Alerta de leemon*

Llegaron al local y Gine pidió la especialidad, conocía bien los gustos de su esposo y sentía que debía consentirlo después de estar tanto tiempo inconsciente, pues su cuerpo pedía a gritos comida.

-Buenos días pequeña, veo que estás muy bien acompañada y más feliz que de costumbre, me alegra que tu esposo se encuentre ya a tu lado.

-Muchas gracias señora Lita, estoy segura que sus platillos serán muy bien aprovechados; mira amor, ella es una de las personas que más me ha apoyada desde que llegamos a este planeta, ha sido como una madre para mí.

- Mucho gusto señora Lita, agradezco la hospitalidad con mi mujer y con un servidor. - le extendió el brazo y dió un fuerte apretón de manos, mientras con la otra besaba tiernamente la pequeña mano de Gine.

Sirvieron los platillos y como era de esperar Bardock arrasó con todo, al terminar de marcharon del lugar no sin antes agradecer infinitamente por los alimentos recibidos.

Se dirigieron al apartamento en el que habitaba Gine, era un vecindario bastante pintoresco, muy cómodo y fresco, llegaron y Bardock cerró la puerta trás él, mientras Gine le explicaba la distribución y amenidades con las que contaba el lugar, Bardock de perdió en sus caderas.

-Y aquí puedes encontrar Co..- no pudo terminar la frase, pues su esposo ya había reclamado sus labios, le dio un largo y apasionado beso cuando se estaban quedando sin aliento y al sentir que ya no podía esperar más le susurro al oído, solo me interesa saber dónde está la cama más cercana, Gine señaló el fondo del pasillo, él la cargo y ella enredó sus piernas al rededor de sus caderas, su pelvis chocaba contra el miembro ya erecto de su esposo.

Llegaron a la habitación, Bardock puso con delicadeza a su mujer y le arrancó la ropa en un abrir y cerrar de ojos el ya estaba completamente desnudo, comenzó a bajar frenéticamente por su clavícula hasta llegar a sus redondos y firmes senos, comenzó a lamerlos mientras Gine gemía por la excitación, comenzó a bajar hasta su intimidad, comenzó a beber como si de ello dependiera su vida, ella no tardó en llegar a su primer orgasmo.

-vaya que extrañaba ese sabor - la miró mientras ella se ruborizaba,- ahora es mi turno,- se subió en ella y la penetró de una sola estocada, cambio varías veces de posición para intensificar los orgasmos de ella, finalmente ya exausto sintiendo que comenzaban nuevamente los espasmos de su mujer, logró su liberación en un ahogado grito que murió en su garganta, ambos quedaron rendidos, aún pegados en la última posición que practicaron ese día.

Sus respiraciones se encontraban muy agitadas y sus corazones latían a mil por hora. Ya más relajados Gine comenzó a hablar.

-Logré contactar a Raditz, debe estar llegando quizá en dos o tres días, justo a tiempo para que nos entreguen la nave.

- Cuál nave? Que pasó con la nuestra, sufrió una avería acaso?

- Sí querido, pero ya lo arreglé, pudieron construir una con las partes que aún servían de la nuestra.

Dos días más tarde su primogénito llegó al planeta, mami, corrió a sus brazos y un par de lágrimas se escaparon de sus ojitos.

- Perdón, no pude contenerme -,dijo Raditz después de ver a su padre salir tras su madre.

- No importa pequeño- y para su sorpresa lo cargo y dió un fuerte abrazo, -yo también estoy muy contento de tener a mi familia unida nuevamente, bueno casi, debemos ir en busca de tu hermanito y beso su frente.