Cap 12: "El hielo que cubre su corazón"

—¿Eh? ¿Estaba al tanto de que vendríamos? —comento Kon —Creí que la comunicación en esta parte era complicada.

—¡Dios mío! ¡¿Como puede estar así?! —Kenny se froto los brazos, al ver que Hilde solo portaba su atuendo de patinadora —tan solo de verla me da escalofríos.

La mujer de cabello negro, movía ligeramente la cara a los lados, admirando al grupo de beyluchadores.

—Yuriy, haz traído muchos amigos contigo —sonrío.

—Hilde, ellos están aquí para ayudar —Tala intento dar un paso hacia ella —permite…

—¿Ayudar?— retrocedió un tanto —Lo siento Yuriy, creo que eso es un poco tarde —su sonrisa se borro de repente —… pero esta bien, no es como si hubiesen podido hacer algo de todas formas —volvió a sonreír.

—¿Yuriy? —susurro Tyson, entrecerrando sus ojos hacia Ivanov.

—Es el verdadero nombre de Tala —respondió Bryan.

—¡¿Que es lo que sucedió aquí?! —pregunto Max —¡¿Donde están los Saint Shield?! ¡¿Donde esta Mariam?!

Ignorando el resto de cuestionamientos, la otra continuaba observándolos con la misma expresión que parecía una mascara de ligera sonrisa y ojos fijos.

—Debe haberles costado mucho llegar hasta aquí, lamento los inconvenientes pero no era necesario… Por favor vuelvan por donde vinieron.

—¡¿Que?! —exclamo la mayoría.

—¡Escucha Elsa! ¡No hemos viajado desde tan lejos y por tantas horas solo para darnos la media vuelta e irnos! —vocifero Granger.

—¡Es verdad! ¡No vamos a permitir que congeles Rusia —lo apoyo Ray.

—¿Rusia? —hablaba de manera sosegada al mismo que volvió a deslizarse por el lugar, como si estuviese dando un paseo —Siglos atrás, San Petersburgo fue considerada la ventana de Rusia hacia el mundo —se detuvo, un poco mas cerca de ellos —Rusia solo es el comienzo, el frío se extenderá y el hielo cubrirá toda la tierra…

—¡Una segunda era de hielo! —exclamo Kenny.

El silencio rodeo la sala justo al momento en que la melodía había llegado a su fin, lo que provoco que volvieran a poner atención al frío que los rodeaba.

—¡Hilde! ¡Eso es una locura! —Intervino Kai.

—Oh… Kai, ha sido un tiempo ¿Como esta tu abuelo? ¿Todavía se dedica a destruir la vida de otros?

El empresario apretó los dientes y arrugo el entrecejo.

Orillado por el agotamiento y el incesante frío, Granger comenzó a perder la paciencia.

—¡Dejemos la charla! ¡Es momento de la acción! —Tyson ya había preparado su beyblade, listo para iniciar el enfrentamiento.

Hilde suspiro, no parecía tener mucho interés en batirse contra ellos.

—Muy bien, si tanto insistes.

—Espera, Tyson, yo lo haré —dijo Hiwatari —me enfrentare a ella.

—Ni hablar.

—Esta bien, pueden ser ambos, es mas, pueden ser los cuatro no tengo problema con ello.

—Sabes, no me agrada la gente soberbia —aclaro el peliazul. A lo que Hilde solo sonrío de nuevo.

Tal y como sucedió con los Bell, seria un combate sin referí, el medio del salón donde descansaba el trono rojo cubierto en hielo seria la "arena" para que los blades se enfrentaran entre ellos.

La cuenta fue por parte de Bryan.

—3, 2, 1…

Dragoon y Dranzer salieron como si los lanzadores fueran un par de cañones arrojando los blades cuales balas, directo al centro encontrándose con el blade de Hilde.

Uno por cada lado, ambos blades de ataque fueron directo a una embestida contra el que era de color metálico, que dependiendo el ángulo por donde se mirara, tenia un destello claro u oscuro. Al ver que pretendían golpear su blade al mismo tiempo, el de la patinadora se apresuro para encontrarse con Dranzer y se engancho a este, aprovechando que los "alerones" de su anillo tenían una forma ligeramente inclinada hacia arriba. El blade de Hiwatari intento liberarse pero el otro no se lo permitió, comenzaron a dar vuelta al mismo tiempo como si estuvieran haciendo un dueto, siendo el otro blade el que estaba llevando el liderazgo.

—¡¿Que rayos?! — dijo Hiwatari, irritado de no poder controlar su beyblade en ese momento.

—¡No te preocupes, Kai, aquí vamos! —Dragoon avanzo para golpear el blade metálico y fue entonces que este libero a Dranzer haciendo que este mismo embistiera con una gran fuerza al de Granger.

Ambos blade estuvieron a punto de perder el equilibro en el hielo.

—¡Eso estuvo cerca! —dijo Max.

—Esta bien, eso no es nada —respondió Tyson, con el ceño fruncido.

—Si, tienes razón, aun estamos comenzando — Hilde mantenía una leve sonrisa confiada —no subestimen el poder de Kyurem.

—¡De ninguna manera! —el recuerdo del enfrentamiento contra Tristan, inundo la cabeza del peliazul, que ya no dudaba en desplegar su poder ante los guardianes de la espiral —¡Y tu tampoco deberías subestimarnos a nosotros!

Nuevamente, el par de bladebreakers se lanzaron contra su oponente y este parecía evitar sus impactos. Deslizando su punta sobre el hielo, de manera grácil, Kyurem evitaba ser tocado.

—¿Por que se desplaza de esa manera? —pregunto Max.

—Controla muy bien el movimiento de su blade, y no solo la velocidad, también la dirección e inclinación de sus giros —explico Kenny —esta aprovechando el hielo de la pista para aventajar a los otros.

—No es así —respondió Hilde que había escuchado claramente a "el jefe" —No necesito del hielo para que mi blade se deslice de esta forma.

—Pero eso afecta a tus oponentes.

—¡oh!… ya veo.

Tomando impulso mientras giraba alrededor de Dranzer y Dragoon, Kyurem prácticamente dio un salto por su cuenta. Sin dejar de girar en el aire y alcanzando una altura considerable se posición al medio, donde se cubrió completamente de hielo, uno tan grueso que termino por formar una gran estalactita dejandose caer sobre la arena, el golpe fue tal que sacudió las ventanas y las estatuas, fragmentando el hielo donde los blades estaban contendiendo y dejando el piso libre.

—¿Así esta mejor? — pregunto mientras su blade, ya libre, seguía girando.

Los otros se quedaron un tanto absortos por lo que había pasado.

—Si solo tratan de embestirlo, será contra producente, Hilde sabe que sus beyblades son principalmente de ataque por eso no va a dejar que la toquen con facilidad —explico Bryan.

—Entonces, lo mejor será una estrategia combinada — sugirió Ray.

El trabajo en equipo parte de Tyson y Kai sonaba un tanto complicado dado su historial, pero el paso del tiempo entre ellos no había sido del todo perjudicial.

Dragoon y Dranzer tomaron direcciones opuestas, el blade blanco de vivos azules y plateados fue tras Kyurem, mas sin la intención de tocarlo directamente.

—¡Muy bien, Dragoon, es hora!

Rápidamente, el blade de Granger comenzó a girar alrededor de su contrincante, pretendía encerrarlo en la centrifuga de su poderoso tornado. La fuerza de este era tal que incluso destellos de energía se percibieron naciendo de Dragoon.

Kyurem sucumbió ante la presión del tornado, pero los ojos de su poseedora estaban en Dranzer.

—Ella ya se dio cuenta —dijo Tala a lo que Max y los demás voltearon a verlo.

Dragoon tenia a Kyurem retenido de manera que este no podría contra atacar ni mucho menos ejecutar el ataque previo como una estaca de hielo, tan solo unos segundos restaban para que Dranzer lo golpeara con su anillo cuales alas de fuego.

—¡¿Que?! —exclamo Kai, al notar que el blade enemigo estaba lentamente regresando al suelo.

—¡Esta congelando a Dragón! —vocifero Kenny

No habían podido percibirlo al inicio, dada la velocidad y la fuerza del viento de Granger, no notaron que Kyurem no dejo de girar por su cuenta mientras estaba suspendido y aprovechando la ventisca del tornado, la combino con la suya propia, creando así un viento escarchado que estaba impregnando el blade de Tyson.

