Rodeado de una densa oscuridad, se aventuró sobre el suelo encharcado con seguridad, conocedor del camino. Sus pisadas hicieron eco hasta penetrar en la oscuridad, engullidas por su infinidad. Se detuvo frente a unos barrotes, tras los que se podía intuir un enorme bulto moviéndose pausadamente, seguido de una fuerte ráfaga caliente.
Naruto esperó paciente a que dos ojos rojos iluminaran el lugar. Kurama se incorporó al otro lado, desperezándose poco a poco. El chico le sonrió a modo de saludo, abriendo la alta reja que no estaba cerrada por ningún tipo de sello mágico. Ladeó la cabeza, confuso.
-¿Qué haces aquí?
El zorro de nueve colas se hizo más pequeño para atravesar el portón, parando para estirarse en sus patas delanteras con un bostezo.
-No es asunto tuyo, mocoso.
Nada más contestar cambiaron sus alrededores, la caverna húmeda y oscura transformándose e una amplia colina de pasto verde y flores frescas, de formas abstractas, colores impropios y figuras flotantes que Naruto solo había visto allí. Kurama se sentaba bajo la sombra de un árbol retorcido que se erguía hasta perderse entre las nubes.
-No me digas que estabas nostálgico. - Rió su portador, arrancando un peculiar fruto para probar su sabor y lanzarle otro al zorro, que lo cazó al vuelo sin ninguna intención de comerlo. - ¿De dónde sacas esta vegetación tan rara?
El kyuubi, nuevamente recostado sobre sus patas delanteras, apenas se molestó en abrir un ojo para contestarle.
-El mundo era muy diferente antes de vuestra plaga.
-Puaj, ¡esto está malísimo! - Naruto escupió, tratando infructuosamente de hacer desaparecer el sabor de su lengua a base de frotarla contra su mano.
-Nadie te dijo que lo comieras.
Se sentó a su lado, apoyándose en el amplio tronco del árbol, suspirando satisfecho.
-Se te ve contento. - Comentó el zorro después de un largo silencio. Naruto reprimió la sonrisa que tiraba de sus labios, sabiendo que su amigo se había tragado su orgullo en pos de su curiosidad y además se las había arreglado para para fingir desinterés.
-Lo estoy. Me pasó una cosa muy buena.
Kurama ni se molestó en abrir los ojos.
-¿Sasuke?
-Ya lo sabes. - Sonrió, con dientes incluidos. Se sentía tan alegre y satisfecho que, en este mundo mágico creado por el antiguo y poderoso zorro de nueve colas, podía sentir y ver el gozo desbordando su ser en motas que le evocaban la imagen de Sasuke.
-Sí.
Después de un tiempo disfrutando del silencio en compañía, una oreja peluda se levantó, atenta.
-¿Qué?
-Matatabi quiere comunicarse con nosotros. - Anunció, refiriéndose al bijuu azul con forma felina, o como se referían a él en el resto del mundo, el nibi.
Naruto se levantó al momento, preocupado. Hundió una mano en el pelaje anaranjado del zorro, siendo transportando inmediatamente a un espacio indefinido, donde se encontraron con su amiga la bestia de dos colas.
-Hey, Matatabi, ¿va todo bien?
-¡Nada va bien! Saiken y Kokuo andan otra vez haciendo de las suyas, y por si fuera poco no puedo contactar con Son Goku. - Según se quejaba, Choumei, la bestia de siete colas, apareció para sumarse al improvisado coloquio.
-Ni lo intentes, lleva semanas ausente, no se digna ni a contestarme. - Desestimó el insecto de siete colas, molesto.
-¿A alguien le sorprende? - Isobu, la bestia medio tortuga de tres colas, apareció a su lado con gesto apático.- ¿Qué ha pasado esta vez?
-Argh, no te lo vas a creer, ¿recuerdas las apuestas del otro día? Pues resulta que Kokuo- .
-Naruto.
El rubio abrió los ojos, regresando a la realidad con un respingo, acometido por la sensación de unos labios contra su piel. Estaba igual que cuando se sumió en su mundo interior para contactar con Kurama, sentado en posición de meditar en el porche trasero de su casa.
-No te preocupes, no es nada grave, la riña de siempre.- Ascendió la voz amortiguada de Kurama desde los rincones de su subconsciente. -Diviértete. - De alguna forma le llegó también su guiño de ojo.
Sasuke se había sentado tras él, rodeándolo en un abrazo con el mentón apoyado sobre su hombro. Naruto echó la cabeza hacia atrás, recostándose a su vez en el hombro del Uchiha y girándose hacia él, sus manos rodeando las del otro sobre su abdomen, disfrutando del contacto.
