Capítulo 14
Mas tarde después de encontrar en el Hall de entrada, a Filch este los condujo por un largo tiempo, antes de que para su sorpresa, salieron.
Harry, Eliana y Hermione intercambiaron miradas confundidas mientras se estremecían, pero ninguno de los tres se atrevió a preguntarle a Filch a dónde iban.
Sin embargo, vieron algo que los sorprendió aún más: Neville, Malfoy y Hagrid se encontraban sentados afuera de su choza, hablando lejos. Bueno, Hagrid estaba. Neville parecía que vomitaría y Malfoy parecía bastante disgustado por haber salido tan tarde en la noche.
"¡Aquí están, Hagrid!" Filch escupió.
"¿Estan bien?" preguntó Hagrid un poco avergonzado, evitando sus miradas.
"Supongo que sí, ¿y tú?" preguntó Hermione cortésmente.
"Yo... ya lo estoy superando." Hagrid soltó un resoplido antes de recomponerse y aplaudir con entusiasmo. "Bien, entremos en el bosque."
"¿El bosque?" los ojos de Malfoy crecieron hasta el tamaño de pelotas de golf. "¡Pero hay... hay bestias ahí dentro! ¡Hombres lobo, los he escuchado!"
"Nada te hará daño si estás conmigo o con Fang." aseguró Hagrid liderando el camino hacia el bosque con Filch canturreando mientras caminaba de regreso al castillo.
Neville sollozaba, Malfoy parecía aterrorizado de morir, pero Harry, Eliana y Hermione, quienes tenían plena fe en la promesa de protección de Hagrid, se estaban congelando... No habían pensado que saldrían por lo que solo llevaron suéteres, lo cual, a las once de la noche al comienzo de la primavera, no era una buena idea.
"Aquí comenzamos." dijo Hagrid. "Ahora escuchen con cuidado, porque es peligroso lo que haremos ésta noche y no quiero que nadie corra riesgos... Siganme un momento." así los condujo hasta el borde mismo del bosque, sosteniendo su lámpara en lo alto por un camino estrecho que desaparecía entre gruesos árboles negros. "Miren allí... ¿Ven esas cosas brillando en el suelo? ¿Cosas plateadas? Eso es sangre de unicornio. Esta es la segunda vez en una semana. Al último lo encontré muerto... Trataremos de encontrar al pobre para sacarlo de su sufrimiento."
"¿Y si lo que lastimó al unicornio nos encuentra primero?" preguntó Malfoy, temeroso.
"No hay nada que viva en el bosque que te haga daño si estás conmigo o con Fang." dijo Hagrid otra vez. "Y manténganse en el camino. Ahora, vamos a dividirnos entre dos partes y seguir el camino en diferentes direcciones... Hay sangre por todas partes, debe haber personas que caminaron por aquí desde la noche anterior."
"Quiero a Fang." dijo Malfoy rápidamente, mirando los largos dientes de Fang como muestra de protección segura.
"Harry, Hermione ustedes vendrán conmigo." dijo Hagrid entonces.
Harry le dirigió una mirada de disculpa cuando Eliana tomó el camino de la derecha con Neville a su izquierda mientras Fang estaba a su derecha y Malfoy al lado de Fang... Ella no tenía nada contra Neville, pero sabía que él no era la persona más valiente del mundo, y no quería quedarse atrapada con Malfoy de todas las personas.
El bosque era negro y silencioso. La única fuente de luz era de sus varitas. Neville seguía gimiendo a su lado, agarrando ocasionalmente su brazo si pensaba que había oído algo... No ayudó que Malfoy se estuviera riendo de él... Sabía que entre ella y Neville, tenía que ser la valiente, por mucho que quisiera volver corriendo al castillo.
"¿Puede un hombre lobo matar a un unicornio?" susurró Neville.
"No lo sé, Neville." Eliana lo miró antes de regresar a la pista por delante. "Nunca antes había visto un unicornio."
Neville dejó escapar otro gemido cuando Malfoy se rió de él.
Rodando los ojos Eliana agarró el brazo de Neville y avanzó más rápido. Fang intentó seguirlos pero Malfoy lo arrastró hacia atrás... No le gustaba que él caminara detrás de ellos, pero tampoco le gustaba que se riera de Neville.
"Los unicornios son criaturas mágicas, ¿verdad?" preguntó Neville mirando alrededor del bosque.
"¿Sí, por qué?" preguntó Eliana atenta a cualquier sonido en el bosque.
