LA LUNA Y LAS ESTRELLAS

Por: Escarlata

Sailor Moon y Precure pertenecen a Toei, el plot es mío

~ o ~ o ~ o ~

PARTE 1

[Aquella enorme luz que brillaba en el cielo como si del Sol se tratara, no era el Sol, era algo más grande y más amenazador. Los espectadores de tal espectáculo no podían hacer más que cubrir sus ojos ante la cegadora luz, los asustadizos buscaron refugio rápidamente, otros se abrazaron a la persona a su lado, la conocieran o no. La sensación era abrumadora, era inmensa, era como ser aplastados por una ola, se podía sentir el revuelco del agua pero sin ahogarse de verdad. Era asfixiante.

Sólo así se lo podían explicar.

Las Guerreras Legendarias que defendían ese mundo estaban transformadas y listas para enfrentar lo que fuera... O al menos ese era el plan.

Lo que llegó desde el cielo, lo que llegó con esa Luz parecía imposible de detener. La Luz estaba devorando todo a su paso, hasta la más ínfima molécula era absorbida, la Luz actuaba más como un Agujero Negro y eso era extraño, porque las Guerreras podían sentir esa Luz familiar y cálida, casi como propia.

Antes de que todo desapareciera y fuera consumido por esa fuerza externa, la voz de la Reina de la Luz sonó en sus cabezas y les dijo que usaran el Poder de la Creación en una sola técnica, misma que su Avatar ahí presente conocía de manera instintiva y que de inmediato preparó.

Así se hizo y así se pudo repeler aquella Luz.

Una Luz que no pertenecía a su Realidad.

Pudieron volver su mundo a la normalidad, las personas que antes estaban asustadas simplemente siguieron donde se quedaron, continuaron con su día sin saber que casi eran consumidos por algo desconocido. A pesar de que las Pretty Cure ya conocían el poder de la Luz y la Oscuridad, eso no se parecía a nada que hubieran visto antes.

Tenían qué hacer algo al respecto. Pudieron librarse de esa por meros y llanos segundos.]

~ o ~

Las noches de Tokio de Cristal solían ser tranquilas. La ciudad de metálicas y cristalinas edificaciones siempre brillaba, fuera de día o de noche, hubiese o no Luna en el cielo. Una ciudad grande, densamente poblada pero con las condiciones perfectas de vida como para que alguien llegase a encontrar a algún ciudadano en condiciones de calle, ¡eso nunca! Todos tenían salud, todos tenían vidas longevas y la oportunidad de hacer lo que realmente desearan hacer, de desarrollar su verdadero talento sin estar atados a la responsabilidad de trabajar para sobrevivir. Una idílica ciudad, nueva capital del planeta Tierra y el centro del Sistema Solar.

Por cierto, el proceso de terraformación del resto de los planetas tenía un par de décadas en marcha, todavía faltaba mucho pero iban por buen camino gracias a los esfuerzos de Luna, Artemis y Diana. Ellos en ese momento se encontraban en Marte con un equipo de científicos. Si de algo se podía presumir en Tokio de Cristal, era que el tiempo les sobraba.

Al menos hasta esa noche de Luna Nueva.

Sailor Mercury se preparaba para terminar su turno, activaba los códigos de rastreo automático, un protocolo que seguía religiosamente cada noche desde que las cosas se habían calmado luego del ataque de Némesis. Nunca se sabía por dónde atacaría un nuevo enemigo. Mientras sus compañeras Mars y Neptune tenían cubierto el lado espiritual y energético de la defensa respectivamente, a ella le correspondía el rastreo por medios tecnológicos.

Soltó un hondo suspiro y se estiró por completo. No sólo tenía que estar al tanto de todos los puntos de control de la ciudad, y del planeta, vaya, si no de monitorear constantemente los alrededores cuando Usagi, su poderosa, respetable y magnífica Neo Reina Serenity, estaba en reuniones con los delegados de las otras ciudades del mundo. La comunicación era importante, así como estar atentos a las necesidades de cada zona y darles lo que mejor se ajustara a sus necesidades.

Que el Cristal de Plata permitiera una constante renovación de recursos naturales no quería decir que debieran abusar de ello, lo repartían acorde a las necesidades de todos y trataban por medios más pacíficos que nadie comenzara a acumular de manera excesiva. Sí, un constante control era necesario en esa cristalina utopía.

─Utopía ─murmuró para sí misma. Las utopías no existían, no eran posibles por uno y mil factores sobretodo humanos, Mercury lo sabía bien, era una chica bastante letrada en variados temas. Y sin embargo parecían estar en una, eso decían todos, eso pensaban todos y justo eso veía por los monitores de su fría Sala de Control.

Dio un hondo respiro y terminó de activar todos los sistemas. Con o sin larga vida, sus cuerpos aún eran capaces de resentir el excedente de trabajo, los desvelos y la falta de comida a largo plazo. Gracias a ello se podía sentir humana y lo agradecía de muchas maneras, sí, incluso ese dolor de hombros y de espalda que comenzaba a matarla para la última hora de su turno.

Las otras personas que sabían ese último dato eran sus compañeras, precisamente una entró al cuarto de control y tembló al sentir la bajísima temperatura del sitio. Mercury rió al escuchar un refunfuño.

─Ami, cariño, ya te he dicho que trabajar en una nevera no te hace más ruda ─dijo Mars con mala cara. Activó su fuego de manera interna para sopesar mejor la temperatura del cuarto. Suspiró con cansancio al ver a la siempre responsable Sailor Mercury sonreír y andar como si nada pasara. Tardó unos segundos más en sonreirle de regreso cuando la chica de azulado cabello se acercó a ella. Acarició su mejilla y siempre era fascinante la manera en que sus temperaturas tan dispares interactuaban.

─Lo sé, pero debo mantener la temperatura baja porque...

─Porque las computadoras se pueden sobrecalentar, lo sé, se lo dices a todos cada noche desde que construiste éste sitio ─la misma Rei presionó un sensor en el arete derecho de Ami e hizo desaparecer su visor azulado. Su linda Mercury estaba tan acostumbrada a usarlo que a veces se olvidaba de desactivarlo─. ¿Nos vamos?

─Vamos, muero de hambre. ¿Sabes si Makoto cocinó algo?

