¡Aquí el side story de Yang! Esto va a durar cuatro capítulos al igual que el actual desarrollo de Weiss y Ruby, así que volveremos a ver el WhiteRose en el capítulo 9. Espero disfruten el capítulo de esta semana.


RESPUESTAS A REVIEWS:

Inu4Neko: Leí "Roto corazón" en lugar de "Joto corazón" xD. Y sí, creo que todos perdimos un poco de ganas de vivir al mirar lo que le pasó a Penny, ¡lo peor es que lo vi venir! Ya estoy harta. Si Weiss la riega o no, se verá dentro de unos capítulos, por ahora pasamos al tempestuoso bumbleby. Espero te guste, ¡muchas gracias por tu apoyo!

LostNeko120: ¡Suerte con la universidad! Bueno, no, no suerte, mucho éxito. Y bueno, para mirar de nuevo a nuestra albina tsundere favorita van a pasar unos capítulos, iremos sin prisa pero sin pausa xD. Muchas gracias por tu apoyo. ¡Hasta la siguiente semana!

Tenshi Everdeen: Todos estamos sorprendidos con la confesión de Ruby. Mientras escribía el capítulo e iba leyendo lo que estaba pasando, en mi mente se repetía "No me digas que lo va a hacer ahora" y pues lo hizo. Yo escribiré la estructura, pero ellas deciden si seguirla o pasársela por todo lo alto xD. Ya veremos en unas semanas cómo siguen ellas, auguro dulzura. Ahora pasaremos con Blake y Yang, espero te guste esta parte del fanfic. ¡Muchas gracias por tu apoyo y cariño! Te quiero uwu.


"No significa nada"

Capítulo 5:

Ódiame.


Las cosas nunca habían sido fáciles para Yang Xiao Long, es decir, en ese momento se encontraba con su vista nublada por la sangre que caía de su ceja, ese imbécil le había reventado la piel arriba del ojo. Excelente.

¡¿Pero a quién mierda se le ocurre ir por ahí cortándole el cabello a la gente?!

Podía decirle literalmente cualquier cosa, pero meterse con esa melena rubia que tanto amaba… oh, chico, cortar su cabello era algo que no le pasaría ni a su padre. Al día siguiente se encontraba en la oficina del director. Y así pasaron sus días de adolescencia hasta llegar a la universidad.

Regaños por aquí y castigos por allá, clásico para alguien tan impulsivo como ella; dicen que la edad no pasa en vano, y obviamente Yang ya no reaccionaba de la misma manera. Sin embargo, meterse con ella seguía significando problemas. Con ese fuerte carácter y personalidad se convirtió rápidamente en la capitana del nuevo equipo mixto de fútbol americano de su universidad. Ni bien la había visto el entrenador en el campo de juego, supo que ese petardo humano tenía futuro, poco tiempo le llevaría darse cuenta de que la nueva integrante necesitaba disciplina y autocontrol, por lo que, en un esfuerzo por enfocar la chispa dentro de ella, le mandó a ayudar al equipo de boxeo de vez en cuando.

Todo ello, en menos de dos semanas.

— ¡Hey, chicos! — llamó el entrenador a sus niños. Una vez todos estuvieron reunidos frente a él, se subió en un banquillo para mirarlos mejor —. Como estarán enterados, la temporada universitaria de fútbol americano mixto empezará en dos meses, así que no les pediré su máximo, les pediré todo de ustedes para hacer de este equipo el mejor de todo el condado, ¡¿me entienden?!

— ¡Sí, entrenador! — gritaron los chicos y chicas al unísono.

— Bueno, eso y, a partir de hoy se unirá a nosotros el equipo de animación. Si alguno de ustedes, listillos, se les ocurre gritarles alguna barbaridad mientras entrenan, cuando termine con ustedes, desearán que les arranquen las piernas, ¡¿escucharon?!

— ¡Sí, entrenador! — volvieron a gritar.

— Bueno, ahora los quiero corriendo alrededor de la cancha, ¡ya!

— ¡Entendido! — fue la última respuesta.

Yang ladeó la cabeza con diversión, mientras miraba a la encargada del equipo de animadores acercarse a su entrenador. Nadie sería tan estúpido como para ofenderlos, pero siempre había una que otra persona que jamás había tenido pareja, queriendo sorprender a alguien.

