Disclaimer: Ojalá fuesen míos. Quizá sería yo el desagradable millonario que no se preocupa de los derechos humanos ajenos.
"Este fic participa en el minirreto de junio para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Condición: Escribir sobre la vida de un alumno de Hogwarts de nuestra casa una vez finalizado el curso escolar.
Personaje: Lorcan Scamander (ft Lysander Scamander).
Beta: Nea Poulain.
Separados por primera vez
Enumerando mentalmente la lista que había escrito y que, en algún momento, había quedado sepultado bajo las toneladas de ropa dispersa por la habitación, Lorcan decidió agregar un par de camisas de vestir. Nunca se sabía cuándo tendrías que asistir a un evento social en el que la imagen fuese importante.
—¿Cuándo te marchas?
—El lunes —contestó Lorcan escuetamente. El tema ya había sido motivo de conflicto cuando Lorcan había aceptado la propuesta del Ministerio.
—¿Pensabas decírmelo?
Lorcan levantó la vista. Lysander lo miraba con expresión solemne. Asintió con la cabeza, forzando una sonrisa de ánimo, pero Lysander apretó los labios y suspiró, meneando la cabeza.
—Pensaba que al menos te quedarías este mes. Yo ni siquiera empiezo mis prácticas hasta septiembre.
—Lys…
—Lo sé, lo sé. Dijiste que la expedición salía en verano, pero creí… —Lysander se interrumpió al quebrársele la voz. Lorcan sintió un nudo en la garganta y, olvidándose de la maleta que estaba organizando, se acercó a él para estrecharle fuertemente en un abrazo de consuelo.
—Sólo será un año, Lys, y tú estarás cursando tu primer año como veterinario de criaturas mágicas. Estaré de vuelta antes de que nos demos cuenta y no tendremos tiempo de echarnos de menos.
—Es la primera vez que vamos a estar tanto tiempo separados, ¿sabes?
—Ambos sabíamos que este momento llegaría antes o después —susurró Lorcan con la voz ahogada por la emoción. Lysander ahogó un sollozo en su hombro—. Venga, no nos pongamos así aún. Queda todo el fin de semana por delante, ya tendremos tiempo de armar un drama terrible cuando sea el momento de marcharme. Aunque dudo que seamos capaces de superar a papá.
—Idiota… —Lysander se separó de él con una risita y sorbió por la nariz. Lorcan le limpió las lágrimas que le caían por la mejilla con gentileza—. Debiste habérmelo dicho antes.
—En realidad, me enteré anoche del día exacto. Yo también creía que tendría más tiempo; supuse que anticiparlo no nos dejaría disfrutar del fin de semana —se justificó Lorcan.
—Debiste habérmelo dicho igualmente —insistió Lysander.
—Tienes razón. Lo siento.
—Yo sí que te voy a echar de menos, Lorcan. Todo el tiempo —dijo Lysander al cabo de un rato, sonriendo levemente.
—Y yo a ti. Tendremos que acostumbrarnos. Tú estarás aquí, cuidando de tus criaturas y rodeado de camadas de kneazles y yo partiré cada dos por tres en busca de animales fantásticos.
—Como el bisabuelo. ¿Es su maleta? —Lysander señaló el desorden que se amalgamaba sobre ella.
—No. Papá no quiere que me la lleve. No todavía. En realidad, intenté hacerle un hechizo parecido, pero no me ha salido demasiado bien, creo —murmuró Lorcan, intentando imaginar en qué había fallado su hechizo de extensión permanente.
—Es porque nunca tuviste paciencia para doblar la ropa. Trae, yo te ayudaré.
—Gracias, Lys. —Lorcan miró a Lysander, que sonreía con un rastro de tristeza en el rostro todavía.
—No me las des. Tendrás que ir presentable por la inhóspita selva, ¿no?
