Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.

La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.


— Envío especial para Uraraka Ochako, Kero— Dijo sin emoción alguna Asui Tsuyu mientras cargaba un gran adorno de flores y entraba a la oficina donde estaba la nombrada. — ¿Las dejo donde siempre, Uraraka?

— ¿Uraraka? — Preguntó Yaoyorozu Momo después de un momento de silencio, mientras tocaba brazo de su compañera de gabinete para sacarla de sus pensamientos. Funcionó, la chica de pelo castaño se estremeció de su asiento y se giró rápidamente para ver a su jefa con la cara sonrojada.

— ¿Si? ¿Qué pasó?

— ¿Las flores donde siempre? — Preguntó de nueva cuenta la chica que aun sostenía de forma cómica aquel exagerado y pesado adorno de flores.

— ¡Ah! — Exclamó la joven, que al parecer no había notado la presencia de la recepcionista del lugar — Sí, por favor.

— ¿Otra vez sin tarjeta? — Preguntó Yaoyorozu mientras veía como era acomodado el bouquet en un lugar que ya tenían reservado para esos adornos que llegaban puntualmente cada inicio de semana.

— Otra vez sin tarjeta, Kero— Confirmó — Ya le pregunté al chico de las entregas si sabe de qué persona provienen, pero me respondió que él solo se encarga de la repartición y no le dan más datos salvo para quien va dirigida cada presente. — Suspiró, como si ella también estuviese decepcionada — Dice que de todas formas es improbable que pueda investigarlo porque en la florería en la que trabaja tienen muchos clientes que no van físicamente a la tienda, sino que hacen su pedido por internet y pagan con tarjeta o con trasferencia.

— Vaya, sigue siendo un misterio entonces — Respondió la jefa mientras ponía una mano en su mejilla y mostraba una cara de pesar. — ¿Qué opinas Uraraka? ¿Deberíamos preocuparnos por la timidez de tu admirador secreto?

— ¿Eh? — Preguntó la chica que al parecer no había prestado tanta atención a la conversación de sus amigas, sin embargo al ver sus miradas perspicaces supo muy bien de qué estaban hablando — ¡No! Ya les dije que los envía Kaminari, no entiendo porque no lo aceptan.

— Porque él no lo ha aceptado — Respondieron ambas al mismo tiempo.

— Pero tampoco lo ha negado — Intentó contraatacar la aludida — Es obvio que no lo dirá enfrente de Jirou porque son para ella, pero como a él le da vergüenza admitirlo, me las envía a mí para que ella tome las que le gusten sin tener alguna presión de su parte, es muy lógico, sólo soy un chivo expiatorio.

— No me convence, Kero — Comentó Tsuyu. — Hay flores que a todas nos gustan, no sólo son al gusto de ella.

— Es para disimular.

— No, a mí tampoco me convence. — Reafirmó Yaoyorozu mientras jugaba con su cabello azabache.

— Crean lo que quieran entonces — Se desesperó las castaña mientras se volvía a girar a su escritorio — Tomen las flores que deseen y déjenme en paz, no me interesa.

Ambas mujeres se quedaron pasmadas y con la boca abierta ante el comentario tan tosco que dijo su compañera, era improbable que contestara así, incluso en las peores circunstancias ella solía mantener la calma, sólo había una cosa que la ponía de mal humor, y eso era debido a…

— ¿Es por tu vecino cierto? — Preguntó su jefa — ¿Otra vez no te dejó dormir?

Uraraka dejó caer su cabeza en el escritorio mientras hacia una exclamación de sufrimiento, sí al parecer no había dormido bien.

— ¿Por qué? — Dijo aun con la cabeza sobre la madera y voz suplicante — ¿Qué hice para merecer esto? — Empezó a darse pequeños golpecitos en la frente sobre el mueble — Yo sólo quería una casa bonita en un barrio tranquilo. Nunca creí que iba a tener al mismísimo diablo viviendo a lado mío, con razón la casa estaba tan barata, debió de asustar a los inquilinos que antes vivían ahí.

— No entiendo, Kero— Soltó la recepcionista después de escuchar su monólogo— Llevas menos de un mes viviendo en tu casa nueva, ¿Y ya te hiciste de un enemigo?

