«The story ain't over»

Gruvia Fanfic para Gruvia Week

Por: Lightkey27

Disclaimer: Los personajes de Fairy Tail son propiedad de Hiro Mashima. Yo sólo los utilicé para crear una historia y darle amor a la OTP suprema.

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De verdad estaba tardando.

No podía dejar de mirar el reloj de la cocina.

¿Qué le habría sucedido?

¿Por qué tardaba tanto?

No es que fuera inusual que su esposo llegara tarde, pues una de las desventajas de estar comenzando una empresa es que careces de personal y debes hacerte responsable de más de una responsabilidad.

Multitareas por obligación.

Pero no era normal que no hubiese llamado para notificar de su tardanza, a este ritmo debería saber que ella estaría pensando lo peor, debería llamar,

Por trigésima vez, pero antes de marcar recibió una llamada de él.

— ¡Gray-sama!—gritó al ver su número en la pantalla.

—Juvia—habló él primero —, yo...lamento no poder estar contigo en este momento, en la oficina se están presentando una serie de cosas que necesito resolver y...—Gray respiró profundo antes de continuar—, lo siento —ofreció.

—No debes preocuparte Gray-sama —brindó Juvia, y Gray la conocía tan bien, que sabía a la perfección que tenía una sonrisa de comprensión en su rostro —, Juvia está aquí para apoyarte, no debes preocuparte—repitió.

—Pero yo… ¡Gray! —escuchó como lo solicitaban y sabía que aquella llamada llegaría a su fin.

—Juvia yo…

—Nos vemos después Gray-sama, te quiero —susurró y sabe que su esposo debería estar ruborizado en ese momento por sus inesperadas, pero siempre certeras, palabras de aliento.

—Seguramente Gray-sama no ha comido —pensó en voz alta, una vez cerró el teléfono y seguidamente se puso manos a la obra.

El poder del amor era algo impresionante.

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El teléfono no dejaba de sonar, sabía que debía ser Juvia, pero le era imposible contestar y más cuando se encontraba en una reunión tratando de lidiar con el recorte de presupuesto que su agente de producción quería hacer a su primer modelo fabricado.

Porque aunque no lo pareciera Gray Fullbuster hasta hace poco se había convertido en el primer fabricante que había podido instalar un taller de producción de partes de los modelos de autos con una nueva aleación, la cual había sido patentada hace dos meses y fue cuando finalmente pudo comenzar su negocio.

Él se encargaba del diseño y de las especificaciones para cada modelo, se necesitaba tener una gran habilidad, pero aquello era innato en él, siempre le había gustado crear cosas de niño, sus padres tenían la casa llena de artefactos que a medida que avanzó el tiempo les facilitaron la vida.

Sin embargo, no podía evitar pensar en Juvia y en cómo debería estar en casa por no haber recibido una llamada suya.

Quizás si salía por unos segundos.

¡No! No iba a ser suficiente, si por algo se conocía —y aunque nunca lo admitiría en voz alta— era por el hecho de no poder resistir a escuchar cómo Juvia le contaba acerca de su día, o en este caso su viaje, después de todo Juvia acababa de regresar a casa tras una competencia que tuvo, como entrenadora, del equipo de natación del país, su cara iluminada recordando cada detalle, era algo invaluable para él.

Le parecía totalmente injusto que ella encontrara una casa sola y vacía tras su regreso.

Debería tratar de enmendar su error, una vez la viera.

Y se le ocurrían varias formas de hacerlo.

— ¿Te parece gracioso lo que acabo de decir, imbécil? —preguntó un tipo moreno y corpulento con una cara llena de perforaciones y ojos rojos — ¿O es que me estoy perdiendo de algo? —el enojo era notable tanto en su voz como en su rostro.

—No, lo siento Gajeel —pidió Gray, aquel recuerdo con Juvia podría salirle caro —. Lo que sucede es que no me explico cómo unos descerebrados como Blue Pegasus pueden estar compitiendo con nosotros.

—Creo que se debe a su estrategia de publicidad —explicó la analista de mercado Levy McGarden —. Aunque el producto sea malo si es bien vendido puede superar a cualquiera.

—La enana tiene razón Gray ¿A quién demonios se le ocurrió hacer una publicidad en donde saliera el voice over * con pésima sincronización? ¡Parece que lo hizo un novato!

