RESPUESTAS A REVIEWS:

LostNeko120: De hecho "Corvus" es un bar, pero también sirven comida ahí, ahora que lo pienso xD

Tenshi Everdeen: El día que pueda hacer 137 abs, me consideraré un DIOS! Ya viene la redención de Blake. O quizá no 7w7. Las dos están igual de locas, cuidado cuando se queden juntas. Super hagus.

gaby pech: Me alegra mucho que disfrutes la historia, espero mantener ese ritmo. ¡Ojalá disfrutes lo que viene!


Mañana habrá doble actualización, uno más de lleno para el bumbleby y el siguiente regresando con Ruby y Weiss. Algo de dulzura al corazón después de la desmadrada que va a venir.

Por si alguien tiene duda de qué se viene, los nombres de los capítulos a publicar mañana son los siguientes:

Capítulo 8: La bestia sigue siendo una bestia.

Capítulo 9: Descanso de fin de semana.


"No significa nada"

Capítulo 7:

Halloween.


No podía decirse que eran amigas…

Pero tampoco tenían una relación tan tensa como la del principio, ahora simplemente se trataban con cordialidad, al menos Blake trataba con cordialidad a Yang, pues la capitana del equipo de fútbol americano, ni bien entraba en contacto con la pelinegra, hacía corto circuito. Empeoraba conforme los meses pasaban, para diversión de la chica Belladonna, quien cada vez se volvía ligeramente más provocativa cada que se encontraban en Corvus o en los túneles hacia la cancha. Mirar a Yang tropezar o equivocarse ante su presencia era enternecedor, sentía que tenía el control de la apodada firecracker y le gustaba esa sensación.

La pequeña y adorable hermana de Yang llegó a la universidad, fue noticia durante una semana al ser pariente de la capitana del equipo de fútbol americano mixto y por la notable diferencia entre ambas, pero rápidamente el status quo regresó al plantel. La chica de ojos ambarinos había hecho buenas migas con la amante de las galletas, así que tenía acceso a toda clase de historias acerca de la mayor de las hermanas Xiao Long/Rose, historias que le permitían conocer mejor a la rubia… historias que hacían que su corazón se acelerara al saber algo más de ella…

— ¿Y qué harás con la cabeza de músculo? — le dijo su compañera de lectura.

— ¿Yo? No entiendo— dijo la animadora, mientras inclinaba la cabeza.

— Bueno, todos saben que se muere por ti, pero también se corre el rumor de que la correspondes. Sobre todo, tras lo ocurrido en aquel juego contra Atlas, literalmente se coronaron como la mejor pareja del instituto, sin serlo, súmale tu obvio coqueteo con ella…

— A la gente le gusta hablar— Blake se llevó uno de sus mechones de cabello detrás de la oreja y se concentró en su libro.

— Aprovecha que al menos tú provocas algo en alguien— Weiss suspiró con desgano —. Pero puede que la estupidez sea de familia, no te hagas muchas ilusiones— bufó.

— En todo caso, creo que Neptune y tú serían más merecedores de ese título… Ambos son herederos de grandes empresas y además atractivos.

— Es sólo apariencia… además no creo que regresemos esta vez, ni quiero hacerlo— Weiss suspiró y borró algo de su cuaderno —. De cualquier manera, la verdad no me interesa los títulos que la chusma le pone a las personas.

— Dijo la Ice Queen— la pelinegra recargó su mejilla en su mano.

— Por eso mismo.

— Bueno, no creo que muchos se hayan acercado lo suficiente para conocerte, generalmente los repeles a todos.

— Sí… a todos…

Blake miró alrededor y vio varias sillas y mesas de distancia a su alrededor. Weiss podía ser una de las chicas más populares de Beacon, pero sólo para lo que interesaba a los superficiales: El dinero. Pero para algo más entrañable, nadie se atrevería, pues a simple vista, la albina parecía desganada en intentar conocer a cualquier persona en general, sin mencionar que otros más, se creían casi indignos y avergonzados de intentar hablarle.

Blake había sido una pequeña excepción. Se habían conocido en la biblioteca mientras la pelinegra leía un libro de su saga favorita. Weiss lo reconoció, y luego de que la capitana del equipo de animadores sintiera las constantes miradas que la heredera le dirigía, finalmente decidió hablarle poco a poco, como quien se acerca a un animal salvaje. No habían construido una amistad formal, en el momento en que salían de la biblioteca cada quién tomaba su camino y no solían hablar fuera de los estantes de libros. Después de todo, a veces Weiss se comportaba de una manera que no agradaba del todo a Blake, así que se limitaba a sus conversaciones de su club de fans de dos personas de "El hombre con dos almas".

