Capítulo 16
Harry se sorprendió bastante... Había esperado ver a Snape, o al mismo Voldemort pero, ¿Quirrell? No tenía sentido... ¿O si lo hacía?
Resultó que Quirrell había sido uno de los sirvientes más fieles de Voldemort, ya que el propio Lord Voldemort se había escondido bajo el ridículo turbante púrpura que había estado sobre la cabeza de éste durante tanto tiempo.
"¡Usted!" Jadeó Harry. "¿Fue usted todo este tiempo?"
Quirrell sonrió pareciendo confiado y presumido. No se parecía en nada al profesor que habían tenido todo el año escolar.
"Así es." dijo tranquilamente Quirrell. "Me pregunté dónde me reuniría contigo aquí, Potter."
Aturdido Harry dio un paso atrás. "Pero Snape-"
"¿Severus?" Quirrell rió frío y agudo. "Sí, Severus parece el tipo, ¿no? Es tan útil que lo haga girar como un murciélago demasiado grande... Junto a él, ¿quién sospecharía que el pobre P-Professor Quirrell tartamudeaba?"
"¡Pero Snape trató de matarme!" dijo Harry confundido.
"No, no, no... Yo traté de matarte Potter." confesó Quirrell. "La señorita Granger accidentalmente me derribó cuando se apresuró a prenderle fuego a Snape en ese partido de Quidditch... Rompí el contacto visual con él. Unos segundos más y te tendría fuera de la escoba. Lo habría logrado antes de entonces si Snape no hubiera estado murmurando una contra-maldición, tratando de salvarte."
"¿Snape estaba tratando de salvarme?" preguntó Harry con incredulidad.
"Por supuesto." dijo Quirrell con frialdad. "¿Por qué crees que quería arbitrar tu próximo partido? Estaba tratando de asegurarse de que no lo volviera a hacer... Gracioso, de verdad... no debería haberse molestado. No pude hacer nada con Dumbledore pendiente... Todos los otros maestros pensaron que Snape estaba tratando de evitar que Gryffindor ganara, se hizo impopular... y qué pérdida de tiempo cuando después de todo eso te voy a matar ésta noche." chasqueando los dedos unas cuerdas saltaron del aire y se envolvieron alrededor de Harry que luchó contra ellas mientras se apretaban alrededor de sus brazos, piernas, pecho y cuello. Cuanto más luchaba ellas, más se apretaban. "Eres demasiado entrometido, Potter... Correr por la escuela en Halloween de esa manera, por lo que sé me habrías visto venir a ver lo que custodiaba la Piedra."
"¿Dejaste entrar al troll?" preguntó Harry con dificultad.
"Ciertamente, tengo un don especial con trolls." explicó Quirrell. "Debes haber visto lo que le hice al que estaba en la habitación anterior... Desafortunadamente, mientras todos los demás corrían a buscarlo, Snape quien ya sospechaba de mí, fue directamente al tercer piso y no solo mi troll no te apostó a la muerte, sino que el perro de tres cabezas ni siquiera logró morder la pierna de Snape correctamente... Ahora, espera en silencio, Potter." ordenó cuando el niño continuó luchando contra las restricciones. "Deja de luchar, no tiene sentido... Necesito examinar este interesante espejo."
Solo entonces Harry se dio cuenta de que el Espejo de Erised estaba colocado detrás de Quirrell.
"Este espejo es la clave para encontrar la piedra." murmuró Quirrell. "Confía en Dumbledore para encontrar algo como esto... pero él está en Londres... estaré muy lejos para cuando regrese."
Harry se obligó enseguida a pensar en algo que decir, algo con que distraerlo. "Te ví y... a Snape en el bosque."
"Sí." dijo Quirrell caminando alrededor del espejo. "El estaba en contacto conmigo en ese momento, tratando de averiguar qué tan lejos había llegado... Sospechaba de mí todo el tiempo. Trató de asustarme como si pudiera." sonrió con suficiencia. "Cuando tenía a Lord Voldemort de mi lado." parándose frente al Espejo otra vez lo miró fijamente. "Veo la Piedra... se la presento a mi maestro... pero ¿dónde está?"
"Pero Snape siempre parecía odiarme tanto." continuó Harry.
"Oh, lo hace." dijo Quirrell con diversión. "Cielos, sí... Estuvo en Hogwarts con tus dos padres... Se odiaban mutuamente. Pero él nunca te quiso muerto, Potter."
"Pero te escuché hace unos días sollozando." dijo Harry desde su sitio. "Pensé que Snape te estaba amenazando."
"A veces." dijo Quirrell, con miedo en su rostro. "Me resulta difícil seguir las instrucciones de mi maestro: es un gran mago y yo soy débil."
"¿Estaba en el mismo salón de clases que tú?" preguntó Harry con interés.
"El está conmigo dondequiera que vaya." dijo Quirrell. "Lo conocí cuando viajaba por el mundo... Era un joven tonto, lleno de ideas ridículas sobre el bien y el mal. Lord Voldemort me mostró lo equivocado que estaba. No hay bien y mal, solo hay poder... Desde entonces le he servido fielmente, aunque lo he defraudado muchas veces. Ha tenido que ser muy duro conmigo. No perdona fácilmente los errores. Cuando no robé la Piedra de los Gringotts, estuvo muy disgustado... Me castigó y decidió vigilarme más de cerca." su voz se desvaneció en una maldición baja. "No entiendo... ¿está la piedra dentro del espejo? ¿Debo romperlo? ¿Qué hace este espejo? ¿Cómo funciona? ¡Ayúdame, maestro!"
