Disclaimer:
Pokémon no me pertenece, sólo me pertenece esta historia, la región, los OC, los fakemon y los diseños de los personajes.
Ariztia año XXXX mes XX día XX
Blanco, pulcro, limpio y con decoraciones doradas era una manera en que se podía describir aquella habitación. Un lugar amplio y cerrado, sin ningún tipo de ventana o foco, aun así, la habitación parecía estar iluminada, la mesa blanca de marfil en el centro tenía decoraciones en los extremos y patas de la mesa en forma de olas o plumas de color dorado, y es en esa mesa donde se podía observar una especie de imagen en 3D la cual mostraba la planicie de cierto país, unos finos y delicados dedos tocaron la imagen mostrando otra visión. Era el mapa de un mundo. La geografía era completamente distinta a cualquier mundo conocido, en vez de haber tierras separadas formando varios continentes este era sólo uno, aunque parecía haber una superficie artificial en medio del mar.
Y frente a esa mesa, observando el mapa, había un hombre muy alto y cuya paleta de colores casi era sólo blanca a excepción de ciertas decoraciones doradas. Su flequillo de aquel largo cabello blanco ocultaba su expresión, pero por su postura recta y la calidad de su vestidura se podía observar que era un hombre importante y poderoso, que a pesar de que su rostro no se podía ver, se podía sentir la desesperanza y tristeza que aquel señor sentía, y se podía ver cómo es que gruesas lágrimas caían de su rostro.
—¿Cómo fue que se llegó a esto? —se preguntó.
En el mapa se mostraba cómo es que el planeta comenzaba a tener grietas y de esas grietas comenzó a salir una especie de humo y líquido negro, pronto comenzaron a oírse a lejos gritos a los cuales aquel hombre bajó la vista, se contrajo de dolor, y lloró con más fuerza, a pesar de que nada de lo que le sucediera a ese planeta le afectaría a él en lo más mínimo.
—¿Por qué acabó así? Si tan sólo hubiesen seguido mis reglas… no…
Como si se diera cuenta de algo, su expresión de dolor y simpática se comenzó a transformar en una dura.
—Si yo hubiese sido más estricto, si no hubiese asumido las cosas, si hubiese creado una manera en la que los más débiles se pudiesen proteger…
Volvió a subir la vista, su mirada fija en ese planeta, uno que tanto amó y que ahora se partía en pedazos, fue ahí donde sintió una nueva resolución.
—Lo siento tanto, es mi culpa —y de pronto, su cara se volvió inexpresiva, como si todas las emociones anteriores hubiesen sido una ilusión— haré lo posible para rectificar mi error y… —luego de pensar en algo por unos segundos siguió— me aseguraré de no volver a cometer el mismo error…
-oOo-
Capítulo 1: Las manzanas y sus problemas
El mundo pokémon, es un mundo repleto de belleza, variedad y majestuosidad, es hogar de las criaturas más misteriosas y magnificas que se halla en el universo llamados pokémon, existen más de 1,000 tipos de pokémon los cuales también tienen destrezas y habilidades diferentes, cuentan con la habilidad de evolucionar el cual les hace cambiar su forma y volverse más fuertes.
La gran mayoría de los humanos y de pokémon conviven en armonía y en paz, volviéndose amigos y compañeros de unos y otros. Es aquí donde aparecen los entrenadores pokémon quienes unen sus fuerzas con sus pokémon para exhibir sus habilidades en todo el mundo. Entre todos esos entrenadores existen algunos que han llegado a ser bien conocidos por salvar al mundo o a sus respectivas regiones. Uno de ellos es Ash, entrenador de Kanto, el cual luego de ganar las Ligas Naranjas volvió al pueblo paleta, mismo lugar donde dos años después un niño llamado Red se volvió en el líder de la liga y atrapó a todos los pokémon de su región; en la región de Johto Lyra junto con Silver lograron acabar definitivamente con el equipo Rocket; en la región de Hoenn May y Brendan se volvieron reconocidos por ganar las competencias de belleza y la liga, en Sinnoh Lucas combatió contra el equipo Galactic, en Unova Hilda paró la amenaza del equipo Plasma, en Kalos Serena se volvió en la líder de la liga, y en Alola los gemelos Elio y Selene derrotaron a la organización Aether.
