Capítulo 5
Somos todos o ninguno
A quien pueda interesar, las canciones que escuché mientras escribía este capítulo fueron estas:
Die for you – Otherwise
Fallen angel – Three days grace
Esclavo de la química – Lytos
All I Want – EJ Moir
-¿Estás lista?- Me pregunta Glenn desviando la vista sonrojado del apasionado beso que se están dando Cassidy y Daryl.
-No, ¿pero desde cuando eso importa?- Bromeo para calmar mis nervios.
-Tú puedes.- Nos damos un beso rápido para infundirnos ánimos mutuamente y tras eso llamo al grupo para que me presten atención.
-Escuchad.- Todos me miran enseguida, tal vez percibiendo en mi tono de voz que no es el momento para remolonear. –Sé lo que algunos pensáis,- miro a Rick en concreto al decir esto. -Y es normal, con todo lo que hemos pasado confiar asusta, lo sé muy bien porque yo comparto los mismos miedos con vosotros, pero nos pasase lo que nos pasase en ese hospital sobrevivimos a ello, todos nosotros, y continuaremos haciéndolo sea como sea esta comunidad.- Hago una pausa para mirarles uno a uno necesitando que comprendan esa verdad por sobre todo lo demás. –No hay nada que Aaron o Eric puedan decir o hacer para que confiemos en ellos más de lo que lo hemos hecho hasta ahora, solo nosotros podemos dar ese paso y es arriesgado, por eso no voy a pediros que me sigáis a ciegas si no queréis. Pero si lo hacéis nos mantendremos juntos en un lugar que sinceramente considero seguro, un lugar en el que poder fortalecernos y curarnos.- Abro mis brazos hacia ellos para abarcarles en un gesto de bienvenida, -¿qué me decís?-
-Nadie será peor de lo que fue mi hermano, así que yo me apunto.- Dice Gin alzando su mano como si estuviera en clase.
No puedo evitar sonreír orgullosa al mirarla, y es que da igual el peligro que se le ponga por delante, ella se lanza directa como si no conociese lo que es el miedo.
-Diría que el valor para jugárnosla con Alejandría nos sobra a todos, lo que nos hará falta será paciencia para adaptarnos.- Comenta Carl mirando a su padre sin disimulo alguno, pero este le ignora deliberadamente.
-Yo apoyo la moción, además, ¿qué carajos? A estas alturas lo único que nos faltaría sería encontrarnos con un grupo caníbal,- argumenta Ale señalando con su pulgar a Aaron y a Eric, -y sinceramente, estos están muy esmirriados para que ese sea el caso, salvo que sean los vegetarianos del grupo claro.-
-Soltar ese tipo de gilipolleces ahora no ayuda idiota.- Le gruñe Merle haciendo el amago de asestarle una colleja de manera impulsiva, pero a mitad del gesto se detiene y mira molesto para otro lado.
-Será que se me ha pegado de ti lo de ser inoportuno.- Se mete Ale con él dibujando una pequeña sonrisa en sus labios, pero de nuevo Merle en lugar de seguirle la broma se limita a escupir al suelo aparentemente incómodo.
En fin, es cierto que estos dos siempre han ido a lo suyo, pero es como si lo que les hacía ser… Bueno, ellos, se hubiese roto, espero que Alejandría les dé la oportunidad de tomarse el tiempo suficiente para hablar claro.
En cuanto a los demás al final uno a uno todos imitan a Gin y alzan las manos, incluido Rick.
-¿Qué podemos esperar cuando entremos?- Le pregunta Glenn a Aaron cuando le desata.
-Os confiscaran las armas por seguridad hasta que paséis la prueba, después os las devolverán, pero es probable que solo una por persona.- Daryl tuerce la cara justo en el momento en el que mata a una zarigüeya que incauta había asomado la nariz dentro de nuestro pequeño campamento provisional.
-Ni de coña.- Dice apretando con fuerza su ballesta. –Encima que les vamos a llevar la cena, ¿qué más quieren?- Se queja.
Yo niego mientras lucho contra mí misma para no reírme.