─Sí, hoy nos dejó la cena hecha, sólo debemos calentarla.

Antes de que Mars pudiera tomar la mano de Ami para sacarla de ahí, las alarmas comenzaron a sonar y todos los monitores se encendieron de manera automática. La pareja de inmediato entró en modo de batalla. Mercury activó su visor una vez más y mandó una discreta señal de alarma a Makoto y a Minako. Las Inner Senshi tenían por protocolo avisar de la situación a su Reina cuando fuera algo extremadamente peligroso. Hacía mucho tiempo que no pasaba nada de riesgo inminente, como cuando sucedió lo de Black Moon. Y ni qué mencionar que los delitos comunes eran prácticamente inexistentes. Hacía MUCHO que no tenían asaltos, peleas entre ciudadanos ni tampoco esos raros casos donde personas codiciosas quisieran tomar más de lo que realmente necesitaban y dañaran a otros para conseguirlo.

Podría ser un temblor que activó una señal, podría ser un enemigo exterior, lo cuál sí sería de cuidado porque entonces habrían pasado la perfecta defensa de Haruka y Michiru. Cosa imposible a esas alturas del partido.

Podría ser cualquier algún fenómeno natural, eventos en los que no tenían control, ¿verdad?

Pero no lo era. Mars y Mercury abrieron los ojos, grandes, al ver por el monitor que una de las Torres de Control del Distrito 9 estaba siendo golpeada con tal fuerza que la dobló como fierro viejo. Y fue derribada tan sólo tres impactos después, el Sistema de Monitoreo avisó del desconecte de la señal de dicha torre.

No era cualquier cosa.

Mercury comenzó a teclear furiosamente para activar los drones de seguridad y las cámaras alrededor de la torre. ─¡Jupiter, aquí Mercury, responde!

─Te escucho fuerte y claro, ¿qué sucede? ─fue la inmediata respuesta de Makoto, que estaba por terminar su turno por igual.

─Lleva a las fuerzas que necesites a la Torre B-05 del Distrito 9, acaban de derribarla y aún no puedo identificar a los atacantes.

─¡Entendido!

Por su lado, Mars tenía los ojos cerrados mientras concentraba su poder en dicha zona. Gracias a un largo entrenamiento espiritual y físico, había logrado un estado mental lo suficientemente fuerte como para conectar su energía en cualquier zona no sólo de Tokio de Cristal, si no del planeta. Y a pesar de todo su poder, lo que percibió no concordaba con lo que claramente era un ataque directo contra las fuerzas del orden de la ciudad.

Lo que atacaba la torre eran dos presencias de luz, dos fuertes presencias de luz que no podía identificar por culpa de su propia brillo. No se sentía como presencias malignas, ni siquiera con malas intenciones... ¡Pero destruyeron la Torre de Control!

─¡Jupiter, son dos presencias! ─avisó Mars de inmediato. Tenían un canal adicional abierto, el de Minako─. Venus, mejor avisa a Usagi y a Mamoru sobre esto, algo no está bien aquí.

─¡Entendido! ─respondió la Senshi del Amor desde el interior del castillo. Ella, como guardiana personal de los Reyes, era el último muro antes de llegar a ellos.

Mientras Mercury trataba de aclarar la imagen y peleaba contra una extraña interferencia en las cámaras, Sailor Jupiter y una docena de soldados se dirigieron al Distrito 9 usando los teleportadores de emergencia ubicados en puntos claves de cada zona y también dentro de las mismas torres. La tecnología aún necesitaba muchos ajustes y más recursos de los que podían conseguir naturalmente, Mercury trabajaba en ello todavía, pero al menos contaban con el rápido movimiento de individuos prioritarios a cualquier punto del planeta. Podían teleportarse de dos en dos y el proceso duraba de tres a diez segundos según la distancia, lo que permitía tiempos de respuesta de alrededor de un minuto en casos de emergencia.

¡Pero en ese momento cada segundo contaba!

Jupiter y su escuadrón llegaron a la zona desde la base de seguridad más cercana. Era un área de bodegas para materias primas, ahí no había nada más que largos contenedores esperando su turno para llegar a las fábricas. Ni siquiera había guardias de seguridad, la ciudad era tan segura que la gente podía tener las puertas de sus casas abiertas y absolutamente nada les pasaría. Salvo aves y demás animales pequeños que encontraban hogar entre los recovecos de las enormes bodegas, no había ningún otro ser vivo en la zona que pudiera estar en riesgo.

Lo único que Jupiter y su gente encontró fue la enorme Torre de Cristal derribada, doblada cual lata aplastada. Masculló una maldición por lo bajo y encendió su comunicador mientras organizaba a sus hombres. ─¡Aseguren la zona pero muévanse con cuidado, podrían seguir cerca! ─los soldados respondieron un "a la orden" al unísono y, en organizada formación, rodearon la torre derribada para hacer la revisión─. Aquí Jupiter. El único daño es en la torre ─frunció el ceño─. Y está completamente destruida ─lo cuál era particularmente difícil de lograr por una simple razón: las Torres de Control estaban hechas del mismo material que el castillo, una fuerte aleación de metal y cristal reforzada con energía del Cristal de Plata.

Era un material capaz de repeler ataques de energía y fuertes impactos, construcciones hechas con la simple finalidad de expandir y amplificar el poder de Luz del Cristal de Plata sin que la Neo Reina Serenity tuviera que desgastarse. De esa manera podían activar un mejor escudo en caso de ataque externo, y a su vez, todo el planeta era bendecido y energizado con el poder del Cristal de Plata. Tenían más de diez años con las Torres funcionando a toda su capacidad y era la primera vez que algo les atacaba.

Mientras, en el Sala de Control. Mercury finalmente pudo retomar el mando de uno de los drones de seguridad de la Torre derribada. Algo estaba interviniendo con las señales y eso le preocupó. Mars seguía concentrada en la zona en cuestión y simplemente no encontraba algo peligroso en la zona, sólo veía a dos figuras. Dos seres hechos de Luz que... Seguían ahí.

Mars abrió los ojos como platos. ─¡Makoto, cuidado, los atacantes siguen en la zona!

