Capítulo

Es solo el principio

A quien pueda interesar, las canciones que escuché mientras escribía este capítulo fueron estas:

Today was a fairytale – Taylor Swift

I am with you – Avril Lavigne

Lovely – Billie Eillish

Your Power – Billie Eillish

Carry on - The score

Me siento en la cama de matrimonio y lentamente me tumbo en ella sin terminar de creérmelo.

-¿Comprobando el estado de las cosas?- Me pregunta Glenn cerrando la puerta al entrar en la habitación.

-Un colchón de verdad,- no puedo evitar que se me escape una risa. -¿Recuerdas lo que es?-

Divertido se tumba a mi lado y pone una cara muy cómica al abrazarme. –Es muy blando.-

-Oh sí,- cierro los ojos disfrutando de la sensación. –Es maravilloso.-

-Sí pero es que… ¿Todos eran así?- Su pregunta me hace reír. –Siento como si fuera a tragarme.-

-Glenn, un colchón es algo bueno para tu esposa embarazada, y más lo será aún dentro de unos meses a medida que nuestro hijo vaya creciendo.- Digo acariciando su cara con mi mano derecha. –Esto es un regalo.-

-No, los regalos no hace falta ganarlos.- Dice serio.

-Glenn.- Me quejo necesitando disfrutar de esta sensación de paz un poquito más antes de centrarme en los detalles.

-Los demás están abajo, no podemos retrasar esto.- Sonríe y me besa en la sien, apartando mi pelo para dejar al descubierto mi cicatriz.

-Lo sé,- cierro los ojos aún queriendo resistirme, -lo sé.- Le miro pero no hago el menor amago de levantarme. –Tienes razón, no es un regalo, y tal vez sea duro conseguir que cambien este sitio, pero lo conseguiremos.- Digo convencida. –Hemos superado retos peores.-

-Cierto, ¿qué te ha parecido Deanna?- Me pregunta y yo miro al techo mientras él levanta mi camiseta para apoyar su mano sobre mi vientre de manera cariñosa.

-Supongo que lo mismo que a los demás, una buena mujer, no creo que esto sea un engaño.- Cierro los ojos relajada. –Está de acuerdo en reforzar el muro y la vigilancia, en cuanto a lo de que la gente vaya armada por la calle puede que sea algo difícil hacérselo entender.- Me encojo de hombros. –Tampoco podemos hacerlo todo en un parpadeo, llevará su tiempo.-

-Ya… Es que cuando me habló de su charla con Merle… Bueno, dijo que él le había hablado de sus habilidades y para lo que podría resultar útil, eso me hizo darme cuenta de que esto no es solo una buena oportunidad, es algo que debemos demostrar merecer con esfuerzo.-

-Glenn, no van a echarnos solo porque nos lo tomemos con calma el primer día.- Digo dándome cuenta de la tensión que le invade, así que me giro para mirarle. -Nos necesitan, por muchos colchones increíblemente cómodos que tengan no saben sobrevivir sin ese muro, Deanna es consciente de ello aunque los demás lo ignoren todavía.-

-Eso no cambia que tengamos que dar lo mejor de nosotros.- Dice preocupado por el trabajo que nos espera.

-Y lo haremos.- Le aseguro dándole un suave beso. –Alejandría va a ser el lugar en el que nacerá nuestro hijo, y lucharemos lo que haga falta antes de que nazca para que sea seguro para ella o para él. ¿De acuerdo? Saldrá bien.-

-Tendría que ser yo quien intentase calmarte a ti ¿no?- Pregunta nervioso al notar hacia donde se dirige mi mano.

-Somos una pareja, a veces tiramos juntos del carro, y otras uno de los dos tiene que esforzarse un poco más. Lo importante es no rendirnos.-

-Deberíamos bajar y hablar con los demás para… Madre de Dios.- Dice gimiendo más fuerte de lo que esperaba, lo que me hace sentirme aún más excitada.

-Creo sinceramente que deberíamos estrenar esta casa.- Digo deseando poder estar con él libremente sin tener que preocuparnos por quien o que pueda haber a nuestro alrededor.

-Pero…- Me acaricia el pecho por encima del sujetador empezando a dejarse llevar aunque aún intenta contenerse. –Nos están esperando.- Insiste en ser racional a pesar de que su miembro está duro en mi mano.

-Pues que esperen,- digo colocándome encima dispuesta a hacerle un montón de cosas, todas totalmente indecentes.

-Aaahhh.- Entonces oímos un gemido y no podemos evitar reírnos.

-Vaya- digo de buen humor, -al parecer Cassidy y Daryl se nos han adelantado.-

-Hagámosles la competencia.- Me propone Glenn con sonrisa de pillo incorporándose para alcanzar mis labios, por supuesto accedo encantada.

¿Quién podría resistirse al brillo de sus ojos oscuros? Desde luego yo no, y pensar que una vez lo intenté, pero de eso por increíble que parezca ya hace mucho tiempo.

.

Suelto un suspiro al sentir el agua caliente saliendo del grifo y caer en mi mano.

Me muerdo el labio y miro hacia la puerta del baño. Daryl ha ido con Rick y Michonne a registrar la otra casa, podría esperarle pero…

Antes de darme cuenta de lo que estoy haciendo ya estoy desnuda y prácticamente sumergida en vapor de lo que caliente que he puesto el agua de la ducha.

-¿Ya estás empapada en lava volcánica?- Me pregunta mi unicornio a través de la puerta.

-A punto, ¿ha sucedido alguna catástrofe?-

-Ninguna, adelante, disfruta.-

-Ni lo dudes,- digo dejando que el agua caiga sobre mí como una tormenta repentinamente desatada.

Un gemido de placer se me escapa al sentir como el agua relaja mis músculos doloridos.

No sé cuánto tiempo estoy simplemente ahí parada disfrutando de la sensación, tampoco es como si nadie más tuviese prisa por quitarme el puesto, aunque la verdad es que para sacarme de aquí sin pelear necesitarían amenazarme con un caminante, sonrío para mí ya que dentro de Alejandría no hay.

Giro el grifo para templar un poco el agua y lavo mi pelo mientras tarareo una vieja canción. Una de las tantas que cantaba en las esquinas de Nueva York esperando que alguien me diera una oportunidad por pequeña que fuera, de demostrar que mi voz tenía valor.

Estoy en el puente

Esperando en la oscuridad

Pensé que ya estarías aquí

No hay nada más que la lluvia

No hay huellas en el suelo

Escucho pero no hay ruido

¿No hay alguien tratando de encontrarme?

¿Nadie vendrá a llevarme a casa?

Es una maldita noche fría

Solo estoy tratando de comprender esta vida

¿No me tomarás de la mano?

Llévame a un lugar seguro

No sé quién eres,

Pero yo

Estoy contigo

Estoy contigo

Cuando me quito la espuma del pelo una mano grande se apoya en mi hombro, acto seguido un cuerpo alto y duro que conozco casi tan bien como él mío propio se pega a mi espalda.

