Un campo totalmente verde se expande a kilómetros y kilómetros como si no tuviera un fin, la hierba verde resalta, danzando con la brisa que recorre el área. Ella está de pie, sola en medio de esa gran expansión de hierba, sus cabellos azabache con puntas rojas danzan con el aire sin pensar en nada en concreto.
"Es hermoso, ¿no?" Dice una chica apareciendo a su lado mostrando una gran sonrisa.
La estudia de pies a cabeza con curiosidad, parece ser unos años mayor que ella, posee unos lindos ojos café claro, su piel es morena y su cabello es corto hasta los hombros siendo de color marrón.
"Si, creo que lo es". Responde ella, volviendo la mirada hacia la enorme extensión de hierba frente a ellas, que hace un bello contraste con el cielo azul.
La sonrisa desaparece de su acompañante, quien le mira con tristeza. "Dime, ¿serás yo?"
Se estremece, y vuelve de inmediato la mirada hacia la chica de cabellera marrón, pero ésta chica la mira inmóvil mientras unas marcas negras comienzan a aparecer en el lado izquierdo de su rostro.
"¿De qué...?" Intentó preguntar a qué se refería, pero una agresiva oleada de aire golpeó su rostro, obligándola a cerrar sus ojos. Al abrirlos de nuevo, el paisaje había cambiado a nubes oscuras, la hierba se marchita y la chica había desaparecido.
Una risa resuena tras de ella y un sudor frío recorre su espalda, siente una opresión en su corazón y lentamente se da la vuelta para ver la fuente de la risa.
Y ahí está ella, Cinder Fall se encuentra de pie a pocos metros lejos de ella, sus ojos le miran con esa arrogancia y burla que siempre han tenido.
"Dime, ¿por qué te contienes? ¿por qué no usarlo?" Le cuestiona ronroneando, Cinder comienza a caminar hacia ella y ella no puede moverse, es como si se hubiera congelado en su lugar, permitiendo a la falsa doncella acercarse a ella. "¿Por qué no cedes? ¿Por qué no saboreas el poder?" Continúa, la mano de la falsa doncella alcanza su rostro y acuna su mejilla, su sonrisa es venenosa y mortal, el estómago se le revuelve ante su tacto. "¿Por qué no saboreas esa ira, esa frustración, ese enojo? ¿Por qué no los usas para mostrar el poder que te he dado?" Rió. "Dime, ¿Serás una segunda Amber? ¿O serás yo, pequeño rojo?"
Cerró sus ojos con fuerza, las lágrimas comenzaban a acumularse en sus orbes plateados mientras se sentía enferma por estar tan cerca de la falsa doncella, su risa resonaba tan cuál eco en su cabeza junto a sus preguntas.
Ruby abrió los ojos y se sentó abruptamente en su cama, comenzó a hiperventilar mientras algunas lágrimas retenidas caían finalmente. La joven movió su cabeza por todos lados, revisando su alrededor y notando que había tenido una pesadilla otra vez. Cerró sus ojos, comenzando a realizar una serie de respiraciones que Ren le había enseñado en su camino por Anima, por lo que se tomó unos momentos para recuperar el aliento y enfocarse mejor en su entorno.
Ruby finalmente logró tranquilizarse, su mirada se dirigió a la cama a su lado, recordando que compartía habitación con Blake, pero la fauno no estaba (para su suerte) y no tenía que preocuparse por haberla despertado o de qué se preocupara por ella. Anuló ese hilo de pensamientos y frunció el entrecejo, preguntándose dónde estaba Blake. Envió una mirada hacia el mueble, notando que el despertador marcaba las 6:30 de la mañana. Ruby suspiró, Blake probablemente madrugó y podría estar en la cocina bebiendo un té mientras lee algo. Ya no volverá a dormir, eso es seguro, así que quizás podría hacerle compañía a la fauno y quizás hablar un poco, aún le preocupaba que Blake no se sintiera del todo bien estando con ellos. Así que con ese nuevo objetivo, se levantó de la cama y rápidamente fue a cambiarse.
