Advertencia de leemon*
Regresaron a casa muy hambrientos, Gine se encontraba terminando de cocinar muy animada tarareando una canción.
Bardock llegó y abrazo a su esposa de la cintura, ella dió un salto por la sorpresa y comenzó a reír.
- Bardock, recuerda a los niños, nos pueden ver.
- Que pasa Gine, acaso a ti no te altera la luna llena tanto como a mí? Además pronto habrá que explicarles cómo se hacen los bebés, Raditz esta a punto de llegar a su madurez física y habrá esos cambios en su cuerpo.
- Lo se pero Kakaroto aún es muy pequeño y prefiero que le expliques en privado, aquí no estamos en el planeta vegita, las cosas son un poco distintas, a nosotros nos tocaron costumbres distintas, pero ambos sabemos que allá desde muy jóvenes comenzábamos con el apareamiento y aquí son un poco cerrados en ese tema. Así que, anda ve al comedor con tus críos, ya les sirvo los alimentos antes de que ese par acaben con la casa.
- Está bien pero esto no ha terminado mujer. - la tomo de la cintura y le dió un beso apasionado hasta que escucho acercarse a sus hijos.
- Mamá, mi hermano me lastimó, hizo trampa
- Basta y yo les daré una tunda para que aprendan a comportarse dentro la casa y te he dicho mil veces que no te debes confiar en un combate Kakaroto.
- Pero no es justo, el es más grande y más fuerte que yo.
- Nunca he dicho que los combates entre ustedes sean justos pero es la única forma de volverte más fuerte, antes de que tú comenzarás con tu entrenamiento tu hermano se preparaba conmigo y yo no soy tan blando como él. Deja de llorar o yo seré tu oponente.
- está bien pero...
- Dije silencio, así que fuera de aquí, vayan a lavarse las manos su madre servirá la cena.
- Yeeei!!! Comida!!! - gritaron al unisono.
Terminando la cena la cena Bardock hablo con su hijos.
- Como saben hoy hay luna llena así que deben dormir temprano para que no los afecten los rayos flux, ya que aunque tú Kakaroto perdiste la cola muy pequeño por qué te convertiste en ozaru y no pudimos controlarte, Raditz puede terminar en ozaru y causar una revuelta por aquí ya que es una transformación poderosa y solo la utilizamos para sacar nuestro máximo poder al conquistar algún planeta.
- Pero si ya no tengo mi colita por qué no puedo ver la luna??
- aún eres joven, es como tus dientes de leche, pueden crecer unos más fuertes y si te sale cola y te transformas puedes perder la razón ya que no sabes controlar tanto poder.
- Ok papá, prometo dormir temprano.
Más tarde en su habitación.
- Estás preparada para mi estado lunar mujer?
- Claro que sí, los niños ya están durmiendo?
- por supuesto, no permitiría que escucharán como me pongo con la luna llena, ya que potencializa nuestros sentidos y hablando de eso, tienes un aroma muy peculiar, un poco más dulce, como si estuvieras más excitada de lo normal o...
- Ya te diste cuenta? Esperaba darte la sorpresa, yo me acabo de percatar que tengo un par de días de retraso y tú sabes cómo reacciona mi cuerpo los primero meses de gestación
- Oh sí que lo sé, esto lo debemos celebrar a mi manera.
Arrancó su ropa con los dientes, la influencia de la luna y el estado de gestación que comenzaba hizo que cada caricia, cada beso y orgasmo fueran mucho más intensos, Bardock comenzó penetrándola muy lenta y profundamente, Gine estaba tan alterada por las hormonas, que antes de que si esposo comenzará a subir el rito de sus intensas embestidas ella ya se había corrido un par de veces.
-Vaya que éste estado te pone muy intensa, tus jugos ha están chorreando y esto apenas está empezando.
- Eso crees? Ahora es mi turno de llevar las riendas de este encuentro mi amor. - Subió en él y cabalgó como toda una amazona, succionaba su pene con sus contracciones provocadas por cada orgasmo, Bardock podía sentir como su vagina se estrechaba más después de correrse y sentía como su cavidad estaba cada vez más húmeda.
- Perdóname ya no aguanto más, estás aprisionando demasiado mi miembro no puedo retenerlo más...
- Anda quiero que mi último orgasmo sea junto al tuyo- no esperaron más ambos lo deseaban así que tuvieron un largo y delicioso orgasmo cuyo grito ahogaron y murió en sus gargantas.
