Es una nueva mañana sobre ciudad Begin. Los daños causados por la última batalla están reparados en su mayor parte, por lo que hogares y establecimientos han sido ocupados nuevamente. Todas las calles están en circulación como si nada hubiera pasado. Si bien, la ciudad emula una especie de metrópolis, mantiene la esencia de un gran poblado del siglo 21, sin desaprovechar los avances tecnológicos de la época, por supuesto. Autos que funcionan con energía renovable, algunos incluso con levitación; grandes anuncios por las secciones más transitadas de la ciudad y edificios de las compañías y organizaciones más importantes del Mobius actual.
Begin es una de las ciudades más importantes de la región Hiddlem por este motivo y es casi considerada una capital, sin mencionar también que está ubicada en un punto céntrico del alargado continente. Quizá el edificio más importante y también el más alto de todos es el de la compañía Tecno Sky, la cuna de la tecnología en Mobius. Esta estructura compite en tamaño solo con el edificio del Equipo Especial, el cual es solo algunos pisos más bajo, pero se extiende hasta ocupar varias cuadras.
Pero otra de las razones por las que Begin es la ciudad más importante de esta región, es su cede educativa. La gran academia de Begin es un enorme campus, con edificios para el preescolar, la educación primaria, secundaria, etc. Aunque algo costosa, las comodidades y el nivel educacional de esta institución es algo que llama la atención de muchos mobianos que se mudan o viajan de cualquier lado de la región. La academia más cercana a esta es la ubicada en ciudad Destyn.
Hablando de escuelas, hoy es un día temido por muchos, pues se trata del inicio de cursos. Cientos de alumnos de todas las edades y especies van camino al campus, el cual posee múltiples entradas y verdes jardines.
El edificio que nos interesa es el pensado para alumnos de nivel secundaria, donde, a un par de horas de que inicien las clases, ya hay multitudes reunidas alrededor de algunos tablones de anuncios. Grandes pantallas holográficas donde, en esta ocasión, se muestran los diferentes grupos, salones y alumnos que los ocuparán. En medio de esa multitud, se encuentran Katly y Azuri, buscando la manera de pasar entre tantos chicos.
—Rayos, te dije que debimos venir más temprano.
—¡Lo siento! ¡Me quedé dormida! ¡Me acostumbré al horario de nuevo!
—En serio, ¿qué haces en las noches, Kat? ¿Pensar en ese vago de manera…?
—¡No es un vago! —interrumpió abruptamente.
—Como sea, solo mantén cruzados los dedos, este año sí debemos quedar juntas.
—De verdad odio que tengamos que cambiar de grupo cada año.
En medio de toda la multitud, Azuri nota algo o alguien que esperaba ver con ansias.
—¡Qkidna! ¡Eres tú!
—¿Ah? Oh, no, no tan pronto, por favor.
La rubia se abre paso de la manera que no pudo antes, Katly aprovecha para seguirla.
—¡Qkidna! ¡¿Ya viste en qué grupo quedaste?!
—Ah… No. ¿Saben? Mejor esperamos a que todos se vayan, hacer esto cada año es muy molesto.
—Sí, quizá sea mejor esperar que todos se vayan —comentó Kat, con la misma frustración que los otros dos.
Qkidna solo observa con impaciencia mientras Azuri busca crear una conversación con cosas a las que el erizo contesta vagamente a menos que se trate de algún logro suyo. Por comodidad, pone sus manos tras su cabeza, colocándolas entre sus gruesas púas, las cuales son menos abundantes que las de un erizo promedio, al igual que su estatura de solo 95 centímetros de alto, superando a la rubia por 5cm. Katly, por su lado, es algo alta a comparación de un felino casero de su edad, midiendo aproximadamente 1.1 metros de alto. Aunque parezca mucha diferencia, para cualquier mobiano es normal que esto sea tan disparejo. El tamaño de cualquier sujeto depende mucho de su especie.
Mientras esperan, y Azuri no se da por venida, Katly nota las vendas en las manos de Qkidna, parece ser el único que no se ha recuperado por completo de la última batalla, pues a los demás les quedan solo pequeñas cicatrices ocultas bajo su pelaje, casi indistinguibles para un ojo normal.
Pasa una hora, un poco más y el resto de alumnos ya se ha dispersado bastante, finalmente pueden acercarse a uno de los tablones de anuncios. Katly cruza los dedos mientras Azuri revisa las listas.
—Por favor, por favor, por favor.
—¡Ahhh! —gritó la rubia.
—¡¿Qué?! ¡¿Estamos juntas?!
—¡Qkidna! ¡Estamos en el mismo grupo!
—¡¿Qué?! Deja ver eso.
El erizo revisa mientras Kat ríe de manera nerviosa, queriendo recordar a Azuri que debe buscar también su nombre.
—Sí, mira, tu nombre aparece casi hasta arriba, y por abajo estoy yo.
—Ya lo veo —murmuró—. Miren, también Stius está con nosotros.
—¿Alvin?
—¿En serio? Déjame ver —confirmó Azuri—. Es cierto, y, y, y… ¡también estás tú, Katly!
