"Cuéntame cómo va cayendo el sol, mientras hablas pensaré, que guapa estás que suerte ser, la mitad del cuento de un atardecer, que observo al escucharte, por qué mis ojos son tu voz"

-Alejandro Sanz, siempre es de noche.

- Chicas el día de hoy tenemos la visita de una de las enfermeras que se encuentran en el hospital infantil, será una plática para explicarles la labor que se realiza con estos pequeños, hay una vacante para hacer prácticas, alguien está interesada en adelantar servicio social?

- Yo profesora- la primera en levantar la mano fue Milk.

Una vez en el hospital Milk quedó maravillada por todas las actividades que se realizaban en el lugar por parte de las chicas que estaban realizando su servicio social o prácticas profesionales. Los grupos de niños que acababan de ser intervenidos quirúrgicamente y se encontraban en la salita para ver películas o escuchar cuentos llamaban mucho su atención y comenzó a dedicarse mucho en ellos para subir su ánimo.

Decidió llevar a los pequeños a un jardín que estaba saliendo de la pequeña sala y tenía un par de árboles que daban una sombra fresca y relajante, llegando ahí puso un par de mantas para que los niños pudieran sentarse a tomar el aire fresco; un pelinegro iba saliendo de su clase de artes marciales, acabada de tomar una ducha, tenía planeado regresar volando a casa cuando una linda y dulce voz, la cuál se le hizo algo familiar así que se posó sobre la copa del árbol de donde provenía ese melodioso sonido.

- Cierren sus ojitos para que puedan imaginar está historia- dijo Milk- Había una vez en un castillo una feliz pareja, un rey y su amada reina, ellos tuvieron una pequeña hija..(larga historia).. La princesa se encontró en una cueva con unos pequeños elfos solitarios en un bosque, ellos no conocían la calidez del sol pues su piel era muy delicada así que comenzó a describirles, sentirán unos cálidos rayos tibios cuando nuestro güero hermoso se despida del día y se oculte para darle paso a nuestra bella luna para que aparezca y empiece a resplandecer, -los niños continuaban con los ojos cerrados y podían imaginar todo el paisaje que Milk les iba contando, incluso aquellos que habían perdido el sentido de la vista, mientras en las sombras de ese enorme árbol un pelinegro la escuchaba y observaba embelesado, sus sentidos estaban muy despiertos, podía sentir su aroma, escuchar los latidos de su corazón y su bella voz lo hipnotizaba. Terminaron con el cuento justo cuando comenzaban a ocultarse el sol así que los pequeños regresaron dentro de la sala pues de acercaba su hora de merienda. Cuando todos de alejaron aquel pelinegro salió volando y se dirigió a casa.

En montaña Paoz Gine estaba terminado la cena cuando el último integrante de la familia llegó a casa.

- Kakaroto - corrieron eufóricos los mellizos.

- Comó están hermanitos? - lo abrazó tiernamente.

- Por qué tardaste tanto?? Raditz estaba a punto de salirte a buscar- preguntaron los pequeños.

- Pues verán - se rasco la nuca un poco nervioso- tuve un largo entrenamiento y al salir habían muchas personas y no pude volar hasta que estuve alejado de ahí.

- A lavarse las manos todos, es hora de comer, su madre comenzará a servir.

- perdón papá, ya vamos.

Al terminar la cena los pequeños fueron a lavarse los dientes y tomar una ducha para preparar a ir a la cama. Bardock llamo a sus hijos mayores.

- Kakaroto, Raditz, necesito hablar con ustedes.

- Que pasa papá? - Pregunto en tono preocupado Raditz.

- Creo que tengo un problema con mi vista chicos he tenido dolores muy fuertes de cabeza y siento que cada vez veo más borroso y en este planeta no creo que tengan la tecnología necesaria para atendernos.

- Eso quiere decir que nos vamos a ir de aquí - pregunto Gokú triste y preocupado a la vez.

- Quizá solo yo y Raditz así que deberás quedarte con tu madre y los gemelos.

- Y que tal si te revisan en el hospital donde estuvo mamá internada cuando nacieron mis hermanos? - preguntó Gokú.

- Por el pago no hay problema padre, tenemos suficiente con las recompensas que obtuviste al encarcelar a esos maleantes cuando llegamos aquí y la venta de las piedras brillantes que encontramos cuando Kakaroto explotó aquella montaña cuando se convirtió en ozaru.

- Debería hablar con el Dr. Brief quizá el me pueda ayudar. Pero si no es posible tendremos que ir a un planeta más avanzado ok chicos? Y por favor no mencionen nada a su madre o hermanos, no los quiero preocupar.

- Quieres que vaya a hablar con él, su hospital está junto de mi escuela - y así podré ver a Milk pensó Gokú.

- OK, pregúntale cuando me podría recibir.

- Hola Dr. Brief, como está?

- Hola muy bien Gokú, dime qué te trae por aquí? Cómo está tu familia? Cómo van esos diablillos? Cuéntame cómo va tu madre?

- Ellos muy bien, en realidad es por mi padre porque vengo a visitarle.

- Y dime qué es lo que pasa con Bardock- preguntó el doctor Brief.

- Creo que está apunto de perder la vista doctor.

- Necesitamos que venga de inmediato para realizarle varias pruebas, creo que podría utilizar un prototipo de cornea en el que he estado trabajado desde la última vez que vinieron ya que estoy al tanto después de un desmayo que tuvo cuando tú madre estaba embarazada.

- Gracias Doctor, regresaré pronto, por cierto saludos a su hija y esposa que cocina muuuuy rico.

- Anda muchacho, yo les daré tus saludos.

Gokú salió del hospital contento y a la vez triste pues hoy no tuvo la suerte de cruzarse con la pelinegra que rondaba sus pensamientos y le arrancaba suspiros.