- ¿ a donde vamos? - Tenten no conocía mucho sobre el palacio, sabía que era grande, pero era la primera vez que pisaba los pasillos subterráneos, estaban solos, oscuros y con un fuerte olor a humedad, Gaara quien venía hablándole de la próxima fiesta se calló abruptamente apenas bajaron las escaleras y se despidieron del guardia. - Gaara...

Gaara estaba siendo precavido, tras de ambos tenía que venir ella vigilándolos, aquel guardia había sido asesinado y todo el camino que les quedaba por delante estaba despejado. - Espera...

- Sabes yo... - Tenten soltó aquello avergonzada. - No creo que este bien que nos hayan visto entrar juntos a esto ¿a dónde vamos?

Gaara se quedó en silencio, continúo caminando ignorando la conversación de su cuñada, no sabía si alguien aparecería de la nada, tenía que estar atento. El sonido de los pasos disminuyo y antes de girarse y confirmar lo que supuso una voz resonó a su espalda. - Camina. - dijo su sigilosa acompañante, Tenten se detuvo en seco cuando sintió la navaja en su espalda. - Nos estás haciendo perder tiempo.

- Gaara ¿que... - Tenten comenzó a llorar y lucho por mirar a Gaara entre la penumbra, a sus espaldas la respiración de una mujer y una navaja le confirmaban lo que menos se esperaba ¿era esta la novia de Kankuro? ¿Gaara iba a asesinarla para ayudar a su hermano? Las lágrimas la invadieron, quizás si hubiese estado en Konoha nada de esto habría pasado...

- Déjala... ¿porque la asustas? - El pelirrojo se acercó y su figura comenzó a tomar forma, Tenten sintió como la navaja en su espalda se alejaba y en cuanto tuvo la oportunidad Tenten se giró y atrajo a aquella mujer por los cabellos, no era tan hábil después de todo. - Tenten... suéltala.

- ¿Quién es? - Dijo la reina mientras rebuscaba entre sus piernas la arma que por costumbre su familia la obligo siempre a llevar consigo. - También estoy armada Gaara.

- Mi novia. - Dijo el pelirrojo, Tenten no aligero su agarre podría ser su novia, pero aquello no era excusa suficiente. - Te prometo que no te haremos daño, necesito que a partir de ahora confíes en mí.

- La estúpida de tu novia acaba de apuntarme con un arma ¿quieres que confié en ti? - Tenten hizo retroceder a su cuñado cuando lo apunto con la navaja. - ¿Qué pasa? - Puede que en serio no le harían daño, la mujer que tenía tomada por los caballos había dejado de forcejar hace mucho.

- Kankuro... - Gaara se dio cuenta que decir esas palabras era aún más difícil, su hermano y en quien el país y sus padres confiaron resulto ser una escoria. - Puede que nos traiciono hace mucho. - Tenten lucia perpleja incluso en aquella inmensa oscuridad ¿a qué se refería con esto? ¿traición? Bueno, sí, él estaba con otra mujer, pero aquello en que afectaba al resto... Nadie parecía hacer nada antes cuando se escuchaban los rumores de la actriz paseando por el palacio porque ahora era la gran cosa ¿era por él bebe? ¿temían que ella huyera? - No puedo decirte mucho, pero tenemos que sacarte del castillo.

- ¿crees que me voy a ir solo porque me digas esto? - La voz de Tente comenzó a sonar alterada, Gaara empezó a ponerse nervioso si alguien en este punto los llegaba a escuchar el tendría que usar la violencia contra la mujer embarazada y era algo que le gustaría evitar.

- Señora. - La voz de la chica atrapada interrumpió a Tenten. - Su esposo perdió el juicio en cuanto se involucró con los del teatro. - Gaara miro preocupado hacia la oscuridad donde se encontraba su acompañante.

- No digas nada. - le pidió, dar explicaciones en este momento solo alterarían más a la reina.

- Lo que queremos decir es que... - La voz de Matsuri sonó más firme, ignorando el regaño de Gaara. - Va a matarla, por favor muévase.

- Kankuro no va a matarme. - Tenten dijo soltando el cabello de la escurridiza mujer. - Si el problema es esa actriz entonces sáquenla, yo tendré este bebe y me iré apenas nazca.