-Amo tu voz.- Dice mordiendo el lóbulo de mi oreja derecha haciendo que mi respiración se acelere.

-¿En serio?- Pregunto dejándome mimar.

-Sí, es la segunda maravilla de mi mundo.-

-Vaya,- intento que mi voz no tiemble pero fallo miserablemente ya que sus dedos están jugando con mis labios inferiores, rozando apenas mi clítoris, dejándome con ganas de más. -¿Cu… Cuál es la primera?-

-Tus ojos.- De verdad, para mí amar a este hombre no es una opción, es una necesidad casi tan vieja como mi propia alma.

-Daryl,- su nombre se me escapa en un suspiro de felicidad mientras con su mano libre pellizca alternativamente mis pezones de manera juguetona.

-La tercera sería tú boca, tú preciosa y peligrosa boca.-

-¿Peligrosa?- Intento sonar burlona pero la excitación es demasiado grande, su pulgar asalta sin cuartel el centro exacto de mi placer.

-Oh sí, muy peligrosa.- De pronto alcanzo mi orgasmo, y antes de que tenga tiempo a reaccionar Daryl me inclina ligeramente hacia delante penetrándome desde atrás, alargando con sus vigorosas embestidas mi clímax.

-Aaahhh.- Chillo sin coartarme.

-Tienes razón, Alejandría no está tan mal.- Gruñe cuando le miro por encima del hombro.

-Te lo dije.- Me muerdo el labio inferior disfrutando del hecho de sentirme llena por él y de no tener que preocuparme por absolutamente nada más.

-Maggie joder.- Nos llega el gemido de Glenn desde la otra pared, consiguiendo que a mí se me escape una risilla.

-No somos los únicos en pasarlo bien.- Sale de mi interior y antes de que tenga tiempo de quejarme, estoy entre sus brazos con la espalda apoyada contra las baldosas de la ducha, templadas por el calor del vapor. -¿Cantarías para mí?-

-Estás loco,- me penetra lentamente sabiendo que me tiene de sobra en sus manos en este momento, siempre se le ha dado endemoniadamente bien jugar conmigo durante el sexo, si no le quisiera tanto me cabrearía.

Estoy buscando un lugar,

Estoy buscando un rostro

¿Hay alguien aquí que me conozca?

Porque nada está bien

Todo es un desastre

Acelera sus embestidas hasta tal punto que tengo que agarrarme a sus hombros para no resbalarme por causa del agua.

Y a nadie le gusta estar solo

Sus piernas tiemblan al llegar a su orgasmo, jadeando da unos pasos hacia atrás algo inseguro antes de soltarme y terminar arrodillado.

-¿Daryl?- Acaricio su cabeza dejando que mis dedos le den un suave masaje.

-No van a quitarnos esto.- Sus manos suben por mis piernas abriendo mis muslos ligeramente.

-Dudo que nadie pueda.- Digo segura, aunque lo cierto es que no sé si se refiere a nosotros, a este sitio, o ambas cosas.

Relajada echo mi cabeza hacia atrás, dejando que él limpie con el agua el semen que sale de mi vagina.

-Te quiero angelito.- Digo con los ojos cerrados, satisfecha y en paz.

-Cass- su forma de pronunciar mi nombre, con ese hambre apenas contenida hace que le mire directa a los ojos. –Esto no ha acabado.- Me advierte Daryl mordiéndome de forma juguetona la ingle, y yo de manera refleja muerdo mi labio inferior excitada.

¿Qué puedo decir? Tiene razón, esto no ha acabado, es solo el principio.

En cuanto le dije a Daryl que Rainbow estaba en la ducha, y en vista de que la otra pareja no tenía pensado bajar pronto, me pareció un buen momento para que Gin, Carl y Judith dieran un paseo.

-¿Por qué nos has sacado de allí como si de repente nos hubieran invadido los caminantes?- Pregunta Gin desperezándose. -Estaba redescubriendo que amo los sofás.-

-Tú amas cualquier lugar en el que puedas dormir por más de cinco minutos.- Le dice Carl con suficiencia.

-No estaba dormida, acababa de sentarme.- Se defiende ella sacándole la lengua. En momentos como este recuerdo lo jóvenes que son en realidad y puedo ver con claridad toda la inocencia que la vida les ha robado a base de muerte.

-Tenías los ojos cerrados.- Contrataca Carl, cogiendo la mano de Judith para que esta haga equilibrios sobre el bordillo de la acera de manera más segura.

-Reflexionaba sobre la inutilidad de un revolver sin balas.- Dice Gin mordaz y yo no puedo evitar que una esquina de mi boca se curve levemente. En su momento casi me provocan un paro cardiaco por la preocupación, pero ha pasado el tiempo suficiente como para que a día de hoy aquello sea poco más que una anécdota.

Carl maldice en voz baja para que su hermanita no pueda entenderle. –Nunca me dejarás olvidar aquello ¿verdad?- Pregunta sin muchas expectativas.

-No mientras me haga gracia.- Sonríe Gin abiertamente pasándose la mano por el pelo con cuidado

-Eres una tortura.- Se lamenta él con fingido pesar.

-No seas exagerado,- le recrimina ella, -ese es el papel de Merle.-

-¿Perdona?- Cuestiono saludando con un gesto que espero que parezca amistoso a una pareja que pasea a su perro a unos metros de distancia.

Es surrealista, tantas veces como quisimos que la normalidad regresara… Y ahora es cuando me doy cuenta de que aunque eso fuera realmente posible nosotros seríamos quienes no podríamos volver atrás.

Ojalá me equivoque, sea como sea mejor distraerme con los chicos.

-Es cierto, ¿no te has dado cuenta?- Me pregunta Gin burlona.

-Sí,- la apoya Carl. -Siempre se está preocupando por todos, es como una gran mama gallina malhablada y armada.-

-Pues ahora que lo decís…-

Flash back

-Es la enésima vez que os vais al quinto pino a follar, ¿es que no podéis controlar un solo puto calentón o qué?-

-Que te den Merle.- Le respondió su hermano ignorándole completamente, en cuanto a Rainbow se limitó a saludarle con un beso en la mejilla como si la cosa no fuera en absoluto con ella.

-Como Cassidy acabe con el culo mordido solo porque tú no puedes mantener la polla dentro de tus pantalones no me vengas luego llorando.-

-Merle ¿sabes que tendrás que superar tu obsesión por mi culo en algún momento dentro de este siglo no?- Le preguntó ella riéndose.

-Mientras no se te caiga jamás, y hablando de caer. No puedes sobrevivir solo a base de los cereales que encontramos a pesar de lo que el idiota de Ale pretenda hacerte creer, ¿quieres comer un poco de carne por el amor de Dios? Cada día estás más delgada, te juro que a este puto paso vas a desaparecer cuando te pongas de perfil.-

-Relájate.- Le pidió Rainbow sabiendo lo que se avecinaba, una bronca entre Dixons.

