RESPUESTAS A REVIEWS.

Tenshi Everdeen: Mi secreto para escribir de Penny pese a la situación, es que después de ver a Saki llorar, ya nada puede hacerme daño. Gracias por tus palabras TwT, sabes que tu opinión me importa mucho, pues estoy en este mundo gracias a ti. Un abrazo.

LostNeko120: Hey, tanto tiempo. Espero te encuentres bien. ¡Gracias por tu apoyo!


"No significa nada"

Capítulo 4:

El desamor no te matará.


Ella era muy sencilla.

Weiss era rara, pero una rara de otro nivel.

El beso no significaba nada.

Y aun así… ¿por qué la trataba como si fuera especial?

Miró su mano y la acarició con delicadeza, como si tuviera miedo de que su tacto borrara el de la albina. Igualmente, ¿por qué le importaba tanto? ¡No entendía para nada la situación! Pero el hecho de que el tacto de las delicadas yemas de los dedos de Weiss era como tocar las nubes era innegable… Pensaría que ese momento fue un sueño, pero no se atrevería a negarse la ilusión.

— ¿Estás bien? — le preguntó su hermana, mientras entraba en la habitación.

— Yang…

— Estaba planeando ir con papá a comprar la cena, ¿quieres algo en especial o nos acompañas?

— Nadie pensaría que estás castigada— se rió.

— Créeme, estoy castigada— los ojos de Yang tenían un aura triste, a pesar de la sonrisa que había en su rostro.

— ¿Blake sigue sin hablarte?

— Me habló… por el chat del equipo, todos le estaban preguntando cómo está el chico que resultó herida en la pelea.

— Eres terrible.

— No lo vi, lo siento— Yang se dejó caer en la cama a lado de Ruby y puso su cabeza en su hombro.

— Tranquila, quizá Blake está enojada contigo, pero sabe que no lo hiciste a propósito, simplemente te hace falta controlarte un poco.

— Lo sé, estoy trabajando en eso…

— Es una chica muy tranquila, no creo que quiera salir con una buscaproblemas.

Yang sonrió de lado, como si hubiera recordado algo gracioso.

— Bueno, más que eso… ¿qué tal va todo con Weiss?

Ruby suspiró con pesadez y se dejó caer de espaldas.

— No lo sé…

— ¿Cómo así?

— Bueno, sé que no me odia, pero no sé si le gusto también o de repente me ve como una hermanita más, sus actitudes me confunden— cubrió sus ojos con su brazo, mientras apuntaba a Yang —. Son cosas de hermanas mayores, tú lo haces y sé que ella también. Si ha comenzado a verme así, puedo ir sepultando cualquier esperanza de que lo que pasó el jueves signifique más.

— Bueno, debo admitir que me ofende un poco que digas que me parezco a Weiss, la verdad no la he visto "buscando hermanitas" exactamente— señaló, mientras hacía comillas con los dedos—. Y yo sólo soy amable porque hay chicas que me recuerdan a ti, es muy diferente.

— Bueno, pues es esa cosa— Ruby hizo un ademán con la mano, haciendo a un lado la explicación de Yang —. Apuesto a que Blake no soporta ese lado de ti.

— No, ella no es ese tipo de persona.

Ruby se descubrió los ojos y dirigió una mirada incrédula a la rubia. Podría decirle que literalmente podía ver las flamas saliendo de los ojos de la capitana cada que trataba con cierta amabilidad a sus fans, pero no se arruinaría la diversión de mirar a su despistada hermana sufriendo por amor. Ella lo hacía y no podía permitir que Yang no pasara por lo mismo.

No era nada grave, ¿o sí?

— Bueno, la cosa es, estoy segura de que pronto se arreglarán, al menos tú sabes que eres correspondida— extendió los brazos en la cama—. En cambio, yo… creo que estoy pensando de más las cosas. Pyrrha me dice que no tiene sentido que me haga ilusiones, pero Jaune es extrañamente insistente con que le haga caso a mis instintos, parecen una pareja de ancianos.