—¡Dragoon esta…

Hiwatari no demoro y a pesar de que su estrategia estaba siendo contra atacada, aun así decidió aprovechar la leve ventaja que aun tenia y no retrocedió con su ataque.

—¡Vamos Dranzer!

Las flamas del blade rojo que salían por el poder y la velocidad chocaron contra su oponente, forcejeando uno contra otro.

—¡Kyurem! ¡Enfria a Dranzer!

Con la orden de su beyluchadora, Kuyrem se aferro aun mas al blade de Hiwatari, haciéndolo girar a su ritmo, pero las vueltas incrementaban su velocidad, impidiendo que este pudiera moverse. Los giros no cesaban, arrastrando consigo a Dranzer hasta elevarse juntos y soltarse repentinamente, había perdido su potencia y con esto la energía calórica de sus anillos.

Un destello nació del centro de la bestia bit ancestral, el resplandor se acrecentó conforme seguía girando suspendido al aire, la ventisca previa había disminuido aun mas la temperatura y ambos blade, fueron alcanzados por un rayo gélido.

Dragoon y Dranzer cayeron inmóviles dentro de un bloque de hielo.

El silencio perduro unos segundos, Tala bajo la cabeza para ocultar su expresión de frustración al contemplar la derrota de sus aliados.

—Son increíbles oponentes —dijo patinadora deslizándose hacia los blades que estaban dentro del hielo.

—¡Espera! ¡¿Que haces?!

—Ustedes perdieron, ahora sus bestias bit me pertenecen.

—¡¿Que?! —Tyson intento correr para detenerla, mas no pudo ni llegar a la mitad de la arena.

Una gran ventisca comenzó a hacer retroceder a los intrusos, era tan fuerte y helada que les impedía mirar al frente con claridad.

—¡Hilde detente! —exclamo Ivanov —¡No hagas esto…

Con la mano en alto de la beyluchadora, las ráfagas del viento frío se intensificaron, abriendo toda puerta y ventana del lugar.

—Vayan a casa, abracen a sus seres queridos y aguarden a que el hielo los alcance.

Los siete hombres fueron empujados hasta la salida del palacio de invierno, donde una vez que aterrizaron en la nieve escucharon el retumbar de las puertas que se cerraron.

—¡Maldita! —Tyson fue el primero en ponerse de pie e ir a golpear en la madera labrada —¡No puedes quedarte con Dragoon! ¡Te enfrentare de nuevo!

—¡Tyson calmate! —Max y Bryan intentaron alejarlo.

La tensión de los beyluchadores se incremento, volvieron al campamento de Moscú, agotados, frustrados y con una derrota encima.

A Kenny lo alivio saber que en el transcurso de ese tiempo su novia ya estaba mas repuesta e incluso no demoro en interrogarlo para saber lo que había ocurrido y los datos obtenidos.

La noche comenzaba a caer y con eso la temperatura, la cena se servia en dos edificios, pero los bladebreakers tuvieron el privilegio de comer en la residencia Kuznetsov, abrigados por la calidez de la familia de Bryan y una chimenea de piedra.

—Max y Charlotte asistieron a Miroslava a servir la comida, mientras los demás aguardaban con caras largas.

Acabada la cena, los mas pequeños buscaron refugio en sus camitas donde Charlotte tuvo un lugar, Kenny y Lindsay también cayeron presa del sueño gracias a los arrullos de la anfitriona de la casa.

Pero no fue lo mismo para el resto de los bladebreakers.

Irritado por la derrota, Tyson se encontraba fuera de la casa, intentando encender uno de sus cigarrillos que se había humedecido por la nieve.

—¡Mierda! —dijo y termino por arrojar la pieza de tabaco.

—Que lanzamiento tan malo —Tala le extendió un cigarrillo totalmente nuevo y le compartió la lumbre con la que había encendido el suyo —Descuida, Hilde no va a destruir tu blade, mucho menos tu bestia bit.

Eso no mermaba la expresión amarga del peliazul.

—…Es una bruja.

—Vuelve a decir eso y apagare mi cigarrillo en tu ojo —su amenaza provoco una ligera risita en el japonés.

Los dos dejaron ir una bocanada tratando de calmar sus nervios.

—Gracias Yuriy… no sabia que fumabas.

—No lo hago realmente, digamos, que es una excepción… y para ti, soy Tala.

—¿Por que? ¿Que no era Yuriy tu verdadero nombre?

—Casi todo mundo lo conoce como Tala, fue la identidad que Boris le dio —Bryan, junto a Max y Spencer, se aproximaron con tazas humeantes de algún tipo de bebida ligeramente dulce que repartieron a los otros.

—¿Y no lo odias? —continuo interrogando a Ivanov.

—No, es parte de mi pasado y me sirve de recordatorio.

No demoraron Kon y Hiwatari en unirse, este ultimo manteniendo una distancia prudente de los demás, tan solo lo suficientemente cerca para escuchar a sus compañeros.

—Kenny ya se durmió, pero menciono que el y Lindsay trabajaran en una estrategia basados en la información que recabaron.

—Es cierto, no perdamos los ánimos, después de todo tenemos a Driger y a Drasiel —sonrío Tate.

No eran los únicos aun despiertos, todavía alcanzaban a contemplar las fogatas de los demás que se habían agrupado.

—¿Que paso con el cuarto de ustedes? El de la nariz —pregunto Tyson.

—¿Ian? —respondió Spencer.

—Si, él.

—Después de que la liga se termino, emigro a la parte este del país, le va bien, aun que sigue soltero y un poco arisco.

—Ustedes se mantuvieron en contacto después de todo, y eso que parecían ser muy fríos —rió Max —realmente uno nunca termina de conocer a las personas, me alegra por ustedes.

Los antiguos Blitzkrieg boy arquearon sus labios a manera de agradecer y concordar con las palabras de Tate.

—¿Y que hay de ustedes?

—Oh, yo vivo con mi hermana en America, Kai y Tyson están en Japón y Ray, bueno ustedes saben que se caso.

—Tengo una pequeña —saco su móvil para presumir a Lin.

—Eso es genial, los niños son increíbles —sonrío Bryan.

—Si, ya vimos que te gustan —comento Tyson sin mesura, debido a los tres infantes que el mismo Bryan había presentado durante la cena —¿Que no tienes televisión?

—¡Tyson! —Max le dio con el codo por su imprudencia.

—Lo siento.

—Supongo que tu estas con esa chica, Hilary ¿no?

La pregunta de Bryan hizo recordar al antiguo campeón, que aun no había intercambiado palabra alguna con la chica, y en ese momento le peso su ausencia.

—Bueno, no estoy seguro…

—¿Rompieron?

—No pueden romper si no son nada ¿No es lo que Hilary te dijo? — El agudo comentario se deslizo de la afilada lengua de Kai, sin dejar pasar la oportunidad de molestar a su rival.

—¡No es así! ¡Cállate Kai, vuelve a tu rincón oscuro!

—¿No son pareja? —continuo Bryan.

—…Si, eh, hmmm, bueno es que ella esta molesta ¡Este no es momento para hablar de eso! —frunció el ceño.

—Tyson es muy orgulloso, el simplemente asumió que Hilary es su chica, y no lo culpo por que viven juntos.

—¡¿Tu también Max?!

—Solo creo que deberías hablar con ella y arreglar las cosas, pídele que sea tu novia y asunto resuelto…

—El tiene razón —intervino Tala sin dejar de mirar la pantalla de su teléfono —Ya no estamos en edad de guardarnos las cosas, independientemente de quien haya tenido la culpa o no, si la quieres solo díselo antes de que te arrepientas…

La manera en la que había dado su pequeño discurso provoco en los otros un sentimiento melancólico y se mantuvieron en silencio unos segundos, recordando a aquellas personas que hacían especiales sus vidas.

Movido por la curiosidad, Ray deslizo sus felinos ojos para saber por que el pelirrojo observaba su celular pese a que no había sistemas de comunicación y ahí capto la imagen que Tala contemplaba fijamente, era el fondo de su pantalla, una foto donde vestía su uniforme de capitán con una expresión en la que trataba de mantenerse serio pues Hilde lo estaba abrazando por la cintura, pegando su mejilla a la de él.

