Una Perspectiva Digital.
Capítulo 8: "Su nombre es Digivice".
Luego de la inminente explosión de el gran Bakemon causado por los ataques combinados de Birdramon y Wizarmon.
Un terremoto apareció de la nada haciendo que el suelo comenzara abrirse.
-(No es posible, ¿Ese fantasma aun no fue derrotado?).
Pensó Sora en su mente asustada al ver como se formaba una gran grieta en el suelo.
Ella pensaba que el Gran Bakemon aun seguía con vida, pero todo signo de duda se eliminó por completo cuando de la nada, la grieta que se había formado en el suelo, había comenzado a disparar engranes negros hacia el cielo.
Pero a su vez, podía ver, que todas estaban dirigiéndose hacia Yami.
-(La está absorbiendo como ayer... Vaya suerte, menos mal que Yami estaba aquí, no sé qué hubiera pasado si él no hubiera estado).
Ella inmediatamente se había aliviado por completo al ver que esos engranes, que tenían la habilidad de controlar a un Digimon, pudieran ser neutralizadas por el aparato electrónico del pelimorado.
Al cabo de varios segundos, la cantidad incalculable de engranes negros que habían estado en el cielo, habían desaparecido por completo, haciendo que la chica se aliviara por completo al ver que esos engranes, que tenían la habilidad de controlar a un Digimon, pudieran ser neutralizadas por el aparato electrónico del pelimorado.
Este momento debía suponerse como uno feliz al haber podido salir con vida de esa situación.
Pero para alguien, ese no había sido el caso.
-¡Oye!, ¿Por qué mi Digievolución se terminó?.
Le gritó Impmon a Yami, al notar que su transformación había terminado.
-EEEhhh, pensé que sabias que era temporal.
Como era de esperarse, el Digimon morado había fruncido el seño.
Él simplemente no le había gustado la idea de que le hubieran ocultado esa información.
Así que sin demorarse demasiado, saltó hacia el brazo derecho del chico para morderlo.
-¡AAAHHH! ¿Por qué me muerdes? ¿No se supone que ahora somos compañeros?.
El chico intentó empujar a Impmon para que dejara de morderlo, pero se le hacía imposible, hasta que sin previo aviso él mismo se detuvo.
-Esto duele, ¿Cuándo va ser el día en que dejes de morderme?.
El Digimon al escuchar la pregunta, simplemente apartó su vista para ignorarlo.
Lo que a su vez, hizo que tanto Sora como Biyomon se acercaran para ver en que condición se encontraban los chicos.
-¿Se encuentran bien?.
Preguntó la pelinaranja con una pequeña sonrisa, haciendo que Yami fuera el primero en responder.
-Sí, estoy bien... Tengo suerte de no tener un hueso roto luego de ser golpeado por el cuerpo de Impmon.
El Digimon morado por otra parte, le respondió aun estando enojado.
-Si quitas la parte donde mi Digievolución no fue permanente, diría que tal vez estoy bien.
Impmon se había sentido estafado con el tema de la Digievolución, pensaba que iba a poder llegar a la etapa Mega en un par de días, pero dicha meta se aplastó cuando Biyomon le afirmo lo que estaba imaginando.
-Por supuesto que no es permanente... Si lo fuera, me hubiera quedado como Birdramon la primera vez que Digievolucioné hace unos días... El lado bueno es que puedo Digievolucionar estando con Sora.
Y tras decir aquellas palabras, el Digimon polluelo se acurrucó en la pierna de su compañera humana, pero a su vez, esto hizo que Impmon sintiera un poco de asco por dentro por lo que estaba observando.
-(No puede ser... Yo pensaba que esto iba a ser rápido... Bien, parece que tendré que hacer un cambio de planes después de todo).
El Digimon morado en su mente, no le había gustado el hecho de tener que convivir aun más con aquellas personas por más tiempo del que había imaginado.
Pero si quería llegar a obtener más poder, tenía que tragarse su orgullo por el momento.
Sora mientras tanto al escuchar la respuesta de Impmon, no pudo evitar volver a recordar el momento donde Yami había gritado para hacer que Digievolucionara en Wizarmon.
Era algo que ella jamás había esperado, pero también algo que le causaba mucha curiosidad.
-Hablando de eso... Yami, ¿Cómo hiciste para hacer qué Impmon Digievolucionara?, yo pensé que se trataba cuando alguno de nosotros estaba en peligro.
Como era de suponerse, el pelimorado había esperado que Sora le preguntara sobre lo que había ocurrido hace unos minutos.
Ellos estaban en peligro de muerte en ese momento, y no había necesidad alguna de guardar un secreto.
Aunque, esto a su vez, Yami sabía cómo responderla sin sonar tan sospechoso.
-Eso fue fácil.
Justo tras decir aquellas palabras, el chico le mostró el Digivice que tenía en su mano.
-¿Te acuerdas aquella vez en la fabrica cuando Kouchiro dijo que estas cosas parecían estar conectados con los Digimon que nos acompañaban?... Pues, en ningún momento nos han dicho de que se trataban estas cosas, por un tiempo pensé que esto debía tener una función... Y así fue como tuve la idea sobre que estos aparatos podían Digievolucionar a los Digimon.
Tras terminar su oración, la chica inmediatamente no pudo evitar sacar su Digivice de su bolsillo, para observarlo por completo.
Ella no había esperado para nada sobre que los aparatos que traían consigo, era la causa de la Digievolución.
Pero le sorprendía aun más, el hecho de que el más joven del grupo, lo haya descifrado con unas simples deducciones.
-¿Enserio pudiste adivinarlo? Me sorprendes Yami... Un poco más y podrías competir contra Kouchiro por ver quién es más inteligente.
Decía la chica mientras volvía ha guardar el Digivice, a lo que a su vez, el pelimorado soltaba una pequeña sonrisa nerviosa.
-(¿Competir por ver quién es más inteligente? Si yo apenas tengo suerte de leer la letra japonesa).
Luego de unos segundos, al reconocer que el peligro se había ido por el momento.
Ambos pudieron ver a lo lejos, como la montaña más alta de la isla File, se estaba acercando lentamente hacia ellos.
Aunque la verdad de todo esto, era que en el segmento de la isla en donde ellos se encontraban, se estaba acercando a la montaña.
-Los demás chicos posiblemente también estén en peligro... Creo que deberíamos ir a...
Justo antes de que Sora pudiera seguir hablando, su estomago pudo rugir del hambre que estaba sintiendo.
-Jejeje, lo siento, por alguna extraña razón mi cuerpo se siente hambriento.
La pelinaranja se había avergonzado un poco por el comportamiento de su estomago, pero esto no evitó que Yami le respondiera con lo mismo.
-Yo también me muero de hambre... Si "alguien", me hubiera compartido una galleta, y no se las hubiera comido todas, no me estaría quejando tanto ahora mismo.
Impmon al escuchar la indirecta, lo único que pudo hacer fue fruncir el seño.
-Ya te lo dije, para la próxima habla más rápido... Oye pajarraco, dinos en qué parte de la iglesia encontraste la comida para que el tonto deje de llorar.
Biyomon por su parte, había ignorado el apodo que le había dado el Digimon morado, ya que para ella, era más importante hacer que los chicos pudieran comer algo.
-Síganme, es por aquí.
Sin mucho que hacer, el pequeño grupo comenzó a seguir al Digimon polluelo, para intentar al menos conseguir algo de comida.
Para su suerte, el almacén donde se encontraba las raciones de los Bakemon, no había sido destruida cuando Biyomon había Digievolucionado a Birdramon.
Pero a pesar de haber conseguido comida, esta no parecía tener un buen aspecto.
-Eh, chicos, el morado es mi color favorito, pero eso no quiere decir que ese color sea un indicativo de que estos plátanos estén completamente frescos.
Tanto Sora como Yami, se habían quedado un poco asqueados al ver por primera vez en sus vidas, plátanos morados.
Aunque dicho asco se esfumó por completo, cuando Impmon pudo pelar uno y comérselo.
-Bien, si no quieren me las comeré yo.
-No te preocupes Sora, nosotros también nos las comimos y no nos paso nada.
Ambos Digimon habían comenzado a comer para volver a intentar recuperar las energías que habían gastado contra Bakemon.
Los chicos humanos por otra parte, no iban a dejar perder esta oportunidad de poder alimentarse.
