¡Hey, hey! Dios, ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que pude volver a leer algo aquí en Fanfiction? ¿Cómo 5 años, más o menos? Extrañaba leer algo de aquí, al igual que escribir ;;; ya que es mi pasión. ¡Y MÁS AHORA QUE ME VI TODAS LAS TEMPORADAS DE SOUTH PARK, ALV! Me impresiona que a pesar de que dio un rumbo hacia lo políticamente correcto en las ultimas dos temporadas, no se pierde ese humor que los caracteriza y simplemente es brillante.
Bueno, ahora sin rodeos: he decidido comenzar un longfic Creek, porque bueno, YA ES CANON Y ESO ME HACE SUMAMENTE FELIZ, YES. Espero les guste, la verdad lo estuve planeando un chorro de semanas but la inspiración no llegaba. Asi que prometo ser constante con las actualizaciones, ¿Va? Espero todo salga bien.
Tweek POV
En el momento en que había sido diagnosticado de "eso", parecía que mi mundo se había derrumbado justo en frente de mis ojos.
Todo lo que buscaba era la comprensión de mis amigos, el poder relacionarme como una persona normal en cualquier evento social. No importaba lo demás. No importaba si mi primera amistad era hombre o una mujer. Sólo quería jugar con ellos un rato en las tardes, haciendo cualquier cosa o quizá perder el tiempo ensimismados en las páginas de esos libros tan complicados de digerir a la primera impresión.
—No seas marica Tweek, no pasará nada. A veces creo que exageras.—Sentenció el castaño, burlándose de ver cómo parecía un manojo de nervios.
Corrección. Lo era. Sin embargo, alrededor de mi vida pensé que podría consolidar mi mundo como si se tratase de un edificio de diez (10) pisos. Las semanas pasaron, me dediqué a participar en juegos olímpicos y después las competencias. Debía admitir. Yo era como una bala pérdida.
Ingresé a la universidad el año pasado, comenzando a estudiar Leyes; tal como mis padres querían que hiciera. Las ovaciones no cesaban en el interior de mi núcleo familiar. Eran las clásicas preguntas como, "¿Y qué harás después de la universidad?" "¿Conseguirás una novia finalmente?" "¿Estarás bien en medio de tanto nerdo?". Eso me aterraba. Porque no tenía nada definido sobre mi futuro.
La vida es muy dura cuando te diagnostican con TDAH (Trastorno por Deficit de atención con hiperactividad). Ahora imagina asumir dicha condición con semejante carrera que requiere HORAS de concentración.
Y todas las noches en vela que perdí para ir con mis amigos a alguna fiesta o reunión. Todo lo que hubiese dado por ser un poco más sociable.
—Lo siento… pero ya no queremos juntarnos contigo.
Esas palabras simplemente dolían, pero desde ese momento ya de a poco posicionaba mis pies sobre la tierra. Si quería lograr algo, debía hacerlo por mi cuenta; y rápido. Ser un poco más independiente, ese era el plan de cinco pasos.
Un proyecto. Eso era suficiente. Era un proyecto en el que me había esforzado como nunca. Quizá podría parecer novato en frente de los demás, pero para mí se asimilaba a algo de valor.
"Si tan solo mis planes hubiesen salido a la perfección de no ser por…."
La segunda cosa que puede joderte la vida son las relaciones. Sí, es mágico y dulce cuando recién forjas un vínculo especial con una persona. Todo es alegría, parece que nunca caerás a un vacío u hoyo negro que solo te consumirá al final.
Mi relación con ésta chica podría definirlo entre "especial" y "amigable". Heidi Turner. Ella había acabado de salir de una relación tóxica con Cartman, a lo que podía entender a la perfección el por qué a mí se aferraba, contándome sus problemas cada noche.
Los días pasaban, los meses, parecía que ella se enfocaba cada vez más en mis planes. Ella quería ser mi compañera de trabajo. Era una mujer inteligente, eso debía admitirlo. Me ayudó en múltiples ocasiones a desarrollar mis habilidades y, quizá, hacerme creer de forma genuina que mi condición no afectaba mi vida laboral y productiva.