- Dios... ¿para qué hablas?

- Pensé que iba a moverse.

Tenten se dio cuenta que sus solicitudes eran en vano, la pareja continúo regañándose la una a la otra durante algunos segundos, en cambio ella no creía lo que pasaba ¿porque iba Kankuro a matarla? ¿tanto quería deshacerse de ella? ¿tanto la odiaba? aquello era algo que no podía creer, quizás si se alejaba de él y le daba tiempo con su novia podrían vivir tranquilos unos meses... ¿porque ella tenía que ser la exiliada? ¿qué iba a pensar el pueblo? Tenía que hablar con Kankuro, si había algo de amor hacia ella de seguro el podría ponerse en su lugar, era la reina y era ella quien merecía el respeto a los ojos del pueblo ¿cómo funcionaban las cosas en Suna? pero ¿a qué se refería Gaara con traición?

- ... Dile lo de Neji y seguro nos hace caso.

- ¿que? - Los pensamientos de Tenten fueron interrumpidos en cuanto escucho aquel susurro, Gaara carraspeo junto a una maldición y la mujer ahora a su lado aclaro su garganta.

- Señora... - Dijo como intentando calmarla en aquella oscuridad. - Esto es una cuestión política, Kankuro ha dicho demasiado y ha doblegado demasiado para complacer a su novia la actriz por eso-

- Ya, pero... - Tenten se acercó más a ellos y pudo diferenciar los rasgos de ambos en la oscuridad. - ¿qué paso con Neji?

- Ah...- La chica miro a Gaara casi pidiéndole ayuda, pero este maldecía para sí mismo, como si estuviera a punto de regañarla, supuso entonces que no estaría mal decirlo, seguro seria intensivo para que la reina percibiera el peligro y huyera. - El... probablemente fue asesinado.

- ¡Matsuri! - El grito de Gaara fue lo último que escucho Tenten, luego de que alguien tomara su rostro y el shock evitase que se moviera un fuerte golpe la hizo desaparecer del mundo. - Aprovecha ahora y quítale esa ropa... antes de que despierte tiene que estar en el carruaje.

- Si. - La chica tomo a la reina por los hombros y el apoyo de la pared antes de dejarla en el suelo, quizás había hablado demasiado pero todo esto iba a terminar con resistencia, la reina apenas y tenía conocimiento de los rebeldes. - Gaara... lo siento. Pensé que...

- Muévete, todavía tienes trabajo que hacer.

El guardia corrió hasta salir por las puertas del castillo, lo último que vio luego de estar robando algo de pan de la cocina fue el cuerpo de uno de sus compañeros rodar por las escaleras mientras las sangre bañaba cada escalón y goteaba hasta llegar al suelo, no había visto a los culpables, no sabía que pasaba pero sí pudo escuchar que se trataba de otro guardia más pues una armadura sonó con cada paso ¿con quién tenía que hablar? si entraba al castillo nuevamente y buscaba al rey de seguro correría con la misma suerte; dejo caer el pan y continuo corriendo, a sus espaldas reposaba el castillo y desde esa altura se dio cuenta que apenas y tenía los guardias suficientes para protegerlo. - ¿qué mierda pasa? - Se dijo para sí mismo, el día de hoy había obtenido un permiso de parte de Theo, pero se había quedado dormido antes de poder salir, decidió quedarse en cama e irse por la noche antes de que acabara el día sin embargo al salir de la cocina... - Ni siquiera tengo mi espada. ¿y si es una rebelión? ¿me colgaran por traición? Abandone al rey. - El guardia levanto su pecho y camino en dirección al lugar que lo vio crecer, no podía dejarlos, ahora más que nunca había alguien en ese castillo que necesitaba su ayuda.

- Oye. - Una voz masculina lo llamo, sus manos comenzaron a temblar este era su fin. Se giro llevando ambas manos arriba y con lágrimas en sus ojos. - ¿porque corrías? - Era el Akimichi, el mejor amigo del rey. - ¿está pasando algo en el castillo?