— ¿Cómo está tu espalda? — le preguntó Jaune.

— Mejor que ayer, y mejor que antier, Ruby me ha masajeado como una Diosa, ahora estoy lista para esas tacleadas de los atlesianos.

— ¿Ah sí? Ruby me dijo que casi lloras ayer.

Yang se sonrojó ante esa afirmación y comenzó a correr con su equipo.

A ellos se unió Nora, quien llegaba tarde gracias a su pésimo horario de descanso. Siempre decía que le gustaba y disfrutaba mucho acompañar a Ren en sus largas noches de estudio, pero sus horarios no combinaban para nada, así que en algún momento tendría que organizar sus prioridades.

Los integrantes del equipo de animación entraron en el campo, todos ellos eran jóvenes bellos y bellas.

— ¿Pasó algo importante antes de que llegara?

— El entrenador amenazó con cortarnos las piernas si llegábamos a faltarle al respeto a los porristas.

— ¿Eh?

— Más bien— corrigió Yang —, nos dijo que no les dijéramos nada ofensivo, o seguro nos tocarían tablas en las piernas.

— Hablando de herir personas, ¿cómo sigues de la espalda?

La risa de Jaune fue apagada por el mismo, Yang lo miró con una ceja levantada y le dio un golpe en el hombro.

— Bien.

— Aún no puedo creer que te metieras con nada más y nada menos que con el capitán del equipo de voleyball, en serio que apuntas a lo alto, ¿no te bastaron los problemas de preparatoria? — Nora le jaló la oreja a Yang, mientras la miraba con severidad. La pelirroja llevaba conociendo a la mayor de las hermanas Xiao Long-Rose desde sus días preparatorianos, y vaya que había sido una aventura.

— ¡Ay! ¡Ya! No fue mi culpa, ¿qué iba yo a saber de los lugares de la cafetería? En todo caso, ni siquiera son lugares oficiales, simplemente me senté a comer… ¡Estamos en la universidad! No puede seguir comportándose como si tuviera quince.

— El comal le dijo a la olla… — Nora negó con la cabeza.

— Miren, no fue intencional, intenté ayudarlo cuando se cayó y me pateó cuando le di la espalda, ¿quién actuó peor?

— Deberías aprender a controlar tu fuerza, eso te traerá problemas en un futuro— dijo Jaune.

— Bueno, igual fue un accidente, ambos quedamos en buenos… términos…— la voz de Yang se fue apagando a medida que pasaba cerca del grupo de animadores. Su mirada pareció enlazarse con los ojos gatunos de una chica de cabello negro y mirada ámbar.

Fueron apenas segundos antes de que aquella chica evadiera el contacto, pero eso bastó para calar dentro de la mente de Yang. Era bonita, muy bonita, sobresalía entre la multitud.

— ¿Yang? ¿Estás bien? Bajaste el ritmo.

— Eh… ah… Estoy bien, sólo vi algo que me distrajo— y con eso dicho, aumentó la velocidad, dejando atrás a Jaune y Nora.


Llegó la hora de clases, Nora había ido corriendo a hablar con Ren, así que Jaune y Yang se encontraban en un acalorado debate acerca de por qué ponerle doritos al helado era un pecado digno del infierno.

Su amigo de ojos azules se iba coronando como el ganador, definitivamente este chico tenía gustos muy raros, la rubia sólo lo miraba con marcado disgusto, hasta que su rostro cambió a uno de total sorpresa al notar a una persona entrar en el aula.

¿Esa chica estaba en la misma carrera?

No debía saltar a suposiciones, muchos grupos tenían clases básicas juntos, ya que los salones eran casi mini foros, y justamente estaban por tener humanidades.

— ¿Yang? — sin pensarlo demasiado y dejando a Jaune solo, se levantó de su lugar y se sentó frente a la chica.

— Hey, no te había visto… ¿te cambiaste de carrera? — preguntó.

La nueva compañera elevó la mirada y le sonrió, retirando sus audífonos para poder escucharla.

— Perdón, ¿qué dices?

— Ah, que si te cambiaste de carrera— se rascó la cabeza con nerviosismo, una cosa era haberse armado de valor y llegar como si nada, pero ahora que esos ojos ambarinos la veían con atención, se sentía extrañamente tímida.