Fue una sorpresa para Kon, pero la fue aun mas al ver que Kai se había acercado y también estaba viendo la imagen a espaldas de Ivanov.

—…Co, como ¿Como conociste a Hilde? —Interrumpió la incomodidad del silencio, con la intensión de que el empresario dejara de husmear igual que él.

Tala, aspiro un poco mas de su cigarro y después lo apago, mientras su mirada se perdía en el humo y en sus recuerdos…

—¡Corre! ¡Apresurate!

Resonaban entre las calles y callejones los apresurados pasos de dos niños que corrían con todas sus energías puestas en ello, sus corazones palpitaban por la agitación, pues si los atrapaban, estarían condenados.

—¡Por aqui!

Ambos provenientes de hogares rotos y difíciles, se habían convertido en un equipo que se dedicaba a hacer lo posible por sobrevivir. Ya eran bien conocidos, el par de "bribones" "las pequeñas escorias de la calle", así los nombraban, por que se dedicaban a tomar lo que no les correspondía, algo que a cualquier persona honesta le habría colmado la paciencia, aun si ellos lo hacían solo con el propósito de llenar sus estómagos o evitarse una golpiza.

Sin embargo, esta vez no contaban con que la persona a la que habían timado, no estaba dispuesta a tolerar que se burlasen de el y se llevaran su mercancía. No era la primera ni la segunda ocasión en la cual, ese par de ladronzuelos pasaba por su negocio, y por ello, decidió tomar medidas extremas.

—¡Malditos mocosos! — Haciendo a un lado su abrigo mientras corría detrás de los pequeños, desenfundo su arma de fuego y sin detenerse a punto a estos y tiro del gatillo.

Fallo el primer tiro, no era fácil darle al blanco cuando este era tan escurridizo, no obstante los chicos se pusieron sumamente nerviosos, las cosas se habían tornado complicadas, ya que jamas se habiten enfrentado a las balas.

—¡Diablos! ¡No se cansa! —exclamo agitado.

—¡¿Que haremos?!

El de menor estatura sabia que el hombre solo podría perseguir a uno de ellos si se dividían, pero a quien siguiera corría el riesgo de ser víctima de su arma.

—¡Bryan, a la izquierda! —indico al otro y este le obedeció.

Que gran y terrible sorpresa se llevo, al darse cuenta que su compañero lo había desviado a propósito para que el encolerizado hombre se olvidara de el.

—¡Yuriy! —exclamo, con una expresión desencajada.

Su amigo se había puesto como carnada.

El pequeño de cabello rojo no dejo de correr, llegando hasta la parte boscosa, aun era perseguido al tanto que hacia a un lado las ramas y las hojas, finalmente, la naturaleza decidió que era el momento de afrontar las consecuencias. Yuriy, tropezó con una raíz y rodó algunos metros hasta lo profundo, por suerte, su cuerpo se había hecho resistente a los golpes y esto le permitió ponerse de pie una vez que se detuvo por la caída, sin embargo, el hombre ya lo había alcanzado.

—Esto es mejor de lo que esperaba, acabare contigo, nadie va a extrañar ni buscar a alguien como tu —levanto su pistola y apunto al pequeño que se quedo paralizado pensando que su vida acabaría en ese momento.

El pequeño cerro los ojos al escuchar un sonido fuerte y los abrió al saber que todavía respiraba.

Aquel sujeto estaba en el suelo y sobre de el, con un pie sobre su mano para evitar que alcanzara el arma y el otro en su cuello, una chica lo contemplaba mientras sujetaba la gruesa rama con la que lo había derribado por detrás.

—Esta es una propiedad privada —presiono la mano del hombre —hay guardias en el perímetro y todos están autorizados para dispara a cualquier intruso, solo debo hacerlos venir con esto —Saco un pequeño silbato —así que, señor, le daré dos opciones, o se larga de aquí o será su cadaver el que descanse bajo la capa de hielo de este lago —insistió con el peso de su bota sobre el cuello del sujeto mientras lo contemplaba con una expresión sumamente fría.

Intimidado principalmente por la aterradora y vacía mirada de la jovencita, le tomo la palabra y huyo del lugar tan pronto como pudo.

La niña observo como el sujeto desaparecía entre los arboles y luego fijo su vista en el arma que debido a las prisas el otro había olvidado, la levanto y la sostuvo entre sus manos un par de segundos, después, llevo la punta del cañón hasta su frente y sus pulgares al gatillo, cerro los ojos y como si estuviese tomando valor cerro los ojos.

—¿Se ha marchado?

Escucho e inmediatamente oculto el arma tras de si.

—Si —respondió en dirección al árbol de donde provenía la voz, era Yuriy que aun continuaba ahí —Lo siento, no pensé que todavía estuvieses aquí.

—¿Es verdad? — pregunto asomando media cara —¿es verdad que hay guardias armados por todo el lugar?

—¿Eh? Ja, ja, ja, no… bueno hay en las entradas pero no van a disparar solo por que si.

—¿Y el silbato?

—Ah, eso, es solo un juguete, venia con una goma de mascar pero no sirve.

El chico finalmente salió de su pequeño escondite y ambos se tuvieron de frente, ella era mas alta, lo que indicaba que quizás le llevara un año o poco mas, pero su actitud la hacia parecer mucho mayor.

—¿Te encuentras bien? Esa fue una caída horrible.

Los dos se sentaron mas cerca de la orilla del lago, donde al parecer la niña tenia sus pertenencias.

—No es nada.

—Claro que lo es, tienes algunos raspones, déjame ver.

—No.

—¡No seas tímido, ademas, te esta sangrando aquí! — obligándolo un tanto, ella comienzo a limpiarle el rostro con un paño limpio y húmedo.

Yuriy no estaba acostumbrado a la amabilidad de los extraños, pero después de que ella ahuyentara al hombre que lo intento lastimar, pensó que quizás estaba en deuda.

Mientras la otra le limpiaba la cara y las partes expuestas, el la estudio al tenerla tan cerca. En su vecindario había varias niñas, las cuales vestían lo que podían y sus ropas casi siempre estaban remendadas o sucias, eran muy delgadas y algunas tenían una actitud un tanto grosera, entendible debido a la manera en la que vivían, aquella chica era diferente; sus ropas parecían ser finas, su cabello lucia limpio y brillante, toda ella olia bien, sus mejillas y sus labios tenían un color saludable y cuando lo miraba a los ojos le sonreía.

—Debe ser rica —pensó y mientras estaba perdido en su propia cabeza, no se dio cuenta que la otra intento levantar la parte superior de la ropa —¡¿Que haces?!

—Rodaste cuesta abajo, quiero saber si tienes algún golpe…

—¡No!

La chica hizo una mueca inconforme.

—No voy a hacerte nada malo, solo quiero asegurarme de que estés bien.

—¡Ya te dije que lo estoy!

—De acuerdo —exhalo y se puso en pie, se despojo de su grueso abrigo y se lo coloco al otro en un solo movimiento.

—¿Por que me pusiste esto?

—Tanto quieres evitar que te vea, pues déjatelo para que no te siga insistiendo.

El otro la continuaba observando mientras revisaba sus pertenencias, tarareando algún tipo de canción.

—¿Como te llamas?

—Yuriy… Yuriy Ivanov.

—Mucho gusto Yuriy, yo soy Hilde.

—¿Solo Hilde?

Una sonrisa por parte de la otra fue su respuesta y regreso hasta él con algo entre sus manos.

—Dime Yuriy ¿tienes hambre?

Ante los ojos del pelirrojo, desempaco un gran contenedor con porciones de tres comidas diferentes, tenia años sin contemplar tanta comida diferente en un solo plato.

La otra tomo como un sí, el que contemplara casi babeando el alimento.

Guiado por su hambre, el pequeño devoro casi todo lo que estaba dentro y ya hasta el final, se dio cuenta que Hilde no comio absolutamente nada, tan solo lo miraba, apoyando su rostro con la mano, sonriendo.

—¿No comeras?

—No, estoy en entrenamiento así que no debo comer demasiado —le aproximo una botella con agua y volvió a limpiarle el rostro por las migajas.

—¡Hey! ¡No soy un niño!

