Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, Ranma ½ es la obra magistral de la gran Rumiko Takahashi. Yo sólo los tomo prestados para esta historia.
DESENGAÑO
EPILOGO
HIRO
Camino con tranquilidad por las calles de Nerima mientras tengo firmemente agarrada la mano de mi esposa con una de mis manos y en la otra llevo la pequeña manita de mi hija, sus pasos son cortos aun, así que la conduzco igualando su velocidad. Volteo a ver el rostro de mi hermosa mujer… Natsumi mira fascinada el paisaje ya que es la primera vez que visita la ciudad conmigo.
Yo ya había venido una sola vez para la boda de Ranma y Akane hace ya cuántos, ¿6 o 7 años?, cielos…el tiempo pasa rápido. Recuerdo con una sonrisa cómo el señor Tendo me había abrazado con ríos de lágrimas es sus ojos cuando me conoció por haber rescatado a su bebé. También recuerdo haber conocido a la hermana mayor de Akane, Kasumi, y a su amable esposo, el Dr. Tofú. Los padres de Ranma también me parecieron muy agradables, aunque el señor Saotome era algo extraño. Nabiki me había presentado a su pareja, el tal Kuno, un hombre excéntrico y algo chiflado. Y Ryoga me había presentado a su ahora esposa Ukyo, una cocinera muy muy talentosa de Okonomiyakis.
-Papi…- escucho la vocecita de mi hija llamarme, Miyuki tenía 4 años y era la luz de mis ojos.
-Dime cariño – le respondo apretando su mano.
- ¿Vamos a conocer a Ryota? - me pregunta esperanzada y yo me río de su pregunta. Desde que le enseñé la foto de los Saotome que me había enviado Akane hace poco, había quedado encandilada por el hijo mayor de ellos. Mi sobrino favorito había heredado el encanto de su padre, sus ojos azules eran muy llamativos y a sus 6 años estaba seguro que llamaba la atención entre las niñas.
-Sí Yuki, él estará ahí, al igual que Kogane, y los tíos Ranma y Akane- le respondo pensando en ellos, la hija más chica, Kogane, había cumplido 3 años y era hermosa como su madre.
-Hija, quiero que intentes llevarte bien con los primos – le dice mi mujer y entiendo que hace referencia a que a Yuki le cuesta un poco relacionarse con chicos de su edad, creo que al practicar artes marciales como nosotros se siente algo apartada y se aburre con facilidad de los otros niños.
Lo que me hace recordar que gracias a las artes marciales fue que conocí a mi hermosa mujer y había formado la familia que tanto soñé. Natsumi había visto la increíble pelea de Akane con Shampoo por televisión y se había acercado a mi Dojo, como tantos otros alumnos, para aprender el arte en verdad interesada. Así fue cómo comencé a entrenarla y sin quererlo nos enamoramos profundamente, pudiendo al fin desterrar de mi corazón mis sentimientos no correspondidos por Akane. Ella me había ayudado a sanar en más de un sentido.
Por supuesto, mantuve todos estos años una sincera amistad con Ranma y Akane, los quiero mucho y son importantes para mí, y si bien sólo había venido a Nerima para su casamiento, ellos habían ido a visitarnos a Sapporo varias veces en éstos casi 7 años transcurridos desde aquel entonces. Aunque como ambos participan en torneos y tenían carreras muy exitosas en el ambiente, hacía dos años que no los veía ya que no habíamos podido congeniar. Así que cuando Akane me invito a que viaje con mi familia para asistir al cumpleaños de su hija menor, me pareció una buena oportunidad para venir, y de paso darles la noticia. Mi esposa les había tomado también especial afecto y ellos también la estimaban mucho. Recuerdo a Ranma alzar maravillado a mi hija de dos años por aquel entonces la última vez que nos vimos. Miro a Yuki que luce ansiosa, ella no conoce a ninguno de los hijos de sus tíos, ya que Ranma y Akane no siempre los podían llevar consigo cuando viajaban por los torneos.
