

Akane se separa rápidamente de ese hombre y me mira atónita, sus mejillas sonrosadas… estaba más hermosa de lo que mi pobre memoria recordaba – Ranma…- mi nombre en sus labios sabe a bálsamo para mi alma, pero me encuentro tan furioso y tan cegado de celos que solo puedo mirar fiero a su acompañante, mi visión se nubla de coraje. En seguida noto que es artista marcial, su aura y su GI de entrenamiento lo delatan, perfecto…

-TÚ – lo llamo totalmente desquiciado – Te reto, AHORA – le digo fuera de mí mismo con una voz grave que noto cómo hace temblar a mi hermoso tormento. El susodicho me sostiene la mirada sin amedrentarse y opta por ponerse en posición de combate.

-Acepto – me dice tranquilo y yo sonrío de costado, ya veremos quién es el mejor.

-No, Hiro, ¡no! – Akane hace un ademán por acercarse a ese tipo, que lo nombre con total familiaridad me saca de mis casillas y antes de que ella pueda moverse me lanzo en un ataque frontal hacia mi contrincante.

El primer golpe dirigido a su rostro es esquivado con gracia, el tal Hiro se agacha levemente y toma fuerza para lanzarme una patada dirigida a mi pecho, pero no llega a alcanzarme ya que hago un salto hacia atrás dando una vuelta en el aire para caer a pocos metros. Tomo posición de ataque y me vuelvo a lanzar hacia él con mi puño en alto listo para clavarse en su estúpido rostro. Sé que él se va a concentrar en volver a esquivarme, es por eso que a pocos centímetros cambio mi estrategia y con mi otro brazo ataco su costado derecho, la fuerza es tal que lo mando hacia la otra esquina del Dojo. Escucho jadear de sorpresa Akane detrás de mí.

- ¡Basta Ranma! - me suplica, pero yo ya estoy más allá, de la felicidad infinita pasé a la más absoluta desesperación… si él se había quedado con mi mujer al menos lo iba a llevar al mismísimo infierno conmigo.

Letal como nunca, ni bien se incorporó y comenzó a correr hacia mí para atacarme, lo esquivé y cuando pasó por mi lado, pegué un salto extendiendo mi pierna y mi pie hacia atrás para darlo de lleno en su espalda. La potencia lo empujó contra la pared opuesta del Dojo y cayó al suelo como un saco de patatas. No iba a perder más tiempo… volví a lanzarme hacía él listo cuando algo totalmente inesperado se interpuso entre los dos, algo no… alguien… y yo me frené en seco a mitad de camino con mil sensaciones recorriéndome sin compasión.

Akane se había parado delante de él, esperándome en posición de combate, lista para hacerme frente con un semblante totalmente dolido y lágrimas corriendo por sus expresivos ojos. No pude evitar que la imagen me trajera a mi memoria una escena del pasado, aquella vez en Ryugenzawa cuando ella se había interpuesto para proteger al idiota de Shinnosuke. Y mi corazón se detuvo. Comprendí con dolor que la había perdido… comprendí que algunas heridas son incurables y que yo había perdido mi oportunidad… que los años habían pasado y que ella ya estaba con otro. No lo soporté. Mis brazos cayeron laxos a mi costado, mi rostro se desfiguró… escondí mi mirada bajo mi flequillo y ya no quise saber más nada… sin ella ya no era nada.

Salí corriendo de allí sin decir nada, me alejé presuroso por los tejados con el corazón palpitando con furia y mi alma destrozada. Odiaba llorar, era una debilidad que solo me permitía cuando me encontraba solo por las noches, pero ahora ya no me importaba… las lágrimas habían vuelto y yo quería llegar al hotel lo más deprisa posible para recoger mis pertenencias e irme de allí, ¡a la mierda con todo! Ya no me importaba ni el torneo ni mi vida ni nada, solo quería marcharme.

De un salto ingreso nuevamente a mi habitación por la ventana, me detengo por unos breves segundo con la agitación haciendo estragos en mi… 3 largos años y todo había sido en vano…

Un golpe seco a mi espalda me hace girarme y lo que veo me deja estupefacto y sorprendido a la vez: allí estaba Akane agachada en el marco del ventanal mirándome ferozmente, me había seguido y yo no me había dado cuenta. ¿Cómo hizo para saltar tan alto?

