Capítulo 15
Los exámenes terminaron y todos estaban felices, excepto Ron, Harry, Eliana y Hermione.
"¡Atravesare esa trampilla ésta noche y no hay nada que puedan decir que me detenga!" Harry escupió molesto. "Usaré mi capa de invisibilidad... Nadie me verá de esa manera."
"¿Esa capa nos cubrirá a los cuatro, compañero?" Ron lo miró interrogativamente.
Harry frunció el ceño. "¿Todos... los cuatro?"
"¡Oh, vamos, Harry!" dijo Hermione. "En realidad no crees que te dejaremos ir solo, ¿verdad? ¿Cómo crees que llegarías a la Piedra sin nosotros?"
"¡Pero si los atrapan, también los expulsarán!" Harry se opuso.
"No si yo puedo evitarlo." dijo Hermione con gravedad. "Flitwick me dijo en secreto que obtuve un ciento doce por ciento en mi examen de Encantamientos... Después de eso no pueden echarme, y si no me echan no pueden echarte."
Después de la cena, el cuarteto esperó en la sala común hasta que todos se fueron a la cama. Hermione, que había estado leyendo sobre perros de tres cabezas, le había dicho a Harry que trajera la flauta que Hagrid le había hecho para Navidad, para que ninguno de ellos tuviera que cantarle a Fluffy.
Harry corrió escaleras arriba y agarró la flauta y su capa antes de apresurarse a bajar a la sala común.
"¿Listo?" preguntó Hermione.
"Sí." Harry asintió.
Eliana hizo una mueca ansiosa. "Deberíamos ponernos la capa ahora para que Filch no nos vea."
"¿Qué están haciendo?" Neville Longbottom apareció desde detrás de un sillón.
"Nada, Neville, nada..." tartamudeó Harry, metiéndose la capa en la parte de atrás de su jersey rojo.
Neville se quedó mirando sus caras culpables. "Van a salir de nuevo."
"¡No, no lo haremos!" Hermione insistió nerviosa. "¿Por qué no vuelves a la cama, Neville?"
"¡No pueden salir!" replicó Neville claramente no creyéndoles. "¡Serán atrapados de nuevo! ¡Gryffindor estará aún más en problemas!"
"No entiendes." dijo Harry. "Esto es importante."
Pero Neville estuvo de pie delante del agujero del retrato, claramente preparándose. "No te dejaré hacerlo... ¡Pelearé contigo!"
Eliana suspiró. "Neville-"
"¡No!" interrumpió el chico molesto.
"¡Neville!" Ron estando al final de su temperamento entrecerró los ojos con molestia. "Aléjate de ese agujero y no seas idiota."
"¡No me llames idiota!" Neville respondió, al mismo tiempo que Eliana le lanzó una mirada de señal hacia Hermione, quien se acercó a ella. "¡No creo que deban estar rompiendo más reglas! ¡Y tú fuiste quien me dijo que me enfrentara a la gente!"
"Es cierto... lo hice..." Ron le murmuró a Harry antes de mirar a Neville. "¡Sí, pero no a nosotros! ¡No sabes lo que estás haciendo!"
"¡Vamos, entonces! ¡Inténtame y pégame!" dijo Neville señalandolo con sus puños. "¡Estoy listo!"
"¿Ya has dominado ese hechizo de atadura de cuerpo completo?" Eliana suspiró ante la bruja de cabello espeso, que se puso pálida, pero asintió. "Bien, porque todavía estoy resolviendo los problemas en eso y creo que esa podría ser nuestra única opción aquí." con eso le lanzó una mirada indefensa a Neville ante la mirada horrorizada de Hermione. "Puede que no sea la solución ideal, pero no logro ver qué otra opción tenemos ahora."
"Lo sé." dijo Hermione con tristeza mientras se giraba hacia Neville, sacando su varita. "Neville, realmente lamento mucho esto." dijo mientras lo apuntaba. "¡Petrificus totalus!"
Neville se congeló repentinamente como el hielo antes de caer al suelo, inmóvil... Eliana corrió hacia él para asegurarse de que estuviera bien, aparte de estar inmóvil. "Bien ejecutado." susurró pasando al chico.