— ¿Has hablado con Weiss hoy?

— No, y no creo hacerlo, generalmente siempre me espero a que ella me contacte, ¿sabes? Para no verme muy obvia.

Yang se acostó a lado de su hermana y la acunó en sus brazos.

— Sabes… cuando me platicaste que Schnee te besó… sinceramente quise golpearla en la cara.

— Lo sé, casi llamo a Jaune para que me ayudara a calmarte— dijo Ruby, mientras escondía su rostro en el cuello de la rubia.

— Bueno, me preocupa, tanto o más que a Pyrrha, que realmente sólo te ilusiones en vano. He estado a punto de ir a amenazarla con romperle su linda dentadura, debes agradecerle a Blake que no lo he hecho— dijo con una media sonrisa, sonrisa que no duró mucho en su rostro—… pero aún no me gusta… Acaba de romper con su novio hace unas semanas y ahora está besándote con la excusa de la curiosidad, comprándote cosas y tomándote de la mano, no puedo pensar bien— la mayor suspiró —. Blake y yo peleamos en el hospital, me dijo varias cosas que muchos me han dicho, pero viniendo de ella… me pegaron de una manera diferente, entendí que no puedo ir por la vida partiéndole la cara a las personas que me molestan, así que… sólo prométeme que, si algo sale mal con ella, vendrás a mí. Yo te juro que no iré a golpearla o algo así.

— Lo prometo— Ruby abrazó a su hermana —. ¿Eso quiere decir que tengo que ir a acusarte con mamá Blake cada que metas la pata?

— Por favor, no— Yang comenzó a picar los costados de la menor, quien comenzó a retorcerse, suplicando piedad.

— ¡Yang, ya tenemos que irnos! — Tai subió las escaleras al cuarto de Ruby —. Oh, veo que ya despertaste, Ruby— sonrió —. Bueno, con esa novedad, ¿quieren mejor ir a comer a algún lugar?

— ¡Vamos! — ambas chicas se pararon de la cama con rapidez.


— Ruby me cae bien— dijo Whitley, mientras se recargaba en su espalda.

— ¿En serio? Ten cuidado, es una boba, eso se pega.

— Tranquila, lo sé— le sonrió con malicia.

— Espero eso no sea irónico, te voy a jalar las orejas— respondió mientras le daba un golpecito en la frente.

— Lo digo para que sepas que tienes mi completo apoyo.

— ¿Qué dices?

— ¿No es tu novia?

— … ¿Novia?

— Sí, ya sabes, cuando a una persona le gusta mucho, mucho otra, pues van y se hacen pareja.

— A mi no… no…— no fue capaz de terminar esa oración.

Whitley se sentó frente a ella y entrecerró los ojos.

— Espera… ¿no son pareja?

— No.

— Ah, perdón… Al menos sí puedo decirte que Ruby está muy enamorada de ti, tengo buen olfato para esas cosas— respondió, señalando su nariz.


Estuvo tres días en casa de su padre, le daba pena dejar a su pequeño hermano a merced de ese tirano, pero aún no tenía los medios para mantener a Whitley, así que, hasta entonces, tendría que confiar en la madurez del chico.

No quería admitirlo, pero lo que le había dicho su hermano había calado muy profundo en su mente, es decir, sabía que podía gustarle o en efecto, le gustaba a Ruby, pero… ¿la pelinegra estaba enamorada de ella?

Un mensaje de Penny avisándole que el torbellino humano que era su compañera de habitación ya había llegado la hizo entrar en alerta.

Al día siguiente, tal como aquel día del beso, su compañera había actuado con total normalidad, lo que le dejaba claro que no había "tomado" su mano. Sólo había sido un reflejo del cuerpo de la menor. La pelinegra se fue con su padre y hermana, así que la heredera había sentido la necesidad de ir a pasar el fin de semana con su hermanito. Fuera de las miradas y los comentarios pasivo-agresivos de su padre, lo había pasado bastante bien, y con esa nueva energía que rodeaba su corazón, los días se habían ido realmente rápido.