— ¡Es un borracho! — Gritó la chica mientras se volvía a erguir — Se supone que el alcohol te pone feliz, pero él siempre está de malas, siempre está gritando "¡Muere!", usa ropa sucia y tiene el cabello puntiagudo como si nunca se bañara, además de que tiene los ojos rojos, seguramente por la resaca, ¿Quieres una imagen mental de él? Es como Aisawa-Sensei pero cien veces peor. Y tiene un perro ¡Maldito perro! Está hermoso, pero siempre se le ocurre ladrar a las tres de la mañana cuando su dueño se va ¿A dónde? Quién sabe, pero sí pones música para trapear después del mediodía, viene y te grita que te calles, que no lo dejas dormir…

Tsuyu miró discretamente a Yaoyorozu, que tenía una mirada neutra, al parecer las quejas del vecino borracho ya eran habituales en ese lugar.

—…. Ahora que lo pienso ¿Cómo consigue dinero para la bebida si siempre está dormido? ¿No será que vende drogas y por eso sale en las noches? Eso explica como un perro tan fino como aquel está ahí, seguramente se lo dieron a cambio de unos gramos. ¡Qué idiota! Pero aun así nunca había visto que la frase "Los perros se parecen a su dueño" aplicara de forma tan notoria: ¡Ambos me hacen la vida imposible!

La chica detuvo sus quejas sólo para volver a tomar aire, hablar de ese tema siempre la ponía de malas. Ella era una joven que se estaba independizando de sus padres; antes vivía en un departamento que era de su familia pero decidió deshabitarlo para que se rentara y así generar un ingreso extra, no era que sus padres fuesen completamente pobres, sin embargo no se podían dar ciertos lujos que para algunas personas (como Yaoyorozu) eran cosas sumamente normales.

Por lo que si podía ayudar a solventar un poco los gastos lo haría, sus padres habían hecho un enorme sacrificio para pagarle la carrera universitaria, y ella como hija única decidió ahorrar para un depósito y comprar su casa, tal vez no nueva pero sí lo suficientemente resistente para ser habitada por unos años sin tener que hacer una gran inversión por mejoras, todo iba perfecto, hasta que conoció a "Don explosivo y su mascota" y toda su utopía se derrumbó y descubrió que tenía que estar aguantándolos por más de una década hasta que terminara el crédito de la hipoteca.

Empezó a lamentarse y hacer sonidos raros, la recepcionista colocó su mano en su hombro en señal de apoyo. — Por lo menos tienes unas flores bonitas que pueden alegrar la casa — Intentó consolarla.

— El carro se descompuso — Dijo derrotada Uraraka — No estará listo hasta el jueves, y no puedo ir cargándolas en el camión… ¿Qué más quieres de mí All Migth? — Dijo mirando al cielo en busca de alguna respuesta celestial, ella no había tenido tan mala suerte, desde… nunca.

— Nada que un café cargado no arregle — Mencionó la azabache, intentado alejar la pesada nube de depresión que se posicionaba arriba de su colega — Asui ¿Me acompañas?

— Ya te dije que me dijeras Tsuyu, Kero — Respondió la chica. — Vamos.

Ambas salieron del lugar dejando a Uraraka sola, que sin perder el tiempo cerró sus ojos unos minutos para poder recobrar fuerzas y enfrentar ese día que apenas estaba iniciando.


El café y la siesta de diez minutos funcionaron, la chica desvelada ahora se sentía con muchas más energías que antes y el mochi que estaba comiendo para acompañar su rápido desayuno le estaba quitando el mal humor. Ahora que estaba más despierta, se quedó mirando a sus amigas que la estaban acompañando:

Momo Yaoyorozu era su jefa aunque ambas compartieran edad, tenía el cuerpo alto y esbelto, su cabello lacio y azabache siempre estaba sujetado en una cola de caballo, y aunque usara un maquillaje ligero era una joven sumamente atractiva. ¿Y cómo no ser atractiva si eres la hija de los multimillonarios dueños del edificio en donde estaban trabajando? Ambas habían estado en la misma preparatoria UA, y aunque sus clases sociales eran en exageración diferentes, Yaoyorozu, (o Yao-Momo como le decían sus amistades más cercanas) nunca había tratado a nadie con desprecio, incluso se podría decir que era algo tímida.

Después de graduarse de preparatoria ambas siguieron su camino; Yaoyorozu siguió el ejemplo de sus padres y se inscribió en una carrera de diseño de modas, y en su tiempo libre era modelo para los diseñadores que algún día serían sus empleados. Por otra parte, Uraraka había decidido estudiar una carrera que le diera trabajo seguro, si ella pudiese, hubiese sido rescatista de grandes catástrofes, sin embargo era un sueño meramente platónico. Así que estudio contabilidad, y en sus tiempos libres participaba en obras de beneficencia.

