Sumary: Jellal Fernandes es un reconocido detective japonés que vive en Tokio, toda su carrera ha consistió en una enorme misión: Buscar y capturar al líder de los Yakuza. ¿Qué pasara con este hábil detective cuando descubra que su amada esposa guarda un oscuro secreto?

Capitulo 1: Una sorpresa de cumpleaños.

Dormía profundamente, no quería despertar, pero el irritante sonido de la alarma lo halaba de aquel mundo onírico en el que estaba hacia la realidad.

−Hmmmm− Se removió en la cama, estiro su brazo para alcanzar el interruptor del reloj que apagaría aquel horrible sonido, el silencio volvió a reinar en la habitación, se giró buscando abrazar el cuerpo que debía estar recostado a su lado, pero no había nadie, el lado derecho de la cama matrimonial estaba vacío.

− ¿Hm? – Jellal abrió sus ojos y vio que su esposa no estaba acostada en la cama, agudizó su oído, pero no escuchó sonidos provenientes del baño. Aun adormilado se sentó en la cama, dio un gran bostezo y sacudió un poco su cabeza para terminar de despertarse entonces la puerta del cuarto se abrió dando paso a la mas hermosa imagen que el peliazul hubiera admirado en su vida, una mujer de cabello largo y escarlata entraba en la habitación.

Jellal la miró embelesado, su esposa era hermosa, una completa diosa a sus ojos y se veía aún más hermosa al sonreírle de la manera en que le sonreía en esos momentos.

−Feliz cumpleaños señor Fernandes− Erza sonreía ampliamente a su esposo mientras se acercaba a él, Jellal entonces sintió un delicioso aroma llegar a sus fosas nasales y fue cuando reparo en la bandeja que llevaba la pelirroja en sus manos.

−Wow, que afortunado soy de que la hermosa señora Fernandes me traiga el desayuno a la cama− Erza soltó una carcajada mientras dejaba la bandeja con el desayuno sobre las piernas de su esposo y se sentaba a su lado.

−Bueno es que – lo abrazo por el cuello – El mejor esposo del mundo se merece las mejores atenciones en su día especial− Le lanzó una mirada coqueta al peliazul que sin dudarlo tomo a su esposa de una de sus mejillas para acercarla y besarla con todo el amor que sentía por ella.

−Tenerte a mi lado, es el mejor regalo que me podías dar Erza− Le susurró cuando sus labios se separaron y sonrío triunfante al notar un ligero tono rosáceo en las mejillas de ella.

Se besaron de nuevo y esta vez al separarse fue ella quien hablo −Debes desayunar o se te enfriara− El sonrío y empezó a comer, Erza le robaba uno que otro bocado entre risas y besos.

−Oh cielo mira la hora− Comentó Erza al mirar el reloj en la mesa de noche de su esposo −Iré a ducharme− Le dio un beso y se levantó de la cama para entrar al baño, Jellal escuchó el sonido del agua correr en la ducha y una idea recorrió su cabeza así que se comió con rapidez los últimos bocados de su desayuno, se levantó de la cama, se desnudo y se encaminó al baño, al entrar a la ducha apreció el cuerpo desnudo de su esposa bajo el chorro de agua y sin dudarlo se acercó a ella para abrazarla por la espalda.

Erza dio un respingo sorprendida, pero sonrío y colocó sus manos sobre las de su esposo que reposaban en su vientre.

− ¿Terminaste tu desayuno cielo?−

−Aun no, me falta el postre− Con agilidad Jellal giró a su esposa hacía él y la beso con pasión, beso que ella acepto gustosa mientras lo abraza por el cuello.

*0*

Jellal entró por las puertas de la comisaria con una sonrisa en sus labios, estaba alegre y animado, no sólo porque fuera su cumpleaños, si no porque había pasado una mañana adorable en compañía de la mujer que amaba con todo su corazón.

Al entrar a su oficina su sonrisa se ensancho más al ver que sus compañeros se habían tomado la molestia de decorarle con algunas bombas y serpentinas su oficina.

− ¡Feliz cumpleaños! – Gritaron sus compañeros al verlo.

−Gracias muchachos− Todos se acercaron a abrazarlo y felicitarlo, Natsu un detective novato, pero que era muy cercano a Jellal lo abrazó con tanto entusiasmo que casi le saco el aire.

−Te tienes que dejar invitar a almorzar Jellal− Dijo Ultear, quien no solo era su compañera de equipo, si no también su mejor amiga. Ya todos habían salido de la oficina del detective, solo quedaban él y Ultear −Mira que no todos los días se cumplen 30 años−

−Son 28 Ultear, no seas exagerada− Jellal acomodó sus cosas y se sentó en su silla mirando a su amiga.