-No quería molestarte, pero es hora de irnos y Kiba se estaba poniendo muy pesado. -Sasuke murmuró contra sus labios con los ojos entornados, sin ninguna intención de romper el contacto.
-¿Ya están aquí? - Naruto inició un beso mordiendo su labio inferior. Esta era una dinámica que ocurría cada vez con mayor frecuencia según se iban a acostumbrando paulatinamente a cambiar los puños por sus bocas.
-Ejem. -Carraspeó Chouji desde atrás, haciendo que la pareja se separara con un respingo.
-¿Cómo que pesado?- Kiba atravesaba a zancadas sobre el tatami interior hacia la parte trasera de la casa. Naruto sintió antes que vio un bulto gigantesco tirándose sobre él y empujándole contra el cuerpo duro y firme tras él. - ¡Si quedamos a en punto, es a en punto! ¿Sabes qué hora es?
-Como se nota que no tenéis a Kakashi de maestro. - Brotó Sakura del interior, vistiendo ropa deportiva y con una enorme mochila al hombro.
-¿Eso es un rayo? -Señaló Naruto a sus zapatillas con inocencia, lo cuál pareció abochornar a la pelirrosa. - Cómo molan. Quiero unas.
-No puedes, son exclusivas de mejores amigas. - Ino entrelazó un codo con la chica, apagando la cámara de fotos que llevaba colgada al cuello.
-¿Sasuke, quieres...?
-¿Nos acabas de hacer una foto? - Sasuke frunció el ceño.
-¿Yo? ¿Qué dices, por qué haría eso?
-Déjame verlo. -La rubia se dio la vuelta, escapando en dirección contraria. Sasuke se levantó, haciendo que Naruto se golpeara la nuca contra el suelo ante la ausencia de su cuerpo como respaldo.
-Para, ¡es mía! ¡Chouji, ayuda! ¡Shika! - Escuchó gritar a Ino en la lejanía, mientras Sakura le ayudaba a levantarse y Kiba le daba un snack a Akamaru.
Se dirigió al armario para preparar su propia bolsa a toda velocidad, pero en el camino unas mochilas hicieron que casi se comiera el suelo. Se agachó para cerciorar el contenido.
-¡No me digas que todavía no estás preparado! -Le regañó Kiba, al borde de la exasperación.
-Qué molesto. - Protestó Shikamaru, sentado en un porche con las puertas descorridas, jugando al shouji con Shino.
-Y vosotros dejad de jugar, ¡que nos tenemos que ir! - Kiba estaba que se arrancaba los pelos.
Sonriendo entre todo el caos que suponían sus amigos cada vez que se reunían, Naruto cargó ambas bolsas sobre sus hombros. Sasuke incluso había metido ramen. En cuanto estuvieran a solas se iba a encargar de agradecerle que se hubiera encargado de todo, librándole así de la furia del Inuzuka.
-¿Te la llevo? - A su lado Sakura señaló la mochila extra. No cabía duda de que la fuerza física de la pelirrosa excedía con creces la suya propia, pero cargar con su mochila se le antojó excesivo.
-Puedo solo, Sakura, no pesa nada.
-Eso dijiste la otra vez, ¿y te acuerdas quién acabó llorando mientras le sacaba las contracturas?
-Eso fue una vez, por el Cuarto, ¿cuánto tiempo vas a estar recordándomelo? ¡Y lloraba porque eres una bruta!
Escuchó unos nudillos crujir un segundo antes de ser consciente de su error.
-Era broma, Sakura, no me mandes la mirada del mal. ¡Piedad, ayuda! - También él echó a correr, casi chocándose cuando Sasuke apareció frente a él. Se subió a su espalda, estrujándole el cuello con un brazo mientras que con el otro señalaba a la pelirrosa con gesto intimidante. - Sakura-chan, te lo advierto, tengo un Sasuke y sé cómo usarlo.
Ante la aparición del azabache, el gesto amenazante de la chica disminuyó un ápice, abandonando su postura ofensiva. Naruto se preguntaba en qué momento se había puesto los guantes rojos que él mismo le había regalado. ¡Era ilegal usar eso en su contra!
Un clic le llegó de un lateral. Tras la cámara, Ino contemplaba la pantalla, satisfecha.
-Bien hecho, Sakura, podremos sacarnos un buen dinerillo con estas tomas.
Naruto creyó oír mal.
-¿Perdón?
-Ino, calla, bocazas. - Protestó Chouji, arrebatándole la cámara de las manos. - Wow, esto es bueno. - Se sorprendió, olvidando el regaño y centrándose en las imágenes.- Shika, ven, mira.