"Sólo me lo preguntaba." dijo Neville.
Cuando una rama se rompió detrás de ellos, Eliana giró sosteniendo su varita en alto... Sintió a Neville justo detrás de ella prácticamente temblando, pero él también levantó su varita... Malfoy no estaba por ninguna parte, por lo que fueron recibidos con más silencio.
"Sal, Malfoy." dijo Eliana con dureza. "Esto no es gracioso." otro chasquido a su izquierda la hizo girar. "Malfoy, te lo advierto, si no sales ahora mismo, te hechizaré tan mal que-"
Neville gritó y saltó cuando chispas rojas volaron en el aire haciéndolo caer al suelo llorando... Malfoy apareció riendo por el estado del niño en el suelo.
Eliana le frunció el ceño molesta. "¡No debiste haber hecho eso, Malfoy!"
"¡Míralo!" dijo éste alegremente. "¡El tonto engañoso es un enclenque!"
"No recuerdo que fueras tan valiente cuando entramos en el bosque." replicó Eliana. "Estabas tan asustado como el resto de nosotros."
Ambos se miraron el uno al otro por un tiempo con expresiones molestas. Ella se aseguró de estar entre Neville y Malfoy con su mano derecha apretando su varita con fuerza, lista para hechizar al rubio si fuera necesario.
"No puedo creer que estés defendiendo a Longbottom." se burló Malfoy.
"Y no puedo creer que todavía estés hablando." dijo Eliana con desden. "¿Por qué no nos haces un favor y te callas por una vez?"
Minutos después Hagrid apareció luciendo preocupado. "¿Qué pasó?"
"Malfoy se coló detrás de Neville y lo asustó." dijo Eliana al instante. "Todo debido a alguna broma estúpida."
Hagrid no pareció impresionado cuando Neville asintió, en conformidad con la declaración de Eliana... Ante eso partieron por el sendero hacia Harry y Hermione. Cuando llegaron a los otros, Hagrid demostró cuan molesto estaba.
"Tendremos suerte de atrapar cualquier cosa ahora, con la algarabía que hacían ustedes tres..." enseguida decidió cambiar de grupos. "Bien, cambiaremos grupos: Neville, quédate conmigo y Hermione, Harry ve con Eliana, Fang y este idiota."
Esa vez Harry se unió al grupo de Eliana cuando partieron hacia el corazón del Bosque... Caminaron durante casi media hora, adentrándose cada vez más en el bosque hasta que el camino se hizo casi imposible de seguir. Había sangre en las raíces de los árboles y parecía que se hacía más gruesa con cada paso hacia adelante.
"¿Crees que un hombre lobo podría estar matando a los unicornios?" Harry le preguntó a Eliana mientras subían un tronco para cruzar un pequeño arroyo.
"No lo creo... No son lo suficientemente rápidos." dijo Eliana al tiempo que Harry le regresaba la linterna que había estado sosteniendo mientras ella se balanceaba en el tronco. "Gracias."
"No hay problema." dijo él antes de continuar por el camino. "Sin embargo, ¿crees que uno podría? ¿Si tuviera la oportunidad?"
"Probablemente lo intentaría Harry, pero los unicornios son muy poderosos." explicó Eliana con un encogimiento de hombros. "Lo que los está matando debe ser tan poderoso como para que puedan herir a uno... Hay mucha sangre aquí. No podemos estar muy lejos si está tan mal herido-" con un jadeo empujó a Harry con fuerza en el pecho haciéndolo caer detrás de un árbol con ella encima de él. "¡Lo siento!" susurró apenada antes de levantarse.
Fang corrió de nuevo a través del arroyo aterrorizado, haciendo que los chicos miraran por encima de una rama y que Harry viera lo que Eliana había visto. Era un unicornio que yacía inmóvil en el suelo en un claro a unos metros de ellos. Algo negro se deslizaba a su alrededor, deteniéndose cada tanto para beber un poco de su sangre.
"Mira..." murmuró Harry, extendiendo su brazo.
Eliana dio un paso adelante hacia el unicornio... Ella nunca había visto uno antes, pero Harry rápidamente la agarró del brazo deteniéndola cuando un sonido deslizándose alrededor de ellos los obligó a congelarse en su sitio.
Cuando una figura encapuchada vino arrastrándose por el suelo Harry, Eliana, Fang y Malfoy se quedaron allí, paralizados, cuando la figura encapuchada alcanzó el unicornio, bajó la cabeza por la herida del costado y comenzó a beber su sangre.
