N/A: Esto va a ser un conjunto de drabble no relacionados, principalmente surgidos de noches de insomnio y porque casi no encuentro material del trio en estos días, principalmente esta enfocado en Octavinelle de forma romantica pero, puede que aparezcan otras cosas, de antemano una disculpa por la mala narrativa, es solo un desquite de mi obsesión, también se mencionan algunos temas tabus, pero no teman, no los tocaré mucho, se harán menciones pero en todo caso, se darán advertencias previas, sin mas que decir, espero disfruten de las tonterias que escribo.
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Capítulo I
"Pero Jade, es demasiado aburrido convivir con esos niños"
"Je, lo se Floyd, pero recuerda que no podemos faltar a la escuela"
"Mmm, aburrido"
Aburrido
Las pequeñas anguilas siempre había visto el mundo como algo aburrido, sin brillo, un conjunto de ciclos entre el día y la noche que solo pasaba mientras el cielo se oscurecía y volvía a brillar siendo apenas pequeños momentos los que valían la pena de disfrutar cuando encontraban algún objeto interesante o algún "ente" que despertara su interés, pero, esa ilusión que tenían en un principio era rápidamente opacada cuando se daban cuenta que poco a poco el objeto se volvía menos llamativo hasta que el brillo original se apagaba.
Floyd solía ser el primero en perder la motivación, así como su carácter errático, un día podía obsesionarse con algo y al otro, desecharlo y pisotearlo, como si el interés nunca hubiera estado ahí. Jade era más discreto, le gustaba observar las cosas, analizarlas, en su mente ya había diseccionado aquello que llamaba su atención, pero, al igual que su hermano, esta nunca permanecía el tiempo suficiente en un lugar, al final, volvía encontrar esas similitudes entre los objetos de su cuidado y el fuego lentamente se extinguía. Incluso desde el inicio, cuando eran todavía pequeños fragmentos encapsulados de lo que alguna vez serían unos jóvenes anguila sus hermanos los aburrieron, encerrados, solo esperando el nacer, sobrevivir, sin una motivación exacta, viviendo a la intemperie del mundo sin darse cuenta que las garras de este los iba a sostener y aplastar, mientras ambos ya saboreaban en sus encías la necesidad de salir y descubrir, de tragarse aquel monstruo a bocados, unirse a aquel juego y ganar. Tal vez por eso Floyd había elegido a Jade o Jade a Floyd, no sabían, solo vagos recuerdos de saber que se pertenecían el uno al otro, que compartían la misma visión de la vida particular y a partir de entonces, nadie pudo separarlos, pero, conforme pasaban los años, lo que creyeron alguna vez que era un mundo con el que podrían luchar y entretenerse un rato, se convirtió en un bocado demasiado pequeño, un aperitivo y entonces, las cosas simplemente comenzaron a ser…aburridas.
"Mira a esos tritones tontos, solo saben cantar, bailar, sus aletas se ven apetitosas pero seguro su carne es insípida"
"Floyd…"-escuchó el regaño de su hermano –"recuerda que no debemos hablar así de nuestros compañeros de salón, la maestra podría escucharnos…"
"¿Y qué? Ella igual debe saber tan mal como ellos"
"…eso tampoco te lo puedo negar"
Con una risita ambos se alejaron nadando, ignorando las presas que no valían la pena.
Y así pasaron los días, meses, años y entonces, ya estando en la primaria, un momento cuando pensaron que tal vez, nada valdría la pena, lo encontraron…
"Miren nada más a ese pulpo tonto ¡Ja!"
"Ni siquiera puede nadar bien debido a su peso, sus tentáculos parecen pepinos de mar"
"Y-ya basta"
"¿Seguro es un pulpo? Parece más una ballena ¡Jajajajaja!"
"Y-ya lo verán, yo…algún día…"
Desde lejos ambos observaban, acechaban y por algún motivo, no podían quitar sus ojos de aquella escena, había algo…particular, una picazón en sus bocas, un ardor en sus encías que los hacia salivar y sin darse cuenta hicieron sus labios sangrar, en ese momento no lo entendían y tal vez era un instinto primitivo heredado de su especie relacionado a la enemistad entre las morenas y los pulpos pero, sin comprender, su subconsciente había decidido, algo los llamaba y desde entonces, las cosas dejaron de ser un tanto aburridas…
"Ne, pequeño pulpo, sal a jugar"
La voz juguetona de Floyd resonaba en el pequeño espacio donde Azul se encontraba escondido, temblando en su refugio. Tenía miedo de que en cualquier momento aquellas morenas volcaran su olla de pulpo como había pasado en otras ocasiones cuando las otras sirenas tenía ganas de molestarlo.
"¡Váyanse! ¡Déjenme en paz!"
Por un segundo hubo silencio y Azul no supo si esperar el golpe o pensar que tal vez ya se habían ido pero, después de un rato, justo cuando estuvo a por asomarse, unos ojos bicolor se mostraron a través de la entrada y le hicieron retroceder.