Este obedeció al instante, curioso.
-Esta es la mejor. Tenéis que pedirle a Sai que la edite para que sea un éxito de ventas.
Nadie supo de dónde apareció el mencionado, pero al instante se encontraban evaluando entre los cuatro cómo elevar la imagen a su máximo esplendor.
-¿Qué coño está pasando? - Profirió Naruto.
-Sakura e Ino han montado un negocio de merchandising de NaruSasu. - Respondió Shino, ausente.
-¿Que qué? -Naruto no daba crédito.
-¿Tú sabes la de fangirls que tenéis no solo en Konoha, sino a lo largo de las Cinco Naciones? - Se metió Kiba.
-Y fanboys. -Añadió Sai.
-Ya era un negocio prolífico con vuestras photocards individuales y los edits de Sai, ahora que tenemos contenido vuestro juntos el negocio está que arde.
Naruto había aflojado su agarre en el Uchiha, así que para impedir que se escurriera, este le agarró por las corvas, dirigiéndose hacia el corrillo de jóvenes emprendedores.
-Quiero verlas. - Sai le tendió la cámara, que Sasuke evaluó brevemente. - Haznos otra, que no se vea a Akamaru de fondo. -Se alejó, disponiéndose a encuadrar la imagen de forma satisfactoria. -Y quiero un porcentaje de las ganancias. Dobe, súbete por delante.
A Naruto le llegaba la barbilla al suelo. Estaba tan shockeado que dejó que Sasuke le moviera a su antojo, pasando a cargarle por el frente, sus brazos soportando su peso bajo sus nalgas.
-¿Pero qué...? - La situación era tan surrealista que por un momento pensó que seguía en el mundo mágico bajo el sello de Kurama. En apenas unos segundos, habían improvisado un set de fotografía, Shino y Sai apuntándoles con luces provenientes de jutsus y Sakura sosteniendo un panel blanco que no sabría decir de dónde había salido. Ino daba instrucciones a diestra y siniestra. Podía verla dirigirse a él con mala cara pero no podía entenderla, en el proceso de digerir la información todos los sonidos se habían amortiguado.
Se volvió a mirar al chico que le sostenía a escasos centímetros por debajo de él. Al ver su sonrisa ladina y sus ojos arrogantes, volvió a la realidad de un plumazo, deshaciéndose de sus brazos y plantando fuertemente los pies en el suelo para perseguir y con suerte, mutilar, a todos y cada uno de sus amigos.
Tras horas escalando la montaña, el grupo decidió acampar en una zona en lo alto para pasar la noche. Pronto desplegaron las tiendas de campaña, mesas y sillas para montar una fiesta improvisada. Tras picar algo de comida, el licor, cómo no, hizo acto de presencia.
Estaban disfrutando de un juego de beber cuando Sai, con su característica falta de tacto, hizo la pregunta que les llevaba un par de días preocupando, sumiendo al jaleo propio del grupo en un breve lapso de silencio unánime.
-Naruto, ¿qué pasó en vuestra misión? ¿Podéis hablar de ello?
-Los rumores se extienden rápido, eh...- Evadió la pregunta pegando un sorbo de su bebida.
-Media Konoha os vio llegar alterados. - Inquirió Shikamaru, atento y preocupado.
-Al equipo siete, nada más y nada menos. -Dramatizó Chouji.
-Y que Kakashi os estuviera esperando no suena a buenas noticias. - Puntualizó Kiba mientras acariciaba a Akamaru cuan largo era.
-No son buenas noticias, no... - Suspiró Sakura, acometida de nuevo por el malestar que había decidido obviar en el fondo de su subconsciente, aquel que la había llevado a correr sin freno por días hasta que llegaron a Konoha.
Los integrantes del equipo 7 se miraron sin saber bien qué decir. Tras unos instantes, parecieron llegar a un mutuo acuerdo telepático.
-La unidad de inteligencia todavía está procesando la información. No nos han dicho nada todavía, aunque no deberían tardar mucho más. - Sasuke les habló con un gesto grave y serio.
-No sabemos de qué recursos disponen, y francamente los shinobi que nos encontramos en el campamento eran bastante débiles. -Añadió Sakura.
-Básicamente planean la destrucción de Konoha. - Por debajo de la mesa, Sasuke agarró a Naruto de la mano, dándole un ligero apretón animándole a continuar, gesto que este apreció con una sentida sonrisa. - Obran bajo un símbolo de un sol y se hacen llamar Renacer Esmeralda.
-¿Cómo es el sol? - Los engranajes en la mente de Shikamaru ya estaban girando a toda velocidad, reduciendo a un par de docenas los clanes o aldeas que usaban ese símbolo.
