Code Geass no me pertenece.
No es canon, no es real, ficticio por eso es fanfic.
Capítulo 5:
Los pasos de Lelouch danzaban en la larga alfombra de color escarlata, no había miedo solamente seguridad en su sonrisa, sin embargo, su mirada estaba vacía, llena de desdén como si fuera un muñeco sin vida, su caminar llegó a puertas del gran palco donde estaba su madre descansando y algunos guardias los cuales rápidamente se inclinaron ante él sin mirar el rostro del joven príncipe.
—Me siento complacida de por fin verte aquí Lelouch— dijo la emperatriz mirándolo fijamente a los ojos— déjennos a solas y avísenle al emperador que el onceavo príncipe ya está listo para el anuncio.— los guardias se retiraron por la gran puerta, mientras que el par se sentaban en los sillones del palco. A diferencia de un palco normal, este tenía una gran cortina de color verde pino que rodeaba todo el lugar sumiéndolo en una oscuridad de no ser por la débil luz de una lámpara que estaba al costado de la emperatriz.— no me mires así Lelouch, sabes que te quiero.
—Lo sé madre, pero no quiero, solamente no quiero llegar a casarme con alguien que elija el emperador, quería cambiar mi destino madre— dijo el azabache temblando, pero fue inmediatamente calmado por la mano cálida que su madre. — Pero me equivoqué rotundamente, ni siquiera Cornelia pudo escapar del matrimonio— prosiguió el príncipe recordando como hace poco su hermana se había llegado a casar con su guardia personal porque la facción a la que pertenecía, la estaba obligando a un matrimonio con algún marques que era diez años mayor que ella.
—Lo sé— la emperatriz cerró los ojos momentáneamente recordando la boda que se había dado a tan solo unos meses, luego de haber estado en silencio por un buen rato, se veía mucho más brillante que antes, pero había algo en ella diferente— si crees que las cosas no van a funcionar, puedo llegar a llamar a una amiga para que te ayude.
— ¿Una amiga?— preguntó el joven príncipe, para que luego la sonrisa de la madre se curvara hacia arriba. Lelouch empezó a pensar en múltiples personas, la mayoría de amigos que tenía su madre eran hombres y algunas mujeres con las que había llegado a tener amistad por formar parte de los caballeros de la ronda. Pero, ninguna podía ayudarlo, ninguna de ellas tenía el suficiente poder para hacer que el onceavo príncipe, el único omega de la familia real llegara a escapar del palacio imperial el cual estaba infestado de guardias que habían sido instruidos metódicamente para no dejarlo escapar, inclusive al llegar se dio cuenta de que por orden del emperador tenía que usar un collar anti violación que también servía como GPS, si intentaba quitárselo rápidamente una señal sería enviada hacia la central, entonces Lelouch se dio cuenta, su padre, el emperador, no planeaba dejar que se escapara de un matrimonio asegurado, lo único que podía hacer ahora es escoger a su prometido antes de que su padre lo haga.
—Sí, ella es algo particular, pero te llegará a agradar— dijo la madre para luego acercarse y abrazar a su hijo con sus brazos— su nombre es CC.
— ¿CC? No recuerdo que tuvieras alguna amiga con ese nombre— y era cierto, en todos los años que se dedicó a estudiar a los nobles y caballeros del palacio, el príncipe nunca leyó algún informe de ese nombre en el registro de visitas de la villa Aries.
—La conocí cuando estabas en las campañas militares, sin embargo, si te enamoras de algún chico, dime y no importará lo que diga tu padre, mientras yo le dé el visto bueno, te podrás casar con quien quieras, pero no quiero que caigas bajo con algún maleante o algo por el estilo.
—Sabes que nunca me llegaría a enamorar de ese tipo de personas madre, pero tampoco creo poder llegar a enamorarme de alguien, quien sabe, tal vez el emperador tiene razón al decir que solamente podía esperar a llegar a tener una buena relación con el hombre al que él elija.
—No creo que no llegues a enamorarte, inclusive ahora tengo mis sospechas Lelouch, ¿Crees que no sé cómo miras a Schneizel?— dijo la emperatriz con una sonrisa juguetona, los ojos de Lelouch se ensancharon y sus mejillas antes pálidas llegaron a tener un toque rosado en ellas.
—Pero que dices madre si tú sabes que yo…— antes de que el azabache pudiera refutar las conjeturas de su madre. Un ligero golpeteó por atrás de la gran puerta de madera resonó en la habitación con una risilla de la emperatriz que tomó el brazo de su hijo.
—Mis disculpas sus altezas, pero debo avisaros que el emperador quiere su presencia arriba de las escaleras del ala oeste— dijo el peliazul bajando la mirada.
—Por supuesto, de todas formas, no pensábamos tardarnos en una conversación tan obvia— se burló la emperatriz sacando un ligero quejido de malestar de Lelouch al ser tomado y arrastrado del brazo por el pasillo, seguido de Jeremiah Gottwald que tampoco pudo evitar reírse del infortunio de su príncipe.