Malfoy dejó escapar un grito peor que el de Neville y corrió con Fang pisándole los talones... Eliana por su parte se acercó a Harry agarrando su brazo cuando la figura encapuchada levantó la cabeza y los miró con sangre goteando en su frente.
"¿Que es eso?" Harry susurró casi inaudiblemente.
La criatura, sin embargo pareció haberlo oído porque se dirigió rápidamente hacia ellos.
Harry no podía moverse por miedo... El dolor que le atraveso la cabeza de repente era diferente al que había sentido antes, se sentía como si su cicatriz estuviera en llamas... Medio ciego se tambaleó hacia atrás cayendo de rodillas.
"¡Harry!" Eliana se arrodilló a su lado apretando su brazo con fuerza... En ese momento algo saltó sobre ellos, atacando a la figura que se retiró volando de allí... Soltando un suspiro aliviado miró a Harry con cuidado. "¿Estás bien?"
"Sí." asintió Harry aún aturdido por el dolor anterior. "¿Qué pasó?"
Antes que Eliana pudiera explicarse, el centauro que había llegado al rescate se paró sobre ellos mirando a Harry de cerca... Tenía el cabello rubio y un cuerpo de palomino... Sus ojos eran de un brillante tono azul.
"¿Cómo te sientes?" preguntó el centauro mientras Eliana ayudaba a Harry a levantarse.
"Bien, gracias." Harry respondió, quitándose la suciedad de la ropa. "¿Qué fue eso?"
El centauro no respondió, en su lugar fijó su atención en la cicatriz de Harry. "Tú eres el niño Potter." dijo con voz más suave esa vez. "Será mejor que ambos vuelvan con Hagrid... El Bosque no es seguro en este momento, especialmente para ustedes-" se interrumpió cuando miró a Eliana quien todavía aferraba el brazo de Harry. "¿Y quién, eres? Si puedo preguntar."
"Soy... Eliana Ross." ella respondió tímidamente. "Es un placer conocerte."
"¿Pueden viajar? Será mucho más rápido de ésta manera." con eso el Centauro se agachó para dejar que subieran a su lomo. "Soy Firenze... Vamos, rápido ahora."
De repente hubo un sonido de más galopar desde el otro lado del claro donde dos centauros más irrumpieron a través de los árboles, agitados y sudorosos.. Uno con cabello rojo y barba, el otro con cabello negro.
"¡Firenze!" El cabello negro centauro tronó. "¿Qué estás haciendo? ¡Tienes a un humano en tu espalda! ¿No tienes vergüenza? ¿Eres una mula común?"
"¿Te das cuenta de quién es?" dijo el centauro llamado Firenze. "Este es el niño Potter... Cuanto más rápido abandone este bosque, mejor."
"¿Qué le has estado diciendo?" gruñó el centauro de cabello negro. "Recuerda, Firenze, juramos no enfrentarnos al cielo... ¿No hemos leído lo que vendrá en los movimientos de los planetas?"
"Estoy seguro de que Firenze pensó que estaba actuando de la mejor manera." dijo el otro centauro con voz sombría.
"¿Qué tiene eso que ver con nosotros?" preguntó el otro Centauro. "¡Los centauros están preocupados por lo que se ha predicho! ¡No es nuestro problema correr como burros después de los humanos callejeros en nuestro bosque!"
"¿No ves ese unicornio?" bramó Firenze. "¿No entiendes por qué está muerto? ¿O las plantas no te han contado ese secreto? Me opongo a lo que está al acecho en este bosque Bane. Me pondré del lado de los humanos si es necesario." una vez más se agachó dejando a Eliana subir detrás de Harry... Con eso rodeó a los otros centauros y se lanzó a los árboles mientras los dos niños se aferraban a él.
"¿Por qué Bane está tan enojado?" preguntó Harry entonces. "¿Qué era esa cosa de la que nos salvaste?"
Firenze aminoró la marcha advirtiéndoles que mantuvieran la cabeza baja. No respondió mientras se abrían paso a través de los árboles en silencio. Estaban pasando por una parte densa del bosque cuando se detuvo de repente. "Harry Potter, ¿sabes para qué se usa la sangre de unicornio?"
"No." dijo Harry. "Solo hemos usado el cuerno y el pelo de la cola en pociones."
"Puede mantenerte vivo." intervino Eliana parpadeando. "Incluso si estás cerca de la muerte."
