Ruby nuevamente se encontraba de pie en el centro de una colorida extensión de hierba, árboles frondosos formaban un círculo a su alrededor y el cielo azul resaltaba junto al brillo del sol, reconfortante y cálido.

Se quedó inmóvil en su sitio, permitiendo que la suave brisa acariciara su piel, disfrutando de esa curiosa paz que la rodeaba.

Y así como había llegado ese paisaje alentador, se esfumó abruptamente. Un nuevo escenario se formó alrededor de Ruby, quien observó atentamente y con el corazón latiendo cada vez más rápido como un camino se formaba, había árboles de fondo y el cielo estaba parcialmente gris mientras una brisa helada recorría el sitio.

Después, siluetas de personas aparecieron en el camino frente a ella. Una chica de cabellos marrón y ojos de igual color, arrodillada en el suelo, sometida por dos figuras conocidas.

Miedo. Ruby sintió un terrible miedo al observar como Mercury y Emerald tenían sometida a la chica en el suelo, mientras que frente a ella, estaba Cinder, un guante con un símbolo extraño envuelto en su mano, oscuro, maldito...

El corazón de Ruby comenzó a doler, sus ojos se llenaron de lágrimas mientras veía como el rostro de la chica se deformaba por el miedo, suplicante a Cinder para que no acercara esa cosa a su cara.

Cuando la escencia oscura se adhirió al lado izquierdo del rostro de la chica, Ruby ahogó un grito, sintió como sus entrañas se retorcieron con violencia y comenzó a hiperventilar mientras observaba como Cinder absorbía la energía de la chica.

"Está bien, Ruby", la escena se rompió, devolviéndola de nuevo al páramo verde en el que había estado inicialmente. Ruby estaba luchando por respirar, había lágrimas en todo su rostro y temblaba. "Ruby, está bien, esas emociones debes separarlas de las tuyas, no son tuyas, son mis emociones", dijo una voz suave en su oído. Ruby sintió como unas manos agarraron sus hombros con firmeza a lo que forzosamente miró por el rabillo del ojo, encontrándose con los ojos de la misma chica que había sido atacada por Cinder.

La chica tenía una cicatriz en el lado izquierdo de su rostro, pero eso no arruinaba su belleza. Ruby comenzó a tranquilizarse, permitiéndose tomar el control y respirar mejor. Cerró sus ojos, centrándose únicamente en ella, intentando despejar las ideas de su mente y dejarlas hacerse polvo.

Cuando se sintió más en control, las manos que sostenían sus hombros la habían soltado. Ruby abrió sus ojos, encontrándose de frente a la chica de cabellos marrón que se mantuvo en silencio, paciente.

"¿Eres... Amber?" Preguntó Ruby mientras se abrazaba a sí misma, para evitar que sus manos temblorosas quedaran a la vista.

"Si, soy Amber", respondió con una suave sonrisa, "perdón, ese es un recuerdo un poco... Traumante", la morena se estremeció, "ojalá no hubieras visto eso"

"Fue cuando te robaron la mitad de tus poderes", susurra Ruby con cierta tristeza, abrazándose más a si misma. La sensación de ser abordada de esa manera era aterradora, te quedas paralizado y el hecho de no encontrar una salida de esa situación ciertamente rompe toda tu voluntad. Ruby tragó en seco, tan solo pensar en eso que sintió le revuelve el estómago y le produce ganas de llorar, Cinder fue tan despiadada al hacerle eso a alguien...

"No pude luchar contra ellos", dice Amber de pronto, sacando a Ruby de sus cavilaciones y obteniendo su atención de nuevo. "Sabes, yo en realidad, cumplí con entrenar y saber cómo manejar los poderes de doncella por compromiso. La verdad, nunca quise ser la doncella", suspiró con cansancio, su mirada se elevó al cielo. "Quizás, eso fue mi condena. No accedí a todas mis capacidades de doncella, me confíe demasiado en el campo y al final...", sus palabras se quedaron marchitas en el aire.

"¿Cómo es... Posible que estemos hablando ahora?" Pregunta Ruby después de un corto silencio e intentando cambiar un poco el enfoque de la conversación deprimente que se cierne sobre ellas.

"Creí que a estás alturas, Ozpin te lo habría explicado", dijo con genuina curiosidad, arqueando una ceja.

