Debo decir que mi infancia fue muy acelerada, tengo pocos recuerdos de mis años como infante, es como si un muro se levantara ante esas memorias, sin embargo fue cuando ingrese a la academia a la edad de 10 años que forme un vínculo con mis compañeros en la academia, la mayor parte buscábamos ser parte del grupo de elite que protegía los muros, los videos y platicas de los superiores alimentaron nuestras ambiciones para ser soldados reconocidos por el régimen del actual líder de la colonia. Aunque no era alguien que gustaba de leer, la mayor parte del tiempo me encontraba en la biblioteca, ya sea para mejorar mis tácticas de combate con los registros guardados o bien instruyéndome en temas de negociación y sigilo.
Mi trabajo duro y esfuerzo me abrió las puertas para formar parte en grupos de reconocimiento en áreas retiradas de la colonia, ya sea como guardaespaldas o bien como parte del grupo de contención de rebeldes, fue cuando cumplí los 17 que conocí a uno de los subordinados del líder del dentro de investigación, Mei Xiao una persona que pese a su apariencia representaba perfectamente el "no juzgues un libro por su portada"; debo decir que no me sorprendió que más de uno no notara su retorcida forma de pensar cuando se trataba de sus investigaciones, la ética y cuidado humano eran palabras que se llenaban en reportes pero al momento de experimentar su peso era nada.
Aun me dan nauseas cuando recuerdo el accidente del laboratorio 13-B, estaba como guardia provisional, se supone que buscaban soldados con estomago fuerte y boca cerrada para reemplazar a los soldados mayores, no estaba solo, uno de mis compañeros resulto ser Tom, alguien con quien pase la mayor parte de mi formación militar y por lo tanto era un gran amigo, ambos estábamos emocionados de tener un papel importante en esta cadena de poder, si nos esforzábamos podríamos seguir escalando posiciones.
Sin embargo no contábamos con que lo que ocurrió detrás de aquellas puertas grises. Comenzó cuando la doctora Xiao ingreso al lugar con uno de sus pacientes betas, todo parecía normal, la doctora informaba sobre el procedimiento medico el cual consistía en verificar la eficiencia de un órgano artificial, cuando el cuerpo de ayudantes de la doctora Xiao ingreso con su indumentaria supe que algo andaba mal. El paciente comenzó a mostrar una negativa con respecto a lo que estaba por ocurrir.
Al parecer su último chequeo había mostrado que su riñón estaba mostrando buenos resultados con el uso de la terapia anterior por lo que creía innecesario tener que reemplazar dicho órgano nuevamente. Sin embargo la doctora comenzó a perder los estribos, lo cual no nos sorprendió tanto a Tom como a mí, ya en más de una ocasión había creado una escena cuando las cosas no salían bien, decir que más de uno pago los platos rotos era quedarse corto, aunque las palabras del paciente eran ciertas, como soldados no podíamos interferir, Xiao nos "pidió" que sometiéramos al paciente y lo sujetáramos mientras que los asistentes le inyectaban un calmante para prepararlo para la cirugía.
-¡MIENTES!...¡ERES UNA PERRA MENTIROSA! …¡NO QUIERO MORIR!
Creí que aquel hombre había perdido la compostura debido al miedo de la ciruja, pero de alguna forma cuando nuestras miradas se toparon pude ver un terror enmarcado en su rostro, un sentimiento agrio paso por mi estómago, mi corazón se estrujo ante la imagen de alguien desesperado por aferrarse a la vida, fue en ese momento que dude, dude por mis ideales, dude de mi juicio, dude de mis acciones, todo esto me hizo preguntar si lo que estaba haciendo era lo correcto, recuerdos de mi juventud en la cual me veía con mis compañeros de dormitorio cantando y vociferando sobre cómo me convertiría en un héroe, como ayudaría a cada hombre y mujer que vivía dentro de la colonia, y durante ese momento de "lucidez" mis manos suavizaron mi agarre, esta pequeña y simple acción se convirtió en mi peor error.