"¿Qué le hiciste?" preguntó Ron conmocionado.
"Es la atadura de todo el cuerpo." dijo Hermione pasando también por encima del chico inmóvil. "Lo siento, Neville."
"Teníamos que hacerlo, ¿de acuerdo?" dijo Harry siguiéndola. "No hay tiempo para explicar."
"Lo entenderás más tarde, Neville." dijo Ron uniendose al resto de sus amigos quienes se cubrieron con la capa y salieron corriendo de la habitación.
Cuando cruzaron el agujero del retrato y se abrieron paso, se encontraron con Peeves en el tercer piso, pero Harry logró ahuyentarlo simulando que era el barón sangriento. Fue bastante brillante, y en unos segundos más estuvieron fuera del pasillo del tercer piso... La puerta estaba abierta.
"Miren eso." dijo Harry. "Snape ya pasó a Fluffy." debajo de la capa se volvió hacia sus amigos. "Si quieren volver, no los culparé... Pueden tomar la Capa, no la necesitaré ahora."
"No seas estúpido." dijo Ron molesto.
"Iremos." dijo Hermione secundandolo.
"Vamos." dijo Eliana con determinación.
Harry vaciló, pero asintió mientras empujaba la puerta para abrirla y entrar silenciosamente en el pasillo.
Fluffy levantó la cabeza en el momento en que entraron en el pasillo, oliéndolos aunque no podía verlos... Había un arpa tirada donde Snape lo había tocado para dormir.
"¿Qué es eso a sus pies?" susurró Hermione.
"Parece un arpa." dijo Ron. "Snape debe haberlo dejado allí."
"Harry." dijo Eliana. "Comienza a tocar tu flauta."
Levantando la flauta a su boca, Harry comenzó a tocar y Fluffy comenzó a quedarse dormido, recostando sus cabezas en el suelo, bostezando ampliamente mientras se deslizaba en el mundo de los sueños.
Eliana dejó escapar un lento suspiro cuando se quitaron la capa, Harry siguió tocando mientras ella se movió hacia la trampilla, abriéndola con Ron uniendose a ella, mirando hacia abajo a través de la trampilla.
"¿Que ven?" preguntó Hermione sin atreverse a acercarse.
"Nada." respondió Eliana con sequedad mirando la negrura oscura que yacía a cientos de pies debajo de la escuela.
"Ella tiene razón, todo está oscuro." explicó Ron. "No hay forma de bajar, solo tendremos que dejarnos caer." su mirada se desvió hacia Harry que se señaló a sí mismo. "¿Quieres ir primero? ¿Estás seguro?" cuando su amigo asintió frunció el ceño. "No sé qué tan profundo va esto... Dale la flauta a Hermione para que pueda mantenerlo dormido."
Harry le dio la flauta a Hermione quien continuó tocando, pero en los pocos momentos de silencio, Fluffy comenzó a despertarse.
Afortunadamente, cuando las notas empezaron a reproducirse una vez más, cayó en otro sueño profundo.
Harry se acercó para unirse a los otros dos junto a la trampilla mirando dentro antes de mirar hacia Eliana y Ron. "Si algo me pasa, no sigan... Vayan directo a la lechería y envíen a Hedwig a Dumbledore, ¿de acuerdo?"
"Claro." dijo Ron.
Sin otra palabra, Harry saltó al agujero... Se sintió caer durante años mientras el aire frío cubría su cuerpo. Con un golpe sordo y divertido, aterrizó en algo suave... Sentándose hizo todo lo posible para ajustar sus ojos debido a la sensación de estar encima de algún tipo de planta. "¡Está bien!" gritó desde su lugar. "¡El aterrizaje es suave; pueden saltar!"
Ron lo siguió de inmediato, con Eliana detrás de él. La música se detuvo y hubo un fuerte ladrido del perro. Hermione chilló, pero logró saltar aterrizando en el otro lado de la pequeña habitación. "Debemos estar a millas debajo de la escuela."
"Por suerte, esta planta está aquí." dijo Ron.
"¡Suerte!" gritó Hermione nerviosa. "¡Mírense los tres!
