Las islas remolino ahora mismo se encuentran sumergidas bajo la furia del mar. La tormenta arrecia a cada momento y grandes torbellinos de agua comienzan a acercarse a la costa. Fuertes ventiscas sacuden la arena de las playas. Y pensar que esta catástrofe está siendo ocasionada por un solo pokémon…

La deidad del mar, Lugia.

Nadie se explicaba que estaba pasando a excepción de Adriel, quien se encontraba al tanto del peligro en la que la región Johto se encontraba.

El joven corría en dirección a encontrar al culpable de este lío, quien se encontraba encerrado en la parte más alta del faro de ciudad Olivo, posiblemente admirando lo que había conseguido.

Una vez Adriel logró llegar a la cima, caminó con todo sigilo para tomar por sorpresa al enemigo, pero una voz lo sorprendió.

—¿En serio crees que me podrás tomar por sorpresa, chico? —dijo el responsable de esta catástrofe con un tono soberbio en cada palabra que resonaba, y quien prefería ver su plan ejecutarse.

—Ahora mismo, creo que eso ya no será posible —Adriel comentó, dejando la cautela y tomando entre sus manos la poké ball de su pokémon más poderoso—. Por suerte, siempre está el plan "B".

—Déjame adivinar… ¿No pensarás derrotarme en una batalla pokémon para que así me puedas convencer de abandonar mis planes? Ni que fuese Giovanni —volvió a hablar el hombre de 24 años, el cual se encontraba vestido de negro, con una característica letra "R" de color rojo en su pechera. Aparentemente era miembro de una organización criminal disuelta hace ya 20 años.

—No, vengo a detenerte aun si deba recurrir a métodos poco éticos si hacen falta —Adriel lanzó su poké ball y al tocar el suelo, se abrió y de ella emergió un pokémon volador de color verde de un metro con 60 centímetros, con sus alas blancas y su mirada pérdida en sus pensamientos… Xatu hizo acto de presencia.

El soldado Rocket dejó de prestarle importancia y volvió a admirar los feroces torbellinos que se encontraban muy cerca de la playa mientras la silueta del Lugia se mantenía atrás ocasionando fuertes ráfagas de viento con cada aleteo que realizaba.

Sin necesidad de una orden, Xatu atacó con un fuerte psíquico al enemigo, pero este último llamó a su pokémon murciélago Golbat para recibir todo el daño y quedar debilitado ante el ataque.

—¿En serio crees que tienes oportunidad contra mí? —el Rocket dijo sin darle mucha importancia al joven y sonriendo al ver a la gente de la zona evacuar sus casas para salvaguardar sus vidas.

—¡Si! Te derrotaremos —Adriel dijo mientras Xatu volvía a lanzar su poder psíquico, sin dar en el blanco al interponerse, ahora, un Crobat.

—Qué ingenuo eres. Desde el momento que Lugia despertó con esos deseos de destruir Johto, yo gané.

Un temblor logró hacer que los presentes perdieran el equilibrio. Dicho movimiento de la tierra fue ocasionado por un ataque de hidrochorro del legendario de afuera lanzado a la playa inundada cercana al faro.

Los torbellinos finalmente alcanzaron tierra firme y comenzaron a crear destrozos en las casas colindantes y el viento causado por el aleteo de Lugia empeoraba las cosas.

Adriel, al recobrar el equilibrio miró un momento el panorama del exterior. Su sorpresa fue mucho mayor que antes, puesto que estaba presenciando el poder devastador de un pokémon legendario. Lo peor de todo, es que Lugia no es un pokémon que sea conocido por tener un poder capaz de destruir una región, pero lo está haciendo. Y si un pokémon que se supone es el protector del mar, está haciendo esto; imagínense si este sujeto que se hace pasar por un soldado Rocket tomase el control de un legendario que sea poder destructivo y nada más.

Aunque la ultima frase del Rocket fueron lo que más estremecieron al joven y su Xatu: —Este juego apenas comienza… La época de las organizaciones criminales volverá a renacer a partir de este momento.