Me detengo frente a la enorme puerta de madera del Dojo Tendo-Saotome y suelto las manos de mis tesoros para empujar la madera y darles paso, ingresando a la estancia tras ellas. Adentro me sorprendo de encontrar todo bien decorado cuando nos sorprende la voz de Ranko fuerte y alto hablando con Ryoga cerca del estanque. No puedo evitar pensar en la primera vez que vi la maldición de Ranma, una cosa era que te lo contaran y otra cosa era verlo con tus propios ojos… Y ahí estaba él o ella con la pequeña Kogane en sus brazos que gimoteaba con lágrimas en los ojos y miraba con furia en sus almendrados ojos al hijo único de Ryoga, Satoru, de 5 años que se escondía tras su padre.
-Ya te dije que Satoru no lo dijo de verdad, Ranma, ¿Cierto, hijo? – le preguntaba Ryoga a su retoño, tratando de calmar la ira del aún invicto campeón nacional de artes marciales mixtas.
-Sí papá… lo siento Kogane, tus galletitas no sabían tan mal…- dice Satoru visiblemente apenado lo que hace que Kogane le pida a su papá que la baje. Veo como Ranma accede a regañadientes y Kogane le sonríe al hijo de Ryoga con una luminosa sonrisa muy familiar. Como por arte de magia, la pelea parece que quedó atrás y ambos niños se alejan corriendo en una carrera al interior de la residencia. Ranma suelta un suspiro largo.
-Te dije que a Satoru le gusta Kogane – escucho que Ryoga le dice a su amigo mientras mira a sus hijos marcharse.
-Adoro mucho a mi sobrino, pero si le pone una mano encima a mi hija va conocer la furia de un Saotome a tan temprana edad- la cara de disgusto de Ranma es visible incluso desde donde estamos.
-Ya Ranma, relájate, eres demasiado sobreprotector con ella… sé que te hace acordar a Akane pero no seas así –
De pronto mi familia y yo nos vimos sorprendidos por la voz de Ryota atrás nuestro– ¡Tío Hiro! – escucho que me llama y viene corriendo hacia mí. Abro mis brazos y lo recibo con gusto, lo que hace que Ranma y Ryoga noten nuestra presencia.
-Hola pequeñín – le digo bajándolo al suelo - ¿Cómo estás? - acoto mientras revuelvo su cabello azabache.
-Bien, ¡los extrañe mucho! - responde con alegría mientras también se tira a abrazar a mi esposa que le devuelve el abrazo enternecida.
-Nosotros también campeón- le dice ella y noto que mi niña se esconce vergonzosa detrás de su madre.
-Ryota, quiero presentarte a mi hija Miyuki, la conociste hace mucho y no sé si te acuerdas de ella – le digo mientras tomo la mano de mi hija para que se acerque a su primo, ella se pone nerviosa.
-Claro que me acuerdo – responde mi sobrino con sus ojos azules clavados en mi pequeña – Hola Yuki, soy Ryota Saotome– le dice extendiendo su mano. Ella lo mira desconfiada pero luego le sonríe y acepta su gesto.
- ¡Hiro, Natsumi! – dice Ranma ya convertido en hombre y se acerca a nosotros para estrechar nuestras manos en una cálida bienvenida. Cuando nos suelta se acerca a la entrada de la casa - ¡Akane! Ya llegaron – pega el grito y escucho pasos apresurados por la escalera mientras Ryoga se acerca a saludarnos también.
Akane aparece por la puerta y está hermosa, su rostro de mujer está más bello que la última vez que la vi. Ella corre a saludarnos encantada - ¡Qué alegría que ya están aquí! – nos dice sonriendo y abrazándonos efusivamente a ambos - ¿Dónde está Yuki?- me pregunta, y Natsumi y yo nos damos la vuelta extrañados, tanto Ryota como ella habían desaparecido.
Ranma se acerca para abrazar a su mujer – Ryota se la llevó al Dojo – dice con una sonrisa extraña en su rostro y yo lo miro confundido.