De hecho fue en uno de esos eventos donde se volvieron a reencontrar las chicas, Yaoyorozu estaba como representante de la compañía de sus padres y Uraraka estaba como Staff, ambas se saludaron con mucho gusto y empezaron a platicar acerca de sus sueños: La azabache deseaba crear una línea de ropa que marcase alguna diferencia, y la castaña a pesar de tener un trabajo estable en un despacho, deseaba ayudar a más personas necesitadas.

Cuando pasó aquel evento, ambas siguieron en contacto.

Días después Uraraka recibió una llamada pasada la media noche, era Yaoyorozu que le dijo que no había podido dormir, y que empezó a pensar en su plática y una gran idea se le había ocurrido: Ambas crearían una nueva línea de ropa a donde la mayoría de las ganancias se irían a obras de beneficencia, sentía que con eso podían ayudar en algo, además de que ella ya tenía suficiente dinero para vivir cómodamente así que no necesitaba más.

Le ofreció a Uraraka un tentativo sueldo para hacer la contabilidad y organizar los eventos y las participaciones de caridad de la nueva marca, la contadora saltó de la cama con suma emoción al escuchar aquello, era increíble, podía hacer su trabajo y las cosas que deseaba al mismo tiempo con una persona que estimaba mucho, además de que tenía muy buenas relaciones y un gran apoyo. Y no era para menos, en ese tiempo Yao-Momo era conocida como "Creati", una joven capaz de crear ropa de alta costura con cualquier material que se le ocurriese.

Ese fue el inicio de un gran cambio por parte de ambas; a pesar de tener el apoyo económico y moral por parte de una empresa multinacional, Yaoyorozu declamó que debía de ser independiente de las colecciones de sus padres, así que prometió pagar todo el dinero que se le prestase, además que pagaría por la renta de la oficina central, y por los sueldos de los diseñadores y costureros que necesitase, aunque claro, serían los mismos que ya estaban contratados.

Uraraka a pesar de la emoción sentía una gran carga, era empezar desde cero toda una empresa nueva, y aunque sabía que tenía recursos ilimitados, intentaba buscar siempre los más acorde para no sentir que estaba abusando de los padres de su compañera, y era normal, que dos chicas de 23 años tuviesen un proyecto tan ambicioso generaba una gran incertidumbre por parte de gente mayor.

Pero ambas se comprometieron y esforzaron, y el tiempo se le fue volando: Ya habían pasado casi cuatro años desde aquella plática nocturna, ya tenían un nombre que empezaba a tomar peso, ya habían creado grandes eventos que ayudaban a personas no sólo en Japón y ya podían mantenerse con sus propios recursos.

Y ahora su marca de ropa estaba creando una colección junto con una cantante famosa que haría que su trabajo fuese bastante intenso a lo largo de esa temporada.

Por otro lado, la historia de Asui Tsuyu era un poco más triste, al igual que Yaoyorozu y Uraraka también había asistido a la UA, y al graduase se enlistó en la marina. Le empezó a ir muy bien en el área de campo, sin embargo tres años atrás sufrió un accidente bajo el agua que le lastimó ambas manos, la espalda y la mandíbula.

Triste, tuvo que buscar un trabajo de oficina para descansar sus maltratados huesos y poder mantenerse, sin embargo era poco probable que alguien la empleara debido a que sus manos habían perdido la coordinación para escribir, y el golpe que recibió en el rostro hizo que su lengua se saliera más de lo normal y le dejó un pequeño tic cuando hablaba, además en ocasiones se encorvaba involuntariamente para descansar de la posición de su espalda.

Pero ella era una chica muy carismática con un cabello largo y grandes ojos que decía todo lo que pensaba, así que sus amigas la invitaron a trabajar con ellas en lo que se recuperaba de sus heridas. Ella aceptó, y contra todo pronóstico su trabajo le empezó a ayudar en la armonización de su cuerpo, ahora no era la secretaria de aquella pequeña firma, sino del edificio completo, y empezó a dar clases de natación en fines de semana.

Si todo iba bien seguramente el próximo año solicitaría una valoración para poder reingresar a su batallón.

Uraraka suspiró para sus adentros, sus compañeras eran increíbles. Ella se sentía la más "normal" entre ellas y a veces eso le incomodaba, ella no tenía una gran historia que contar salvo sus acciones por la caridad, aunque eso a muchas personas no les interesaba cuando podían escuchar historias de modelaje con famosos o con de batallas en el océano abierto en otros países...