-Deja de hablarle así todos estamos perdiendo peso, estamos en invierno, ¿quieres cerrar la jodida boca?- Le reclamó Daryl a su hermano saltando a defenderla con la fiereza de un lobo gris.

Fin flash back

Y como esas a lo largo de los años ha habido muchas más charlas sobre seguridad, alimentación, etc

La más reciente de sus preocupaciones de hecho son estos dos.

-Joder, tenéis razón.- Digo sin podérmelo creer, ¿cómo es que no me he dado cuenta?

Bueno, en realidad es mejor no pensar en la respuesta a eso.

-¿Estás bien tío Ale?-

Mierda, mi máscara se ha caído. No puedo preocuparla, soy yo quien tiene que cuidar de Gin, no al revés. -Sí claro,- sonrío para ella, -solo…- Niego, -da lo mismo.-

-Ey, ¿esa no es la mujer que se llevó nuestras armas?- Pregunta Carl poniendo a Judith sutilmente detrás de mí.

-Buena vista chaval.- Digo deteniéndome a esperas de que nos dé alcance. –Seamos amables.-

-¿Estás seguro?- Pregunta el chico reacio, -no me parece que debamos encariñarnos demasiado con ellos.-

-No seas cenizo y sonríe memo.- Le dice Gin antes de que yo tenga tiempo de intervenir.

-Hola.- Nos saluda Sigrid animada, -iba a llevaros los cuchillos.- Le alarga uno a Gin de forma amistosa, -tú tenías un montón.-

-Soy una chica precavida,- contesta ella encogiéndose de hombros, -¿puede darle uno de los míos?- Pregunta señalando a Carl, -él solo tenía su revolver.-

-Eres peor que un caminante con unas vísceras frescas.- Dice él chico con buen humor.

-Lo sé, pero así y todo me aguantas,- dice ella golpeándole con el puño en el hombro. –Nosotros seguimos con el paseo, hasta luego.- Veo como tira de los Grimes para dejarme deliberadamente a solas con Sigrid.

Gin es una chica con una gran voluntad, y estoy agradecido por ello más de lo que puedo expresar, pero aún es joven para entender que un corazón vacío solo puede curarse desde dentro, y no robándole calor a otro corazón.

-Antes de que se haga de noche os quiero a los tres en casa.- Digo luchando porque no me tiemble la voz al decir las palabras, ya que el primer impulso que siento es el de ir con ellos para asegurarme de que estén a salvo por muy agradables que parezcan Alejandría y sus habitantes.

-Yo les cuido tío.- Me dice Judith agitando su manita mientras se aleja con el dúo calavera. No puedo evitar negar con la cabeza sabiendo que Rick me dará un buen puñetazo por esto.

-Tranquilo, nadie les hará daño.- Intenta calmarme Sigrid con amabilidad.

-Eso no es todo lo que me preocupa,- digo metiendo mis manos en los bolsillos.

-¿Entonces?-

-No quiero que causen problemas, ellos no están acostumbrados a esto,- digo mirando a mi alrededor. -Se han criado principalmente huyendo de un sitio a otro, y supongo que aquí esperáis que nos comportemos como… Bueno, como eran las cosas antes.-

-Eso es mucho suponer,- responde Sigrid sonriendo. -Sabemos que tenéis que adaptaros y esas cosas llevan su tiempo.-

-¿Tiempo?- Susurro para mí y niego, el tiempo poco puede hacer aparte de entumecer los sentimientos. –Te equivocas Sigrid, sois vosotros quienes tenéis que adaptaros.-

-Es cierto que será un proceso para ambas partes pero…-

-No, te lo aseguro, no se trata de un proceso, no si Deanna nos ha permitido entrar.-

-¿Es qué pensáis conquistar esto?- Hay cierta reserva en su forma de preguntar aunque intenta parecer bromista.

-No, solo enseñaros a sobrevivir.- Hago una pausa sabiendo que tal vez he sido demasiado duro, y también quizá completamente sincero en mucho tiempo. –Lo siento, yo…- Le doy la mano con algo de brusquedad por la pérdida de costumbre y ella la toma sorprendida. –Soy tu nuevo paciente por orden de Deanna, me temo que he decidido empezar la sesión antes de avisarte.-

Ella me mira cautelosa. -¿Mi paciente?-

-Eres psicóloga, ¿no?-

-Lo soy, en efecto pero…- Parece repentinamente incómoda. -¿Qué es exactamente lo que te ha contado Deanna de mí?-

-Solo lo importante.- Ella parpadea despacio tras el cristal de sus gafas al oír mi respuesta.

-Ya, bueno. Ojalá lo fuese, para mí sin duda lo es…- Frunce el ceño y me mira con precaución, como si se preparase para defenderse de un ataque. –No tengo precisamente muchos pacientes en esta comunidad por ciertos prejuicios que tienen contra gente como yo.-

-¿No les gustan las pelirrojas?- Sonrío recordando la fuerza de Tally, esa mujer era una todoterreno, con o sin el volante en sus manos.

-No les gustan las personas trans.- Me explica con un estudiado tono neutro.

-Es triste ¿no?- Pregunto cuando nos detenemos ante la puerta de una de las casas que nos han asignado.

-¿El qué?- Me cuestiona más tensa que las cuerdas de la ballesta de Daryl antes de lanzar.

-Qué este virus se haya llevado por delante la civilización que conocíamos pero no haya logrado acabar con su estupidez.-

-Sí, ciertamente.- Responde más relajada. –Creo que no nos hemos presentado apropiadamente, me llamo Sigrid Hansen.-

-Ale Castillo.-

-Bien Ale, ¿te gustaría que tuviéramos nuestra primera sesión después de que le entregue a tu grupo sus armas?-

-Sinceramente preferiría pegarme un tiro, hablar sobre mí o sobre lo que me pasé aquí no es lo que mejor se me da precisamente.- Digo señalando mi cabeza sin ocultar mi cansancio. -Pero lo cierto es que lo necesito, así que cuanto antes mejor.-

-Veo que la sinceridad la manejas bien, no te engañas a ti mismo.- Sonríe animada, -la terapia te resultará menos difícil de lo que crees, te lo aseguro. Es verdad que cada persona tiene su propio proceso, pero lo cierto es que el paso más difícil ya lo has dado.-

-¿Cuál?- Pregunto incapaz de creerla.

-Aceptar que te hace falta, ahí ya estás poniendo voluntad Ale, y eso es más valioso de lo que piensas.-

-¿Gracias?- Digo inseguro.

Ella se ríe y llama a la puerta, -gracias a ti por permitirme ayudarte.-

-Si esta gente no quiere tratarse contigo es que son una panda de mamones.- Al escuchar como me expreso se ríe divertida, alzando el puente de sus gafas al arrugar ligeramente la nariz.