—¡¿De verdad?! ¡No puedo creerlo!
—Oigan, chicas… Creo que a Kat le gustará esto.
Qkidna señala un nombre en particular, en la lista aparece también "Jethog Blue".
—¡¿Qué?! Espera, ¡¿qué?! ¡¿Ese vago también?!
—¡Que no es un vago!
¡De regreso a clases!
Días de escuela, trabajo y aves en Begin
El edificio es bastante extenso y de varios pisos. En esta ocasión, es el tercer piso de cinco en el que se encuentra el aula de clases que ocuparán nuestros protagonistas. Faltan pocos minutos para la primera clase de este siclo escolar y la mayoría del grupo ya se encuentra en el salón, entre ellos, un erizo de púas y pelaje color ceniza, vistiendo una playera azul y gris de manga larga, un pantalón negro, zapatos deportivos grises y un característico pañuelo azul, pero siempre destacando un par de guantes negros sin dedos con una brillante esfera celeste en cada uno. A diferencia de Qkidna, las púas de Blue son un poco más largas, delgadas y abundantes y su estatura es de 1.2 metros, alto para un erizo de su edad.
El chico se encuentra recargado sobre la paleta de una butaca, conversando con un conocido compañero. Se trata de Alvin, quien le cuenta a Blue que apenas el año pasado aún debían usar uniformes escolares, pero las normas cambiaron, todos son libres de usar lo que les plazca mientras sea dentro de ciertas reglas. Así lo demuestra el armadillo, vistiendo una camisa a cuadros, manga corta y un pantalón escolar, al igual que sus zapatos. Blue hace especial énfasis en estas dos prendas, pues hace evidente que Alvin extraña el uniforme y él solo responde diciendo que le parece más cómodo o lo acostumbrado que está a ser llamado nerd, entre otras cosas.
Aunque él está sentado, se puede distinguir una diferencia de estatura, pues el armadillo mide poco más de 80 centímetros de altura, aunque su fuerte coraza amarilla lo hace ver un poco más grande. Por extraño que parezca, los armadillos pueden remover un poco dicho caparazón para vestirse, pero sin retirarlo por completo. Por detalles como estos, hay ropa pensada para diferentes especies, lo mismo para Seres Comunes y Especiales.
Causando un gran estruendo al abrir la puerta de golpe, Qkidna se hace presente.
—¡¿Lo ven?! ¡Les dije que sabía dónde estaba el salón!
Entonces suena la campana que anuncia el inicio de clases.
—Justo a tiempo, Qkid. La próxima vez seré yo quien busque, ¿de acuerdo?
—Cierra la boca, Kat.
—Hola, chicos —les interrumpió el erizo.
—¡Blue! —gritaron los tres y pronto todos están reunidos alrededor de Alvin.
—¿Pueden creerlo? Los cinco en el mismo grupo.
—Blue, creí que no podías estudiar.
—Encontré la manera, Kat.
—Me alegro por ti —sonrió.
—Es mucha conveniencia que estemos todos juntos, ¿no creen? —cuestionó Azuri.
—Bueno, quizá hayamos hecho algo de trampa.
—¿Trampa? —hablaron los recién llegados.
—Blue, no lo menciones.
—Está bien, Al, no diré nada.
Antes que el obligatorio cuestionario comenzara, la profesora de turno entra al salón, pidiendo a los alumnos tomar sus asientos para comenzar la clase.
Como si fuera ensayado, todos sacan de sus mochilas una tableta electrónica. Se trata de un instrumento que la escuela provee a todos sus alumnos, incluso Blue tiene una, pero es estrictamente para uso educacional, tiene bloqueado cualquier tipo de acceso a internet y modificarla es castigado, por lo que ni siquiera Alvin se atrevería a hacer algo. Con esta tableta, los chicos toman apuntes, ya sea con un teclado holográfico que se desprende presionando un botón o con una pluma especial, con la facilidad de organizar sus apuntes en archivos y carpetas. Este instrumento ha llegado a convertirse en un elemento básico que muchas instituciones tienen, también se le ve útil en el ambiente laboral.
Aun con lo bien pensado que está el diseño de la tableta, no evita que los alumnos les den tanto uso como quieran, como es el caso de Qkidna, quien rara vez toma apuntes y prefiere grabar algunas cosas con el micrófono o la cámara, contrastando con Katly, quien se toma muy enserio escribir hasta el nombre de la profesora. Aunque las cámaras y micrófonos son útiles, cada tanto tiempo se hace una revisión general a todas las tabletas, por lo que no resulta buena idea darles un uso inadecuado.
Una de las primeras cosas que Alvin le contó a Blue es que está prohibidísimo usar los teléfonos en clase, pero aun así pueden comunicarse a la antigua, enviando papelitos con mensajes escritos cortando las hojas del quizá único cuaderno que cada alumno carga en su mochila por si lo llegase a necesitar.