A pesar de que la comida no fuera demasiada, al menos había suficiente para saciar su hambre.
Siendo Sora la primera en volver a estar feliz por haber comido.
-Al fin... Pareciera que llevaba días sin comer.
Justo antes de que ella pudiera seguir su oración, pudo escuchar a Yami dar un bostezo de cansancio.
-No pudiste dormir un poco en la mansión, ¿Verdad?.
Preguntó la pelinaranja en un tono triste recordando la razón de por qué ella tampoco pudo dormir demasiado.
-Sí, pero no te preocupes, estaré bien... Por ahora creo que deberíamos comenzar a buscar a los demás, ya sabes, posiblemente estén en peligro.
La chica al escuchar las palabras del pelimorado, no pudo evitar tener el mismo sentimiento de querer buscar a sus amigos y procurar que estén bien.
Con la información sobre que el pelimorado le había dado de la Digievolución, ella iba a pedirle a Biyomon que Digievolucionara para que los llevara volando en alguna isla cercana para intentar al menos encontrar alguno de los chicos.
Pero al notar lo cansado que Yami se encontraba, pensó que iba ser buena idea si intentaran buscarlos por la mañana.
Así que para evitar que el chico se sintiera mal al pensar que los estaba frenando, ella inmediatamente fingió soltar un bostezo.
-Ahora mismo es muy tarde... Creo que deberíamos buscarlos mejor en la mañana, ¿No crees?.
Justo en ese momento, Sora le dio un pequeño empujón a su compañera para hacer que intentara seguirla.
Y para su suerte, ella pudo captar el mensaje.
-Yo también estoy muy cansada, no creo tener el poder de Digievolucionar ahora mismo.
El chico al verlas, supo de inmediato que iba a ser muy arriesgado si iban a salir a otra isla.
Todos tenían que estar llenos de energía si de casualidad se encontraban con algún peligro.
Así que sin pensarlo demasiado, Yami aceptó como si nada la propuesta, ya que muy en el fondo, él también se encontraba muy cansado.
Ya habiendo aceptado la idea de pasar la noche en la iglesia, el pequeño grupo había subido hacía el primer piso.
Ya que en el lugar del almacén, no parecía ser muy cómodo.
La idea principal, era que todos pudieran dormir en la alfombra como una gran cama improvisada.
Ya que las camas en donde los chicos habían llegado a la isla, se encontraban demasiado lejos como para ir a buscarlas.
Como era de esperarse, la noche había sido tranquila, y eso era mucho de agradecer, ya que con el serio problema que los chicos estaban afrontando, un momento de calma era lo mejor para despejar un poco sus mentes.
*Al día siguiente*.
-(¿Ah? ¿Qué está pasando, de donde viene ese sonido?).
Se preguntó el chico en su mente estando totalmente desorientado por haber despertado de golpe.
Pero al cabo de varios segundos, Yami pudo percatarse de que ese ruido provenía de su bolsillo.
-(Ay no espera, está haciendo el mismo ruido alocado ayer cuando...)
Y sin que el pelimorado pudiera terminar su oración, las ventanas de la iglesia, se rompieron de golpe, haciendo que los demás que se encontraban durmiendo, despertaran alarmados por el ruido de las ventanas.
-¿Qué fue ese ruido?.
Gritó Sora asustada sin saber lo que había ocurrido.
Ella lo único que podía observar, era como una cantidad incalculable de engranes negros, estaban siendo absorbidas por el Digivice del pelimorado.
Al haber pasado unos segundos, todos los engranes habían sido absorbidos, sumado a que todos ahora se encontraban despiertos.
-Y yo que estaba durmiendo como un tronco... Alguien va a tener que pagar por haberme despertado.
Impmon estaba enojado, no le gustaba para nada que alguien lo despertara de sus sueños, quería buscar un culpable, pero no sabía con quien hacerlo.
-Eso fue un gran susto, ¿No crees Sora?.
Preguntó Biyomon con una sonrisa sabiendo que nada había pasado, pero su compañera por otra parte, estaba aun disgustada por lo que había ocurrido.
-¿Gran susto? A mi casi me da un infarto... Por un momento pensé que alguien nos estaba atacando.
Dicho de otra manera, todos habían despertado de golpe por el peor despertador del mundo.
Ninguno en ese momento se encontraba dispuesto a dormir por el simple susto que habían afrontado.
Pero eso iba ser de menos, ya que todos podían notar que ya era completamente de día.
-EEEhhh, creo que ya dormimos demasiado... Deberíamos comenzar a buscar a los demás.
Decía el chico estirando su cuerpo, a lo que a su vez, Impmon soltó un simple suspiro.
-Estamos en una estúpida isla... ¿Cómo piensas salir de este lugar?.
A lo que Yami le respondió señalando como si nada al Digimon rosado.
-Eso es fácil, Birdramon nos va a llevar.
Biyomon al escucharlo, no pudo evitar sentirse triste, ya que no se le daba muy bien Digievolucionar.
-Podría hacerlo si quisiera, pero aun no sé como Digievolucionar a voluntad.
Como era de esperarse, el pelimorado ya tenía una solución a ese problema.
-Eso no es cierto... Sora, ¿Recuerdas como hice que Yaamon Digievolucionara en Impmon, y que Impmon Digievolucionara en Wizarmon?... Estoy seguro que tú también puedes hacerlo.
La pelinaranja no le había hecho falta recordar exactamente lo que había ocurrido ayer, ya que sin duda, el simple hecho de casi ser devorados por alguien, la había traumado un poco.
-Te refieres a que use "esto", ¿verdad?...
Tras decir aquellas palabras, ella le mostró su Digivice.
-Sí, de eso estoy hablando.
Decía Yami estando totalmente seguro de sus palabras, pero eso no evitó que la chica se confundiera con el método de la Digievolución.
-No sé cómo hacerlo... ¿Por qué mejor no lo haces tú mismo?.
Preguntó Sora teniendo en mente de que podría arruinarla si no lo hacía como era debido, pero para su sorpresa, el pelimorado simplemente le negó con la cabeza.
-Lo haría, pero no creo que eso funcione... No sabría cómo explicarlo, pero creo que cada uno de los Digimon que nos acompañan, está ligado a cada uno de los aparatos de forma individual... Pero lo voy a intentar si quieres.
Tras decir aquellas palabras, el chico inmediatamente apuntó con su Digivice al Digimon rosado para decir sus siguientes palabras.
-¡Biyomon, Digievoluciona!.
Los que estaban presentes, estaban esperando a que el Digimon polluelo comenzara a Digievolucionar, pero no había ocurrido absolutamente nada.
-No paso nada... Eso significa que tengo razón... Parece que Biyomon es como tu compañera o algo así.
Sora en su mente, no estaba 100% segura sobre con quien estaba hablando en ese momento.
Todo lo que el niño le estaba contando, era algo que no se le podía ocurrir a alguien de esa edad.
-¿Estás seguro que tienes 7 años?... Lo siento... Aunque Taichi me haya dicho que podías ser inteligente algunas veces, sigo sorprendiéndome.
Como era de esperarse, el niño se había reír un poco nervioso por el comentario.
-Jejeje, en realidad tengo 8, cumplí años el día en que quemaron mi mano... De todas maneras, no te preocupes, no eres la primera que se impresiona con mi madurez temprana, incluso mis profesores lo hacen... Aunque luego se les pasa cuando ven que me cuesta leer.
El niño no sabía cómo salir rápido de esta situación incómoda, no había planeado por mucho tiempo la idea sobre que alguien llegara a dudar de las cosas que sabía del DigiMundo.
Pero sin que él lo pudiera esperar, su compañero llego para salvarlo.
-Oigan, ¿Podemos dejar de perder tiempo en esta conversación tonta?... Me está dando hambre y no parece que en esta isla haya más comida.
Impmon parecía estar un poco fastidiado por tener que estar varado en una isla sin muchos alimentos, pero lo que no sabía era que Yami en el fondo, le estaba agradeciendo demasiado.
-(Gracias, al fin mi compañero Digimon me salvo de algo, ya era hora).
Sora mientras tanto, simplemente había soltado un suspiro al tener que darle la razón al Digimon morado sabiendo que tenía que encontrar algunos de sus amigos.
Al cabo de varios minutos, los chicos estaban afuera para evitar que Birdramon apareciera dentro de la iglesia.