-Solo son gente asustada,- me explica con calma. -Por desgracia la gente en ese estado prefiere aferrarse a cosas como la ira antes que molestarse en pensar porque eso les hace sentir seguros.-

Oigo como al otro lado se preparan para abrirnos, -pues según mi experiencia la gente que no piensa tiende a morir con bastante rapidez cuando no hay un muro protegiendo sus culos de los caminantes.-

-Buenas tardes.- Saluda Maggie con una sonrisa de oreja a oreja. –Sigrid, ¿verdad?-

-Sí, un placer poder vernos con algo más de calma.-

-¿Podemos coger nuestras armas?- Pregunta con cautela Michonne saliendo al porche.

-Si por favor, para eso he venido. Bueno y para traeros un poco de ropa.- Abre las puertas de debajo del carrito y me pasa un buen montón, -he traído de todo un poco, pero mañana si tenéis tiempo podéis venir conmigo al almacén que tenemos y coger de ahí lo que necesitéis.-

-¿Y mi ballesta?- Pregunta Daryl de mal humor al darse cuenta de que no está sobre el carrito.

De hecho Rainbow tiene que darle un codazo en el estómago con cero sutileza para evitar que invada el espacio personal de Sigrid.

-Discúlpale, es un amor en la cama y un salvaje fuera de ella.- Las mejillas de Sigrid se sonrojan ante el comentario.

-Cass,- gruñe él también algo sonrojado.

-¿Qué?- Finge no saber que ha dicho para ponerle en ese estado, pero enseguida vuelve a centrarse en Sigrid. –Ya en serio, perdónale, es que está muy unido a su ballesta.-

-No pasa nada, yo…- Mi psicóloga mira a Daryl incapaz de hacer desaparecer su rubor. -No sé nada de tu ballesta,- se disculpa, -me dijeron que os devolviese un arma blanca por persona, nada más. Te sugeriría que hablases con Deanna.- Según dice eso Daryl baja los escalones como todo un vikingo dispuesto a saquear.

-Tío hueles a limpio.- Digo extrañado cuando pasa por mi lado, pensé que no se ducharía en semanas para embriagar a los Alejandrinos con su perfume natural de cazador rudo.

-Aprovechando que estábamos en la ducha le he engañado un poco.- Dice Rainbow guiñándome un ojo.

-Cassidy sé que eres su mujer y no su madre, ¿pero te importaría mucho impedir que haga algo que pueda echarnos a todos?- Le pide Maggie un poco exasperada porque mi hermanita no considere una potencial cagada que Daryl vaya por Alejandría sin supervisión de alguien con autocontrol de sus impulsos.

-Voy.- Salta los tres escalones del porche y corre como el aire para darle alcance.

-¿Hablar sobre mi familia es parte de la terapia?- Pregunto al verlos alejarse.

-Lo es si sientes que quieres hablarme de ellos.- Responde en un tono amable y suave.

-Pues en ese caso la rubia bajita es mi hermana y el tío del chaleco de alas en la espalda es mi cuñado, buena gente las dos.- Digo terminando de repartir la ropa a los demás y notando como Merle me mira desde la puerta con cautela. –Todos nosotros somos familia en verdad, y hablando de eso.- Doy unas palmadas para que me presten atención, -familia ella es Sigrid Hansen, mi psicóloga, si alguien más quiere cita que vaya pidiendo hora.-

-¿De verdad eres psicóloga?- Pregunta Maggie con vivo interés.

-Sí, yo…-

-Genial, ¿podrías organizar citas para todos si no estás muy liada? Naturalmente imagino que tendremos que esperar, no hay problema. -

-No te preocupes, no tengo muchos pacientes la verdad.-

-Vaya, ¿y eso?- Cuestiona Glenn extrañado, y yo noto como los hombros de Sigrid comienzan a tensarse al verse en la tesitura de decirle a un montón de desconocidos que quieren ser pacientes suyos, que es una mujer trans.

-En Alejandría son gilipollas.- Digo para simplificar las cosas.

-Vale,- dice Maggie tomando mi palabra, pero sé que luego querrá una explicación un pelín más detallada.

-Yo paso de ir.- Reniega Merle poniéndose en modo bravucón.

-Ooohhh sí que vas a ir, aunque solo sea para que yo pueda perderte de vista sin tener que preocuparme porque consigas que alguien quiera partirte la cara.- Le responde Maggie con sequedad.

-No puedes obligarme.- Insiste él cruzándose de brazos como un niño obstinado.

-¿De verdad quieres comprobar esa afirmación?- Le cuestiona Maggie entrecerrando sus ojos en señal de advertencia.

-Joder, y yo que pensaba que después de echar un buen polvo estarías más relajada, ¿pero qué le has hecho tú mal para que yo tenga que pagar el pato?- Le reclama a Glenn a voz en grito, desde luego la diplomacia nunca ha sido su fuerte.

-Tío cierra la boca o tendré que partírtela.- Le advierte el coreano inmortal.

-¿Tú a mí? Pero si no tienes ni medio bofetón chino.-

-Que soy coreano.-

-Y haya vamos otra vez.- Digo negando con la cabeza al ver como se enzarzan.

-¿Es normal qué…?- Antes de Sigrid que pueda terminar su pregunta Maggie les lanza una mirada a Michonne y a Rick, quienes respectivamente les dan un capón en la cabeza a Glenn y a Merle para que se suelten, aunque solo estaban jugando la verdad.

-Volved a dentro,- les ordena Maggie molesta por tener que ejercer de niñera sobre hombres adultos. -Lo siento por el numerito Sigrid, cuando vayan a verte se comportarán como personas, lo prometo.- Le asegura sin perder la compostura y despidiéndose con una sonrisa.

-Sí, es normal.- Digo con calma, -¿vamos a tu casa para la sesión?-

-Por supuesto, pero quiero saber una cosa. ¿Por qué me has interrumpido antes de que pudiera decirles que soy trans?-

-Porque me pareció que te sentías presionada para hacerlo, no porque realmente quisieras contarles eso sobre ti a un montón de personas desconocidas que acaban de llegar a tu pueblo. Personalmente para mí tiene tanta importancia como que seas sagitario o zurda.- Señalo hacia atrás, -volvamos,- ofrezco para corregir mi comportamiento precipitado.

La verdad es que preferiría hablar con Merle antes en privado, porque conociéndole podría preguntarle a Sigrid algo completamente inapropiado.

-O sea, ¿qué ha sido un gesto caballeroso?- Pregunta arqueando una ceja.

-Si los caballeros siguiesen existiendo tal vez, pero lo cierto es que he decidido por ti y eso es un error, lo lamento.- Digo llevando mi mano al corazón, al fin y al cabo yo no soy nadie para decidir lo que ella debe compartir sobre sí misma, ni cuándo.

-En ese caso disculpas aceptadas.-

-¿De verdad?-

-Créeme, me he topado con suficientes personas intratables en mi vida como para saber cuándo alguien hace algo con intención de ofenderme o no.- Me tranquiliza.

-Entonces… ¿Puedo hacerte una pregunta?-

-Claro.- Aunque acepta enseguida yo me centro en el ritmo de nuestros pasos antes de animarme a hablar.

