Capítulo 1: "cuando el diablo no tiene qué hacer…"

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N/A: Esta va a ser una historia corta, de tres capítulos, en la que va a haber sexo explícito y underage. Final feliz, como siempre. Todos los personajes son un poco oscuros, también como siempre.

Mando un saludo a bellatrix976, por lo que nos hemos reído con el argumento de este fic.

Disclaimer: obviamente no poseo los derechos de Harry Potter.


IMPORTANTE: Como al final esta historia ha cobrado vida propia y se siguen sumando capítulos, he decidido hacer algunos cambios. He quitado a Dolores/Draco como pareja en la descripción del fic, porque en realidad no son pareja. Dolores no es más que la causa por la cual luego después van a suceder otras cosas. Pero no quiero que nadie se lleve una sorpresa desagradable. En el segundo capítulo Draco y Dolores tienen sexo. No obstante, si te interesa el Pansmione pero no te apetece leer un Dracolores, con que te saltes el capítulo 2 es suficiente (no vas a perder nada relevante para la trama que no se explique luego). El verdadero interés romántico de Draco es Harry, y Dolores solo va a volver a aparecer como malvada directora, no como amante de nadie.


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Pansy estaba aburrida, y ya se sabe lo que dicen: "cuando el diablo no tiene qué hacer, en algo se ha de entretener". Se estaba emborrachando sola en la sala común de Slytherin, a base de whisky de fuego, camuflado dentro de una cantimplora de excursionista. Por supuesto, no estaba autorizada para beber eso, ningún chico de su edad lo estaba, pero ¿quién le iba a decir nada a ella, que era prefecta y miembro de la Brigada Inquisitorial? Ella podía hacer, literalmente, lo que le diese la gana.

Pero el alcohol la estaba embotando, y no se sentía más entretenida ni más feliz que antes. Estaba empezando a echar de menos a las chicas: Millicent, Tracey, y Daphne siempre solían tener algún chisme jugoso que contar, aunque a veces le costase trabajo soportar a ese pedazo de carne con ojos que era Millicent.

Desgraciadamente, era sábado y todos habían decidido irse a Hogsmeade. Ella también hubiese podido ir, si no se hubiese lesionado jugando al quidditch. Una lesión sin importancia, pero suficiente como para que la señora Pomfrey le hubiese recomendado quedarse ese día descansando en su sala común. La chica no iba a discutírselo. Era bastante aprensiva en lo que a enfermedades y malestar físico se refería. Así que allí estaba ella ahora, desparramada en un cómodo sofá de cuero negro, en la verdosa sala común. Ni siquiera podía ir a molestar a Ron Weasley, y cantarle aquello de "A Weasley vamos a coronar". Aquél sábado apestaba, pensó dando otro trago a su cantimplora.

Aunque por molestar, a quién más disfrutaría haciéndolo sería a la sangre sucia de Granger. Eso no era ningún secreto para nadie, pensó sintiéndose vagamente inquieta, mientras cruzaba las piernas y las descruzaba. Inconscientemente volvió a cruzar las piernas, notando un cosquilleo incómodo y placentero al mismo tiempo. "Podría ir a masturbarme al dormitorio, en realidad ahora es el mejor momento, pues nadie me va a molestar", pensó Pansy, pero cambió inmediatamente de opinión cuando su mejor amigo, Draco Malfoy, entró en la sala común buscándola con la mirada.

-Ya sé que no puedes vivir sin mí, rubio, pero en serio, deberías estar disfrutando del buen día que hace, y no quedarte un sábado encerrado entre cuatro paredes, -dijo en broma la chica, aunque estaba más que contenta de verlo.

-¡Más quisieras tú que no pudiese vivir sin ti, engreída! Me he hartado de aguantar simios. La verdad, puestos a escoger entre la fauna del lugar, prefiero la compañía de una serpiente como tú. Está más en concordancia con mi alcurnia, ¿no crees?

-Yo ya te lo he dicho muchas veces: somos tal para cual. Algún día se te pasará esa tontería con Harry, y comprenderás que lo mejor que podemos hacer es prometernos. ¡Un buen y tradicional matrimonio de conveniencia, que nos solucione la vida a los dos! ¡Eso es lo que nos hace falta!

-Esto… Pansyti… lo que tiene esa cantimplora no es agua ¿verdad? ¿Qué es?

-Una poción para los corazones solitarios y rotos. Toma un trago: tú la necesitas más que yo, -dijo Pansy con cierta crueldad.

-No suelo beber whisky de fuego antes de la hora del almuerzo, pero gracias por tu ofrecimiento.

-De nada, señor Malfoy. ¡Más para mí! –Dijo la chica encogiéndose de hombros.

-No es que yo me quiera meter en tu vida ni nada por el estilo, pero tú tampoco deberías beber tan temprano. ¿Qué te pasa? Tú no eres así: quiero decir que eres una mala pécora, pero no sueles tener conductas autodestructivas…

-¿Debería sentirme halagada por lo de mala pécora?