-Era una representación tribal. Un círculo con unos triángulos alrededor, con la punta retorcida. - Sai se puso a dibujar la descripción de Sakura.
-¿Colores?
-Verde y dorado.
Shikamaru miró al cielo estrellado por el que pasaba alguna nube oscura, que se podía vislumbrar gracias a la luz de la luna creciente, rumiando esta nueva pieza de información entre la nebulosa del alcohol.
Sai expuso el dibujo para que todos pudieran analizarlo.
-Sí, es así, aunque esta parte es diferente. - Naruto hizo las correcciones pertinentes en la representación casi exacta de su amigo.
-Es un símbolo muy genérico. Hay muchos grupos que usan patrones similares. -Observó Kiba, frunciendo los labios.
-No, no, yo he visto esto antes. Este mismo diseño. - Reconoció Ino, confusa y perpleja.
-Yo también. - Asintió Chouji.
-¿Nos los habremos cruzado en alguna misión? - Preguntó Ino, y automáticamente ambos dirigieron la mirada al tercer integrante de su grupo, que se encontraba absorto en su contemplación del cielo nocturno.
Hacía un tiempo que tenía la respuesta, pero eso solo le generaba más dudas y cierta inquietud. Con lentitud, volvió la vista a sus expectantes compañeros que dependían de su memoria fotográfica. Agarró su bebida y se la llevó a los labios tras pronunciar su respuesta.
-Es de Suna. - No pudo evitar la preocupación y tensión que se apoderó de sus músculos, porque pensar en Suna era pensar en Temari.
Al instante la mesa se sumió en caos.
-¿¡Suna!? - Se alarmó Naruto, levantándose. - Tenemos que contárselo a Gaara cuanto antes.
-Siéntate, dobe. ¿A dónde piensas ir en medio de la noche en lo alto de una montaña? - Sasuke le devolvió a la realidad agarrándole por la muñeca, haciendo que se volviera a sentar.
-Puedo comunicarme con Shukaku.
-Naruto, Gaara hace años que no es el jinchuuriki de la bestia de una cola. - Esclareció Sakura con tacto, rodeándole los hombros con un brazo, pues sabía lo mucho que le dolía a su amigo recordar ese incidente. Del otro lado, Sasuke entrelazó sus dedos con los del rubio.
-¡Temari está allí! - Se preocupó Ino paralelamente. Tras tanto verse con la novia de su mejor amigo se habían convertido en íntimas. Quizás también tenía que ver el hecho de que tenía a su favor haberles pillado varias veces semi-desnudos, teniendo material de chantaje para toda una vida.
-¿Es que nadie piensa en Kankuro? - Para no variar, la cara de Shino no denotaba ninguna expresión.
-Tenemos que ir a Suna.
-Calmaos todos. Todavía hay muchos cabos sueltos. Estoy seguro de que Konoha se pondrá en contacto con nuestros aliados tan pronto como saquen algo en claro. - Calmado gracias al confort que le brindaban las dos personas que más quería, nuevamente Naruto asumió el rol de enfrentar la situación con asertividad y arrojo.
-No hay nada que podamos hacer ahora mismo más que disfrutar de que la noche es joven. - Alentó Sakura las palabras de Naruto.
-¡Y nosotros más jóvenes aún! - Recuperando el ánimo, Kiba propuso un brindis, del que participaron todos.
-Era el turno de Sasuke, ¿verdad? -Sonrió Ino, perversa.
El mentado solo asintió. A pesar de que se esforzaba en mantener su eterna cara de póker, desde esta distancia Naruto podía sentir sus orejas ardiendo. Le estaba costando mucho no salvar los centímetros que les separaban y morderle.
-¡Auch, dobe! - Sasuke le miró ceñudo, cubriéndose la oreja, pero con la inconfundible chispa del deseo haciéndose presente en sus ojos oscuros.
-Ups.
-Ya sé. ¿Sasuke, con quién fue tu primera vez?
-¡Ha! Ni de coña va a responder a eso.
-Seguro que ni le conocemos.
-Más bien pregúntale cuándo.
Seis pares de ojos le miraban expectantes. Le estaba costando mucho concentrarse desde que Naruto había decidido anidar en su cuello, su cálido aliento haciéndole cosquillas en la piel.
No quería responder a eso tampoco, así que nuevamente volvió a beber. Así estaba, después de media noche evadiendo preguntas en favor de alcohol y una prueba.
-Pues tienes que... Argh, estoy demasiado borracha, no se me ocurre nada. - Protestó Ino. - Tengo que mear. Sakura, ¿tú?
