Un paso a la vez, arrastrándose penosamente con él, el aire se negaba a entrar fácilmente en sus pulmones, quizás una muerte por asfixia no estaría tan mal, pero quizás fuera más dolorosa, y aunque se sintiera idiota al admitirlo le tenía miedo al dolor, aunque no debería, después de todo era el único que no lo había abandonado todavía, todo los días puntualmente siempre lo visitaba, pero si, temía al dolor, quizás fue otro punto en contra por el cual su sueño de convertirse en héroe sonaba absolutamente ridículo.

Pero se había desviado del tema, el punto aquí era hacerlo menos doloroso, pero igual de efectivo. La asfixia dejo de parecerle atractiva desde que lentamente comenzó a sentirla a diario. Un ligero peso pecho que iba impidiendo poco a poco cada día que el oxígeno entrara fácilmente a sus pulmones , se le hacía difícil recordar con exactitud cuándo fue que empezó, quizás cuando le dijeron que era diferente al resto, menos que el resto, o cuando su madre se rindió con él antes de que él mismo lo hiciera, o cuando las burlas comenzaron a legar como gotas de lluvia en la tormenta, también podría haber sido cuando … unos ojos rubís pasaron de verlo como compañero a u pobre ser humano que de alguna manera estaba destinado al fracaso, y no a compartir el brillo de una estrella, porque él sabía que siempre iba a estar dentro de la sombre, oculto del mundo que lo detestaba, y verdaderamente él no los culpaba, porque era él quien más se odiaba.

Así que por eso se preguntó porque no había tomado esta decisión antes, porque de alguna estúpida manera se había aferrado a una flama pequeña que le susurraba "inténtalo", había tenido varias razones, incluso algunos incentivos de alguien que persiguió durante años, alguien que ya se había alejado mucho de él, alguien nacido para estar en la luz… no, alguien que era luz por sí mismo.

Así que la pregunta seguía en el aire ¿Por qué ahora y no antes?, ya habían pasado años pero algo en él aun susurraba, como una flama apunto de apagarse, que lo intentara una vez mas que había esperanza, pero aunque él intentaba verla no había más que oscuridad a su alrededor, no esperanza, no salvación.

Pero ya había llegado el momento, no iba a seguir así, estaba tan cansado que incluso pensar una forma de terminarlo resultaba mucho para él. Tenía frío y estaba agotado trabajar, limpiado u edificio de cuatro pisos no era tarea fácil y en pleno invierno sus manos estaban más que blancas, quizás se estaba congelando, aunque lo raro seria que no ya que ni siquiera tenía guantes, los había dejado olvidados en casa, y cuando vives solo tiendes a pasar por cosas como esas (Su madre seguro se lo hubiera recordado de haber estado).

La calle por la que iba estaba casi vacía, una que otra persona caminando rápido para llegar a casa, el blanco adornaba casi todo, era una escena verdaderamente hermosa y silenciosa. Se preguntó cómo se vería la nieve pintada de rojo.

Sacudió un poco su cabeza, aún faltaban algunas calles antes de llegar a su apartamento, aunque sabía que la nieve tendía acumularse debajo de su balcón en el noveno piso. Trato de bajar mas su chaqueta, y con los delgados que eran sus brazos funciono a la perfección, pero eso de alguna manera lo hizo ver como un niño perdido, aunque lo de perdido no estaba mal.

La capucha y su cabello solo le permitía ver hacia el suelo, aunque siendo sinceros era la vista que siempre había admirado, mirar hacia arriba nunca salía bien, nadie quería que el don nadie mirara hacia adelante o mucho menos hacia arriba. Por eso se congelo casi literalmente cuando una mano, que de seguro estaba más fría que la de él, lo tomo del hombro.

"¿Estás perdido?" La voz era de alguna manera gélida, pero algo gentil.

Negó con la cabeza, sin levantar la mirada del suelo, esperaba que ese chico lo soltara rápido, aún tenía que llegar a su apartamento en el noveno piso.

"Está bien, pero va a oscurecer pronto, puedo llevarte a tu casa" esta vez se separó del agarre del extraño y coloco una distancia entre los, no era tan estúpido para llevar a u extraño a su apartamento, aunque no tenía la valentía de decírselo en voz alta.