- ¿Así piensas dejar las cosas? - me dice enojada y de un salto ingresa a la habitación. No puedo evitar recorrerla con la mirada, estará con otro ahora pero el amor que siento por ella es fuego en mi interior.

Nos retamos unos segundos con la mirada y no sé qué decirle… quiero decirle todo en realidad, pero estoy congelado en mi sitio, realmente no esperaba que el reencuentro haya sido de esta forma.

-Lo siento Akane – le digo aflojando mi postura y es la verdad – lamento haber golpeado así a tu pareja – esa palabra salió más árida de lo que quise.

Ella me mira aun echando humo, pero finalmente relaja su mirada y me observa de forma indescifrable – Hiro no es mi pareja Ranma… malentendiste la situación-

Por tercera o cuarta vez en el día mi corazón da un vuelco - ¿Qué…? - jadeo con sorpresa… ¿Podrá ser?

Akane se acerca hacía mí, algo en ella cambió, su mirada se ha vuelto brillante y un escalofrío agradable me recorre.

-Siempre hemos sido dos salvajes, dos idiotas, siempre hemos asumido lo peor de las situaciones sin preguntar y eso nos ha alejado 3 largos años – me dice mirándome fijamente – pero no pienso permitir que la historia se repita… no cuando yo no he dejado de pensarte, de extrañarte y anhelarte –

No puedo creer lo que estoy escuchando ¿será posible después de todo? Me golpeo mentalmente, parecería que no había aprendido la lección y allí estaba ella recordándome cuan estúpido fui. Sin poder esperar más, acorto la distancia entre los dos, atraído cual imán por su calor y la envuelvo en un abrazo que me corta la respiración. La sensación de tenerla entre mis brazos otra vez me llena, me enloquece. Ella apoya su cabeza en mi pecho y yo me siento morir.

-Ranma…-susurra y la estrecho aún más, no la quiero soltar, jamás.

Después de un largo rato que me sonó a poco, ella se separa lentamente de mí y me sonríe…. Y yo la miro perdidamente embobado… Dios, cuanto la extrañé.

-Nabiki me encontró hace poco, lo sé todo Ranma… sé lo que en verdad sucedió – sus ojos se humedecen y mi corazón da un vuelco - lamento haber huido de esa forma, lamento haberme ido sin detenerme a pedir explicaciones, lamento haber estado separada de ti tanto tiempo, pero yo… nunca dejé de amarte, nunca dejé de…- no la dejó terminar y busco ansioso sus labios con los míos, en un arrebato de pura desesperación.

Ella gime ante mi contacto y yo la estrecho aún más contra mi cuerpo. La sensación me golpea sin piedad, mi cuerpo entero vibra al sentirla nuevamente junto a mí… tanto tiempo… tantos años. Sin más, introduzco mi lengua y busco acariciar la suya, muerdo sus labios con desenfreno y ella me corresponde colgándose de mi cuello y empujando su cuerpo contra el mío, ansiosa también. La corriente eléctrica que solo ella me hacía sentir me recorre por completo y sé que ya no voy a poder contenerme, la necesito… la necesito como nunca. Sus labios son una droga, su sabor me embarga y me llena de éxtasis.

Recorro con mis manos su fina cintura, su hermosa espalda y las dirijo sin pudor hacia su firme trasero, el cual aprieto contra mí, haciendo que ella note mi abultada entrepierna contra su vientre, no puedo evitarlo. Suelto sus labios y me dirijo hacia su níveo cuello, lamiendo y besando su exquisita piel. Si Akane antes me mataba de locura, ahora no tengo palabras para describir lo que me hace sentir, la ausencia fue demasiada. Deslizo una de mis manos hacia uno de sus redondeados senos y lo acaricio con vehemencia. La escucho gemir acalorada por mi acción y recorre con sus manos mi ancha espalda, hasta llevarlas hacia adelante y comenzar a desabotonar mi camisa. Cuando me la saca y acaricia mi pecho y mis abdominales desnudos suelto un gruñido de pura excitación, solo ella… solo ella.