En un parpadeo el hombre libero sus piernas, para ser un beta larguirucho y delgado tenia demasiada fuerza ya que la patada que me dio me termino fracturando la tercer costilla, Tom se lanzó sobre él y le aplico una llave para someterlo, sin embargo el hombre logro hacerse de uno de los bisturís en el suelo, en un arranque de adrenalina el arma fue a dar al ojo derecho de mi compañero, en medio de mi estupor pude ver su desconcierto mientras caía al suelo con un sonido seco, el tipo salió corriendo dejando el cuerpo de mi amigo inerte. Recuerdo un zumbido en mis oídos, así como también el movimiento de sombras a mi alrededor, todo lo demás perdió mi interés, no era la primera vez que perdía a un compañero, es solo que Tom había sido parte de mi vida desde que ingrese a la academia, nuestro vinculo no era romántico, era una relación fraterna, habíamos contado el uno para el otro al momento de aliviar tensiones, compartimos momentos agradables y tristes, verlo desangrarse en el suelo me hizo recordar aquel vacío y profundo agujero en mi pecho. Un vacío igual al que tenía antes de llegar a la academia, antes de conocer aquellos compañeros en los dormitorios.
-Levántate y trae a ese bastardo o sufrirás el destino de tu compañero-
La voz de uno de los asistentes me saco de mi estupor, mis movimientos fueron automáticos, una parte de mi aún estaba adormecida y en ese momento daba las gracias ya que de no ser así estaría retorciéndome de dolor con cada respiración que daba, corrí hacia la alarma de pared más cercana, cuando active la manivela el lugar entro en modo de emergencia, intente seguir el rastro destructivo que el beta había dejado, con cada paso que daba desaparecía la bruma en mi cabeza para dejar paso a la rabia, me consideraba una persona capaz cuando se trataba de mantener a raya mis instintos, sin embargo en ese lugar y momento podía sentir mis propias feromonas traspasar las paredes de aquel pasillo, era una declaración corta y precisa "Estas muerto".
El palpitar en mi sien me impidió determinar el tiempo que tarde en encontrar al asustado beta, el cual me amenazaba con una silla.
-¡Aléjate! No dejare que me lleves con ellos
-No lo hare- asegure mientras colocaba el cerrojo de la puerta tras de mi
El hombre se mostró más nervioso y asustado al comprender que no tendría escapatoria, mi ira me volvió ciego del lugar en el que me encontraba, pero por el olor a desinfectante y el sonido de uno de los ordenadores supuse que se trataba de otro laboratorio.
Deje que mis feromonas dominantes inundara cada rincón de la habitación, aunque era cierto que los betas no percibían muy bien las feromonas de alfas y omegas, sin duda alguna estar encerrado con un alfa muy cabreado le haría entender su posición. El tipo comenzó a sudar aún más cuando di un paso en su dirección, de alguna forma en lo profundo de mi ser sentí una grata satisfacción por ser causante de esta reacción, cuando di un paso más el tipo sostuvo la silla frente a su rostro, no recuerdo bien sus palabras en ese omento, en mi cabeza solo había una voz que me decía "¡MATALO, MATALO!"
Y lo hice, no hubo necesidad de usar ningún arma, con un movimiento le arrebate la silla y lo acorrale contra una pared cubierta con una cortina azul, con mis manos apreté su delgado cuello, aun con los guantes pude sentir su agitado pulso, seguí apretando su cuello, su voz se convirtió en gemidos y finalmente en jadeos desesperados por oxígeno, sus ojos parecían querer salir de sus cuencas en cualquier momento y el color del rostro se volvía oscuro, sus piernas se agitaban y sus puños golpeaban mi rostro en un intento de crear una abertura para escapar.
A pesar de ello no sentía dolor por las heridas infligidas, ni siquiera el daño en mi costilla me molestaba en ese momento. Lo único que quería era acabar con la vida del asesino de Tom. Y entonces todo se terminó, no más jadeos, no más resistencia, no más manoteos; mi respiración era agitada, en mis oídos podía sentir el retumbar de mi corazón, mis colmillos dolían, en parte por la fuerza de mi mandíbula al apretarse y en parte por la rabia que aun podía sentir por las puntas de mis dedos. Jamás me había sentido de esa manera, era como si algo dentro de mí hubiera aprovechado para salir a la luz. Solté el manojo de carne ahora sin vida, fue un sonido seco, como al dejar caer una bolsa pesada, mi mano cubrió por un momento mi frente, estaba sudando a mares pero al menos mi respiración comenzaba a normalizarse, mire a ambos lados intentando reconocer la habitación donde me encontraba, después de todo tendría que pedir refuerzos que se encargaran de la limpieza del área antes de reunirme nuevamente con la doctora Xiao. Con esfuerzo localice un interruptor que no hizo lo que esperaba cuando lo presione, una de las persianas a mi derecha se abrió y por primera vez en años sentí un frio recorrer mi espina dorsal, mi voz se perdió en lo profundo de mi estómago, inclusive aquella rabia que me inundo hace unos momentos se esfumo.