Una rubia a su lado llevaba una armadura al igual que muchos otros que se encontraban a las afueras del castillo, parecían ser de las familias más importantes de la región, pero... ¿porque estaban aquí? que ellos específicamente estuvieran haciendo guardia fuera del castillo no era una buena señal.

- Perdón. - La voz de otro hombre interrumpió la conversación. - Creo que mi primo se asustó porque he soltado los perros. - Era otro caballero, camino en dirección al asustadizo compañero y lo tomo por el brazo. - Disculpen, lo llevare de vuelta a mi habitación.

- ¿Que? - el hombre forcejeo ¿estaban tratándolo de loco? ¿al? Claro... no llevaba su armadura, estaba con panes en sus manos y sus ojos repletos de lágrimas. - No, no.

- Silencio... - Dijo el guardia que tomaba su brazo con más fuerza. - Los perros no hacen nada, vamos.

- Oye. - un hombro rubio miro a los trabajadores y señalando hacia ellos agrego. - ¿Trabajas para Hidan no?

- Si. - dijo el guardia con una sonrisa. - ¿Pasa algo?

- No. - Naruto, él era quien miraba preocupado la escena. - Recién recuerdo que el dedicó darles a sus guardias esas bonitas cotas de malla en cobre. - El guardia miro orgulloso su uniforme, momento perfecto para que su compañero luchara por su vida.

- ¡Mataron a alguien! - Dijo en un grito llamando la atención de todos. - Corrí porque mataron a Koichi, mi amigo el vigilaba la torre y estaba muerto...

- ¿qué dices? Koichi está conmigo... - El guardia sonreía incrédulo. - Lo siento... Mi hermano tiene problemas mentales tengo que-

- ¿no era tu primo? - La voz del Uchiha que acompañaba al resto interrumpió al enemigo. - Creo que vamos a tener que pasar para comprobar eso.

- Ah... y yo que pensaba que la reina estaba exagerando. - Ino carraspeo. - Supongo que si está pasando algo.

- No, no, no. - Kankuro camino de un lado a otro mientras sus puños apretados pasaban de un tono pálido a un rubor sangriento. - No es cierto. - Su respiración comenzó a acelerarse junto al vaivén de su pecho. - No... Dios, no. ¿que hice?

- Lo encontré esta mañana... - Yona miro a Kankuro con lastima, si, era un terrible esposo pero que su propio hermano lo traicionara ¿cómo se debió de sentir aquello? Al llegar en la mañana para ayudar a Tenten a arreglarse se encontró con la habitación desordenada, las ventanas abiertas y la nota sobre la mesa de noche.

" Si me amas lo suficiente creo que serás el primero en leer esta nota, si no es así, de seguro cualquier sirviente te dará el comunicado... Me dolió mucho enterarme de todo, pero supongo que todos buscamos consuelo en alguien, por favor no nos busques... tu hermano y yo cuidaremos del bebe."

Sari miraba la escena preocupada, esta mañana cuando fueron despertados por los sirvientes se imaginó que la reina venia llena de celos a sacarla de la habitación, pero la noticia con la que se encontró era completamente diferente, otro hermano se había ido así que los planes de aligeraban, en cuanto tuviese el tiempo tenía que ir y reportarlo ¿qué pasaría ahora? ¿sería más fácil para ella llegar a ser reina? no pudo evitar sonreír, aunque intento ocultar su alegría en cuanto miro a Kankuro, se abrazó a sí misma y se acercó a su novio... el consuelo era la mejor manipulación.

- Por favor retírense. - Dijo la actriz a los sirvientes quienes incrédulos siguieron las ordenes de la cualquiera. - El rey tiene que estar solo. - Sari icario el cabello oscuro del hombre, sentir el poder que manejaba la reina con una simple orden y pisar aquella habitación que solo estaba destina para tal la lleno de orgullo, donde sea que estuviera su padre de seguro la miraba con estimación, su hija estaba logrando lo que el apenas pudo culminar. - Se veía venir ¿no? - le dijo casi en un susurro. - Esa mujer estaba con cualquier hombre y últimamente tu hermano apenas te respetaba.

- ¿Que?