Blue es quien recibe el primer papelito, viniendo de Qkidna, quien pregunta por aquella "trampa" que mencionaron antes y Blue no tarda en responder, siempre aprovechando sus desarrollados sentidos para evitar la mirada de la profesora. El erizo está sentado justo detrás de Alvin, quien siempre va hasta al frente y en la fila de en medio, pero, el anaranjado, aunque en la misma fila, está hasta el fondo. Katly y Azuri, por su parte, están en la fila al lado de las ventanas que asoman al exterior, ambas hasta al fondo también, estando la rubia adelante.
Una vez encuentra la oportunidad, Blue arroja una pequeña bola de papel que Qkidna atrapa. Al leerlo, se entera de que Alvin entró al sistema de la escuela para hacer que todos quedaran juntos, fue Blue quien le pidió hacerlo. El anaranjado apenas puede contener una risa y lo detiene otro papel que lo golpeó en la cara, fue Katly quien lo arrojó. También llevaba un mensaje, en el cual la gatita le recordaba lo estricta que es la escuela con la conducta y lo mala idea que es enviarse papelitos apenas la primera clase, pero el erizo responde recordándole que ella misma acaba de hacer lo mismo, y de paso le cuenta lo de Alvin.
Katly también quiere reír, pero le es más fácil mantener la compostura. Sin pensarlo, le pasa un papel a Azuri para decirle lo mismo, y es la rubia quien se hace escuchar al reír por un fragmento de segundo.
La profesora se gira rápidamente y:
—¿Hay algo que quieran compartir con el resto del grupo?
—No, no, lo siento, solo iba a estornudar.
—Bien. Como les decía, la biología es la rama de la ciencia que…
Pero una llamada de atención no bastaría para detenerlos. Los cuatro pasarían toda la primera hora de clase enviándose papelitos, siendo solo Alvin quien no recibe nada, cosa que parece molestarle, pero lo disimula para sí mismo con la idea de que es mejor estudiante que ellos, por eso presta atención, aunque solo sea una clase de introducción.
Las dos primeras horas de clase pasan con notable lentitud. Es curioso como el paso del tiempo cambia para todos nosotros dependiendo de lo que se viva en el momento, cuando resulta que es siempre el mismo. Hay siete horas de clase diarias con dos intermedios para el almuerzo y un pequeño descanso, cada uno de 20 y 10 minutos respectivamente.
La cafetería del edificio es bastante grande, con varios lugares para pedir comida y un sinfín de sitios para sentarse, al menos para la vista, porque el gran número de alumnos lo hace ver insuficiente. Al ser demasiado impacientes como para buscar un lugar, deciden comer en los jardines.
Cada uno lleva un bocadillo diferente. Mientras las chicas llevan una especie de ensalada, Blue y Qkidna optaron por comprar algunos emparedados. Alvin, por su parte, compró un poco de ramen. Cada quien lleva una bebida distinta; Katly compró un té helado, Azuri un jugo de frutas, Blue y Qkidna un refresco de distinto sabor y Alvin solo agua natural.
—Este sitio parece una ciudad en comparación a mi antigua escuela.
—No me sorprende —hablaba justo luego de dar un mordisco—, Little York debe ser un lugar muy… amm… ¿cuál es la palabra?
—¿Pobre? —sugirió Blue, con algo de enfado.
—Humilde, iba a decir humilde.
—Como no.
—Eso me recuerda —comentó Katly—, estuviste un tiempo sin estudiar, ¿no? ¿Cómo es que estás al mismo nivel que nosotros?
—Hice un examen especial, pude recuperar solo un año de estudio. Está bien, pude haber perdido dos.
—¿Dos?
—¿Ah? ¿No lo sabes? Soy un año mayor que todos ustedes.
—¡¿Tienes 27?! —gritaron todos.
Blue ríe un poco. Hay que recordar lo mobianos viven el doble de tiempo que los humanos, pero también doblan el tiempo que tardan en desarrollarse física y mentalmente. Por la misma razón, los estudios duran el doble.
—Cielos, chico, ya no podré llamarte de esa manera.
—Está bien, Qkid, no me molesta. Cumplí los 27 un día entre las vacaciones, no se los dije porque no me gusta que me feliciten por mi cumpleaños.
—Eso es raro, ¿quién no ama ser el centro de todo por cumplir años? —comentó Azuri.
—¿Qué parte de Blue no es rara? Los guantes, el pañuelo que nunca se quita a menos que haya que pelear… ¿Sabes una cosa? Me vino algo a la mente, algo sobre tu pueblo natal…
—Es una ciudad, Qkidna…
—Lo sé, lo sé, es solo… ¿estuviste ahí durante aquel accidente?
Blue tomaba su refresco cuando escucha la pregunta, se detiene, como si pusieran pausa a un video, nadie nota ese comportamiento excepto por Katly, quien siente un cambio en el flujo de energía a su alrededor. El erizo baja su lata de soda y se limpia los labios con la manga de su playera.
—¿Te refieres al sismo?
—Si. Dicen que la tierra se abrió y muchas casas y edificios cayeron.
—Nunca había escuchado de eso —habló Azuri.
—Fue hace poco más de dos años, o algo así —complementó Alvin—. Fue una especie de terremoto algo extraño, cada página de noticias contó una versión algo distinta. Algunos cuentan que fue algo natural, otros dicen que una especie de asteroide cayó… incluso algunos se atrevieron a decir que se trató de un Ser Especial, pero nunca mostraron alguna prueba al respecto.