-¿Q-que diablos?-
Frente a mi estaba un ser aberrante, una variante de saco carnoso con miles de pústulas, podía ver sobre lo que parecía su cabeza cabello oscuro y en sus ojos un color rojo, no tenía piernas pero si un brazo anormalmente largo, durante años nos hablaron de las mutaciones, inclusive mis fallecidos compañeros fanfarronearon con ser parte del equipo de reconocimiento y asesinar a miles de ellos. Instintivamente di un paso hacia atrás, lo que provoco que chocara con la esquina de un escritorio, algunas hojas cayeron y al agacharme a recogerlas no pude evitar dar un vistazo, la curiosidad era un mal habito que tenía desde joven, talvez alguno de esos documentos tendría información sobre el porqué traer una mutación a las instalaciones.
-¿Proyecto madre?- Parecía una especie de tratamiento donde agregaban un suero a base de hormonas mutagenas en los omegas para acelerar el proceso de celo, así como también aumentar los niveles de fertilidad. Sin embargo el procedimiento marcaba efectos secundarios graves en los pacientes, mi mirada volvió de inmediato al espécimen frente a mí, su nombre era Lorenzo, y había sido un omega clasificado como "no aprobado".
Antes de siquiera encontrar una hipótesis de lo que significaba "No aprobado" un grupo de hombres con bata entro, entre ellos el mismo ayudante que eufórico me ordeno buscar al apaciente fugitivo. Lo siguiente fue un nubarrón de gritos,, empujones y una que otra bofetada por parte de mis superiores y la misma Xiao, no mencione nada al respecto, todos parecían más molestos por haber perdido a uno de sus conejillos de indias que el hecho de que un soldado muriera; fue ahí donde una parte de mí se rompió, me di cuenta por primera vez de la verdad, no importa cuánto pelemos, cuanto nos entrenemos y cuanto nos esforcemos, al final de cuentas somos reemplazables, recordar aquel rostro decaído y poco expresivo del omega antes de su horrible transformación me hizo sentir una acidez en mi estómago, se supone que defendemos a la gente de la colonia, el régimen de Iván propone cuidar y proteger a lo que queda de la raza humana, entonces ¿Por qué? ¿Por qué dañan a los que deben proteger?, acaso lo que todos sus compañeros de aquel pequeño dormitorio militar perdieron su vida defendiendo una causa perdida, mis colmillos crecieron y pude saborear el rastro de sangre de mi labio, estaba molesto, molesto con mis superiores, con los dementes que operaran en el centro de investigación, molesto con el régimen de Iván, pero sobre todo, molesto conmigo mismo.
Después de ese incidente decidí hacer las cosas a mi manera, pedí mi traslado al grupo de reconocimiento en el exterior de la colonia, tendría un nuevo comienzo, intentaría alejar aquellos recuerdos en el centro de investigación, al menos fuera de los muros los enemigos no se esconden con falsas sonrisas.
Mi superior era un hombre musculoso de cabello rubio, su hermano era alguien extrovertido que ese a ser el mayor actuaba con cierto infantilismo cuando estaba cerca de un beta con lentes. Fue en una de las reuniones que pude conocer a un joven que pese a su tamaño pequeño y cuerpo delgado podía expresar aquello que yo no podía. La colonia era una expresión falsa de libertad y justicia, cuando nuestras miradas se toparon supe en ese momento que jamás me separaría de él.
-Y bueno esa es mi historia-
-mmmm-
-Te eh dicho lo que querías, ahora ¿Dónde está Arthur?-
-¿Qué te hace creer que dejare que te acerques a él en estos momentos?-mi puño se presiona sobre la mesa metálica frente a mi.- Mi hermano estará bajo mi protección hasta que termine su ciclo- menciona mientras el humo de su cigarrillo marca una línea frente a nosotros
-T-tu Bastardo-
-Sin duda tu historia es aburrida…pero podrías sernos de ayuda-
-… ¿Qué es lo que quieres?...-
-Hace unos momentos mencionaste que la colonia es una representación barata de justicia libertad, entonces ¿Qué te parece sinos ayudas a derribar esa falsa utopía?-