O bueno, si tenía una historia que superaba aquello, pero no era algo para hacerla sentir orgullosa, así que evitaba el tema lo máximo posible.

Por su físico tampoco resaltaba, no era tan alta como Yao-Momo ni tan delgada como Tsuyu, y su corte de pelo era corto al cuello y no lo tenía teñido, así que era de un color castaño de lo más común. Antes había intentado cambiar, se había inscrito a un gimnasio y usaba colores más oscuros en su cabellera, sin embargo al final del día sentía que no avanzaba en nada, así que decidió aceptarse tal y como era y dejó de intentar ser alguien que no.

Y ahí estaban, esas tres chicas que no parecían tener nada en común salvo su escuela media, disfrutando un desayuno silencioso mientras esperaban la visita habitual de una compañera más, que era la que terminaba el pequeño grupo base de lo que se conformaba su línea de ropa para esa temporada.

Cuando pasó el medio día Kyoka Jiro llegó a la oficina con Denki Kaminari, su representante, ella era una cantante gótica que había conocido a Yaoyorozu en el pasado, y a pesar de su aspecto que algunos no terminaban de entender, cuando ella escuchó acerca de la nueva línea de ropa se ofreció como voluntaria para hacer varios diseños, además de que ofrecería conciertos donde las ganancias se donarían a lo que las chicas deseasen.

Esa semana iba a entregar los diseños ya revisados de la parte de su colección, además de que avisó que tenía una sorpresa especial para todas ellas:

— ¡Ya diles! — Se exasperó Kaminari, un chico rubio con un estilo de vestir parecido al de su acompañante— ¡No puedo contenerlo más! — Exclamó cuando vio que su jefa en sus saludos empezó a divagar de tema.

— ¡Tú nunca me dejas hacer nada! — Respondió irritada la chica. Su relación era extraña, al parecer no se toleraban mucho en el trabajo, sin embargo todos sabían de la química que había entre ellos cuando no trataban temas laborales.

— Para eso me pagas — Se defendió él. — ¿Entonces?

La chica rodó los ojos, en secreto disfrutaba fastidiarlo, si estuviesen solos seguramente no hablaría en todo el día, pero como sus amigas estaban tan ansiosas como él, (porque hasta Tsuyu pidió que la cubrieran en recepción para estar en el momento del anuncio) decidió ceder en ese rato.

— Bueno — Suspiró, aunque después miró fijamente a cada una de las personas que se encontraban en esa oficina de seis metros por quince. — Resulta que empecé a platicar un poco de la nueva línea. — Dijo en tono suave — Sé que no es muy honesto porque aún no damos el aviso oficial, pero me gusta recibir consejos de posibles compradores… Y adivinen quién se ofreció para ser la imagen de la sección masculina…

— Espera — Señaló Uraraka — ¿Un famoso?

— ¡Si! — Gritó Jirou con una gran mueca llena de emoción. Todas las chicas gritaron, seguramente el ruido llegó a otros cubículos pero no les importó, acaban de conseguir a alguien más que se involucraba su línea.

— No se emocionen mucho — Intentó tranquilizarlas Kaminari — Es un cantante que apenas está iniciado, no es muy conocido del tod…

— ¡Qué importa! — Señaló Yaoyorozu — Sí él apenas está creciendo y nosotras también ¡Nos apoyaremos uno con el otro, y será un ganar–ganar!

— ¿Quién es? — Preguntó Uraraka, que ya sentía un revoltijo en el estómago por imaginarse trabajar con alguien más del medio artístico.

Jirou tomo un poco de aire para volver a crear un ambiente de emoción.

— Fumikage Tokoyami.

— ¡¿Tsukuyomi?! — Preguntó con brillo en los ojos Tsuyu — ¿El autor del álbum Dark Shadow?

— El mismo.

Otro grito de emoción, al parecer la secretaria tenía cierta admiración por el cantante.

— El mismo me dijo que le encantaría diseñar algo aunque nunca lo había hecho, sin embargo le comenté que ya teníamos todo, pero con que fuera parte de la imagen de campaña de publicidad sería suficiente. — Explicó Jirou — Él está encantado, como apenas está consiguiendo seguidores está dispuesto a modelar lo que sea, de broma le dije que sería la imagen de la ropa interior y al parecer no le molestó, así que ya tenemos un sex-simbol entre los nuestros.