—Si lo eres, je, je, uno muy lindo.

"Lindo" otra cosa que hacia mucho que no le habían dirigido, es mas, tantos años pasaron desde que su madre que lo abandono le había dicho eso que no recordaba si era parte de la realidad o un recuerdo que el se invento. —No soy…

—Claro que si.

Le volteo la cara para que no lo viera estar apenado.

—Tu… ¿tu vives por aquí? Nunca te he visto en la ciudad.

—Si, vivo cerca, pero mi abuelo no me deja salir de la propiedad.

—¿no vives con tus padres?

—No, mis padres murieron.

—Ya veo, tengo un amigo que también vive con su abuela.

—¿Ah si?

Ella ponía mucha atención a todo lo que el niño decía o contaba, pero al recordar a Bryan y que lo había hecho desviarse, sintió la necesidad de regresar.

—¿Ya te vas?

—Si, gracias por la comida.

Los dos estaban parados a una corta distancia, el con la cabeza levantada y ella con la mirada hacia abajo.

—Bueno, me agrado hablar contigo Yuriy —se quito la bufanda y se la puso alrededor del cuello —cuídate y aléjate de los hombres malos.

—Si…

Yuriy se alejo a paso lento y le fue inevitable voltear atrás antes de tomar el sendero, para ver a la niña una vez mas, ella le hizo un ademan de despedida mientras le sonreía.

Por el invierno, de camino a casa ya estaba oscuro, sabia que para esa hora su padre debía estar aguardando a la puerta, completamente borracho y furioso, así que se escabullo por la parte de atrás de su casa y entro por la ventana, con mucho sigilo, en ese instante se contemplo en el reflejo de esta, sorprendido al ver como un poco de agua y un par de prendas le habían devuelto su dignidad.

Esa noche, Yuriy durmió con el abrigo puesto.

Al día siguiente, se reunió con Bryan quien preocupado había corrido hasta el pelirrojo.

—¡No pude dormir bien por que no sabia que habías logrado evadir a ese sujeto!

—Estoy bien.

—Yuriy ¿que hay con esa ropa? —lo observo de pies a cabeza —y hueles como a niña.

—Ah, es por que una niña me las dio —A groso modo, Ivanov le relato lo ocurrido tras el incidente del comerciante armado.

—Vaya, yo preocupado por ti y tu estabas muy cómodo comiendo y jugando.

—No estaba jugando —medito un poco y luego viro el rostro en dirección hacia donde había conocido a la chica —Nos vemos mas tarde.

—¿A donde vas?

—A devolver la ropa.

—¡¿Que?! ¡¿Devolver?! ¡Pero si te pueden dar buen dinero por esas prendas! ¡Yuriy!

El otro no lo escucho, pese a que robar era algo común para ellos, no entendía por que sentía la necesidad de devolverlas.

Logro entrar al lugar con facilidad, saltando la malla de metal que rodeaba la propiedad, no recordaba muy bien el camino exacto, sin embargo, algo atrajo su atención, era música, una melodía que se escuchaba mas fuerte a cada paso que daba hacia la orilla.

Cuando dio con el objeto que reproducía la melodía, se encontró con la niña que estaba sobre el lago, patinando.

Yuriy la observo, como su sus movimientos, sus giros y su expresión fuesen uno con la música, parecía contar una historia mientras se deslizaba en el hielo, una que le dejaba un nudo en la garganta, pero aun así…

—Es, hermoso —murmuro sin despegar sus ojos de ella.

La canción termino y el aplaudió por impulso, atrayendo la atención de Hilde.

—¡Yuriy! —pestañeo sorprendida de verlo —Creí que no volverías.

—¡Eso fue increíble!

—Gracias —sonrío.

Los dos se reunieron a la orilla para saludarse, fue entonces que el pequeño aprovecho para devolver sus cosas, algo que cambio el semblante de ella.

—Como te podrás dar cuenta, Yuriy, yo ya tengo uno abrigo puesto, no puedo ponerme dos así de gruesos.

—Pero es tuyo.

—Si, bueno… ese color es un tanto masculino para mi… por que ¿por que no lo guardas por mi? Puedes usarlo sin problema…

—¡No quiero que me tengas lastima! ¡Solo por que eres rica no significa que tengas que darme cosas por lastima!

Hilde levanto las cejas y abrió los ojos por completo.

—Yo… no te tengo lastima —lucia seria —esta bien si no lo quieres, puedes ponerlo sobre mi mochila —se dio la vuelta y regreso al hielo.

Y así lo hizo, dejo ambas prendas y se dispuso a volver por el sendero, pero se detuvo a los tres pasos. Continuo contemplando a la chica dar giros sobre el hielo, el sonido de las cuerdas y los demás instrumentos lo llenaban de melancolía y lo conmovieron de ver como el personaje que ella interpretaba, parecía querer alcanzar el cielo y al no hacerlo, se marchitaba en la tierra. Se sintió un tanto identificado con ello.

—¿Uh? imagine que ya no estarías aquí —dijo ella, una vez que termino su rutina y lo encontró sentado junto a sus cosas.

—Lo siento, no quise ser grosero… estas ¿estas molesta?

—En absoluto, en realidad estoy impresionada por que Yuriy tiene mas orgullo del que pensé —se quito los patines y se sentó junto a él —Si te ofendí, te pido disculpas, tan solo quería compartir.

—¿Compartir?

—¿Tu no compartes algunas de tus cosas?

—Si, Bryan y yo nos dividimos la comida o lo que encontramos.

—Ah, si tu amigo… Ahora entiendo, Yuriy no me considera su amiga por eso no quiere aceptar las cosas, es comprensible, apenas nos conocemos.

El guardo silencio un momento y observo el perfil de la chica que miraba al frente, grabando la forma de su nariz y sus labios, le pareció extraño pero ella no estaba sonriendo como generalmente lo hacia cada que le dirigía su atención.

—Tu, patinas muy bien.

—¿De verdad? —ahora sonrío —¿Que calificación me darías?

—Un ¿diez?

—Ja, ja, ja, ojalá todos los jueces fuesen como tu, aunque seria un problema, estaría distraída ante un juez tan lindo.

De nueva cuenta el volteo la cara para que no lo viera con las mejillas rojas.

—¡Ya me voy! — se levanto y se coloco de nuevo el abrigo y la bufanda —Nos vemos —dijo en un tono serio, aunque su cara tenia una expresión ligeramente infantil.

—¿Nos vemos? —susurro Hilde.

Y así comenzó, el pequeño se las arreglaba para cruzarse casi diario y visitar a la chica por un par de horas, poco a poco fue aceptando las atenciones de esta, la comida y uno que otro detalle, pero principalmente su compañía y sus mimos. Incluso, le pidió que le enseñara a patinar, esto con la excusa de seguir cerca de ella, aun cuando estaba en el hielo.

—Hilde ¿Por que todas tus rutinas son tan tristes?

—¿Te parece? No lo había notado, solo me muevo a como me siento.

—¿Te sientes triste?

Ella no respondió, simplemente bajo la velocidad un poco mientras lo guiaba sobre el hielo.

—¿Tu no te sientes triste, Yuriy?

—De vez en cuando, luego que estoy con Bryan olvido las cosas que me ponen triste… y también cuando, cuando estoy contigo.

Hilde continuo en silencio, sin mirarlo, lo que para el niño fue un aliciente ya que pensaba que se había puesto rojo por decir eso.

—Yuriy, creo que estas listo —lo soltó para que este se deslizara por su cuenta —¡lo haces muy bien! —se adelanto un poco.

Era verdad, desde el primer día, Ivanov había aprendido a patinar en una dirección, pero el sentir su mano fría y vacía, se apresuro hacia Hilde y sin previo aviso la tomo de la mano.

—Y, Yo… aun no —apretaba los dientes para no demostrar que se sentía apenado.

—Esta bien, agárrate fuerte ¿si?

Al final de aquel día, ella lo detuvo poco antes de que el se fuera como de costumbre.

—Yuriy, mañana no estaré aquí, me iré…

—¡¿Que?!

—Tranquilo —sonrío —solo será por unos días, iré a una competencia.

—Oh… ¡En ese caso deseo que ganes!

—Muchas gracias —le revolvió el cabello.

—¡Hey! ¡¿Eso por que?!