—Ofrezco disculpas por ello Gajeel —explicó Gray inmediatamente antes de escuchar una queja más—, pensé que podía asumir el lado creativo de esa manera, pero no tenía ni idea de que casi hundo a la empresa —. Gray se lamentó por pensar que era algún tipo de súper hombre que podía llevar más de tres proyectos a la vez, pero la realidad era otra.

Y fue así que terminó descuidando los detalles más importantes del vídeo publicitario.

Sí claro, un químico con maestría como él trabajando en marketing.

¿En qué demonios estaba pensando?

—Es por eso que tras realizar un análisis he visto que una reducción en la fabricación de nuestro primer modelo puede servir para contratar a una directora creativa y especialista en marketing —comentó Levy.

—Por eso necesitamos que lo apruebes y veas que en verdad es que nos conviene—declaró Gajeel.

Gray suspiró.

—Supongo que no hay más opción.

—Después de todo Gray, los clientes que tenemos del primer modelo ya están fijos, seguir produciendo en masa esperando a que alguien los compre es una mala idea que nos hará daño a largo plazo —no por nada Levy se había graduado con honores en la universidad, siempre fue conocida por su gran capacidad de análisis y visualización acertada.

—Pero ¿Qué hay de aquellos nuevos clientes que prefieran lo clásico? —indagó Gray, le preocupaba perder clientes en el proceso.

—Siempre tendremos un buen stock en nuestra bodega y estará visible en nuestra página web, así evitamos que la atención de los puntos de ventas se desvíen a viejos modelos —ofreció Levy con una sonrisa tranquila, aquello le dio seguridad respecto al tema al Fullbuster.

—Muy bien —murmuró Gray—, adelante.— dijo y diez minutos después finalizó la reunión.

—No puedo creer que me tomara tres días convencerte, Gray ¿Usualmente eres tan necio? —cuestionó Levy arriesgándose incluso a que Gray se arrepintiera de la decisión, pero ella confiaba en que él no lo haría, sabía que tenía la razón y lo comprobó al ver la cara de cansancio de Gray.

Quien volvió a suspirar.

—Simplemente estoy cansado —dijo haciendo algún tipo de masaje en su sien —, llevo una semana aquí...solo quiero ir a casa.

La joven McGarden sintió pena por haber preguntado y llevarlo a un estado tan delicado.

—Lamento haber…—su disculpa fue interrumpida.

—No es tu culpa —exclamó una fuerte voz detrás de ella —. Esas ganas de ir a casa tienen nombre y apellido, ge-he —comentó el de ojos rojos con una sonrisa —. Lo he visto quedarse más días y sin queja, pero desde que Juvia regresó de su viaje solo quiere estar con ella.

Levy se ruborizó al saber los motivos de la principal, preocupación de Gray.

—¿Por qué crees que se ríe solo? Debe estar pensando en algo pervertido—le acusó el Redfox y sonrió victorioso al saber que no se equivocaba.

—¡Hey y-yo no...!

—Mira, ni siquiera puede negarlo, ge-he.

—¡Vete al diablo Gajeel, me voy a mi oficina!

—Buenas noches para ti también, idiota.

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Manejando a una velocidad prudente, demasiado prudente considerando las ganas que tenía de llegar a su destino, Juvia sonreía tras haber mirado una vez más el asiento del copiloto.

Si Gray no podía estar con ella, ella iría a él.

No es como si fuese la primera vez que esa situación se presentara, pero ella acababa regresar de su viaje de entrenadora del equipo nacional de natación y no le parecía justo no encontrar a su esposo en casa.

Todo lo que quería era verlo.

Y ya que tenía tan poco tiempo para hablar con ella, debía cerciorarse que todo estuviera en orden. Sabía que a su esposo le encantaba adquirir trabajo de más y sabía, por eventos pasados, que eso no era muy saludable.

Para ninguno de los dos.

Finalmente, luego de una muy buena suerte con semáforos verdes —algo que alegaba se debía al poder del amor — llegó a su destino.

Estacionó el auto y tarareando una canción comenzó a descender de él.

A Gray-sama le encantará la sorpresa.

Anticipó con alegría. Y tenía razón, a Gray definitivamente le encantaría verla.

Caminó por el estacionamiento hasta llegar al elevador, se adentró en él y marcó el piso al que quería llegar, piso 4 oficina 13.