—Sí. ¿Qué paso ahí, Blue?
—Lo siento, chicos, justo comenzaba mi viaje cuando eso sucedió, realmente no me enteré de lo que realmente pasó.
Katly nota una extraña variación en su pulso.
—Eso es extraño. Aunque no estuvieras ahí, tuviste que saber algo, ¿qué hay de tus padres?
Una vez más, la energía fluye de manera extraña, el pulso se acelera, pero el semblante de Blue no muestra algún indicio de cualquier cosa. Katly solo observa con atención.
—Por supuesto que llamé a mis padres apenas conseguí algo de crédito para mi teléfono —Katly siente otra variación en la energía—, pero ellos solo me aseguraron que estaban bien, el accidente no llegó a afectar la zona donde vivía. Es… realmente extraño, nadie sabe qué pasó, pero, está bien, la reconstrucción no tardó demasiado.
Para este momento, Katly ha perdido la cuenta de las veces que notó algo diferente. Aprieta un poco su lata en frustración, cosa que Azuri nota. Pero antes de que se pueda decir otra cosa, la campana resuena por todo el campus, se acabó el descanso.
Las dos siguientes horas pasan sin novedad. Blue tiene algunos problemas para seguir el ritmo cuando el profesor explica las cosas demasiado rápido, lo que resulta irónico debido a su velocidad, es el resultado de dos años libre de escuela o cualquier otra forma de estudio.
Otro detalle interesante es la variedad de especies que se ven entre los alumnos y profesores, pues se ven algunas clases de mamíferos de distintos colores, tamaños y formas, al igual que reptiles, pero la cantidad de aves, insectos o anfibios en algo reducida a comparación. Esto se debe a que la variedad de especies suele variar de región a región, siendo Hiddlem mayormente habitada por mamíferos y reptiles.
Los chicos aprovechan los siguientes 10 minutos de receso para mostrarle a Blue tanto como sea posible del campus. Katly parece ser la más emocionada de todos, pues es quien primero toma la palabra a la hora de explicarle algo, cosa que a Qkidna y Azuri les parece gracioso.
Durante el paseo, Blue se percata algunas miradas alrededor. Al principio, creyó que lo veían a él, por ser un nuevo rostro, pero después se percata que las miradas son en su mayoría dirigidas a Katly, seguidas por murmullos imposibles de escuchar. Es imposible saber si la gatita se percata de esto, pero Blue llega a suponer que quizá esto sea algo común tanto para ella como para Qkidna y Azuri.
Mientras exploraban algunos de los pasillos de camino al salón de clases, se topan con una pequeña multitud, parece que se desarrolla un combate.
—Genial, es solo el primer día y ya me perdí una pelea —se quejó Qkidna, haciendo énfasis en sus manos aún sin sanar.
—Ay, es cierto, no podrás reintegrarte al equipo de lucha por un tiempo. Qué mal, tenía tantas ganas de verte pelear de nuevo.
La recién iniciada conversación se interrumpe cuando uno de los sujetos peleando decide huir del lugar, todos le abren paso mientras le arrojan latas de refresco, bolsas de comida vacías, entre otros objetos extraños. El perdedor se veía con pequeñas quemaduras en la ropa. La multitud grita el nombre de Marshall mientras le abren paso también.
—Eso es lo que pasa cuando molestas a Leon —comentó Azuri.
—¿A Leon?
Confundido, Blue busca al camaleón con la mirada, al fin lo encuentra cuando ve salir a Marshall de entre la multitud. Entonces, ambos rivales cruzan miradas, el antes triunfante semblante del lobo cambia a uno más serio. Junto el resto de alumnos, pasa de largo frente a los chicos.
—Hm, es extraño, siempre creí que el abusivo era Marshall, ahora resulta que es un guardaespaldas.
—La relación entre esos dos es muy extraña —comentó Katly con un intento de sonrisa.
—Lo único extraño es que Marshall sea quien tiene más reconocimiento, quiero decir, ¡nosotros también peleamos contra Genevil!
—Los Seres Especiales tienden a llamar más la atención, a mí también apenas y me reconocen desde la última pelea aun cuando soy un Stius.
—Quizá ya va siendo hora de que tengamos otro combate, ¿no lo creen?
—Es fácil para ti decirlo, tú y Tankdo ya están bien. Yo aun no termino de curarme.
Qkidna parece auténticamente molesto por el hecho de ser el único con vendajes en el equipo. Como Alvin lo había explicado antes, la desarrollada energía vital de Seres Comunes y Especiales les da una mejor capacidad de regeneración. Aunque un mobiano normal, sin poderes, sigue teniendo un cuerpo comparablemente mejor que el de un ser humano, es por lejos menos adecuado que el de un mobian con poderes.
La campana suena, deben volver de inmediato al salón, así que no pierden más tiempo.