Sin embargo, no importa cuán grandes las hazañas sean de los niños humanos, no existirá mayor existencia que los pokémon legendarios.
Los pokémon legendarios, no sólo tienen un poder superior a cualquier pokémon conocido, sino que también formaron parte de la creación del mundo en el cual los otros pokémon y humanos viven. Su existencia es parecida a las deidades, sin embargo, sólo uno lleva el título del "dios pokémon" y ese es Arceus, el creador mismo de los pokémon legendarios y aquel que planeó toda la existencia de los pokémon, por lo que se considera una blasfemia en contra de él a los pokémon creados por humanos, y de algún modo, hay algunos de esta clase de pokémon que han obtenido el título de "legendarios" a pesar de no tener nada que ver en la historia de la creación del mundo pokémon.
Uno de ellos es Mewtwo.
Mewtwo es un pokémon creado por el doctor Fuji, el cual lo creó con el fin de hacer al "pokémon más poderosos del mundo", dándole también un gran intelecto, más no la capacidad de amar y sentir desde su nacimiento. Mewtwo, rodeado por esta clase de mundo comenzó a formarse sus propias ideas, comenzó a formar amistad con los pokémon clonados que había la inicio, los cuales eran un Charizard, un Venusaur y un Blastoise, con el paso del tiempo, los experimentos de los humanos cada vez se volvían más y más insoportables.
¿Cómo es que podían tratar a una vida de esa manera? ¿Era por ser un mero clon en el que la moral les daba acceso libre de tratarlo como quisieran? ¿Su causa de nacimiento era la variable para sufrir dolores día con día solo con el fin de comprobar cierta "teoría" de ellos? Luego de recibir terribles tratos por los seres humanos por un largo tiempo es que desarrolló un terrible disgusto por ellos.
Tiempo después, al escapar y llevarse con él a sus tres amigos clon, conoció a un entrenador llamado Ash con el cual aprendió que su vida era valiosa y dejó un poco de lado sus prejuicios, sin embargo, por los constantes ataques de Giovanni, Mewtwo se volvió un pokémon muy receloso, y dejando a los pokémon clonados en un lugar seguro, vivió confiando en muy pocos humanos a lo largo de su vida, haciendo lo posible con no encontrarse con alguno.
Mewtwo viajó por toda su región de nacimiento y la más próxima, llegó a saberse de memoria todo el mapa de Kanto y Johto, por lo que decidió viajar más allá, se interesó por cómo es que los humanos de Hoenn se encontraban más consientes sobre cómo es que sus conductas afectan al medio ambiente, en Sinnoh la historia y arquitectura le llamó la atención, a pesar de que no le agradaba los humanos en general, Mewtwo era capaz de admitir que las arquitecturas del pasado eran de admirar. Fue al explorar las ruinas de Sinjoh que encontró un mural mostrando a un pokémon parecido a una clase de venado sin cuernos, con una inscripción que decía "Arceus, primer pokémon existente, creador del mundo pokémon", debajo había datos sobre su nacimiento y proezas.
Mewtwo se quedó asombrado por lo poco que conocía del mundo, no tenía idea de que tal pokémon existiera, el concepto de "dios" le era totalmente desconocido, pero se le hizo intrigante, aunque claro, puede que la mayoría de lo escrito ahí sean falsedades, pero el mural le hizo reflexionar una cosa. Si tal pokémon existiera y es cómo el mural dice que es ¿Qué clase de postura tendría contra una anomalía de la naturaleza como él? Mewtwo fue creado por humanos con el único propósito de ser el pokémon más fuerte, su razón de ser fue un mero capricho de un grupo de personas por lo que quizá aquel pokémon se sentiría disgustado al verlo, o quizá se encuentre disgustado hacia su creador y no hacia él. Fueron estas dudas y pensamientos los que le llevaron a desear una cosa: Jamás debería encontrarse con Arceus, quién sabe, quizá y hasta lo elimine sólo porque su existencia es una clase de desafío contra él.
Volviendo a viajar se dio cuenta que Unova y Kalos no tenían muchas cosas que le interesaran, no significaba que no eran únicos o bellos en sí, es sólo que, para ese entonces, Mewtwo se había acostumbrado a las estructuras humanas modernas y dejó de sentir interés hacia ellas.