De verdad que hombre este, si cuando dicen que para gustos colores es precisamente para amores incondicionales como el de Cassisy por él, que no es que Daryl no beba los vientos por ella, pero hay que reconocer que el hecho de que mi amiga pueda ignorar tan hábilmente su obsesión por comerse toda la fauna salvaje que se le ponga a tiro, es cuanto menos digna de alabanza.
-Daryl,- le llamo carraspeando un poco para matar la carcajada que casi se me escapa. -Bueno, en realidad esto va para todos así que prestadme atención,- me pongo tan seria como soy capaz. –Que nos desarmen es algo razonable, nosotros actuamos igual,- señalo a nuestros aún prisioneros. -Ellos solo llevaban una pistola y se la hemos quitado, además para más seguridad los hemos tenido atados, así que no hagáis como que no entendéis porque es sensato que nos vayan a desarmar cuando entremos, otra cosa es que no nos guste, no tiene porque hacerlo, pero creo que todos seremos capaces de soportar eso por un rato ¿no?- Digo lo último más bien planteándolo como si fuera un reto.
-A mí me la suda que me desarmen,- dice Merle mostrando orgulloso su refuerzo metálico, -al que me hinche las pelotas le rompo la boca con esta monada y adiós muy buenas.-
-Queremos quedarnos, no que nos echen,- le recuerda Gin con paciencia, -así que me temo que no podrás romperle la boca a nadie por lo menos hasta el segundo día.-
-Está bien ratita.- Cede Merle encogiéndose de hombros y yo me encuentro negando de nuevo con la cabeza, tiene tela que una adolescente sea más madura que un hombre adulto, aunque en este caso el hombre en cuestión es un Dixon, así que no estoy segura de que la edad cuente.
-Hemos sido cautos,- dice Michonne para reconducir la conversación a lo que yo había dicho, -es natural que allí dentro lo sean también, aún más con un grupo tan grande como es el nuestro.- Es genial poder contar con su apoyo.
-Además, Aaron acaba de decir que solo estaremos desarmados hasta que pasemos la prueba,- les recuerda Glenn calmando los ánimos de todos con su afabilidad natural. -Creo que aguantarás la espera sin que te salga ningún sarpullido Daryl.- Dicho eso señala a Cassidy con la mano, -lo malo es tú caso, que tú si que tienes un montón de juguetes para divertirte matando caminantes, y me temo que por muy encantadora que seas no se saltarán sus reglas de solo un arma por persona.-
-Te digo yo que con mi don de gentes, siempre que quien mande ahí dentro no sea un Gobernador 2.0, en un máximo de quince días lo habré recuperado todo.- Alardea alzando la barbilla aceptando el reto no implícito de Glenn.
-Robándolo no vale.- Le hace ver mi marido, y yo esta vez no soy capaz de resistirme a soltar una pequeña risa cuando Cassidy le saca la lengua como una niña picada.
-Adelante pues,- hago una seña con el brazo hacia Aaron de modo que él y su pareja se pongan al frente del grupo para guiarnos. -Estamos en vuestras manos, pero no olvidéis que de la misma manera que hemos sido amables con vosotros pese a haberos atado, somos letales cuando es necesario, no nos traicionéis.- Les advierto.
-No lo haremos,- me asegura Aaron rebosante de felicidad y también un poco nervioso. –En serio, no os arrepentiréis de esto.-
Eso espero, pienso para mí misma, deseando que esta sea mi mejor decisión como líder de mi familia y no la última.
…..
Aún nos quedan al menos veinte minutos hasta que lleguemos a Alejandría. Miro a mi espalda y veo a Rick solo, tal y como se ha mantenido desde que encontramos a Aaron y a Eric.
Suspiro dolida, añorando el hombre que era. Temiendo no por primera vez que quizá nunca vuelva a serlo porque a él parece no importarle del todo si se recupera o no.
Aun así tengo fe en él, le conocí en mi peor momento, no tenía porque y me dio una oportunidad, me dio una familia.
Así que no le dejaré atrás por mucho que Rick crea que ese es el sitio en el que le hemos colocado los demás tras lo que sucedió en el hospital.
-Hola,- digo dedicándole una mirada cauta.