— No realmente, acabo de entrar en la universidad hace poco.

— Wow, ¿de verdad? Eso es algo que no sucede todos los días… ¿puedo preguntar por qué?

— Mi familia tuvo algunos problemas con la mudanza y terminamos tardando más de lo esperado, y bueno, pedí un tiempo antes de entrar, pero el mínimo era dos meses para hacer el primer examen del semestre en línea, así que aquí estoy— se recargó en la silla.

— ¿Tu primer día? Debe ser difícil, por fortuna, yo conozco la universidad como la palma de mi mano, ¿quieres un tour?

— Oh, seguro— la chica puso ambos brazos en la paleta de la butaca —. Es mi día de suerte, tengo que entregar mi tira de materias en el edificio 1.

— Tomaré esa misión como mía— dio un pequeño golpe en su pecho —. Soy Yang, por cierto.

La pelinegra abrió ligeramente los ojos en señal de sorpresa, pero se recompuso de inmediato.

— Yang… ¿Xiao Long?

— Veo que me conoces.

— Sí… ¿sabes qué? No necesito que me acompañes, unos amigos se ofrecieron a hacerlo.

— Woah, espera, ¿dije algo malo?

— Gracias, igual.

No pudo decir nada más. La profesora llegó y tuvo que tomar asiento, pero su mente no pudo concentrarse en la clase en lo más mínimo… ¿Por qué la chica había actuado de esa manera al saber su nombre? ¿Conocería a alguna de sus ex parejas? ¿Algún familiar de un chico o chica al que le partió la cara?

— Vale, tercer bufido, ¿todo bien? — le preguntó Jaune, mientras le picaba la mejilla.

— Esa chica.

— ¿Blake?

— ¿Sabes su nombre?

— La conocí ayer, la acompañé a ventanilla para que dejara sus papeles.

— Oh…

— ¿La conoces también? Vi que estaban hablando muy a gusto.

— Así era… hasta que le dije mi nombre.

— Bueno, creo que todos en la universidad conocen tu nombre. En la ceremonia de apertura le gritaste a el estudiante destacado por reírse porque tartamudeaste, tus rivales de preparatoria que terminaron en Atlas vinieron a buscarte para pelear y le rompiste el brazo a uno de ellos, sin mencionar el incidente con el capitán del equipo de voleyball.

— ¿Y ella cómo sabe eso?

— La gente habla, además, no pasas desapercibida— Jaune recargó su barbilla en su puño y le hizo un puchero de obviedad.

— Aún así, no entiendo— se levantó con su amigo, yendo a su siguiente clase.

— Tal vez no quiere envolverse con una buscaproblemas.

— Pero lo que pasó no fue mi culpa, ellos me incitaron y yo respondí, no creo que defenderme tenga algo de malo.

— Eres muy impulsiva, y eres quien responde con rabia, los demás no van a ver a quien habla con sarcasmo para joder, sino al que le responde con un puñetazo, y ese alguien casi siempre eres tú.

— ¿Debo dejar que pasen encima de mí, entonces?

— No lo diría así, simplemente que intentes usar la cabeza antes que tus puños— Yang se rió, rompiendo la tensión del momento. Captando lo que la rubia estaba pensando, Jaune comenzó a caminar con rapidez —. No, Yang mala… ¡No!

— ¡Dijiste que usara la cabeza!

— ¡No vuelvo a ver una película de Disney contigo! — dijo el chico, mientras intentaba no ser embestido por su amiga de la infancia.

Entre risas continuaron corriendo, ajenos a quien los veía en la lejanía.


Desde ese día no había vuelto a hablar con Blake, pero vaya que no la perdía de vista. Podía ver cómo las chicas del equipo de animadores comenzaban a susurrar cosas a la pelinegra cada que la volteaba a ver en el campo de fútbol americano. Eso tanto la molestaba como la ponía ansiosa, quería saber qué tanto susurraban, pero no podía llegar y preguntar… por sanidad mental, podría intentar no mirarla en las prácticas, sin embargo, no era fácil, simplemente sus ojos la jalaban hacia ella. Ah, ya había tenido esos sentimientos antes, definitivamente Blake le atraía de una manera bastante carnal. No sabía mucho de ella, con trabajo había averiguado su apellido, así que sólo quedaba la opción de la atracción sexual como respuesta a esos sentimientos que quemaban su pecho cada que se encontraban o cruzaban miradas.