Las chicas empezaron a platicar sin parar, ni Yaoyorozu ni Uraraka conocían al hombre mencionado, pero por la emoción de Tsuyu confiaban en que era alguien talentoso, empezaron a ver fotos y videos suyos, y notaron que su estilo era incluso más oscuro que el de Jirou, seguramente Kaminari se puso celoso de él al inicio, pero al ver que el rubio también se incluía en la plática de cómo podrían combinar su estilo con la ropa que ya tenían, seguramente eso quedó en el pasado.

La hora de la comida llegó sin siquiera hacerse esperar, todos apoyaron la idea de pedir algo de comida china a domicilio para no salir con el sol del verano que estaba cubriéndolos en ese mismo momento, y Jirou aprovechó para llamarle a Tokoyami para avisarle que necesitaba que asistiera a la oficina dentro de dos semanas para planear la sesión de fotos que se llevaría al día siguiente de dicha reunión, el nombrado aceptó y colgó la llamada, al parecer era alguien de pocas palabras.

Llegó el pedido alimenticio y decidieron vaciar y girar un escritorio para usarlo de mesa, era algo que estaba estrictamente prohibido, pero por estar ahí la hija de los dueños, nadie les decía nada.

Siguieron comiendo y platicando hasta llegar la hora de la salida, Yaoyorozu era muy consiente que un trabajo de 8 horas era sumamente agobiante a largo plazo, así que los horarios de sus trabajadores eran de 6 horas. Uraraka agradecía eso bastante, porque cuando tenía algún percance con el auto como en ese día, aun podía usar el transporte público y llegar a casa con luz de sol.

— ¿Segura que no quieres que te llevemos? No nos desviamos mucho de nuestro camino. ¿Verdad? — Dijo Jirou, que confirmaba su oración con el asentimiento de cabeza de Kaminari.

— Sí, segura — Continuó la contadora mientras negaba con las manos — Aún no conozco del todo la zona de mi nueva casa, así que tomar el camión me llevará por caminos que aún no conozco del todo y debería memorizar, será como un tour.

— ¿Me prometes que estarás bien? — Ahora fue el turno de Yaoyorozu de preguntar.

— ¡Sí! Es lo que también me gustó de la ubicación de la casa, sólo necesito tomar un camión desde la estación del metro para llegar a la esquina. Lo que camino es lo mínimo.

Parecía que los demás querían seguir comentado su decisión de irse en trasporte público, seguramente estaban nerviosos por ser un barrio nuevo para ella, pero Uraraka estaba determinada a que no sería así, necesitaba conocer totalmente el lugar en el que estaría viviendo.

Yaoyorozu suspiró.

— Me sentiría mucho más cómoda si le llamaras a Midoriya, sabes que a él no le molestaría llevarte a tu casa estos días.

Uraraka enrojeció mientras Kaminari empezó a dar indicios de querer reírse, pero Jirou le propinó un golpe que hizo que la carcajada fuese disimulada como un estornudo.

— Descuida — Volvió a tranquilizar la chica que intentaba bajar el sonrojo de su cara — Creo que lo más peligroso será pasar por enfrente de la casa de mi vecino narcotraficante, estaré bien.

— ¿Narcotraficante? — Señaló Kaminari — La semana pasada era un borracho ¿Ya aumentó de categoría? — Sí, también a ese par ya les había tocado escuchar las historias del "querido" vecino.

— Al parecer — Respondió Uraraka agradecida por cambiar de tema.

— Estoy seguro que dentro de un mes me dirás que es un musulmán que tiene la casa llena de explosivos.

— Pues explosivo, él ya es. — Todos en la sala rieron.

— Bueno, entonces creo que nos vamos — Habló Jirou mientras se encamina al mueble que tenía el adorno de flores — ¿Puedo?

— Adelante. — Contestó la castaña mientras veía como Kaminari le hacía una señal diminuta con las manos que le decía "gracias". Yaoyorozu también vio el gesto, pero decidió ignorarlo.

— Éstas son mis favoritas — Comentó la cantante — Gracias admirador secreto.

— Sí, gracias admirador secreto. — Repitió Uraraka mientras veía directamente a Kaminari y él le desviaba la mirada.

Todos se despidieron en la recepción del edificio, Tsuyu siempre se quedaba una hora más para esperar que los trabajadores se retirasen y ella pudiese activar todos los sistemas de seguridad. La chica los despidió con un gesto de mano, confirmándoles que en la mañana del día siguiente iría a informarse de la plática que acababan de tener.