Me acerco a su oído, tengo que decirle – No sabes cuánto te extrañé… cada día de mi horrible existencia, te amo Akane… te amo, perdóname por lo que sucedió, nunca quise- y esta vez es ella la que se lanza a devorar mi boca y nos enfrascamos en una acalorada danza, sus besos húmedos me encienden y siento que ya no puedo más.

Despacio la conduzco hasta el borde de la cama, cuando sus piernas chocan con ella Akane se sienta y me devuelve una mirada cargada de deseo, sus ojos oscurecidos me generan una descarga que hace saltar mi miembro endurecido en mis pantalones. Dirige sin pudor sus manos hacia ellos y de un diestro movimiento me deja totalmente expuesto. La expectativa me domina cuando ella toma mi erecto pene con su mano y comienza a acariciarlo deliciosamente. Cierro los ojos completamente extasiado y gimo con fuerza cuando de pronto siento su cálida lengua recorrer mi punta y mi largo, arrancándome un espasmo de placer.

-Akane… - su nombre sale con lujuria de mis labios y bajo la vista para verla justo engullirme por completo. La emoción me domina y tomo su cabeza para acelerar el movimiento, escucho como ella gime también y eso nubla mi juicio.

Cuando siento que no puedo más y que la situación me desborda, cariñosamente hago que frene lo que está haciendo y bajo para comerme sus labios. Sin esperarlo más, la tomo de la cintura y la subo a la cama para recostarla boca arriba, perdiendo lo que quedaba de mis prendas en el camino, pero sin perder el contacto con sus exquisitos labios. Con amor, la despojo de su calza y sus bragas, y le quito la blusa que llevaba puesta, con sostén y todo, para dejarla completamente desnuda para mí. Me incorporo sobre mis rodillas para admirarla en plenitud.

-Dios Akane… eres hermosa…- veo sus mejillas sonrojadas, su respiración agitada y sus hermosos ojos cargados de emoción y sin más me recuesto sobre ella para perderme nuevamente en sus labios. Acaricio sus piernas, su cintura, su plano abdomen y me dirijo a sus apetitosos pechos, lo masajeo con devoción a la par que me deleito con sus jadeos encendidos… son música para mis oídos. Pero necesito más de ella y comienzo a dejar un reguero de besos en su cuello mientras voy bajando, paso por su clavícula y me dirijo hacia el centro de sus redondeados montes. Apreso uno de sus pezones con mi boca, lamiendo y chupando desesperado, el sabor de su piel me inunda. Ella arquea su espalda y yo con mi mano apreso su otro pecho.

-Ah… Ranma…- mi nombre es sus labios… cuantas noches soñé con escucharla así otra vez. Lamo el otro pecho y succiono con más fuerza, mi lengua recorriéndolo en toda su extensión. Pero no me conformo, quiero devorarla entera, así que abandono sus pechos y bajo por su abdomen y su cintura, besando todo a mi paso. Llego a su zona sur y levanto una de sus piernas para posarla delicadamente sobre mi hombro, y sin más me pierdo entre sus mojados pliegues.

- ¡AH! – exclama ella con fuerza y se retuerce ante mis caricias y yo ingreso mi lengua en su cavidad, simulando una penetración. Su sabor me vuelve loco, estoy tan duro que mi erección palpitante ya me duele. Succiono también su clítoris y la recorro entera con lamidas. Akane posa una de sus manos en mi cabeza atrayéndome más hacia ella y yo la complazco acelerando mis lengüetazos. De pronto lanza un suspiro fuerte, aprieta mi cabeza entre sus piernas y siento su intimidad palpitar.

Subo hacia ella besando pausadamente cada parte de su hermoso cuerpo y llego hasta sus labios, tomándolos con devoción. Ella me abraza, me aprieta mientras se lanza a buscar mi lengua y besarme como si no hubiese un mañana. Me pierdo en este momento que tanto anhelé, ella y yo, juntos. Acariciando sus muslos, tomos sus piernas entre mis brazos para doblarlas a la altura de mi cintura, acerco mi palpitante erección a su cavidad y de golpe la penetro con fuerza sin más… arrancándonos suspiros a los dos. No dejo de besarla, de llenarme de ella mientras comienzo a moverme en su interior, saliendo y entrando de forma placentera.