—Lo siento ja, ja, ja, es para la buena suerte.

—Bien…. Dijo con una expresión que se debatía entre el enojo y la felicidad, permitiéndole tocarlo…

La respuesta de Tala fue breve hacia los Bladebreakers "Nos conocimos de niños, antes de que Boris nos reclutara" fue todo, decidió guardar esos recuerdos y revivirlos en su mente por el resto de la noche.

Al cabo de una hora, todos ingresaron a la casa de la familia Kuznetsov para tratar de descansar y centrarse en su estrategia al siguiente día. Solo Hiwatari no pudo conciliar el sueño apropiadamente, seguía repasando lo ocurrido no solo durante el combate, sino desde que pisaron Moscú, saco de su bolsillo la nota por parte del padre de Hilde y nuevamente una voz lo llamo en su cabeza.

"Kai… necesito tu ayuda, Kai".

El empresario dio un ultimo vistazo a sus compañeros que dormían casi apilados por el frío y se dirigió por su cuenta al hangar de transporte, donde soborno a quien estaba de guardia para que lo asistiera en su traslado.

Minutos mas tarde, el capitán Ivanov también abrió los ojos, como si nunca los hubiera cerrado y se percato de la ausencia del japonés.

Agotado, Hiwatari se encontró de frente con las puertas del palacio de invierno, estas no se abrieron por si solas como la primera vez, no obstante, pudo ingresar con solo empujarlas por su cuenta. Se dispuso a tomar la ruta por la que los condujeron anteriormente, pero antes de dar un pie en esa dirección se detuvo, para seguir sus propios instintos hasta llegar a la única habitación semi-iluminada.

Como si lo hubiera presentido desde el momento que ingreso al palacio, Hilde le hablo dandole al espalda, contemplando el congelado río Neva, desde la pequeña terraza.

—No esperaba ver a ninguno de ustedes tan pronto —Se volteo despacio —¿Donde están tus amigos?

—Solo estoy yo, Hilde.

La mujer se deslizo hasta Hiwatari y sin tocarlo, contemplo su rostro de cerca.

—Luces cansado, puedes dormir aquí si lo dejas, elige la habitación que quieras, hay mil quinientas… mas no te aseguro que puedas despertar.

—Estoy bien así, creo que si me recostara, dormiría por tres días.

—Ah, se a lo que te refieres —patino alrededor de el —no solo es tu cuerpo el que esta cansado, tu cabeza, tu corazón, toda esa carga que tienes…

El no le respondió, solo movía su cabeza a manera de seguirla con los ojos mientras ella continuaba rodeándolo.

—Si no tienes cuidado, llegaras a tu limite —se dirigió de nuevo a la gran ventana abierta.

—Pensaba en pedirte la ducha —avanzo despacio a ella —pero imagino que no tienes agua caliente —dijo con la frente arrugada —…Se supone que es aquí donde te ríes.

—Oh… ¡OH! Ja, ja, lo siento, con esa cara sentí que me estabas regañando.

Kai, cruzo los brazos y torció la boca, con una mezcla de vergüenza y enfado.

Los dos mantenían una conversación casual, estaban serenos, como si no se hubieran enfrentado antes.

—Supongo que no viniste a charlar.

—Quiero una revancha —apoyo la media espalda en el barandal.

—¿Como piensas hacerlo? ¿Tienes otro blade?

—No. Esperaba que tu me dieras a Dranzer.

—¿Me crees tonta?

—…Hagamos un trato…

—¡Hey! ¡No lo negaste! —ahora fue ella quien torcio la boca, reclamando, mientras Hiwatari sonreía desdeñosamente.

—Si tu ganas, evidentemente recuperaras a Dranzer y…

—¿Y?

—No lo se ¿que mas quieres?

—No necesito nada de ti, Kai —Hilde se alejo de la ventana y patino hasta la salida de la habitación —ademas, no vas a ganar.

Lo ultimo lo irrito un poco, aun así, la siguió.

—Mentí, no solo vine por una revancha… quería hablar contigo.

Ella se detuvo y volteo a verlo, dejándolo continuar.

—Se que la persona que tengo en frente, no es Hilde, al menos una parte.

—Lo dices como si me conocieras, apenas si intercambiamos unas palabras de niños, en realidad —sonrió —eres un extraño para mi.

—Tienes razón, no te conozco del todo, pero definitivamente no eres la clase de persona que congelaría al planeta y haría sufrir a otros.

La joven dama despego los labios con la intención de responderle, sin embargo, el no se lo permitió.

—Podrías haberlo hecho de una vez por todas y te estas tomando tu tiempo. Hasta ahora, los únicos congelados son esas estatuas de hielo, cuando nos viste por primera vez dijiste que nos estabas aguardando y casi de inmediato nos pediste que nos fuéramos, justo ahora, estas preocupada por mi salud… tus fines están en discrepancia con tus palabras.

No le había gustado para nada lo que el otro había dicho. Levanto la palma de su mano y de inmediato Dranzer cayo de la oscuridad del techo hacia esta, completamente descongelado.

—Esta vez, será en un escenario diferente —extendió el blade a Hiwatari…

Durante el tiempo que el pequeño Yuriy continuo viendo a Hilde, solía contarle a Bryan todo lo que hacían juntos así como de convidar a este, todo lo que obtenía por parte de ella, su amigo sentía curiosidad de aquella persona, sin embargo, el había escuchado cosas respecto a esa zona.

—La abuela dice que las chicas de esas edad ya no son niñas, incluso muchas ya tienen novio, así que no te hagas esperanzas.

—¿De que hablas, Bryan? Ella solo es mi amiga.

—Solo digo lo que la abuela me contó, menciono que mi mamá era tan solo cinco años mayor que esa tal Hilde cuando yo nací.

—Eso no cambia el hecho de que solo seamos amigos.

—Ay por favor, ella te gusta.

—¡No!

—Bien, en ese caso, quiero conocerla.

—¿Que?

—Debo cerciorarme de que esa chica no se aprovechara de ti, ademas, como tu mejor amigo daré mi aprobación.

—¡Estas loco!

Pero la idea de que su mejor amigo y aquella niña se conocieran lo inquietaba de buena manera, que los tres se relacionaran le hacia pensar que sus días serian mucho mas cálidos.

—Esta bien, cuando ella regrese te la presentare.

Dias después, los chicos llegaron a la orilla del lago y la mayor los contemplo un poco confundida por la presencia del de cabello grisáceo.

—El es Bryan, quería conocerte.

—Mucho gusto, Yuriy me ha hablado mucho de ti, siento hasta que ya te conozco —sonrío —soy Hilde.

—También es un gusto —le respondió con cautela.

—Bueno, como hacia un tiempo no nos veíamos, traje algo especial, ahora deberas compartir con Bryan —de su gran mochila, la niña saco una caja de galletas, galletas de estilo Gourmet que por supuesto había tomado de la reserva especial de Boris.

—¡Wow! ¡Estas solo las he visto en televisión! — se emocionaron tanto que no demoraron en abrir el empaque.

—¡Esto es genial! Tu abuelo debe quererte mucho, Hilde —dijo Bryan — a lo que la otra se lo quedo mirando con una sonrisa, que no lo parecía. Mas no dijo nada respecto a eso —Eres tan dulce como esas galletas, le revolvió el cabello.

Bryan tan solo se rió.

Ese pequeño gesto de parte de la chica hacia su amigo, comenzó a poner incomodo al pelirrojo, no obstante, solo era el comienzo, el resto del tiempo, Hilde le presto un poco mas de atención al de cabello claro. Bryan que tenia un estilo de vida similar al de su amigo, vivía en pobreza con su abuela, su madre lo había abandonado a los dos años para vivir con otro hombre, sufrio el abuso de los mayores en las calles, pero desde que se junto con Ivanov, ambos se defendían por su cuenta.

—Me sorprendió cuando Yuriy me dijo que vivías por aquí, escuche que hay un lugar que es aterrador en esta zona, una antigua abadía.

—Ah, ese lugar… Yo vivo ahí —respondió como si nada.

—¡¿Que?! ¡¿Y no te da miedo?!

—¿El edifico? No. Es solo piedra y poca luz, no puede hacerte daño.

—¿No crees en fantasmas y eso?