Ruby frunció el entrecejo un poco, pensando en la oración, y pronto algo hizo click en su mente. "Espera, ¿esto tiene que ver con que mi alma sea una con el alma de las doncellas anteriores?" Preguntó con asombro, ciertamente Ozpin le había hablado de ello, pero no mencionó específicamente que podría hablar con las doncellas anteriores.

Amber emitió una suave risa y asintió. "Si, bueno, es un enlace y puedes hablar con alguna de las doncellas anteriores si en algún momento necesitas algún consejo, nosotras estamos aquí siempre para acompañar a la nueva doncella y brindarle nuestra fuerza para que jamás se sienta sola", le dice con una sonrisa llena de cariño. "Bueno, puedes hacerlo, pero también debes cuidar de ello ya que debes también hacer las cosas por ti misma"

Ruby hizo un puchero. "Bien..." Musitó, entendiendo lo que quería decirle: «no siempre puedes consultar a las doncellas»

Amber pronto perdió la expresión sonriente, mirando más seria y preocupada a la más joven. "Lamentablemente, tenemos a una falsa doncella entre nosotras", susurra, sus ojos viajando al sitio en dónde se había presentado la ilusión del recuerdo dónde fue atacada.

Ruby se estremeció, abrazándose a si misma más fuerte y mirando en la misma dirección que Amber. "¿Cinder también puede...?" Ni siquiera pudo terminar de formular la pregunta, un nudo se instaló en su garganta que le hizo difícil hablar.

Amber miró por el rabillo del ojo a su sucesora. "Ya conoces la respuesta, Ruby", le dice con calma.

La respiración de Ruby tiembla, sus dedos se encajan un poco más en la piel de sus brazos. Sabe bien a qué se refiere Amber, después de todo, Cinder ya le habló antes en uno de sus sueños.

"Yo no puedo..." Susurra Ruby para si misma, pensando en que ella no podía con el hecho de saber que una parte de Cinder estaba con ella.

Amber se acercó a ella, con su mano acomodó un mechón de cabello de Ruby tras su oreja, con lo que logró que la joven la mire a los ojos. "Ruby, ella es una falsa doncella", le dice Amber con una sonrisa, su mano acunando la mejilla de su sucesora. Ruby arruga el entrecejo en confusión, pero Amber no deja de verla con cariño. "Tienes un corazón puro y honesto", agregó después, su pulgar acariciando la mejilla de Ruby. "Puedes resolverlo por tu cuenta, pero para hacerlo, tienes que trabajar con lo que sientes y aquella barrera que estás creando".

Ruby no sabe que decir, mira atenta a los ojos de Amber mientras sus palabras se hunden en su cabeza. Su predecesora no dice más, solo le da un beso en la frente y después desaparece en destellos de luz, dejando sola a Ruby en el campo verde, dónde se sienta, cerrando sus ojos.


Qrow se mantiene sentado a la orilla de la cama, mirando con preocupación a Ruby, quien respira agitada mientras su ceño está fruncido.

El viejo cuervo acomoda el paño húmedo en su frente cubierta de gotas de sudor. Hace un rato, Yang se había encargado de cambiar la ropa de su hermana y había medido su temperatura, resultando que tenía una fiebre demasiado alta.

Tuvo que luchar con el resto de los niños y con una hermana mayor sobreprotectora para que salieran de la habitación debido a que Ruby necesitaba silencio y descansar.

—¿Qué rayos es lo que le ocurre, Oz? —gruñe molesto, mirando por sobre el hombro para observar a Oscar, que ha entrado a la habitación, con su bastón en mano mientras sus ojos brillan en dorado.

—Tal como sospechas, la señorita Rose tiene fiebre debido a los poderes de la doncella —responde con serenidad, caminando hasta detenerse a su lado, sin dejar observar el rostro arrugado por el dolor de Ruby.

—Conozco que cuando hay una transferencia, la nueva portadora suele tener un poco de fiebre cuando recibe el don de una doncella, pero Ruby está hirviendo en fiebre —Qrow acomoda algunos mechones de cabello detrás de la oreja de la joven con cuidado.

—Me contaste que la señorita Rose lastimó a Cinder en Beacon cuando la habilidad de sus ojos despertó, ¿no? —Qrow asiente, arqueando una ceja confundido y mirando al mago —. Cinder ya poseía los poderes de doncella cuando eso sucedió. Eso me hace pensar, que las habilidades de los guerreros plateados pueden afectar a las doncellas —conjetura, y Qrow pronto entiende a dónde quiere llegar.