Los tres se pararon detrás de las grandes cortinas de color lápiz lazuli, cada uno con una sonrisa perfectamente dibujada en el rostro, dos de ellos eran verdaderamente felices y solo uno de ellos tenía la mirada de piedra y una sonrisa completamente falsa que podía llegar a compararse con la de su hermano, el segundo príncipe. Solo unos segundos después las cortinas se abrieron revelando el gran salón que estaba lleno de gente y también de una persona despreciable para los tres, una persona con ojos verde esmeralda.
Punto de vista del público
Luego de muchos años las puertas del salón principal del palacio habían llegado a abrirse, desde lejos se podía ver que todo el palacio había sido bellamente decorado para el momento, algunas princesas no podían evitar refunfuñar en la multitud usando su lengua de plata para sembrar desconcierto a través de los invitados, una de ellas tenía la cabellera de color rosado brillante. Sin embargo, la mayoría de invitados hacían caso omiso a las palabras malintencionadas de Euphemia y Ginebra, quienes eran muy famosas por generar chismes falsos dentro del palacio, además cada invitado solo querían llegar a mirar por primera vez o segunda vez, al "Conquistador del Este", muchos sabían que fue gracias a él que ahora el ochenta por ciento del mundo estaba en poder de la armada del gran Imperio Británico, los nobles estaban más que emocionados de ofrecer a sus hijas al príncipe más famoso del imperio, si tan solo pudieran casarlas con él, su posición como padres de la futura emperatriz estaría asegurado, por otra parte otro grupo de madres tenía recelosamente guardado a sus hijos omegas entre ellos, corrían rumores de que el príncipe era un alfa en todo su clase, había algunos que lo tildaban de ser el que dirigió las grandes masacres en los desiertos que ni siquiera perdonaba la vida de los niños, pero esas eran solo mentiras hechas por la princesa Euphemia.
Algunos se burlaban de su pareja a sus espaldas, y ese era un tema que nunca se había olvidado, ya que gracias a que todos sabían que el compromiso roto fue obra orquestada por la mano de la tercera princesa. Algunos nobles Britannianos no dudaban en molestar al caballero de las rondas, agradeciéndole su ruptura pasada, es que los nobles nunca olvidan y ese era un arma de doble filo. Euphemia al principio había gozado de la atención, porque ella había logrado robar al prometido de su hermano, en cambio ahora, ella era solo el hazmerreír de la sociedad.
Cornelia solo podía ver como su hermana era mirada con esos ojos llenos de malicia, pero tampoco podía evitar mirarla con lástima al ver que ella tenía unos mucho más feroces, solo su esposo y caballero personal la hacía apartar la mirada de la vergonzosa escena que se formaba.
El emperador llegó con su típico traje de general, y su peinado, el cual nadie se atrevía de llegar a burlarse, su porte era más agradable que de costumbre y eso llegó a calmar el aire frío que se había formado alrededor de él cuando llegó, todos se inclinaron casi a tocar el suelo. El emperador se sentó en la gran silla del trono, no había emperatriz al lado por lo que rápidamente entendieron que estaba con el onceavo príncipe. La sonrisa del emperador se ensanchó cuando tomó la palabra luego de un gran silencio.
—Muy buenas noches a todos los presentes, ya deben saber que este baile real es para celebrar el decimoséptimo cumpleaños del onceavo príncipe, Lelouch Vi Britannia, pero no podemos celebrarlo sin el principal cumpleañero— sonrió el hombre, la mayoría de príncipes jadearon a excepción de Ulises, Clovis, Schneizel y Cornelia quienes tenían su mirada fija en la escalera, los otros todavía trataban de procesar el comportamiento del emperador, la fama del decimoséptimo príncipe había surcado continentes, pero no podían llegar a creer que el usual emperador frío celebrara un banquete solo por su hijo, sabían que él era el conquistador, pero, pero… esa era la palabra que se había retenido dentro de la garganta de ellos, además este tipo de banquetes solo eran hechos para omegas de la familia imperial para anunciar públicamente que ya estaban listos para ser cortejados, una boda imperial o anunciar formalmente el compromiso de unos de los principales príncipes en la línea al trono, era un caso sin precedentes celebrar un cumpleaños para un alfa en este salón, la mayoría de esos cumpleaños eran festejados solo con los príncipes alfas en una isla privada.
Pero rápidamente lo olvidaron luego de tomar un trago, esperando pacientemente a ver al tan reconocido hermano el cual nunca habían llegado a ver porque ni siquiera el cuadro de él estaba permitido para realeza, el príncipe Clovis lo había cuidado recelosamente dentro de sus aposentos, ni siquiera cuando fue llevado a Alaska, el príncipe llegó a mostrar la imagen infantil del "Conquistador del Norte" por lo que la cara era un misterio, tampoco los guardias ayudaban mucho, después de todo, si alguno de ellos lo miraba directamente a los ojos, se sabía que llegaban a morir de algún mal a los pocos días.
El presentador estaba parado al pie de las espaleras de mármol con la frente sudorosa, mientras sostenía casi temblando su micrófono.