Aunque mirándolo mejor, los demás no distaban demasiado de su situación. Excepto por Naruto, con el kyuubi absorbiendo el alcohol según entraba en su organismo, todos estaban bastante ebrios.
-Sí, te acompaño.
-Venga, pausa para mear, que yo también quiero ir. - Chouji se levantó, dejando atrás a un recién dormido Shikamaru. Mirar las nubes le había dado pereza.
Sasuke se levantó, dispuesto a hacer lo propio. Al verle, Sakura paró en sus pasos para señalarle con gesto amenazador.
-Ni se te ocurra ir muy lejos, o te tuerzo la otra pierna. Naruto, no dejes que camine solo.
Subiendo la montaña entre juegos tontos y carcajadas, Sasuke había pisado mal y se había hecho un esguince. No era la gran cosa, pero sus compañeros de equipo se encargaron de hacerlo parecer el fin del mundo. Sakura le obligó a sentarse para curarlo y Naruto lo cargó en la espalda en contra de su voluntad, a lo cual se vio obligado a acceder amedrentado por las amenazas de Sakura, que se lamentaba de no haber traído toda su equipación para una excursión de una noche. Estaban dramatizándolo de forma desproporcionada, pero se descubrió a sí mismo disfrutando de su preocupación y cuidados. Era una sensación ajena y placentera que floreció en lo profundo de su consciencia y se fue tan pronto como había llegado, pero que le dejó reflexionando el tramo que subió en la espalda de Naruto. Se consoló en la idea de poder estar cerca de él, tocándolo.
Dicho rubio se levantó del asiento a su lado para pasarse su brazo por los hombros, rodearle la cintura y ayudarle a caminar. Le agradeció que no le hiciera pasar de nuevo la humillación de ser cargado delante de todo el mundo.
-Menuda te has pillado. A ver quién baja mañana la montaña. - Rió a su lado.
-¿No tienes un sello de teletransporte? - Solo de imaginarlo le daban dolores de cabeza.
-Estoy trabajando en ello. - Admitió, arrogante.
Sasuke se quedó perplejo. Lo había dicho en broma, porque tal cosa era físicamente imposible. Debió haberse imaginado que Naruto encontraría la forma de tergiversar las leyes de la naturaleza.
-Solo tú. Qué va a ser lo siguiente, ¿resucitar a los muertos? - Comentó, pensando en la obsesión malsana de Orochimaru, con quien había compartido largos años de su vida.
Sintió al otro estremecerse bajo él.
-No. Esa es una barrera que no debe ser traspasada.
Sasuke le miró alzando una ceja.
-¿No trajiste a Gaara de la muerte?
-No era su momento.
-¿Cómo puedes estar seguro?
Naruto aflojó la presión en su agarre, provocando que Sasuke siseara al hacerse daño por la fuerza inesperada sobre su maltrecho pie.
-Te lo mereces.
Sasuke no dijo nada más. Al poco, su mente nublada por el alcohol olvidó el tema y se dejó llevar por el rubio en medio de la oscuridad absoluta de la noche. Ahora empezaba a ser consciente de que estaban solos en medio de un monte. Ya no podía ni ver la luz de la hoguera ni escuchar el caos incesante de sus acompañantes.
-¿No nos estamos alejando demasiado?
-No te preocupes, sé volver.
-Hn. - La cabeza de Sasuke se mecía en todas las direcciones, y daba las gracias a Naruto por hacerse cargo de la mayor parte de su pesado cuerpo.
Con una sonrisa ladina obligó a frenar al otro chico, y en sus ojos el pudo ver reflejo de su propia picardía. Depositó una mano abierta sobre su pecho en una caricia ascendente, mordiéndose los labios sin romper el contacto visual.
-¿A dónde me llevas?
Naruto le rodeó la cintura con ambos brazos y le atrajo hacia sí, buscando el contacto entre sus cuerpos.
-Ya lo verás.
De un gesto fluido, sus bocas colisionaron en un beso torpe y hambriento. Sasuke se quedó sin aliento más pronto de lo normal, y estaba tan caliente que se creyó enfermo. Se sentía mareado. Al cerrar los ojos veía luces, y en lo único en lo que podía pensar era en la lengua húmeda y caliente de Naruto y en sus manos sobre sus nalgas. De un salto le rodeó la cadera con las piernas.
-Ah. Mierda. - La punzada de dolor en su tobillo le obligó a romper el contacto a regañadientes.
-¿Estás bien? - Naruto le miraba con esa expresión que hacía que la fría coraza que envolvía a su solitario y maltrecho corazón se se fundiera gota a gota. Sintió un pinchazo en el pecho como cada vez que recordaba que era la única persona que siempre se había preocupado por él hasta este momento, y capturó sus labios en un segundo beso lento e intenso, nuevamente tratando de transmitirle con acciones cómo se sentía.