-Recuerda Sora, necesitas concentrar todas tus emociones, y tener en mente de que de verdad quieras que Biyomon Digievolucione... Así fue como a mí me funcionó, no sé si de verdad funcione para ti.
Tras escuchar aquellas palabras, la pelinaranja inmediatamente apuntó su Digivice hacia su compañera.
-Espero que esto funcione... Bien, "Concentrar mis emociones, concentrar mis emociones, concentrar mis emociones"... ¡Biyomon, Digievoluciona!.
Sin que ella lo pudiera esperar de verdad, su Digivice comenzó a brillar haciendo que al mismo tiempo, su compañera hiciera lo mismo.
-¡Biyomon, Digivolve!.
Con las piernas algo temblorosas por lo que había hecho, Sora dio un paso hacia atrás observando las majestuosas alas de Birdramon.
-¿A-A-A funcionado?.
Preguntó la chica no creyendo lo que había hecho.
Pero Impmon por otra parte, simplemente corrió hasta posicionarse en una de las garras de Birdramon.
-Oigan, no perdamos tiempo y salgamos de esta estúpida isla cuanto antes.
La chica al recordar que iban a salir de esa isla volando, pudo darse cuenta que Yami podría no tener la fuerza suficiente para sostenerse de una de las garras de Birdramon.
Pero antes de que ella pudiera darse cuenta, él ya se encontraba en la misma garra en donde estaba Impmon.
-Espera, ¿Estás seguro de que puedes sostenerte?.
-No te preocupes Sora, confío en Birdramon.
Yami le dio una pequeña sonrisa haciendo que la pelinaranja dejara de dudar un poco de la fortaleza física del niño.
Sin pensarlo demasiado, el pequeño grupo comenzó hacer el vuelo en la dirección hacia la montaña más alta de la isla File, que se encontraba muy a lo lejos.
Mientras tanto, dentro de la montaña Mugen.
Devimon se encontraba enojado al ver sus esfuerzos para derrotar a los niños elegidos, había sido frustrado por la incompetencia de sus súbditos.
Cada Digimon que estaba siendo controlado por un engrane negro, había sido derrotado sin muchas complicaciones por los niños.
En teoría, era demasiado fácil derrotar a los DigiDestinados si él los enfrentara cara a cara.
Pero con el aumento de poder que habían conseguido demasiado rápido, le hizo pensar que podría haber una posibilidad de perder.
-Maldito inútil... Todos están separados, ¿Realmente era tan difícil eliminar aunque sea a un niño?.
Ogremon mientras tanto, se había asustado por la impotencia que había mostrado su jefe.
-Per-Perdóneme señor, pero los Digimon que los acompañaban por alguna razón se volvieron más fuertes y,...
Pero antes de que Ogremon pudiera seguir hablando, Devimon lo interrumpió con un grito.
-¡Nada de escusas!... Ahora por la culpa de esos niños, he vuelto a perder el control mental que tenía sobre Leomon... Parece que los subestime demasiado rápido... Pero ya no más.
El Digimon verde por otro lado, no sabía cuál era el plan de su jefe.
-¿Qué-Qué piensa hacer ahora señor?.
A lo que Devimon le respondió con una sonrisa maliciosa.
-Fácil... Voy a terminar con esto rápido antes de que se hagan más fuertes y lleguen a mi territorio.
-Por favor señor, deme otra oportunidad.
Ogremon sea lo que fuera, quería ser de utilidad, él sabía que podía tener la fuerza para ayudar a eliminar a los niños elegidos.
Pero esto no hizo más que hacer que la sonrisa de Devimon se hiciera más grande.
-Jajaja... Está bien, está bien... Te usare en mis planes...
Sin que Ogremon se lo pudiera esperar, el Digimon murciélago lo agarro del cuello para levantarlo en el aire.
-Tú formarás parte de mí... "¡Toque de la maldad!".
Y tras decir aquellas palabras, el cuerpo de Ogremon inmediatamente se convirtió en varios engranes negros que comenzaron a flotar.
-"Oh, poder de las tinieblas, quiero que se unan a mi cuerpo".
Acto seguido, Devimon extendió sus brazos mientras varios engranes negros estaban entrando en su cuerpo.
-Como dice el dicho, "Si quieres que algo salga bien, hazlo tu mismo".
Por otras partes de la isla, los engranes negros que estaban volando buscando una víctima del cual poseer, habían cambiado su dirección para dirigirse hacia Devimon.
Mientras tanto con el pelimorado, quien aún seguía sosteniéndose de la garra de Birdramon, se estaba comenzando a preguntar sobre que le había pasado a los demás chicos del grupo.
Con el aquel susto que habían recibido al haber sido despertado por la lluvia de engranes negros hace algunas horas, le hizo pensar todo tipo de cosas sobre que le había ocurrido a los chicos.
-(Espero que los demás estén bien... No sé qué pasaría si alguien más muriera... Los engranes negros que me llegaron, me hace pensar que pelearon con muchos Digimon... Eso podría ser una buena señal para saber que siguen con vida... Pero... ¿Por qué sigo teniendo el presentimiento sobre que algo malo va a ocurrir?...)
Justo en ese momento, los pensamientos de Yami habían sido interrumpidos por el grito de Sora.
-¡AH! ¿Qué diablos es eso?.
El pelimorado al mirar en todas las direcciones algo asustado pensando sobre que algo los estaba atacando, pudo percatarse que la chica se estaba refiriendo al gigantesco Digimon de color negro, que había parecido arriba de la montaña Mugen.
Con solo mirar la diferencia del tamaño que tenia la montaña y ese Digimon, podían imaginar el gran tamaño que podía llegar a tener.
-Es Devimon... Por alguna razón, se ha hecho más grande.
Decía Birdramon aun volando en dirección hacia la isla, algo que Impmon no le estaba empezando a gustar.
-Oye pajarraco, ¿Qué crees que estás haciendo?, estamos yendo en la dirección de ese tipo... Nos van a matar si te acercas demasiado, cambia de dirección.
El Digimon tenía toda la razón a cuanto Devimon los iba aniquilar si los veía, pero en la situación en donde se encontraban ellos, era algo que no iban a poder evitar.
-No puedo... Aun estamos en mar abierto, y no veo una isla que esté cerca de nosotros... La única opción que tenemos ahora, es llegar al centro de la isla.
La pelinaranja tampoco le gustaba la idea de tener que aterrizar en el agua, así que le arrojo una simple pregunta a su compañera.
-Birdramon, ¿Cuánto tiempo nos tomaría llegar?.
A lo que el fénix de fuego le respondió.
-Por la distancia, me tomaría otra media hora.
Impmon mientras tanto, no le gustaba la idea de tener que enfrentarse a Devimon en su forma gigante.
A pesar de ahora poseer una forma de Digievolucionar, él no sabía si era capaz de incluso hacerle un rasguño.
-Media hora... Justo el tiempo que nos queda de vida... Oye tonto... Cuando lleguemos, más te vale hacerme Digievolucionar rápido, ¿Quedo claro?.
Yami sin embargo, lo único que podía hacer, era mirar fijamente al Devimon gigante haciéndole recordar algo que no estaba cuadrando en su memoria.
-(Espera un segundo... ¿No se supone que Sora también debía estar en la isla?... ¿Qué fue lo que hice para...? Ay no... No no no no no... No me digas que fue por dormir... No me digas que acabo de joder todo otra vez...)
Como era de esperarse, el pelimorado se había puesto nervioso pensando que alguno de los DigiDestinados iba a morir otra vez por su culpa.
Pero antes de que pudiera en seguir pensando sobre lo que iba a pasar, Impmon le dio un golpe en la cabeza.
-¿Acaso estás sordo?... Dije, que cuando lleguemos a la isla, tienes que hacerme Digievolucionar para no perder tiempo.
Yami ya regresando a la realidad, no pudo hacer más que responder rápidamente a la pregunta que le había hecho su compañero.
-Si si si, Digievolución, pero no tienes que golpearme.
Mientras tanto en el centro de la isla.
Devimon no estaba muy contento por haber sido obligado a usar esa forma para tener que eliminar a unos simples niños.
Pero sabía que eso era un castigo por no haber hecho el trabajo desde un principio.
-(Acabemos con esto rápido).
El Digimon gigante inmediatamente había podido sentir la presencia de los niños elegidos en la parte más baja de la montaña.