Ella tenía razón. La planta en la que habían aterrizado se envolvía con fuerza alrededor de ellos en múltiples lugares.
Ella saltó y luchó hacia una pared húmeda. Sus piernas ya habían sido atadas fuertemente en largas enredaderas sin que se dieran cuenta.
Eliana logró liberarse, pero ahora miraba con horror como Hermione, Harry y Ron luchaban contra la planta. Cuanto más se tensaban contra ella, más apretada y rápida la planta se enrollaba a su alrededor. "¡Dejen de moverse!" les ordenó. "Sé lo que es esto, ¡es la trampa del diablo!"
"Oh, me alegro tanto de saber cómo se llama, eso es de gran ayuda." gruñó Ron, tratando de evitar que la planta se enroscara alrededor de su cuello.
Rodando los ojos Eliana se deslizó entre las enredaderas hasta quedar fuera del alcance de sus amigos.
"¡Eliana!" gritó Harry al tiempo que la vid agarraba su cuello con más fuerza.
"¡Está bien! ¡Estoy bien!" la voz de Eliana vino desde debajo de ellos. "¡Relájense, los tres, solo confíen en mí!"
Hermione se relajó enseguida deslizandose también... Al ver ésto Harry dejó de moverse y así lenta y suavemente la planta comenzó a liberarlo tirando de él hacia abajo... A pesar de su miedo se quedó quieto esperando que todo terminara rápidamente.
"¡Harry!" Ron gimió.
"¡Ay!" se quejó Harry al golpear el suelo de piedra con un ruido sordo.
"¿Estás bien?" preguntó Hermione ayudándolo a levantarse.
"Sí." asintió él con una mueca, antes que los tres volvieran a mirar a Ron, quien lloraba luchando contra la planta.
"¡¿Dónde están?!!
"¡Relájate!" gritó Eliana, pero las luchas del pelirrojo solo se hicieron más violentas y agresivas.
"No se está relajando, ¿verdad?" preguntó Hermione a Harry, quien negó con la cabeza.
"¡Si me detengo... me... me comerá!" Ron gritó.
"Trampa del diablo... ¿qué dijo el profesor Sprout?" Hermione se preguntaba nerviosa. "Oh sí, le gusta la oscuridad y la humedad."
"Entonces, ¿vamos a encender un fuego?" Harry sugirió.
Hermione retorció sus manos ansiosamente. "Sí, por supuesto, ¡pero no hay madera!"
"No es necesaria la madera." dijo Eliana sacando su varita para señalar la planta. "¡Lumus Solem!" enseguida envió un chorro de llamas azules hacia las raíces.
Al instante, Harry pudo ver que la Trampa del diablo aflojaba el agarre de Ron. Solo le tomó unos segundos caer sobre el piso junto a ellos.
"¡Uf!" Ron suspiró, levantándose. "¡Suerte que no nos asustamos!"
"Querrás decir: suerte que Hermione y Eliana prestan atención en Herbología." Harry lo corrigió.
Ron sonrió. "Sí, y suerte que no pierden la cabeza en una crisis compañero."
Murmurando enojada en voz baja, Eliana se dirigió hacia una pequeña puerta que Harry no había notado que estaba allí. Ella tiró de la manija y al descubrir que estaba cerrada con llave, colocó la punta de su varita en ella. "Alohomora."
La puerta se abrió y el cuarteto entró a la habitación llena de diminutas criaturas doradas que volaban por todo el lugar.
"¡Aves!" Ron sonrió.
"¡No son pájaros, idiota!" Hermione gruñó. "Son llaves, y mira: hay una puerta al otro lado de ésta sala... Creo que una de estas llaves la abrirá."
"¿No pueden usar magia para hacer eso?" preguntó Ron mirando entre ambas.
Eliana suspiró irritada. "Ronald si fuera tan fácil, ¿realmente crees que habría cientos de pequeñas llaves volando por toda la habitación?"
"No." murmuró Ron, agachando la cabeza un poco incómodo de que lo hubiera llamado por su nombre completo.
"Podríamos intentarlo, sin embargo." dijo Harry. "¿Nos atacarán si intentamos cruzarnos?" le preguntó a Hermione.