Y como si alguien hubiera encendido un foco dentro de su cabeza, Mercury supo rápidamente dónde buscar. Movilizó el pequeño dron con cámara entre los escombros de la Torre de Control y los sensores se activaron al detectar algo. Casi se le fue el aire al darse cuenta de lo que buscaban esos enemigos.

─¡Makoto, corre, buscan el Núcleo de Cristal!

Y al escuchar eso, tanto Rei como Makoto se alarmaron. Ésta última, sin esperar más, hizo una señal a sus hombres. ─¡Mantengan la distancia y preparen sus armas! ─tomó posición de batalla y concentró su poder. Apenas su escuadrón estuvo a distancia segura, su cuerpo soltó toda la carga eléctrica acumulada─. ¡Trueno de Júpiter! ¡Resuena!

El ataque fue directo a los escombros de la Torre, sus hombres mantenían sus armas en alto y de inmediato dispararon cuando algo salió como catapultado desde debajo del montículo de placas y fierros retorcidos. Ninguno de sus tiros dio en el blanco. Un par de figuras, como bien sus amigas le informaron, se posicionaron con un poderoso salto sobre una de las enormes bodegas. El dron apuntó hacía los atacantes y pudieron ver lo que Makoto y sus hombres no gracias a la función de cámara nocturna. Mercury y Mars tragaron saliva, el par tenía en manos una esfera brillante que de inmediato reconocieron.

─Tienen el Núcleo, Makoto ─informó Mars, tensa.

─Entiendo ─respondió en baja voz y se dirigió a los atacantes. Los faroles de la zona no alumbraban en los techos, pero uno de sus hombres sujetó una lámpara grande de las que adornaban la torre, aún funcionaba y pudo apuntar hacia el par, que permanecía inmóvil. Finalmente pudo verlas.

Se trataba de dos chicas, una de cabello corto y castaño con uniforme negro y rosa, una bufanda negra le cubría de la nariz hacia abajo, dejando ver sus ojos y un brillo en estos que parecía casi antinatural por culpa de la luz del Núcleo. Su acompañante era una chica más o menos de la misma estatura, con largo cabello oscuro y que vestía ropas blancas con detalles en azul, un visor blanco le cubría la frente, los ojos y parte de la nariz; era ella quien sostenía la esfera con la mano izquierda, su mano derecha estaba ocupada sujetando la mano izquierda de su compañera.

─¡No se puede esperar menos de la poderosa Lady Jupiter! ¡Fue un gran ataque, dolió! ─dijo la chica de ropas negras. No podía verse pero sonreía mientras hablaba, podía adivinarse por su tono de voz y sus gestos visibles.

"Lady Jupiter" era como le llamaban normalmente los ciudadanos, todos se dirigían a ellas con el título de "Lady" en señal de respeto. La chica de negro ni siquiera lo dijo de forma burlona, pero no que Makoto pensara relajarse ni un sólo segundo. Esas chicas, quien quiera que fueran, no era normales, ¡nadie más que las Sailor Senshi y la Realeza podía tocar directamente un núcleo con energía concentrada! Para un civil normal era potencialmente fatal estar en contacto físico con un objeto como ese.

─¡Bajen de ahí, devuelvan lo que no es suyo y entréguense pacíficamente! ¡Si tienen algo de qué hablar, las escucharemos y trataremos de resolver esto! ─el protocolo decía que lo primero era tratar de negociar una rendición sin violencia. Pero ese par no tenía intenciones de rendirse, lo notó de inmediato.

─Lo sentimos mucho, Lady Jupiter, pero no podemos hacer eso ─respondió la chica de blanco─. Hablar no funciona, así que nos llevaremos esto.

Y ya que no aceptaban entregarse por las buenas, Jupiter felizmente iría por la siguiente opción del manual: usar la fuerza necesaria. Tomó aire y con un poderoso salto llegó al techo donde estaba el par, pero iba preparada. Su cuerpo ya estaba cargado de electricidad y soltó su ataque sin más. Romper el núcleo era preferible a dejar que se lo llevaran, la energía volvería al Cristal de Plata. A efectos prácticos, esa esfera era como una bomba de tiempo en las manos equivocadas.

─¡Resuena! ─exclamó Jupiter y atacó al par con su energía eléctrica. Y para sorpresa de la senshi, el par mantuvo su posición y recibió el ataque, y por si fuera poco, concentraron una pequeña burbuja con tonalidades arcoíris alrededor del Núcleo para protegerlo de la descarga eléctrica. Necesitaban el Núcleo íntegro y las tres Senshi que vigilaban se percataron de ello.

La chica de blanco retrocedió con un salto largo, sin soltar la esfera. Jupiter notó que cuando el par soltó la esfera protectora se deshizo, frunció el ceño y se dirigió a su escuadrón. ─¡Destruyan el Núcleo de ser necesario, ataquen!

Los soldados obedecieron y comenzaron a darle caza a la atacante de blanco, disparaban sus armas hacia la chica, pero ésta evadía con una velocidad anormal y movimientos en apariencia simples. La chica de blanco aseguró bien la esfera con su brazo derecho y de inmediato pasó de la huida y para ir directo a atacar. Los soldados apenas si lograban oponer resistencia. Potentes patadas del enemigo los dejaba fríos en el suelo, podía romper sus armaduras protectoras como si estuvieran hechas de papel.

Jupiter no pudo hacer mucho por ellos, tenía las manos ocupadas con la chica de negro. Comenzó un intercambio de golpes, su oponente le llegaba apenas al pecho, no parecía ser tan veloz, ¡pero pegaba como mula! Cada golpe resonaba como si un muro estuviera recibiendo los embistes de una máquina de demolición. Podía sentir cómo sus puños se hundían en su cuerpo con una potencia abrumadora. Pudo darle más de un golpe a su oponente, pero nada que la dejase en el suelo por más de un segundo.

─¡Tu fuerza es fantástica, Lady Jupiter! ─exclamó la chica de negro con un tono que sonaba alegre de alguna manera.

─¡No estoy jugando, devuelvan el Núcleo! ─Makoto no tenía tiempo para esas tonterías, debían recuperar la esfera o destruirla, no había más opciones. Comenzaba a enfadarse más y justo sintió una presencia muy cerca que la hizo sonreír. Su cuerpo se movió en automático y por instinto dejó el paso libre a un ataque amigo.