—Presentando a su majestad la emperatriz Marianne Vi Britannia del santo imperio de Britannia— algunos de ellos se desilusionaron al ver la figura de la emperatriz, pero rápidamente levantaron la vista impacientes. La mujer se burló de ellos levantando su abanico y escondiendo su sonrisa detrás de esa seda de color turquesa, su melena cubría su cuello en el que acompañaba un gran diamante, algunas consortes miraron con recelo el collar, el cual había sido objeto de una guerra interna del harem real.
La emperatriz Marianne ignoró a la mayoría y llegó a sentarse al lado de su esposo y con una sonrisa cerró de golpe su abanico llamando la atención de la mayoría, pero luego de nuevo fijaron su vista en la gran escalera.
—Presentando al caballero personal del onceavo príncipe, el caballero Jeremiah Gottwald— los invitados jadearon todavía molestos, las hijas de los nobles se estaban impacientando, pero eso era solo objeto de risas para la pareja de emperadores que no dudaban en reírse de los intentos desesperados de las hijas de los duques principales por pelearse por la posición al frente. Por otro lado Jeremiah fue recibido por un sonrojo del asistente del segundo príncipe.
La tensión había aumentado, parecía que presentar uno por uno era solo un acto para llamar la atención más de la cuenta, pero esta vez fue el emperador quien se paró e hizo que el presentador se retirara, desde su trono sonrió con una mueca complaciente, miró al prometido de su tercera hija con odio, pero rápidamente lo evitó, luego miró a su segundo hijo con una mueca de burla. La mirada de la mayoría se había retirado de las escaleras, solo veían como el emperador tomaba la palabra.
—Creo que yo soy el más calificado para presentarlo, el onceavo príncipe del santo imperio de Britannia, Lelouch Vi Britannia…— casi como si un rayo se asomara por las cortinas, apareció la silueta del príncipe, pero acompañado de unas cuatro palabras que hicieron que el banquete diera un giro de ciento ochenta grados—… el primer príncipe omega.
Las principales hijas de los nobles estuvieron a punto de caerse cuando escucharon eso, pero no pudieron evitar voltear la mirada a ver al tan susodicho príncipe, muchos murmullos empezaron a resonar por todas las esquinas del lugar, pero todos lo decían con la vista fija del príncipe que bajaba las escaleras de mármol con una sonrisa brillante, aquel príncipe que se veía tan lejano de la realidad que se estaba formando en el banquete, aquel al que nada le afectaba. Teniendo la piel ligeramente bronceada, el cabello de color negro como la noche y esos ojos amatista que por alguna razón lo hacían ver más femenino y más atractivo que cualquier omega que hubieran llegado a ver, muchos alfas llegaron a soltar jadeos de solo ver su rostro, los más atrevidos miraron su cuerpo sin reparo, tenía unas caderas bien formadas que hicieron a muchos llegar a imaginar cosas poco decentes y el olor que desprendía, un olor a lavandas, le daba un toque de refinamiento y alcurnia que solo tenía la familia real.
En cambio Lelouch solo mantuvo su vista al frente siendo escoltado por Jeremiah, sus ojos estaban llenos de completo desinterés al ver que era comido por la mirada de muchos, miró a su amado hermano y solo allí pudieron adquirir un brillo. Casi nadie se había dado cuenta de ese ligero contacto, ya que muchos todavía seguían embelesados por su apariencia. Los únicos que se habían dado cuenta eran los emperadores que estaban sentados en el trono y alguien más, alguien que apretaba sus puños logrando que un poco de sangre goteara de su mano, haciendo que su prometida lo mire con reproche, pero ese hombre tenía unos ojos esmeraldas, los cuales habían sido evitados perfectamente por la mirada amatista del príncipe al querer solo observar los ojos lavanda que parecían brillar especialmente esa noche.
Lo sé no merezco perdón, pero me llegué a encontrar una buena novela y me enfrasqué con ella, allí ven que el estilo de este capítulo es un poco más estilístico que otros, ¿Les gustó? O le estoy echando demasiado… jajaja de todas formas estoy tratando de dar lo mejor de mí para con esta historia, tratar de leer más de inspirarme para escribir este fanfic, que por dios, quisiera que hubieran más fanfic de esta pareja para tener más inspiración porque … ¿No me cae Suzaku? Es que realmente todavía no lo perdono, no lo puedo perdonar, nop, pero Schneizel estaba pegado a su papel de ser perfecto y ahh… solo pensé que una historia de un incesto no estaría tan mal, este sería mi primer fic en esta página y es de incesto …. De todas formas, gracias por la espera, no me maten, quieron terminar de leer lo más pronto la novela con la que me insipiré este cap… besos y abrazos, espero que el ganador de mi país no quite el internet a nivel nacional porque no podré publicar más…. … bueno hay que ser optimistas un poco ¿no?
Joan Buela, gracias por tu fiel seguimiento de esta historia, aunque sé que falta de estilo, trataré de terminarla lo mejor que pueda. Muchas gracias también por tus comentarios, ayudan mucho a subir la moral a este proyecto.