Alola era muy distinto a cualquier otra región que había visto, era lo que Hoenn no pudo llegar a ser, los humanos hacían sus hogares de forma que afectaran lo menos posible a su ambiente, eran personas muy cálidas que aceptaban a los extranjeros de brazos abiertos, sus pokémon eran iguales, Mewtwo no sabía si los pokémon imitaban la naturaleza de los nativos o eran los humanos quienes imitaban la naturaleza de los pokémon. De todas formas, a pesar de ser una región muy templada, segura y cómoda, Mewtwo sintió que era muy… colorido para su gusto. Los turistas eran demasiado molestos, no había lugar en donde descansar porque en cada rincón había un ser humano y Oh Arceus, al segundo que lo veían gritaban:
—"¡Es Mewtwo!"
Y salían como siete humanos más, todos con pokebolas en las manos, listos para atraparlo ya sea para llenar su boba pokédex (que, en su opinión, solamente unos cuantos deberían tener y no medio mundo), para satisfacción personal o peor aún, para usarlo. Sea lo que sea jamás se dejó atrapar… a excepción de cierto muchacho, el cual luego de registrarlo en su pokédex lo dejó libre. Si hubiera más humanos como ese niño, quizá no sentiría tanto disgusto por ellos.
De todas formas, la insistencia de los humanos le orilló a buscar otra región, quizá pueda encontrar una en la cual establecerse, aunque por la naturaleza de este mundo y de su ser, jamás podría vivir una vida totalmente sedentaria. Quizá lo bueno de ser un pokémon legendario es que jamás "sentaría cabeza" como otros pokémon que conoció, aunque para ser sincero, mientras más años pasaban más comenzaba a afectarle la soledad, ver a otros pokémon y hasta humanos encontrar a alguien para pasar la vida comenzó a formar un deseo en él.
El deseo de no pasar el resto de la vida solo.
Quizá sería lo mejor volver a Kanto con los otros pokémon clonados, estar rodeado de iguales le haría sentirse acompañado y quizá podría remover esa pequeña espiga en su corazón.
—Sí, hagamos eso —se dijo.
En medio de su vuelo en el mar, justo antes de voltear y volver a su tierra natal vio por el rabillo del ojo una gran formación de tierra, con un tipo de isla cercana como dos veces más chica. Parecía ser una región y por muy raro que fuera, una región que jamás vio en sus veinte años de viaje.
Quizá era la curiosidad por una región nueva sin explorar, quizá fue el cansancio por haber volado un alrededor de diez horas sin descanso porque no ha habido un cacho de tierra en donde sostenerse, o quizá fue algo más que le llamó ir hacia esa región. Sin importar el motivo, Mewtwo se halló yendo hacia allá.
Lo que jamás imaginó es que esa decisión cambiaría su forma de vivir por el resto de su eternidad.
-oOo-
—¡Oh Arceus!, ¿Quién me manda de curiosa? —se preguntó un pokémon tierno y rosado.
Mew se hallaba reprochándose por su supuesta curiosidad, aunque la verdad, nadie podría culparla. Mew ha vivido una larga vida, la mayor atracción que había tenido recientemente era su encuentro con Mewtwo y todos los eventos que se desarrollaron.
—Y fueron como unos veinte años de eso… —suspiró con pesadez.
Ser ella no era tan sencillo como parecía, el trabajo que le encomendó Arceus era el observar y cuidar al mundo, el problema no era su falta de poder, sino su corto lapso de atención. Mew tendía a aburrirse y se la pasaba jugando con los pokémon a su alrededor. Su vida era una muy relajada, si algo grave sucedía este era resuelto por el niño de diez años en turno y ya, su trabajo era básicamente uno obsoleto, pues con los tiempos actuales la ayuda de Mew era innecesaria. Quizá fue esta falta de propósito en la vida que comenzó Mew a dejar el juego y buscar otra cosa que hacer, llegó a intentar a ayudar en el mundo humano, pero si aparecía el niño prodigio de la región quería atraparla y lo único que podía hacer era huir… claro que primero le daba ciertas esperanzas de ser atrapada para luego escapar, "si vas a hacer algo que te molesta al menos diviértete en ello" era su filosofía. Como la idea de ayudar humanos fue tachada, intentó ayudar a los pokémon, especialmente a los exploradores, pero parecía ser que sólo podía dar consejos o indicaciones, no llegaba a ser protagonista y lo peor de todo es que al final del día, esos pequeños exploradores se volvían lo suficientemente fuertes para vencer la adversidad.