Así pasaron seis meses.

— Demasiado… demasiado alto— dijo Jaune, mirando la nueva rutina del equipo de animación.

— ¿Crees que Blake esté bien? — preguntó Yang, quitándose el casco.

— Se han coronado como el equipo de animadores más vistoso del condado, de una de las universidades más prestigiosas también, creo que tienen un peso muy alto en sus hombros, pero, es posible que no haya razón para preocuparse, quiero decir, ya han hecho cosas así antes— Nora ladeó la cabeza y evaluó en su mente todo lo que podía salir mal… demasiadas cosas, pero no preocuparía así a su amiga.

— No podemos decir que siempre vaya a funcionar— bueno, no hacía falta

— Deja de echarles sal, y mejor enfócate en el entrenamiento, Xiao Long, recuerda que eres la capitana, ya podrás ponerle las manos encima a esos atlesianos, deja que los animadores lo hagan a su manera— le dijo el entrenador, intentando mantener enfocado a su equipo. El juego contra la universidad Atlas estaba a la vuelta de la esquina, así que no podían aflojar el paso, no si querían conseguir la triple corona de victorias sobre la universidad enemiga.

¿Qué? El entrenador también había estudiado en Beacon, había sido testigo de la rivalidad contra Atlas, así que sí, era parcial.

Yang se puso el casco de nuevo, apartando la mirada justo cuando Blake cayó en los brazos de sus compañeros, completamente a salvo.

Tras terminar de entrenar, se dirigió a las duchas, o al menos, ese era su destino, hasta que se encontró a su pelinegra favorita en el gimnasio. Se encontraba haciendo ejercicios de pierna, era notable la devoción que le tenía al equipo de animadores, no por nada, ahora era la capitana.

— ¿Puedo ayudarte en algo? — le preguntó, mirándola por el espejo del gimnasio.

— No… nada— tartamudeó, mirando hacia otro lado —. Y… ¿cómo estás?

Blake no respondió hasta que dejó la pesa que yacía en sus hombros.

— Bien… ¿y tú? ¿Lista para el sábado?

— Sí… sólo… algo nerviosa, y eso.

— Lo sé, descuida, lo harás bien, estoy bastante segura de que tienes suficiente enojo guardado, sólo intenta no romperle el brazo a nadie más.

— Vamos, sólo fue una vez, ¡ya casi van a ser siete meses! — Yang dejó caer el casco que llevaba en las manos.

Blake no respondió, simplemente siguió con su rutina, hasta que la rubia puso el seguro en la máquina.

— No interr…

— ¿Tienes algún problema conmigo?

— ¿Y me lo preguntas a mí?

— Claro, que yo sepa, no te he hecho nada— dijo la chica de ojos amatista, notablemente irritada.

— No me gusta la gente como tú, es todo— Blake desvió la mirada. Quería levantarse de la máquina, pues tenía que ver a Yang desde una posición completamente expuesta, pero tampoco le daría el gusto de interrumpir su rutina.

— ¿Gente como yo? ¿Qué? ¿Le rompí la cara a una parejita tuya?

— ¿Qué dices…?

— Supongo que tú nunca te enojas, o nunca te molestan, no debes saber lo que es… Ah, espera, sí lo hacen, con tu ex de la academia de física.

— Y estoy enojada ahora mismo— se levantó de la prensa, por fin, y se puso delante de la rubia —. Pero yo sí sé controlar mis emociones.

— ¿No se le llama a eso hipocresía? — la capitana del equipo de fútbol americano levantó una ceja, sonriendo con sorna.

— Se le llama respeto.

— ¿Ir dando florecitas a quienes te miran con desprecio? ¿O es que tienes miedo de decir lo que piensas? ¿Me dices que tengo que dejar ir a esos idiotas, mientras se ríen de mí? ¿Acaso a ti no te dan ganas de golpear a los que te llaman puta por dejar a Adam?