−Con la cara de amargado que has llegado la última semana pareces de 40, antes me sorprende que hoy estés tan radiante … Tendré que llamar a Erza y pedirle que haga lo que sea que te hizo esta mañana a ver si dejas de estar amargado todo el tiempo−

Jellal se sonrojó al recordar que era lo que su esposa le había echo esa mañana en la ducha para que él estuviera así de contento y optimista. Su amiga soltó una carcajada al verlo, pero entonces el rostro de Jellal se volvió serio al recordar el porque la semana pasada había estado tan molesto.

− ¿Supiste algo más de porque falló la operación Águila? – La semana pasada habían realizado la redada policial más importante en al menos diez años, pues pretendían capturar a la cabeza de los Yakuza, un hombre mayor pero sádico y despiadado al que conocían con el alias de "Hades".

−No, siguen investigando, pero es imposible que desalojaran el lugar tan rápido−Ultear tomó asiento frente a él, lo miro y susurró −Creo que sabían que nosotros íbamos por ellos−

Jellal cerró los ojos pensando, el tenía la misma teoría que su amiga, habían durado años tratando de localizar el cuartel general de los Yakuza y cuando lograron dar con su localización y movilizar a la mitad del personal policiaco de la ciudad encontraron una enorme mansión completamente vacía, no había nadie en ese lugar y tampoco alguna prueba o evidencia de que era el cuartel general de los Yakuza.

−Yo también lo creo− Susurró – Pero eso significa que alguien nos traicionó o tenemos un infiltrado en nuestras filas y yo confió en la lealtad de mis hombres−

−Yo también confió en ellos Jellal, pero ahora… debemos mantener los ojos bien abiertos− Se colocó de pie −Bueno no olvides el almuerzo− Ultear salió de la oficina dejando a un Jellal pensativo.

Giro su silla para buscar unas carpetas con los últimos informes del caso, pero su mirada se posó en uno de los portarretratos que tenía en una repisa, en la foto se veía un Jellal adolescente junto a su madre y su padre.

−Pronto los vengare− Su padre había sido Juez, uno de los pocos que se había negado a entrar en el sistema de corrupción que los Yakuza habían implementado con varios jueces para que sus hombres salieran impunes cuando lograban capturarlos. Como consecuencia a negarse a participar en eso los Yakuza habían asesinado a su padre y su madre cuando el peliazul tenía 16 años.

Motivado por la venganza Jellal se había inscrito a la escuela policial al graduarse del instituto y había empezado una persecución contra la reconocida mafia japonesa, la cual le permitió ascender en su carrera logrando el título que ostentaba en la actualidad de detective jefe.

Su mirada pasó a la foto que estaba junto a la de sus padres, era una foto de su matrimonio con Erza, esa mujer le había dado un vuelco a su vida, había dejado de estar motivado por la venganza a estar motivado por un futuro junto a ella, la amaba con cada célula de su cuerpo.

Tomo las carpetas y giró de nuevo hacia su escritorio mientras pensaba en atrapar a aquellos criminales para que su esposa y sus futuros hijos no tuvieran que vivir en un país atormentado por aquella mafia.

El reloj marcaba las 5:30 PM solo media hora más y podría volver a los cálidos brazos de su esposa, no sabía si Erza tendría algo más preparado por su cumpleaños, pero de algo estaba seguro y es que quería repetir el postre de aquella mañana, se sonrojó al recordarlo, pero el sonido del teléfono lo sacó de aquellos pensamientos.

− Fernandes− Jellal se sorprendió al reconocer la voz que le hablaba desde el otro lado del teléfono −Jefe Clive− Era sumamente raro que Gildarts Clive lo llamara, solo debía verlo en los informes semestrales que él como jefe debía entregar a los altos mandos policiales.

− Si señor, voy enseguida − Colgó y se quedó pensativo unos segundos antes de salir de su oficina y dirigirse por el pasillo a la oficina de su jefe, al llegar se anunció con la secretaria que lo dejó pasar de inmediato.

−Detective Fernandes−lo saludó aquel hombre.

−Jefe Clive− hizo una reverencia frente a él con respeto.

−Cierra la puerta y siéntate− El peliazul obedeció y al tomar asiento se dio cuenta que Gildarts apagaba la grabadora de voz que tenía en uno de los cajones de su oficina. −Bueno, antes que nada, feliz cumpleaños Jellal−

−Muchas gracias jefe Cli... −

−No me llames así, dado que estamos solos los dos podemos hablar de ahijado a padrino−Dijo haciendo referencia a la grabadora que estaba apagada.