Claro que estaba perfecto que los exploradores solucionaran el problema, a Mew le hacía feliz ver esa autorrealización, pero al mismo tiempo comenzó a desarrollar cierta envidia. Luego de vencer el mal de en turno, la pareja de exploradores se abrazaba o mostraban su afecto de forma alegre. La mirada que se dedicaban los exploradores era una llena de amistad y afecto, aquella que obtienes después de estar mucho tiempo con alguien, la cual obtienes porque conoces a ese pokémon tan bien como el otro te conoce y a pesar de ello les agrada estar juntos… una mirada que jamás en la vida recibió porque jamás estuvo el tiempo suficiente con un pokémon para tener esa camaradería.
Mew era amigable, hacía amigos por todos lados, pero ella no era el pokémon especial de nadie, al mismo tiempo que nadie era el pokémon especial de ella.
Por este motivo, Mew decidió dejar en pausa su supuesto trabajo y tomarse unas vacaciones, ir de región en región, buscar algo que le llame la atención, algo más por vivir, la eternidad jamás se le había hecho tan aburrida como en estos momentos y de algún modo Mew se halló en el mar buscando por horas un algo sin saber exactamente qué.
A lo lejos vio una región que no había visitado en siglos, no solo era una región gigante, sino que recordaba que había muchos pokémon, aunque en su memoria no había ni un solo humano, al mismo tiempo que no hospeda a algún pokémon legendario. Cosa rara, puesto que cada región tenía su set de pokémon legendarios y míticos que lo clamaban como su hogar.
Una región sin pokémon legendarios ni humanos es una región que se podía considerar pacífica. Es cierto que habían pokémon malos, pero sus fechorías jamás llegaban al grado de los humanos, y si se volvía más grave, los exploradores siempre estaban al tanto y paraban al malhechor. El caso de los pokémon legendarios era que ellos tienden a pelear por cualquier cosa y con sus poderes eran capaz de causar un cataclismo, no eran exactamente malvados, pero definitivamente la palabra que Mew buscaba era "brutos". La inmortalidad llegaba ser aburrida, así que Mew podía entender el motivo por el que destrozaban cosas, mostrar su poder era lo único que podían hacer ya que, sinceramente, no tenían nada mejor que hacer. Luego de hacer su parte en la creación, varios de ellos se quedaron sin "trabajo", según esto se fueron a "reposar" debido a que estaban cansados por su gran hazaña de participar en la creación del mundo, pero la verdad es que, luego de despertar unos siglos después, se dieron cuenta que no había mucho por hacer, así que volvieron a dormir.
Los pokémon legendarios se volvieron en existencias veneradas por los humanos y por desgracia, el objeto de veneración comenzó a sentirse obsoleto, una simple reliquia viviente, por lo que dormir se volvió en la actividad normal de todo pokémon legendario. Cuando los humanos los despertaran provocaban caos tan grande para que a las siguientes generaciones ni se les ocurriera ir tras ellos, sin embargo, eso no detuvo a algunos.
Una región tan grande como esta y sin humanos podría ser un tipo de paraíso para los pokémon legendarios, aunque probablemente si se reunieran todos harían un gran caos, caos que Mew no quería ni imaginar, por lo que en teoría:
No humanos + No legendarios = No problemas.
Una región sin problemas era una muy aburrida, pero tomando en cuenta que se hallaba aburrida de las demás regiones…
—Quizá haya cambiado con el tiempo —comenzó a pensar en voz alta— ¡Qué tal si hay un grupo gánster pokémon!... No, lo dudo, y si hubiera los exploradores ya lo habrían derrotado…
Pero quizá sí hay algo nuevo ahí…
Y así fue como el dulce pokémon terminó dirigiéndose a la región.
Luego de un par de horas Mew se arrepintió, al instante Mew pudo notar ciudades humanas (cosa que definitivamente no había antes), aunque era de esperarse, en un par de siglos el mundo cambia mucho, quizá un explorador humano halló tierra y avisó a los suyos. Por encima de la región, Mew pudo observar demasiado gris por las calles y ciudades que había en ella. Había mucha área verde, pero eso era porque la región en sí era gigante, con la cantidad de cemento en esta región una región como Kanto o Johto no tendría ni una sola área verde. No solo era una falta grave de respeto al ecosistema, pero podía ver que el lugar donde los humanos se asentaron eran los lugares preferidos de los pokémon para hacer sus hogares.