"Probablemente." ella suspiró. "No se ven muy malvados, pero si todos se precipitan a la vez podrían hacernos un poco de daño."
"No hay nada para eso... Tendremos que correr." dijo Eliana palmeando sus manos. "¿Listos?"
Con un asentimiento mutuo el cuarteto corrió por la habitación, cubriéndose las cabezas pero no pasó nada. Ninguna de las llaves aladas los atacó.
Ron intentó abrir la puerta pero como Hermione había adivinado, estaba cerrada. Harry intentó forzarla a abrirse, pero se mantuvo firme... Entonces, Hermione probó a regañadientes el encantamiento de Alohomora ante la insistencia de Ron, pero aún no pasó nada. "¡Te dije que eso no funcionaría!"
"¡Mira!" Harry señaló el otro lado de la habitación. "¡Escobas!"
Cuatro palos de escoba flotaban justo por encima del suelo... El cuarteto miró de nuevo la cerradura de la puerta.
"¡Tenemos que acercarnos a esto!" llamó Harry. "Ron, vienes desde arriba, Eliana, Hermione, quédense abajo y eviten que baje... Yo trataré de atraparlo... ¡Ahora!"
Eliana se meció hacia arriba con Hermione cuando Ron se zambulló... Los esquivaron y Harry corrió tras él. La llave aceleró hacia la pared cuando Harry se inclinó hacia adelante, sujetándola contra la piedra con una mano.
"¡El buscador más joven en un siglo!" dijo Eliana, aplaudiendo junto a Hermione y Ron cuando aterrizaron rápidamente.
Harry corrió hacia la puerta metiendo la llave en la cerradura... Tan pronto como ésta abrió, la llave volvió a volar. "¿Listo?" les pregunto a sus amigos que asintieron.
La oscuridad se encontró con sus ojos para solo ver cuando la luz entraba repentinamente en la habitación y se quedaron sin aliento ante la vista... Estaban de pie frente a un enorme tablero de ajedrez, detrás de los ajedrecistas negros, todos más altos que ellos y tallados en piedra negra. Frente a ellos había piezas blancas.
"¿Ajedrez?" dijo Eliana en voz baja.
"¿Ahora que hacemos?" susurró Harry.
"Es obvio, ¿no?" dijo Ron. "Tenemos que jugar nuestro camino a través de la habitación."
"¿Cómo?" Harry se estremeció.
"Creo que tendremos que ser ajedrecistas." dijo Ron con un encogimiento de hombros, antes de acercarse a un caballero negro y extender la mano para tocar el caballo del caballero... Al instante, la piedra saltó a la vida. El caballo pateó el suelo y el caballero giró la cabeza para mirarlo. "¿Tenemos que unirnos para cruzar?" ante su pregunta el caballero negro asintió, por lo que volteó enseguida hacia los demás. "Supongo que tendremos que reemplazar cuatro de las piezas negras... No se ofendan ni nada, pero ninguno de ustedes es tan bueno en el ajedrez."
"No estamos ofendidos." dijo Harry rápidamente. "Solo dinos que hacer."
"Bueno Harry, tú toma el lugar de esa obispa." Ron comenzó a ordenarlos. "Eliana, toma ese castillo allí, mientras que Hermione toma el otro castillo."
"¿Que pasará contigo?" preguntó Eliana.
"Seré un caballero." dijo Ron solamente.
Las piezas de ajedrez parecieron haber estado escuchando, porque ante sus palabras dos castillos, un obispo y un caballero salieron del tablero, dejando tres casillas vacías que tomaron los niños.
"Las blancas siempre juegan primero en el ajedrez." dijo Ron. "Miren."
Un peón blanco se adelantó dos casillas, cuando Ron comenzó a dirigir las piezas negras. Se movían silenciosamente donde los enviaba. "Harry muévete diagonalmente cuatro casillas a la derecha."
Las chicas casi gritaron por la reina blanca que estrello al otro caballero en el suelo. Ella lo arrastró fuera del tablero, donde yacio bastante quieto boca abajo.
