Las noticias de que las tierras de Hrym y Ordelia se habían unificado se hicieron escuchar por todos lados en el continente, por variadas razones realmente, entre los nobles de la antigua alianza se hablaba mucho sobre como la casa Ordelia terminó tan abruptamente, después de todo, siendo la futura reina Lysithea, muchos nobles esperaban que la familia Ordelia pasaría a ser la familia Real del reino unido, aprovechando para recuperar sus glorias pasadas antes de la caída en desgracia de sus tierras por la ocupación imperial, pero no, la futura reina, sabrá quién como lo hizo, arreglo todos los problemas que estaban azolando sus terrenos en menos de 1 año, y con el camino despejado para que su apellido sea el más influyente del continente, decide cederle sus tierras a su vecina gobernante y anunciar que sería el final del apellido Ordelia, y esto también hacía que la gobernante de Hrym, el que fue uno de los territorios más anárquicos y problemáticos de Fodlan luego de la guerra, subiera su poder y área de influencia enormemente. Esto no fue del agrado de muchos de los nobles de la antigua alianza, ya que muchos querían ganar influencia debido a que la futura reina era parte de una casa noble de los terrenos de Leicester, pero poco pudieron quejarse cuando Byleth mismo calló las quejas, ahora el monarca se encontraba en el balcón del castillo de Derdriu repasando los eventos del día.

-Día ajetreado ¿no? - decía Seteth entrando al balcón para ver a Byleth

-Es el quinto día en que distintos nobles me piden explicaciones sobre la unificación de Hrym y Ordelia, y no fueron pocos los que me sugirieron impidiera la unión de ambas tierras. - decía Byleth suspirando, sonando claramente agotado física y mentalmente. - los nobles de la antigua alianza pensaban que con Lysithea como reina tenía influencia en el nuevo continente asegurada, pero viendo que ahora Lys no forma parte de lo que alguna vez fueron los territorios de la alianza de Leicester, se sienten amenazados, el conde Gloucester fue el que más problemas dio con esto. - decía Byleth suspirando profundamente- sinceramente no tolero al hombre, y espero que Lorenz lo suceda pronto formalmente, por otro lado, Holst ni siquiera prestaba mucha atención a la reunión, lo que, si bien sería malo generalmente, fue el único que me daba un respiro real.

-¿Aceptaron finalmente la unificación entonces? - preguntaba Seteth pensando en lo estresante que debió ser aquella mesa redonda.

-Sí, algunos casi por las malas, Holst y otros pequeños nobles no dieron mayores problemas y se contentaron con simplemente responder algunas dudas sobre lo que significaría la unificación de ambas tierras en un corto y largo plazo, mientras que Gloucester y otros nobles locales querían evitar completamente que ocurriera aquella alianza, no fue hasta que "sutilmente" los amenace con terminar los tratados de comercios entre sus tierras y Derdriu que se calmó.

-Si bien entiendo sus preocupaciones de poder por la situación post guerra del continente, ellos ya deberían entender que la alianza se disolvió desde que se unificó el continente- decía Seteth pensativo.

-Ese es otro punto molesto, todavía se niegan en formar una mesa redonda con las distintas casas nobles de Fodlan, pero ya me cansé, simplemente después de mi boda conformare una reunión mensual propia, los antiguos nobles de la alianza aún podrán hacer la suya propia cuando quieran, pero necesito demostrar que el continente está unido realmente ahora y no solo es una medida decorativa para maquillar los estragos de la guerra. - decía Byleth con el ceño bastante fruncido, se mostraba decidido en hacer funcionar sus planes, cosa que hacía a Seteth feliz.

-Tendrías todo el respaldo de tus estudiantes, al igual que de los caballeros de Seiros, así que bien podría ser un plan bastante factible, podrías usar el monasterio de Garreg Mach como lugar de esa asamblea. - le decía Seteth sonriéndole para transmitirle su apoyo al rey, lo cual hizo que finalmente se relajara un poco y soltara las tensiones que cargaba desde todo el día. - he de decir también que me gusta que te estés tomando tan seriamente tu nuevo papel, sé que Claude no te dio muchas opciones, y en cierta parte, yo y Rhea tampoco, pero créeme que tanto yo y como seguramente ella también, estará feliz de que estás liderando la nación no solo como una misión más, si no como algo en lo que personalmente te estas vinculando.

Byleth quedó pensando un poco en lo que le dijo Seteth, si bien le reconfortaba bastante esas palabras, el tema de su soberanía era algo delicado que siempre lo hacía pensar demasiado en las noches, después de pensarlo un poco, decidió que no estaría mal sincerarse un poco con su mano derecha.