—Bueno, los pokémon quizá quisieron a los humanos más cerca de ellos — "positivismo ante todo", era otra de sus filosofías—. Vamos a los pueblos lejos del centro… ¡Huy, ese se ve bonito! —Dijo dirigiéndose a un pueblito con varios manzanos alrededor.
-oOo-
—"Nada, no se escucha nada" —fue lo primero que pensó Mewtwo al pisar la tierra de esa región.
Mewtwo, con el pensamiento de no querer encontrarse con humanos, se dirigió a uno de los pueblos que se veía más aislado de civilización, había manzanas en muchos árboles, pero por algún motivo había un olor agrio en el ambiente, cosa que no debería ser con tanto fruto dulce alrededor.
No solo era el olor lo raro del ambiente, sino que no se escuchaba alguna clase de ruido que indicaba alguna criatura viviente aparte de la flora. Con sorpresa observó que había uno que otro pájaro, seres que no había visto en años debido a la creciente población de pokémon y la alta demanda de alimento tanto de los humanos cómo de los pokémon, y aunque había pájaros ni uno cantaba, cuando los pájaros hicieron contacto visual con él en seguida se echaron a volar lejos de él.
— "Quizá mejoraron su estilo de supervivencia para no extinguirse" —pensó.
Luego de asustar a los pájaros Mewtwo comenzó a sentir más fuertemente esa sensación de soledad y un deje de peligro. Algo andaba mal, esta situación no era natural, debía salir de allí, pero notó que estaba atardeciendo y si se iba en este momento llegaría hasta la mañana siguiente a la región más cercana, la cual era Unova. No solo eso, Mewtwo estuvo diez horas viajando sobre el mar, se hallaba cansado y necesitaba dormir, así que se propuso a dormir allí y a las primeras horas de la mañana irse para no volver.
Pero una cosa era decirlo y otra cosa hacerlo, Mewtwo no quería admitirlo, pero comenzó a sentir un poco de miedo el pasar la noche en esa región. Sintiendo que algo le saltaría en cima en cualquier segundo, se dispuso a buscar un lugar seguro para pasar la noche.
Ven mi amor,
Escucha mi canción,
No llores más…
Un sonido captó la atención de Mewtwo, era un canto, pero no parecía ser un humano el que cantaba, esto le impulsó a dirigirse donde sonaba el canto.
Que Arceus te llene de bendición,
Y que llenes al mundo con tu resplandor…
Parecía que la voz temblaba, como si la criatura que lo cantaba tuviera miedo de algo y solo el canto le calmara.
Déjame cantarte la nana,
Mientras los ojos cierras…
A lo lejos Mewtwo halló el origen del sonido, era un pokémon en forma de gato rosado, el cual flotaba frente a él dándole la espalda.
Y cuando te halles dormida,
Cómo espero que los sueños que tengas,
Sean brillantes…
—¿Mew?
—¡Aaah! —gritó la pequeña pokémon volteando su cuerpo y poniendo sus pequeñas manos en el pecho.
Mewtwo retrocedió un paso, y se puso la mano al corazón, ese grito definitivamente le quito unos diez años de su inmortalidad.
—¡¿Cómo te atreves a asustarme de esa manera?! —le reprochó— ¡¿No ves que este lugar ya da mucho miedo de por sí?!
Antes de que Mewtwo pudiera responderle, Mew comenzó a observarle detenidamente, como si tratara de recordarlo.
—Un momento… ¿Mewtwo? —dijo al reconocerlo— ¡No puede ser! ¿Qué haces aquí?
—Lo mismo quería preguntar, ¿no se supone que deberías estar algún otro lado jugando a las escondidas con otros pokémon?