"Tenía que dejar que eso sucediera." dijo Ron, con aspecto sacudido. "Nos dejará tomar ese obispo."
Cada vez que uno de sus hombres perdía, las piezas blancas no mostraban piedad. La reina blanca arrasaba con cada una de las piezas negras... Ron se lanzaba alrededor del tablero tomando casi tantas piezas como habían perdido las negras. "Ya casi llegamos." murmuró. "Déjame pensar, déjame pensar." la reina blanca volvió su rostro en blanco hacia él. "Sí, es la única manera... tengo que ser tomado."
"¡No!" todos gritaron al mismo tiempo.
"¡Eso es ajedrez!" espetó Ron. "¡Tienes que hacer algunos sacrificios! Haré mi movimiento y ella me llevará, ¡eso te dejará en libertad para hacer jaque mate al rey, Harry!"
Harry negó con la cabeza. "Pero-"
"¿Quieres detener a Snape o no?" interrumpió Ron.
"Ron..." Harry lo miró dubitativo.
"Mira, si no te das prisa, ¡ya tendrá la Piedra!" Ron respiró profundamente. "Aquí voy... ahora, no se queden una vez que hayan ganado... ¡Caballero a E5!" dando un paso adelante se preparó.
Rápidamente la reina blanca golpeó al caballo con fuerza, causando que Ron se cayera y le golpeara la cabeza contra los escombros, derribándolo.
"¡Ron!" gritó Harry antes de que su atención cayera en Eliana que al estar cerca comenzó a caminar hacia el pelirrojo. "¡No te muevas!" su grito la obligó a detenerse abruptamente. "No lo olvides, seguimos jugando." cuando ella retrocedió, caminó la diagonal frente al Rey. "Jaque mate." ante esa palabra la espada del rey cayó al suelo con la victoria... Con una exhalacion los tres corrieron hacia Ron al tiempo que las piezas de ajedrez se separaron e hicieron una reverencia, despejando el camino hacia la puerta. "Tenemos que irnos." les dijo a ambas chicas, recordando que Ron les dijo que no merodearan, que siguieran adelante.
Miraron a Ron por un momento antes de que los tres atravesaran la puerta y subieran por el siguiente pasillo.
"¿Qué sigue?" preguntó Hermione.
"Tuvimos Sprout's, esa era la trampa del diablo... Flitwick debe haber puesto encantos en las llaves... McGonagall probablemente transfiguró a las piezas de ajedrez para darles vida... Así que eso dejaría el hechizo de Quirrell y el de Snape." Harry se detuvo cuando llegaron a la puerta de al lado.
"¡Oh!" Eliana arrugó la nariz cuando abrieron la puerta y un olor asqueroso llegó a sus fosas nasales... Ella se colocó la túnica alrededor de la nariz y la boca al ver al enorme troll delante de ellos. Afortunadamente, estaba inconciente.
"Me alegro de no tener que pelear con ese." susurró Harry al ver que era incluso más grande que con el que habían luchado. "Vamos, no puedo respirar."
Corrieron a través de la habitación hacia la puerta delante de ellos donde vieron una mesa con botellas de diferentes formas colocadas en una fila.
"Es de Snape." observó Harry mientras se movían sobre el umbral... Cruzaron el umbral e inmediatamente un fuego púrpura surgió detrás y delante de ellos, bloqueando tanto la puerta de regreso como la que conducía hacia adelante que tenía llamas negras en el camino.
"No está mal." dijo Eliana, mirando a su alrededor. "Incluso para Snape."
"¿Qué quieres decir?" preguntó Harry.
"Hizo un desafío." dijo Eliana. "Y si fueras a fallar en eso, estarías atrapado aquí para siempre... No puedes simplemente atravesar el fuego porque morirás al instante... Conociendo a Snape, una simple ola de un hechizo no nos servirá de nada... Necesitaremos algún tipo de poción o antídoto que te haga invencible para las llamas."