Naruto echó a andar con los ojos cerrados mientras llevaba al koala Uchiha en sus brazos, no pudiendo centrarse del todo en caminar o en devolverle el beso. Activó el modo sennin, pasando a percibir mucho más claramente la naturaleza que les rodeaba. Tras cerciorarse de que estaban cerca de su destino y notar que Ino y Sakura se habían detenido en la dirección contraria a la suya, decidió centrarse en el desastre que era el chico borracho entre sus brazos y la rara expresión transparente en su rostro desarmado.
-Eres tan sexy...
Le estrujó las nalgas, a lo cual el Uchuha respondió con un sonoro gemido que le cogió por sorpresa y que no hizo sino agravar su deseo.
-Estoy muy caliente. - Le lamió los labios, mirándole con los ojos oscuros entrecerrados, cargados de deseo. - ¿Cuándo vamos a usar los condones de Kakashi? -Con esta frase dejó a Naruto completamente roto y sin saber cómo reaccionar.
-Estás borracho.
Desconfiando de sus piernas para seguir sosteniendo su peso, se sentó en el suelo, apoyado contra una enorme roca, teniendo especial cuidado con el pie del herido. Con sus manos liberadas, apartó un largo mechón azabache del rostro de Sasuke, su anillo del pulgar brillando con la luz de la luna. Exhalando un hondo suspiro, el pelinegro buscó profundizar el contacto con su piel ardiente, olvidando su excitación al sentir a su corazón latir tan fuerte que estaba seguro de que Naruto podría oírlo. Lo dedos bronceados le acariciaron sobre sus párpados cerrados, el puente de su nariz y finalmente llegaron a sus labios. Sasuke mordió su pulgar suavemente, jugando. Previno que se alejara agarrándole de la mano y pasando a besar sus nudillos de uno en uno, depositando sus labios sobre el sol en la palma de su mano cuando esto no fue suficiente. Le gustaban sus manos. Le gustaban sus manos cuando se convertían en puños para pelear contra él, pero le gustaban más aún cuando se volvían suaves como una pluma para acariciarle con ternura, o rugosas y tersas cuando le tocaba con pasión. Con su mano libre, enroscó sus dedos en los cortos cabellos rubios de su nuca. Naruto exhaló contra su mentón.
-No se me va este sentimiento de que esto no es real. Imaginé muchas veces estar así contigo.
Entonces Sasuke se dio cuenta de que el latido salvaje que escuchaba no provenía de su corazón, sino del de Naruto.
Sasuke cerró los ojos, dejándose llevar por la sensación de pura felicidad que le embotaba los sentidos. Cuanto más disfrutaba de la intimidad con Naruto, más iba desbloqueando una sensación de plenitud, gozo y satisfacción que nunca antes había experimentado. Se movió para poder mirarle a los ojos con su sharingan activado. Naruto ni siquiera pestañeó. Confiaba plenamente en él.
Sumiéndoles en una ilusión, Sasuke le mostró en primera persona cómo su pecho se constreñía y se incendiaba cada vez que Naruto le volvía a encontrar en su persecución infatigable de liberar a Sasuke del yugo nocivo de la venganza. En dichos momentos, el propio Uchiha desestimaba el vuelco que le daba el corazón en pos de una fachada cínica y perversa. Solo con el tiempo se permitió analizar y reconocer ese calor y comenzó a preguntarse cómo sería permitirse recalar en esa fantasía, imaginario que se desmoronaba cada vez que él mismo le daba la espalda al jinchuuriki, y el consabido dolor que acarreaban las secuelas.
Cuando volvieron a la realidad, los ojos de Naruto estaban inundados en lágrimas. No era necesario que Sasuke verbalizara nada, él lo entendía. Lo abrazó con fuerza, sus manos temblorosas ansiosas por verificar que el cuerpo del pelinegro efectivamente estaba frente a él.
Arqueando el dedo índice, Sasuke alzó su mentón para besarle con suavidad, con las emociones a flor de piel. Se sentía vulnerable. Por primera y última vez estaba exponiendo su pecho abierto ante al único que podría garantizarle tanto el cielo y la luna como la más absoluta e inconmensurable miseria, si así lo quisiera. Lo cual estaba muy lejos de los planes reales de Naruto.
-Mira.
Sasuke se giró para encontrarse con un cielo oscuro surcado de miles de estrellas. A esta distancia de la ciudad, incluso podía distinguir la vía láctea. Desde su casa se podían ver algunas, pero no constituían ni una milésima parte de las que se podían vislumbrar desde su posición actual.