—Auch, mi vida no es solo juegos y diversión, ¿sabes? —Al decir esto Mew tenía en su expresión un cierto toque herido, por lo que Mewtwo aclaró:
—Perdón, no quería sonar tan mordaz, es solo que me sorprende tu presencia en este lugar tan… lúgubre…
—¡Oh!, eso, verás… —Mew comenzó a mirar otros lados que no fueran el rostro de Mewtwo, Arceus sabría qué clase de juicio Mewtwo tendría si supiera que ella comenzó a sentirse inútil y emprendió un viaje en búsqueda de hallarse a sí misma, aunque la opinión de Mewtwo no le importaba mucho… ¿verdad? — Mi misión es velar por el universo, ósea ver el mundo y cuidar que esté bien, así que fui a todos lados y ahorita llegué aquí —aunque era verdad eso, ese no era el motivo exacto por el que vino, pero tampoco quería decirle a Mewtwo que sintió una especie de llamado hacía aquí— ¿Y tú?
—¿Mmm?, yo solo estaba viajando por el mundo cuando me hallé diez horas en mar y encontré este lugar —le respondió con sinceridad—, pero qué coincidencia, yo también llevo poco que llego aquí.
—¿Eh? ¿De veras?
—En efecto.
—Vaya, eso es raro, ¡pero esto es genial! —exclamó feliz.
—¿Genial? —preguntó anonado, ¿qué había de genial estar en una región un tanto sombría como esta?
—¡Eso significa que no pasaré la noche sola!
Bueno, en algo podía concordar Mewtwo, este lugar no parecía ser sano para su salud mental, así que un poco de compañía no le haría daño… aunque esa compañía era Mew…
No era que la odiase, es solo que era un poco incómodo estar alrededor de ella… ¿ella?
—Así que decidiste ir por el femenino, ¿eh?
Mewtwo solo se ha topado con uno que otro pokémon legendario y varios míticos (aunque Mewtwo no entendía muy bien la diferencia ni el por qué los humanos decidieron catalogarlos de dos formas), y había notado que, a pesar de no tener género, ellos se sentían a gusto refiriéndose a ellos mismos de alguno de los dos; aunque él no era muy distinto, después de todo se sentía cómodo con el pronombre masculino.
—¿A poco no me queda?, esta ternura es solo algo que las mujeres pueden tener —dijo orgullosa de sí misma.
—O la ternura de un infante varón.
—¡Pero soy más vieja que el resto del mundo, no puedo ser un niño! —Su adorable rostro hizo un puchero, y Mewtwo tuvo que morderse la lengua para no decirle en cara lo infantil que se veía en ese momento.
—Dejemos eso de lado y busquemos un lugar para pasar la noche —dijo en un suspiro, algo le decía que esta iba a ser una larga noche.
—¡Okey dokey!
Ambos pokémon flotaron por el bosque en busca de alguna clase de refugio o al menos un lugar con un lago para poder tomar agua, sin embargo, la exploración comenzó a volverse un reto cuando cierto pokémon comenzó a distraerse.
—¡Mewtwo! ¡Mira un halcón!
—Oh, nunca había visto uno.
—¡Mewtwo! ¡Esa roca se ve muy rara!
—Sí, sí, muy rara…
—¡Mewtwo! ¡Una rama!
—…
El pokémon mencionado estaba haciendo lo posible para no perder los estribos, Mew parecía ser incapaz de estar cinco minutos sin hablar o señalarle algo.
—Escúchame Mew —dijo en tono severo que causó a Mew parar en seco y ponerle toda la atención posible—, ya está comenzando a anochecer y no hemos encontrado refugio, te sugiero que solo me sigas y no te desconcentres de nuestra misión, ¿entendido?
La susodicha asintió y Mewtwo suspiró de alivio, creyendo que por fin habría un poco de paz.
—¡Flores! —exclamó la pokémon flotando a toda velocidad para tirarse en la manta de flores de colores vibrantes, las cuales brillaban a la luz de la luna.
Mewtwo resopló fastidiado.
Gracias a la falta de cooperación de cierto pokémon, es que luego de tres horas Mewtwo encontró un riachuelo el cual tenía varios peces, y para su desconcierto ni uno de ellos era un pokémon. Este riachuelo se encontraba en un lugar rodeado de árboles por todos lados y había uno enorme que a sus pies había una deformidad que servía bien para ocultar a una persona. Mewtwo examinó la cavidad del árbol y halló que entraba con facilidad y con el tamaño de Mew, fácilmente ambos cabrían sin molestar el uno al otro. Una de las cosas que notó fue la falta de manzanos en el lugar, cosa que agradeció debido a que el olor comenzó a volverse insoportable, pero por desgracia, tampoco había frutos en esa zona.