—Entonces, ¿me estás diciendo que su don de ojos plateados y la magia de doncella están en conflicto? —cuestiona preocupado. Ozpin solo asiente en silencio.

—Solo conocemos las leyendas de los guerreros de ojos plateados, casi no hay mucha información sobre ellos y por lo que sabemos, la señorita Rose es una de las últimas que pertenecen a esa línea, así que no puedo acreditar por completo mi declaración —Oz vuelve a concentrar su mirada en Ruby —, pero si puedo notar, que hay sutiles choques de magia y energía en la señorita Rose, como si estuvieran debatiéndose y enfrentándose sobre quién domina sobre quién.

—¿Y qué? ¿Solo esperar a que ella lo resuelva? ¿Esperar lo mejor y que despierte por su cuenta? —cuestiona Qrow frustrado, al borde de la histeria.

—Tengo la confianza de que la señorita Rose podrá encontrar un equilibrio y armonía con su don y los poderes de doncella, solo podemos esperar, Qrow —le dice la voz de Ozpin con calma.

—¡No, Oz! —exclamó molesto, levantándose abruptamente de su lugar, mirando de frente y enojado al muchacho frente a él que carga consigo el alma del mago —¡Ruby no debería estar cargando con todo esto! ¡Ella solo tiene 16 años! ¡Ella ni siquiera debió entrar antes de tiempo en Beacon! ¡Ella no estaría involucrada en todo esto si tú no...!

—Está bien, papá —murmura Ruby en el limbo de la inconsciencia, y esto provoca que Qrow detenga su perorata, quedando paralizado repentinamente ante la voz de Ruby. El cazador dirige abruptamente su mirada a Ruby, quien parece estar un poco mejor ya que el ceño fruncido ha abandonado su semblante y tiene un poco más de color en el rostro.

El rostro de Qrow se contrae como si sintiera mucho dolor después de haber sido golpeado con mucha fuerza. Ozpin solo lo observa con calma, dando pasos silenciosos hacia atrás para retroceder y darle su espacio.

Qrow vuelve al sitio donde estuvo sentado antes, y su mano acaricia la cabellera de la joven.

—No lo está, capullo de rosa —le susurra Qrow con pesar, después mira sobre su hombro a Ozpin, quien aún mantiene el control en el cuerpo de Oscar —. Una vez que salgas, por favor llama a Yang para que cuide de Ruby, aún hay algunos oficiales que están investigando la desaparición de los cazadores y como estuvimos en Haven, quieren saber todo lo que sabemos —Ozpin solo asintió, y después de una última mirada a Ruby, se dio la vuelta y salió de la habitación.

Qrow suspiró, volviendo su mirada una vez más a Ruby, sin apartar su mano de la cabellera rebelde de la joven.


Ruby resopló frustrada, abriendo sus ojos nuevamente y mirando el cielo. Intentaba concentrarse en las palabras que Amber le había dicho, pero también se preguntaba cuánto tiempo ha estado inconsciente y sí los demás estarían muy preocupados, lo último que recordaba era haber estado en los brazos de su tío Qrow, después de ahí ella estaba aquí

.

Y en primer lugar, ¿que había pasado? No es como si fuera normal enfermarse repentinamente, pudiera entenderlo si fuera por cansancio excesivo o abuso de su aura, pero no había hecho actividades que la trajeran a ese estado, así que estaba en un punto muerto.

"Eso es porque tu don de ojos plateados y los poderes de doncella están en conflicto, hija mía", la voz de una mujer adulta viene desde su izquierda, y Ruby rápidamente mira en su dirección, solo para encontrarse con una mujer que le sonríe fraternalmente.

Ruby la mira detenidamente, los ojos de la mujer son de un azul cenizo y sus cabellos son tan rojos como el fuego atados en una trenza, y su tez es bronceada. La mujer no dice nada mientras Ruby la observa, paciente a que haga su reconocimiento.

La joven doncella de otoño siente un tirón en su pecho, aquella mujer transmite confianza y un nombre se fórmula en los pensamientos de Ruby de forma inconsciente.