─¡Rayo Creciente!

Un haz de dorada luz fue directo a la chica de negro. Ésta no pudo evadirlo y recibió el daño directo en el hombro, pudieron escuchar que se quejaba e incluso se hizo un agujero en su traje.

─¡Cht! ¡Eso dolió! ─se dolió la guerrera mientras metía su dedo en el agujero de su prenda. No había atravesado la piel pero sí sintió la sensación de ardor y quemazón─. ¡Mira, White, tenemos a Lady Venus en persona! ─igualmente rió.

─Y está tan hermosa como siempre, ¿verdad, Black? ─respondió White, la chica de blanco, que ya se había desecho de los soldados. No hizo daño letal, ni siquiera daño real, los dejó inconscientes tan rápido como le fue posible. Apenas Black se reunió con ella, tomó su mano.

─Nuestra Neo Reina Serenity las está mirando justo ahora en los monitores del castillo, cualquiera sea su demanda, serán escuchadas ─dijo Venus, seguía en posición de combate pero no daba un paso más. Que el cuerpo de esa chica resistiera su Rayo Creciente sin más daño que una quemadura era una clara señal de cuidado. No debían apresurarse tanto─. El objeto que cargan es peligroso, déjenlo en el suelo y nadie saldrá herido. No les sirve de nada, así que no hagan esto más difícil.

─El Núcleo de Plata. En su centro tiene un fragmento de cristal transparente en forma de rombo, especialmente tratado para recibir, concentrar y alargar el alcance de la energía del Cristal de Plata ─explicó la chica de blanco con tono tranquilo, sólo su sonrisa suave era visible. Notó a las Senshi apretar los puños, sonrió.

¿Porqué sabía tantos detalles del interior del núcleo? Los ciudadanos sabían el funcionamiento normal de las Torres de Control, pero nadie sabía del Núcleo y mucho menos de su estructura interna.

─¿Qué piensan hacer con el Núcleo? ─preguntó Jupiter, lista para embestir de nuevo.

─Tenemos planes, es todo lo que podemos decir ─respondió Black y asintió a su compañera, ésta devolvió el gesto y saltaron justo a tiempo, antes de recibir un ataque doble de parte de Jupiter y Venus.

La Senshi del Amor no perdió el tiempo e invocó su cadena hecha de luz, notó que el otro par estaba por alejarse más e hizo el intento por atraparlas con su cadena. Jupiter se acopló rápidamente al ataque y corrió a la par de la cadena para atrapar a la que intentara evadir. Black y White estrecharon sus manos antes de soltarse. Black saltó hacia adelante para recibir la cadena y dejar que se enredara en su brazo. Cuando la gigantesca Jupiter intentó atacarla, su compañera hizo lo suyo sujetando el brazo de la Senshi con su brazo libre.

Al siguiente segundo, Jupiter era derribada por una molesta llave de judo de las que ella misma solía aplicar a sus oponentes. ¡Ahora sabía porqué se enfadaban tanto! ¡Era frustrante terminar de espaldas en el suelo! Quien también terminó en el suelo fue Sailor Venus, al intentar jalar su cadena para asegurar a la chica de negro, la fuerza de ésta fue más grande, ni tiempo le dio de soltar la cadena, fue azotada de espaldas contra el suelo justo junto a Jupiter. El impacto fue tan fuerte que el aire se le salió de cuerpo. Jupiter se puso de pie primero, pero el otro par ya había tomado distancia.

─¡Sólo vinimos por esto, no por una pelea! ─fueron las palabras de Black, alargar una pelea con las poderosas Sailor Senshi era una muy mala idea. Asintió a su compañera y se alejaron de la zona con largos saltos.

Mientras, en la sala de control, Mercury movilizó al dron para perseguir a las atacantes. Y justo como mencionó Venus, la Neo Reina Serenity y el Neo Rey Endymion se encontraba ahí presente, mirando la escena sin dar crédito a sus ojos. Ninguno de los presentes podía creer lo que acababa de pasar. Y menos lo que pasó instantes después: el par notó al dron y, con veloz giro y una patada, White lo derribó y la señal se perdió.

─El dron me envió suficientes lecturas, debería poder identificar su biometría y cotejar los datos con el Registro de Ciudadanos ─Mercury de inmediato se puso a trabajar.

─Los equipos de asistencia ya van en camino y atenderán a los soldados. Ustedes regresen apenas aseguren bien el área ─ordenó Endymion a Jupiter y Venus y lanzó un largo suspiro. Miró a Mars y luego a Serenity.

Ese par se había llevado un Núcleo de Plata como si nada. La primera y última vez que alguien lo intentó no salió bien librado. Además sabían demasiado, la composición de los Núcleos sólo la conocían ellos y un pequeño puñado de personas de confianza, la misma Mercury hizo los diseños, las chicas ayudaron con su poder a que los cristales pudieran absorber la energía y Serenity misma inyectó su Luz a cada uno de esos cristales. Fue mucho trabajo.

Y llegaban dos chicas desconocidas y de alguna manera derriban la Torre y se hacían con el Núcleo. ¿Cómo era posible eso?

Mientras Makoto y Minako aseguraban el área con más personal y se llevaban a los soldados heridos, Serenity miró a Rei, se notaba preocupaba y nadie la culpaba. ─¿Percibiste algo en ellas?

─Tienen energía de Luz por dentro, una energía intensa, es todo lo que puedo decirte, Usagi ─respondió Rei con enfado─. No tienen un aura malvada, tampoco amenazante y no se percibe peligro en sus presencias.

─No son malvadas ─repitió la Reina con un murmuro, con clara confusión. Si no eran personas malvadas entonces, ¿qué era lo que querían? ¡Esa Torre de Control era importante, cada una de ellas lo era!

Por su lado, Endymion se acercó a Mercury, era raro que se tardara tanto en buscar algo, al parecer los registros no arrojaban ningún resultado. Suspiró hondo. ─¿Nada todavía?

─Ya revisé tres veces los registros. La lectura de la biometría es exacta, pero no tengo a éstas personas en la base de datos de los Ciudadanos ─cosa imposible, porque cada una de las personas que vivían en ese planeta era agregada a la base de datos ni bien nacían─. Esas dos chicas no son de éste planeta.