−Está bien… padrino− Jellal en su niñez y adolescencia estaba acostumbrado a llamar a aquel hombre de esa forma, Gildarts era el mejor amigo de su padre y lo había apoyado cuando le había contado de sus planes para ser detective.

−Bueno me apena mucho decirte esto en un día como hoy, pero es un asunto de tanta importancia que no podemos esperar ni un día más … es sobre la operación Agila− Jellal de inmediato se tensó un poco, pero sacó una pequeña libreta del bolsillo interno de su chaqueta listo para apuntar cualquier información que él pudiera darle.

−Pensamos que no había rastro de los Yakuza en el lugar, pero si había algo− Jellal se emocionó con la noticia−Uno de nuestros agentes en cubierto me mandó un mensaje con la ubicación de esto− le mostró a Jellal una USB y la esperanza de obtener resultados después de años de trabajo iluminaron los ojos de Jellal.

− ¿Qué contiene? − preguntó curioso.

−No fue fácil encontrarla, nuestro agente hizo un gran trabajo al esconderla antes de que todos los criminales esos abandonarán el lugar. Obtener sus archivos fue más difícil aún, al conectarla se activó un virus que empezó a borrar toda la información que contenía, la señora Levi Redfox hizo todo su esfuerzo, pero solo logramos recuperar el 20% de la información−

Jellal suspiró fastidiado, en cuanto a seguridad informática esos criminales estaban por encima de ellos. −De lo que rescataron ¿encontraron alguna información valiosa? —

−La mayoría está encriptada, pero ya están trabajando en eso, lo que hemos logrado descifrar son los nombres de varias empresas que usan de fachada para lavar dinero y hacer sus cochinadas y encontramos información por pedazos de una viejo amigo tuyo− Gildarts lo miró serio.

Jellal supo a quién se refería.

− Knightwalker−Alzó una ceja − Así que ese malnacido volvió a aparecer –

Knightwalker era uno de los hackers más importantes de aquella mafia, sus conocimientos tecnológicos habían impedido que lograran rastrear sus llamadas, correos y demás, además el sistema de encriptación que usaba era demasiado complejo.

Jellal había intentado seguirle el rastro a aquel hombre varias veces, pero siempre que parecía próximo a encontrarlo se le escapaba, si lograban capturar a Knightwalker sería un golpe muy duro para la mafia y estarían más cerca de dar con su cabecilla.

−Si volvió a aparecer, aunque creo que siempre ha estado actuando desde las sombras, otra cosa Jellal… hace semana y media logramos rastrear un correo que llegó al computador de Hades gracias a nuestro Agente infiltrado, pero no habíamos podido descifrar, hoy gracias a esto − Señaló la USB − pudimos leer el mensaje real − Gildarts le pasó una hoja a Jellal.

En él se veían unos dibujos como de alguna lengua antigua mezclado con números, era el mensaje encriptado, abajo se leía el mensaje descifrado y Jellal se puso pálido al leer.

"Operación Aguila.

Fecha: Junio 18

Hora: 2:00am

Se recomienda abandonar la propiedad inmediatamente.

Knightwalker "

−Lo sabían− susurró Jellal − ¿Cómo lo sabían? − Miró a Gildarts buscando respuestas. − ¿Cómo carajos Knightwalker sabía la fecha y hasta la hora de la operación? −

− Eso es lo que queremos averiguar y por eso te llamé, ya que tú eres el detective que está más involucrado en la investigación−Gildarts se quedó en silencio unos segundos antes de proseguir.

−Solo Diez personas sabían de esta operación, los demás se enteraron solo media hora antes de empezar, no somos tontos, sabemos que los Yakuza llevan años infiltrando espías en la policía, así como nosotros hemos logrado infiltrar agentes en sus filas− El jefe de Jellal le dio un sorbo a una taza de café.

−Llevó dos días sin dormir investigando a todos esos diez, incluyéndote, incluyendo a sus familias y amigos cercanos, hasta investigué a mi familia y amigos y encontré algo, son unas cuantas coincidencias, pero tú sabes que…− El joven peliazul lo interrumpió.

−No crees en las coincidencias− terminó el peliazul por él y sonrió victorioso, sí Gildarts lo había llamado era porque esa información era demasiado importante.

− Me conoces bien – Sonrío con complicidad a su ahijado, pero se puso serio de nuevo.