Las tres horas de clases restantes pasan igual que las anteriores, sin mayor novedad más que la de los profesores presentándose a sí mismos y sus materias, con las típicas actividades para que el grupo se presente ante ellos y sus propios compañeros; todos deben estar cansados de escuchar sus nombres todo el día, pero así es un inicio de cursos. Finalmente, la hora de salida llega.
Cientos de alumnos se ven salir por las distintas salidas del campus, entre ellos, Blue y Katly. Qkidna y Azuri se quedaron para la reunión de sus respectivos equipos deportivos, el equipo de lucha y el club de porristas. Alvin se separó en la entrada para seguir un camino diferente hacia su hogar.
—¿En serio debes volver al trabajo?
—Mis estudios no se van a pagar solos… a menos no todos ellos —murmuró eso último, llamando la atención de Kat, quien levanta las orejas.
—Pero, ¿quién cuida a Zomi?
—Descuida, le dejé suficiente comida.
—¡Blue!
—Tranquila, tranquila, es listo, puede cuidarse solo, te lo aseguro.
—Cielos, no tienes remedio.
—Lo siento, je, je. Vaya, no puedo creer que regrese a Rush Pizzas, parece que fue hace mucho, pero solo fueron un par de meses.
—Seguro lo que más extrañas es tu motoneta.
—Es cierto, je, je, je.
—Oye, ¿te importa si te acompaño por hoy?
—¿Acompañarme? No puedes entrar a la cocina ni subirte a la moto, Kat.
—Lo sé, lo sé, solo quiero… pasar el rato.
—Está bien, solo creí que sin Azuri o Qkidna te aburrirías mucho.
—No te preocupes por eso.
No tardan en llegar a Rush Pizzas. Solo entrar y Blue recibe el uniforme de golpe, arrojado por uno de los empleados, conocido del chico. Algunas bromas y saludos entre compañeros de trabajo hasta que el gerente se hace presente, presionando al erizo para ponerse su uniforme rápido y comenzar. Parece querer dejar claro que será un poco más estricto, pues ahora el chico solo trabajará medio turno, aunque sin día de descanso.
Por primera vez, Katly observa con atención como se desempeña Blue en su trabajo, ocupando varios puestos a la vez, pues toma algunos pedidos cuando es necesario, asiste en la cocina y sale a repartir pedidos a domicilio.
Rush Pizza es un establecimiento por encima de la media, con un largo comedor que se divide en tres secciones, varias pantallas puestas a comodidad del cliente a lo alto de las paredes y los menús mostrándose en pequeñas pantallas holográficas que aparecen cuando una mesa es ocupada; mesas que pueden para cuatro o seis personas, pero existe la posibilidad de juntarlas cuando grupos grandes de amigos o familias vienen a comer.
El uniforme de los empleados es el mismo sin importar su puesto, solo el gerente lleva puesta una camisa y pantalón tan negros como sus zapatos, apareciéndose una vez cada cierto tiempo para supervisar el trabajo de sus empleados y ayudar cuando hay problemas en caja. La vestimenta de los explotados consiste en un uniforme mayormente anaranjado, una playera de mangas cortas con el nombre de la pizzería, cualquier pantalón que el empleado desee vestir, siempre y cuando se vea no tan casual, tenis, y una gorra que procuran no usar a menos que el gerente aparezca.
Blue ayuda bastante agilizando todo gracias a su velocidad, haciéndola de mesero, cocinero y repartidor al mismo tiempo.
Por su parte, Katly solo observa cómo se desarrolla el resto del día, sin mucha oportunidad de conversar con Blue, a pesar de ser un día bastante tranquilo, pues los lunes no suele haber mucha clientela, pero es la constante aparición del gerente lo que obliga al erizo a ocuparse en la primera tarea que se le ocurra. Tras todo esto, algunas personas se percatan de la presencia de Katly, apenas reconociéndola de alguna manera, murmurando al igual que sucedía en la escuela, solo que Blue no tiene la oportunidad de darse cuenta esta vez. Al igual que antes, es difícil saber si Kat se percata de esto o no, pues si es el caso, parece solo ignorarlo por completo.
El resto del día pasa más rápido que en la escuela. Katly espera a Blue afuera, pues debe ayudar a cerrar el local y nadie puede salir hasta que se haga el corte de caja, que es el conteo de las ganancias del día, en resumen.
Finalmente sale, vestido como habitúa, pues el uniforme se guarda en un casillero. Emprenden el camino.
—Se siente bien volver.
—Blue, me preguntaba…
—¿Mh? ¿Qué pasa?
—¿Te importa si voy a tu departamento… solo unas horas?
—Ah, claro, sabes que eres bienvenida en mi cosa, ¿por qué lo preguntas así?
—Es solo que… no tengo prisa en volver a casa.
—Suena a que en realidad no quieres volver, ¿pasa algo?
—Es…
No termina de responder, su mirada se pierde en el suelo mientras caminan. Entonces Blue recuerda…
—¿Cuándo volverá tu padre?
—No estoy segura, puede ser cualquier día del mes.
—Todo ese misterio alrededor de él. ¿Algún día me dirás quién es Yurakir Hóllow?
—Es… muy complicado.