-Oh, bueno, ya iré a saludarla – dice apenada Akane, sé que siente mucho cariño por mi hija.
-Bien, ¿por qué no entramos? - nos invita Ranma – están todos adentro –
Y era cierto, entramos al salón y saludamos a todos los presentes: los padres de Ranma y el señor Tendo, estaban sentados charlando y riendo entre ellos. También vemos allí a Kasumi con su esposo y su pequeña niña de 5 años, Sakura, que estaba sentada angelicalmente junto a su madre tomando un té y comiendo una galleta. Allí también están Nabiki y Kuno, que para mi sorpresa nunca se casaron, pero siguen juntos, aunque no veo a su hijo de 7, el travieso y revoltoso Masato. Y finalmente están Ryoga y Ukyo, enfrascados en una acalorada discusión por algo relacionado a su pequeño niño y la hija de Akane.
Todos nos devuelven el saludo muy cariñosamente mientras nos sentamos también, y yo me siento feliz de estar hoy aquí, después de todo la familia Tendo-Saotome siempre nos hicieron sentir como en casa, a veces quiero creer que son como la familia que nunca tuve y eso me hace sentir regocijo. Abrazo a mi mujer por los hombros.
Después de charlar amenamente y preguntarnos qué había sido de nuestras vidas los últimos dos años, vemos pasar cerca del estanque a Satoru y a Masato enfrascados en un auténtico combate, con la linda Kogane siguiéndole los talones. Para desgracia de Nabiki, su hijo se había interesado en las artes marciales y le había pedido a su padre y a su tío Ranma que lo entrenaran en las distintas técnicas de combate… ahora que lo veo, había mejorado bastante.
- ¡Masato! - el grito de Nabiki resuena fuerte – ¡deja de molestar a tu primo! -
- ¡Ya va mamá! – le contesta éste aun luchando- Estaba diciendo que las galletas de Kogane son tan feas como las de tía Akane – le responde y todo estallan en disimuladas risas, menos Akane que pone la cara roja de coraje… eso sí que no había cambiado, la cocina de Akane seguía siendo materia pendiente.
- ¡Satoru Hibiki! - le dice ésta a su sobrino colérica - ¡Más te vale que te comas todas las galletas que Kogane hizo para ti! –
- S-Sí sí, tía- responde el aludido pálido, la furia de Akane era de temer. Sin embargo, los chicos no dejan de pelear y se pierden por el jardín, escucho a Akane suspirar y veo que Ranma la atrae más hacia él susurrándole algo en el oído que hace que sus mejillas se coloreen.
-Ya, ya…- irrumpe Nabiki mirando a su hermana y su cuñado - casi 7 años de casados, dos hijos y no pueden dejar de darse arrumacos- suelta haciendo que todos volvamos a reírnos, ésta vez más sonoramente. Realmente extrañé mucho todo esto.
De pronto escuchamos unos pasos acelerados por el corredor y vemos a Ryota Saotome que entra entusiasmado agarrando firmemente a mi hija de la mano.
-Papá, ¡papá! – dice llamando a Ranma al llegar con nosotros – tienes que ver la destreza de Miyuki en el arte – y yo sonrío encantado ante ese comentario, mi hija de verdad había demostrado una habilidad increíble. La veo que se pone al lado de Ryota sonriendo a más no poder y yo me siento dichoso de que al fin se sienta a gusto en compañía de alguien de su edad.
Ranma se para de su lugar y se acerca a mi hija, agachándose para quedar a su altura – Hola Miyuki, soy el tío Ranma, parece que eres una niña muy fuerte – le dice sonriéndole a ella y a su hijo.
Miyuki lo mira embelesada, ella veía las peleas de sus tíos en la televisión con nosotros, y sin pensárselo se lanza a sus brazos. Ranma le devuelve el cálido abrazo y veo que Akane también se acerca ansiosa por saludarla.
-Hola Miyuki – le dice tocando su cabeza, ella le sonríe y se lanza a sus brazos también. Yo inflo mi pecho, mi pequeña hija es un sol.