Hasta que….
La vi. Sus labios pegados en la boca de Cartman, ambos con la respiración agitada y al parecer habían acabado de cometer su acto más lujurioso jamás presenciado; porque el labial de la chica estaba desparramado alrededor de la boca de aquél gordo malnacido. Sus prendas se encontraban dispersas por la habitación.
Así que esta era la razón por la cual no contestaba mis llamadas…
Ella estaba ahí, de pie a punto de abrir la boca para argumentar algo a su favor, más aquél chico parecía querer protegerla; creando una especie de barrera invisible en medio de nosotros. Como si le fuese a hacer daño o maltratarla.
—Oh, p-perdón. Interrumpí algo.—Y antes que me detuvieran, cerré la puerta tras de sí. Ella sabía que la había cagado en grande.
Solté un leve suspiro de resignación, conteniendo las inmensas ganas de que tenía en ese instante de llorar. ¿Lo quería golpear? Obviamente, pero eso sólo seria usado como un rumor para los compañeros del campus. ¿Quería tratar a Heidi de zorra y otros posibles insultos denigrantes hacia una mujer feminista? Era más que claro, era todo lo que mis impulsos hubiesen querido dejarse manifestar. Una especie de torbellinos en mi interior que rogaban por ser manifestados.
¿Por qué todo conspira siempre en mi contra? Quién sabe. Parecía una obra maquiavélica hecha por el mismísimo Dios, como si me estuviese castigando por tener ESA maldita condición. Al día siguiente rompí con ella, claro está.
"Debemos hablar, necesito explicarte lo que pasó." – Primer mensaje que llegó a la notificación de mi celular.
"Se acabó, Heidi. No me escribas más" – Y lo apagué. En serio quería reventarlo contra la pared en ese jodido instante.
Porque sabía que ya todo había terminado. Bueno, bienvenido a la soltería, supongo.
Fin Tweek POV.
...
Un puño tras otro. El saco de boxeo parecía haberse estado deteriorando desde hace un par de semanas, porque con el siguiente golpe cayó al suelo.
Así como la dignidad de esos ojos aguamarina que parecían penetrarte con su mirada. Lo que más detestaba en ese mundo era perder. No. Más bien, tener oponentes que parecieran débiles físicamente pero con la fuerza suficiente en medio del ring hasta hacerte desvanecer como una rata callejera.
—¡Levántate, Tucker! ¿Qué pasó?—Aquél entrenador lo contemplaba desde arriba, posicionando un pie encima de su espalda hasta hacerla crujir.—¡Esperaba más de ti! Ya terminamos por hoy.
Su respiración se encontraba agitada, con su pecho subiendo y bajando al mismo tiempo que rogaba por recuperar la compostura; deshaciéndose de aquél dolor inmenso que recorría su columna vertebral. El entrenamiento era bastante duro, y con el pasar de los meses se tornaba cada vez peor.
Se incorporó en la banca tan pronto como sus ojos hicieron contacto con su oponente. Era una forma neutra de decirle "a la próxima no te dejaré las cosas tan fáciles" . Eso transmitía su mirada, clavándole un montón de cuchillos con sus pensamientos.
Las luces se apagaron en aquél recinto. Todos estaban saliendo, conversando entre su propio grupo de amigos. Tucker de nuevo había salido de forma precipitada, luciendo indiferente durante el camino a casa.
Su cuerpo se estremeció de pronto al sentir un golpe leve en su espalda. Se giró, a punto de maldecir a la persona que se había atrevido a golpearlo de esa forma, más calló al observar la sonrisa burlona proveniente de su mejor amigo; Clyde.
—¿Y esa cara? ¿Enojado porque te vencieron en el ring por primera vez?
El silencio sepulcral a modo de respuesta, fue suficiente para que Donovan soltara una carcajada.
—Me enferma simplemente. Ese entrenador no sabe apreciar mi trabajo.—Protestó a modo de queja, desviando la mirada. Quería sonar lo más imperturbable posible.