"¡Mira!" gritó Hermione agarrando un rollo de papel tirado al lado de las botellas. "«El peligro está delante de ti, mientras que la seguridad está detrás... Dos de nosotros te ayudaremos con lo que encuentres... Uno entre nosotros, siete, te permitirá avanzar.Otro transportará al bebedor en su lugar. Dos de nuestro número solo tienen vino de ortiga... Tres de nosotros somos asesinos, esperando escondidos en la fila. Elija, a menos que desee quedarse aquí para siempre. Para ayudarte en tu elección, te damos estas cuatro claves. Primero, por astuto que el veneno intente esconder. Encontrarás un poco en el lado izquierdo del vino de ortiga... En segundo lugar, diferentes son los que están de pie en cada extremo. Pero si quieres avanzar, tampoco lo es tu amigo... Tercero, como se ve claramente, todos son de diferente tamaño... Ni el enano ni el gigante tienen la muerte en su interior... Cuarto, el segundo a la izquierda y el segundo a la derecha son gemelos una vez que los pruebes, aunque diferentes a primera vista»" una vez que terminó de leer ella los miró, con una sonrisa positiva. "¡Es brillante! ¡Esto no es magia, es lógica! ¡Un rompecabezas! Muchos de los magos más grandes no tienen una onza de lógica por lo que estarían atrapados aquí para siempre."
"Y nosotros también, ¿no?" preguntó Harry dubitativo.
"Por supuesto que no." respondió Hermione. "Todo lo que necesitamos está aquí en este papel... Siete botellas, tres son venenosas, dos son vino, una nos llevará de manera segura a través del fuego negro y la otra nos hará volver a través de la púrpura... Dame un minuto." agregó estudiando el papel, susurrándose para sí misma mientras corría a través de las pistas y estudiaba las botellas. "Lo tengo... La botella más pequeña nos llevará a través del fuego negro hacia la Piedra."
"Solo hay suficiente para uno de nosotros." observó Harry mientras estudiaba la pequeña botella. "Eso es apenas una golondrina." enseguida miró a las dos chicas. "¿Cuál te hará volver a través del fuego púrpura?" Hermione señaló una botella redonda. "Muy bien, esto es lo que vamos a hacer. Ustedes dos beberan esa, volverán y recogerán a Ron, tomen escobas de la sala de llaves y salgan de aquí... Vayan a la lechería y envíen un mensaje a Dumbledore, necesitamos de él... Podré ser capaz de mantener a Snape por un rato, pero no soy rival para él."
"¿Y si Tú-sabes-quien está con él?" preguntó Eliana asustada por las circunstancias.
"Bueno, una vez tuve suerte, ¿no?" acotó Harry, apuntando hacia su cicatriz. "Podría tener suerte otra vez."
Hermione sin previo aviso lanzó sus brazos alrededor de Harry con fuerza. "Harry, eres un gran mago, lo sabes." dijo apretando su agarre sobre él.
"No tan bueno como tú." dijo Harry, pareciendo avergonzado.
"¿Yo?" Hermione exclamó mientras lo soltaba. "¡Libros y astucia! Hay cosas más importantes: amistad y valentía y... ¡Harry, por favor ten cuidado!"
Harry asintió antes de mirar a Eliana que con una pequeña sonrisa también se acercó para abrazarlo con fuerza. "Ten cuidado."
"Lo tendré." Harry le aseguró antes de alejarse del abrazo y hacerles gestos hacia la bebida púrpura. "Ahora beban primero."
Hermione vaciló cuando tomó la botella y drenó solo la mitad de su contenido, antes de pasarselo a Eliana que drenó el resto.
"¿No es veneno?" preguntó Harry ansiosamente.
"No." Hermione afirmó con seguridad.
"¡Rápido, vayanse, antes de que desaparezca!" Harry las urgió enseguida.
"Buena suerte Harry, cuídate." pidió Eliana aún sin moverse.
"¡Vayan!" Harry las instó.
Hermione y Eliana se dieron la vuelta y caminaron de regreso a través del fuego púrpura.
Una vez que se fueron Harry respiró hondo y bebió la botella más pequeña de un trago antes de caminar directamente a través de las llamas negras... Se preparó para sentir dolor pero no podía sentir nada... Cuando abrió los ojos se encontró en una enorme habitación con la presencia de alguien allí, pero no de Snape... Ni siquiera era Voldemort... Era Quirrell.