-Desde luego. ¡Te lo he dicho como un cumplido!

-Supongo que la vida se ha vuelto demasiado aburrida como para aguantarla sin un poco de medicina para el alma, -explicó la slytherin, dando una fría y desapegada mirada a su alrededor.

-A ti lo que te pasa es que te has enamorado… ¡Te has enamorado de la sangre sucia! –Dijo Draco, burlón.

-¡Repite eso una vez más y te retiro la palabra para siempre, a pesar de lo mucho que te quiero! -Exclamó Pansy, furiosa, mientras miraba a su alrededor por si alguien más había escuchado la inconveniencia de Draco, tranquilizándose al momento: por suerte, estaban por completo solos.

-Pansy, Pansyti, discúlpame si te he molestado. Pero creo que te estás equivocando en este asunto. Lo que tendrías que hacer, sería tratar de acercarte a ella. Creo que si fueses un poco más amable con ella, tendrías posibilidades. O al menos tantas como cualquier otra chica.

-¿Draco? ¿Sabes algo que yo no sepa? –Preguntó la morena, apartándose el flequillo de los ojos y mostrando un súbito interés.

-Puede que sí. Puede que no…

-¡Draco!

-¿Qué me das por mi información? ¡Los Malfoy no hacemos nada gratis!

-¿Qué quieres a cambio? –Preguntó Pansy entrecerrando los ojos.

-Que dejes de hacer el tonto, -dijo Draco, señalando la cantimplora de su amiga.

-¿Merece la pena lo que me vas a contar?

-Tendrás que juzgarlo tú misma, querida. Pero creo que sí. Creo que encontrarás mi información… interesante.

-Hecho entonces. Te prometo que no beberé sola, y que en ningún caso beberé antes de que caiga la noche ¿suficiente?

-Creo que por ahora será suficiente. Agárrate al sofá, porque el chisme es de los buenos.

-¡Suéltalo ya! ¿Le han encontrado a la Granger revistas con fotos de chicas muggles? ¿La han visto mirando mucho a alguna?

-Mucho mejor que todo eso. Resulta que ha tenido novia.

-¡No! ¡No me lo puedo creer! ¿Y quién es? ¿Parvati? ¿La hermana de Weasley?

-Mi prima.

-¿Qué prima? ¡Tú no tienes primos!

-Sí que tengo, aunque haya sido desheredada. La hija de mi tía Andrómeda. Que es mestiza, aurora y trabaja en el Ministerio, por más señas. Es bastante desagradable de mirar, y más aún de escuchar, y como siete u ocho años mayor que nosotros, desde luego. Pero al parecer a tu querida Granger no le importó nada de esto.

Pansy arrugó la nariz con desprecio. Con una aurora. Típico de la Granger. No entendía qué veía en ella, para no poder de dejar de pensar en aquella irritante chica de pelo castaño, con la que incluso soñaba por las noches…

-¿Y cómo te has enterado de esto?

-No se lo puedes contar a nadie, -amonestó Draco, levantando el dedo.

-¡No se lo contaré a nadie! –Exclamó la chica, poniendo los ojos en blanco. –Y ahora, dime ¿cómo lo sabes? ¿No será un rumor falso?

-No es falso. Me lo ha contado mi madre, y a ella se lo contó la suya, su hermana. A pesar de que mi tía fue expulsada de la familia, ellas hablan de vez en cuando, en secreto. Y por eso tú no debes contárselo a nadie.

-Tranquilo, no tengo el menor interés en divulgar los asuntos de tu familia, y sabes que con todo eso soy muy discreta. Pero dime. Dices que ha tenido novia. ¿Qué pasa? ¿Han cortado?

-Definitivamente. Al parecer mi prima la aurora anda ahora medio enredada con… -Y Draco dejó de hablar, mirándola con una ceja levantada, buscando su expectación.

-¿Con quién? ¡No te hagas el misterioso!

-¿Te acuerdas de aquél profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que resultó ser un hombre lobo?

-¿Cómo olvidarlo? ¡Fue uno de los mejores chismes de los que hemos disfrutado! ¿Con ese? ¡Qué bajo ha caído la familia Black! –Exclamó burlona la morena.

-Oye, ten cuidado con lo que dices, no vaya a ser que te muerdas la lengua y te envenenes. El caso es que si ves a la Granger un poco tristona y alicaída últimamente… ya sabes a que se debe. Y francamente, querida: no creo que vuelvas a tener una oportunidad como esta. Ella no tiene muchas amigas, siempre va por ahí con Harry y el imbécil de Weasley. Harry no sabe nada de esto, o me lo hubiese comentado. Me apuesto lo que sea a que la Granger se lo está guardando todo, y no tiene con quién desahogarse. Podrías pedirle perdón por haberla molestado alguna que otra vez, tratar de ser su mejor amiga… y entonces ¡atacar sin piedad a la yugular!