Sus compañeros asistieron con la cabeza; Uraraka salió por la puerta principal y los demás se dirigieron al estacionamiento, donde sus vehículos los esperaban.


El trascurso a su casa fue tranquilo, Uraraka agradeció mentalmente que dejó las flores en la oficina; desde que empezaron a llegar meses atrás se habían quedado ahí para poner aún más color al estudio blanco con escritorios de madera café que estaba arrebatado de telas y dibujos que Yaoyorozu llevaba. Sin embargo desde que había adquirido la casa, las chicas presionaron para que se las llevara para su hogar, haciendo mención que necesitaba poner un poco más de vida a esas paredes que tenían bastantes años.

Se fijó en las calles donde el camión la paseaba, la zona era hermosa, había bastantes árboles y había niños jugando en los jardines, además de que había pasado por un gimnasio y por varias tiendas de conveniencia: tenía todo cerca y se veía muy tranquilo, justo lo que requería. La chica prestó atención cuando empezó a distinguir con más claridad las calles y se puso en alerta para bajarse en la parada indicada, ya una vez se había confundido y tuvo que caminar varias cuadras de regreso a su casa y no quería cometer el mismo error ese día.

Bajó del camión y justo pudo ver su casa desde ahí, luciendo junto con el ocaso que estaba deslumbrando. Le había mentido a sus compañeras, ella no pasaba por enfrente de la casa de su vecino terrorista cuando tomaba el camión, él vivía justo en la otra esquina, y ella era la que estaba a lado. Como la casa de él era la última porque después empezaba un terrero que era parte del patio de una escuela que tenía la entrada del lado opuesto, y la otra casa a lado de la chica estaba deshabitada, ella era la única que tenía que soportar sus ruidos, ya que de donde estaban sus vecinos el sonido disminuía notoriamente.

Llegó a su puerta y la abrió con calma, al parecer su vecino estaba tranquilo o no estaba, aunque sabía que lo intenso era entrando más la noche. Ese día, aunque había tomado bastante café en la mañana y una bebida energética en la tarde, estaba cansada, así que iría a la cama temprano.

Dejó su bolsa en la mesa y empezó a buscar algo para hacerse de cenar y de desayunar para el día siguiente, la chica se conocía y siempre le pasaba algo que la hacía salir tarde, así que para ahorrar tiempo en las mañanas y evitar pequeños accidentes, se preparaba el almuerzo desde la noche, dejaba lista la ropa que iba a usar y se bañaba antes de acostarse para solo darse una matutina ducha rápida que servía para despertarla del todo.

Ni siquiera revisó su celular, después de terminar de cenar y lavar los trastes que había utilizado para la preparación de sus alimentos, se dirigió a la cama para descansar, esa noche la dormiría completa, se mentalizó que sería así.


"Guau, Guau"

No, la chica se rehusaba a despertarse.

"Guau, Guau"

¿Por qué? ¿Por qué le pasaba eso a ella? ¿Qué clase de Karma estaba pagando?

"Guau, Guau"

Esos ladridos le dieron la respuesta. Uraraka se giró torpemente de su cama para tomar su celular, ignoró el aviso que decía que tenía 14 conversaciones pendientes de revisión y se fijó en la hora: 3:07 am.

— ¡No! — Se quejó ella mientras tomaba una almohada y se la ponía arriba de su cabeza.

"Guau, Guau"

El bloqueo del suave cojín no sirvió, hizo un poco de berrinche antes de ponerse de pie.

Esa noche ella descansaría, no importaba como, descansaría, se puso las pantuflas y se dirigió a la puerta principal, si era necesario romper una ventana de la casa de su vecino para meter al perro para que se callara, lo haría, esa noche ella no tenía paciencia, ya se le había acabado toda y necesitaba tener un sueño completo después de varias noches así.

Salió al jardín frontal dejando la puerta abierta y pudo ver como el perro estaba ladrando a la puerta principal de su casa, como si solo pidiera que lo dejaran entrar, le dejaría una nota al vecino con el número de un carpintero para que le hiciera una entrada a su mascota, no importaba el precio, ella lo pagaría si con eso lograba dormirse.

— Shhhhh. — Le hizo al perro, deseando con todas sus fuerzas tener el súper poder de hacer callar a los animales, o mejor aún, hacerlos levitar. El perro prestó atención al ruido desconocido. — Shhhhhh. — Volvió a hacer la chica, viendo como aquello parecía estar funcionando.