Al parecer el extraño leyó el mensaje, y se dio cuenta de su error.

"Soy Shoto, soy un héroe que esta de patrullaje por la zona, lamento no haberme presentado" el héroe dio un pequeña reverencia.

Todoroki sabía que era pésimo en relaciones sociales, pero quizás el chico delante de él con una chaqueta del doble del tamaño era peor. Realmente no pensó que tendría que presentarse , no le gustaba jactarse de sus logros pero estaba dentro del top diez por lo que conseguir a alguien que no lo conociera era casi imposible, pero aparentemente el chico no tenía ni idea, ya que no se abalanzó sobre el a pedir un autógrafo o una foto como era lo usual.

Mientras seguía perdido en sus pensamientos casi se pierde la voz del chico mientras pasaba su lado sin dedicarle otra mirada.

"Soy Deku"

Y Todoroki pudo haber jurado que ese apodo le era demasiado familiar, aunque jamás lo había escuchado antes.

Si Izuku pensó que había tenido un mal día, encontrarse con un héroe de regreso a casa bien podría ser la cereza adornando el pastel, desde hace mucho los había dejado de seguir, era demasiado para él, un recordatorio de todo lo que no iba a poder ser, no era lo suficiente valiente como para verlo todos los días, por eso su habitación que antes se hubiese pasado por un santuarios de héroes en especial de All-, no era más que paredes grises y pisos de maderas. De alguna manera se sentía mal darle la espalada a lo que fue su vida durante mucho tiempo, como si los estuviera de algún modo traicionando, pero aun así siguió adelante, dono toda su mercancía a algunos orfanatos de su antigua ciudad (Su madre pensó que se había vuelto loco) y no dejo nada que funcionara como recordatorio (Hubiese sido bueno borrar su memoria, pero no conocía a alguien con un Quirk parecido).

Así que encontrarse con uno ahora cuando activamente había estado evitándolos, en especial a uno de ojos rubí, era bastante ridículo. Aun así lo mas molesto, era que la pequeña flama en su interior parece haberse vuelto loca, como si tuviera alguna conexión con el héroe frio de antes.

Pero aunque se sentía extrañamente familiar, nunca lo había visto.

De igual manera no era como si hubiese cambiado su decisión o algo por estilo, solo sirvió como un recordatorio amargo de lo que jamás alcanzaría, así que comenzó a caminar lo más rápido que pudo hasta su apartamento, con la decisión tomada y con el alivio de que era el único lugar donde los héroes no podían llegara a él.

Unas cuantas calles más, su cuerpo ligeramente congelado, y con su estómago rogando por comida, al fin llego al edificio prácticamente en ruinas donde vivía, estaba en la zona con más delincuencia pero era barato por lo tanto también funcional, vio al portero dormido sobre una botella de lo que parecía alcohol y un cigarrillo aun encendido en su mano, y la Tv sonando demasiado alto en su opinión, evidentemente no se iba despertar fácilmente.

"Un… Señor, señor… ¡Señor!" Izuku trato con cero porcentajes de éxito despertarlo.

Izuku se sintió dividido, una parte de él estaba molesta, mientras que otra agradecida, no le caía muy bien al portero, algo sobre ser "Un mal de la sociedad" "Inútil" o "Un parasito", por lo que decidió no seguir insistiendo, ahora no necesitaba un portero ebrio que lo odiaba. Miro la reja del edificio, no era muy alta, aunque con su físico seria casi un milagro que lograra escalarla, pero era eso o morir congelado, aunque el conflicto estaba en el frio, no en morir.

Tomo una larga inhalación que por poco termina de congelar sus pulmones, se preguntó si el frio conservaría mejor su cuerpo. Sacudió la cabeza para concentrarse en la tarea que tenía por delante, estaba más que seguro que los ladrones la saltaban como si de un escalón se tratara, pero para él era el Everest.

Estudio la reja unos segundos más hasta que se decidió a escalarla, no era tan difícil como hubiese esperado, tenía bastantes agujeros donde podía colocar los pies y las manos, su bolso estaba casi vacío por lo que no tenía peso extra que cargar, era una tarea fácil en especial para alguien como él.