-Ser rey no es algo que quería, pero aprendí a tomar las responsabilidades que me son dadas desde que era un niño, pero fue cuando fui profesor en Garreg Mach en donde aprendí a involucrarme realmente con las responsabilidades que asumo, Claude me pidió que guiara el futuro de Fodlan como lo hice con mis estudiantes, Rhea me pidió que guíe a las gentes de esta nación tal y como lo hizo Sothis en su tiempo, a los 2 les dije que lo haría y pienso hacerlo bien.

-Mientras tu camino siga tan recto como tu mente, créeme que sé que lo aras bien, ahora entra, debes comer para reponer energía, mañana será un día ajetreado, después de todo, tu prometida llegara temprano a la ciudad y va a querer que estés ahí con buena cara. - decía el peliverde saliendo del balcón recordándole a Byleth a la persona que debe recibir.

-Y esa es realmente la razón por la que el día se me hizo tan largo. - resoplaba Byleth recordando como deseaba que en la mesa redonda pudiera usar los poderes de Sothis para hacer que el tiempo fuera más rápido, la impaciencia y el estrés pueden no ser el mejor de los consejeros, pero el saber que después de más de 10 meses podrá volver a ver a Lysithea le alivia bastante, sobre todo porque ellos anticipaban que por lo menos no se verían en 1 año y medio. - Lysithea, en este punto siento tan irreal el volver a verte, pero al mismo tiempo no puedo dejar de esperar a que ya sea de mañana. - decía Byleth sonriendo por primera vez en todo el día mientras se dirigía a acompañar a Seteth al comedor del palacio de Derdriu.

La mañana del día siguiente había llegado, Byleth como siempre había despertado bastante temprano, ya que es en las mañanas el único momento en que puede entrenar realmente por lo ocupado que lo deja las responsabilidades monárquicas, si bien los tiempos de paz ya no precisan de su fuerza, nunca sabe cuándo eso puede cambiar, y de todas formas a estado entrenando en las madrugadas desde que era mercenario, ni siquiera en Garreg Mach se le había quitado el habito madrugador, lo que para sus estudiantes más entusiastas y diligentes para el entrenamiento como Felix y Petra, aprovechaban para tener una especia de seminario improvisado matutino, esa costumbre siguió incluso en la guerra, pero ahora que es rey y ambos de sus estudiantes tienen sus propias responsabilidades en sus respectivas tierras, le provoca al ex-profesor cierto grado de melancolía.

-No he tenido noticias de Petra en mucho tiempo, me preguntó si debería mandar un emisario a Brigid pronto, después de todo... con Lysithea pronto aquí, puede que nuestra boda sea pronto.

Byleth sentía como sonreía ante solo mencionar en enlace con su prometida, ella pronto llegaría a Derdriu, pronto podrían verse, pronto podrían conversar por siempre sin necesitar mandarse cartas con días de retraso, pronto podrían darles fin a tantas tragedias juntos, y hablando de tragedias.

-Edelgard, no sé qué tenías en la mente cuando pensaste que traer una guerra que no sabías por cuanto tiempo sostener sería una buena idea, no sé en qué pensaste cuando decidiste que Faerghus sea controlado por una tirana fuera una buena idea, no sé en qué pensaste cuando creíste que aliarte a las personas que destruyeron tú vida era una buena idea, y aun así, hasta el día de hoy me duele haber tenido que matarte con mis propias manos, no sé si sea porque fuiste de las primeras personas con las que forme un vínculo, o porque de cierta forma me recuerdas mucho a Lysithea, lo que sí sé, es que como tu profesor, tendré que reparar el daño que tu causaste, así que descansa con un peso menos por ahora, y tal vez, en la otra vida puedas pedirle perdón a Dimitri por todo. - rezaba Byleth con fuerza.

pensar en Dimitri y Edelgard siempre se le era complicado, ya que siempre que podía, él visitaba la tumba del príncipe, resguardada por su antiguo vasallo Dedue, Dimitri que había sido tan amable y respetuoso murió en la guerra como si fuera una bestia maldita, por lo que Byleth oraba para que pudiera hallar paz en su alma. - Es irónico que siendo en parte Sothis, ni siquiera sé que es lo que pasa con las vidas después de la muerte, las escrituras de Seiros dicen que todas las almas van a lado de la diosa, pero no tendría que saber de eso? No lo comprendo, probablemente nunca entienda del todo lo que conlleva mi unión con Sothis, pero aun así, lo único que me queda es rezar en favor al alma de Dimitri.