-¿Por qué querías decírselo si temías una respuesta negativa por su parte al enterarse?-

-Porque quieren ser mis pacientes y creo que es mejor que sepan por mí que soy trans, a que alguien como Aiden Monroe dé su opinión al respecto sobre quien soy.-

-De nuevo siento haberte interrumpido.- Me disculpo sintiéndome un torpe.

-Hablaré con ellos en otro momento, descuida.- Con suerte eso significa que me dará tiempo a decirle a Merle que se guarde sus preguntas sobre penes y tetas por donde no le da nunca el sol. -Dime una cosa, ¿tiendes a culparte mucho por todo?- Esa pregunta hace que esta vez quien se tense sea yo.

-Seguramente, es un viejo hábito creo.- Uno que me inculcó mi padre a base de golpes si me paro a pensarlo, cosa que no debería hacer, ese cabrón ya se llevó demasiado de mí, no merece más.

-La terapia te ayudará a adquirir nuevos hábitos.- Dice Sigrid con ese tono amable y suave que empiezo asumir es su voz de profesional en acción mientras se detiene ante su casa. –Hemos llegado, ¿listo para abrirme la puerta a tus pensamientos?-

-No, ¿pero qué diablos? Hablar no me matará- bromeo sin ganas.

-Hablar no solo no te matará, hablar Ale, puede salvarte la vida.- Dice dejándome pasar al interior de su acogedor hogar. –Ponte cómodo, prepararé un poco de té y empezaremos.-

-Gracias.- Digo en un susurro sintiendo que me ahogo porque no estoy listo para esto, no estoy listo para decir como me siento conmigo o con la muerte de Karen. Aun así me fuerzo a respirar hondo, porque listo o no he de hacerlo por Gin. Se lo debo, le debo ser mejor.

..

Un chico un poco más alto que Carl y diría que de su misma edad se acerca directamente hasta nosotros. Suavemente él empuja a Judith para que se mantenga por detrás mientras nosotros permanecemos como una barrera impenetrable.

-Esto no es amistoso.- Comenta Carl mirándome de reojo.

-No me chivaré.- Respondo estudiando la forma descuidada que tiene de andar el chico que se nos acerca, si sabe luchar desde luego lo oculta muy bien.

-Ey sois los nuevos, no os encontraba.- Dice aparentemente encantado de haber dado con nosotros.

-¿Y tú eres?- Le pregunto con una sonrisa que espero que sea amable a pesar de que se acerca demasiado a mí.

-Yo soy Ron, mi padre es el médico de Alejandría.- Parece simpático, pero no termina de convencerme, sobre todo por la forma que tiene de mirarme.

Mi amigo al darse cuenta carraspea para llamar su atención. -Yo soy Carl, y mi hermana es Judith- se presenta cogiendo a la pequeñaja en brazos, parece que él también tiene una sensación incómoda.

-¿Y tú no tienes nombre?- Me pregunta Ron divertido.

-Sí claro,- que te den. -Soy Gin Ford.- Me presento sin tender mi mano, cosa que parece decepcionarle, pero no comenta nada al respecto cuando se da cuenta de que me faltan dos dedos.

-Genial Ginny, ¿queréis venir conmigo? Os presentaré a los demás, no somos muchos pero nos llevamos bien entre todos.-

-Estaría bien.- Carl me mira y yo me encojo de hombros, ser sociables es lo que nos toca, así que al lío.

-Genial,- ¿a este chico todo le parece genial o qué? –Yo también tengo un hermano pequeño, se llama Sam pero ahora no le conoceréis, está en clase.-

Extrañado de oír eso Carl frunce el ceño. -¿Tenéis clase?- Por mi parte aprovecho su pregunta para que sea él quien termine yendo al lado de Ron.

-Eh, sí…- Contesta aparentemente defraudado porque no haya querido pegarme a él. –Bueno, es solamente un garaje, normalmente los pequeños van por la mañana hasta la hora de la comida y nosotros por la tarde.-

-¿Voy a poder ir al cole? Que guay.- Dice contenta Judith al enterarse.

-Que mona,- Ron intenta tocarla pero Carl de manera automática la cambia de una cadera a otra para alejarla de él sin que parezca adrede.

-Es muy lista, ya se sabe todas las letras y la estoy enseñando a leer.- Dice Carl orgulloso y yo sonrío al verle presumir así. Él es el mejor hermano mayor de la historia de la humanidad, y lo afirmo con todo el derecho que me da el haber sido la hermana pequeña de un grandísimo hijo del mal.

-¿De verdad?- Pregunta Ron sorprendido. -¿Con qué?-

-Con un libro de cuentos.- Explica Judith, -tiene los dibujos más bonitos del mundo.- Desde luego más valía que así fuera, casi se lo comen por conseguirlo. ¿Qué clase de memo no se asegura de tener suficientes balas en el tambor del revolver antes de salir en busca de provisiones?

Ron sonríe sin contestarla, como si sintiera lástima por ella. Como diría la tía Cassidy, menudo escatófago. –Ya, ¿pero por qué molestaros? Es decir, ¿vivíais en la carretera no? No tiene mucho sentido, ¿para qué iba a servirle?-

Es Judith quien le contesta con toda la dulzura del mundo cerrándole el hocico, -pues para poder leer los carteles o los mapas y saber dónde estoy, es importante, ¿a qué si Carl?-

-Claro que sí.- Ante el apoyo de su hermano Judith sonríe sacando pecho.

-Que rica.- Dice Ron con sonrisa de bobo. En ese momento Carl me mira para confirmar impresiones y yo pongo los ojos en blanco, al verme se ríe y es oficial, Ron no nos apasiona a ninguno de los dos.

Menudo cerebro de guisante con el que nos hemos topado, espero que los demás no sean así.

-Es aquí,- entramos en una casa de grandes ventanales y nos conduce hasta una habitación del segundo piso. –Gente estos son los nuevos, nuevos estos son mis amigos. Ella es Enid, es de fuera como vosotros, llegó hace unos meses, al principio no hablaba nada pero ya nos va insultando cuando la pinchamos, ¿verdad?-

Ella ni se molesta en contestarle, pasa la página de su cómic ignorándole completamente.

Por mi parte no presto más atención a lo que sale de la boca de Ron, le oigo de fondo pero no es importante, no al menos tanto como los gruesos labios de Enid o sus tupidas pestañas.

De pronto tengo la sensación de que alguien se ha llevado todo el aire de la habitación.

-Carl quiero bajar.- Se queja Judith haciendo que su hermano y yo choquemos.

-Ey, ¿estáis bien?- Nos pregunta Ron, es entonces cuando me doy cuenta de que Carl y yo nos habíamos quedado igual de embobados, y no sé porque pero eso me hace sonreír.

-Sí claro,- responde Carl dejando a su hermana en el suelo con rapidez. -Yo jugaré a los videojuegos.- Al parecer él ha conseguido prestar más atención que yo a Ronnie cerebro de guisante.