No se habla más del tema, se limitan solo a seguir avanzando a comentar cosas triviales para romper el silencio en ocasiones.
No toma mucho llegar al edificio departamental donde Blue vive. De tan solo seis pisos y una estructura más simple en comparación a otras construcciones de la ciudad; muchos llegan a vivir en el lugar por lo barato que resulta la renta. El vecindario donde se ubica es también una de las zonas más tranquilas de Begin, donde comienza a alejarse de la zona céntrica de la ciudad.
La planta baja es un lobby bastante amplio, con una sala ocupada por cuatro sillones visiblemente cómodos, un televisor holográfico donde varios inquilinos ven un programa de lucha, varias plantas decorativas, una mesa de billar, una máquina expendedora y, por supuesto, la recepción, donde Blue debe registrar cada vez que sale y entra del edificio.
Cuando termina de hacer esto último, pasando una tarjeta frente una máquina, algo llama su atención, dirige su mirada hacia la puerta justo cuando comienza a abrirse, esta reacción llama la atención de Katly, pues Blue desvía la mirada en cuanto ve a la chica entrando. Se trata de una colibrí, posiblemente de la misma edad que Blue o Katly, tal vez uno o dos años mayor; de plumaje Blanco y brilloso, líneas amarillas se le dibujan desde alrededor de los ojos, bajando por los costados de su rostro, por su cuello, y vuelven a asomarse por encima de sus brazos hasta colorear sus alas, completamente descubiertas.
Algunas aves llevan guantes, especialmente las que no son capaces de volar, como es el caso de Kira, pero muchas prefieren dejarlas libres sin importa aquello.
El rasgo más distintivo de esta ave es su estatura, midiendo solo 80 centímetros de alto, pues es de una especie pequeña. Su mirada se cruza con la de Katly por un momento, unos ojos color miel que se distraen al reconocer la presencia de Blue.
Si vestimenta no destaca para nada, con un pantalón de mezclilla azul, zapatos deportivos blancos y una blusa blanca debajo de una delgada chaqueta gris. Avanza para checarse, el inevitable contacto sucede. Para sorpresa de Kat…
—¿Hoy fuiste a trabajar? —preguntó al erizo con una suave, dulce, pero indiferente voz.
—Ah, sí, regresé hoy —contestaba sin cruzar la mirada, cosa que ella también hace mientras pasa la tarjeta por la misma máquina.
—Ya veo. Hubo mucho silencio en la mañana, creo que el edificio entero notó tu ausencia.
—Así será de lunes a viernes, supongo. ¿Vas a tu departamento?
—Obviamente.
—¿Subimos juntos?
Entonces, la chica observa una vez más a Katly, quien solo escuchaba en silencio.
—¿Es amiga tuya?
—Ah, cierto. Viene conmigo, su nombre es Katly, Katly Hóllow. Kat, ella es Qkarii, Qkarii We… Wes… Wech…
—Weschenfeller. Es un placer —dice con el mismo tono de voz mientras se dirige a las escaleras, ambos detrás de ella.
—Eh… Mucho gusto también
Cada piso está conformado con pasillos poco largos, hay tan solo cinco departamentos por planta. Blue sigue tratando de sacar algo de conversación mientras suben, pero Qkarii no parece querer hablar.
—¿Tuviste un día pesado?
—Estoy muy cansada, sí, fue un día largo.
—Aún no me has dicho qué haces durante el día. Desapareces a mediodía y regresas en la noche, así ha sido desde que llegaste.
—Mmm.
Katly lo nota de inmediato, conforme más habla el erizo, más se molesta la colibrí.
—¿Al menos puedo saber de dónde vienes?
—De muy lejos.
—Ah, vamos… ¿Cuánto tiempo más te quedarás?
—No mucho.
Finalmente llegan al departamento de Qkarii, que convenientemente está frente al de Blue.
—Oye, si necesitas cualquier cosa…
—Sí, ya sé, ya sé, tocó a tu puerta, no te preocupes —entra a su hogar.
—Ah, bien, entonces.
—Buenas noches —cierra la puerta.
—Ah… ¡Claro, ten buenas noches igual!… Supongo.
Un poco decepcionado, Blue hace una mueca mientras se rasca detrás de la cabeza. Se gira para entrar a su propio departamento.
—¿Por qué tanto interés en ella?
—¿Ah? No… Yo no lo llamaría interés, es más bien… ah… ¿cómo lo explico?
Al abrir, lo primero que pasa es un emocionado Zomi que interrumpe para revolotear alrededor de su amo y Katly; parece que realmente lo extrañó durante el día.
—Je, je. Ya, ya, pequeño. ¿Te portaste bien? Espero que hayas dejado algo de comida en la nevera.
—Cha, cha chao.
—Más te vale, je, je.
La criatura también se alegra de ver a Katly, no tarda en acurrucarse en su hombro, siendo cubierto por su cabello, el cual Kat recoge hacia un lado para no molestarlo.
—Adivina, Kat, ya tenemos comedor nuevo.
—¿De verdad? Ya no tendremos que sentarnos en el suelo.
—Así es, ¿no es genial?