Para el completo horror de Harry, una voz respondió y no parecía ser de Quirrell. "Usa al chico... usa al chico..."
Ante eso Quirrell se volvió hacia Harry. "Sí Potter, ven aquí." aplaudiendo de inmediato las cuerdas cayeron del chico. "¡Potter, ven aquí! Mira en el espejo y dime lo que ves."
Lentamente Harry caminó hacia el Espejo mientras Quirrell se paró detrás de él. Al verse en el reflejo no vió a sus padres, sino a sí mismo quien sonreía antes de meter una mano en su bolsillo izquierdo y sacar una piedra de color rojo oscuro. ¡La piedra filosofal! El reflejo mantuvo a la Piedra en alto para que Harry pudiera mirarla antes de volver a guardarla en su bolsillo. Al hacerlo, Harry sintió que algo caía en su bolsillo real. De alguna manera, increíblemente, había conseguido la Piedra Filosofal.
"¿Bien?" dijo Quirrell con impaciencia. "¿Qué ves?"
"Me veo dándole la mano a Dumbledore." mintió Harry. "He ganado la Copa de la Casa para Gryffindor."
"¡Miente!" siseo Voldemort.
"¡Potter, dime la verdad!" gritó Quirrell. "¿Qué ves?"
"Déjame hablar con él... cara a cara..." pidió la voz de Voldemort de nuevo.
"Maestro, no eres lo suficientemente fuerte." negó Quirrell.
"Tengo suficiente fuerza... para esto..." aseguró la voz con determinación.
Estirandose Quirrell comenzó a desenrollar su turbante hasta que cayó, dejando ver su cabeza que se veía extrañamente pequeña sin ella... Cuando giro lentamente en su lugar dejo a la vista algo terrible para Harry.
Había una cara detrás de la cabeza de Quirrell. Era de tiza blanca con ojos rojos deslumbrantes y aberturas por las fosas nasales, como una serpiente. "Harry Potter... Nos encontremos de nuevo."
"Voldemort." susurró Harry dando un paso atrás.
"Sí... ¿Ves en lo que me he convertido?" dijo la cara espectral. "¿Ves lo que debo hacer para sobrevivir? Vivir de otro... Un simple parásito. La sangre de unicornio puede sostenerme, pero no puede darme un cuerpo propio... Pero hay algo que puede. ¡Algo, que convenientemente, se encuentra en tu bolsillo!"
Ante eso Harry rápidamente se dio vuelta y corrió enseguida.
"¡Detenlo!" Voldemort le ordenó a Quirrell que chasqueando los dedos hizo que fuego estallara por toda la habitación estancando a Harry. "¡No seas tonto! ¿Por qué sufrir una muerte horrible cuando puedes unirte a mí y vivir?"
"¡Nunca!" Harry se negó enseguida.
"Siempre valore la valentía." siseó Voldemort. "Tus padres también lo tenían... Dime, Harry, ¿te gustaría ver a tu madre y a tu padre otra vez? Juntos, podemos traerlos de vuelta." Quirrel se hizo a un lado dejando en vista el espejo de Erised que enseguida reflejó los caras de los padres de Harry. "Todo lo que pido es algo a cambio." Voldermort sonrió cuando el niño sacó la piedra de su bolsillo. "Eso es Harry... No hay bien y mal, solo hay poder y aquellos demasiado débiles para buscarlo... Juntos, haremos cosas extraordinarias... ¡Sólo dame la piedra!"
En ese momento cuando los padres de Harry desaparecieron, él volteó enseguida dándole una mirada severa a Voldemort. "¡Eres un mentiroso!"
"¡Mátalo!" Voldemort ordenó enseguida con furia.
Elevándose en el aire Quirrell se estrelló contra Harry, agarrando su cuello con una mano... Cuando ambos cayeron a los escalones la piedra cayó fuera del alcance de Harry quien se tensó lo más que pudo, antes de agarrar la mano del hombre frente a él intentando que lo soltara del cuello.
Quirrell lo dejó ir, no sin antes soltar un chillido de dolor al ver que su mano se derrumbaba en una montaña de ceniza negra. "¿Qué es esta magia?" gimió él cuando la mano se disipó en polvo.
"¡Tonto!" la voz de Voldemort sonó una vez más. "¡Consigue la piedra!"
Quirrell corrió hacia Harry, pero esa vez, él supo qué hacer... Por lo que levantando las manos las puso en la cara del hombre que chilló de dolor, rodando fuera de Harry, quien se levantó de un salto.
Los aullidos de Quirrell menguaron, cuando su rostro, que estába quemado horriblemente, se desmoronó mientras caminaba hacia adelante... Todo su cuerpo se volvió ceniza al caer en el suelo.
Mirándose las manos por un momento, Harry se apresuró hacia la piedra... La levantó y suspiró, cuando escuchó algo detras de él que lo hizo darse la vuelta y ver una nube de polvo con la cara de Voldemort.
Esta enseguida se precipitó hacia adelante, pasando justo a través de Harry que soltó un grito de dolor mientras caía al suelo... Al mismo tiempo que Voldemort volaba lejos.
Harry permaneció inconsciente en el suelo aún sosteniendo la piedra en una de sus manos.