El perro distinguió el origen del sonido, y contra todo pronóstico se empezó a acercar a Uraraka, la chica se puso nerviosa, lo que quería era callar al perro no hacer que se fuera con ella.

Demasiado tarde, el perro la miró fijamente, y después de unos segundos donde la chica se preguntó como un perro podía tener tanta personalidad, éste entró como si nada a la casa de ella. Uraraka se alarmó, sin embargo cuando entró a la casa vio que el perro se puso cómodo rápidamente ya que estaba arriba del pequeño sillón de la sala.

Bueno, por lo menos había dejado de ladrar.

— No, no, no. — Empezó a decir — Tú no puedes estar aquí. — Sin embargo el perro ignoró sus comentarios y se echó de lado dispuesto a dormirse en aquel lugar extraño.

Como tenía mucho sueño, y su cerebro no funcionaba bien algo en su mente le dijo: "¿Y quién dice que no puede estar aquí? Está callado y es lo que quieres".

Sin pensar mucho en su salud mental porque empezó a escuchar voces, se dirigió a su closet y sacó una sudadera que notoriamente no era de ella, la empezó a acomodar y se dirigió al sillón donde se había instalado su inesperado invitado.

— Bueno, vas a poder quedarte esta noche sólo porque así me vas a dejar dormir — Dijo, aunque no sabía porque lo estaba haciendo ya que no iba a obtener respuesta — Pero no te vas a quedar en este sillón, mira te traje una cama improvisada.

El perro seguía durmiendo, Uraraka pensó en empujarlo levemente para dejarlo caer en la alfombra, sin embargo cuando lo empezó a mover, vio el nombre que tenía en su collar "King Explosion Murder" Y decidió cargarlo para ponerlo arriba de la sudadera y le llenó un pequeño recipiente con agua por si le daba sed en su estadía. ¿El Rey de la explosión asesina? ¿Qué clase de perro era aquel para tener semejante nombre? ¿Qué clase de dueño era su vecino para que le pusiera a su perro un nombre así? No lo sabía y tampoco quería saberlo.

Después de acomodar al perro que parecía tener el sueño profundo, volvió a su cama, tenía tanto sueño que no dio tiempo de pensar en las consecuencias de haber tomado al canino.


En la mañana siguiente la chica despertó por la luz del sol, cuando vio que todo estaba en silencio y ella se sentía descansada se acomodó rápidamente para tomar su celular, temiendo el haber quedarse dormida a causa de los desvelos de las noches anteriores.

6:17 a.m. era lo que presumía su celular, sonrió para sus adentros y volvió a acostarse con un sentimiento de felicidad, le había ganado a su despertador por 13 minutos, aún podía descansar 13 minutos más y ya se sentía con energía.

Dejó que él teléfono sonara mostrando su hora de despertar actual, y se dirigió al baño sin apresurarse como era de costumbre desde que llegó al barrio. Se despertó totalmente con el agua sobre su espalda y salió renovada dispuesta a aplicarse un poco más en su belleza del día solo por haber despertado de buenas.

Ella entraba a trabajar a las 9:00 a.m. Debía de tomar el camión de las 8:00 a.m. para alcanzar el metro y aun le quedaba un poco más de una hora para eso. Decidió modificar un poco el atuendo que tenía planeado cambiando el pantalón formal por una falda holgada y dejó listos unos tacones bajitos. Se fue a su espejo a maquillarse y en vez de sólo usar polvo, labial, delineador y rímel, añadió a su rostro base, rubor, sombras para los ojos y las cejas e iluminador.

Excelente todo estaba saliendo bien, viendo que aún le quedaban 40 minutos para que su camión pasase, decidió ir a la cocina para preparar un poco de tocino ahumado, ya se había hecho unos pancakes y sólo necesitaba calentarlos, pero que mejor acompañamiento que algo salado para contrastar con el sabor.

Sacó el paquete de tocino y mientras se calentaba un poco el sartén prendió la cafetera, dejaría sus zapatos en la entrada para ponérselos nada más saliendo y mientras podría seguir en pantuflas, excelente, sin embargo al acercarse a la sala para prender el televisor y escuchar las noticias, recordó que alguien más la estaba acompañando.

— Ah, perrito. — Dijo cuando vio cómo aquel can pomerano en la cama improvisada que le había creado. El canino ya estaba despierto, pero seguía en el lugar que le había asignado, nunca había visto una mascota tan educada.