-No sé cómo voy a hacerlo Michonne,- me responde pillándome desprevenida porque la sinceridad de su mirada junto con la angustia de su voz son algo que no esperaba, hacía mucho tiempo que Rick no confiaba en mí así.
-¿El qué?- Logro preguntar cuando salgo de mi sorpresa.
-Proteger a mis hijos ahí dentro.- Con su mano se toca el muñón de su codo, -soy un tullido, nada más… ¿Cómo…?- La voz se le quiebra.
-Eres mucho más que un brazo mutilado y deberías saberlo.-
-Ya,- sonríe con cinismo, -sí, soy imprescindible.-
-No digas tonterías,- le reprendo, -nadie en esta vida lo es. De hecho cualquiera de los dos podríamos morir ahora mismo y nuestra familia tendría que seguir adelante. Porque a fin de cuentas eso es lo que hacemos todos, vivir aunque nos duelan los que se van.-
-Ya ni siquiera Daryl me escucha.- Insiste en hacerse de menos.
-¿No te escucha o no es sensato lo que le dices? Porque por muy leal que sea él no es ningún idiota, y nunca haría algo aunque fueses tú quien se lo pidiera si estuviese convencido de que eso pondría en peligro al resto.- Tuerce la cara para evitar que se la vea, lo que significa que de alguna manera he dado justo en el blanco.
La vida es complicada y la gente sufre por ello, es inevitable. Pero no puedo evitar preguntarme hasta qué punto sufrimos sin necesidad por culpa de nuestros propios miedos.
-No sé si voy a poder hacer esto, adaptarme.- Confiesa con los hombros hundidos.
-Lo harás, y estoy segura porque has enfrentado cosas peores que un pueblo lleno de gente cursi.-
-¿Cómo sabes que son cursis?- Me pregunta con una tímida sonrisa.
-Tienen que serlo si llaman a su pueblo como la capital que fundó Alejandro Magno en Egipto, ¿no?-
-Guerrera e inteligente, que sexy.- Me dice con picardía guiñándome el ojo, pero aunque le sonrió no dejo que su broma me distraiga.
-Rick, la guerra ha terminado.- Digo cuando salimos de la protección que nos ofrecía la arboleda, y comenzamos a andar sobre la carretera para permitir al vigía de Alejandría vernos con tiempo de sobra para avisar a los suyos, al menos si está prestando atención. -Ya sé que es duro bajar la guardia con otros cuando la lucha te ha dado calor, comida y hasta la vida.- Me concentro en la guarda de mi katana mientras seguimos hacia adelante. -Créeme, lo sé muy bien, acostumbrarme a La Prisión y a todos vosotros no fue sencillo, pero lo hice.-
-Así que no solo buscabas matar al Gobernador en tus escapadas ¿eh?-
-Intentaba encontrar una versión de mí que encajase allí.- Admito, aunque algo me dice que eso él ya lo sabía de sobra.
-¿Cuál es tu consejo entonces?- Me pregunta y el fuego que hay en sus ojos azules casi me deja sin respiración.
Mutilado o no, Rick Grimes es un luchador y jamás dejará de serlo, piense lo que piense sobre sí mismo.
-La guerra que llevas contigo no se ira a ninguna parte si te aferras a ella.- Apoyo mi mano en su hombro para darle mi apoyo. –Si de verdad quieres tener una oportunidad allí dentro.- Digo señalando las vallas, -tienes que aceptar el dolor que has sufrido para poder avanzar, por el bien de tus hijos.-
-¿Aceptar el dolor?- Se detiene molesto. –Michonne, me corté el antebrazo para proteger a mi hijo y volvería a hacerlo.- Me recuerda con rabia como si yo no hubiera estado allí mientras sucedía.
-Bien.- Digo sin dejarme conmover, porque lo que él verdaderamente necesita de mí ahora es que crea en su fuerza.
-¿Bien?- Se aparta de mí como si el contacto de mi mano en su hombro le quemara.
-Sí,- insisto sin ofenderme por su gesto. -Porque comparado con aquello fingir una sonrisa al entrar ahí y asegurarles que no quieres hacer daño a nadie será mucho más fácil que serrar tu propia carne y hueso, ¿no?- El reto queda entre los dos, suspendido casi como un insulto que nadie quisiera reconocer haber dicho.