Mewtwo volteó a ver a su compañera, la cual se hallaba jugando en el riachuelo atrapando peces y dejándolos ir.
—¡Mew!
—¿Sí? —preguntó dejando el juego de un lado.
Mewtwo suspiró, la verdad no quería dejarle la tarea de que buscase provisiones, podrían comer los peces del riachuelo, pero Mewtwo jamás había comido un animal y dudaba que Mew le agradase la idea de comerse a sus compañeros de juego.
—¿Podrías hacerme el favor de ir a buscar frutas que comer?
Mew paró en seco, mirando al cielo que ya estaba obscuro y luego miró a Mewtwo como si estuviera loco.
—¿Quieres que vaya a buscar comida?, ¿sola?, ¿en la noche? —sus patitas se encontraban jalando su rostro que mostraba una expresión de terror.
—Es lo menos que puedes hacer luego de que me dejaste hacer toda la exploración, ¿no es así?
—¡Ugh! —exclamó Mew sintiendo el remordimiento en su conciencia.
—Además, no hay absolutamente nada en este bosque, solo no te pierdas y estarás bien.
—¿Qué pasa si me distraigo?
—No lo harás, porque si te distraes tardarás más en volver y eso significaría que pasarías más tiempo sola, ¿no?
Ante estas palabras Mew hizo un puchero y se fue a regañadientes del lugar.
Al no ver más a la criatura rosada, Mewtwo soltó otro suspiro, no podía creer lo problemática que era. Desde siempre supo que Mew era juguetona y traviesa, pero jamás creyó que le molestaría tanto, puede que en otras circunstancias no le hubiese afectado mucho, pero desde que llegó a esta región Mewtwo ha estado sintiendo que algo no se hallaba bien y que debía de salir pronto. La naturaleza de Mew solo hacia que su ansiedad aumentara y a él no le agradaba sentirse ansioso.
Luego de unos cinco minutos Mewtwo divisó a la pokémon, parece ser que sus amenazas fueron escuchadas, pero al ver lo que la pokémon tenía flotando a su lado le hizo hacer una mueca de disgusto.
—¿Manzanas? —preguntó disgustado.
—¿Sí?, ¿qué tiene? —se podía notar la confusión en el rostro de Mew, no entendía qué clase de problema había con ellas.
—Déjame adivinar —comenzó a decir suspirando, poniendo su mano en la sien—, no exploraste, ¿verdad?, solo volviste por donde habíamos estado y agarraste las manzanas de ahí.
Hubo una pausa de tres segundos.
—… No… —negó mirando al horizonte, la credibilidad de su palabra estaba por los suelos.
—No te creo —le repuso inexpresivo.
—¡Es lo único que hay por aquí!
La cara de Mewtwo mostraba perfectamente sus pensamientos, los cuales eran que definitivamente no le creía.
—Ve a buscar al frente.
—¿No te gustan las manzanas?
—Me gustan, pero esas —señalándolas— tienen algo mal.
—¿A qué te refieres?
—Me refiero a que huelen extraño, puede que estén podridas.
Esta vez le tocó a Mew hacer una expresión de incredulidad.
—¿Sabes?, está bien decirme que no te gustan las manzanas, todos tienen derecho a tener distintos gustos.
—¿Tú no hueles nada?
Mew tomó una de las manzanas y la aspiró con fuerza.
—Para mí huele normal.
Mewtwo analizó con detalle la expresión de Mew, todo en ella indicaba que realmente no olía nada extraño en la manzana. Esto le hizo comenzar a cuestionarse si sólo era alucinaciones suyas porque no se sentía cómodo en esta región.
—De todas maneras, revisa si hay otro fruto que comer —Mewtwo siempre confió en sus instintos, eso le ayudó en varias ocasiones en el pasado y ahora mismo esos instintos le decían que había algo mal en las manzanas.
Mew le miró detenidamente por varios segundos.
—¿Pasa algo?
—¿Cómo se dice?
Mewtwo estaba confundido, no entendía lo que la pokémon quería que dijera.
—Cuando le pides un favor a alguien, ¿qué es lo que les dices?
—… ¿Por favor?
—Oki, ¡allá voy! —renovadas sus energías se fue al frente a buscar otras frutas.
Mew volvió veinte minutos después con una expresión decepcionada.
