Los mellizos eran tremendos, no dejaban descansar a los miembros de la familia ni siguiera Gokú y Raditz se salvaban de su bromas y travesuras pero por alguna extraña razón, al igual que Gokú, cuando veían la luna llena de perdían completamente, no sabían controlar su personalidad en estado de ozaru, se exaltaban demasiado y comenzaban a romper todo lo que de encontraba a su alrededor, así que su padre decidió cortarles la cola.

Gokú ya era todo un adolescente y Raditz era cada vez más maduro e independiente.

No muy lejos de ahí una hermosa princesa se preparaba para ser la próxima soberana de si reino, crecía en gracia y belleza, amada por su pueblo, gustaba mucho de ayudar a sus súbditos en todo lo que fuera posible, tenía un noble corazón a pesar de ser fuerte físicamente y de carácter firme.

Era muy inteligente y avanzó en sus estudios más rápido que el resto de sus compañero, inclusive pudo adelantar un par de años su enseñanza y así siendo una niña comenzó a estudiar enfermería ya que le gustaba apoyar a los enfermos, pues era muy empática ya que la muerte temprana de su madre había hecho que su sensibilidad se desarrollará mucho.

Radiz y Gokú estudiaban en la misma escuela que Milk pero lo desconocían.

Una tarde Gokú vagaba por los patios se había salido de la clase sin que el maestro se diera cuenta pues era muy ágil y escurridizo, salió volando y quiso sentarse a observar el paisaje tomando en aire fresco, cuando de pronto sus ojos se posaron en un bello ángel que se encontraba leyendo un libro de psicología y estaba muy interesada en el tema de la depresión, tanto que no noto que Gokú la observaba detenidamente como un hombre hambriento al cuál le ponen enfrente un delicioso platillo, podía sentir su aroma, ver su hermosa piel y sentía como vibraba su alma, su corazón casi se le salía del pecho, no podía creer lo que estaba sintiendo, su pulso se aceleraba y no sabía por qué, cuando de pronto:

Plop! Una manzana cayó junto a Milk, Gokú por accidente la había tirado sacándola de sus pensamientos y haciéndola voltear hacia el lugar del que aparentemente provenía la manzana, alzo su mirada y estuvo a punto de pegar un grito cuando Gokú al verse descubierto bajo hasta donde ella se encontraba y le dijo.

- Tranquila, no te haré daño, solo está distrayendo me un poco, las clases son algo aburridas, mi nombre es Gokú, como te llamas? - Extendió su brazo en señal de amistad, pero no sé daba cuenta que estaba temblando.

- No me asustas, solo me tomaste por sorpresa, mi nombre es Milk - estrechó su mano- y dime qué haces aquí, no se supone que deberías estar en clase? Cómo te saliste de tu salón?

- El profesor estaba distraído y salí sigilosamente sin que nadie se percatara, y tú qué haces? No deberías estar también en clase?

Mi profesor de química no vino Así que salí a tomar aire fresco y prepárame para mí próximo exámen.

- Eres más chica que yo pero veo que estás en clases más avanzadas, que edad tienes?

- 13 y tú?

- 14 y medio, estoy en 3 de secundaria.

- Yo estoy en 3er semestre de preparatoria, por eso estoy tomando enfermería ya que esta capacitación se toma desde 3ero al igual que la academia de redes, y no hasta quinto, como el resto.

- Vaya eres muy inteligente- en su cabeza ese nombre daba mil vueltas hasta que recordó que ese era el nombre de la niña que había conocido aquella tarde en el bosque cuando niños.

- Muchas gracias, se ve que tú eres muy fuerte y hábil, yo entreno artes marciales, es parte de mi preparación, me gustaría practicar un día contigo.

- Cuando gustes hermosa - sonó el timbre, era hora de ir cada uno a su siguente clase. Cuando Milk se despedía para marcharse Gokú no aguanto el impulso y le dió un beso, se puso lo que le sigue de rojo, Milk quedó súper sorprendida, gélida hasta que volvió a escuchar el timbre que anunciaba el comienzo de la siguiente clase, Gokú salió corriendo muerto de la vergüenza, muy nervioso con una extraña sensación de mariposas en su estómago.