-Quiero aprender.- Se apunta Judith correteando por el cuarto.

-Mmm ¿puedo?- Le pregunto a Enid señalando un hueco en la cama que no está ocupado por cómics.

-Claro,- las manos me sudan y me cuesta tragar, ¿por qué estoy tan malditamente nerviosa? –Coge el que quieras.-

-Gracias.- Al fin me mira y puedo reflejarme en sus cortantes ojos, por suerte para mí no lo son tanto como mis cuchillos, pero casi.

-No las des, no son míos son de la biblioteca.- Me explica apartando la mirada.

-Aun así gracias.- Insisto y ella responde encogiéndose hombros volviendo a restarle importancia, solo entonces me animo a ocupar un lugar en la cama.

Lo curioso es que a pesar de que no nos rozamos en ningún momento durante la hora y media que pasamos juntas ahí sentadas, leyendo o intentándolo en mi caso, soy híper consciente de su cuerpo junto al mío y… Me gusta.

Siento que Enid no dudaría en cubrirme las espaldas si me hiciese falta aunque no me conozca de nada, tal vez porque es una superviviente como yo. Pero hay algo más, lo sé, y aunque no entiendo aún de que se trata quiero averiguarlo.

.

-¿Qué me miras?- Me gruñe Daryl sentándose en el suelo, cuidando que no se le caiga el plato de judías.

-Es que no deja de sorprenderme que hayas dejado que te traiga de vuelta sin hablar con Deanna de tu ballesta.-

Daryl apoya la espalda en la pared mientras mira su plato con desconfianza a pesar de que quienes han cocinado las judías han sido Tara y Glenn, y no los alejandrinos. –Está convencida de que vendrá a hablar con nosotros esta noche, y creé que será mejor que se la pida entonces.-

-¿Y sí se equivoca?- Una sonrisa obscena adorna su cara. –Okey no necesito conocer la respuesta.-

-No he dicho nada.- Se defiende encogiéndose de hombros antes de meterse una buena cucharada de judías en la boca.

-Ni falta que hace, los detalles escabrosos solo conciernen a las personas implicadas en el acto en sí.-

-Bueno, ya sé que hoy ha sido un día de descubrimientos.- Dice Maggie al ver que ya estamos casi todos servidos a falta de Rainbow, que no sé qué carajos andará haciendo en la cocina todavía. –Pero por cansados que estemos quiero que hagamos turnos por parejas esta noche, y puede que de hecho al menos durante un mes.-

-Me parece sensato.- Dice Rick sorprendiéndome al apoyar su idea tan rápidamente, ya que era el que más en contra estaba de darle una oportunidad a este lugar por mucho que Maggie le aseguró que tomaríamos precauciones hasta que lo consideráramos verdaderamente seguro.

-Me alegra que lo apruebes.- Responde nuestra jefaza satisfecha por no tener que enfrentarse a él.

-Maggie, deberías cenar primero,- le ruega Glenn mirándola como si fuera una obra de arte. –Luego podemos hacer lo de los turnos.-

-Está bien.- Cede ella sentándose a su lado cerca de la ventana.

-Que vengo, que vengo.- Dice Rainbow pasando entre todos con un plato lleno hasta los bordes.

-¿Pero a dónde vas con eso?- Pregunto asombrado, -tu cuerpo no va admitirlo, te vas a poner mala.-

-Soy la dueña de mi estómago y digo que me como esto como una campeona o le doy a Merle un beso con lengua.-

-Vale.- Salta Merle feliz de la vida sabiendo que eso cabreará a su hermano.

-Ni de coña.- Ladra Daryl de mal humor lamiendo su plato sin ningún tipo de reparo.

-Ya veremos.- Le pica Merle.

-Sujeta angelito.- Él deja su plato limpio en el suelo y sostiene el de Rainbow mientras ella se sienta entre sus piernas abiertas para apoyar su espalda contra el pecho de Daryl. –Gracias, que aproveche.- Dice feliz. -¿Qué pasa?- Me pregunta con la boca llena, sus buenos modales totalmente olvidados por el hambre.

-Nada,- digo dándole un doy un beso en frente, -que eres mi glotoncita.- Ella sonríe aún más antes de terminar de tragar y meterse otra cucharada para el cuerpo, realmente espero que no se ponga enferma, pero es que tiene todas las papeletas la colega.

..

-Oye,- Carl y yo nos hemos quedado cerca de la puerta de entrada, bien porque sabemos que nos tocará el primer turno por ser el más descansado, bien porque tenemos cosas en que pensar.

-¿Qué?- Le miro y no sabe que responder.

-No lo sé,- resopla frustrado.

-Ya… Yo tampoco.- Los dos nos miramos y sonreímos. -¿Importa?- Pregunto sabiendo que no.

-Supongo que no demasiado.- Dice más relajado. –Estamos de acuerdo en que es por algo que ha pasado cuando estábamos con Ron y los otros ¿no? Solo quiero aclarar eso.-

-Sí,- digo sin cortarme. –Rotundamente, ha sido el momento clave.- Carl golpea rítmicamente el suelo con sus nudillos.

-Estoy hecho un lío ahora mismo.- Admite.

-Y yo, será mejor hablar cuando nos centremos un poco, ¿no te parece?-

-Tal vez…- Traga saliva demasiado rápido.

-Si tan nervioso te pone suéltalo ahora si lo prefieres.- Digo para calmarle.

-Es que siento como si te estuviera engañando al no decirte lo que pienso, pero es que lo que pienso no se mantiene dos segundos seguidos sin cambiar.-

-Pues por eso, mejor esperar.- Digo sin preocuparme, intuyendo que quizá sea bueno que sea yo quien se tire a la piscina. –Enid parece dura, ¿no crees?-

-Sí, mucho… Pero tú también lo eres.- Siento como mi cara se calienta de vergüenza cuando me mira al decir eso, pero antes de que pueda contestarle alguien llama a la puerta interrumpiendo la charla de todos.

-Apartaos de ahí,- nos ordena Maggie seria poniéndose de pie. Es impresionante ver como antes de que dé dos pasos ya tiene detrás a Michonne y a Glenn listos para cubrir sus flancos.

-Carl.- Le llama Judith confusa al percibir la tensión en el grupo. –Creí que era seguro estar aquí.- Dice sacando con sorprendente rapidez de su pantalón el cuchillo que yo le di para que lo colase en Alejandría.

-Y lo es,- le asegura él apretando la manita de Judith con la suya para que baje el arma antes de que nadie se dé cuenta de que tiene una de mis hojas.

–No va a pasar nada malo Jude, te lo prometo. Y sabes que no puedo romper una promesa porque si lo hago me rompería yo también.- Le digo a la niña sonriendo para calmarla.

Carl me mira agradecido y entonces es cuando Maggie abre la puerta.

..