Oh, la bomba había caído. Blake había tenido un romance fugaz con uno de los chicos más populares de la academia de física, pero había terminado tan rápido, que los rumores se hicieron eco por toda la institución. La ex pareja nunca habló al respecto, el chico pelirrojo era el único que afirmaba que la ruptura simplemente se había dado, sin embargo, la verdad a veces es demasiado aburrida, así que un poco de engaño y tríos habían entrado en la ecuación. Yang no se creía una palabra, en parte por celos, en parte porque podía ser cualquier cosa, pero nunca creería nada que no viniera directamente de labios de la chica Belladonna.

— ¿Cómo te atreves? — Blake levantó la mano, pero de inmediato la bajó.

— Ibas a golpearme.

— No, no iba a hacerlo.

— Vamos, anda, ¡pégame! Te molesta, ¿no? ¡Así es como tienes que reaccionar ante esas habladurías!

— Ya te dije que no voy a hacerlo… ¡y aléjate de mí! — la rubia había comenzado a caminar hacia ella, dejando expuesta su mejilla. Pararon una vez Blake se encontró contra el cristal del gimnasio.

— Deberías decir algo.

— ¿Por qué voy a preocuparme por lo que digan dos o tres personas? Todos los demás saben que es mentira, molestarse por gente así es infantil, tú eres infantil… y ya te dije que te apartes— puso ambas manos en los hombros de Yang, intentando sacársela de encima, pero la chica, notablemente molesta, no iba a moverse ni un centímetro.

— Ni siquiera me conoces— no sabía por qué, pero los ojos de la más alta mostraban una ligera tristeza.

— Las acciones de las personas hablan más que mil palabras.

— Eres tan superficial…— Yang apretó la mandíbula.

— Piensa lo que quieras, me tiene sin cuidado, ¡que te quites!

— Ódiame entonces… — la voz de la rubia salió como un susurro ahogado.

Blake elevó la mirada, sólo para ver las tristes amatistas de su compañera. Yang se encontraba contrariada… pensar que no le agradaba a la pelinegra era una cosa, pero escucharlo de su boca, dolía de una manera diferente. Se sentía como una estúpida, sobre todo porque los ojos de la chica que tenía arrinconada la miraban con confusión.

— No te odio— dijo en un tono de voz que Yang no pudo descifrar —. Sólo… ya te dije, no me gusta la gente que actúa sin pensar, significan problemas, y yo no quiero ninguno.

La más alta se alejó un poco, sin responder a lo que decía Blake, y así, tomó su casco y salió del gimnasio.

Blake soltó el aire que había estado conteniendo.

Esa chica iba a volverla loca.

Desde el primer momento que cruzaron miradas, supo que había algo en esa persona de brillante sonrisa, la vibra que emanaba era refrescante y encantadora, pero grande fue su sorpresa cuando resultó ser esa buscapleitos de la que su amigo le había hablado. Bueno, no era como si Sun fuera un pan de Dios, pero ciertamente no hacía uso de su fuerza contra los débiles.

No podía decir mucho de ello, sin embargo, no estaba en la universidad cuando había sucedido lo que la hizo pensar tan mal de la capitana del equipo de fútbol americano, pero después de mirarla en esos meses, sentía que tal vez no era esa bestia que atacaba a diestra y siniestra, tal vez tenía una buena razón. Aún así, no podía pasar por alto el hecho de que la capitana era lo que se llamaría "de mecha corta", y no cambiaba el hecho de que no le gustaba.

… No le gustaba para nada…

Puso su mano en su pecho, intentando mitigar sus latidos. Bien, lo admitía, era linda, pero sólo eso. SÓLO ESO.

Se llevó las manos a la cabeza, intentando enfriarla… Por un momento pensó que iba a besarla. Se sintió ridícula, podría haberla apartado lo suficiente como para escapar de su cercanía, pero sus brazos no le respondían con las mismas ganas. ¿Qué había sido eso? ¿Acaso lo que le habían dicho sus compañeras le había sugestionado?

¡Ah!

Siempre la molestaban con que la rubia era ardiente, y sí, lo era, pero no se había hecho animadora para lanzarle flores a la apodada Firecracker. Por culpa de esas tontas ya no podía leer su libro BL favorito, sin imaginar esas escenas con la capitana del equipo de fútbol americano. Sí, definitivamente estaba perdiendo la cabeza, ¿cuántos años tenía? ¿Dieciséis?

Entre esa maraña de pensamientos, los ojos tristes de la chica ocuparon su mente.

… ¿Acaso la había herido de alguna manera?