Disclaimer: Lo de Rowling, de Rowling. Lo de Nuremberg, de Nuremberg *-Qué dice. Es idiota-*.

"Este fic participa en la actividad extra de junio para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Condición: Escribir una historia sobre un fantasma, profesor o personal no docente de Hogwarts.

Personaje: Dolores Umbridge.

Beta: Fenix Errante.

Utilicé mi extra de 100 palabras.


El juicio

El proceso judicial contra Dolores Umbridge despertaba interés, la cobertura de la prensa era amplia y la sala estaba atestada de curiosos. Harry miró a su alrededor y vio a Malfoy sentado cerca de él. Intercambiaron un saludo cortés. Gracias a su edad y la declaración de Harry, Malfoy había sido el único mortífago absuelto de todos los cargos en la anterior tanda de juicios.

La sala restalló en un murmullo que le distrajo cuando Dolores Umbridge entró con paso digno, vestida impecablemente con su habitual atuendo rosa. Su sonrisa segura y de aspecto felino hizo que Harry se removiese incómodo. Había sido mérito de Hermione, que estaba absorta en los preparativos, llegar ahí.

Los juicios a los mortífagos y carroñeros, el brazo ejecutor de los sádicos planes de Voldemort, habían terminado. La sociedad mágica había pasado página. O eso había asegurado fehacientemente la prensa cuando Hermione anunció el proceso contra los colaboracionistas del régimen de Voldemort que habían alegado indefensión y obligada obediencia y cuyos actos habían pasado desapercibidos ante la magnitud de los crímenes de los mortífagos.

—Dolores Jane Umbridge. —Kingsley, como ministro, hacía las veces de fiscal—. Ha sido imputada por crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra humanidad. ¿Cómo se declara? —Toda la sala se inclinó hacia adelante, expectante, para oír la respuesta.

—Inocente, señor ministro —declaró Umbridge con tono de ligera sorpresa, ampliando la sonrisa y ladeando la cabeza en un gesto que pretendía ser encantador. No obstante, retorcía los dedos encima del regazo con nerviosismo.

Suspirando, Harry se relajó en su asiento y desconectó del discurso de la acusación, que había oído cada vez que Hermione lo había ensayado.

El juicio se extendió varios días y Harry acudió a todas las sesiones. No juzgaba el caso el Wizengamot, sino un tribunal formado por varios jueces independientes, uno de ellos muggle.

—No se va a librar, ¿verdad, Potter? —preguntó Malfoy con voz estrangulada cuando concluyó el argumento de la defensa. Ese día se había sentado junto a él. Al escucharlo, Harry comprendió cuál era su miedo.

—No lo sé. Pero no te preocupes, llegado el caso testificaré a favor de tu madre, Malfoy. Mintió a Voldemort por mí, eso bastará —murmuró Harry, que se había propuesto hacerlo algunos días atrás, intentando tranquilizarlo.

El resto de juicios dependía de aquel. Una absolución sería una afrenta hacia las víctimas de los colaboracionistas que habían aupado y obedecido al régimen de Voldemort y una condena suave daría al traste con cualquier intento de hacer justicia. Un triunfo, en cambio, implicaría sentar en el banquillo a otras personas, como Albert Runcorn.

Como Narcissa. Al contrario que Lucius, no había tomado la marca y por tanto no había sido juzgada pero, si Umbridge era condenada, tendría que enfrentarse al tribunal. A pesar de ello, cuando Hermione se lo solicitó, Malfoy había hecho lo correcto, entregando una declaración pormenorizada y testimonios en forma de pensamientos de los actos de Umbridge en Hogwarts. Aquello había cambiado el concepto que Harry tenía de Malfoy y le parecía una razón más para ayudar a su madre.

—Dolores Jane Umbridge. —Esta se levantó. La insidiosa sonrisa seguía allí. Kingsley carraspeó antes de anunciar la sentencia—: Este tribunal la encuentra culpable de los cargos de crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y, en virtud de lo deleznable de sus actos, de conspiración contra la paz.

—Testificaré a favor de tu madre —recordó Harry a Malfoy, que asintió con solemnidad, aunque inseguro. A Harry le inundó una sensación de justicia al oír la condena a cadena perpetua.


NdA. ¿Un juez muggle, Milen? Sí. Vamos a imaginar que hay alguien, un padre o madre de un mago nacido de muggles que no muriese en la guerra, que es juez/a. Sería una buena incorporación a un proceso como este (suficientemente alejado como para poder escuchar sin demasiados prejuicios, y sin demasiado rencor para ser parcial).

Contexto histórico: Voy a simplificarlo lo más posible, aunque quizá algunas lo hayáis reconocido: son los juicios de Nuremberg. Uno de sus grandes hitos fue el de dictaminar que los nazis eran... nazis. Que hay una responsabilidad individual en los actos de la que no quedamos exentos por seguir órdenes. Este es un proceso que, aun a día de hoy, sigue haciéndose. No hace mucho juzgaron a un nazi de 90 años por los crímenes colaboracionistas que cometió. También es histórico que los juicios terminaron con esa acusación extra que no estaba en los cargos iniciales. Es la razón por la que no he metido cargos "mágicos" en la acusación o la condena. El fascismo, aunque sea mágico, es fascismo. Un crimen contra la humanidad y la paz.