-Deanna, no te esperaba hasta mañana.- Digo respirando hondo, forzándome a parecer relajada a pesar de la tensión que me corre por todo el cuerpo.

-¿Puedo pasar?- Pregunta pensativa.

-Claro.- Doy un paso atrás reprendiéndome por no haber tenido eso en cuenta. Necesito que confíe en mí, y para eso debe sentir que yo lo hago en ella. –Lo siento, ha sido la sorpresa.-

La antigua congresista sonríe aceptando mis disculpas. -Vaya, veo que vais a dormir todos juntos.- Asiente para sí misma, -es una medida inteligente, lamento que aún no os sintáis del todo seguros aquí.-

-Será cuestión de tiempo.- Digo pasando mi mirada sobre todos, no queriendo que nadie hable ahora mismo más de la cuenta.

-He venido porque…- Veo como Cassidy levanta un pulgar en su dirección en señal de ánimo sin dejar de comer, al final revienta la tía.

-¿A devolverme mi ballesta?- Pregunta Daryl de mal humor.

–No, me temo que no, he venido porque no he sido del todo sincera con vosotros y lo lamento.-

-Es una líder, se presupone que no compartirá toda la información de que dispone con unos recién llegados, sería inapropiado además de ilógico.- Contesta Eugene, y de alguna forma sus palabras consiguen que se respire algo mejor en la habitación, aunque aún no hay calma real en nadie.

-Así es, pero no sentía que pudiera pediros abiertamente lo que quiero, no sin que os negaseis con razón y os marchaseis.- Se gira y ambas nos miramos cara a cara, -quiero que los míos dejen de morir.-

-¿Qué significa eso?- Pregunto consciente de que las palabras equivocadas podrían provocar un auténtico desastre.

-Que no quiero que los míos salgan, quiero que sea vuestro grupo el que lo haga, ya he perdido…- Su voz tiembla y se detiene.

-Podemos hacerlo,- digo segura de mí y de los míos. -¿Pero los suyos querrán?-

-¿Qué quieres decir?- Pregunta desconcertada, como si no hubiese valorado esa posibilidad en absoluto.

-Que quien sea que se haya estado exponiendo al peligro hasta ahora, va a seguir queriendo hacerlo y no puede impedírselo, no de manera justificada.-

-Comprendo.-

-No, creo que no.- Digo convencida de que me malinterpreta. -Realmente prefiero que salgamos solos porque nosotros sabemos cómo trabajamos cada uno, como nos movemos y como pensamos. Añadir a alguien nuevo a esa ecuación siempre es un riesgo,- todos me prestan atención, -pero es mejor que los suyos nos acompañen si quieren hacerlo, a que nos sigan y eso consiga hacer que los míos mueran.-

-Me gustaría que nos reuniésemos mañana temprano para hablar sobre esto en más profundidad.- Me pide Deanna ponderando lo que le acabo de decir.

-Iré encantada a su casa.- Le aseguro estrechando su mano con energía.

-Siento no haber sido sincera, solo intentaba hacer lo mejor para los míos.- Se disculpa ante todos.

-Y lo respeto, pero de nada sirve si los suyos piensan diferente.- Digo consciente de que a nadie le gusta que gente que acaba de conocer le dé órdenes, por buenas intenciones que se tengan al darlas.

-Gracias Maggie Rhee.-

-Hablando claro nos entenderemos mejor.- Es lo que digo en lugar de, de nada, porque esas palabras quedarían demasiado insípidas en esta situación para que sonasen sinceras.

-Bueno, primer asalto superado.- Dice Glenn abrazándome en cuanto la excongresista sale de nuestra casa algo cabizbaja.

-Oh sí, y creo que por K.O.- Comenta Rosita alzando el puño, -a ver si consigues que se queden aquí dentro hasta que sepan usar un machete sin cortarse a sí mismos en el intento.-

-Haré lo que pueda,- les aseguro con una sonrisa.

-Ay, me duele la tripita.- Oigo como se queja Cassidy de fondo.

-Te advertí que te pondrías mala- dice Ale preocupado. –Y tú, sabes que no tienes que dejar que haga todo lo que quiera solo porque os acostéis ¿no?- Le reclama a Daryl.

-No te he visto a ti intentando detenerla.- Le responde Dixon mordaz.

-Me habría mordido.- Se defiende el español alzando las manos en un gesto defensivo.

-Eso significa que toca beso, ven aquí culo bonito.- Dice Merle queriendo echar más leña a la hoguera.

-El beso era si no podía comérmelo todo y lo he conseguido.- Dice Cassidy apretando sus brazos alrededor de su estómago con cara de pena.

-Aún puedes echarlo fuera.- Pica el mayor de los Dixon

-¿Quieres dejar de meterte con ella mamón?- Entre ese comentario y la mirada que le lanza su hermano a Merle no le queda más remedio que encontrar otro a quien incordiar, al menos por un rato.

-Confianza, da asco.- Dice Michonne con una sonrisa burlona volviendo a sentarse.

-¿De verdad te parece bien que salgamos solo nosotros?- Me pregunta Glenn cuando ella se retira.

-Sí, y ojalá lo consigamos. No quiero que alguien que no sepa lo que hace vaya contigo.- Le contesto apretando los puños.

-¿Significa eso que te quedarás aquí?-

-Tengo que pensar por dos,- digo en un tono bajo. -Así que sí, no me hace ilusión quedarme al margen, pero salvo que no sea necesario que vaya con vosotros me quedaré aquí.-

-Gracias.- Exclama aliviado.

-¿Eso era lo que te tenía con los nervios de punta?- Pregunto intentando no reírme de él.

-Sí,- confiesa mirándome como un chiquillo que acabase de romper un cristal.

-¿Por qué no me lo habías dicho?- Le cuestiono llevando mi mano a su pelo para jugar con él un poco.

-Todo ha sido muy rápido y me preocupaba que creyeses que te lo decía en plan cavernícola, ya sabes: yo salir mujer, tú quedar en casa, ser mejor.-

-Glenn sé que no eres así.- Le aseguro soltando una carcajada.

-Ya, pero en mi cabeza sonaba a eso.- Apoya su frente contra la mía y aprovecho para darle un suave beso en los labios.

-La próxima vez habla conmigo, lo prefiero a que te de una aneurisma.-

-De acuerdo.- Responde feliz.

-Anda cavernícola, tu mujer quiere que le des unos buenos mimos.- Riéndose me coge en volandas como si fuera una princesa y nos tira en uno de los sofás casi aplastando a Tara y a Rosita.

-Puede que estéis enamorados, pero no seáis tan brutos, ¿queréis? Vivís con más gente, sed un pelín considerados.- Dice la exmilitar divertida a pesar de sus palabras.

-Lo siento.- Replica Glenn canturreando, haciéndome cosquillas en el cuello con su respiración y acariciando mi tripa con ternura por debajo de la camiseta.

Estoy feliz.

Una vida, realmente vamos a poder tener una vida.

Joder, parece un sueño.

..

-¿Se te ha pasado?- Le pregunto preocupado.