Rick respira profundamente antes de mirar a los demás que poco a poco se van alejando de nosotros, ya que sin darnos cuenta nos hemos detenido. –La vida cambia y las reglas para vivir de la mejor manera posible también, así que fácil no creo que sea una palabra que se aplique ya para nada.-
-Eso sin duda,- sonrío aliviada de ver en él lo que buscaba al provocarle. Un hombre dispuesto a luchar. –Por suerte tú eres experto en imposibles.-
-Solo si cuento con las personas apropiadas para respaldarme en el intento.- Dice y noto como la tensión estática entre los dos crepita nuevamente.
-Vamos, nos hemos quedado muy atrás.- Digo sin querer dejarme llevar por esos sentimientos, a fin de cuentas ya me equivoqué una vez con lo que creí que había entre nosotros.
-Gracias.- Dice mirando al frente con la concentración de un perro de presa.
-No tienes que darlas, pero de nada.- Digo inclinando ligeramente la cabeza hacia él en señal de comprensión.
Así, con Rick a mi lado confiando más en sus posibilidades, al menos en apariencia, alcanzamos a los demás casi a las puertas de nuestro posible nuevo hogar.
Ojalá Alejandría resista más de lo que lo hizo La Prisión.
…
Un paso y otro más… Sé que este momento es importante para todos de un modo u otro, pero yo solo soy capaz de sentir mi cansancio, es como si eso fuera todo dentro de mí.
Finjo que no estoy hundido, se me da bien, al menos lo suficiente como para que los demás no se anden de puntillas a mi alrededor. Pero lo cierto es que hace mucho que me estoy ahogando y no entiendo cómo cojones es que sigo respirando.
Es como una broma a la que fuera incapaz de encontrarle la gracia.
Aun así lo intento, porque a pesar de estar convencido de que no conseguiré salir a la superficie, a través del frío y la oscuridad la siento a mi lado, a Rainbow.
Su luz aunque tenue siempre está conmigo, incluso cuando yo estoy convencido de que ya he desaparecido, ella me demuestra que no es así con un simple abrazo.
Desde que la conocí en Nueva York nos convertimos en familia, y nos hemos salvado el corazón y la vida más veces de las que ni siquiera nosotros mismos somos conscientes.
Soy afortunado de tenerla, y soy dolorosamente consciente de que ella, Gin y hasta el mamón de Merle merecen más de mí, el problema es que apenas queda algo de mí para sostenerme, no digamos ya para apoyarles.
Sí, Karen no fue la primera persona que amé y perdí en mi vida, ni desgraciadamente será la última, me doy cuenta de que debería saber superar el vacío de su ausencia en mi pecho y seguir adelante, como todos. Pero… Duele, vivir duele demasiado.
…
-Si intentan separarnos los mato.- Gruñe Daryl por lo bajo y yo beso su hombro desnudo queriendo relajarle a pesar de saber que es imposible.
-¿Hablas de nosotros o de tu ballesta?- Bromeo queriendo jugar un poco con él para deshacerme de mi propia inquietud.
-¿Mi ballesta? ¿De qué hablas?- Me cuestiona sin entender.
-Pues a lo que has dicho de que como os separen los matas.-
-Me refería a ti.- Dice mirándome con una seguridad que acelera los latidos de mi corazón, definitivamente hemos recorrido un largo camino para llegar hasta aquí. -¿Por qué creías que lo decía por mi ballesta?-
-Pues porque siempre la he considerado la tercera parte indispensable de nuestra pareja.-
-¿Te burlas de mí?- Pregunta captándolo al fin.
-Evidentemente,- me rio ya sin disimulo alguno.
-Si no te quisiera tanto...- Su mano agarra la mía y entrelaza nuestros dedos con fuerza.
-Me querrías todavía más.- Alardeo muy segura de mi misma.
Él niega pero una suave sonrisa torcida se dibuja en su boca, la misma sonrisa de la que me enamoré hace años.
-Cuanto sabes.- Comenta con picardía.