El nombrado al sentirse observado por la chica, decidió salir de su escondite y empezó a seguirla a la cocina. Uraraka volvió a sentir nervios ¿Cómo pudo haber metido a un perro a su casa así? ¿Qué pasaría su hubiese sido un perro destructivo? ¿Qué pasaba si tenía pulgas o algo parecido?
Bueno, ya lo había hecho, ahora sólo seguiría limpiar con sumo cuidado la sala para ver si no había nada sospechoso.

La chica con el perro detrás vació una porción de carne en el sartén, adoró ver como se empezaba a desprender la manteca de las tiras de carne, no obstante, aquella admiración fue deshecha cuando un ladrido la hizo respingar.

— ¿Qué? — Preguntó mirando hacia atrás. El perro empezó a mover la cola mientras volvía a ladrar pero ahora de forma más tranquila. — ¿Quieres? — Volvió a preguntar la chica mientras el perro se sentaba en respuesta a su pregunta.

Como estaba de buen humor, decidió tomar un poco del tocino crudo y se lo lanzó, sin fijarse que el can olfateó la carne, le dio la vuelta y volvió a ladrar.

— ¿Qué? — La chica se encontraba sorprendida al ver aún el pedazo de carne en el suelo, ¿le había rechazo su comida? La mascota por el contrario empezó a ladrar y ahora incluso a brincar. — ¿Cómo? ¿Quieres de mi tocino frito? No, ¿Te crees un Rey o algo por el estilo?

En eso la chica recordó su nombre, King Explosion Murder, King, sí eso escuchaba mucho mejor que su nombre completo.

— King — Dijo, y el perro levantó una patita, de acuerdo, se la había ganado, ese día ella comería un poco menos de su ración de tocino.

Puso su carne arriba de sus pancakes y lo que le daría a King lo puso en un plato y lo llevó de vuelta a la sala, justo al lado del recipiente que se veía tenía menos agua.

King empezó a comer gustoso, o al menos Uraraka pensaba que era gustoso y no gustosa, ella se le quedó mirando, notando que el can que estaba bien cuidado y limpio, vaya, al fin algo bueno de su vecino. Y cuando pensó en él se quedó helada. Su vecino, mierda. Si se daba cuenta que ella había tomado a su perro se le armaría una que sería peor que una pelea contra All for One.

Volvió a mirar su reloj y se sorprendió a ver que le quedaban 15 minutos, rayos, no quería que se le pasara el camión, corrió a toda prisa a la cocina para verter su desayuno en un recipiente para meterlo en su bolsa, y también rellenó su termo con café al que rápidamente le puso un poco de leche y miel.

Siguió corriendo con King detrás de ella (ya que había acabado su almuerzo), fue a su cuarto a cepillarse rápidamente el cabello y los dientes. Aventó sus pantuflas y se fue descalza hasta la puerta de la entrada donde sus zapatos esperaban. No encontró la tapa del termo, así que sólo metió su desayuno en el bolso y el café lo llevó en la mano. Se puso los tacones pero como iba apurada decidió no abrochárselos hasta que llegara a la parada del bus.

Abrió la puerta y King salió corriendo a través de ella, listo, perro solucionado, se acomodó su bolso lista para ir a esperar el trasporte. No obstante la suerte seguía sin estar a su lado, así que cuando apenas dio un paso afuera de su puerta, una voz ronca la hizo respingar, era lo que menos quería, pero ahí estaba, justo enfrente de ella.

— Así que usted fue la loca que secuestró a mi mascota.


Chan, Chan, Chan~~ Empiezo historia nueva en fandom nuevo ¡Espero disfrutar mucho la estadía aquí! La verdad tengo otras dos historias pendientes que no he terminado, sin embargo este shipp me encantó, así que por ser la Kacchako Week decidí poner mi granito de arena. Se supone que aplicaba para ser parte del día 0 AU, pero por causas del destino estoy publicando ahorita.

Esta historia es una adaptación, significa que tomé varios detalles de un libro y ahora lo junte con mi propia imaginación, antes lo había intentando hacer pero resultó ser un "adaptaplagio" así que lo eliminé y ahora lo publico porque realmente me gusta la historia, si leen la historia original no se arrepentirán.

Quiero agradecer a mi beta "pinkidees18" que es la que corrige todos los desastres gramaticales que cometo, y a los seguidores de la página de facebook "Es de Fanfics" que en una publicación me ayudaron a tener más ideas originales para la historia.

Espero que disfruten mucho el capítulo.

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~