848 palabras. Muy tarde me di cuenta que no debí elegir "drabbles", sino viñetas para cada entrega. Quizás algún día pase modificándolas para que queden todas de la misma extensión porque… me obsesiona que así sea ajajaja XD
Capítulo no corregido ni releído. Todo para llegar con el último hoy, pido disculpas de antemano por los errores~
30. Secreto
Supo que Heero por fin había aceptado la verdad cuando de pronto quebró el silencio y dijo "Odio a Preventers" con tal intensidad que Duo no dudó ni por un segundo que fuese cierto.
—Sí, yo también —admitió—. Vi el video de mi funeral. Entiendo que Une no quisiera arriesgarse a filtraciones y agradezco que haya atrapado a ese malnacido, pero lo que hizo fue…
No pudo seguir hablando. Heero le buscó la boca con desesperación en un beso que traspasaba demasiadas emociones contenidas y que no estaba en condiciones de manejar.
—Espera —moduló de forma ahogada contra sus labios, le dio dos palmadas en el hombro para frenarlo. Heero se separó apenas unos centímetros—. Tengo dos "peros" para esto.
—¿Cuáles?
El tono bajo y peligroso de Heero al efectuar la pregunta logró que se estremeciera. Contenía puro deseo de seguirlo besando y habló rápido antes de que volviera a engancharse a su boca.
—El primer "pero" es "no me presiones, todavía no termino de recuperarme". Admito que fue una mala idea probar la seguridad del castillo. Solo saltar del muro a un árbol y de ahí al suelo me inhabilitó más, casi me desplomo en el camino.
Esperaba que fuese suficiente para que entendiera que no podía devolverle el beso intenso que le estaba pidiendo, menos hacer otras actividades, por mucho que estuviese en su cama.
—Huiste antes del alta —adivinó Heero.
Duo sonrió.
—Claro, si no huyera de un hospital, no sería yo —reconoció con orgullo—. A veces me sorprende lo bien que me conoces.
Heero le devolvió la sonrisa por primera vez en mucho tiempo. Duo se quedó sin aire. A esa distancia no podía resistirse a él y dejó que lo besara, esta vez con un ritmo más suave, cuidadoso, hasta que volvió a romper el contacto.
—Corrígeme si me equivoco —dijo, todavía a escasos centímetros de su cara, solo los suficientes para enforcarlo bien—, pero cuando fuiste a verme al hospital y lo que estás haciendo ahora me da la idea que estás proponiéndome una segunda parte en nuestra historia.
Heero asintió de inmediato, sin dudar.
—El segundo "pero" es ese, ¿cómo voy a empezar una segunda parte si no he entendido ni la primera? —cuestionó.
—Dime qué quieres saber. Te diré todo.
—Bien —aceptó, juntando toda la valentía que poseía. Era hora de resolver el "enigma Heero" y el secreto que contenía. No esperaba que todas las respuestas le gustaran, pero había tenido tiempo suficiente para determinar qué necesitaba preguntar, qué necesitaba saber aunque doliera.
—Los días que estuve aquí, quise preguntarte, ¿por qué me tratabas así? ¿Qué te hice yo para que me odiaras tanto?
No esperó que su voz saliera tan quebrada. Heero abrió de inmediato la boca para rebatir su apreciación, pero lo detuvo con un gesto terminante de su mano.
—Ahora puedo ver en tus ojos que no me odias —matizó—, pero sí lo hacías cuando vivimos juntos y volviste a mirarme de la misma forma cuando llegué a hacer la evaluación.
Heero empezó a hablar de inmediato. Largo y tendido le contó que cuando vivían juntos sentía que él "le quitaba todo". Su voluntad, su objetivo, su capacidad de decidir y que cada vez que tenían sexo lo asaltaba la sensación de ser sometido. Dicha sensación le era insoportable y solo quería librarse de ella.
—Fui controlador en la cama —reconoció Duo extrañado—, pero si me hubieses dicho que te sentías así, podríamos haber, ya sabes, variado. No te hubiese dicho que no.
Heero negó lentamente con la cabeza.
—El problema no eras tú ni la forma de acostarnos —señaló, levantando una mano para acariciarle la mejilla—. Ahora entiendo que estaba enamorado y no supe manejar lo que sentía por ti. Compré un departamento para vivir contigo y a la vez quería estar en el castillo cuidando de Relena. Si te odiaba a momentos era por eso, porque me impedías estar donde debía. Mi responsabilidad dictaba que debía dejarte y no era capaz de hacerlo.
Duo entendió, aunque no fuese dicho, que por eso había usado la primera excusa que encontró para alejarlo.
—Pensé que eran deseos diferentes que no podría compatibilizar de ninguna manera —prosiguió Heero—. Creí que tenía que elegir entre la responsabilidad y los sentimientos personales.
Era demasiada información que evidenciaba emociones de las que jamás pensó ser receptor. ¿Heero había comprado ese departamento para vivir con él? Era increíble, pero emocionado por ese detalle y la palabra "enamorado", preguntó bajito:
—¿Y ahora?
—Nunca voy a renunciar a Relena —estableció Heero—, pero deberías quedarte aquí, conmigo.
Parpadeó tres veces antes de entender.
—Espera, ¿me estás ofreciendo trabajo?
Ante su asentimiento, Duo empezó a reír.
—Es lo más egoísta que me has dicho nunca —dijo luego, soltando pequeños sonidos de dolor. Ni carcajearse podía sin sufrir las consecuencias—. ¿Quieres que deje mi carrera en Preventers para quedarme aquí… como parte de tu equipo?
—Sí —confirmó Heero una vez más, sin vacilar—. Tómate tu tiempo para pensarlo. Mientras cuidaré de ti.