-¡Qué rastrero! ¡Me encanta! Pero ni muerta le pido perdón. ¡Me lo tendría que pedir ella a mí!

-¿Serías capaz de desperdiciar una ocasión así solo por no pedirle perdón?

-Algunas todavía tenemos orgullo y dignidad. ¿Cómo te va con Potter? ¿Habéis vuelto a discutir, verdad? ¿Les ha contado ya a sus amiguitos lo vuestro, o sigue avergonzándose de ti?

-Yo tampoco le he contado a nadie lo que tengo con Harry, solo a ti, y solo porque eres mi mejor amiga y sé que puedo confiar en ti.

-¿Te das cuenta de que te estás poniendo excusas a ti mismo para no dejarlo de una vez? ¿Qué necesitas para darte cuenta de que no te quiere? ¿Verlo un día de la mano de la pelirroja?

-¡Él no me va a dejar por una Weasley pobretona e insulsa! ¡Solo nos estamos dando un tiempo!

-Él no sabe cómo decirte que no le interesas, Draco, pero está tan liado con sus historias de salvar el mundo de los malvados mortífagos, que incluso pasa de cortar contigo. ¡Está dejando que lo hagas tú por cansancio, y le evites así a él el disgusto!

-¡Eso no es así! ¡A ti lo que te pasa es que eres una cobarde y una amargada y la tomas conmigo, porque yo sí soy capaz de hacer lo que tú no te atreves! ¡Vas a dejar pasar tu vida por delante con tal de no asumir que tal vez puedan rechazarte!

-Hagamos una cosa. Fóllate a la Umbridge, y yo le digo lo que quieras a Hermione. Le digo que me gusta, que sueño con ella por las noches, y que me gustaría ser algo más que su amiga. También le digo que siento mucho haber sido tan mala con ella durante todos estos años, si quieres. A ti no te importará follarte a la directora: total, te da igual la carne que el pescado, y tampoco sería la primera vieja a la que haces un favor, ya tienes experiencia con tu tía la ex presidiaria…

-¿Qué? Definitivamente se te ha subido el alcohol a la cabeza. ¡Y lo de mi tía no pasó! ¡Te digo una vez más que no pasó!

-¿Me acabas de llamar cobarde, y no eres capaz ni de echarle la caña a la Umbridge? La tienes comiendo en la palma de tu mano, Draco. Con que le guiñes un ojo, la vas a tener de rodillas delante de ti, y no precisamente buscando un botón que se le haya caído de la chaqueta, sino buscando otra cosa en otro sitio.

-Estás borracha. Te lo noto por lo vulgar que te pones cuando bebes, y por las tonterías que dices. Dame la cantimplora, anda, para evitarte así tentaciones.

Pansy hizo el gesto de apartar la bebida cuando Draco alargó la mano para cogerla. Aunque había prometido no beber más, no iba a dejar que Draco le dijese lo que tenía que hacer, ni que le requisase sus propiedades.

-Hagamos la apuesta. Me parece un buen trato. Obviamente, nadie se enterará de lo de la profesora Umbridge: solo tú, ella, y yo, así que no tendrá consecuencias para ti. ¡Y vas a tener muchas horas de diversión a mi costa con lo de Hermione, pase lo que pase!

-No pienso acostarme con la Umbridge por servirte de chiste. ¡No sé ni cómo te atreves a proponérmelo!

-¿No te atreves? ¡No te atreves! ¿Quién es el cobarde ahora, eh? –Exclamó riéndose Pansy.

-¡Eres una zorra! Está bien, lo haré. Me acostaré con Dolores Umbridge, pero tú te disculparás muy amablemente con Hermione, y le dirás que estás muy enamorada de ella, pero que entiendes si ella solo puede verte como una amiga, por lo mal que te has portado con ella. ¿Hecho?

-¡Qué degradante! Pero teniendo en cuenta que primero tú te tienes que tirar a la Suma Inquisidora de Hogwarts, no veo riesgo en aceptar la apuesta. ¡Lo haré, pero añado una cláusula: si no eres capaz de cumplir tu palabra, dejarás definitivamente a Potter!

-Vale, pero si tú no eres capaz de cumplir la tuya, me encargaré de que todo el mundo sepa que en realidad eres lesbiana. También habrá una lechuza para tu madre, por supuesto.

-Hecho. Y nos damos nuestra palabra de slytherins de que ambos vamos a cumplir el pacto. No vale echarse atrás, -dijo la chica.

Y ambos se dieron la mano, sellando formalmente la apuesta. Un segundo después, ambos se preguntaron en qué clase de lío se habían metido de forma tan estúpida y gratuita, tan solo por despecho y orgullo. Pero ya era tarde para echarse atrás: ambos habían dado su palabra y el pacto estaba sellado.