De vuelta a su vida cotidiana… pensar en ver a Ruby ahora, le hacía retorcer el estómago. Sin embargo, una emoción desconocida le pedía llegar lo antes posible a los dormitorios de la universidad, así que, con un suspiro pesado, bajó del auto y fue a su habitación.

— ¡Weiss! Hola— Ruby se acercó a ella con una bolsa entre manos—. Mira, te traje algo— le sonrió como sólo ella podía hacerlo.

La chica de ojos azules tuvo que tomarse un tiempo para asimilar tanta dulzura frente a ella. Tomó el regalo con religiosa delicadeza y agradeció a sus ancestros dejarla llegar hasta ese momento. La bolsa era transparente con líneas de colores, lo cuál le dejaba ver lo que había en el interior: Una bufanda. Era la primera vez que Ruby le regalaba algo así.

La menor, por otro lado, sólo veía una Weiss estoica en completo silencio.

— Eh… Tal vez no estés acostumbrada a cosas tan sencillas, pero la vi y pensé que era bonita, y entonces la tomé…— Ruby estaba tropezándose con sus palabras, sus mejillas estaban notablemente rojas, cosa que hizo a Weiss actuar por impulso y abrazarla.

— No es eso, me encanta— no se sentía ella misma, pero al mismo tiempo, lo era. Ruby se había tensado, pero cuando sintió a su compañera aferrarse a ella, hizo lo mismo.

Estuvieron así un momento más, pasando de largo el punto en que un abrazo se torna incómodo.

— Bueno— Weiss fue la primera en separarse. Sus miradas se encontraron y una luz cálida pareció llenar la habitación. Claro, estaba atardeciendo, pero más que eso, Ruby la miraba como si fuera lo único en el mundo en ese momento, cosa que la hizo buscar un lugar seguro para su dolorido corazón… ¡¿Qué demonios le estaba haciendo?! Se exigió calmarse —. ¿Puedo probármela?

— ¡Sí! Seguro— Ruby se apartó con rapidez.

No había duda. La pelinegra estaba enamorada de ella, esos comportamientos no eran normales para con una compañera de habitación, siquiera para una amiga. La confirmación hizo que un hueco se situara en el estómago de la heredera; ese brillo en sus ojos al mirarla y el sonrojo en sus mejillas con una simple sonrisa, le dieron las razones suficientes.

No pudo evitar sonreír ante esa revelación, pero… inmediatamente, la intriga se situó en su cabeza. Si Ruby estaba enamorada de ella, entonces eso significaría que en algún momento iba a confesarse, y si eso sucedía… ¿qué iba a hacer?

¿Rechazarla?

¿Aceptarla?

¿Fingir demencia?

No podría hacerle eso, pero tampoco sabía si estaba bien tratarla como al resto de las personas que se le habían confesado alrededor de su vida. Sus respuestas se limitaban a un: "Veamos qué pasa" … Definitivamente no podría.

Por otro lado.

¿Ruby siquiera planeaba confesarse?

Se habían besado, habían tenido… momentos…

… Joder.

¡Ella había besado a Ruby!

Sí, sí, eso ya no tenía relevancia, pero… HABÍA BESADO A UNA PERSONA QUE ESTABA ENAMORADA DE ELLA.

— ¡¿Weiss?!

— Perdón, sentí un mosquito en la frente.

— Oh… vale… — Ruby decidió dejar de lado el repentino golpe que la albina se había dado — ¿Te gusta?

La albina suspiró profundamente y se miró en el espejo de la habitación.

— Es hermosa. Realmente suave— deslizó la tela por su mejilla y sonrió.

— Ahora espero mi pago en galletas— Ruby infló el pecho con orgullo, intentando que la entrada de aire a sus pulmones le ayudara con el nerviosismo. Llevaba mucho tiempo inmersa en esa extraña atmósfera que rodeaba a Weiss, y no podía permitirse caer más, ya lo había decidido, actuaría con cabeza.