—Creo que es hora que dejes el ring y vayas por cosas prácticas.—Sentenció su amigo, enfocándose mucho en un objetivo clave.—No puedes entrenar por siempre acá. Sabes que te inscribiste hace ocho meses para lograr una meta.
—No me inscribí para lograr nada. Solo lo hice para aumentar mi masa muscular, es todo. Son cosas básicas de deportistas.
Estaba a punto de seguir su camino. Lo único que quería era llegar a casa, tomar una ducha y seguir entrenando con un saco de boxeo hasta observar un ligero avance en su cuerpo.
Sin embargo, sabía que su amigo era de esas personas persistentes que una vez tocaban levemente un tema, seguían la corriente hasta que alguien se atreviese a propinarle una bofetada con el único propósito de hacerle caer en la realidad.
—¿Qué tal esto?—Le planteó el castaño; obstaculizándole el camino a medida que éste seguía el paso.—Buscaremos un trabajo mañana para ti donde puedas poner en práctica tu ejercicio. A primera hora. Si no te gusta nada, dejo de joderte.
—No voy a madrugar solo para buscar trabajo como vagabundo pidiendo limosna.—Le recriminó, ahora si con el ceño fruncido.
Por un momento pensó que su amigo seguiría hostigándolo con el tema del trabajo. Sin embargo, su sorpresa fue mayor en cuanto él retomó su camino a casa y Donovan ya no lo seguía como un perro faldero. Al contrario. Él estaba cabizbajo, tomando la otra ruta para dirigirse a su propia casa.
Ese sentimiento de culpa. No sabía qué hacer, o qué decisión tomar. En parte, era cierto lo que le decía. Ya llevaba una gran trayectoria practicando lo que le apasionaba: el boxeo. ¿Qué no era ya momento de brillar y ser alguien en medio de tanta obscuridad?
"Carajo. Juro por Dios que me pegaré un tiro si no me sale nada mañana. Pero antes, mataré a Clyde por hacerme sentir un desgraciado con la vida"
Un buen deporte no es nada si no lo pones en práctica algún día.
El ruido de la grabadora lo hizo revolverse en su habitación. Comenzó a reproducir una canción al azar, aventándola al suelo sin importarle nada ya.
Entonces, "Rich Kids" de Medicine, comenzó a sonar; siendo opacado la parte del coro y verso final con los golpes que Tucker propinaba a aquél saco una y otra vez.
Notaba de a poco cómo sus piernas flaqueaban con cada golpe que recibía, sus brazos pedían a gritos un poco de descanso y ahora su respiración se tornaba cada vez más pesada. Sentía que estaba BASTANTE débil físicamente. Se maldijo en sus adentros; decepcionado de sí mismo.
—¡Maldición!—Gritó a lo bajo, apretando los ojos con fuerza. Se sentó en su cama, tratando de controlar sus latidos. Contempló el techo de su habitación por primera vez.—Pondré la alarma para las seis (6).
Buscar empleo, si claro, como si fuese lo más fácil del mundo.
...
En el transcurso de la mañana se habían enfocado dos personas en dirigirse a agencias publicitarias, buscar teléfonos por las miles de páginas amarillas del directorio; desilusionados con ofertas tan pobres, pero otras que prometían mucho y a la vez nada.
—¿Qué? ¿Ni siquiera como repartidor de comida china? ¡Oigan, pero…!—Y colgaron. Estaba con la mandíbula abierta, a lo que azotó el teléfono.
Donovan parecía ser la única persona que le preocupaba tanto que su amigo consiguiera un trabajo decente, pero ninguna oportunidad se asomaba tras la ventana de su casa.
El pelinegro se encontraba recostado en el sillón de su casa, con el mando del joystick y sus ojos pegados en el televisor; muy concentrado en ganar un juego de saltos y trampas. Eso lo podría distraer un rato.