Así que sin muchas complicaciones, él alzo el vuelo desde su lugar para bajar de la montaña mucho más rápido.
Los DigiDestinados al verlo aterrizar, pudieron sentir el temblor que había provocado.
Pero ese no debía ser un impedimento como para hacerle frente, así que Taichi fue el primero en hablar por todo el valor que había reunido para esta pelea.
-Vamos Agumon, Digievoluciona.
Sin que su compañero Digimon pudiera siquiera mover un dedo, Devimon se dio la vuelta batiendo sus alas lanzando una ráfaga de viento que mandó tanto a los niños, como a sus Digimon contra el pie de la montaña.
-Ni crean que les voy a dar una oportunidad.
Sin perder el tiempo, Devimon extendió sus manos para arrojarle un rayo de oscuridad al grupo.
Con la fuerza que tenía, era suficiente como para matarlos en el acto, pero él no contó con que el Leomon que los acompañaba, tuviera la fuerza para soportarlo.
-¡Yo me encargo!.
Tras decir aquella oración, el hombre bestia dio un gran salto para intentar atacar a Devimon en la cara.
Pero dicho ataque fue inútil, ya que inesperadamente, Ogremon, que anteriormente había sido absorbido por Devimon, salió del cuerpo del Digimon murciélago como si fuera un homúnculo sorprendiendo a Leomon, golpeándolo inmediatamente con su mazo.
Devimon al ver que su ataque sorpresa había sido bueno, decidió mejor dejar de atacar con su rayo de oscuridad.
-Es impresionante que en cuestión de horas se hayan hecho más poderosos de lo que predije... Ahora entiendo por qué son los elegidos...
Acto seguido, con su mano derecha, logró capturar a Takeru junto con Patamon.
-Aunque es una suerte para mí de que este enano no haya llegado tan lejos.
Justo en ese momento, sin que Devimon lo pudiera ver visto venir, una pequeña piedra lo había golpeado en la mejilla, aunque apenas lo había sentido gracias a su tamaño.
-¡Suelta a mi hermano, maldito!... Por favor Gabumon, ¡Digievoluciona!.
Gritaba Yamato aun con el cuerpo muy adolorido por el ataque que había recibido de Devimon.
Pero su compañero por otra parte, apenas si podía moverse.
-Lo siento Yamato... Estoy muy lastimado por ese ataque sorpresa.
El Digimon Gigante mientras tanto, le había disgustado saber que no habían muerto con su ataque, pero de todas maneras iba a terminar con esto, de una vez por todas.
-Aun sigo sin saber por qué no ataqué con toda mi fuerza... Posiblemente sea por mi personalidad Sádica que le gusta ver a la gente sufrir... Pero sabiendo lo peligrosos que son, no puedo darme ese lujo... Despídete de tu hermano.
Devimon inmediatamente comenzó a ejercer más fuerza sobre su mano para intentar aplastar a Takeru.
Pero sin que él lo pudiera esperar, su mano inesperadamente le comenzó arder por alguna razón.
Haciendo que instintivamente abriera su mano por el dolor que estaba sintiendo.
Una esfera de luz comenzó a elevarse en el cielo aumentando a si el temor de Devimon.
-¡Patamon, Digivolve!.
Delante de todos los que estaban presentes, apareció un Digimon en forma de ángel que flotaba suavemente en el cielo.
Todos se encontraban sorprendidos de la majestuosidad que representaba dicho Digimon.
Exceptuando a Devimon, quien se encontraba completamente molesto de que esto ocurriera.
-Maldita sea, estuve a punto de eliminarlo.
El Digimon ángel, del cual su nombre era Angemon, bajo un poco para estar a la altura de Digimon gigante.
-Devimon... Has hecho cosas horribles a este mundo que no tienen perdón... Yo me encargare de desaparecer tu poder de las tinieblas... Que todo el poder sagrado, se reúna en mi fe.
Sin que los niños lo pudieran esperar, una luz de color blanca salió disparada de sus Digivice hacia el Digimon ángel.
Aunque esto no parecía agradarle demasiado a Angemon, ya que al parecer, la energía sagrada que estaba reuniendo en su bastón, no parecía ser suficiente.
Mientras tanto con el grupo de Yami, quien aun se encontraba muy lejos.
Pudieron percatarse de la esfera de luz que había emanado la aparición de Angemon, pero por culpa de la distancia, no podían notar de quien o que era esa luz.
-Esto me da mala espina, ¿Devimon estará peleando contra alguien?... ¿Y si está luchando con los chicos?.
Sora estaba preocupada al no saber nada de lo que estaba ocurriendo, aunque por su situación, no podía hacer nada más que esperar hasta llegar al centro de la isla.
Yami por otro lado, tampoco reconocía que era esa luz.
Pero por el simple hecho de ver que era blanca, daba a entender que era una buena señal.
-No lo sé, quizás sea algo bueno, lo digo por qué...
Justo antes de que Yami pudiera terminar su oración, el Digivice que estaba en su bolsillo comenzó a sonar.
Él instintivamente saco su Digivice pensando que un engrane negro iría hacia ellos.
Pero sin que el pelimorado lo pudiera ver visto venir, su Digivice cambió a un color negro haciendo confundir un poco al chico.
Aunque dicha confusión fue aumentada cuando de la nada, el mismo Digivice que tenía en su mano, disparó un rayo de luz de color negro en dirección hacia el centro de la isla.
-(¿Qué carajos?).
Mientras tanto cerca de la montaña.
Angemon había reunido toda la energía sagrada que tenía a su alrededor para intentar derrotar a Devimon.
Pero sentía que no bastaba para derrotar a su oponente, aun si sacrificaba su vida.
-¿Por qué esa cara?... Déjame adivinar... El poder de las tinieblas sigue siendo mucho más grande del que te puedes encargar, ¿Me equivoco?.
Devimon había acertado en su teoría al ver que Angemon no se había movido luego de haber reunido toda la energía sagrada que le rodeaba.
Aunque eso no evitó que el Digimon Ángel siguiera con su plan a pesar de ser una falla.
-Como dije antes... "Yo me encargare de desaparecer tu poder de las tinieblas"... Aunque con ello de mi vida para cumplirla.
El Digimon murciélago no pudo evitar soltar una sonrisa al ver el suicida que tenía enfrente.
-En ese caso, ya muérete de una vez...
Devimon en ese instante extendió sus brazos para atacar a Angemon con su rayo oscuro.
Pero sin que nadie lo pudiera predecir, un rayo de color negro, que venía en dirección del océano, golpeo directamente a Devimon en la espalda causándole mucho dolor.
-¿Pero qué... Qué está pasando?.
La energía oscura que estaba sintiendo Devimon, era incluso más oscura que la suya, pero por alguna razón, esta energía lo estaba perjudicando.
Al haber pasado unos segundos, los engranes negros que Devimon había absorbido, por alguna razón estaban saliendo de su cuerpo haciendo que su gran tamaño, poco a poco fuera disminuyendo.
-¡AAAHHH! ¡Es imposible! ¿Acaso es ese maldito niño? ¡Nadie más que yo puede controlar los engranes negros!.
Tras terminar su oración con una gran ira, el rayo de luz negro desapareció, dejando los engranes negros flotando en el aire, y dejando también a Devimon con su tamaño original.
-Tal parece que el poder de las tinieblas ni siquiera te quiere.
Decía Angemon ahora mucho menos preocupado al sentir que su energía sagrada bastaba y sobra para eliminar a su oponente.
-¡Esto no ha terminado!... "¡Poder de las tinieblas, quiero que vuelvan a unirse a mi cuerpo!".
Los engranes negros que aun seguían flotando en el cielo, no se habían movido ni siquiera un centímetro aun con las órdenes de Devimon.
-¡Les he ordenado que entren a...!
Justo antes de que Devimon pudiera terminar su oración, inesperadamente los engranes negros salieron disparados hacia mar abierto por alguna razón.
-Esto... ¡Esto no puede estar pasando!.
El Digimon murciélago estaba completamente desconcertado por lo que estaba pasando.
La ventaja que había tenido, se había esfumado.
Como si alguien hubiera manipulado la historia para hacerlo perder.
-Devimon... Pongamos fin a esta pelea...
Decía Angemon mientras su mano derecha absorbía su bastón.
-Maldita sea... ¡Maldita sea!... Si voy a irme de esté mundo, ¡Me asegurare de llevarme a uno conmigo!.