Su hermana le había dado el visto bueno a su compañera de habitación pese a la negativa de Pyrrha, así que… ¿por qué no intentarlo? Un corazón roto no le iba a hacer daño.

— Vaya, debí adivinar que esta bondad no era gratis— Weiss sonrió con diversión.

— Dicen que el intercambio equivalente es la base de una buena relación.

— ¿Una buena relación? ¿Te me estás declarando? — la heredera bromeó, pero casi inmediatamente se arrepintió. Había hablado sin pensar.

Ruby se quedó inmóvil en su lugar, sin saber cómo responder a ello, y ante el silencio, Weiss comenzó a inquietarse.

— Eso… ¿Eso tendría algo de malo? — soltó, apretando los puños. ¡Maldición! Se suponía que primero quería conquistarla.

La chica de apellido Schnee no se esperó en lo más mínimo esa respuesta, pero era lo que obtenía, ¿qué demonios había pensado al decir eso? Bueno, era la cuestión, no había pensado.

— Ruby… yo…

— Me gustas— dijo, tan firme como podía, mientras sentía que el oxígeno abandonaba sus pulmones y su rostro se calentaba.

Todo había pasado tan rápido que Weiss apenas había tenido tiempo para entender las palabras de la chica frente a ella.

— Ruby…— la miraba como si se hubiera quitado un peso de encima, pero ahora ese mismo estaba sobre los hombros de Weiss.

— Sé que no sientes lo mismo por mí, pero tal vez en algún momento te lo tendría que decir. Sin embargo… ¿no te llamo ni un poquito la atención?

Como si hubiera sonado una alarma dentro de la albina, su corazón comenzó a palpitar con rapidez… ¿llamarle la atención? La pelinegra no había salido de su mente ni una sola vez durante los últimos tres meses, tres meses de los seis que llevaban de conocerse. No, no le era indiferente… No la habría besado si fuera así.

— Yo… no lo sé— Weiss cubrió sus mejillas con ambas manos, sintiendo un cosquilleo en ellas —. Pero… pero sí me atraes, y me atraes mucho.

— ¿En serio? — los ojos de Ruby, que amenazaban con dejar caer lágrimas, se iluminaron con esa declaración.

— No lo malinterpretes, yo sé que te gusto más de lo que tú a mí— no quería ponerse a la defensiva, pero no estaba acostumbrada a sentirse tan expuesta frente a alguien. Confiaba en que Ruby la conocía lo suficiente como para entenderlo; lo confirmó cuando alzó la mirada y se encontró con su sonrisa amable.

— Es cierto, me gustas demasiado para mi propio bien… Aún así, sé que puedo hacer crecer tus sentimientos hacia mí… ¿me darías esa oportunidad?

— Ruby— la mano de la chica de ojos plateados en su mejilla era cálida, pero también sentía ligeramente cómo temblaba —… Sí, está bien.

Sin mediar otra palabra, la menor la envolvió en un fuerte abrazo, uno que no sabían que necesitaban, pero lo hacían. Sin embargo, el momento se vio interrumpido por el sonido de alguien tocando la puerta.

— ¿Yang? — Ruby miró a una desencajada rubia frente a ella — ¿Qué pasó?

Hey sis— la media sonrisa de la mayor le bastó para entender que algo malo había pasado.

— Ven, estaba por preparar algo de cenar.

Con la mirada se disculpó con Weiss, quien asintió con una sonrisa comprensiva.

Yang se quedó ahí esa noche, y la que siguió después de esa. Decía que simplemente quería pasar más tiempo con su hermana, cuidándola de la albina, pero ambas chicas sabían que eso no era cierto, había más detrás de eso. Aquello tenía nombre y apellido.

¿Qué había sido tan devastador como para tirar a la siempre sonriente Firecracker?