"¿Cómo sabes esto?" preguntó Harry mirándola.
"Lo aprendí en mi casa." dijo Eliana simplemente.
"Tienes razón, Eliana Ross." asintió Firenze. "Es una cosa monstruosa matar a un unicornio... Sólo uno que no tiene nada que perder y todo que ganar, cometería tal crimen... La sangre de un unicornio te mantendrá vivo, incluso si estás a una pulgada de la muerte, pero ante un príncipe terrible... Has matado algo puro e indefenso para salvarte y tendrás solo una vida media, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toca tus labios."
"¿Pero quién estaría tan desesperado?" preguntó Harry. "Si vas a ser maldecido para siempre, la muerte es mejor, ¿no es así?"
"Lo es." estuvo de acuerdo Firenze. "A menos que todo lo que necesitas es permanecer vivo el tiempo suficiente para beber otra cosa, algo que te devuelva la fuerza y el poder, algo que signifique que nunca puedas morir... ¿Sabes lo que está escondido en la escuela en este momento?"
"¡La piedra filosofal!" dijo Harry. "¡Por supuesto, el elixir de la mentira! Pero no entiendo quién-"
"¿Puedes pensar en alguien que haya esperado muchos años para volver al poder, que se haya aferrado a la vida, esperando su oportunidad?" preguntó Firenze.
El agarre de Eliana alrededor de la cintura de Harry se tensó. "¿Estás diciendo, que lo que vimos fue a...?"
"¡Harry! ¡Eliana! ¿Están bien?"
Hermione corría hacia ellos por el sendero, con Hagrid deslizándose detrás de ella.
"Sí." dijo Harry. "El unicornio está muerto Hagrid, está en ese claro allá atrás."
"Aquí es donde los dejo." murmuró Firenze mientras Hagrid se apresuraba a examinar al unicornio. "Ambos están a salvo ahora." cuando ambos niños se deslizaron de su espalda los miró. "Buena suerte, Harry Potter y Eliana Ross... Los planetas se han leído mal antes de ahora, incluso por los centauros. Espero que ésta sea una de esas veces." así se apresuró a regresar a las profundidades del bosque, dejando a Eliana y Harry cruzando miradas por la información que acababan de obtener.
Ron quien se había quedado dormido en la sala común, esperando que regresaran gritó algo de falta de Quidditch cuando Harry lo sacudió bruscamente para despertarlo.
Tanto Harry como Eliana le contaron a él y a Hermione lo que sucedió en el bosque. Eliana se sentó junto a Hermione, con las rodillas contra su pecho, mientras Harry que no podía sentarse se paseaba de un lado a otro frente al fuego. "Snape quiere la piedra para Voldemort... y Voldemort está esperando en el bosque... y todo este tiempo pensamos que Snape solo quería hacerse rico-"
"¡Deja de decir ese nombre!" susurró Ron aterrorizado.
"Firenze nos salvó, pero no debería haberlo hecho... Bane estaba furioso... estaba hablando de interferir con lo que los planetas dicen que pasará..." Harry continuó. "Deben demostrar que Voldemort está regresando... Bane cree que Firenze debería haber dejado que Voldemort me matara a mí y a Eliana... supongo que eso también está escrito en las estrellas."
"¿Dejarás de decir el nombre?" siseó Ron.
"Todo lo que tengo que esperar ahora es que Snape robe la Piedra." continuó Harry. "Entonces Voldemort podrá venir y acabar conmigo... Bueno, supongo que Bane será feliz."
Hermione asustada tenía una palabra de consuelo. "Harry, todos dicen que Dumbledore es el único a quien Tú-Sabes-Quien temía... Con Dumbledore alrededor, Tú-Sabes-Quien no te tocaría... De todos modos, ¿quién dice que los centauros tienen razón? Suena como una adivinación para mí, y la profesora McGonagall dice que es una rama de magia muy imprecisa."
"Por favor." rogó Ron. "No lo digas; ¡suena maldito!"
"¡No seas ridículo, Ron!" intervino Eliana bruscamente. "Creo que todos debemos ir a la cama, ya está amaneciendo."
Harry miró por la ventana para ver que el sol estaba de hecho, rompiendo el horizonte... El cuarteto se deseó buenas noches, aunque era bien entrada la mañana, y subieron a sus dormitorios en silencio.
Cuando retiró sus mantas, Harry encontró su capa de invisibilidad cuidadosamente doblada con una nota que decía: «Por si acaso»
