Milady,

Hoy han pasado tantas cosas que ni sé por dónde empezar. Mayura y Lepidóptero estuvieron a punto de hacerse con la caja de los prodigios, y solo el sacrificio del maestro Fu evitó que nos vencieran definitivamente.

Pero no fue culpa tuya, y te lo repetiré todas las veces que haga falta. Ahora soy consciente de que tienes muchas responsabilidades, de lo duro que es para ti ser la líder del equipo y cargar sobre tus hombros el peso de todo París. Juro que no volveré a quejarme de que algunas personas me consideren un segundón.

Bueno, sí, voy a quejarme porque no se me permite compartir este peso contigo. Porque, por si no tenías bastante, ahora eres la nueva Guardiana, y la caja de los prodigios está a tu cargo. Y ¿cuántos años tienes? ¿Quince, dieciséis? Nunca me lo has dicho, pero estoy bastante seguro de que no puedes ser mucho mayor que yo.

En realidad, si estás leyendo este diario, probablemente seas mucho mayor de lo que eres en el momento en que escribo estas líneas. No sé por qué te imagino ancianita, como Marianne, cuando finalmente renuncies a tu responsabilidad como Guardiana y lo olvides todo. Igual que el maestro Fu.

Quizá debería haber empezado por el principio, ¿no? Porque si has llegado a ese punto, si necesitas leer este diario para recordar, no tendrás ni la más remota idea de lo que te estoy hablando.

Permíteme comenzar de nuevo:

Sin duda has oído hablar de Ladybug, la superheroína, la protectora de París. Si has olvidado esto también, no importa, porque todo el mundo la conoce y hay muchísima información sobre ella, así que no tardarás en ponerte al día. Desde la aparición del villano Lepidóptero y su primer akuma, Corazón de Piedra, ha estado luchando contra las fuerzas del mal. Es increíblemente lista, fuerte, valiente, ingeniosa y compasiva.

Y, en fin, esa eres tú. Solo que ahora, por una serie de circunstancias, lo has olvidado.

Ladybug lidera un grupo de héroes, pero su mano derecha, el superhéroe cuyo poder iguala al de ella, la persona en quien más confía, es Cat Noir. Hay muchos vídeos de ambos luchando juntos. Échales un vistazo en cuanto tengas ocasión, porque son dignos de ver.

Y, bueno... Cat Noir soy yo.

En el momento en que estoy escribiendo estas líneas somos adolescentes y ha pasado un año desde que nos conocimos y empezamos a luchar juntos contra Lepidóptero (aún no lo hemos vencido, pero todo se andará). Ninguno de los dos sabe quién se oculta tras la máscara del otro. Es una norma de seguridad, para evitar que Lepidóptero descubra nuestras identidades y pueda amenazar a nuestros seres queridos para hacerse con nuestros prodigios, las joyas mágicas que nos conceden poderes.

Fue el maestro Fu quien nos los dio y nos eligió para ser Ladybug y Cat Noir. (Tampoco te acordarás del maestro Fu, supongo; pero me temo que no puedo ayudarte a recordar todo lo que sabías sobre él, porque tú lo conocías mucho mejor que yo). Él también estaba al cargo de muchos otros prodigios, que guardaba en un cofre mágico. Pero Lepidóptero ha descubierto su identidad, de modo que ya no puede seguir siendo el Guardián. Y te ha escogido a ti para ocupar su lugar.

Eso implica que tienes una responsabilidad todavía mayor. Que es todavía más importante que antes que nadie descubra tu verdadera identidad. Ni siquiera yo.

Pero, sobre todo, y es lo que me tiene obsesionado todo el día, y lo que me ha llevado a empezar a escribir este diario... que se trata de una tarea para toda la vida. Y que si en algún momento, por las razones que sean, decides renunciar y entregar la caja a otro... olvidarás todo lo relacionado con los prodigios, igual que le ha sucedido al maestro Fu.

Olvidarás todo lo que has vivido como Ladybug, todas nuestras aventuras, a todos nuestros amigos. Olvidarás a Tikki, tu kwami. Al maestro Fu, a pesar de que él ya no nos recuerde. Me olvidarás a mí.

En resumen, desaparecerá de tu memoria una parte muy importante de tu vida. Sé que es por seguridad, entiendo que es algo importante, pero, lo siento mucho, no lo puedo aceptar.