Devimon estaba furioso por la injusticia que el universo le había provocado.
Él quería desquitarse con alguien, hacer que esta pelea no fuera una victoria completa hacia los niños elegidos.
Así que sin pensarlo dos veces, Devimon inmediatamente salió volando en dirección hacia el DigiDestinado que tenía más cerca.
Para mala suerte del rubio, Yamato era el siguiente, solo era cuestión de segundos para ser exterminado.
-¡Golpe de Fe!.
Gritó Angemon mientras arrojaba un puñetazo al aire haciendo que de ella, saliera un rayo de luz en blanco que atravesó el cuerpo de Devimon a mitad de camino.
El Digimon murciélago al caer al suelo, no podía creer que sus planes habían sido arruinados por un par de niños.
Mientras su cuerpo poco a poco se iba desintegrando, seguía preguntándose el por qué esa energía oscura que era superior a él, había ayudado a los DigiDestinados.
Simplemente, no lo podía comprender.
Hasta que de la nada, mientras seguía repasando en su memoria, lo que había ocurrido con esa energía oscura.
Una imagen lleno de un sentimiento de caos y destrucción apareció en su cabeza dándole entender un poco lo que había ocurrido.
-Ahora lo entiendo... Ese maldito... Me utilizó...
La ira de Devimon poco a poco iba disminuyendo tras imaginar lo terrible que iba ser el futuro si la criatura que había sentido, siguiera rondando libre.
No sabía cuál era su plan, o si tan si quiera tenía uno propio.
Pero lo único que si sabía, era que posiblemente, nadie podría ser capaz de detenerlo.
Mientras tanto con el grupo de Yami.
El pelimorado seguía sosteniendo su Digivice algo asustado, mientras aun expulsaba una luz negra en dirección hacia el centro de la isla.
-¿Y esto cuando se va a detener?.
Justo al momento de hacer la pregunta, la luz negra que estaba siendo disparada desde su Digivice, se había detenido por completo.
Ninguno de los que estaban presentes, sabía exactamente cuál era el extraño comportamiento del Digivice de Yami.
-Oye tonto, ¿Se puede saber qué estabas haciendo?.
Preguntó Impmon confundido, a lo que el pelimorado tuvo que responderle exactamente con lo mismo.
-¿Yo que voy a saber?, se volvió loco.
El chico hasta este punto sabía que su Digivice debía tener algo extraño.
Ya que en su memoria, no recordaba algo parecido a lo que hacía su Digivice.
-(¿Acaso será por qué soy el 9° niño elegido, y me dieron un Digivice roto o algo así?).
En su mente, el pelimorado aun seguía tratando de encontrar alguna respuesta sobre la extraña condición del Digivice.
Pero dicha respuesta tuvo que esperar de momento, cuando de la nada, Birdramon pudo divisar que se les estaba acercando algo extraño.
-Al frente... Algo viene hacia nosotros.
Los chicos inmediatamente fijaron sus miradas en dirección hacia el centro de la isla, pero no habían logrado observar nada.
-Birdramon, ¿Quién viene hacia nosotros?.
Preguntó Sora tratando de entrecerrar los ojos un poco para intentar ver mejor al horizonte, pero seguía sin poder ver algo.
-No puede ser, son demasiados, debemos ir en otra dirección.
Impmon por otro lado, seguía sin ver qué era lo que estaba acercándose.
-Pajarraco, ya responder la pregunta de una vez.
El Digimon morado estaba sintiendo desde lejos, que esto podía ser una mala broma del Digimon fénix.
Hasta que de la nada, ella gritó lo que se estaba acercando.
-¡Son engranes negros!.
Justo al momento de decir esa oración, el Digivice de Yami volvió a hacer ruido, pero esta vez, mucho más caótico que antes haciendo preocupar a Sora.
-Ay no, no otra vez.
La última vez, el Digivice de Yami se había escuchado mucho más lento a pesar de la cantidad exagerada que había visto la otra noche.
Pero con tan solo escuchar el ruido caótico que estaba emitiendo, le hizo pensar que la cantidad era incluso mucho mayor.
-No te preocupes Sora, solo necesito apuntar al frente y,...
Justo antes de que si quiera pudiera terminar su oración.
Un engrane negro, que había llegado para ser absorbido por el Digivice, lo había empujado con tanta fuerza que lo hizo soltarse de la garra de Birdramon.
-¡Yamiiii!.
Gritaba Sora mientras veía al chico caer en el mar.
Para mala suerte del pelimorado, el no sabía nadar, pero sabía que si se movía todo lo posible para mantenerse a flote, la pelinaranja o los Digimon podrían salvarlo.
Aunque, para aumentar aún más su mala suerte.
El segundo engrane negro que había llegado a su sitio, por alguna razón, lo había empujado hacia el fondo tras haber sido absorbido por su Digivice.
-(¿Qué carajos? ¿Por qué ahora me empujan?).
El chico inmediatamente intentó salir a la superficie.
Pero no le había dado siquiera tiempo cuando los demás engranes negros llegaron para ser absorbidos.
Y justo como era de esperarse, con cada engrane que iba llegando, lo empujaba cada vez más hacia el fondo del mar.
Yami no sabía del por qué de este cambio, él no había hecho nada para hacer que esto ocurriera.
Pero sea lo que fuera que estuviera pasando, él tenía que hacer algo antes de que se quedara sin oxigeno.
El chico inmediatamente había tenido la idea de soltar su Digivice para intentar nadar a la superficie.
Pero por alguna extraña razón, no podía hacerlo.
No era que los engranes negros le impidieran moverse con cada empuje que le daban.
Su mano por alguna extraña razón, no podía dejar ir su dispositivo.
-(No me jodas... Dani, suelta esa cosa... ¡Ya no puedo respirar!).
Daba igual cuanta cantidad de esfuerzo estuviera utilizando para soltar su Digivice, no podía hacerlo.
Aunque justo cuando todo parecía perdido, los engranes negros dejaron de llegar permitiéndole por fin moverse.
El chico sin pensarlo dos veces, inmediatamente observo hacia arriba para nada con todas sus fuerzas.
Pero había bajado tanto por culpa de los engranes negros, que no sabía si le iba dar tiempo, llegar a la superficie por algo de oxigeno.
-(No... Otra vez el universo me está jodiendo... ¡Este no es el momento para sus bromas!).
Yami siguió y siguió intentando nadar hacia arriba.
Pero había llegado a su límite absoluto.
-(No puedo morir otra vez...)
Tras pensar en aquella oración, instintivamente trago un poco de agua dándole a entender a su cuerpo que necesitaba de oxigeno.
Él intentó por todos los medios que le fuera posible para si quiera llegar a la superficie, pero todo, era en vano.
-(No quiero morir...)
Y sin nada más que decir, el pelimorado se tomo del cuello al sentir que se estaba ahogando.
Poco a poco, toda su visión se tornaba cada vez más borrosa.
Pero era algo que ya había visto antes.
-(Lo siento...)
Fueron las últimas palabras de Yami mientras caía en la inconsciencia.
Y hasta aquí llego la aventura del chico, que por alguna razón, fue a un mundo distinto del que vivió antes.
*FIN DE LA HISTORIA*.
.
.
.
.
.
.
-Está Aun No Es Tu Tumba... Pero Eres Bienvenido En Ella.
El chico tras escuchar aquella voz misteriosa, inesperadamente despertó tosiendo estando totalmente desorientado.
-¡Yami! ¡Estás vivo!.
Sora rápidamente le dio un abrazo al ver que el pelimorado se encontraba bien.
Aunque él por otra parte, seguía sin saber que había ocurrido.
-¿Qué ocurrió? ¿En dónde estamos?.
El chico observó en todas las direcciones para ver en donde se encontraban.
Pero lo único que podía ver, era que estaban en una playa, en otras palabras, estaban en tierra firme.
-Es una larga historia... Por ahora, necesitas descansar... Tragaste mucha agua cuando caíste al mar.
Yami tras recordar lo que había sucedido con la última frase, se relajó un poco al ver que había tenido un buen golpe de suerte.
Pero su relajación rápidamente fue interrumpida de golpe al recordar de nuevo al Devimon Gigante que habían visto desde lejos.
-Espera, no creo que sea buen momento para descansar... ¿Qué hay de Devimon? Posiblemente los chicos están en problemas, debemos ir de inmediato hacia la montaña Mugen.