Aunque la subida parecía más fácil que bajarla, aunque no es como si tuviera opciones, excepto claro despertar a un borracho que probamente lo odiaba, asique continuo de manera extrañamente fácil hasta que llego a la cima.

Quizás debió preguntarse cuando el universo había conspirado a su favor.

"¡Tú! ¡Baja de allí en este mismo instante! ¡Estás en propiedad privada!" una voz estruendosa se estrelló casi literalmente contra él.

Su equilibrio nunca fue algo de elogio, más bien llamarlo torpe era como un cumplido, por lo que al escuchar el grito perdió la concentración y su cuerpo fue atraído al suelo por la gravedad, se preguntó si su cuello soportaría el impacto.

La nieve aligero u poco el golpe sobre su costado, ya que de alguna manera se las arregló para caer sobre él.

Tardo unos segundos recuperarse cuando vio unos zapatos de… ¿Era eso un robot?

"¿Se encuentra bien? No era mi intención que cayera de esa manera, pero estaba a punto de romper la ley del buen ciudadano, y yo como un héroe no me podía quedar mirando, le gustaría decirme su nombre y el porque estaba tratando de cruzar de esa manera hacia los edificios, si no lo hace me veré en la obligación de llamar la policía"

Izuku vio como una mano se extendía hacia a él, la tomo mientras su cabeza a un se ponía al día con el discurso que el "robot humano" acababa de bridarle, claro se congelo y soltó la mano del otro en el momento que la palabra héroe se registró correctamente en su cabeza.

Definitivamente el universo lo odiaba.

"Estoy bien" dijo lo más bajo posible he hizo una reverencia antes de dar la vuelta y… bueno no tenía a donde ir.

El robot humano héroe se colocó inmediatamente delante de él. Izuku pudo ver su rostro, cabello azul, lentes y tez blanca, nunca lo había visto, pero era tan familiar que casi llora de tristeza y felicidad. Definitivamente se estaba volviendo loco, era un loco e inútil, bravo rompiendo records Izuku.

"¿Puede explicarme por qué iba a saltar el muro?"

Izuku se abstuvo de suspirar y gritar allí mismo, en cambio se quedó quieto ordenando en su mente lo que iba a decir, antes hablaba sin pensar en las consecuencias, pero aunque este era un héroe, no iba a arriesgarse.

"Eh… bueno yo no es que lo quisiera saltar solo que…" señalo con su mano la oficina del portero esperando que el héroe no necesitara otra explicación, porque ni loco se atrevía a señalar a alguien, (una vez lo hizo y aún tiene la cicatriz) mejor dejar que el otro sacara sus propias conclusiones.

Para su enorme alivio el héroe pareció entender el mensaje, para su terror camino directamente a la oficina del portero.

Izuku jamás pensó que llegar a su apartamento iba a ser tan difícil.

"¡Señor, no se puede dormir en horas laborales!"

El grito de indignación sobrepaso el ruido del televisor y efectivamente levanto al portero de golpe, la botella deba de él se estrelló contra el suelo regando pedazos de vidrio por todas partes, Izuku trato de no pensar en el atractivo filo de los cristales.

"¿¡Quien mierda eres para despertarme!?" la niebla nublaba la visión del portero solo por unos segundos antes de que se diera cuenta de con quien estaba hablando "¡Héroe Ingenium! Lamento mucho mi rudeza, ¿Necesita algo? ¿Algún villano en la zona? ¿Un lugar para hospedarse? ¿Agua? ¿Café? ¿Té?"

Un, Ingenium… era un nombre familiar.

Aparentemente el portero se quedó sin ideas y muy pálido si los ojos de Izuku no le fallaban, pero eso no le podía importar menos, lo único que quería era olvidarse del día que había tenido, y comenzar a pensar en su plan para ponerle fin a todo, pero primero debía entrar a su apartamento y lidiar con sus demonios por última vez.

No presto atención al héroe y se colocó frente al portero con la esperanza que no hiciera nada frente al robot…no Ingenium.

"Por favor, ¿podría abrir la puerta?" pregunto de la forma más sutil posible, y se escondió mas en su chaqueta esperando que la concentración del otro no estuviera en él.