-No lo suficiente, siempre hay algo por aprender.- Respiro aliviada porque cuanto más nos acercamos más se desvanecen mis preocupaciones. –Nos irá bien.- Digo tranquila.
-Entonces imitaré a mi hermano y evitaré pegar a nadie al menos hasta mañana.- Bromea conmigo y la tensión de sus hombros se relaja ligeramente. –Hablando de ese bruto, será mejor que me mantenga cerca de él para evitar que haga ninguna estupidez.-
-Adelante angelito, tú puedes.- Le animo dando un azote a su trasero cuando me adelanta.
-Sinvergüenza.- Me acusa sin detenerse pero mirándome con deseo de refilón.
Lo cierto es que no es el momento para que nos pongamos intensos el uno con la otra, lo sé, pero no deja de ser divertido provocarle aunque sea un poquito.
…
Sí el tiempo no fuera lineal, si pudiera volver a atrás, a un momento de mi vida en el que me sintiera libre por completo del dolor, escogería volver a aquel viaje por la ruta 66 con Rainbow.
Sobre todo al día que arrancamos, porque sin nada para respaldarnos en esa locura y a pesar de que el futuro fuese incierto, todo era jodidamente posible.
En el instante de encender el motor estábamos tan vacíos de miedo y tan llenos de esperanza, que parecía que íbamos a reventar de risa al ver como se difuminaban las caras grises de la gente a través del retrovisor.
Sí, éramos dueños de nuestro destino y todo era distinto, desde luego yo lo era.
¿Podría volver a ser así? Y aunque pudiera, ¿querría serlo sin cambiar nada de ese Ale?
Sería más fácil si dejase de pensar.
Joder, ojalá pudiera entenderme a mí mismo, para reconducir la mierda que circula por mi cerebro como un ácido corrosivo consumiendo las energías que podrían salvarme del abismo.
Escucho a Rainbow reírse tras darle un azote en el trasero a Daryl, quiero gritar, quiero que me ayude a mantener mis fragmentos entre mis manos aunque eso me haga sangrar, porque si me suelto, si pierdo un solo trozo, todo lo demás de lo que soy irá justo detrás.
¿Alguien se da cuenta?
¿Alguien puede verme apagarme como una vela que se queda sin llama?
De repente ella nota que la miro y me sonríe deslumbrándome, consiguiendo por un segundo que respire hondo sin que duela.
Entonces da un par de saltos hacia atrás de manera juguetona hasta colocarse a mi lado. -¿Qué? ¿Listo para una nueva aventura unicornio?- Su hombro choca contra el mío diciéndome sin palabras que está ahí para mí.
Agradecido más allá de las palabras tomo su mano con fuerza, tal vez con demasiada, pero Rainbow no se queja sino que me devuelve el apretón porque ella sabe, aunque no lo comprenda del todo.
Y siempre que necesito un momento de paz tengo su sonrisa para aliviar la presión sobre mi corazón, quizá no lo suficiente, pero si lo bastante como para que seguir manteniéndome en este limbo me merezca la pena.
…
-Si es contigo siempre.- Me responde y me dedica su sonrisa llena de hoyuelos, cada vez que consigo arrancarle alguna para mí es una victoria personal.
Me da esperanzas de que puedo ayudarle a salir de ese oscuro pozo que le tiene entumecidas la alegría y las ganas de seguir.
-Ídem de ídem.- Nos detenemos ante las puertas y se arma un pequeño revuelo cuando el vigía se niega a abrir hasta que llegue una tal Deanna.
-Puede que el mundo se haya ido a la mierda pero la burocracia sigue existiendo… Si te paras a pensarlo da casi más miedo que los caminantes.- La broma consigue hacerme reír.
-Si hacen elecciones yo seré la relaciones públicas de Maggie.- Me adjudico el cargo orgullosa.
-Y yo engatusaré a esa gente con la mejor tarta de manzana que se haya hecho en la historia para que la voten.- Se ofrece de modo heroico para apoyar la causa.
-Mi Diosa, tarta.- Digo con la baba cayéndoseme al pensar en dulce.