"Lo siento por las acciones de mi hermano señor pulpo"-Una voz educada le respondió, algo que no esperaba – "Pero le puedo asegurar que no le haremos nada, siempre y cuando Floyd no se impaciente"
El menor notó la advertencia en aquellas palabras y su primer instinto fue retroceder, sintió como sus ojos se nublaban con algo de tinta pero lo mejor era salir y enfrentar las cosas de frente, antes de que empeorasen.
Tomando impulso con sus tentáculos, procuró que sus ventosas no se aferraran a las paredes de su alrededor y se asomó, adaptándose para caber en la salida (era la ventaja de aquel cuerpo flexible que había heredado). Sus manos temblaban pero las ocultó detrás mientras su vista se adaptaba a la luz y se mordía la mejilla por dentro, cuando vio aquellos cuerpos largos que lo esperaban y lo miraban con un brillo antinatural en sus ojos sus cuerpo entero comenzó a sentirse frío.
"¿Q-qué quieren?"-Hubiera sonado más rudo si su voz no hubiera temblado.
"¿Satisfecho Floyd?"
"Pero tú también querías verlo Jade"
Notó como ambos lo rodeaban y lo examinaban mientras el intercambio de diálogos no cedía, por algún motivo eso le hizo sentir más nervioso, inseguro porque no entendía el por qué aquellos sujetos se encontraban persiguiéndolo, cualquier otro ya lo habría tirado al piso y después de ello vendrían las agresiones verbales pero esos dos no, al contrario, parecían mantener su distancia sin quitar sus ojos de él, como si analizaran cada movimiento, expresión y se comunicaran cosas sin hablar, todo aquel intercambio hizo que los tentáculos de Azul se contrajeran mientras solo esperaba el ataque, hasta que uno (el que parecía más sensato) se acercó a él y no pudo evitar retroceder mientras algo de tinta se derramaba.
"Soy Jade, tu eres Azul ¿No?"
No se había percatado de cuando cerró los ojos, pero al abrirlos, se encontró con algo de lo cual no estaba acostumbrado…una sonrisa.
Pero no era de aquellas burlonas que todos le mostraban o falsas previas a una broma mientras las personas murmuraban detrás de si, no, simplemente era, una sonrisa normal, plana, que invitaba a un gesto amable.
Detrás de este sujeto el otro de rostro tan similar mostraba una mueca de aburrimiento, sin embargo tampoco parecía irse, simplemente lo observaba de cerca y parecía esperar su reacción.
"El es mi hermano Floyd"
Al parecer el otro se había percatado de que no iba a responder su saludo, por lo que continuó la conversación. El nombrado pareció salir de su acecho y en un rápido movimiento que casi lo hace chocar contra su refugio, se acercó para verlo de cerca.
"Ne, pequeño pulpo, ¿Qué estás haciendo escondido dentro de esa pequeña olla?"
El más pequeño de los tres se sorprendió ante esa pregunta, pero a diferencia de otro momento donde hubiera permanecido callado, por algún motivo su cuerpo no retrocedió, parecía estar congelado pero no por el miedo, era un sentimiento jamás experimentado, como si supiera que aquellos dos no le harían daño.
Este mismo sentimiento fue el que lo impulso a responder y sin poder controlarse, su boca se abrió para contestar de forma tajante.
"¡Cállate, déjame solo!"
Sin embargo, mientras se encontraba distraído no se percató del que el otro gemelo (aquel que había comenzado la conversación) se había acercado a su escondite y se encontraba asomándose en este.
"Increíble…hay muchos hechizos y diagramas mágicos dibujados en estas conchas marinas. Como cambiar de forma, magia para robarle la voz a alguien…"
Cuando volvió su mirada solo pudo encontrar como el otro leía cada una de las cochas que había escrito con tanta dedicación, algunas con una letra ligeramente ilegible pues aún estaba tratando de perfeccionar su trazo sobre estas. De inmediato no dudo en impulsarse y a pesar de no ser rápido, trató de ocultar su trabajo a los ojos de ambas anguilas.
"¿Has estado utilizando tus ocho piernas para escribir todo esto todo este tiempo?"
"¡No los toques! ¿Quieres que te manchen con su tinta?"
Por un momento pudo notar la confusión en el rostro de ambas morenas y un breve segundo las vio compartir una mirada antes de que una sonrisa comenzara formarse en ambos rostros tan similares. De nueva cuenta Azul recordó la posición en la que se encontraba, ante dos depredadores y sus ocho brazos lucharon por cubrir sus tesoros, aquellos de lo único que se sentía orgulloso, que eran su compañía, la única cosa digna que sus compañeros no le habían quitado.
Por un momento sintió la comisura de sus ojos humedecerse y tuvo miedo de que su tinta lo delatara pero se tragó aquel sentimiento y con el zumbido de los latidos de su corazón en sus orejas y sin medir las consecuencias, trato de proteger sus tesoros con lo único que le quedaba.