"¡Oh! Veo que sobreviviste otro día, extraño verdaderamente ya no quedan muchos como tú, y entre más rápido desaparezcas mejor para todos"

Por supuesto que lo notaría, ser diferente al resto era como tener luce de neón pegadas en la frente. Se quedó callado esplendo otro comentario mordaz o que la puerta al fin se abriera. De alguna manera el universo sintió lastima de él y la puerto al fin cedió, no espero un segundo antes de atravesar la puerta como si un héroe lo persiguiera, aunque no pudo evitar escuchar la ruidosa conversación a sus espaldas.

"¡Disculpe, pero está ofendiendo de gran manera a este chico y le recuerdo que usted fue el que se durmió en su puesto de trabajo, arriesgando la salud del inquilino por lo que le debe una disculpa!" si Izuku hubiera estado en un mejor estado de ánimo hasta se hubiera reído, quería ver el día en que alguien se disculpara con él, pero ya no le quedaban más que unas cuantas horas.

"¿Quieres que me disculpe con alguien sin valor como él? No tiene un Quirk"

Izuku camino más rápido, no necesitaba escuchar el rechazo por parte del Ingenium que era la única persona en años que se había atrevido a defenderlo, quería de alguna manera guardarse el sentimiento, que no era uno malo para variar. Si no hubiese sido obvio se hubiera tapado los oídos, pero no iba muy lejos antes de escuchar la respuesta por parte del héroe.

"¿Sin Quirk…?"

El corazón de Izuku se detuvo un segundo antes que la decepción nuevamente lo inundara, volvió a ponerse en marcha, no tenía muchas horas que perder.

"Disculpe, pero no entiendo que tiene eso que ver con que se disculpe con él"

Tenya valoraba las reglas por encima de casi todo, y se le había enseñado a respetar a los mayores sin importar el rango. Pero en este momento lo encontró casi imposible, odiaba la discriminación hacia las personas solo por el hecho de una diferencia genética. Por lo que no pudo evitar ponerse a la defensiva cuando ese hombre parecía disfrutar humillar aquel chico, el cual por alguna razón se sentía demasiado familiar, y ni siquiera había visto bien su cara.

Quizás el claro descontento se filtró en su cara, porque el portero perdió todo color y el aura de superioridad que hasta hace un segundo lo había rodeado, ahora se parecía a la de un gato asustado.

"Yo… lo lamento pero tengo mucho trabajo" el portero se dio la vuelta y por poco sale corriendo a la zona trasera del edificio.

Tenya quedó perplejo ¡Estaba huyendo!

"¡Espere!"

Estuvo a punto de salir corriendo detrás del portero, pero la vista del chico de antes ahora un poco más cerca de él lo detuvo

"Yo… eh, muchas gracias"

El chico hizo una leve reverencia, pero solo logró confundir a Tenya ¿Por qué exactamente le estaba agradeciendo?, él ni siquiera logro que el portero se disculpara con el chico.

"Es lo que un héroe debe hacer ¿no?" se horrorizo un poco al ver el chico dar un paso atrás como si lo hubiese golpeado, su cabeza empezó a buscar una manera de arreglar lo que sea que hubiese roto.

"Soy Tenya Iida, esta es mi tarjeta, por si necesitas ayuda" eso fue lo mejor que su cerebro ofreció, el chico pareció dudar un momento hasta que unas manos pálidas y temblorosas se asomaron y tomaron la tarjeta.

Antes de que se cabeza organizara otra oración, el chico hablo.

"Soy Deku"

Tenya jamás que había congelado como ahora, su cuerpo pareció haber recibido una descarga, dejándolo incapaz de moverse. Una cara llena de pecas, se asomó por delante de la capucha, rizos verdes se deslizaron por el rostro pálido del chico y…ojos esmeraldas se clavaron en él.

Pudo sentir su respiración detenerse y una inmensas ganas de llorar lo asaltaron. ¿Qué le pasaba? ¿Conocía al chico de antes? No eso no era posible, estaba seguro de ser la primera vez que lo veía.

Trato de formular alguna oración, una palabra por lo menos, pero su cuerpo no respondía. Y antes de que diera cuenta, estaba solo.

Izuku llego hasta su apartamento sintiéndose extraño, todavía guardaba la cálida sensación de que alguien viera en el más que una persona si Quirk, pero no entendía muy bien el cambio de Ingenium o Tenya, de repente se quedó mudo y quieto. Izuku pensó que quizás lo molesto su cercanía o el que no agradeció por la tarjeta, por lo tanto decidió subir hasta su apartamento y pensándolo bien esta sería la última vez que lo haría.