Tipo de sangre, medidas completas del cuerpo, PH de su piel, familiares cercanos y lejanos y su historial clínico y de vida se iba a los registros en automático. Una medida de control un tanto controversial en su momento cuando la implementaron en los primeros años de Tokio de Cristal, pero lo hicieron así para que ningún ciudadano quedase a la deriva y pudiera recibir la ayuda que requiriera cuando más la necesitara.

─Y eso es imposible, no pudieron llegar desde afuera, Haruka y Michiru las habrían detectado ─y a comparación de lo diplomáticas que debían ser las Inner Senshi, las Outer disparaban y después preguntaban, eso pensó Rei mientras negaba con la cabeza, cansada.

─¿Crees que de alguna manera alteraran sus placas de ciudadanía y con eso se desconectaran del Registro? ─preguntó el Rey, tenían que barajar todas la posibilidades.

Mercury negó. ─Aunque se hubieran quitado la Placa, eso no las borraría automáticamente del sistema, sus datos seguirían aquí. Sin su placa simplemente no podrían ser monitoreadas ni acceder a ningún servicio en la ciudad ─la misma Placa permitía la compra y venta de productos y servicios, desde que no manejaban dinero físico, todo dinero virtual se traspasaba a las placas de persona en persona─. Y antes de que lo piensen, hackear el sistema es imposible ─y lo decía sin ningún trazo de presunción. No sólo tenía los mejores escudos de programación, su propia energía evitaba cualquier tipo de asalto, incluso mágico. Y en caso de suceder, su energía se dispararía y todo el sistema se congelaría, quedando inutilizable e inaccesible.

Makoto y Minako llegaron minutos después. Ya con el área acordonada y asegurada, sólo les quedaba reconstruirla y hacer otro cristal. Pero si se llevaron uno, sin problema podrían llevarse otro, ¿verdad?

─Chicas, ¿cómo están? ─la Reina abrazó a su par de amigas, besó sus mejillas y las revisó casi de pies a cabeza, la más maltratada era Makoto, se notaba dolida y no sólo físicamente.

─Puedo moverme ─la alta chica sonrió cuando Usagi la abrazó con marcado cariño. Por su lado, Mamoru le tocó un hombro y concentró su poder para acelerar su curación, la castaña suspiró de alivio al sentir el poder curativo de su Rey─. Esas chicas pegan duro ─se quejó de inmediato.

─Destruyeron la Torre a puñetazos y patadas, los metales quedaron marcados por sus puños ─informó Minako, aún sorprendida por todo ese asunto. Sorprendida y apurada, eso no auguraba nada bueno.

─Yo tengo su rastro energético, trataré de localizarlas. Además, tienen un Núcleo de Plata, buscarlo fuera de su sitio debería ayudar ─dijo Rei y eso hizo sonreír a todos.

─¡Eres la mejor! ─exclamó Usagi con contentó y abrazó y comenzó a besar repetidamente la mejilla de Rei.

─Lo sé, soy la mejor, ¡pero suéltame, que tenemos un problema en manos! ─y por mucho que se estuviera quejando, la sacerdotisa poco y nada hacía por quitarse a su Reina de encima, ni siquiera cuando algunos de esos juguetones besos aterrizaron en sus labios.

─Yo me pondré a rastrear la energía del Núcleo de Plata ─dijo Ami sin apartar sus manos del teclado.

─Yo movilizaré a los soldados para que resguarden las Torres de Control de la Capital, no sabemos si intentarán un ataque en otro sitio fuera de aquí, pero al menos debemos cuidar éstas ─fue el turno de Makoto de intervenir.

─Deberíamos avisar a Michiru para que nos ayude con su Espejo ─propuso Minako y las chicas asintieron.

─De acuerdo, vamos a trabajar, tenemos que atrapar a esas chicas ─Mamoru fue el primero en dirigirse a la salida de la Sala de Control. Lo único que sabían de esas "enemigas" eran sus nombres: Black y White. O al menos así se hacían llamar. Antes de salir por completo, miró a Mercury por encima de su hombro─. Oh, por cierto... Ami, por favor, deja de trabajar en una nevera.

─Es lo que le digo, pero es terca ─se quejó Rei mientras todas salían temblando de ahí, Ami sólo se sonrojó.

─¡Rei...!

─¡Sabes que es cierto!

Y con el humor un poco más recuperado, todos se pusieron a trabajar.

No sabían las intenciones de Black y White, pero nada bueno auguraba el que tuvieran en sus manos, y sin morir en el proceso, un fragmento del poder del Cristal de Plata.

~ o ~

─¡Duele! ─fue la queja de Cure Black mientras Cure Aqua curaba la quemadura en su hombro. La guerrera de negro podía ser bastante quejica en ocasiones, pero ésta herida en serio le dolió a pesar de que el rayo de la Senshi de Venus no le atravesó el hombro. Sus cuerpos eran más resistentes que antes, eso era notorio, porque de Sailor Jupiter sólo le quedaron moretones que se irían solos dentro de unas horas.

─Resiste un poco más, Nagisa, ya casi termino ─dijo Aqua con un tono estricto pero dulce a la vez.

─Deja de quejarte, diablos, sólo fue una quemadura como de cigarro ─fue el regaño de Milky Rose, lo que a su vez encendió la mecha de Black.

─Pues la próxima vez ve tú y recibe unos buenos golpes de Jupiter y Venus, anda. Quiero ver si te es tan fácil a ti ─la deportista puso su mejor cara de maleante para encarar a una Rose que también se mostraba como toda una pandillera de callejón.

─¿Me estás retando?

─¿Tú qué crees?

Karen ignoraba sus peleas a esas alturas del partido, simplemente siguió curando a su compañera aunque ésta estuviera frente a frente, literalmente, con Milky Rose.

Cure Dream rápidamente intervino, abrazó a Rose por los hombros para alejarla Nagisa y dejaran de pegar sus cabezas como toros salvajes. ─Ya tendrás tu oportunidad, por ahora tenemos lo que queremos, ¿o no? Hicieron un gran trabajo, amigas ─pegó su mejilla a la de Rose─. ¿Verdad?