− ¿Qué encontraste? – Jellal estaba emocionado, por fin algo de buenas noticias después del desastre de hace una semana, pero Gildarts guardo silencio mientras debatía en cómo decir aquello.

−Investigue las empresas que están en la lista que encontramos, la mayoría son solo empresas de papel que usan para lavar dinero, pero tres si existen realmente, tienen oficinas, personal, pagan nómina e impuestos, estas empresas también las usan para lavar dinero, pero también como centros de operación−

Bingo pensó Jellal − ¿Qué empresas son? − tomo su bolígrafo.

−Eria Mobile, HD Systems, y…−Hizo una corta pausa y clavo su mirada analítica en Jellal− Tokio InTech− Jellal dejó de mover su bolígrafo sobre las hojas de su agenda.

− ¿Tokio InTech? Pero en esa empresa…− Alzó su mirada hacia Gildarts con asombro.

− Lo sé Jellal, Erza es la jefe de sistemas de esa empresa− Gildarts lo miro serio y Jellal entendió todo, entendió porque lo había llamado y porque había apagado su grabadora.

− ¿Estás insinuando que Erza está involucrada? No, es una locura, ella no sería capaz de nada así− Jellal negó fuertemente ante aquella acusación.

−No estoy asegurando nada, pero fue lo único que encontré, ahora te voy a preguntar algo, Jellal necesito que hagas memoria y me digas la verdad, esto te lo pregunto cómo tu padrino−

Jellal lo miraba absorto tratando de digerir lo que su padrino insinuaba de su esposa.

− ¿Alguna vez le hablaste a Erza de la operación Águila? –

El joven detective no podía creer lo que le preguntaban.

- ¿Qué? ¿Estás insinuando que mi esposa fue la que infiltró la información? − se levantó enojado y alzó un poco la voz.

−Jellal apenas supimos de estas tres empresas el equipo de sistemas está interceptando todos los correos, mensajes, llamadas, todo lo que salen de estas empresas, logramos acceder con facilidad a los correos de Eria y HD, pero los de Tokio In Tech tienen una seguridad increíble, tienen hackeada la dirección IP así que interceptar los correos fue difícil− Jellal se despeinó el cabello tratando de asimilar todo.

−Hoy logramos hackearlos e interceptar un correo, lo desciframos− Le mostró la hoja a Jellal.

"Reporte: sin novedades.

Knightwalker"

−Pero hay no dice nada que diga que Erza está involucrada con esa gentuza− Trato de defender a su mujer.

−Jellal el correo lo enviaron desde Tokio In Tech, tu bien lo dijiste no creo en las coincidencias y estás frente a dos coincidencias que apuntan que la empresa donde trabaja tu esposa colabora con los Yakuza−

Jellal iba a protestar nuevamente pero su jefe lo interrumpió.

− Si fuera una empleada cualquiera no tendría sospecha alguna, pero se me hace imposible pensar que siendo la directora en jefe del área de sistemas no sepa que la empresa sirve como lavadero de dinero y además colaboren con la mafia− Gildarts habló con fuerza para tratar de hacer entrar en razón a su ahijado.

Jellal estaba mudo y pálido, por más que quisiera negarlo Gildarts tenía razón.

−Te repito Fernandes ¿En algún momento nombraste o mencionaste algo de la operación Águila en tu casa, con la posibilidad que ella te escuchara? – Le volvió a preguntar más calmado.

Jellal cerró los ojos y se sentó en el sofá de aquella oficina − ¡No lo sé! – Gritó desesperado− No recuerdo bien− Entonces recordó algo − No puede ser − Susurro.

Falshback.

Era el 13 de junio, faltaban 5 días para la operación Águila por lo que Jellal había estado cargado con trabajo desde hace un mes, llegaba a altas horas de la noche a casa y se iba en la madrugada.

Esa noche en particular había llegado tan agotado que al tocar la almohada había caído en un profundo sueño, tan profundo que no escuchó cuando lo habían llamado al celular del trabajo.

Cielo una suave mano lo sacudía Cielo despierta

Hmmm se removió.

Amor, tu celularsusurró la voz adormilada de su esposa, Jellal cayó en cuenta de que el teléfono no dejaba de sonar.

Hmm tomó el celular y vio en el nombre que salía en pantalla "Cobra" de inmediato se sentó en la cama y vio que Erza se removía un poco perdona amor besó su frente vuelve a dormir salió de la habitación, pero se quedó en el pasillo.

Hola, sabes que no me gusta que llames a esta hora

Primo ¿Cómo estás?le respondió la voz masculina al otro lado del teléfono.