El chico estaba un poco nervioso al pensar que Devimon los había logrado eliminar.
La chica estaba de la misma manera, pero ella sentía que no podía arriesgarse a ir a la isla central mientras llevaba a Yami estando debilitado por haber tragado mucha agua.
-Yo también estoy preocupada... Pero... Lo mejor que podemos hacer, es descansar un poco y pensar en un plan.
Aunque Sora no lo quisiera admitir, muy en el fondo, ella estaba sintiendo miedo por lo que estaba pasando.
El día anterior, habían perdido a un compañero del campamento, y justo hoy, casi ve morir ahogado al pelimorado que tenía enfrente.
Sora no sabía por qué tenía que afrontar estás consecuencias tan absurdas.
No sabía el por qué ella y sus amigos tenían que tener la mala suerte de llegar a ese mundo.
Pero daba igual cuantas preguntas hiciera, nadie le iba a responder.
Yami en su mente, no podía si quiera tener la idea de pensar cuando sus amigos tenían una gran posibilidad de morir.
Pero mientras más pensaba sobre que esa posibilidad ya hubiera sucedido, cada vez más se sentía culpable.
-(Oh sí, todos muertos, eso sería lo último que me faltaba... Por favor, que todos estén bien... No sé cómo le vamos hacer Sora y yo si nos tocara pelear contra Devimon).
Justo al momento de pensar sobre cómo iban a derrotar a Devimon, Yami pudo darse cuenta que ni Impmon o Birdramon estaban cerca.
-¿Dónde están los Digimon?.
Preguntó el chico confundido, a lo que Sora le respondió quitándose en mente lo malo del asunto.
-Los dos fueron a buscar un poco de fruta en la isla para hacer que Biyomon vuelva a recuperar energía para volver a Digievolucionar... Pero no se por cuánto tiempo les va a tomar encontrar algo.
El pelimorado al escuchar aquellas palabras, no pudo evitar sorprenderse un poco al escuchar que se encontraban en la isla.
Él pensaba que se trataba de una isla que estaba regresando a la zona central.
Pero grande fue su sorpresa cuando pudo percatarse de que la montaña Mugen se encontraba casi a su lado.
-Espera, ¿Llegamos a la Isla File? ¿Por-Por cuánto tiempo estuve inconsciente?.
Yami inmediatamente se levantó del suelo por completo asustado al saber que Devimon podría encontrarlos.
A lo que la chica le respondió algo asustada al ver lo alterado que estaba el pelimorado.
-No-No lo sé, Biyomon había dicho que 30 minutos íbamos a llegar a esta isla, así que creo que ese es el tiempo que estuviste inconsciente.
Yami al escuchar aquellas palabras, no pudo evitar confundirse aun más al notar que durante ese lapso de tiempo, Devimon no había hecho nada para encontrarlos.
-Espera, ¿30 minutos?... ¿Y por qué no estamos muertos? Devimon ya nos hubiera atrapado en ese tiempo.
El chico se había extrañado por completo al notar que el Digimon murciélago, no los había atrapado en el acto.
Con el tamaño que había adquirido, se debía suponer que Devimon se había enojado y quería eliminar a los DigiDestinados lo más rápido posible.
Pero al recordar la extraña luz blanca que había visto a lo lejos mientras estaban en mar abierto, le hizo pensar que sus amigos habían podido derrotar al villano de turno.
-(Esa luz que estaba en el cielo... ¿Era Angemon?... Espera, ¿Eso quiere decir que ganaron?).
El chico en su mente, inesperadamente mostró una gran sonrisa al saber lo que podía hacer Angemon.
Pero su sonrisa no había hecho más que incomodar un poco a Sora, quien seguía preocupada por el asunto de Devimon.
-Yami por favor, no me asustes de esa manera, me haces pensar que estás loco.
El pelimorado rápidamente cambió su sonrisa alegre a una algo apenada por no contarle nada a la chica.
-Eh, lo siento, es que estuve pensando en algo y se me ocurrió que tal vez...
Justo en ese momento, antes de que el chico pudiera terminar su oración, Impmon le habló mientras salía de los arbustos.
-Vaya, al fin el tonto despertó... Yo pensaba que ya se había muerto.
El pelimorado al escuchar esa voz, se dio la vuelta para darse cuenta que su compañero estaba comiendo una manzana.
-Esto es para ti, tonto.
Sin que Yami lo pudiera ver visto venir, su compañero le arrojó una manzana que estaba en su otra mano.
-¿Para mí?...
El chico preguntó demasiado sorprendido al darse cuenta que su compañero Digimon le había compartido algo, lo cual era extraño, ya que había sido un grosero desde el inicio.
Pero dicha emoción se fue al diablo cuando Impmon le respondió.
-No lo mal entiendas... Simplemente no quiero oírte quejar sobre que tienes hambre cuando tengamos que irnos.
Yami al escuchar aquellas palabras, simplemente soltó un suspiro al pensar que su compañero posiblemente no iba a cambiar.
-(Aun sigo pensando, ¿Por qué me dieron a este Digimon como compañero?).
Luego de haber transcurrido aproximadamente unos minutos, procedieron a mejor continuar la búsqueda de sus otros amigos.
Sin pensarlo demasiado, los chicos habían decidido usar a Birdramon para buscar a su grupo.
Y para su suerte, no les había tomado más de unos minutos, ya que desde el cielo, el grupo estaba completo al pie de la montaña Mugen.
Por un segundo, al aterrizar justo enfrente de ellos, los chicos se habían asustado un poco por la sorpresa que había sido la inesperada aparición de Birdramon.
Pero dicho miedo se volvió en alegría al ver que la pelinaranja y el pelimorado, se encontraban bien.
-Sora es bueno que...
Justo antes de que Yamato pudiera terminar su oración, un dolor en su brazo le había hecho presencia.
-Oigan, ¿Qué ocurrió aquí? ¿Por qué todos parecen estar lastimados?.
Sora al verlos a todos un poco más detallado, pudo notar que cada uno, incluyendo a los Digimon, parecían estar muy lastimados por alguna razón.
Exceptuando a Taichi, quien parecía estar feliz por el simple hecho de estar vivo.
-Jejeje, es una larga historia... Una muy dolorosa, pero al final, todo salió bien...
Todos los chicos que estaban presentes, parecía que tenían que contarse mutuamente todo lo que había ocurrido el día de hoy.
Pero antes de que alguno pudiera decir algo, una estructura metálica surgió desde el suelo al lado de ellos haciendo que el rubio se enojara al pensar que tenían que enfrentarse a otro Digimon.
-Por favor, ¿No podemos tener al menos un día de descanso?.
La mayoría parecía estar confundidos por la extraña presencia con la que había aparecido esa máquina.
Pero su confusión se elevó aun más cuando de la nada, la maquina se encendió proyectando el holograma de un humano viejo.
-Vaya, con que ustedes son los niños elegidos... Realmente me han dejado sorprendido al haber derrotado a Devimon.
Decía el viejo con una voz serena mientras observaba a los DigiDestinados.
-Es-Esperen un segundo... ¿"Derrotado a Devimon"?... ¿Ese no era el nombre del Digimon gigante que vimos desde lejos cuando veníamos hacia aquí? ¿Có-Cómo pudieron derrotar a ese monstruo tan grande?.
Sora parecía realmente sorprendida al escuchar que ese enorme Digimon hubiera sido derrotado por sus amigos.
Aunque Taichi por otro lado, sabía que era una historia que tenían que contar luego.
-Te contaremos más tarde... Ahora mismo quiero saber algo, ¿Quién es usted? ¿Y por qué nos llama niños elegidos? ¿Acaso es amigo de Devimon?.
El viejo pudo ver que el chico estaba un poco tensó al haberlo visto, así que intentó responder sus preguntas para hacerle entender que no eran enemigos.
-No se angustien demasiado niños, estoy de su lado... Para que puedan tener un poco más de confianza... Mi nombre es Gennai... Debido a los ataques de Devimon, no había podido comunicarme con ustedes, hasta ahora... En otras palabras, estoy aquí para ayudarlos.
Justo al momento de terminar su oración, Mimi inmediatamente se paró enfrente del holograma juntando sus manos en forma de suplica.
-Por favor, podría ayudarnos a volver a casa... No quiero estar en este lugar.