─Sí, lo hicieron muy bien, las poderosas Sailor Senshi no las partieron por la mitad ─la chica-hada le lanzó una sonrisa fiera a la guerrera de negro y ésta le devolvió el gesto con singular alegría.

─¿Tú estás bien, White? ─preguntó Aqua mientras colocaba un parche adhesivo sobre la herida de Black─. ¿No quieres que te revise?

─Estoy bien, no te preocupes ─respondió la aludida mientras terminaba de desarmar la esfera con ayuda de Cure Mint. A comparación de su compañera de batallas, White prefería evadir y usar la fuerza de su oponente en su contra, minimizando todo lo posible el daño en su cuerpo─. Lo tengo, ¿lista? ─miró a Komachi y ésta asintió.

Entre las dos pudieron separar las dos mitades que formaban la esfera protectora del Núcleo. Mint rápidamente creó una esfera con su propia energía y con ella envolvió el cristal que estaba instalado en su interior. El escudo cubriría y sellaría temporalmente la energía y con ello podrían pasar por debajo de radar al menos por unos días.

Ese primer asalto estuvo bien, tenían que conseguir unos cuantos cristales más hasta alcanzar la primera parte de su plan. El resto de las chicas estaban durmiendo, era bastante tarde de todos modos y tenían que hacer algunas cosas en cuanto amaneciera. Apenas se encargaron de sumergir el Cristal del Núcleo dentro de un balde plástico lleno del agua de Cure Aqua, pudieron suspirar de alivio. Se miraron entre sí antes de sonreír.

─¿Un balde? ¿En serio? ─preguntó Cure Rouge mientras se acercaba a ver.

─No tenemos muchas cosas a la mano, lo sabes, antes agradece que el clima de Tokio de Cristal siempre es templado y no pasaremos mucho frío ésta noche ─dijo Aqua con mala cara─. Y mi agua también ayudará a cubrir la energía del cristal, lo sabes.

─La próxima vez que nos tiren en otro mundo que no sea el nuestro, al menos pidamos almohadas ─la pelirroja soltó un bostezo y miró a su alrededor.

Por lo que bien sabían, Tokio de Cristal fue reconstruido luego de que el planeta entero entrara en una Era de Hielo de mil años. El poder de la, en ese entonces, poderosa Sailor Moon, protegió a la gente y les ayudó a salir de su prisión de hielo ya entrado el siglo XXX. Y varias décadas después, ¡boom! La brillante Tokio de Cristal se levantaba y se convertía en la capital del mundo.

Y justo debajo de esa metrópoli de ensueño, donde la abundancia, la paz y la longevidad eran la promesa cumplida para cada ciudadano, aún había restos del mundo anterior a los mil años de hielo. Restos de edificios de concreto y acero, pequeñas ciudades subterráneas en zonas boscosas donde nadie ponía un pie desde hacía mucho tiempo. Un escondite perfecto pero no del todo cómodo. Las chicas inteligentes del grupo lograron una corriente de electricidad y pudieron hacer funcionar algunos viejos aparatos que aún se podían rescatar. Todo lo demás se desintegraba en sus manos, todo lo que estaba hecho en madera y demás materiales biodegradables no sobrevivieron el paso del tiempo.

No se podían quejar demasiado, tenían una importante misión y debían cumplirlo a como diera lugar.

─De acuerdo, ¿a quien le toca vigilar? ─preguntó Rouge luego de soltar un hondo suspiro. La verdad sí quería quejarse, como todas las demás, pero sus opciones eran más bien pocas. Al menos tenían comida a la mano.

─A ti ─respondieron todas las presentes a coro, Rouge gruñó un poco y eso hizo reír a sus amigas.

─De acuerdo, yo vigilo, ustedes duerman.

Su escondite era un viejo gimnasio de escuela, era el sitio que recibía más luz gracias a la misma geografía, la estructura estaba casi entera y las plantas que invadieron todo el sitio le regalaba un aire mágico al paisaje. La cancha de baloncesto y sus gradas era su sitio de reunión, y bajo las gradas, gracias al mismo enramado de las raíces de los árboles, se habían creado espacios oscuros, cálidos y cómodos para hacer las veces de dormitorios. Las duchas eran funcionales y tenían acceso a una pequeña cafetería que pudieron echar a andar con el más inesperado de los descubrimientos: carbón. Se formó durante esos mil años de hielo y silencio gracias al peso de las mismas ciudades siendo aplastadas por la naturaleza y el hielo. Varias de ellas estaban francamente fascinadas por todo ese asunto.

Apenas las chicas que aún estaban despiertas se dieron las buenas noches y se retiraron a sus improvisados dormitorios, Rin apagó las luces y todo quedó perfectamente a oscuras. Usó el fuego de sus propias manos y encendió una fogata con unos carbones para alumbrarse un poco. Se miró a sí misma, eso de tener que permanecer en sus formas de Cure todo el tiempo era raro, pero así debía ser por muchas razones que le hacían doler la cabeza a esas alturas con tan sólo pensar en ellas.

Miró hacia las gradas donde sus amigas dormían. Sonrió por lo bajo, sabía cómo estaban acomodadas a pesar de no verlas. Black y White estaban en su espacio, seguramente abrazadas y Dios sabrá si dándose besos luego de su dura pelea contra las Sailor Senshi. Y no eran las únicas enamoradas presentes, Bloom y Egret estaban en el siguiente espacio, dormidas desde hace rato luego de poner un escudo alrededor con ayuda de los Espíritus de la Naturaleza, entre más desapercibidas pasaran, mejor. Tenían Tokio de Cristal a plena vista y lo último que necesitaban era que alguien las topara por simple accidente. Su equipo era el siguiente y sabía que Nozomi y Kurumi usaban a Karen como almohada mientras Urara estaba bien protegida por Komachi.

Sonrió para sí misma, toda esa situación era un desastre, pero no tenían muchas opciones, su prioridad era salvar su mundo y lo harían.

Y eso mismo pensaban quienes trataban de descansar en los improvisados dormitorios. Para unas era bastante lamentable tener que esconderse como ratas en agujeros, para otras la situación era increíblemente emocionante. Honoka era del grupo de éstas últimas y Nagisa sólo podía gruñir al respecto.