—Si, pero los verdaderos monstruos son los humanos —dijo eso con una sonrisa.

Los dos niños se miraron entre ellos, sorprendidos de la respuesta y sobre todo por su expresión.

No paso mucho tiempo y ambos se prepararon para volver a su vecindario.

—Hasta pronto, Bryan, me agrado charlar contigo, cuida de tu abuela —volvió a revolverle el cabello.

—Gracias por las galletas, espero volvamos a vernos.

Hilde se viro hacia Ivanov que estaba de brazos cruzados y un semblante serio.

—Tu también Yuriy ve con cuidado…

—Si, adiós —dijo de manera seca y se quito justo antes de que la niña pudiera hacerle el mismo mimo que al otro.

—¡Yuriy! ¡Espera! —Hilde fue hasta él y con la mano cubriendo el oido del pelirrojo murmuro algo que provoco que este se pusiera del color de un tomate.

Metros mas adelante, ya que habían saltado la valla perimetral, el de cabello claro le otorgo su opinión respecto a la chica.

—No me parece una mala persona, creo que es agradable, aun que un poco rara, supongo que es por que no tiene amigos.

El pelirrojo no respondió, sabia que su amigo le estaba hablando, pero solo podía estar concentrado en lo que le había dicho la chica antes de que se marchara.

"…Quería llevarme bien con Bryan por que es el mejor amigo de Yuriy, es alguien lindo, pero Yuriy es el más lindo de todos"

El pequeño Ivanov, nunca le dio una respuesta, tenia mucha vergüenza de tocar el tema y cada que lo recordaba, su corazón se aceleraba, no obstante, la siguiente vez que se vieron, ya no estaba molesto.

En el exterior, a espaldas de el pintoresco puente que cruzaba sobre el canal que desemboca en el río Neva, Kai Hiwatari se preparaba para enfrentar nuevamente a la guardiana de la espiral, Hilde lo contemplaba con las cuchillas de sus patines sobre el congelado río, dejando una distancia pertinente para sus blades.

—Haz los honores —pronuncio, colocando a Kyurem en el lanzador.

—3… —Sus ojos estaban puestos uno en el otro —2… —como si contemplasen su propio reflejo—1!

Los beyblades no cayeron de inmediato, chocaron entre ellos sobre el aire, rebasando uno al otro y dejando salir chispas por la fricción.

—Ni pienses en contenerte, quiero ver todo el poder de tu Dranzer —Sonrío de manera perversa.

Kai elevo una ceja, sorprendido de sus palabras.

—¿Piensas que no me di cuenta que al principio estabas probando el nivel de mi poder? Ustedes se enfrentaron a Mel y ni sus cuatro beyblades fueron suficientes.

—Estas muy bien informada.

—Todos lo estamos, todos somos uno, todos tenemos el mismo propósito, por eso voy a demostrarte que estas equivocado respecto a tu argumento anterior.

La velocidad de Kyurem era por mucho mas intensa que en el primer enfrentamiento, esta vez una ráfaga helada lo seguía con cada movimiento y el metal de su cuerpo se había tornado oscuro.

—Ella no va a atacar primero, esta tomando impulso para contraatacar —dijo para si —ante todo, debo evitar que me enganche como anteriormente hizo.

Dranzer no se quedo atrás, a diferencia de Kyrurem, no aumento su velocidad pero si la fuerza de su giro, las aspas del blade carmín emanaban el suficiente calor para evitar ser víctima de la ventisca de su oponente, sin embargo se había equivocado, la otra no estaba esperando su ataque, fue directo a Dranzer para volver a chocar contra este, esta vez, el impacto fue tal que las partículas de hielo y fuego se esparcieron, creando un efecto condensador que se vio afectado rápidamente por la baja temperatura del ambiente

Como si él hubiera recibido aquel impacto, un dolor frío sacudió el pecho del beyluchador, ya había pasado por algo así anteriormente, eventos que olvido debido a los años.

Un segundo impacto vino hacia el blade rojo.

—¡Dranzer mantente firme!

Incrustando su punta en la capa de hielo grueso, el blade de Hiwatari logro distribuir el impacto, aun así, el golpe volvió a sentirlo el mismo Kai.

—Kai, prepárate, voy a llevarte al limite.

—¡¿Que?!

Los meses transcurrieron, el invierno llego de nuevo junto con otras competencias para la patinadora, Hilde, con un año mas, recién había vuelto de su ultima participación, en la cual un hombre del publico irrumpio en los bastidores buscándola con desesperación, aquel hombre decía llamarse Seiji Date y la reclamaba como su hija.

Confundida y custodiada por aquellos que Boris había enviado para que la chica no se le escapara, regreso a Rusia, pero esta vez con una perspectiva diferente de las cosas.

—¿No te gusta? —dijo Boris, sosteniendo su bebida —es un obsequio por haber obtenido el primer puesto, mi Hilde es una campeona, por tus venas corre sangre destacada, como tu madre.

Sentada en el otro extremo de una larga mesa, con su platillo casi entero, Hilde contemplaba el vestido que su "abuelo" acababa de darle, tenia un diseño como si fuese para una muñeca de juguete, le parecía horroroso, así que dejo que su silencio hablase por ella.

—Al principio tuve mis dudas en dejarte ir, sin embargo haz demostrado que todo ese tiempo que pasas en el lago ha valido la pena —La niña siguió sin responder — Aunque me extraña que también hayas estado ahí durante la primavera y el verano, espero no estés haciendo travesuras —la miro de manera aguda.

—…Me gusta el aire fresco.

—Claro, claro —dio un sorbo.

—Abuelo… Un hombre… ¿Es verdad que mi padre esta vivo?

Las palabras de la pequeña causaron que la sonrisa de Boris se invirtiera por un par de segundos.

—Sobre eso, fui informado debidamente, no te preocupes no volverá a acercarse a ti.

—No haz respondido a mi pregunta.

—¿Que mas da si es o no tu padre? —dijo con las manos entrelazadas a la altura de su mentón —¿Por que te preocupa tanto eso?

—¡¿Por que?! ¡¿Me preguntas por que?! ¡Tu me dijiste que mis papas habían fallecido, que eras mi único pariente de sangre!

Con una expresión de ligero fastidio, Boris se puso en pie y avanzo lentamente hacia la chica.

—¿A caso no he sido yo quien te ha criado? ¿Quien te ha dado todo? Ahora por que un problemático dice ser tu padre, quieres destruir todo lo que he construido para ti —llego hasta ella —¿No te he dado suficiente cariño? —deslizo su arrugado, áspero y huesudo dedo por la mejilla de Hilde, haciendo que esta se paralizara al instante.

Hilde tenia tanto miedo que no podía si quiera levantar la cara de la rigidez.

—No importa lo que ese sujeto u otros digan, yo soy tu guardián, tu tutor… me perteneces — susurro en el oido de la niña — Pero no tienes por que ponerte así —se ergio y dibujo una sonrisa —Ya sabes que no voy a lastimarte, eres mi princesa, te seguiré dando todo mi amor para siempre.

Las ultimas palabras de Boris, quedaron incrustadas en la cabeza de la patinadora, era verdad, ese hombre le había dado un techo, comida y lujos, pero ella estaba dispuesta deshacerse de todo, con tal de poder estar lejos de él y de "su amor". Pero ¿que podía hacer alguien como ella? A los ojos de cualquiera, seguía siendo una niña ¿quien le creería sabiendo la influencia que Boris tenia? la misma que utilizo para alejar a su propio padre.

Hilde contemplaba la capa de hielo bajo las cuchillas de sus patines, como si en lo profundo del lago algo la llamara, se había deslizado lo mas lejos que pudo, para permanecer oculta gracias a las curvas y la vegetación del lago. Con un suspiro y la mirada vacía, saco de su abrigo la pistola que guardo por tanto tiempo, nunca pudo apuntarla a Boris, nunca tuvo el valor de hacerlo; la idea de matar a otro ser humano le parecía terrible, aun si era un ser infame. Llevo el cañón hacia su sien y cerro los ojos, su respiración se hizo agitada y sus temblorosas manos se debatían entre soltar el arma o jalar el gatillo.