"Estudiaré mas y más y me volveré tan fuerte como la bruja del mar, asi que ¡No se metan en mi camino! ¡Solo váyanse!"
Tan pronto como aquellas palabras salieron de su boca, quiso arrepentirse, no era bueno hablar con los depredadores en ese tono, pero lo hecho estaba hecho, así que, solo pudo abrazar sus tesoros y esperar que sus tentáculos fueran suficientes para que su trabajo no terminará hecho basura, por primera vez, logró sostenerle la mirada a sus agresores (aquellos mismo que no lo había tocado) y espero, espero su reacción, sin embargo, lo que continuó fue algo demasiado…inesperado.
A diferencia de la expresión enojada o de asco que otros compañeros le había dedicado, los gemelos se quedaron quietos, incluso por un momento pensó que aquello era un sueño pero, cuando vio aquel brillo crecer en su mirada (mismo que pensó que era magia), tragó saliva y supo que esta vez sería diferente, entonces, escuchó el sonido de las aletas y antes que alcanzara a cubrirse, ambas morenas se encontraban a su lado, entonces, sintió como unos brazos lo rodeaban y alguien se apoyaba en su hombro mientras trataban de leer la concha que tenía en mano.
Por un momento se paralizó, no supo que hacer, su cuerpo se sentía atacado, estaba rodeado y aquellas colas podían aplastar a sus tentáculos con facilidad, enredarlos pero sin asfixiarlo, estas solo se deslizaban tranquilas, moviéndose de vez en cuando mientras los dueños descansaban cómodamente apoyados en su cuerpo.
"¿Qué hechizo es este?"
Escuchó la suave voz en su lado derecho mientras observó como una mano con garras afiladas señalaba la concha en sus manos pero cuidando no tocarla, respetando lo dicho por el mismo con anterioridad. Azul tragó duro, dudando como actuar, no entendía, su mente no comprendía porque aquellas dos sirenas se habían acercado a él pero al final, su cuerpo no retrocedió, al contrario, pareció aceptar a ambos cuerpo y se relajó, como si no tuviera un par de uñas afiladas y dentaduras en punta que lo pudieran desgarrar al momento, sin embargo su mente se detuvo cuando una voz a su lado izquierdo habló.
"Pequeño pulpo ¿Estás ahí?"
Sintió como unos dedos acariciaban su cuero cabelludo y su cerebro le hizo pensar que esas garras se clavarían ahí pero, al final, solo sintió como su mechón más largo era ligeramente jalado, dejándole soltar un pequeño jadeo y haciéndolo volver a la realidad.
"¡Hey! Eso duele"
"Floyd…"
Escuchó como el otro hermano regañaba al que había ejecutado la acción mientras este respondía inflando sus mejillas, no pudo evitar pensar que todo aquello era hilarante pero, al final, aún con todo eso, no retrocedió y después de pensarlo un poco, rodeado de aquellos hermanos, habló.
"Es un hechizo para mejorar la velocidad al nadar"
Entonces, sin darse cuenta, ya se encontraba contándole a esos dos sobre lo que había escrito en aquellas conchas, sus secretos, aún con la tinta que antes advirtió que se podía correr pero que ahora les mostraba mientras estos respetaban la instrucción dada con anterioridad, y así, la tarde paso volando y sin fijarse, ya se encontraba regresando a su casa, guardando sus escritos y sin entender que había pasado, sin saber, que aquello no sería el único de sus encuentros.
Lo que Azul desconocía era que no era el único intrigado pues mientras ciertas morenas regresaban a su cueva, una conversación interesante sucedía.
"Jade ese pulpo es interesante"
"Si Floyd, admito que estoy intrigado"
Ambas miradas chocaron y un brillo nuevo se instauró en ellas, era una sensación renovada y ahí estaban otra vez, viendo como el mundo volvía a retomar sus colores y el cambio de la luz del día volvía a importar pues se encontraban ansiosos de volver a ver a su nuevo conocido en la mañana. Los gemelos ahora habían encontrado un nuevo objetivo, un nuevo ente de su interés, algo con que entretenerse un tiempo sin embargo, algo había diferente esta vez, no sabían si era esa picazón en las encías que les hacía sonreír, sentir un hambre nueva y renovada o el que no pudieran olvidar esos ojos que los habían desafiado, el potencial que escondían, no sabían cuánto les duraría la diversión pero estaban dispuesto a averiguarlo
Y entonces sin saberlo, los gemelos no ignoraban que se habían encontrado con el objeto de interés que los mantendría entretenidos toda la vida, un tercer elemento agregado a su dúo que desde el nacimiento estuvo destinado a ser, aquello que desde el inicio no lograron encontrar, una razón de ser, y desde entonces…el mundo no fue tan aburrido como antes…