Toda calidez desapareció al atravesar la puerta principal, el apartamento parecía deshabitado, aunque estaba limpio, no había más que una silla y una pequeña mesa junto a un televisor, nada más. Las paredes eran grises y no había otra entrada de luz aparte del balcón.

Coloco su bolso sobre la pequeña mesa en su cocina mientras caminaba a su habitación. Se quitó la chaqueta que había actuado como el perfecto escudo durante todo su día y la metió al canasto de ropa sucia que no lavaría. No se sorprendió al ver lo delgado que se veía ni las ojeras que resaltaban a plena vista.

Se sentó al borde de su cama y su cabeza comenzó a idear varias formas de ponerle fin a esto que llamaba vida, pero sin sentir dolor.

Encontró una.

Tomo el teléfono de la sala (el suyo se había roto accidentalmente a manos de uno de sus compañeros) e hizo su última llamada.

Comenzó a preparase tomando la única ducha caliente que se había permitido en meses, se colocó un pijama de hace años con colores brillantes que quizás se parecían al disfraz de héroe de All Might, el único que quedo atrás porque su madre decidió guardarlo, ahora pensaba que no había sido mala idea, igual su cuerpo no había cambiado mucho, por lo que le quedaba casi a la perfección. Se colocó sus pantuflas aun suaves y camino hasta la sala.

Aún faltaban unos minutos por lo que reviso su busca del preparativo final, por suerte estaba donde lo había guardado, no sería raro que cosas desaparecieran de su mochila sin explicación alguna o una que él no quisiera concluir.

Coloco el pequeño tarro en la mesa y se sentó a contar lo minutos.

Quince minutos después la puerta sonó.

Su corazón parecía comenzar a latir más rápido de lo normal, quizás se estaba despidiendo de él.

Abrió la puerta una chica apareció sosteniendo su pedido, ahora esto no sería extraño de no ser porque llevaba un traje de… ¿Astronauta? , espera no me digas que…

"¡Hola! Soy la heroína Uravity, y esta es mi buena acción del día"

Quizás debió revisar si el clima pronosticaba una lluvia de héroes para hoy, porque esto ya era ridículo.

"Gracias" tomo la caja, y le entrego el dinero a la heroína sin detallarla más a fondo.

Trato de cerrar la puerta pero una mano se lo impido.

"Disculpa, ¿Vas a comer solo?" La heroína se sonrojo un poco y paso su mano por detrás de cuello "Solo que uh, te vez un poco… triste y sabes ¡No me importaría acompañarte! Yo sé cómo es comer solo así que quizás quieras compañía"

Izuku estuvo tentado cerrar la puerta empleando toda, (lo que casi no era nada) su fuerza. Pero algo lo detuvo y por alguna estúpida razón se hizo a un lado con una invitación silenciosa. La heroína pareció sorprendida por un segundo antes de que una brillante sonrisa se extendiera por su rostro.

Izuku recordó el frasco en su mesa y camino lo más rápido posible hasta ella, pero su velocidad no se comparaba a la de un héroe, antes de que llegara ya ella sostenía la pequeña botella en sus manos.

"¿Estas enfermo?" la preocupación se mezcló en sus palabras, era raro para Izuku, no recordaba la última vez que alguien se había preocupado por él.

"Si… algo así" estiro su brazo y la heroína coloco la muerte en sus manos, una parte de Izuku rogaba porque ella nunca supiera, de alguna manera sentía alguna extraña familiaridad con ella.

"Dividiré la comida, puedes esperar aquí"

Ochako se quedó congelada mientras que su cabeza procesara las palabras del chico.

"Oh! ¡No! ¡No! ¡Está bien, solo entre para acompañarte!" gritó mientras la vergüenza se arremolinaba en su interior, solo quería acompañar al chico a comer y que no se sintiera solo, no venir y quitarle su comida.

Pero para su sorpresa el chico solo negó con su cabeza "Esta bien, hay suficiente para ambos" y sin más se perdió dentro de la pequeña cocina antes de que ella pudiera decir algo.