Esto hizo que colmase la paciencia de su mejor amigo y, de un brinco, se dirigió hacia Tucker; arrebatándole el mando, para así arrojarlo lejos. Aquello había sido la gota que derramó el vaso, pues enseguida reaccionó de forma intempestiva.
—¡Oye! No es mi culpa que no me quieran en ningún empleo. Por lo menos hago algo más productivo aquí en mi sillón sin hacer nada que llamar a cientos de números.
Y si aquél timbre en su puerta no hubiese sonado esa mañana, quién sabe cómo hubiese terminado todo.
Como si esa visita hubiese cambiado el destino del chico más imperturbable de todo South Park.
Antes que Tucker hiciera nada, el castaño soltó un gruñido y se dirigió hacia la puerta; bastante conmocionado. Sus orbes parecían salirse de sus cuencas, porque la visita no era nada más ni nada menos que los padres de un chico adicto a la cafeína.
—Em, ¿Hola? ¿Les puedo ayudar en algo?
—Si, esto…—Las palabras temblorosas del Señor Tweak sonaban como una grabadora en modo repetición. Sonaba inseguro.—¿Podemos hablar con Craig Tucker?
Esas voces sonaban familiares, algo que hizo que el mencionado pegase un brinco hacia atrás. Definitivamente no se esperaba esa visita. No era que odiase al hijo de éstos, pero sí que habían tenido una mala racha en su último encuentro de hace un par de semanas.
Al toparse de frente, los invitó a ambos a sentarse y así intentar entablar una conversación amena. Aunque la pareja demostraba nervios, buscando las palabras adecuadas.
—¿A qué se debe la visita, si puedo saber?—Decidió él mismo comenzar la charla, ya sonando un poco impaciente porque nadie había tomado la palabra hasta entonces.
—Escuchamos que estás practicando desde hace muchos meses.—Respondió la mujer de forma dubitativa, como buscando la aprobación con la mirada de éste. Él asintió.—Si, boxeo. Verás, necesitamos que hagas algo por nosotros.
—¿Qué sería eso?
Antes de poder responder siquiera, Clyde cortó el ambiente de improviso, saltando hacia la mesa como si se tratase de un chimpancé emocionado por descubrir algo.
—¡Es un trabajo, no es así! Cuenten con nosotros.
La cara de shock en Tucker era simplemente indescriptible. ¿Por qué se atrevía a decidir las cosas por él?
El miedo se intensificó tan pronto cómo, al mirarlos de costado a ambos, éstos asintieron levemente y con algo de… ¿Temor, quizá?
Oh no. Era un trabajo. No quería asumir esa responsabilidad tan pronto.
—Nuestro hijo tiene TDAH.—El Señor Tweak hizo un breve pausa antes de continuar, sin esperar la reacción de los muchachos.—Queremos que seas su guardaespaldas.
Un silencio incómodo invadió de pronto toda la residencia. Ahora ya nada parecía gracioso, porque en serio había acabado de asumir la responsabilidad de una especie de niñero en ese instante.
Ahora la pregunta fundamental era, "¿Cómo demonios seria el guardaespaldas de un niño con tal condición?". Miles de pensamientos catastróficos se desenvolvían en su mente, escenarios donde era probable que él terminase asesinando a Tweek.
Porque NADA se comparaba a lo que sus padres le estaban pidiendo desde el fondo de su corazón.
"Si esto es una pesadilla, despiértenme pronto"
Nada que agregar. Espero les haya gustado esta especie de piloto. Lo interesante comenzará a partir del próximo uwu no se deben preocupar por las actualizaciones, pues ya llevo adelantado una parte de este fic.
Me alegra compartir esto con ustedes. Parte del aviso: también habrá Bunny y Style, but éstas se manifestarán un poco más tarde que la principal.
¿Tweek con TDAH diagnosticado? HAHAHA, pues eso se veía venir de nuestro pobre rubio con nervios, pero me gustaría profundizar más en esto en éste fic. Espero conseguirlo.
¡Hasta la próxima! El 19 de este mes viajaré a Perú. ESTOY TAN EMOCIONADA.
Besos y abrazos, XOXO.