Con muchas probabilidades de que sea la primera ocasión, se sientan alrededor de la mesa, armada solo con una tabla circular de tan solo 90 cm. de diámetro, y cuatro patas metálicas. La madera es uno de los materiales más baratos que se utilizan en Mobius, esto es debido a los Seres Naturales, quienes, en una edad avanzada, tienen el poder de hacer crecer cualquier planta, ayudando a mantener el ecosistema del planeta y permitir usar estos recursos. Ahora mismo Blue solo cuenta con cuatro sillas, también de madera, aunque Zomi igual prefiere sentarse sobre la misma mesa.
Las horas pasan a lo largo de charlas sobre temas triviales y bromas sobre sus ausentes amigos. Lo único que Blue le ofrece a Katly para cenar es cereal, cosa que ella acepta encantada de cualquier forma. Tardan en darse cuenta de lo tarde que es, ha pasado el toque de queda hace una hora.
—¿Puedes hacerte intangible e invisible a la vez?
—Sabes que no. Cielos, realmente no me di cuenta de lo tarde que es.
—Menos mal que vivimos solos, sin nadie que nos regañe por llegar noche a casa.
—Je, je, es cierto, aunque…
—¿Qué pasa?
—A veces, eso es bueno, ¿sabes? Solo así te das cuenta de lo mucho que le importas a alguien.
—Oh, bueno, es una forma de verlo —comentaba mientras cuchareaba el tazón vacío; Zomi nota el cambio en el ambiente.
—Oh, no he visto tu espada.
—Está en mi habitación, ya no tengo porqué esconderla, pero preferiría no tener que usarla de todos modos.
—¿Por qué?
—Ya sabes. Tener que usar un arma así implica que enfrentamos a un enemigo muy peligroso; además, realmente nunca tuve tiempo de practicar con ella. Todo lo de aquella batalla fue muy improvisado.
—Lo sé, todos nos enfadamos cuando supimos que improvisaste —ambos ríen—. ¿Cómo es que corta estando envainada?
—Hasta la vaina es especial, Kat. Pero solo puede ser usada cuando yo lo deseo; está… conectada de alguna forma a mí. En otras palabras, si yo no quiero que corte, no lo hará. Realmente no sé cómo funciona, solo sé que lo hace.
—¿La has desenvainado alguna vez?
—Por supuesto, si no, ¿cómo podría estar seguro de que la hoja es de zafiro?
—Cierto, pero, aun así, una espada forjada con zafiro, ¿eso es posible?
Blue solo se encoje de hombros, parece no darle importancia al asunto. Ambos anfitriones comienzan a bostezar.
—¿Qué tan poderosa es desenvainada?
—Mucho, demasiado. Solo la he desenvainado dos veces, y en ambas fue un desastre, no puedo controlarla en este est… No puedo controlarla y espero nunca tener que intentarlo.
Katly nota muy fácil esa pausa que Blue uso para terminar de hablar, como si se arrepintiera de algo que iba a decir, pero antes de poder empezar a insistir en el tema…
—Katly, en verdad es muy tarde, mañana tenemos clases, y tenemos que hallar la manera de sacarte del edificio.
—Oh, ¡es cierto! ¿Cómo voy a salir de aquí?
—Podrías… saltar por la ventana.
—Je… je, je. En serio, ¿no tienes una salida secreta, o algo así?
—Nop, suelo saltar por la ventana todo el tiempo.
—Pero… son cuatro pisos…
—Vamos, Kat, estoy seguro que deberás saltar más alto que eso en el futuro. Vamos.
—¿V…Vamos?
La habitación de Blue tiene dos ventanas, muy cercanas, se puede deber a un error de diseño, pero no es algo que al erizo le moleste, pues, estando ambas al lado de su cama, puede ver hacia la calle y saltar por el pequeño callejón entre edificios. Katly se asoma por la última; de inmediato se hace para atrás, rechazando la idea de bajar por ahí.
—Vamos, Kat, no es tan difícil, un Ser Especial puede soportar caídas de ese tipo. Además, los gatos siempre caen de pie, ¿no? —decía en un tono burlón.
—¡Eso es un mito! Además… nunca he tenido que hacer un salto tan grande…
—Eso se sintió como una mentira, seguro lo has hecho en los entrenamientos con Marshall —Kat mueve la cabeza en negación, a lo que Blue suspira—. Te invitaría a dormir, pero no tengo cobijas extra… Tengo una idea.
Extiende su mano y Zafait sale de su infalible escondite bajo la cama, volando hacia su mano.
—Puedes bajar usando a Zafait.
—C… ¿Cómo?
—Solo sujétala firmemente, yo te haré bajar despacio, ¿de acuerdo?
—¿Puedes hacer eso?
Responde afirmativamente, luego, pasa su arma a las manos de Kat, quien debe parase al borde de la ventana.
—¿Lista?
—Eh, definitivamente no creo que sea buena ide… ¡Ahh!
El erizo empuja a su amiga fuera de su habitación. Ella se aferra con fuerza a Zafait en reacción, cerrando los ojos, pero, pronto se da cuenta que no está cayendo. La espada, cuya vaina y piedra brillan con suavidad, la sostiene como una plataforma mientras baja, controlada por su maestro.