-Tíos – nos llama Ryota que se acerca a nosotros - Se van a quedar mucho con nosotros, ¿Verdad? – su pregunta cargada de ansiedad me hace sonreír. Miro a mi mujer que asiente con la cabeza y volteo a ver a los Saotome con alegría.
-Bueno- digo abrazando a mi esposa – La verdad es que queríamos aprovechar el viaje para contarles que tenemos pensado trasladar el Dojo Higurashi a Nerima, vendremos a vivir aquí –
La sorpresa de todos los presentes no se hace esperar y escucho exclamaciones de júbilo, veo como Ranma y Akane se miran estupefactos y se sonríen mutuamente.
-Hiro, ¡esas son excelentes noticias! – me dice Akane entusiasmada.
-Pero, ¡claro que sí! – acota Ranma – ya era hora de poder tener un oponente digno, el cerdo se está ablandando- menciona señalando a Ryoga que estalla ante su comentario.
- ¿A quién le dice eso nenita? – se defiende el aludido molesto. Ukyo ríe ante la situación y acaricia los hombros de esposo en un intento por calmarlo. Los presentes comienzan a hablar entre sí, algunos para felicitarnos, otros para reírse de la pequeña disputa entre Ranma y Ryoga, el ambiente está cargado de felicidad y yo así me siento.
- ¡Ya lo decidí entonces! – anuncia Ryota haciendo que todos nos volteemos a observarlo curioso.
- ¿Qué decidiste, hijo? - le pregunta Akane.
Ryota se pone colorado, pero se acerca hacia su madre que aún tenía a mi hija en brazos y toma la mano de mi pequeña con la suya – Miyuki será mi novia – declara estoico dejándonos a los adultos totalmente estupefactos.
- ¡Ese es mi nieto! Jajaj decidido como su abuelo – escucho a Genma decir y a Soun reírse escandalosamente con su amigo.
-Qué nieto más varonil tengo – la señora Nodoka se lleva una mano a su pecho conmovida.
-Oh, Dios…- la voz dulce de Kasumi se escucha por entre las risas de los patriarcas.
-De tal palo tal astilla – dice Nabiki lanzando una carcajada que Kuno acompaña.
Ranma y Akane están de piedra en el lugar, pero los veo intercambiar una mirada furtiva entre ellos para luego echarse a reír felices. Yo volteo a ver a mi esposa a los ojos que me devuelve una mirada enternecida. Sí, definitivamente mudarnos a Nerima es una de las mejores decisiones que pudimos haber tomado. Ésta es nuestro hogar.
FIN
….
Ahora sí, con esto me despido. Quise escribir un epílogo un poco más alegre y divertido para darle cierre a esta historia. Me encuentro muy satisfecha con el resultado y espero de corazón que ustedes la hayan encontrado tan amena como yo.
Escribir desde el lado de Hiro fue muy lindo, él antes de conocer a Akane se encontraba muy solo y quise que viera en la loca familia Tendo-Saotome un lugar de pertenencia, ya que para Akane siempre fue importante y por ende Ranma también lo quiere como su amigo.
Mi intención siempre fue que el hijo de Ranma y Akane quedara prendido por la hija de Hiro y viceversa, ustedes dirán que pasa en el futuro jejej. También la hija de ellos y el hijo de Ryoga y Ukyo se sienten atraídos, aunque Satoru siempre se meta con ella como Ranma hiciera con Akane.
Los nombres de Natsumi y Miyuki son un guiño a otro animé que siempe me gustó mucho. Aquí en mi país se llamó "Estás arrestado", se los recomiendo encarecidamente si nunca lo vieron.
Muchas gracias por comentar y por haberme acompañado en esta aventura, como digo. Fue un completo desafío volver a escribir sobre ellos, pero estoy muy contenta y sobre todo por haber podido terminarla. !Gracias a todos!
Bueno, ¡hasta aquí! ¡Un beso grande y cuídense mucho!