Byleth trato de evitar seguir pensando en eso volviendo a entrenar, hacía sparring solo con las posturas que alguna vez le enseño su padre, golpes fuertes y contundentes, Byleth estaba tan concentrado que no había notado que alguien lo estaba llamando hace un rato.

-¡Byleth espabila! - gritó Flayn finalmente llamando la atención del espadachín. - Estaba a punto de dispararte un hechizo de viento al piso para ver si así te dabas cuenta de mi presencia. - decía Flayn con los brazos en su cintura.

-Perdón Flayn, perdí la noción de mi entorno por querer evitar tener pensamientos desagradables. - se disculpaba Byleth sintiendo algo de vergüenza, un sentimiento que, si bien ha sentido bastante poco, siempre se le hacía incomodo, quizás debido a que pocas veces recuerda experimentarlo.

-Como sea, vine a decirte que fueras a tomar un baño, ya entrenaste suficiente, recuerda que hoy es finalmente el gran día, tienes que asegurarte de recibirla como merece, y estoy segura que no querrás que su reencuentro sea con olor a perro mojado. - decía lo último Flayn riéndose, evitando preguntar qué era lo que a Byleth lo estaba atormentando tanto como para no notarla.

-No era necesario ese último comentario, pero entiendo tu punto. - decía Byleth después de respirar profundamente para estabilizar su respiración por su entrenamiento. - tomare el baño ahora, mientras por favor desayuna con Seteth, no me esperen ya que no tengo apetito. -decía el joven rey pasando al lado de la santa, pasándole la mano por la cabeza para despeinarle el pelo.

-Acabas de entrenar es bastante temprano, te hará mal estar tanto tiempo en ayuno, sé que puedes estar nervioso y ansioso por la llegada de Lysithea, pero créeme que no desayunar no hará que ella llegue antes. - Flayn sermoneaba a Byleth que parecía volver a recapacitar sobre algo.

-Por tu apariencia, varias veces olvido que eres mayor que yo por muchos años, está bien entiendo, tomare el baño y desayunaré, pero sigo diciendo que no necesitan esperarme.

-Serás el rey, pero seguimos siendo tu familia, desayuna con nosotros, te traerá más tranquilidad, cosa que claramente necesitas ahora. - decía Flayn dándose vuelta para salir del patio de entrenamiento. - te estaremos esperando en el comedor, medita lo que necesites mientras tomas el baño, y una última cosa, Lysithea llegara cerca de las 14:00, así que relájate, ya pronto llegara. - con eso dicho se retiró con su elegancia de siempre.

Byleth vio como la santa se retiraba, pensando en cómo lo regaño como si fuera un niño.

-Flayn sería una buena madre, pero siento lastima del pobre que trate de cortejarla teniendo a Seteth como yerno.

Byleth, Flayn y Seteth se encontraban a las afueras del palacio de Derdriu, la hora ya había llegado y el carruaje en que se encontraba Lysithea ya se veía llegando, en toda la capital había expectativas por la llegada de la futura reina, y varías personas se encontraban a las afueras del palacio, y muchas otras mirando desde las ventanas de sus casas, casi parecía como si fuera un día festivo.

-No pensé que la llegada de Lysithea causaría tanto revuelo en Derdriu. - Decía Byleth sorprendido por la vista de afuera del palacio tan lleno de gente.

-Heroína de guerra, ex lider del territorio de Ordelia, antigua estudiante y futura esposa del "Rey santo" de Fodlan, obviamente una persona así de conocida causaría revuelo. - respondía Seteth haciéndole caer en cuenta a Byleth de algo.

-Jamás me puse a pensar realmente el cómo nos perciben la gente actualmente, aún recuerdo cuando me llamaron por primera vez rey santo, en ese tiempo pensé que era meramente porque el título de arzobispo de la iglesia de Seiros cuando fui coronado, fue mucho después que me di cuenta que la gente realmente cree que soy un enviado de Sothis que vino a terminar la guerra. - decía Byleth mientras aún pensaba en el tema.

-Pues algo de razón tienen ¿pero por qué luces preocupado? - Decía Flayn notando que el ceño de Byleth inquiere en que el tema le molesta en algo.

-No es nada serio realmente, solo que, no sé si me gusta realmente que la gente tenga estás apreciaciones sobre nosotros, Lysithea ya no tiene sus crestas, que la vean como heroína de guerra puede que haga que la gente del común y nobles solo la vean por sus proezas militares y no sus capacidades analíticas, y mucho menos me gustan las mías, impide que desarrolle relaciones verdaderas de confianza. - decía Byleth seriamente, Flayn y Seteth se miraron sintiendo que este tema sería mejor archivarlo por ahora.