-Esperemos que tengan manzanas.- Y de nuevo esa sonrisa de falsa conformidad que me parte el alma cada vez que la veo en sus labios. Ojalá aquí tengas la oportunidad de sanar, pienso para mí. -¿Decías algo?- Me pregunta inclinando la cabeza hacia mí con curiosidad, un gesto muy de Daryl a decir verdad.
-No, nada, pensaba que más te vale hacerme esa tarta haya o no elecciones, porque ahora que lo has dicho tengo un hambre que da calambre.-
-Si al final no son un grupo caníbal y no nos convierten en un piscolabis te la haré, prometido.- Levanta nuestras manos unidas y besa mis nudillos. –Te quiero hermanita, ¿lo sabes verdad?-
-Sí, y yo a ti hasta el infinito y más allá, pero te querré aún más después de comerme esa tarta.- Le digo poniéndole ojitos.
-Glotona.- Me chincha.
-A mucha honra.- Digo con la cabeza bien alta.
Y al mirarle a los ojos no sé exactamente porque, ya que veo su dolor opacando su alma, pero de alguna manera genuinamente creo que puede vencer la batalla que mantiene contra sí mismo.
Aunque por supuesto, puede que solo sea mi deseo porque así sea.
….
Carl mira las vallas con intensidad, casi como si quisiera ver lo que se esconde tras ellas gracias a la fuerza de su voluntad.
Y las cosas como son, él es realmente increíble, lo sé bien, soy su mejor amiga, ¿quién va a saberlo mejor que yo? Pero desde luego no llega a ese nivel.
-No lo ves claro, ¿no?- Le pregunto estirando mis brazos por encima de la cabeza, relajada ante el hecho de que vayan a desarmarme porque me he escondido un par de cuchillos, solo por si acaso.
A fin de cuentas una cosa es confiar y otra es ser estúpida.
-No,- dice tranquilo. –Pero no importa, vamos a hacerlo.- Vale, de acuerdo, puede que cuando se pone así de intenso este un poco más guapo de lo normal, aunque no es como si yo me fijase en esas cosas, sería ridículo que lo hiciese.
Porque además eso significaría que… No, me niego, Carl es mi amigo y punto, que Merle pueda tener razón con nosotros no mola, de hecho la sola idea da mal rollo en sí misma.
-¿Qué es lo que te reconcome?- Le pregunto para deshacerme de esos tontos pensamientos.
-Estamos asumiendo que o son peligrosos e intentarán jugárnosla, o solo son idiotas con buena suerte que nos aceptarán sin problemas, ¿pero y si no pasamos su prueba todos? ¿Entonces qué?-
-Vaya,- miro alrededor, lo cierto es que no imagino un nuevo hogar sin ellos, es decir, sin ellos porque no quede otra opción porque mueran no me haría gracia pero sería lo que habría.
Sin embargo dejarlos atrás vivos, o que me dejen a mí porque allí dentro no me consideren apta, no, no es una opción real.
-Exacto, vaya.- Dice tenso al ver que la puerta empieza a abrirse, al fin debe haber llegado su líder para recibirnos.
-Mira que te gusta complicar las cosas.- Digo burlándome de él.
-¿Estás de coña?- Me pregunta indignado, me encanta cuando se pone así, es súper gracioso. –Podría suceder, ¿y entonces qué?-
–Por supuesto memo, pero o nos aceptan a todos o a ninguno, no sé dónde ves tú el problema la verdad.- Niego riéndome, -es que te asustas de un caminante sin dientes.-
-Pero…- Frunce el ceño mientras trata de pensar en algo inteligente que decir que eche por tierra mi solida convicción. No porque quiera llevar razón sobre mí, sino para que esté prevenida de lo peor que él cree que podría llegar a suceder.