El viejo al escuchar la petición de la pelirrosada, no pudo evitar sentirse un poco mal por la respuesta que iba a decir.
Él podía notar que en base a sus heridas, la estancia de los niños en la isla File, no debió ser muy fácil.
-Lo lamento... Pero no sé como enviarlos devuelta a su mundo.
Mimi al escuchar la respuesta, inmediatamente se puso triste al darse cuenta que iba estar atrapada en este mundo por mucho más tiempo.
Pero eso solo hizo que a Kouchiro le surgieran más preguntas.
-No lo entiendo... Si no sabe como enviarnos a casa, ¿Por qué nos hizo venir aquí en primer lugar?.
El anciano parecía estar un poco tenso por la pregunta, ya que ni él sabía exactamente como responderla.
-Eh, pues verán... Yo no fui quien los llamo... Y antes que lo pregunten... No sé quien los trajo al DigiMundo.
Los chicos no parecían estar muy contentos con las respuestas del viejo, tanto que Yamato estaba comenzando a desconfiar de él.
-No es por ser maleducado, pero no parece ser alguien con el que podamos confiar.
-Lo sé pero, yo en cambio confió plenamente en todos ustedes.
Todos al escuchar aquella frase, no podían entender el por qué Gennai tenía tanta confianza en ellos.
Apenas eran unos niños, y no podían hacer demasiado teniendo esa edad.
-Se que puede sonar extraño, pero... Vengan al continente Server para derrotar al enemigo... Ustedes son los niños elegidos, y sé que ustedes lo lograran.
Con aquella última oración, el rubio mayor no pudo evitar enojarse aun más con el viejo.
-Olvídalo viejo... No nos puedes vender esa estúpida idea de "Los niños elegidos"... ¿Qué lo lograremos? ¿Por qué no le dices eso a Joe?.
De un segundo para otro, el ambiente en el lugar se había puesto algo incomodo al recordar el trauma vivido el día anterior.
La simple frase "Los niños elegidos", no parecía ser tan apropiada para ellos, cuando anteriormente, vieron de ante mano la muerte de uno de sus compañeros que también era de suponer que era un "niño elegido".
-¿"Joe"? No logro comprender.
Gennai no sabía a que se estaba refiriendo al escuchar el nombre de alguien, él simplemente no había estado al tanto de las noticias de lo que había ocurrido en la isla File.
Pero dicha duda se esfumó cuando Taichi le respondió su pregunta.
-Joe era el mayor de nuestro grupo hasta que... Murió ayer en la mañana.
El viejo al escuchar aquella oración, no pudo evitar soltar un suspiro al saber que uno de los DigiDestinados había muerto.
-Lamento escuchar eso... Lo digo muy en serio... Y también lamento que tenga que ser yo quien se los diga, pero... El DigiMundo cuenta con ustedes... Si no logran eliminar la oscuridad que está destruyendo este mundo, posiblemente no quedara un lugar seguro en donde esconderse para estar a salvo... No hay nadie más que pueda ayudarnos más que ustedes.
Los DigiDestinados no podían creer demasiado sobre la idea de que unos simples niños fueran capaces de si quiera salvar un mundo lleno de criaturas capaces de matarlos en un minuto.
Y eso era algo que Kouchiro no parecía entender bien.
-¿Salvar este mundo?... ¿No es un poco exagerado?... Apenas pudimos sobrevivir a Devimon en su forma gigante... ¿Cómo podemos estar seguros de que el próximo enemigo no será aun peor?.
Los chicos parecían haberse asustado un poco al darse cuenta que la posibilidad con la que estaba planteando el pelirrojo fuera cierta.
Pero dicho susto disminuyó cuando el viejo les contó que aun había posibilidades de hacerse más fuerte.
-No se preocupen por eso... Si ustedes consiguen hacer que sus Digimon Digievolucionen a una etapa superior, nada será imposible... Pero... Para lograrlo, van a necesitar esto.
Tras decir aquella oración, el holograma de Gennai desapareció para mostrar la imagen de un collar y de algo que parecía ser una pegatina.
-Si introducen el emblema junto la etiqueta, el Digimon podrá hacer otra Digievolución.
Impmon con solo ver la imagen del holograma, no pudo evitar sonreír de forma maliciosa al darse cuenta que su compañero ya tenía la etiqueta.
-Mira tonto, es esa cosa que tienes en el cuello... Parece que estamos cerca de poder alcanzar mi nivel Perfecto.
Todos inmediatamente al escuchar lo que digo el Digimon morado, fijaron sus miradas hacia Yami, del cual estaba un poco nervioso por no haber esperado el comentario de su compañero Digimon.
-Ah, ¿Se-se re-refieren a este collar?.
El pelimorado saco el collar que tenia por debajo de la camisa, haciendo que el holograma de Gennai volviera aparecer estando sorprendido.
-Interesante... Yo tenía sabido que Devimon las había sellado todas en un lugar donde él era el único que sabía su ubicación... Posiblemente debió olvidarse de uno... Aunque, la etiqueta por sí sola, es inútil si no tienes el emblema.
Yami en ese instante disparo una pregunta.
-¿De-De casualidad sabe donde podría estar mi emblema?.
Para él, era una pregunta de la cual le había surgido desde el primer momento en encontrar su etiqueta, aunque para sorpresa de nadie, Gennai tuvo que negar con la cabeza.
-Lo siento, pero eso tampoco lo sé... Los emblemas fueron dispersados por el continente Server... Pero antes de venir al continente, les recomendaría mejor buscar el lugar donde las demás etiquetas fueron selladas para no perder...
Justo antes de que el viejo pudiera seguir con su conversación, alguna especie de interferencia comenzó afectarle al holograma.
-Oh no, estoy perdiendo la señal... Les acabo de enviar un mapa a la computadora... Les estaré esperando en...
Y antes de que pudiera terminar su oración, el holograma desapareció de repente, haciendo notar un gran silencio incomodó por la información que habían escuchado.
Hasta que de la nada, Yamato algo enojado, comenzó a opinar sobre el asunto.
-¿Derrotar al enemigo?... Por favor, es lo más estúpido que he escuchado hasta ahora... No se ustedes, pero yo no pienso a ir a ese continente para que nos maten.
El rubio tenía un buen punto a su favor.
A nadie desde un inicio, se les había dado siquiera la opción de si participar o no en esta aventura.
El simple hecho de pensar que fueron arrastrados por la fuerza para hacerlos pelear contra monstruos Digitales, les hacía imaginar que el ser que los había traído a este mundo era alguien muy cruel.
Algo que había puesto muy triste a Mimi.
-E-Eso significa... ¿Qué vamos a quedarnos aquí para siempre? ¿Jamás vamos a volver a casa?... ¡Ya estoy cansada de este lugar! ¿Por qué no pudieron enviar a alguien más aparte de mí?.
La pelirrosada en un acto de desesperación comenzó a correr para alejarse de los problemas, pero ella inmediatamente se detuvo a unos cuantos metros para luego sentarse en el suelo por el dolor que estaba sufriendo su cuerpo.
-Mimi espera.
Decía la Digimon planta mientras corría para ver en que condición se encontraba su compañera.
Yami mientras tanto, no podía dejar de sentirse mal por lo que había sucedido.
Si no hubiera sido por él, Birdramon posiblemente hubiera ayudado en la pelea y haber evitado que todos se lastimaran.
-(Menuda mierda... Para la próxima me alejare de cualquier decisión que tomen estos niños... Parece como si yo lo estuviera arruinando todo).
Kouchiro mientras tanto, no podía evitar pensar sobre la última oración que les había dicho el anciano del holograma.
Algo sobre haberle enviado un mapa, lo cual era extraño, ya qué nunca le había dado alguna información con la que se pudieran comunicar.
-Parece ser que ya recibí el mapa.
Decía el pelirrojo observando su laptop recién sacada de su mochila, algo que hizo molestar un poco a Yamato.
-¿Qué? ¿Acaso planeas ir allá?.
Kouchiro rápidamente negó con la cabeza algo nerviosa por el repentino enojo hacia él.
-No-No es eso... Es que ahora también tenemos un mapa de la isla.
-¿Aun así vas a confiar en ese mapa? ¿Cómo sabes que no podría ser falso?.
El rubio seguía sin estar 100% seguro de si confiar en el viejo del holograma o no.
La palabrería sobre los DigiDestinados le había hecho pensar que estaba jugando con los chicos.