Y te juro que no es solo por mí. De hecho, en cierta ocasión nos enfrentamos a un villano que también nos hizo perder la memoria a ambos durante un rato. Luego vencimos a Oblivio (así se llamaba) y olvidamos lo que sucedió en ese lapso de tiempo durante el cual no recordábamos ni nuestros propios nombres... pero sí sabemos una cosa: nos besamos. Y lo sabemos porque hay testimonio gráfico.

Lo cual quiere decir que, si perdieses la memoria, quizá te enamorarías de mí. Porque ya lo hiciste una vez.

Llegados a este punto tengo que aclarar otra cuestión, porque lo habrás olvidado también: estoy perdidamente enamorado de ti desde que te conocí. Y tú lo sabes, claro, porque no he sido precisamente discreto al respecto. Pero no sientes lo mismo por mí. Al menos ahora. Quién sabe si, con los años...

Pero en fin, estoy divagando. Si escribo esto es porque es posible que pierdas la memoria algún día y me olvides por completo. Es posible que para entonces te hayas enamorado de mí, pero también puede que no. Puede que seas feliz con otra persona, puede que yo también, o puede que no. El caso es que da igual, porque lo habrás olvidado. Hoy por hoy, en el momento de empezar este diario, las cosas están así: yo te quiero, tú a mí no.

Y hoy he decidido dejar de presionarte al respecto. Hasta ahora nunca, ni siquiera la noche que me confesaste que amabas a otro y que yo era solo un amigo para ti, había perdido la esperanza de que las cosas cambiaran entre nosotros. Y no es que ahora me haya rendido, o haya aceptado por fin que no es posible. Porque sé que en el fondo de mi corazón todavía late esa esperanza.

Lo que sucede es que hoy te he visto desbordada ante las circunstancias y el peso de las responsabilidades, y he comprendido que lo último que necesitas ahora es un gato enamorado exigiendo cariño y atención. Hoy, más que nunca, necesitas un amigo, un compañero, una roca en la que apoyarte. Y eso es lo que voy a ser para ti. Nada más. Y nada menos.

Por eso he dejado de llamarte "milady" cuando hablo contigo, aunque sigues siendo la dueña de mi corazón. Pero ya tienes demasiadas cosas en que pensar. Y yo no voy a ser una carga más.

Para mí, sin embargo, y aunque no lo diga en voz alta, siempre serás milady. Y así te llamo en este diario. No está pensado para que lo lea nadie más que tú, y solo en el caso de que en el futuro necesites recordar tus experiencias como Ladybug. Y mientras llega ese día, mi intención es actualizarlo regularmente. Por un lado, tengo que ponerte al día con todo lo que ha pasado desde que te conocí hasta hoy: todas nuestras aventuras, los enemigos a los que nos hemos enfrentado, Lepidóptero y Mayura, los prodigios y los kwamis, los otros superhéroes...

Por otra parte, quiero registrar, día a día, todo lo que viviremos desde hoy hasta el momento en que te entregue este diario. Está escrito a mano (espero que entiendas mi letra; mis tutores siempre han dicho que tengo una caligrafía bastante aceptable), porque de ningún modo puedo guardar todo esto en un ordenador conectado a internet, sería demasiado peligroso. Así que, ya ves; estoy escribiendo para ti un diario secreto como se hacía antiguamente. ¿No te parece romántico?

Una de las cosas que más me gustan de la idea de escribir esta libreta para ti es que puedo decir exactamente lo que pienso y lo que siento. A partir de ahora habrá muchas cosas que no pueda contarte, muchas emociones que tendré reprimir, muchas ideas que tendré que callarme. Pero puedo ponerlo todo aquí y desahogarme, al menos. Porque nadie lo va a leer. Probablemente tú tampoco vayas a leerlo nunca, y si lo haces, no recordarás nada, así que da un poco igual.

Acabo de releer todo lo que he escrito desde el principio, y no tiene ni pies ni cabeza. Te imagino leyendo estas líneas, frunciendo el ceño con incomprensión, tratando de entender qué es todo este sinsentido sobre superhéroes olvidadizos y gatos enamorados. Lo siento; hoy estoy demasiado confuso, han pasado demasiadas cosas, y me cuesta ordenar mis ideas. Pero he empezado, y eso es lo importante. Intentaré planificar mejor todo lo que voy a contarte y ser más metódico a partir de ahora.

Buenas noches, milady, hasta mañana.

Siempre tuyo,

Cat Noir