Disclaimer: Hasta el tufillo inherente de Rowling de que sólo las chicas se encandilan por Lockhart es de Rowling.

"Este fic participa en la actividad extra de junio para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Condición: Escribir una historia sobre un fantasma, profesor o personal no docente de Hogwarts.

Personaje: Gilderoy Lockhart.


Crush

—¿Estás seguro de esto, Albus? —Albus asintió, observándola beatíficamente.

Minerva miró preocupada la pila de libros que se alzaba en una esquina del escritorio y cogió el primero de ellos, hojeándolo. Desde la portada, una enorme imagen de Gilderoy Lockhart le guiñaba el ojo pícaramente. Minerva se estremeció, horrorizándose sólo de pensar en ese hombre al frente de una clase.

—¿«Viajes con los vampiros»? —Minerva leyó el título con estupefacta incredulidad.

—Ha tenido la amabilidad de adjuntarme sus obras completas. Firmadas, por supuesto. Hay que incluirlas en la lista de libros de texto para este curso.

—¿Todos? —Una sospecha creció en el fondo de la mente de Minerva, que veía más una decisión comercial que de interés general del alumnado, pero decidió no mencionarlo, dada la actitud del director.

—Confío en que encontrará su lugar entre el profesorado, Minerva.

—Y yo confío en que sea una decisión acertada —replicó ácidamente la profesora, sin contenerse.

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—¿Lockhart? ¿Por qué Lockhart? —preguntó Severus con una mueca de desprecio en los labios.

El nuevo profesor estaba de pie en la entrada del Gran Comedor, sonriendo profusamente y haciéndose fotos con algunas de las alumnas. Minerva arrugó la nariz con desagrado al reconocer a Granger entre ellas. Siempre había juzgado que la chica tenía algo más de seso entre las sienes.

—Yo lo recuerdo durante su etapa de Hogwarts —afirmó Filius, asomándose con esfuerzo por encima de su desayuno para hablarles—. Mucha inteligencia, pero poca capacidad de trabajo. Sólo le motivaba el reconocimiento ajeno.

—A mí me parece un hombre muy guapo. Y es encantador en las entrevistas —dijo Pomona con la misma sonrisa cautivada que las alumnas que rodeaban a Lockhart.

Minerva llenó su taza de té, distrayéndose de la conversación de sus colegas y planteándose llamar al orden al alumnado para que desayunasen. Ella también le había dado clases y no recordaba que fuese excepcionalmente talentoso. Nada que justificase su contratación como profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Nada excepto, como había dicho Pomona, su encanto y belleza naturales.

Albus entró en el Gran Comedor y sonrió encandilado al ver a Lockhart, acercándose a él e intercambiando unas palabras entusiasmadas. Lockhart se despidió de sus fans aprovechando la circunstancia y se dirigió al estado acompañando al director, que seguía con la sonrisa en los labios y los ojos brillantes. Minerva parpadeó y se llevó la taza a los labios, intentando disimular su expresión de sorpresa.

—Es un idiota —dijo Severus, escupiendo las palabras con desdén, sin abrir los dientes.

—No lo sé. Parece como si tuviese la conversación más interesante del mundo —contestó Minerva, con un suspiro exasperado.

—Es un idiota —insistió Severus.


NdA. Esta es la única explicación real y lo sabéis. Luego excusas de que si el puesto estaba maldito y que si era el único aspirante, pero lo cierto es que no parece que hubiese tantos problemas los años siguientes, así que menos lobos xD. Cero dudas.