-Yamato, creo que deberías calmarte un poco.
Decía Taichi tratando de tranquilizar al rubio, pero esto solo ocasionó que se molestara aun más.
-¿Calmarme? ¿Cómo quieres que me calme cuando ese viejo nos dijo que hay que salvar el DigiMundo solo por qué somos, entrecomillas, "los niños elegidos"?... Dime, si nosotros salvamos este mundo, ¿Quién será el que nos salve cuando estemos en problemas?... ¿Qué vamos hacer nosotros solos? Solo miramos... Estamos lastimados y solo fue por qué tuvimos demasiada suerte de que Devimon no nos matara.
El chico tenía un gran punto a su favor.
El simple hecho de que unos niños tuvieran la capacidad de salvar un mundo, hacia ver que estaban en un cuento de hadas.
El ambiente para este entonces, se había hecho más tensó de lo normal y eso era algo que Yami sabía perfectamente.
Él tenía que detener esta situación sin aparentar que fuera lo más forzado posible.
Hasta que de la nada, el pelimorado fijó su mirada en dirección a la computadora portátil del pelirrojo.
-Oh Kouchiro, ¿Ya puedes usar la laptop sin estar cerca de esa fábrica?.
A lo que el chico le respondió con una simple sonrisa sabiendo que tenían que cambiar de conversación lo más rápido posible.
-Sí-Sí... Puede sonar extraño, pero pude cargar mi portátil en unas ruinas... Ah, es cierto... Sora y tú aun no saben sobre el Digivice.
Como era de esperarse, la chica al escuchar ese nombre, simplemente se confundió al no saber de que estaba hablando Kouchiro.
Yami sin embargo, se había calmado un poco al ver que ya habían descubierto el nombre del aparato electrónico.
Ya que al estar al cuidado de no tener que decir la palabra "Digivice", le cansaba demasiado.
-¿"Digivice"? ¿Qué es eso?
Preguntó Sora completamente confundida al ser la primera vez que escuchaba aquella palabra, a lo que a su vez, el pelirrojo le respondió sacando su propio Digivice de su bolsillo.
-Lo descubrí cuando Tentomon y yo caímos en una isla que contenía unas ruinas... Al parecer estos aparatos que llevamos desde el principio tienen un nombre y se llama Digivice... Con esto podemos hacer que los Digimon que nos acompañan puedan Digievolucionar.
-Ah ¿Eso?... No te preocupes... Parece que Yami pudo adivinar que estos aparatos pueden hacer Digievolucionar.
Al escuchar aquellas palabras, todos inmediatamente volvieron a fijar sus miradas en dirección hacia el niño pelimorado.
-¿En serio lo adivinaste?.
Preguntó Taichi sorprendido, a lo que Yami le respondió con una sonrisa nerviosa.
-Jajaja... Sí, bueno veras... Tampoco es para tanto, solo lo estuve pensando desde la fábrica... Y fue bueno que mi idea funcionara... Si Yaamon no hubiera Digievolucionado en Impmon, y luego en Wizarmon posiblemente hubiéramos muerto por culpa de ese tal gran Bakemon.
Todos al ver al Digimon que parecía un diablito en miniatura de color morado, pudieron darse cuenta de que efectivamente se trataba de Yaamon, aunque era algo que ya podían especular desde el principio, ya que más que nadie, era el único Digimon que le decía "Tonto" a Yami.
Aunque Gabumon sin embargo, parecían estar entusiasmados por algo.
-¿Puedes Digievolucionar en "Wizarmon"?.
A lo que Impmon rápidamente le respondió cruzando sus brazos.
-Sí, si puedo, ¿Y eso qué?.
Los Digimon que estaban lastimados al escuchar eso, se habían emocionado haciendo que los niños humanos se confundieran al no saber del por qué era la alegría de saber que Impmon pudiera Digievolucionar.
-Agumon, ¿Por qué se alegraron de repente?.
Preguntó Taichi totalmente extrañado, a lo que el dinosaurio amarillo le respondió con una gran sonrisa.
-Wizarmon tiene una habilidad que nos puede hacer sanar más rápido... Por eso estamos emocionados.
Todos al escuchar aquella noticia inmediatamente abrieron sus ojos de la impresión al saber que su agonía con el dolor, podía eliminarse por completo.
Aunque Impmon no parecía estar muy contento, ya que había sido recibido por la mirada de todos los chicos presentes.
-¿Y qué voy a recibir a cambio?.
Tras hacer aquella pregunta, todos exceptuando a Yami, se habían sorprendido por completo.
-Eh, Impmon, no creo que sea tiempo para bromas.
Decía Yami con una sonrisa nerviosa, aunque Impmon, seguía teniendo la misma cara.
-¿Creen que es una broma?... Son demasiados, voy a gastar mucha energía en ustedes, por eso quiero algo a cambio.
La mayoría en ese momento, se había confundido un poco por la extraña oferta.
Los Digimon que los acompañaban desde el inicio de la aventura, en ningún momento les habían pedido algo a cambio para hacer una acción.
Y eso les resultaba extraño que esta conversación viniera de Impmon.
Aunque Yami por otro lado, se acercó a su compañero Digimon aun con su sonrisa nerviosa.
-Jejeje, Impmon siendo tan gracioso.
Justo tras terminar su oración, el chico se dio la vuelta junto con Impmon para susurrarle al oído.
-{A ver, dime ¿Qué es eso de recibir algo a cambio?}.
A lo que el Digimon morado le respondió como si nada con la misma tonalidad de la conversación.
-{No me agrada ninguno de ellos... Por eso quiero sacar un beneficio}.
Con aquella respuesta, había hecho sorprender un poco al pelimorado.
Él sabía que su compañero podría ser egoísta, pero nunca pensó que llegara a ese punto.
-{Vamos Impmon... Mis amigos están heridos y tú puedes ayudarlos mucho... ¿Y si lo haces por tu compañero?}.
El chico inmediatamente se señaló a sí mismo con una gran sonrisa haciendo pensar un poco al Digimon morado.
-{Si me lo pides de esa manera... Entonces es un "NO"... Nunca hicimos ese trato}.
Al escuchar esa respuesta, la sonrisa de Yami se había esfumado por completo al saber que tenía que pensar en algo para hacer que Impmon cure a sus compañeros.
Aunque con solo escuchar la frase sobre haber hecho un trato, le hizo recordar lo que había sucedido muy temprano por la madrugada.
*Flashback*.
-Oye tonto, ¿Puedes hacer eso de nuevo?.
Preguntaba Impmon algo agitado haciendo confundir a Yami por completo.
-¿"De nuevo"? ¿De qué estás hablando, puedes ser más específico?.
-Habló de Digievolucionarme de nuevo... Dijiste que podías Digievolucionarme a la etapa campeón por ahora hasta que consiguieras un no sé qué que me iba hacer más fuerte... La verdad no entendí la mitad de lo que dijiste, pero sobre que puedes hacerme Digievolucionar de nuevo, ¿Puedes hacerlo?.
El Digimon estaba esperando a que su compañero humano dijera que si a la respuesta, ya que si se hacía más fuerte, habrían más posibilidades de ganar esta pelea.
Pero con tan solo ver la sonrisa alegre que Yami le estaba mostrando, supo de inmediato que era un rotundo "si".
*Fin del Flashback*.
Con ese simple recuerdo, el chico tenía una suposición sobre a qué se refería con el trato que había hecho con su compañero Digimon.
Así que para estar seguro de ello, decidió hacer una prueba.
-{¿Qué pasaría si nunca más te vuelvo hacer Digievolucionar?}.
Al hacer aquella pregunta, había hecho que Impmon abriera los ojos como platos al ver que su supuesto compañero, no lo iba ayudar a volver a Digievolucionar si no ayudaba a sus amigos.
Él sabía que podía Digievolucionar por su propia cuenta si se tomaba su tiempo.
Pero tuvo que tragarse su orgullo al saber perfectamente que estando con el niño humano, su proceso de Digievolución sería mucho más rápido.
-Está bien, está bien... Pero solo por qué quiero volver a Digievolucionar.
Yami al escuchar la última oración en voz alta, su sonrisa inmediatamente volvió aparecer al haber acertado con su teoría.
Impmon sin embargo, estaba un poco molesto al ver que había sido chantajeado por un niño.
**FIN DEL CAPITULO**.