- Kankuro... - Sari acaricio su hombro. - Se que estas molesto, pero... mira el lado positivo, ya no serás la burla de la sociedad ¿sabes que todos decían eso? Que ese hijo no era tuyo. - Kankuro alzo el rostro y miro a Sari consternado. - Ella le ha faltado el respeto a la nación, al igual que tu hermano.

- ¿quién decía eso?

- Todos. - Ella mintió. - En tu lugar yo estaría buscando la manera de que Konoha pague esta vergüenza... ¿qué tiene en la cabeza esa niña sin valor? Primero va y lloriquea por un monje y ahora esto. - Sari suspiro llevándose ambas manos al rostro. - Si hubiésemos ido tras ella y no el monje imagínate todo lo que te hubieses ahorrado mi amor. - Sari miro hacia Kankuro y junto a un puchero intento darle el consuelo necesario sin embargo lo único que recibió de parte del rey fue una carcajada. - ¿que?

- Tu... - Kankuro continúo sonriendo y ella sin saber que hacer se le unió. - ¿te quieres morir? - Sari corto su risa nerviosa y bajo su rostro avergonzada, tenía que aligerar la situación. - Aprende a callarte cuando tienes que callarte.

- Lo siento...

- Si ella no tiene valor ¿entonces que eres tú? - Kankuro se puso de pie y camino de nuevo por la habitación.

- Perdón... pensé que podría consolarte, pensé que estabas molesto...

El chico se agacho y tomo la barbilla de su novia, Sari se encontró con unos ojos rojos, llenos de furia y lágrimas sorprendiéndola pues se esperaba todo de parte del rey menos tristeza. - Claro que estoy molesto... - Kankuro trago saliva y negó. - Pero esto también es tu culpa.

- Kankuro.

- Cállate. - El rey se puso de pie y golpeo la pared más cercana, Sari sobresalto y lo miro asustadiza. - ¿qué voy a hacer ahora? Temari me va a matar... ¿qué le hice a Konoha? ¿Mi suegra lo sabrá?

- Kankuro. - Sari se puso de pie y camino hacia el rey, intento tocar su hombro, pero decidió retroceder. - Debes ser fuerte por Suna... pídele a Konoha una indemnización, no fuiste tu quien hizo mal fue ella, ella...

- Sari. - Kankuro alzo la voz. - ¿sabes lo que hicimos no? Te pueden matar por eso, aprende a callarte.

- Si.

- Vete.

- Si. Lo siento. - Sari dejo la habitación que hace algunos minutos atravesó con seguridad y corrió hacia la salida del lugar, en este punto no tenía ni idea de lo que podía decir para poner al rey de su lado y ella sabía que esta era la oportunidad de tenerlo de su lado ya que varios peones habían dejado el juego.

- ¿pero ¿cómo en una situación como esa vas a creerte superior? ¿eres estúpida? - Otra cachetada en ese bonito rostro, algunos cabellos se enredaron en su boca antes de que pudiera abrir los ojos. - Todo lo que vienes construyendo lo vas a arruinar en una noche.

- ¿Pero que más podía hacer? - Intervino otra persona. - Es obvio que tiene que insistir sobre Konoha, necesitamos las armas.

- No seas estúpido. - Matsuri agrego desde su asiento. - Solo se podían esperar dos reacciones del rey, rabia o tristeza y lamentablemente nos tocó lo más difícil, pero con el camino más corto.

- Exacto. - Dijo el superior. - ¿Te fue difícil entender eso idiota? ¡El rey estaba molesto! Aprende a callarte.

- Lo siento. - Sari limpio sus lágrimas y antes de que pudiera continuar con lo que pensaba recibió otra cachetada.

- Ahora que está molesto nos dificultas el plan.

- ¿qué hacemos entonces?

- Es mejor que no contemos con Sari. - Matsuri se puso de pie y sonrió. - Déjenmelo a mi... Yo puedo matar al rey.

- ¿Que? - Sari se puso de pie y miro a su compañera sorprendida. - No... ¿matarlo? No pueden matarlo, me lo prometieron.

- Esperábamos otra reacción. - Dijo el superior. - Pero supongo que no fuiste suficiente consuelo.