No había nadie en el pequeño espacio, algo que no era de extrañar debido a la hora, se fijó una vez más en el reloj y no se sorprendió por la hora, hace diez minutos había realizado la misma acción.

Una y media de la mañana.

Suspiró con un poco de preocupación, esperaba no encontrarlo en el piso como la última vez que la empresa tuvo problemas. Gray incluso terminó en el hospital, definitivamente era un adicto al trabajo.

Y como si lo hubiese llamado con el pensamiento, su móvil comenzó a sonar y la palabra "Esposo" acompañado de un corazón se mostraba en la pantalla.

¿Qué debía hacer?

Ella ya estaba en camino a su oficina ¿Debió haber avisado? ¿Y si las reuniones eran tan difíciles que ni siquiera ha podido adelantar nada? Sabía que la mayoría de los hombres de negocio con los que Gray trataba se encontraban del otro lado del mundo.

Quizás había sido una mala idea.

Pero tan pronto como respondió, desistió de eso.

—¡Juvia! —la llamó con urgencia —. Y-Yo lamento haber tardado en llamarte, sé que debes estar enojada conmigo, pero estuve ocupado todo el día con los diseños y justo ahora acabo de terminar la última reunión, no quería hablarte solo por dos segundos, yo...—Gray intentó calmar su ser y hablar sin parecer que alguien lo estaba persiguiendo —, lo siento —finalizó, esperando su respuesta.

Normalmente a Gray le costaba disculparse con las personas, pero ese gesto no era algo que ocultara a ella.

Si lo hubiera tenido enfrente se le lanza encima y lo llenaría de besos.

Aunque eso no estaba muy lejos de ocurrir.

—No se preocupe Gray-sama, Juvia entiende —siempre lo hace —, no hay nada por qué disculparse, ella sabe que está pasando por un momento donde debe estar presente en su trabajo —avanzó unos pasos más —, y quizás eso signifique que deba quedarse varios días en la oficina hasta tarde — "Oficina #13" leyó y tocó la puerta, mientras esperaba a que abriera.

—Espera Juvia, alguien está en mi oficina —"maldita sea" le escuchó decir.

Ella no pudo evitar sonreír, definitivamente sería una sorpresa.

—, pero eso no significa que deba hacerlo solo—ofreció con el celular en su oído mientras le regalaba una sonrisa y veía la cara de asombro de su esposo.

—Eres increíble —le susurró él tras haber colgado y atraparla en un abrazo.

—No deberías pasar tanto tiempo lejos de casa Gray-sama —comentó en un intento de regaño hacia el Fullbuster, quien no pudo evitar sonreír y darle un beso a su esposa mientras la adentraba en su oficina a cumplir aquella visión que tuvo hace apenas unos minutos en la reunión.

El destino sí que sabía cómo recordarle la maravilla que tenía de compañera de vida.

—¿Qué hay en la canasta? —preguntó intentando ocultar sus ansias, de ella.

—¡Oh!—respondió ella, pues casi se olvidaba de la canasta —, Juvia pensó que quizás no había comido e hizo algo para…¿Cenar? —soltó una risa —. Juvia no sabe cómo llamarle a una comida a esta hora —comentó mientras desabrochaba el cinturón de su gabardina, la cual le quedaba algo larga —. Ella también se preguntaba si prefiere algo de este menú—dijo con cierta timidez, dejando caer la prenda y sorprendiendo a Gray por la acción.

Juvia se notaba nerviosa por lo que acababa de hacer, pero en la mente del peli azabache solo una pregunta rondaba su cabeza,

¿Cómo lo supo?

Juvia notó, por la reacción que tenía el rostro de su pareja, que había dado en el blanco.

Y Gray no podía estar más agradecido con el cielo.

Tu hogar no está en una construcción de cuatro paredes, sino con la persona que decidiste tener en tu vida.

Donde puedas hacer el mercado y elegir lencería, ahí es.

Y Gray lo sabía, no hay hogar como el hogar.

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Notas de la autora: De verdad me alegra estar de regreso y poder participar en la gruvia week, me he saltado casi dos años, pero una de las cosas buenas que trajo la cuarentena fue el teletrabajo y tiempo. Así que aquí estoy, con un día de retraso, eso sí, porque como dije gracias a Dios, aún hay trabajo.

Mil gracias por leer, espero que hayas disfrutado la historia,

«Key»