—¡Hazlo! ¡Solo hazlo! — se repetía entre lagrimas —¡Si no lo haces…

—¡Hilde! —escucho un grito a lo lejos —¡Hilde! —La voz que la llamaba, no provenía de lo profundo del lago ni de su cabeza, era la voz de Ivanov que la buscaba preocupado.

Soltó el arma de golpe, por fortuna no se acciono y la dejo ahí, para que cuando el hielo se derritiese, se la llevara al fondo junto con su propio deseo de morir, y patino de vuelta, hasta ver al pelirrojo en la orilla.

—¡Yuriy! —exclamo y avanzo sin la intension de detenerse.

No le importo que el hielo se hubiera terminado y comenzara la tierra, gateo rápidamente hasta el pequeño y lo abrazo fuertemente, terminando ambos en el suelo.

—¡Hilde! ¡Estas llorando! ¡¿Te lastimaste?! ¡¿Alguien te hizo daño?! ¡Lo golpeare!

—Yo… ¡estoy bien! ¡Estoy llorando por que estoy feliz! ¡Y estoy feliz por que Yuriy esta aquí!

—D, ¿de verdad?

Ella sacudió la cabeza en afirmación.

"Gracias Yuriy, por llenar mi soledad, gracias a ti, tengo fe que un día, el cielo gris se volverá azul —pronuncio en sus adentros"

Dias alegres siguieron para los niños, pese a los tormentos que vivan tras cerrarse las puertas de sus respectivas viviendas, eso no mermaba su espíritu cuando estaban juntos. Ya fuese con Bryan o con Hilde, la sonrisa de Yuriy aparecía a ratos, se las había ingeniado para evadir la furia de su padre durante un largo periodo, si al caso alcanzaba uno que otro golpe que no se comparaba a las palizas de antes, todo por que lograba llevarle el suficiente alcohol para que este pasara mas tiempo dormido que descargando su frustración en él.

Los hombros y las piernas de Kai se sacudían por el frío, la temperatura había disminuido todavía mas y continuaba haciéndolo, trataba de mantenerse en pie y concentrado en la pelea, pero incluso su respiración comenzaba a verse afectada.

—Aun puedes retirarte, Kai.

—…N, no.

Hilde no sonreía, contemplaba a su oponente con una expresión confusa.

—¿Crees que vale la pena? Arriesgar tu vida de esta manera, no pretendo hacer que la muerte de nadie sea dolorosa, sumergirse en un sueño profundo y no despertar, rodeado de sus seres queridos…

—¡Com… pasiva! ¡Sigues siendo… compasiva! —pronunciaba mientras los dientes le tiritaban.

—¡¿Estas escuchando lo que estoy diciendo?!

—…S, si… de nuevo, te contradices… no conozco mucho de Hilde… pero recuerdo a la niña que, que cuidaba de los mas pequeños en la abadía… A mi… en ese mo, momento… tenia miedo y estaba solo… tu, hiciste que el miedo se fuera… y me cuidaste.

Ella volvió a contemplarlo mientras sus blades seguían chocando entre si, el fuego y el hielo presionando uno contra otro, tratando de probar quien era superior.

—Tu no me debes nada, Kai —aparto la mirada del japonés —ademas, estas mal interpretando las cosas, eso solo lo hice para lavar mi propia conciencia, si piensas apelar a mi lado humano, déjame decirte que lo único que encontraras es suciedad… desde pequeña he estado manchada.

—L, lose… s, se por lo que pasaste… ¡E, eso! ¡Eso no fue tu culpa! —empezó a toser —¡Eras una niña! ¡Lo éramos! ¡Los únicos culpables…

—Los únicos culpables, realmente no pagaron por ello… ¡no como debieron! —con esas palabras, Kyurem negro comenzó a embestir con poderosos golpes simultáneos a Dranzer, afectando a un blandengue Kai que inevitablemente cayo de rodillas.

—¡Ya es suficiente! ¡Vete de aquí!

—¡NO! ¡No lo haré! ¡Por que si me voy!.. ¡Estarás sola!

—¡Deja de actuar como si te importara! ¡Se perfectamente que si una persona no es útil para ti la harás a un lado!… Incluso tus propios amigos pueden ser prescindibles de ser necesario ¿cierto, Kai?

Hiwatari levanto la cabeza, con un semblante desencajado, sorprendido por lo que la otra estaba diciendo.

Era cierto, esa clase de ideas aun merodeaban en una parte de su ser, la vida adulta le había demostrado lo diferente que todo era respecto a sus vivencias cuando era un beyluchador, no obstante, su sorpresa fue mas por que parecía que ella estaba al tanto de aquello que trataba de reprimir.

—¡¿Como es posible?! —pronuncio —es como si estuviera dentro de mi.

Hilde tenia la mirada baja, tratando de buscar su propio reflejo sobre el hielo blanquecino y sin darse cuenta, sus beyblades se habían apartado uno del otro, continuaban girando ahora de una manera extraña, una danza entre ambos blades, juntos pero sin tocarse.

—…Tu, realmente eres diferente a él.

—¿A Tala?

—Yuiry, es alguien puro, alguien que no guarda rencor y valora a las personas, el pudo avanzar pese a todo… en cambio tu y yo somos iguales en ese aspecto, Kai. Por que la verdad es que tu estarías feliz si tu abuelo muriera, así como yo lo estuve cuando Boris murió…

—Ven Yuriy, te voy a enseñar a girar — Hilde sostuvo al pequeño por ambas manos.

Mas que enseñarle, era una excusa para juguetear juntos.

—¡No vayas tan rápido!

—Ja, ja, ja, no te preocupes no te soltare…. ¡Auch! —Efectivamente ella no lo soltó, los dos terminaron por caer sobre el hielo, siendo la chica la que quedo por debajo —¡Eso fue divertido!

—Me pareció peligroso.

—No íbamos tan…

—¡Hilde! ¡¿Donde te lastimaste?!

—¿Que? —lo miro confundida —¿De que hablas?

—¡Te estas desangrando!

La niña bajo la mirada, para contemplar una mancha en su entrepierna que impregno sus pantalones de color rojo turbio.

—¡¿Te duele?! —ella estaba completamente muda —¿Hilde?

Después de ese suceso, ella simplemente dijo estar bien y se retiro, no sin antes comentarle que no llegaría al otro día, No obstante, no solo fue un día; dos, tres pasaron y Yuriy no tenia señal de su amiga.

Preocupado, busco apoyo en su amigo, que como siempre lo escucho atentamente.

—Tranquilo, eso le pasa a todas las chicas, la abuela dice que es normal, seguramente Hilde solo tiene dolor de estomago y regresara pronto.

—Espero que si.

—Bueno, si ella no aparece, tendremos que ir a ese lugar, para saber de su paradero.

—No puedo, le prometí que nunca iría a la abadía.

—Entonces, solo resta esperar… Yuriy, lo siento, pero debo volver a casa, la abuela no se ha sentido bien últimamente y necesita ayuda.

—Ire contigo.

Bryan no mentía, en verdad su abuela había caído enferma al grado de que no podía ni pararse de la cama, su amigo se quedo con el hasta la noche y de regreso a casa, tenia una cosa mas de la cual preocuparse.

Al llegar, Yuriy se encontró con su padre sentado a la mesa y recordó que había vuelto con las manos vacías, lo que causo la furia del hombre.

—¡Solo te la pasas sin hacer nada! ¡¿Donde esta la comida?! —aporreo la mesa.

Como el pequeño no le respondió, el hombre se puso en pie y fue hasta el de manera amenazante.

—¡Hace tiempo que veo que usas ropas caras! ¡¿Quien te crees que eres?! ¡Prefieres vestir de esa manera que ayudar a tu padre?!

—No, no es así, esta ropa fue un obsequio…

—¡No mientas! — lo tomo por las prendas de manera agresiva.

Yuriy quiso correr y termino por desgarrar su abrigo, al darse cuenta se detuvo y fue cuando el hombre aprovecho para darle una golpiza.

Para cuando su padre se calmo y descargo su ira en el niño, este se salió de su casa y deambulo el resto de la noche por las calles. En el momento en el que la oscuridad comenzaba a desaparecer, se encontró parado frente a la puerta vieja y descolorida de la casita de su amigo, levanto la mano para tocar, pero recordó que este tenia a su abuelita enferma y no quiso darle mas problemas.