─Me encanta cuando sonríes, lo sabes, pero ésta vez no puedo entender porqué sonríes ─fue su siguiente queja de la noche. Nagisa estaba cansada, adolorida, hambrienta y sin poder creer que de nuevo saltaban de la sartén al fuego. Al menos, pensó, podía estar en brazos de Honoka y recibiendo cariños en su cabello y espalda, oh, y esos ocasionales besos que pedía y ella no le negaba. Justo pidió uno.

Honoka mimó los labios de Nagisa con los propios, una suave caricia, un beso dulce, largo y que mantenía en control para poder tranquilizar a Nagisa. Honoka estaba por demás consciente que su actitud curiosa y entusiasta ante esa situación no solía caerle bien a su novia... Básicamente a nadie más del grupo, salvo Komachi, que estaba tan intrigada e interesada como ella pero no desde el lado científico, si no del lado un poco más artístico. Una escritora, vaya. A Mai sólo le gustaba pintar paisajes nuevos y Tokio de Cristal era arte en sí mismo.

─Sonrío porque estuviste genial frente a las poderosas Sailor Senshi y no saliste con daño alguno qué lamentar ─besó sus mejillas y su mentón, sintió que Nagisa le sujetaba por la nuca y volvía a pedir su boca en profundo y largo beso. Le dio lo que quería, también unos cariños en el cabello─. Sonrío porque ésta vez tenemos todo a favor.

─Ya no sé cuántas veces hemos fallado, la cabeza me da vueltas cuando lo pienso ─y por suerte tenía los besos de Honoka y a sus amigas para devolverle el piso, sobretodo en esos momentos cuando la mente le daba vueltas y de repente nada tenía sentido.

─Un fallo suele ser un paso más hacia el cielo.

─Hemos fallado tanto que ya deberíamos estar en la Luna, ¿verdad?

Honoka rió un poco más. ─Sí, seguramente lo estaremos en algún momento, por mientras, descansa, ¿sí?

─De acuerdo ─Black dio un largo suspiro y decidió sentarse para quitarse los guantes, las botas y todo lo que pudiera del uniforme─. Detesto no poder volver a mi forma normal.

─Por lo menos podemos quitarnos los uniformes para ducharnos ─la guerrera de blanco sí compartía ese pensamiento con todas las chicas. Hizo lo mismo que Nagisa y se quitó todo lo que pudo hasta quedar medianamente cómoda. Desnudarse era... Bueno, no era adecuado.

─Oye, Honoka...

─¿Mm?

─¿Hikari estará bien?

─Justo ahora debe estar dormida si mis cálculos no fallan, sabes que está trabajando mucho desde el Jardín de la Luz. Además la están cuidando muy bien.

─Lo sé, es la mejor. Hay que llamarle mañana ─suspiró y miró a su compañera─. Oye... Cuando podamos volver a casa y todo esté normal otra vez... ¿Me ayudas con mi papeleo pendiente?

─¿Papeleo? ─Honoka hizo memoria, era de las pocas que tenía la cabeza clara y no se confundía con todo lo que estaba pasando. Rápidamente supo de qué hablaba Nagisa y sonrió─. ¿El formato con las posibles carreras que quieres cursar en la universidad? ─Nagisa asintió─. Sí, recuerdo que es la segunda vez que el profesor te rechaza los documentos.

─Eso me pasa por querer llenarlos por mi cuenta, justo ahora no recuerdo qué escribí en los últimos ─y hablaba en serio, le costaba enfocar las cosas que sucedieron antes de la Gran Luz─. Pero me rechazó y no quiero ser de las últimas que entreguen sus documentos y se quede con las sobras.

─De acuerdo, te ayudaré. Acabemos con esto primero y cuando volvamos a casa, veremos lo de esos papeles en el Tako Café, ¿qué dices?

─Me encanta la idea.

Compartieron una sonrisa y se dieron unos besos más. Darse calor la una a la otra era suficiente para pasar la noche.

Quienes también pasaban la noche a su modo eran Saki y Mai. Entre las pocas cosas que pudieron conseguir, Mai se hizo de una libreta y varios lápices. No podía hacerse de más materiales sin exponerse en la ciudad, pero dibujar sólo con grafito nunca había sido un problema para la talentosa Mai Mishou.

Ya habían descansado lo suficiente y Mai sentía que los dedos le hormigueaban por las ansias. Dibujar era su vida, era una necesidad que incluso opacaba sus otras necesidades básicas como comer y dormir, Saki lo sabía y por ella estaba dispuesta a hacer lo que fuera para ayudarla. Estando en su pequeño espacio y aprovechando que estaban transformadas, se había concentrado y pedido a los Espíritus de Fuego que brotaron de la fogata de Rouge que le ayudaran a iluminar su pequeño espacio, al menos lo suficiente para que Mai no tuviera que forzar demasiado su vista.

¿Y qué estaba dibujando Mai? A Saki, desde luego.

Cure Bloom se presumía dura como roca, resistente como sus compañeras que eran más especializadas en ataque directo que en defensa, como Black, vaya, y quizá su velocidad no era su fuerte, pero su físico sí lo era. Su defensa lo era, su resistencia lo era... Pero todos su puntos fuertes como guerrera eran igual a nada cuando estaba frente a su adorada artista. Cuando Mai la dibujaba y fijaba sus ojos en ella, sentía como si ella viera hasta la médula de sus huesos, como si viera su alma y fuera capaz de escuchar los latidos de su corazón.

Posar para su artista se sentía como recibir su amor. El cariño de Mai por ella se expresaba en sus trazos, en esos dibujos que daban la impresión de salirse de las hojas por lo vivos que lucían. Saki a veces no creía que lo que veía en los cuadernos era ella misma, ¡ni siquiera en el espejo se miraba a sí misma tan vivaracha!

Suspiró hondo y sonrió, Mai le miraba y no le miraba, conocía su estado de concentración y amaba su gesto cuando trabajaba.