Bien, todo está en orden todo aquello eran códigos, cobra era uno de los agentes que habían filtrado en los Yakuza.

Me alegro, Cuéntame primo ¿Cómo siguió la tía? ¿Al fin la van a tener que operar?

Siguió mal, desafortunadamente van a tener que operarla, en 5 días entrará al quirófano tiene el segundo turno del día

Primo que mal, espero todo salga bien en la cirugía, te llamo ese día para saber cómo salió todo

Gracias Colgó y suspiró, sus líneas telefónicas eran las más seguras, pero aun así hablaban en código por prevención.

Jellal volvió a la cama y apenas se recostó sintió los brazos de su esposa rodearlo y como su cabeza se recostaba en su pecho.

Le dije señora Fernandes que debía volver a dormirempezó a acariciar su cabello de ese color escarlata que lo había cautivado la primera vez que lo vio.

Hmm sabes que me cuesta dormir si no tengo tu calor a mi lado dijo con voz adormilada mientras se apegaba más a su esposo.

Perdona amorbesó su cabeza ha sido una semana dura

Erza se incorporó un poco para verlo a los ojos Yo sabía a qué atenerme cuando decidí casarme con un sexy detective, pero debo admitir que a veces me dan ganas de lanzar tu teléfono al retrete cielo ambos rieron un poco, Jellal era consciente, pero por lo general sus informantes solo podían comunicarse con él a altas horas de la noche y bien en la madrugada.

No puede ser, me case con la mujer más comprensiva del mundobajo su mano para acariciar su cintura por encima de la tela de su pijama.

Es porque te amobesó sus labios y al separarse lo miró a los ojos con amor.

Yo a ti mi hermosa reina Escarlatala beso de nuevo y la recostó de nuevo en su pecho.

Se viene algo grande ¿verdad amor? Habló acostada en aquel cálido pecho.

¿Por qué piensas eso?estaba tan cansado que sus ojos se cerraban solos.

Porqué llevas un mes trabajando mucho cielo hubo unos segundos de silencio Solo… sea lo que sea cuida de ti mismo amor En su voz se notaba la preocupación.

No te preocupes, estoy bien entrenadode nuevo un silencio de segundos.

Amor ¿es como en las películas que le ponen nombres clave a las redadas?

Algo así respondió Jellal casi dormido.

Espero sea un buen nombre, sería muy chistoso que fuera operación sándwich Erza rio un poco por el chiste.

No Jellal se rio también pero si tu fueras la jefe de seguro se llamaría operación pastel de fresaSu esposa se carcajeó.

Entonces esta operación debe llamarse Gran Chariot, ya que tú la diriges—

Me gustaría, pero no, es águila logro decir antes de volver a quedarse dormido abrazado a su mujer.

Fin flashback

Gildarts lo miró serio después de escuchar aquel relato.

− Bueno si le dije el nombre, pero es imposible que al escucharme hablar con cobra supiera que me refiriera a eso − Trato de excusarse el joven detective.

−Si ella es quien pensamos no habría sido muy difícil de descifrar, ella sabía que no tienes ninguna tía enferma que tuvieran que operar− Jellal suspiró, era verdad, habían creado aquel código por si alguien externo lograba interceptarlos mientras hablaban, nunca pensó que tendría que hacer un código para engañar a su propia esposa.

−Ella no es esa clase de persona, yo confío en mi esposa, jamás haría eso− Jellal casi gritaba, la situación lo estaba desesperando.

−Debemos confirmarlo y para eso tengo una idea, pero necesito tu ayuda−

− Dime, haré lo que sea para comprobar la inocencia de Erza− El peliazul estaba completamente seguro de que todo era un malentendido.

Gildarts lo miró y analizó a su ahijado, tomó de su escritorio un pequeño portafolios blanco y se lo entregó a Jellal, el detective lo tomó y lo abrió, él la primera hoja había una foto de un hombre joven y varias características como nombre, lugar de nacimiento, educación y habilidades.

− ¿Qué es esto? − preguntó algo extrañado.

−Es el currículo del nuevo agente que vamos a infiltrar en la mafia − El ceño del joven se frunció más al escuchar aquello − Bueno eso es lo que le dirás a tu esposa, es sencillo, ahora que logramos interceptar todos los correos que salen de Tokio InTech, si esta información es enviada o no en el reporte diario de Knightwalker, sabremos si Erza es o no… una infiltrada−


Hasta aquí el primer capitulo.

Me encantaría leer sus reviews.

Pilikali