Blake miró como los primeros rayos del sol comenzaban a asomar en el horizonte, los rayos danzaban a través de las copas de los árboles de la terraza donde había visto a los chicos entrenar el día anterior cuando llegó a la casa segura. Debía admitir que se estaba acostumbrando de nuevo a estar rodeada de gente, el tiempo lejos de ellos habían instalado una pequeña espina en su corazón, haciéndola sentir un poco que debía ganarse de nuevo a sus amigos para volver a estar dentro de su círculo después de dejarlos.
Se rodeó con los brazos a sí misma y sus orejas se aplastaron contra su cabeza. Finalmente estaba de vuelta, solo Dust sabe lo feliz que está de volver con sus amigos, y agradece enormemente la paciencia que los chicos han tenido con ella, especialmente Ruby, que hace todo lo posible por hacerla reintegrarse de nuevo con ellos. Aún necesita hablar con su equipo y disculparse adecuadamente. Las cosas con Yang no han sido del todo incómodas, pero aún puede sentirse la tensión que hay entre ambas y la hace preguntarse si algún día podrá arreglar el vínculo con su pareja.
Sus pensamientos se detienen abruptamente cuando escucha el rechinar de las escaleras, así que sus orejas se levantan rápidamente y su cabeza se gira solemne hacia la persona que había llegado, sabiendo que vería a Ruby, después de todo, percibió el peculiar olor a rosas que siempre la rodea. Su joven líder la saludó con una sonrisa tímida.
—Hey, Blake, ¿No pudiste dormir? —preguntó Ruby en voz baja, bajando los escalones para llegar a su lado y sentarse, rozando su hombro con el de ella.
—Si —admite con una pequeña sonrisa —, ¿y tú? —pregunta mientras sus ojos recorren el rostro de su líder, notando las apenas visibles ojeras debajo de sus ojos.
—Dormí demasiado los días anteriores, así que tengo energía de sobra —respondió Ruby con una risa, desviando sus ojos plateados hacia el horizonte mientras sus manos agarraban su capa y se aferraba a ella.
Blake sintió que aquello no era del todo cierto, pero decidió no presionar el tema. En cambio, siguió observando a su líder, notando como su rostro había adquirido un poco de madurez con el tiempo que habían pasado separados, incluso notó que había crecido un poco más y su cambio de vestimenta ciertamente le favoreció. Blake sabía que Ruby había madurado, pero que seguía teniendo esa chispa inocente e infantil con la que la había conocido, llevándola inconscientemente a sonreír.
—¿Está todo bien? —Ruby habló de nuevo, rompiendo el cómodo silencio que se había formado entre ellas. Blake le miró interrogante —, ya sabes, ¿cómo te sientes de estar aquí? ¿Estás bien? —reformuló mirándola con un poco de preocupación.
Blake no pudo evitar sonreírle, una de las razones por las que confiaba tanto en Ruby como su líder, era su dedicación en procurar en que todos estuvieran bien —. Lo estoy, Ruby —no había ningún atisbo de dudar en su respuesta —. Simplemente estoy acostumbrandome a estar rodeada de todos, ya sabes... —su voz bajo y sus orejas volvieron a aplanarse contra su cabeza —. Ha pasado mucho tiempo.
Ruby tararea en comprensión —. ¿Sabes? Te extrañe mucho, me alegra de que estés aquí —susurra con tranquilidad y alivio, volviendo su mirada al horizonte.
Blake siente un nudo en el estómago, la honestidad de Ruby con lo que respecta a su presencia con ellos de nuevo la hace sentir feliz y culpable. Sabe que al marcharse, hirió a su equipo, a sus amigas, pero en esos momentos, dónde el miedo se apoderó de ella, su elección había sido la más "sensata", por ello se marchó, no quería que Adam fuera tras ninguna de ellas de nuevo. Jamás se lo perdonaría, como aún no se perdonaba que Yang saliera herida por él.
—Te extrañé mucho —murmura Ruby, recargando su cabeza contra el hombro de Blake, sin apartar la mirada del horizonte.