-Sí tránquilo,- apoya su cabeza sobre mi hombro y no me hace falta mirarla para saber que está sonriendo. –A pesar del dolor no me arrepiento de nada.- Y sé que no se refiere al dolor de estómago por comer demasiadas judias.

-Yo tampoco,- digo sabiendo que pasaría por todo otra vez solo para estar así con ella en este porche. -¿Desde cuándo lo sabes?- Pregunto sin poder contener mi curiosidad por más tiempo, necesitando saber lo que piensa al respecto.

-¿De qué hablas?-

-Maggie.- No hace falta que diga más, Cass suspira y se ríe bajito.

-Glenn no ha podido disimilar más eh.-

-Cass.- Digo serio no queriendo que me desvíe del tema, de sobra sé que lo puede conseguir.

-Hace más o menos un mes y poco creo.-

-¿Y por qué no ha dicho nada? Nadie se habría opuesto a venir si lo hubiera hecho.-

-Los tres primeros meses siempre son complicados, hay riesgo de que pierda al bebe simplemente por no tener una alimentación regular, supongo que no quería gafarlo celebrándolo antes de tiempo… Además está asustada y es nuestra líder, no se puede permitir que sepamos que se siente así o dudaríamos de ella.- Se separa de mí solo para sentarse sobre mis piernas. -¿Estás enfadado?-

-No, es solo que… Ser padres es una jodida locura.- Digo sin poder terminar de asimilarlo.

-Creo que ellos lo saben, pero no quieren vivir con miedo.-

-Espera,- frunzo el ceño cabreado con Glenn. -¿Lo buscaban?-

-Sí.-

-¿Estás de coña?- Grito notando que me hierve la sangre al pensar en todo lo que podría salir mal para Maggie por culpa de su estupidez.

-Ssshhh.- Cass coloca su índice sobre mis labios y me besa con su dedo entre medias como sellando un secreto. –Son sus vidas y en su decisión.-

-Pero Maggie podría morir por esa decisión.- Replico con el cuerpo entero en tensión, necesitando golpear al idiota de Glenn con todas mis fuerzas.

-Sí,- cede ella. -Pero en realidad cualquier decisión que tomemos puede llevarnos a ese final así que…- Se encoge de hombros. –De todas maneras aquí hay un médico, ella va a estar a salvo y su bebé también.- Lo dice tan segura que no puedo evitar pensar que quizá ella también querría arriesgarse.

Y joder, sé que sería una madre increíble, ¿pero yo? ¿Qué clase de padre sería? Trago saliva nervioso queriendo escapar de esa posibilidad, pero también queriendo saber lo que ella piensa por aterrador que sea.

-Daryl relájate, ni que fueras a ser tú el padre por la Diosa.-

-¿Tú quieres que lo intentemos?- Cuando la pregunto eso su boca se abre y se cierra como un pez que luchase por respirar fuera del agua.

-¿Qué?-

-¿Quieres que nosotros…?- Las palabras no me salen así que nos señalo alternativamente como si eso fuera suficiente, por suerte lo es.

-Oh no,- dice tan nerviosa como yo. –Es decir, si pasa ha pasado y no habría mejor lugar que este, pero ser madre no está en mi lista de prioridades ahora mismo, ¿por qué? ¿Tú sí quieres?- Me pregunta sin saber qué demonios hacer con sus manos así que las tomo entre las mías para intentar calmarla.

-Quiero que seas feliz, ¿de verdad estás bien con que nosotros no tengamos hijos?-

-Sí,- suspira como si se quitase un peso de encima. –Es lo que te he dicho, si sucede será maravilloso, y chillaré, lloraré y reiré, así que lo notarás pronto cuando me entere te lo aseguro.- Eso me hace reír porque puedo imaginarla perfectamente. –Pero es que estamos tan bien ahora, ¿es egoísta que no quiera compartirte?-

-No, para nada.- Digo escondiendo mi cara en el hueco entre su cuello y su hombro.

-Daryl, serías un padre cojonudo.- Comenta de repente sorprendiéndome por la convicción con la que lo dice.

-Que va, pero lo intentaría.- Digo ahogando mi voz contra su piel.

-Mírame por favor.- Aunque no me apetece salir de mi refugio lo hago por ella. –Tú, Daryl Dixon, tienes un corazón hermoso, generoso y leal como pocos puede haberlos.- Sus pulgares dibujan el contorno de mis ojos. –No eres tu padre angelito. Jamás podrías serlo.-

-¿Cómo estás tan segura?- Pregunto no pudiendo terminar de creerla aunque quiero hacerlo.

-Te lo he dicho, tú tienes corazón, él no lo tenía, no al menos donde debía. Eso por un lado.- Besa la línea de mi mandíbula y esquiva mis labios dejándome con ganas de más.

-¿Y por el otro?-

-Si fueras como tu padre yo nunca podría haberme enamorado de ti, eso creo que debería ser garantía suficiente ya que confías tanto en mi juicio.-

-En tu juicio poco. No tienes, estás completamente loca.- Ella se ríe y se baja de mí para colocarse de nuevo a mi lado con su cabeza apoyada sobre mi hombro.

-Pues en mi intuición entonces.- Nos quedamos en silencio escuchando a los grillos cantar.

-Tal vez si algún día pasa,- carraspeo nervioso. –Sería bueno que se lo dijeses a Ale primero.-

-¿Para que esté prevenido cuando te lo diga a ti y te atrape si te desmayas?-

-Puede.-

-Hecho.- Tomo su mano izquierda y acaricio sus nudillos con mi pulgar, no nos hacen falta más palabras.

Con miedo o sin miedo, en el camino o en Alejandría yo jamás seré como Will, jamás. Porque ella es mi mundo y pelearé hasta mi último latido por mantenerla a salvo, incluso de mí mismo si hiciese falta.

Hola almas Corsarias.

Pues nada, sigo sin trabajo, me hicieron una entrevista telefónica para una tienda de mundo animal, pero no me llamaron para la presencial, así que tendré que seguir intentándolo.

Sigue nadando.

¿Qué os ha parecido Sigrid? ¿Será el nuevo interés amoroso de Ale o una nueva rival para Cassidy? O Quizá no sea nada de lo anterior, es solo que quiero conocer las teorías jajajaja

Personalmente me emociona trabajar con un personaje trans ya que es la primera vez que lo hago. De facto está que pretendo ser inclusiva, no ofender a ningún colectivo, eso jamás.

Otra cosa es cuando Merle por ejemplo abre la boca y la caga, muchas veces me sirven sus prejuicios para que otros personajes le digan, ey eso no es de esa manera es de esta. Sinceramente creo que pese a que sea un bocachancla ha avanzado mucho.

Por otro lado, chan, chan, chan. Gin y Carl han conocido a Enid… ¿Alguien se esperaba eso? ¿Creéis que su amistad peligra?

Como siempre sin enrollarme más espero que os haya gustado el capítulo, besototes for all.