-Carl,- le doy un golpe de lado con mi cadera. –Sí quieres que deje de llamarte memo algún día, primero tendrás que dejar de pensar como uno.-
-¿Eso qué quiere decir? ¿Qué tú tienes razón y yo no solo porque te has escondido un par de cuchillos?-
-Tres en realidad, pero eres bueno, nadie más se ha dado cuenta.- Él sonríe levantando a Judith del suelo para entrar con ella en brazos y protegerla mejor de ser necesario. –Lo que quiero decir es que te preocupas innecesariamente, porque por maravilloso que sea este sitio hemos sobrevivido a cosas que esa gente ni siquiera podrá imaginar en sus sueños más aterradores.- Carl no dice nada, solo me mira en silencio recordando, Atlanta, el CDC, Sofía, la granja, el Gobernador, la caída de La Prisión, mi hermano y ese hospital. –Todo eso nos ha convertido en una familia, una que no abandona a sus miembros por feas que se pongan las cosas. Sea como sea la prueba que nos hagan se darán cuenta de eso, y o nos aceptarán o nos echarán, pero a todos juntos.-
-¿Siempre estás tan segura de todo o solo te haces la valiente?- Me pregunta entrecerrando los ojos.
-Suelo tener razón lo bastante a menudo como para no tener motivos para dudar de mí.- Digo sin más.
-Eso es cierto.- Concede divertido.
-Por supuesto que lo es.- Digo haciéndome la chula. –¿Nos vemos al otro lado?-
-Cuenta conmigo.- Me dice seguro.
-Y conmigo,- dice Judith levantando su manita queriendo unirse a nosotros.
Tan pequeña como era, y cuanto ha crecido, parece mentira.
Antes de alejarme me llevo el índice a los labios para indicarle silencio y ella imita mi gesto riéndose. Porque sí, compartimos un secreto, ella lleva mi tercer cuchillo, solo por si las cosas llegasen a ponerse realmente mal.
En esta vida de muerte es mejor ser prevenida, además, ¿quién iba a desconfiar de la pequeña Judith?
La respuesta es nadie, absolutamente nadie salvo yo, pero claro, yo soy un arma en mi misma, la vida y la necesidad me han enseñado a ser letal para mantener a quienes quiero tan a salvo como puedo.
Levanto mi mano derecha para proteger mis ojos de la deslumbrante luz del sol mientras sonrío contenta, dispuesta a darle una oportunidad a este sitio pese a las precauciones que he tomado.
-¿Gin?- En cuanto el tío Ale me llama me uno a él y le doy la mano igual que Cassidy para apoyarle. Porque aunque este sea un buen sitio vamos a necesitarnos todos mucho ahí dentro, no en vano hemos pasado demasiado tiempo siendo solo nosotros.
La verja se abre completamente mostrándonos un pueblo de casas preciosas, con algunas personas caminando tranquilamente por sus calles, tal y como ya vimos en las fotos.
Justo en la entrada esperan cinco personas, dos mujeres, una de ellas con un carro metálico y tres hombres jóvenes. Aaron al verlos los saluda y después se gira hacia nosotros con una radiante sonrisa mientras ayuda a Eric a sostenerse. –Bienvenidos a Alejandría, vuestro nuevo hogar.-
Me pregunto si vivir aquí nos cambiará o si seremos nosotros quienes los cambiemos a ellos. Me encojo de hombros no queriendo darle al asunto verdadera importancia, total, con el tiempo ya lo descubriremos, por el momento será mejor que nos concentremos en superar un obstáculo a la vez.
Y el primero es que no se den cuenta de que seguimos siendo peligrosos aunque nos quiten las armas, porque eso les asustaría, y la gente asustada toma malas decisiones.
Hola almas corsarias.
Ya estamos en junio, hemos superado otro mes sin morir y sin perder la cabeza, en lo último no me incluyo.
Recomendaciones de series la tercera temporada de American Gods es una joya, y es que cuando salen las Diosas Orishas, es que eso visualmente es una gozada.
Recomendaciones de libros Gambito de dama de Walter Tevis, aunque no sepas jugar al ajedrez te engancha hasta el final, también hay serie y es muy buena, aquí si que no sabría decir que me ha gustado más porque quitando algunas cosas distintas en la serie son muy parecidos.
Dicho todo eso que quizá no interese a nadie, mi bebé Ale lo está pasando mal, fatal. Daryl no piensa separarse de Cass sin luchar hasta con los dientes. Y Gin y Carl han crecido, estoy tan malditamente orgullosa de este par.
¿Qué os ha parecido el capítulo en general? Espero que os haya gustado, besototes for all.