- No lo maten... podemos esperar unos días. - Sari sintió como su corazón latía con fuerza, Kankuro... llevaba conociéndolo más de la mitad de su vida, en el momento en que escucho esas palabras el temor la invadió, decir que no lo amaba era una mentira, pero sabía que aquella reacción la valdría un castigo. - Quiero decir que... - Intento retractarse, pero el siguiente golpe que recibió no fue una cachetada, la suela del zapato aun reposaba sobre su abdomen.

- Agh... nos arruinas los planes y tienes el descaro de querer cambiarlos. - Su compañero presiono sobre su abdomen haciéndola toser, sentía que le faltaba el aire. - Hubieses hecho las cosas bien desde el principio.

- Que esperas de alguien que solo sabe abrir las piernas.

Matsuri se agacho y miro a su compañera a los ojos, sus padres habían formado parte de la rebelión años atrás cuando asesinaron a los reyes, la diferencia es que el padre de Sari pudo escapar y culpar al resto, morir de viejo en el exilio mientras el resto era condenado, sabía que muchos aquí la resentían por ello. - Sabes... tienes razón, no lo matemos. - La muchacha dejo caer un pequeño bolso de tela. - Si nuestro plan va bien mañana nos infiltramos así que mátalo tú.

Temari estuvo a punto de vomitar cuando descubrió la cabeza colgando de la mano de la chica, aquella tenía la mirada perdida y de lo que era su cuello salían entrañas y sangre sin embargo ella la tomaba como si fuera la cosa más preciada consigo. - Iba a huir. - dijo señalando a ambos con la espada. - ¿porque lo mataste? - Konan grito esta vez, Shikamaru permaneció inmóvil, pero Temari no pudo evitar retroceder. - Tu...

- Me quitaste a mis padres... ¿ya sabes cómo se siente? - Shikamaru bufo. - Haces tanto drama por alguien quien arriesgo su vida por ti, siéntete agradecida.

- Cállate. - Konan dejo caer la cabeza, sus manos se movieron con rapidez y cuando sus pupilas desaparecieron y sus ojos se volvieron blancos Temari cayó al suelo. Ahora murmuraba oraciones sin sentido, pero la reina a su lado se quedaba sin respiración y rasgaba su garganta.

- ¡¿qué le haces?! - Shikamaru se agacho, el temor comenzó a apoderarse de él, Temari se retorcía como un gusano mientras su garganta se volvía purpura, las venas sobresalían y se rascaba como si el picor fuese a regresarle la respiración. - Ya, Temari... no te hagas eso, cálmate. - Shikamaru miro en dirección a la bruja otra vez, su esposa no le escuchaba y esta parecía estar en cierto transe, si la atacaba ahora no obtendría nada más que un daño por parte de su acompañante, quería pensar probablemente con tiempo se le ocurriría algo, pero justo ahora no sabía cuantos minutos tenía Temari. - Mierda. - Iban a morir ¿era así? No podían morir ahora, Kurenai y Mirai estaban en aquella habitación esperando salir ilesas de esto, el país no podía quedar en manos de ellos e Hidan, el regresaría y no podría darle el gusto de ganar, no después de todo lo que hizo. - Piensa, piensa.

- Mejor dejemos esto entre tu y yo. - Shikamaru reconoció la armadura de su amigo Theo cubriendo el rostro desconocido de aquella persona, ambos habían sido criados como hermanos ¿porque de repente le hacia todo esto? - Levántate...

- ¿Que te hicimos? - Fue todo lo que pudo decir el Nara aun agachado al lado de su esposa. - Ayúdame Theo no quiero que se muera también...

- ¡Levántate! - Le grito el chico, Shikamaru pudo darse cuenta que en este punto no tenía fuerzas para ponerse de pie, si dejaba un minuto sola a Temari ella podría morir... de todas formas no es como si sobre el hubiera demasiadas esperanzas, era un chico, si moría nadie lo juzgaría por cobarde seguro lo harían por inexperto joven...

- Que problema...- dijo el rey tomando la mano de su esposa quien había comenzado a tornarse un color violeta. - Has lo que quieras.