Se deshizo de los brazos de Naruto para sentarse a su lado y contemplar sin obstáculos la noche estrellada que nacía en las luces de una lejana y durmiente Konoha y se expandía hasta el infinito.
-Wow. ¿Habías estado antes aquí?
-No, pero desde el campamento ya era una pasada. Imaginé que alejándonos sería aún mejor.
Sasuke asumió que había estado demasiado ebrio para percibirlo. Con la brisa fresca golpeándole en la cara, se sintió reenfocarse levemente. Naruto recostó la cabeza sobre sus piernas estiradas, fascinado por la contemplación de Sasuke y las estrellas tras él.
-Oye, ¿quién fue tu primera vez? - Lo cierto era que ni siquiera se lo había planteado hasta que la cuestión había surgido hacía unos minutos.
Sasuke se quedó paralizado sin saber cómo contestar. No podía volver a evitar la pregunta ahora que estaban a solas, pero tampoco sabía cómo contestarle.
-No es importante.
-No, no lo es, pero cuanto más rojo te pones más curiosidad me da.
-¡No estoy rojo! - Sasuke se llevó sus manos heladas a sus mejillas, tratando de aliviar el calor. - Es por el alcohol.
-Claro. - Bufó Naruto con sarcasmo. - Si no es para tanto no entiendo por qué no me lo dices.
Sasuke cogió aire rodando los ojos. Abarcó la cara de Naruto para asegurarse de que contaba con toda su atención.
-Nunca me ha interesado nadie más que tú, dobe.
Ahora sí que se sentía arder. Esto era lo más cercano a una confesión a lo que había llegado jamás. Se sorprendió a sí mismo desvelando sus verdaderos sentimientos, y se comparó con su yo del pasado, que simplemente se habría marchado sin mirar atrás. Se quedó impresionado por lo mucho que había afectado en su carácter las semanas que llevaba en compañía permanente con el rubio, profundizando en nuevos niveles de intimidad y desbloqueando aspectos de su personalidad que no sabía que existían. Como las ganas de abrazarle en las que se consentía recalar cada vez con mayor frecuencia.
-¡Ha! Pues sí que tienes altos tus estándares. -De un plumazo, el muy dobe desestimó su patético intento de confesión. El pobre Naruto había sido objeto tantas veces del rechazo del Uchiha que no era capaz de procesar que Sasuke pudiera sentir algo por él aunque se lo estuviera diciendo directamente a la cara. - Así que tu primera vez, eh... - Naruto ronroneó, sonriéndole de manera seductora antes de rodearle la cintura y hundir la cara en su abdomen duro y definido, mordiéndole con suavidad, con ganas de picarle. - Quién lo diría, con lo sugerente que eres y lo que te gusta provocarme. Incluso ahora.
Ya hacía un rato que notaba la erección del azabache contra su mejilla, y queriendo darle atención se cernió para darle un único beso por encima de los pantalones, quedándose en esa posición. Sasuke dejó caer la cabeza hacia atrás y le apretó la nuca contra su dureza.
-No te jode, si te pones así, ¿cómo quieres que reaccione?
Tras un par de besos, se aventuró a lamerle por encima de la ropa una y hasta dos veces. Luego se impulsó para zafarse del agarre del Uchiha, recuperando su posición a su lado. Sasuke le miró fatal.
-Estás borracho. -Repitió Naruto entre risas.
-Si vas a empezar algo, ten la decencia de acabarlo, dobe. Mira cómo me has dejado. - Acompañó la frase con un movimiento de ambas manos hacia su pelvis. Naruto casi se apiada al ver que sus pantalones estaban a punto de estallar. A fin de cuentas verle así provocaba su propia excitación. - Lo dices como si estando sobrio no quisiera. - Resopló, enojado.
Se le ocurrió que, si el rubio no estaba dispuesto a tocarle, él mismo se encargaría, aunque para ello prefería alejarse, lo cual constituía un problema con su maltrecho pie. Según escalaba su enfado, el hervor en su sangre reducía los niveles de alcohol en su organismo, haciendo que se sintiera aún más cabreado. Naruto estaba jugando con él.
-Ya verás. Te la pienso devolver, esta me la guardo.
El rubio rió a su lado, intentando abrazarle para paliar su mofa, como de costumbre. Sasuke peleó un rato hasta que, nuevamente, el calor y olor de Naruto nublaron sus sentidos, y se dejó llevar por la calidez y el confort que nunca fallaba en hallar entre sus brazos. La noche estaba preciosa.