-Pensaste bastante en tan poco tiempo, y no te preocupes entiendo tu punto, pero ahora trata de dejarlo de lado, tu prometida estará por llegar en cualquier momento, trata de recibirla como merece y no con preocupaciones, al tiempo podemos discutir esto más a fondo, después de todo, sé que es vivir con el título de santo a tus espaldas. - decía Seteth apoyando su mano en el hombro de Byleth, el antiguo mercenario entiende y sonríe para asentirle.

-¡Miren, ahí viene el carruaje! - casi gritaba Flayn, lo que llamó la atención de ambos hombres y el resto de civiles que miraban la escena, el carruaje en el que venía Lysithea era uno color madera oscura de roble, era pequeño puesto que solo debería estar la maga dentro, mientras más se acercaba más expectativas había tanto en los ciudadanos como en Byleth.

cuando finalmente el carruaje llego a la entrada del palacio y sus puertas se abrieron, salió una Lysithea claramente confundida viendo todo el revuelo que había provocado.

-¿Qué está pasando? - dijo extrañada viendo como toda la gente gritaba de emoción al verla.

-¡La reina ha llegado! ¡alabada sea la familia real! ¡Que la diosa bendiga este día! -se podía escuchar entre las multitudes, Lysithea seguía sin poder creer este recibimiento que la había dejo completamente anonadada.

-Te están dando la bienvenida. - Lysithea al escuchar eso se da vuelta, encontrándose con a quien estaba anhelando tanto tiempo.

-Lysithea, lo lograste, le diste estabilidad a tu territorio, pudiste darles tranquilidad a tus padres, pudiste salir adelante sin tus crestas y cumpliste tu promesa de volver. - decía Byleth viendo a la joven maga que alguna vez fue su pequeña estudiante con problemas de sobre esfuerzo, convertida en la mujer que tanto ama. -gracias Lysithea, el haber sido tu maestro, el pelear juntos, el que hayas aceptado ser mi esposa, el verte cumplir tus metas, por todo eso, siempre serás mi mayor orgullo. - decía Byleth sonriendo como nunca antes lo había hecho mientras ponía sus manos en los hombros de una Lysithea que aún procesaba sus palabras.

Su mayor orgullo, ella era el mayor orgullo del rey de todo el continente, del arzobispo de la iglesia de Seiros, la persona que es la misma encarnación de la diosa y que dio fin a la guerra, dice que su mayor orgullo es ella, con lágrimas en los ojos ella sonríe saltando a los brazos de su prometido, como aquella vez que se declararon su amor en la torre de la diosa.

-¡Estoy devuelta amor mío! - decía Lysithea cerrando los ojos dejando que la emoción la embargue, Byleth de la misma forma la envuelve en un abrazó que tanto había anhelado.

-Sí, finalmente, estás devuelta Lys- decía Byleth con cariño a su prometida.

-¡Que viva el rey y reina de Fodlan! - se oía por todas las calles de Derdriu, Lysitha y Byleth al ver la reacción tan animada de su gente se miraron y rieron dejándose contagiar por la alegría, Byleth levanto a Lysitha en sus brazos para que los 2 saluden al pueblo levantando las manos.

-No te reprimas Flayn, puedes llorar ahora. - decía Seteth viendo como la santa que era su hija tenía sus manos ocultándose el rostro.

-Nunca había visto a Byleth reír antes, ni a la gente tan emocionada, finalmente, siento que las tragedias realmente acabaron, que nuestro pueblo puede finalmente descansar en paz. - decía la santa limpiándose las lágrimas de los ojos. - pero padre, no crea que no le veo desde aquí las lágrimas que también te aguantas.

-He, tienes razón. - decía Seteth después de suspirar por haber sido descubierto. - Rhea, sí estás viendo esto, no te preocupes, nosotros protegeremos tanto la sonrisa de aquel niño que actualmente ya es todo un hombre, y de las personas que lo siguen, así que, por favor, descansa en paz al lado de nuestra madre.

Un rey y su futura reina, con el pueblo celebrando y 2 santos viendo todo, sería en el futuro una imagen recurrente con la se representaría el final de la sangrienta historia de Fodlan, y el nuevo amanecer del continente, se cuenta que la primera pintura que se dio de esta escena fue hecha por alguien conocido de los mismos protagonistas del retrato, otros dicen que el primer dibujo de esta escena se vio en un libro que relataba los hechos de la guerra de más de 1 lustro de Fodlan, aun así, esas y todas las versiones que salieron al tiempo por distintos artistas, compartían un detalle en común, no había ninguna sombra.