—¡Blue! ¡Eres un idiota!
—¡Ja, ja! Silencio, o se darán cuenta.
En respuesta, la gatita solo refunfuña, pero el coraje se le pasa en un instante y, sin querer, reemplaza su rostro enfadado por uno sonriente y ruborizado.
Al llegar al piso, suelta la espada, ésta regresa a manos de su usuario. Sin nada más qué decir, se despiden como siempre lo hacen. Aun sin la presencia del otro, sus sonrisas se mantienen, olvidados de todo lo demás.
El martes pasa sin ninguna novedad, un día de clases cualquiera, rutina a la que Blue tendrá que adaptarse de nuevo. Sin embargo, es en su trabajo cuando las cosas comenzarían a ponerse extrañas.
Una tarde normal en Rush Pizzas, la clientela no es mucha, por lo que Blue puede gozar de ratos de ocio mientras el jefe no está mirando. Mientras conversaba con uno de sus compañeros, algo llama su atención; alerta, comienza a buscar algo con la mirada, hacia las ventanas y la entrada.
—¿Qué sucede?
—Sentí… una energía extraña.
—A veces das algo de miedo, pero es útil para saber cuándo el jefe estar por salir de su oficina.
—Je, je. No, en serio, se acerca alguien y… es extraño, nunca había sentido algo así. Es… mucha energía.
Entonces, una figura aparece frente la cristalina puerta para abrirse paso al negocio, un cliente más, a simple vista. Un ave, para ser más específico, un gavilán; un adulto joven, de unos 50 años, que equivalen al desarrollo físico y mental de un humano de 25. Una respetable altura de 1.7 metros, su plumaje tiene un llamativo color rojo en su mayoría, con pequeñas franjas negras a lo largo de sus alas desnudas, algo poco común en un mobiano; se distingue el mismo color en el pecho y al final de su larga cola. Viste con una gabardina negra, un pantalón café y zapatos negros.
Sin buscar llamar mucho la atención, se acerca a la caja, donde Blue y su compañero conversaban.
—Buenas tardes, señor, ¿le muestro el menú?
Blue lo observa con cuidado, disimulando para no poner nervioso a quien podría ser solo un cliente.
—No, gracias —habló, con una voz algo casual, pero buscando sonar preocupado—, en realidad, venía en busca de ayuda. Verán, mi sobrina desapareció hace más de un mes; yo y mis hermanos la hemos buscado por todos lados, pero no hemos podido dar con ella. Si alguno de ustedes la ha visto, me ayudaría mucho, en verdad.
—Oh, eh… claro, ¿cómo es ella?
—Por supuesto, tengo una foto aquí mismo.
Al tiempo que el sujeto busca su teléfono en un bolsillo, Blue usa un pasa clientes para escribir una nota y mostrársela a su compañero; esto le toma solo un segundo. En la nota pone: "Puedo sentir que está actuando". En eso, el ave busca una foto en su teléfono, el cual es uno más actualizado que el modelo más común visto en Begin; una pantalla holográfica que aparece al separarse dos tubos da tan solo 8 cm. de largo. Finalmente la encuentra y se las muestra, una colibrí, más o menos de la misma edad que Blue, de un brilloso plumaje blanco con líneas amarillas adornándolo de manera natural. Pronto, Blue la reconoce.
—Su nombre es Qkarii, Qkarii Weschenfeller. En verdad estamos desesperados por encontrarla, por favor, díganme si la han visto.
—Mmm, no me parece familiar. ¿Qué opinas, Blue?
—No.
—¿Ah?
—Quiero decir: no, no me parece haberla visto para nada, no hay muchas aves viviendo en esta ciudad, creo que la recordaría.
—Es cierto, no hay muchas aves en Begin. Lo siento, señor.
—Ya veo, ¿les importa si pregunto a los comensales u otros empleados?
—Solo procure no quitarles mucho tiempo, por favor.
—Se los agradezco. Por cierto, este lugar es muy agradable, quizá regrese después.
Con esto dicho, se da la vuelta para comenzar a preguntar a otras personas.
—Lo noté.
—¿Qué cosa?
—La forma en que respondiste, y creo que él también lo notó. Acá entre nos', dime, ¿realmente no conoces a la chica?
—Yo… quizá la he visto por ahí.
—¿Por qué no se lo dijiste?
—Ya te lo dije, me pareció que solo estaba actuando, es… extraño, su presencia es extraña.
—¿Cómo que extraña?
—Es… parecido a la presencia de un Ser Especial… uno con el que no quieres toparte.
Mientras habla en voz baja, vigila disimuladamente al extraño, quien, mientras preguntaba a un cliente, de casualidad cruza la mirada con Blue. Ambos tienen buena vista, en un instante, el erizo nota una expresión que logra ponerlo nervioso, como la de un ave de caza divisando a su presa, expresión que se ve de inmediato interrumpida a recibir otra respuesta negativa. Se siente vulnerable por primera vez en mucho tiempo.
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"Qkarii Weschenfeller"