Blake mordió su labio, e inclinó un poco su cabeza para recargarla sobre la de Ruby —. También yo —susurra, sus ojos ámbar se vuelven acuosos —. Y lo siento, por haberme ido de esa manera, pero en ese momento tenía miedo de que Adam lastimara a Weiss o a ti como lo había hecho con Yang... —su expresión de agrio, sintiendo una punzada en su corazón —. O que quisiera hacer algo más horrible.
—Lo entiendo —responde Ruby con tranquilidad —. Me dolió mucho cuando te fuiste, estuve triste y preocupada por ti, pero sé que tenías tus razones para irte, no estoy de acuerdo del todo con tu decisión, de hecho hubiera deseado que nos lo dijeras, pero has vuelto, y es todo lo que importa —asegura.
—Gracias, Ruby —susurra Blake, sintiendo un poco como ese dolor en su pecho se calma, y el peso en sus hombros cede un poco. Desde que huyó, siempre deseó volver a ver a sus amigas, cada uno de los momentos con ellas, los recuerdos y el aprecio que sentía por ellas la mantuvieron en marcha, y no pudo evitar desear reunirse con ellas una vez más, era egoísta, ella había tomado la decisión de irse para protegerlas en ese momento, pero no pudo evitar tener esa pequeña chispa de esperanza.
El sol estaba terminando de elevarse, y Blake aprecio mucho el silencio cómodo entre ambas, le permitió pensar, le permitió acoger las palabras de Ruby que eran sinceras de corazón.
Pronto, a sus pensamientos llegó la imagen de cierta rubia de ojos lilas, y Blake no pudo evitar que su expresión decayera un poco.
—Yang está muy enojada conmigo, ¿no? —murmuró, mirando las aves que surcaban los cielos.
—Lo estuvo por un tiempo, pero en éste tiempo ella se ha calmado, claro que le duele, pero estoy segura de que ustedes lo resolverán cuando hablen de esto —dijo Ruby, sus labios formando una sonrisa mientras sus ojos se dirigían a su amiga.
—Eso espero, Ruby —susurra Blake, mirando a la chica contra su hombro.
—Solo, por favor, no vuelvas a irte —pidió Ruby con voz pequeña y en tono suplicante, sus ojos plateados se desviaron de los ámbar para mirar de nuevo hacia el frente.
Blake le sonrió —. Prometo que no iré a ninguna parte, estaré aquí —dijo y notó como Ruby volvió a sonreír.
—Bien —susurra Ruby complacida, observando junto a Blake el hermoso espectáculo del sol al decorar el cielo de tonos rosas y naranjas el cielo.
No saben cuánto tiempo estuvieron de aquella manera, pero sin duda la charla que tuvieron era muy necesaria, y ahora ambas estaban bien después de todo.
—Quizás el resto ya esté despierto, ¿vamos? —dice Blake mirando a Ruby, quien se aleja de ella y la mira, dándole un lento asentimiento con una sonrisa. Blake de pronto nota que la tez clara de Ruby se ha puesto un poco más pálida y el sonrojo natural de sus mejillas se había intensificado, esto hace que la fauno se preocupe —. Ruby, ¿Estás bien? —le pregunta al notar como el semblante de Ruby cambia a uno más cansado, las líneas oscuras debajo de sus ojos se resaltan un poco más y su mirada se desenfoca.
—Yo... No sé, de pronto siento que todo da vueltas —susurra Ruby. Blake nota que está un poco aturdida. De inmediato, Blake se mueve por puro instinto cuando Ruby se tambalea hacia adelante, sus ojos cerrándose en el proceso. Si no fuera porque Blake la atrapó con su brazo, la niña se habría estrellado con los últimos 5 escalones bajo ellas.
—¡Ruby! —exclama con preocupación Blake, recargando a la joven líder contra su cuerpo. La fauno juntó su frente a la de Ruby y sus ojos se abrieron con angustia —. Por Dust, Ruby, tienes mucha fiebre —susurra asustada. Gracias a aura, no es común que tomen resfriados, aura no los hace inmunes, pero los defiende lo mejor que puede de las enfermedades. Pero la fiebre que tenía Ruby era demasiada alta, justificando la angustia de la fauno. Blake de inmediato cargó a Ruby al estilo nupcial, y se adentró enseguida a la casa segura.