Pronto la emoción me invade, estar dentro suyo nubla mi sentidos y comienzo a embestirla con fuerza. Su calor me hizo mucha falta y la desesperación me domina haciendo que mis estocadas sean profundas y certeras. De pronto nos falta el aire y ella suelta mi boca para respirar mientras me abraza por mi espalda, pegándome a ella. Yo dirijo mis labios hacia su cuello, dándole leves mordiscos cargado de deseo. Aumento la velocidad de mis caderas para hundirme aún más en ella y profundizar la penetración. Akane comienza a gemir descontroladamente y yo me uno a ella. Nuestras respiraciones se entrecortan, pero yo no dejo de moverme, la necesito y ella me necesita, lo sé.

-Te amo… - le digo entre jadeos.

-Te amo… - me contesta ella igual y ya no podemos más, con unas cuantas embestidas más siento su interior contraerse en violentos espasmos de placer y su boca emitir el más hermoso de los gemidos, y yo me corro dentro de ella, soltando un gruñido de satisfacción contenida.

Nos quedamos en esa posición, esperando que nuestras respiraciones se acompasen y busco nuevamente sus labios para darle un tierno beso, incrédulo de haberla recuperado. Luego de un rato, salgo de ella y me echo de espaldas en la cama, la atraigo hacía mí y ella se recuesta en mi pecho. La emoción me conmueve y puedo decir que mi alma ha vuelto a mi cuerpo, al fin.

Un silencio cómplice nos envuelve, disfrutando después de tanto tiempo del otro. Corro las mantas de la cama y nos cubro a ambos con ellas. Akane se vuelve acurrucar en mi pecho y yo sonrío feliz por primera vez en mucho… mucho tiempo. No sé cuánto tiempo pasó, pero de pronto escucho que su respiración se acompasa y noto que se quedó dormida en mi pecho. La abrazo fuertemente contra mí, no voy a dejar que nunca más se vaya de mi lado, ahora que sé que ella no dejó de amarme.

Tenemos mucho que hablar aún, quiero saber qué fue de ella, quiero saber cómo estuvo todo este tiempo, pero por hoy me conformo con tenerla conmigo, así que la aprieto contra mí y me dejo caer lentamente en los brazos de Morfeo, sé que esta noche voy a poder dormir tranquilo, con ella a mi lado.

….

¡Hola a todos!

Aquí les traigo un nuevo capítulo, por favor ¡un abanico tráiganme! ¡Al fin apareció Ranma! Que reencuentro más fogoso, pero siendo como son ellos no podía ser de otra manera. Juntos al fin, ¡qué emoción! Pero aún queda una charla pendiente entre ellos y muchos interrogantes por resolver. Akane aún tiene que ingresar al torneo para enfrentarse a Shampoo (vendrán algunas revelaciones más), y Ranma le debe unas sinceras disculpas a Hiro. ¿Qué sucederá a continuación? ¿Se esperaban el cortito enfrentamiento entre Hiro y Ranma?

Se me dificultó un poco expresar los sentimientos de Ranma y escribir el lemon desde su mirada, espero haber estado a la altura. Sé que sufrió mucho, pero me pareció que él también caería en la trampa de pensar cosas que no son, como suele suceder. Y estaba vez quise que sea Akane la que corre tras él, aunque no pude evitar reencontrarlos pronto, no quería otra separación.

Sé que ya es tarde, pero quiero dedicar este capítulo al #Rankaneday y a la dinámica #PorSiempreRanmaAkane impulsada por la página "Ranma Fanfics Por Siempre", no quiero quedarme afuera jejeje

Quiero pedir disculpas si sintieron que la agresividad de Ranma para con Shampoo sonó a violencia de género, sé que vivimos tiempos sensibles, pero siendo cómo son las cosas, lo que Shampoo hizo con Ranma también se consideraría violencia de género al querer aprovecharse de él.

También quiero agradecer a todos por sus comentarios, me hacen muy feliz y me complace sobremanera saber que mi pequeña historia les está gustando tanto, y como siempre, espero que este capítulo haya sido de su agrado.

Cuídense mucho de este virus odioso que anda dando vueltas. Cuiden a sus familias.

Sin más, ¡nos leemos próximamente! ¡Saludos!