"¿Grace?" Sus labios pronuncian el nombre dubitativos, no muy segura del nombre que se ha dibujado en las memorias que no son suyas. La mujer sonríe aún más cariñosamente.

"Un placer, pequeña rosa", susurra con calma, saludandola.

Ruby no puede evitar que la comisura de sus labios se curven en una media sonrisa, sintiendo cómoda la presencia de la mujer.

Pronto, lo que había dicho antes la mujer se hunde en su mente, y frunce el entrecejo. "¿Mi don de ojos plateados y los poderes de doncella están en conflicto?" Pregunta, inclinando un poco su cabeza con la confusión adornando sus rasgos.

Grace asiente, su expresión se vuelve un poco más seria. "Ruby, no puedo hablarte de tu don de ojos plateados, ya que no es de mi conocimiento ni el de las otras doncellas, pero sí podemos percibir ese pequeño choque que hay entre tu regalo de luz y la bendición del otoño", le explica con calma, "debes encontrar un equilibrio entre ambas, ya que eso te ha dejado débil y con fiebre. Son dos fuerzas que chocan, en lugar de converger y actuar en armonía y sincronía, ya que ambas son parte de ti". Ruby agacha su mirada, observando sus manos sobre su regazo. "Podemos ayudarte a crear un equilibrio temporal, pero como te ha dicho Amber antes, debes resolver primero todas esas dudas que te rodean, tienes que comprender tu propósito", Ruby se estremeció, nerviosa mientras apretaba sus manos con fuerza. Grace le sonrió con dulzura, la tomó suavemente del mentón y gentilmente la llevó a mirarla a los ojos. "Debes enfrentar tus miedos, recuerda, ella es una falsa doncella". Ruby arrugó su expresión, claramente gritando silenciosamente que no entendía que era lo que querían decir. Grace rió suavemente. "Te lo prometo, lo resolverás, eres una niña inteligente", le dice soltando su mentón y dándole un toque rápido con su dedo a la nariz de la joven. "Boop", dice con una sonrisa, y Ruby no puede evitar perder su ceño molesto. "Ahora venga, vamos a arreglar tu pequeño problema", dijo animadamente, acomodándose para sentarse frente a ella, cruzándose de piernas, posición que Ruby imitó. "Bueno, primero debes cerrar tus ojos y despejar tus pensamientos, visualizar una pizarra en blanco". Ruby obedeció, siguiendo sus instrucciones, su aura roja comenzó a proyectarse, cubriendo su cuerpo. "La luz y la bendición del otoño están aquí, a tu alrededor, percibe, siente, ahora mismo te rodean", dice con voz suave. Ruby siente una extraña brisa correr, dos flujos de energía chocando, mezcladas en el aire e invisibles. "Están en ti, en tus dominios, en tu alma. Tranquilizalas, no están listas para trabajar juntas aún, así que solo déjalas pasear, por partes iguales que compartan el espacio". Grace elevó su mirada al cielo, sus tonalidades lentamente cambiaban, una mitad era amarilla y la otra mitad era de rojo fuego. Sonrió. "Son parte de ti, no las fuerces, solo déjalas ser, estará bien". El flujo de la brisa cambió, ahora más suave y armónica. Ruby sintió como su cuerpo perdió una tensión que no sabía que tenía. "Y... Ahora abre los ojos, lo haz logrado, pequeña rosa". Le dice con felicidad.

Ruby finalmente abre sus ojos, su aura se marcha y al encontrarse con los ojos azules de Grace sonríe.

"¡Eso fue asombroso!" Exclama Ruby extasiada, y Grace no puede evitar reír.

"Cuando estés lista, podrás hacerlo mejor, enlazar tanto tu don de ojos plateados como la bendición de otoño para que trabajen juntos en armonía. Por ahora, ten cuidado y paciencia" Ruby asiente a sus palabras. Pronto Grace comienza a volveré traslúcida, mira su mano un momento y después mira a Ruby de nuevo. "Bueno, creo que es hora de que vuelvas con tus amigos"

Ruby asintió con una sonrisa. "Gracias, Grace", agradece antes de que la mujer desaparezca en un destello de luces.

Ruby mira de nuevo hacia el cielo, notando el curioso fenómeno en el cielo que es la mitad de un color y la mitad del otro. Pronto, cierra sus ojos, dejando que la oscuridad la arrastre.

[...]