Había sido una inocente escapada para liberar su vejiga. Ino no estaba muy segura cómo había acabado aplastada entre la corteza rugosa de un árbol y el cuerpo de Sakura mientras se dedicaban a comerse la boca con desenfreno.
No era una situación inaudita en ningún caso, ya hacía tiempo que habían perdido la cuenta de los besos intercambiados. Se sentían excitadas y desinhibidas, escenario propicio para un revolcón en la oscuridad del bosque.
Desde que Sakura había decidido darle una oportunidad a Lee, Ino había estado observándolos con recelo y despecho. Si bien era cierto que tenía a su disponibilidad una larga lista de follamigos, ningún sexo estaba a la altura al que tenía con Sakura. Habían sido la primera vez de ambas y gozaron de mucho tiempo para explorar y descubrir juntas sus preferencias. A pesar de todo, Ino era plenamente consciente de que Sakura jamás la había considerado su primera opción. Aún habiendo llegado a la conclusión de que Sakura sí era la suya, Ino no estaba dispuesta a hacérselo saber a la pelirrosa, consciente de que probablemente eso sería lo que simplificaría definitivamente su relación a una de mejores amigas.
Eso no quitaba que no supiera aprovechar una oportunidad cuando se le brindaba, como en la situación actual. Coló las manos por debajo de la camiseta de Sakura para acariciar la piel de su espalda y proceder a la de su vientre firme, llegando a acariciar sus pechos por encima del cómodo sujetador deportivo. Sus pezones le saludaron con entusiasmo. Sakura sintió un escalofrío recorrerle al sentir la brisa nocturna contra su pecho desnudo, sensación que solo se potenció cuando los labios de la rubia humedecieron sus rosadas areolas. Se agarró de los mechones cenizos, deshaciendo su coleta y provocando que las largas hebras cayeran en cascada sobre sus hombros y le rozaran a sobre su piel expuesta.
Empujó a Ino por los hombros obligándola a recostarse sobre el árbol al tiempo que apoyaba una rodilla en el suelo y, tras quitarle los pantalones, colocar una de sus largas piernas sobre sus hombros. Ino se sujetaba con fuerza de la mata de cabello rosa cada vez que sentía la humedad de su lengua o la calidez de su aliento entrar en contacto con su sexo.
-Agárrate.
Sakura pasó la otra pierna de la rubia sobre su hombro y se incorporó sin esfuerzo, haciendo gala de su imponente fuerza física. El súbito cambio gravitacional hizo que Ino perdiera el equilibrio brevemente, antes de agarrarse con fuerza a la cabeza de Sakura, presionándola sobre su vulva palpitante para instarla a retomar la tarea.
-Sakura... me voy a caer. - Protestó entre jadeos ahogados.
-No te vas a caer, te estoy sujetando. - La vibración de su voz contra sus labios casi provocó que Ino se corriera en ese instante.
Probablemente no existía nada más estable en el mundo que los brazos de Sakura. Y sus piernas. Y su cuerpo en general.
-Ponme contra el árbol. - La pelirrosa obedeció, puesto que discutir en esta situación era fútil. Prefería dedicar su lengua a otros menesteres. - Oye, ¿y Lee?
La duda la había estado atormentando desde el minuto uno. A una parte de ella le daba absolutamente igual su presunto novio, porque por muchas parejas que tuvieran siempre acababan en los brazos de la otra. Otra parte de ella, la que había ganado, estaba preocupada por su situación sentimental, y necesitaba confirmar desesperadamente que a la mañana siguiente no haría como si nada hubiera pasado.
-¿En serio me estás preguntando por Lee mientras te como el coño? -Protestó, mirándola ceñuda. La dejó caer ligeramente sin soltarla para poder mirarle a los ojos. La flexibilidad de Ino jugaba a su favor. - Le dejé. No estamos juntos.
Un pequeño pinchazo acometió a la rubia al pensar que, como siempre, era su segundo plato, que fue superado casi al momento por el alivio de saberla nuevamente suya. Eufórica, la atrajo hacia sí para besarle con pasión, enroscando sus lenguas y hablando entre suspiros.
-Sabes a coño.
-Al coño más rico.
-¿Eres una experta en la cata?
-Soy una experta en ti.
-¿Y a qué esperas para demostrarlo?
Estoy de exámenes, no voy a poder actualizar tan seguido. Aquí os va el capítulo más largo hasta el momento, espero que os lo gocéis. Hacédmelo saber con un review. (L)
Una de las muchas cosas que la serie deja colgando y en la que me gustaría que profundizaran es en los otros bijuus y su relación. ¿Habéis notado que no está toda la pandilla? ¿Compraríais del merch NaruSasu? Yo ya os adelanto que sí.
Gracias por leer. (L)