Ochako no pudo evitar mirar al redor y notar lo triste y vacío que se veía el lugar, también hacia frio, no podía ver que hubiera calefacción, en resumidas cuentas era deprimente. Volvió a mirar hacia donde se había ido el chico, no podía negar que algo en él se sentía familiar, lo suficiente como para decidir entrar y comer con él, pero por más que intentaba no lograba encontrar que era.

Decidió recostarse contra la pared, se estaba tomando más tiempo de lo esperado, pero bueno ella era la que se había ofrecido ahora no se iba a marchar. Al minuto el chico apareció con dos platos humeantes de Katsudon, pero traía la tez pálida, como si hubiese visto un fantasma. Estuvo tentada a preguntar, pero recordó que había dicho que estaba enfermo por lo que prefirió quedarse callada.

El chico le dijo que tomara la silla (la única) y él comería de pie, iba a negarse, pero él ya estaba comiendo. En silencio empezaron a comer y de alguna extraña manera fue cómodo o eso cree ella. Terminaron antes de darse cuenta, Ochako tenía ganas de intercambiar palabras con él, pero no parecía muy dispuesto hablar, y por amor a Dios ya había irrumpido en su apartamento, no lo iba a obligar a hablar también.

"Yo uh, muchas gracias por acompañarme" antes de irse el chico le hizo una reverencia.

"¡No fue nada! Ja, ja, ja ¡Yo quería hacerlo!" Ochako se sintió extraña, de alguna manera hablar como extraños la incomodaba, pero la verdad era que ni se conocían.

"Aun así gracias" esta vez el chico la miro directamente a los ojos y Ochako se quedó sin aliento.

"Yo- si este… ¡Mi nombre es Uraraka Ochako! ¡Un placer conocerte!"

El chico se quedó mirando el suelo y ella lo tomo como un adiós, por lo que se dio la vuelta para irse, pero no iba muy lejos cuando lo escucho.

"Soy Deku"

Y la puerta del apartamento 1406 se cerró.

Izuku de alguna manera se sentía… relajado o libre, no sabía con seguridad, quizás las pastillas comenzaban hacer efecto o conversar con varias personas hoy había avivado un poco la flama dentro de él, pero no había sido suficiente como para evitar que se tomara un tarro de pastillas mientras una heroína estaba en su sala de estar.

Bueno no era que eso importara ahora.

Comenzó a caminar hasta su habitación ahora con más dificultad, las paredes parecían moverse, el piso parecía querer tragárselo, tenía que llegar a su cama o iba a quedar tendido a mitad de pasillo.

Se recostó e su cama y se arropo con una cobija que su madre le hizo. Pronto la vería con un poco de suerte, pero por ahora no quería sentirse tan solo.

Tenía frio, al parecer iba a sentirlo aunque tuviera un calentador al lado.

Se preguntó si eso se sentía morir.

Sus sentidos estaban desordenados, por lo que cerró los ojos y se dejó ir.

Por eso no escucho los golpes ansiosos en su puerta, una y otra vez, incluso sus vecinos salieron a verificar, pero al ver de quien se trataba todos volvieron extrañados y un poco asustados a sus apartamentos.

Los golpes solo se volvieron más fuertes.

Pero Izuku ya no los registraba, sus sentidos se iban adormeciendo cada vez más.

La persona en la puerta nunca había sido conocida por ser paciente, si la puerta no se abría, él la tumbaría.

La puerta cayo con un ruido sordo que apenas fue escuchada por Izuku, pero aunque lo registro su cuerpo ya no le respondía como para ir a revisar, sabía que no había nada de valor en el apartamento, por lo que espero que la persona que había entrado, se retirara al no encontrar nada.

Lo que no espero fue que alejaran la colcha y lo dejaran casi que congelándose, quiso gritar para que por lo menos le dejaran conservar su colcha, pero el extraño lo tomo de los hombros y lo sacudió fuertemente, pero Izuku ya no sentía control sobre su cuerpo.

Escucho un grito, pero no entendía nada, sus oídos ya no le daban información necesaria.

Solo había una parte de él que aún le respondía, sus parpados.

Sintió que era depositado sobre su cama suavemente, entonces se decidió a abrir los ojos.

Y el Rubí impacto sobre el Esmeralda.