Ruby no sabía lo que había sucedido, había estado bien, bueno, descartando la pesadilla que había tenido, no se sentía mal o enferma, pero en el trayecto que hizo de la habitación a la terraza, comenzó a sentir pequeñas punzadas en la parte posterior de su cabeza, eran comunes, así que no les prestó importancia y llegó ha dónde estaba Blake. Todo está bien, solo se estaba sintiendo un poco más cansada conforme hablaban pero por supuesto era debido a que no había dormido bien. Pero después, casi al finalizar su charla, comenzó a sentir un poco de frío, pero eso lo atribuyó al ambiente fresco de las mañanas, así que de nuevo lo ignoró. Pasó más tiempo, y entonces sus pensamientos se comenzaron a nublar, estaba mucho más cansada y ahora sentía mucho calor, muy a fuerzas podía pensar o saber en dónde estaba, y Blake se dio cuenta de ello, ya que le preguntó si estaba bien. Después de eso, solo sabe que ahora está siendo cargada por Blake, que se apresura subiendo las escaleras mientras gotas de sudor resbalan de su frente, preocupada por Ruby.
—¡Hey, Blake! ¿Qué...? —Ruby escucha como el tono alegre de Nora se desvanece abruptamente —¿¡Ruby?! —cuestiona angustiada, acercándose a Blake y colocando su mano en la frente de Ruby, quien siente cierto agrado por su acción ya que su mano está fría —¡Yang! ¡Qrow! —grita Nora rápidamente, sin ni siquiera darle una oportunidad a Blake de decir algo.
—¿Por qué tanto escándalo? —pregunta Qrow con irritación, llegando hasta donde están ellas, pero al notar como Blake lleva en brazos a Ruby y el semblante de su sobrina, de inmediato se acerca a la fauno, tomando a la niña en sus brazos con preocupación —¡¿Que fue lo que pasó?! —cuestionó el cazador a la fauno, mientras Yang entraba detrás de él y se acercaba, mirando a su hermana y luego a Blake con angustia.
—No lo sé, estábamos hablando hace unos momentos y de pronto colapsó —explicó Blake, sus orejas planas contra su cabeza mientras una mano agarraba fuertemente su brazo —. Tiene mucha fiebre.
—Hey, pétalo —le susurró Qrow a la joven, recargando su frente a la de Ruby —. Tienes razón, es mucha fiebre —gruñe frustrado, solo para después mirar a Yang, quien mira asustada a su hermana —. Ve a preparar agua y paños limpios, consigue un termómetro para medir la temperatura y necesitaré que cambies su ropa.
Yang asintió, saliendo rápidamente para ir a la cocina.
—Hoy Ruby iba a tomar el turno para hacer el rebastecimiento y es urgente que se haga, ¿pueden encargarse Ren y tú? —pregunta Qrow, dirigiéndose a Nora quien asiente sin dudarlo. La chica de ojos aguamarina le da una mirada a Ruby preocupada, se acerca y acaricia su cabellera, solo para después salir del lugar. Entonces, el cazador mira a Blake —. Ve y busca a Oscar, dile que quiero hablar con Ozpin. La fiebre que tiene no es normal, quizás esté relacionado con lo de la doncella —Blake asintió, y rápidamente corrió a la planta superior, con Qrow pisandole los talones para llevar a Ruby a su habitación. Una vez en la habitación, él depositó con suavidad a su sobrina en la cama. La joven había comenzado a temblar y Qrow no pudo evitar mostrarse muy preocupado. Con cariño, apartó los mechones de cabellos que se pegaron por el sudor en la frente pálida de su sobrina —. Tranquila, pétalo, resolveremos esto —le susurró haciendo una pequeña mueca, su mano descansando en la cabellera de la niña.
[...]