—Pues…
—¿Solo había manzanas? —completó por ella, aunque su tono fue suave. Sabía que la pokémon lo intentó, así que reprocharle por algo que estaba por encima de ella le parecía injusto—, no te preocupes, simplemente no cenaremos por hoy.
—¡¿Qué?! ¡¿No cenar?! —Mew le agarró el rostro—, ¡No he comido como en veinte horas!
—Bueno, yo tampoco he comido mucho en el día —concedió—, pero es mejor no consumir algo a morir por comer lo que no es debido.
—¡Tonterías!, ¡las manzanas están buenas! —tomó una y la acercó a su rostro.
—No lo hagas, algo mal está en ellas, pueden estar envenenadas.
—Entonces moriré sin arrepentimientos —dicho esto le dio una gran mordida y luego de masticar tragó.
Mewtwo y Mew se observaron en silencio por varios segundos.
—¿Ves?, nada pasó, ahora come.
—¿Y si el efecto no es instantáneo? —le repuso alejando la manzana que Mew le estaba ofreciendo.
—Pero tú también tienes hambre.
—Yo no…
De repente se escuchó el gruñido de un estómago… el de Mewtwo…
—Sólo tómalo —le dijo Mew con una expresión de lástima.
—Incluso so tengo hambre no voy a…
Rugió de nuevo.
—¡No seas terco y come!
—¡Que no!
Mew se lanzó a la cara de Mewtwo e hizo lo posible para abrir su boca.
—¡Suéltame!
—¡Come una y te suelto!
El cuerpo chico de Mew cubría en su totalidad la cabeza de Mewtwo y Mewtwo debía admitir que Mew era más fuerte de lo que parecía, pues le costó bastante quitársela de encima. Luego de que Mewtwo lograra quitarse a Mew la agarró le dedicó una mirada punzante, a esto Mew agarró otra de las manzanas y la puso frente a su carita.
—Incluso si está envenenada una manzana no nos hará daño —dijo haciendo la cara más adorable posible—, come una por mí, ¿sí?
—No.
—Come una por ti, ¿sí? —luego de ver que el chantaje no surtía efecto Mew recurrió a la amenaza—, si no comes la manzana te molestaré toda la noche.
Mewtwo suspiró, frente a él había dos opciones: Comer una manzana posiblemente envenenada para callar a Mew, o no comerla y no dormir por la noche haciendo que tenga poca energía y no ser capaz de irse mañana en la mañana.
Mewtwo realmente no quería pasar más tiempo en esta región, aunque si la manzana tenía algo malo tampoco sería capaz de irse de esa región…
—Sólo una —le advirtió, ya arrepintiéndose de esta decisión.
—Sólo una —le arremedó dándole la manzana que estaba en sus patitas, feliz de haber cumplido su objetivo.
Luego de ver con desprecio la manzana por unos diez segundos comenzó a comerla. Al terminar pudo observar cómo es que Mew comenzaba a bostezar y se tallaba los ojos.
Al ver esto Mewtwo maldijo su suerte, si él hubiese esperado un poco más se habría dado cuenta del sueño que tenía Mew y por ende no hubiese comido la manzana.
Suspirando de nuevo, Mewtwo, con Mew en su mano, se dirigió al árbol que tenía ese pequeño refugio con toda la intención de descansar para salir del lugar a primera hora de la mañana.
Cosa que nunca sucedió.
Hola mis muchachos, con esto empieza la versión mejorada de problemas humanos, aunque mi manera de escribir no a mejorado tanto, creo que el contenido de la historia sí lo hizo, esperen con ganas lo que sigue :3
Actualizaré cada 2 semanas, por el momento estoy escribiendo el capitulo 2, si sale antes lo subiré en ese momento para acelerar el paso y llegar un poco más rápido a donde dejé la historia antes.
El monstruo del armario: Gracias por tu comentario, me alegra que todavía sigas por aquí, me diste el empujoncito para decidir re-hacer la historia, espero que te guste :3
Anonimo: Entiendo como te sientes, después de todo me he tardado siglos, así que lo más seguro sería seguirle, es sólo que no me siento cómoda por cómo está la historia que por eso no le sigo, haré lo posible para actualizar más aprisa y llegar a donde estábamos. Espero que te guste como se va a desarrollar la historia y gracias por tu comentario 3
Sin más preámbulo me despido, nos vemos en aproximadamente dos semanas o menos.
¡Bye~nii!