La espada de Theo, como él lo conocía al desconocido frente suyo, blande la espada haciendo un sonido elegante y fino, antes de que pudiera llegar a él la respiración de Temari volvió casi como si algo dentro de ella explotara, Shikamaru miro hacia los enemigos y se encontró a la bruja con una flecha en su pecho, su acompañante la miraba en shock mientras la sangre salía de su pecho, la flecha había ido con la fuerza suficiente como para atravesarla y antes de preguntarse de donde había salido aquello el cabello rubio de su amiga se hizo presente; Theo camino hacia la rubia y el temor de perder el poder nuevamente hizo que el Nara se pusiera de pie, tomara su espada y la clavara en la nuca casi torpemente, como un inexperto se apartó la sangre del resto y pateo el cuerpo que a simple vista lucia como el que siempre fue su hermano y compañero.

- ¿Que...- Ino miro la escena perpleja, había lanzado aquella flecha porque pudo ver una cabeza a los pies de la mujer, pero llegando a la escena no conocía a estas personas y no tenía idea de lo que estaba pasando- Shikamaru ¿que pasa?

- Yo... - El Nara le dio la espalda a su amiga para agacharse hasta su esposa que yacía inconsciente en el piso, comprobó sus latidos y su respiración y luego de asegurarse de que seguía con el la abrazo contra su pecho.

- ¿está bien? - Ino se acercó a ambos. - ¿qué es toda esa sangre? - La rubia preocupada toco el hombro de la reina y antes de recibir respuesta termino empujando a la pareja. - Esta perra sigue viva. - Ino se dio cuenta que la mujer de hace algunos minutos se arrastraba hacia el cuerpo de su compañero, murmuraba algunas palabras y sus lágrimas hacían un limpio recorrido sobre su sucio rostro. - ¿la mato? - Ino miro a su amigo, pero este negó, no quería que su amiga en ese estado estuviera cerca de aquello. ¿cómo acababa con ella? ¿no dijo Kurenai que debió quitarle la cabeza? ¿pero qué pasa si se acercaba y le hacía algo más a Temari? Con dudas tomo el arco que su amiga llevaba a sus espaldas, la bruja parecía perdida en sus pensamientos mientras conversaba con lo que alguna vez fueron sus amigos.

- Déjamela a mí. - Shikamaru alzo el rostro y se encontró con Kurenai, estaba herida de gravedad y aun así se las había arreglado para llegar a ellos, tras ella venia Chouji junto al bebe, la espada de su amigo estaba llena de sangre así que fuera seguro estaban luchando. - No parece estar en un estado mejor que el mío. - La general desde atrás tomo de los cabellos a la bruja revelando una garganta latente y grisácea.

- No, no. - Dijo la bruja mientras sus ojos de movían con rapidez, no parecía ser un humano quien dominara aquel cuerpo, la desesperación había comenzado a marcarse en su rostro a través de una venas salientes y lágrimas; sus manos que habían estado enterradas en los cadáveres comenzaron a luchar por su vida con algo de torpeza. - Si me matas el no morirá, seguirá vivo, no morí- de su boca salió un chorro de sangre y fue justo cuando la navaja de Kurenai le atravesó la garganta, Shikamaru aparto la mirada pues sabía que la general se encargaría de cortar toda la cabeza con aquella pequeña herramienta lo cual sería un trabajo difícil y sangriento. - No, no, no. - continúo escuchando la voz de la mujer.

- ¡Esa mierda está hablando! - Ino grito señalando hacia Kurenai. - Chouji... avísales a los chicos, hay que quemar esa cosa. - La rubia se puso de pie dejando a la pareja en el suelo, frente a ellos reposaban los cadáveres de unos tres jóvenes que habían servido como herramientas hasta su último aliento y frente a ellos una general agotada con la imagen de su esposo en mente y la pena de no tenerlo a su lado.

Sari miraba dormir al que una vez fue su pareja, eso tenía que acabar esta noche cuando el veneno rosara sus labios y la navaja cortara sus muñecas. - Hazlo lucir como un suicidio. - le pidió su superior, aquello seria sencillo, pero debía de inmovilizarlo y sabía que eso era lo más difícil, Kankuro al igual que sus hermanos había sido preparado para ser un buen guerrero, incluso ahora estaba comenzando a preguntarse si ya él sabía que ella estaba aquí.