Por su lado, Mai simplemente pensaba en Saki, en la suave línea de su rostro y cómo se ajustaba a esas enormes sonrisas suyas. Su Saki era preciosa, preciosa como nadie y dibujarla era lo que mejor sabía hacer. Nadie más necesitaba saber que tenía libretas repletas con bocetos de Saki. Y ahora que estaban en esa situación, su mente no era de las afortunadas que sabían cuándo y en dónde se encontraban; sólo Karen, Komachi y Honoka se mantenían cuerdas en ese desastre. Dibujar a Saki la mantenía en tierra firme, el poder ver y tocar sus propios dibujos le ayudaban a concentrarse en el Presente. Dibujar a Saki le daba toda la calma y seguridad que necesitaba.

De momento debía terminar de detallar el moño de su pecho, no siempre tenía la oportunidad de dibujarla en su uniforme de Cure Bloom y últimamente lo estaba haciendo, los últimos dibujos de su libreta se lo decían... Y de paso le daban a saber que ya habían pasado por mucho. Así contaba Mai los días, con dibujos.

En cuanto terminó su dibujo en turno, puso su firma. Poner una fecha era inútil a esas alturas, así que sólo indicó que era el día dos en su escondite en el bosque y ese era el dibujo Número Uno. Sonrió al ver su obra finalizada y finalmente pareció salir de ese trance que ya todos le conocían, donde Mai básicamente desconocía a todo mundo mientras se dedicaba a lo que mejor sabía hacer.

─Mira ─dijo Mai de manera dulce y le extendió la libreta a Saki.

Unas pequeñas luces cual luciérnagas, que en realidad eran los Espíritus Lunares que también acudieron al llamado de Bloom, se aglomeraron cerca de la cabeza de ésta para darle un poco más de iluminación. La beisbolista sonrió de manera amplia al verse a sí misma en esa hoja de papel.

─¿De verdad me veo así? ¡Porque me veo genial! ─exclamó con inmensa alegría. Se sentó bien y miró más de cerca. Aún no sabía cómo podía lograr tanto detalle con un sólo color. Su Mai era maravillosa─. Mai, eres la mejor ─y se estiró lo suficiente para besar sus labios.

Mientras que Mai necesitaba dibujar a Saki, Saki necesitaba sentir físicamente a Mai para saber dónde tenía la cabeza. Sonrió luego del breve beso y volvió a admirar el dibujo.

─Siempre te ves bien, Saki, o al menos así te veo yo ─dijo Mai con dulzura. Se acomodó al lado de Saki y recargó su cabeza en el hombro de su novia. El uniforme no era del todo incómodo, pero si iban a dormir de manera apropiada, lo mejor era estar más cómodas.

─Mañana se los presumiré a las chicas ─Saki soltó una risa más y buscó otro beso de Mai antes de tomar distancia suficiente para quitarse lo que pudiera del uniforme.

Mientras que Mai usaba los dibujos para mantenerse al día, Saki se apoyaba en Mai para saber en qué día vivía. La panadera se conocía, su modo de ser era sencillo, simple, trataba de no complicarse demasiado la existencia y toda esa situación en sí era complicada, básicamente sólo seguía las indicaciones de sus amigas y se apoyaba en Mai para mantenerse funcional. Lástima que Michiru y Kaoru tuvieron que quedarse con Hikari en el Jardín de la Luz, ellas sin duda eran las mejores para mantener un mejor control mental.

Y hablando de Michiru y Kaoru.

─Hey, ¿quieres llamarles? ─preguntó mientras sacaba de entre su uniforme un comunicador. Podían usarlo sin temor a que la señal fuera interceptada por el Sistema de Seguridad de Tokio de Cristal.

Mai sonrió en automático. Asintió. ─Sí, me gustaría llamarles ─terminó de ponerse cómoda y se metió en los brazos de Saki. Casi cumplían los cuatro años juntas y en ese tiempo Saki había crecido bastante, en estatura le ganaba por dos palmos y que jugara tres años en preparatoria en el equipo de béisbol le había dotado de un físico más amplio y fuerte. Le gustaba sentirse segura y cálida entre sus brazos.

Apenas se acomodaron, Saki puso el comunicador de pulsera a la vista de ambas. La pequeña pantalla tenía buena definición y sonido. Bastaban un par de botones para elegir con quién querían comunicarse. La pantalla se encendió y a la primera que vieron fue a Michiru. ─Buenas noches ─fue el saludo de la pelirroja. Tenía una sonrisa que podían decir que era feliz y casi aliviada.

─Buenas noches, Michiru, ¿Kaoru está cerca? ─preguntó Saki con esa enorme sonrisa suya. Vio a su amiga asentir, en cuestión de dos segundos Kaoru apareció en pantalla─. ¡Kaoru! ¿Qué tal va todo por alla?

─Tenemos todo bajo control, estamos cuidando de Hikari como Nagisa y Honoka nos lo indicaron ─informó la otra dibujante mientras colocaba su comunicador a forma de hacerles ver que Hikari se encontraba en su cama. Estaban dentro del palacio de la Reina de la Luz y tenían habitaciones dispuestas para su uso.

─¿Ustedes cómo se encuentran? ─preguntó Michiru de inmediato.

─Bien. Apenas estamos comenzando con el plan, ya tenemos uno de los Núcleos de Plata, tenemos planeado conseguir lo que nos hagan faltan en estos días ─respondió Mai con visible alegría.

─¿Y qué hay de sus mentes? ¿Están bien? ─fue el turno de Kaoru, esa parte era la que más le preocupaba.

─Sí, Mai se mantiene cuerda. Y si ella está cuerda, yo también lo estaré ─y para complementar su respuesta, se pegó amorosamente de Mai─. Aún no hemos tenido visiones ni sueños, esperamos no tenerlos ésta noche.

─Esperemos que así sea, recuerden los ejercicios de concentración que estuvimos practicando ─advirtió Kaoru con seriedad.

─Tomen las cosas con calma, ¿de acuerdo? ─continuó Michiru. Ahora descansen, se ven agotadas.

─El escudo de protección nos tomó un tiempo, pero estamos a salvo al menos de que las Sailor Senshi eventualmente nos localicen ─Mai se acurrucó tanto como pudo en los brazos de Saki, sonrió a sus amigas─. Estaremos bien, ¿de acuerdo? Ustedes cuiden de todo allá.

─Lo haremos, confíen en nosotras. Ustedes descansen.

Se dieron las buenas noches y el par finalmente pudo dormir.

Continuará...