Yuriy continuo su andar hasta llegar a la propiedad cercada, ahí, con esfuerzo cruzo al otro lado y camino sin la esperanza de encontrar a su amiga.

—¡Yuriy! —escucho su nombre y levanto la cara, contemplando a Hilde con las manos en los bolsillos, cerca de la orilla.

La otra no le sonrío de repente, pues vio con claridad, las heridas que este cargaba en el rostro.

—¡Hilde! —corrió hacia ella —¡¿Estas bien?!

La niña se impresiono de que este le preguntara por su estado, sabiendo como estaba él. Hilde se dio la media vuelta y saco un paño de su bolsillo, lo sumergio en el agua fría del lago y se aproximo hasta Ivanov para colocar el paño en su mejilla hinchada.

A el le dolio un poco al momento de sentir el objeto tocarlo, pero el frio le daba alivio.

En silencio, la de cabello negro atendió las heridas de su amigo, no sin dejar de notar que sus ropas estaban rotas y que alrededor de sus ojos había una sombra rojiza.

Se sentaron a contemplar la naturaleza, fue la primera vez que el pelirrojo decidió apoyar su cabeza en el regazo de la chica, mientras ella le acariciaba suavemente el cabello. Hilde tenia una expresión muy seria, tanto que parecía un adulto.

—Yuriy —dijo en voz baja —Voy a irme.

—¿Iras a otra competencia?

—Sí… pero no regresare.

—¡¿Que?! —Pronuncio con un nudo en su garganta —¿Para siempre? …

— Si, por eso, quiero que vengas conmigo, no quiero dejar a Yuriy en este lugar.

El otro demoro en responder.

—Y ¿A donde iriamos?

Hilde se viro para contemplarlo directo a los ojos y luego le dio un beso en su mejilla golpeada.

—A donde nadie ponga un dedo encima de nosotros, donde nadie pueda lastimarnos…

Los ojos del pequeño brillaron por un instante, tanto por el beso como por la propuesta, mas no dio su respuesta de inmediato.

"Mañana partiré por la noche, si aceptas estar conmigo, esperare por tu respuesta hasta la cinco de la tarde aquí mismo".

Eso fue lo ultimo que Hilde le dijo antes de regresar a su vecindario, le daba vueltas a la idea mientras sostenía su mejilla con la mano, recordando el beso de la chica e imaginando como seria salir de aquel lugar, era una decisión importante para un pequeño y no estaba seguro de ocultarlo a su mejor amigo, aun así, fue de nueva cuenta a casa de este para ayudarlo al igual que ayer.

Al rededor de la casita de Bryan, había un grupo de gente que se arremolinaba, fisgoneando. El pelirrojo se las arreglo para sobre pasar a los morbosos y fue cuando vio que sacaban en una camilla, algo grande.

—¡No se la lleven! ¡No se lleven a mi abuelita! —salió corriendo el de cabello grisáceo, tras quienes cargaban con la mujer cubierta por el lienzo.

—¡Bryan! —el otro lo llamo.

—¡Yuriy! —su amigo fue a el y lo abrazo con lagrimas —¡La abuela! ¡Mi abuelita ya no despertó!

Bryan lloro amargamente en el hombro del pequeño de cabellos rojos.

No hubo un funeral por falta de dinero, tan si quiera lograron enterrar a la mujer en el cementerio y no una fosa común, quienes se despidieron de esta, fueron los dos niños y unas cuantas personas que se podían contar con una mano. Bryan espero, hasta que la tarde comenzaba a caer, creyendo que su madre aparecería para dar el ultimo adiós a su abuelita, mas no fue así.

Eran casi las cinco y Yuriy no se separo de su amigo hasta que logro llevarlo a su casa, donde espero a que este se quedara dormido. Al contemplarlo de esa manera, había tomado su decisión.

Corrió lo mas rápido que pudo atreves del sendero, pidiendo que la otra aun no se haya marchado, no tenia un reloj así que solo confiaba en la cuenta que llevaba en su cabeza.

Agitado, se detuvo poco antes de la orilla, donde Hilde aun aguardaba y lo recibió con una sonrisa.

—¡Viniste! —la chica dio un paso al frente al ver a su amigo, pero este retrocedió un paso. Con eso, ella comprendo de inmediato y su sonrisa se fue apagando lentamente.

Ivanov respiro profundamente, como si de esa forma se estuviese dando valor.

—La abuelita de Bryan, la abuelita de Bryan falleció…

—… Lo lamento, por Bryan —dijo genuinamente, pero en una voz apagada.

—El ahora esta solo, completamente solo… La boca le comenzó a temblar por los nervios de ver a su amiga con la mirada al piso, pero tenia que aferrarse a su decisión —Bryan es mi amigo y aun es pequeño y tampoco… tampoco puedo abandonar a papá…¡el es mi padre! —lagrimas comenzaron a caer de los ojos del pequeño, mojando su aun amoratada mejilla… ¡Lo siento mucho!

Hilde se mantenía en silencio, sin ninguna expresión.

—¡¿Estas molesta?! ¡¿Me odias?!

—¿Como podría? —levanto la cara y le sonrío cálidamente —Jamas podría enojarme, mucho menos odiarte, por que Yuriy es un buen chico.

Se despidieron en el silencio de la orilla de aquel lago donde se habían conocido, el pequeño ya no pudo decir nada mas, pues las palabras no le salían de la boca, tenia miedo de traicionar su propia decisión y arrepentirse.

—Cuídate Yuriy, no dejes de ser un buen chico — No quiso hacer las cosas mas complicadas ni difíciles para el pequeño, así que se fue, sin mirar atrás…

Las pestañas del empresario pesaban por las partículas de hielo que se habían formado en ellas, sus labios estaban fragmentados y violáceos, su nariz y mejillas comenzaron a ponerse ligeramente violetas también. Kai, se estaba congelando lentamente sin poder atravesar el muro de hielo que Hilde había extendido alrededor de su corazón; y estaba casi con la cara al suelo, tratando de compactar su cuerpo para calentarse en desesperación. Dranzer también estaba siendo afectado por el frío, su giro se ralentizo y esto provoco que Kyurem lo enganchara para conducirlo a su antojo.

—¡M, mi, mi, mier, mierda.

—Ríndete, Kai, no quiero que mueras aquí.

—…N, no… n, n, no, me… ¡No me rendiré!

Hilde cerro los ojos y suspiro.

—¿Realmente crees que vale la pena morir de esta manera? Regresa con tu grupo, ellos te estiman a pesar de todo.

—Q, que ¡¿Que hay de ti?! ¡¿P, pi, piensas morir… aquí, sola?! ¡¿Realmente, q, quieres morir?!

—…Si.

—¡N, no, no te creo!

La patinadora entrecerró los ojos y provocó que su blade, arrojara a su oponente al aire para embestirlo.

—¡Dranzer! —Arrastrandose, Hiwatari trato de ponerse en pie.

—Para mi, la muerte será un aliciente.

Kyurem negro acelero el paso de nuevo, esta vez iba levantando fragmentos de hielo a su paso, impidiendo a Dranzer si quiera tocarlo.

—Yo no pertenezco a ninguna parte —prosiguió la guardiana —no tengo un lugar al cual llamar hogar ni nadie que me espere.

Los ataques de Hilde se hacían mas y mas hostiles, mientras Dranzer se limitaba resistir.

—No hay nadie a quien de verdad le importe, nunca lo hubo…

—¡No es verdad!

Una voz se escucho cerca, atrayendo la atención de ambos beyluchadores que divisaron en la orilla a Tala, junto con Bryan, Spencer y el resto de los bladebreakers.

—¡A mi me importas, Hilde! ¡Me importas… —exclamo el antiguo Blitzkrieg boy.

Hola a todos, espero les haya gustado este capitulo, se que hubieron varios Flashback pero creí necesario contar un poco de la infancia Tala y Hilde, así de como se conocieron para definir aquello que los une realmente.

Tengo una mala noticia y es que no podré actualizar, ningún proyecto por al menos unas cinco semanas u_u he tenido que trasladarme a un lugar donde no puedo trabajar en absoluto y mucho menos tengo privacidad, pero solo será por un tiempo.

Lamento mucho esta situación y agradezco su paciencia y apoyo a este fanfic.

Les envio un abrazo.

Paz.