Salió del lugar después de terminar su investigación. No intercambió ninguna despedida con la albina y salió del lugar.

"La mejor pareja de Beacon" eh…

No podía decir que la idea le desagradara del todo, pero ciertamente tampoco le terminaba de gustar. El amor no era su tema favorito a la hora de hablar de sí misma, a pesar de que no le gustaban las personas violentas y desastrosas, siempre se encontraba a sí misma en alguna tontería con alguien así, otra razón por la que había tratado tan violentamente de alejar a Yang, quizá. No había tenido malas parejas, sin embargo, pero al final todo iba demasiado lejos. Ya estaba en la universidad, así que buscaba a alguien centrado, alguien que tuviera una visión clara acerca de su futuro y con carácter para seguir adelante con o sin alguien a su lado.

Nada de "no puedo vivir sin ti".

Nada de "eres todo para mí".

Nada de "te voy a amar para siempre".

No necesitaba palabras ni promesas, simplemente quería madurez.

Al menos eso quería creer, porque cada vez la idea de estar en una relación con Yang era más tentadora… era un peligro.

— ¡La capitana Xiao Long está por romper la marca de pizza en la cafetería! — gritó alguien en el fondo, y varias personas curiosas se dirigieron al lugar del evento para mirar qué era lo que ocurría.

Había una competencia de "todo lo que puedas comer" ese día. Beacon era respetada, pero podía ponerse terriblemente extraña en su aniversario de fundación, y esa semana todo tipo de juegos, funciones, obras de teatro, actividades y fiestas habían tenido lugar en el campus, haciendo que la universidad tuviera más ambiente de carnaval que de cualquier otra cosa. El fin de las festividades sería una celebración de Halloween, así que los aspectos tenebrosos se encontraban a la orden del día por aquí y por allá.

Estaba emocionada, sí, pero después de todas las fiestas, las clases volverían con material extra, debido a los obvios retrasos por las festividades, así que no podía bajar la guardia.

Yang, sin embargo, aparentemente se veía más enfocada en cuanta pizza podía seguir metiendo a su boca. Quizá hace unos meses eso la habría disgustado, pero había llegado a enternecerse con las tonterías de la rubia, le daban un poco de felicidad entre tanto estrés al que se sometía con el estudio y sus responsabilidades como capitana del equipo de animación. Al final, la mayor de las hermanas Xiao Long/Rose había logrado que se relajara un poco; de repente la jalaba a pasar tiempo con el equipo de fútbol o la invitaba a fiestas a las que la rubia había sido llamada. En muchas de ellas ya se encontraba contemplada, pero no tenía el corazón para decirle a Yang que ya la habían invitado, e igualmente, la mayoría de las veces terminaba por no ir, eso, si la rubia no iba a buscarla para llevarla, prometiéndole regresarla a los dormitorios antes de medianoche.

Un día la llama humana que era la chica de ojos amatistas se acercó a hablarle. Se veía algo nerviosa, así que Blake jugó un poco con ella, aparentando que no entendía que quería invitarla a algún lugar, pero cuando la pena abandonó la mirada violeta de Yang, esta la invitó a la fiesta de Halloween que organizaría con el equipo y algunos amigos seleccionados. Como de costumbre, alguno de los invitados ya la había considerado, pero no iba a decirle eso a la pequeña firecracker.


Era demasiado amable.

Una tarde Weiss había estado leyendo "El amor en los tiempos del cólera", así que inmediatamente supo que algo no estaba bien. La albina no había entrado en detalles, pero estaba terriblemente contrariada e incluso algo molesta… Blake no podía dejarla así, no cuando ella tantas veces había escuchado sus teorías de su saga favorita, pero tampoco tenían la confianza suficiente como para hablar de temas íntimos… Así que, entre la plática, la invitó a la fiesta del equipo de fútbol americano mixto, para brindarle algo de distracción para lo que fuera que la tenía tan perturbada.

— Y entonces aquí está— Yang cruzó los brazos y miró a lo lejos a Weiss hablando con Penny.

— Lo siento, pero prometió no causar problemas, y sorprendentemente conoce a Penny, ella la hará pasar un buen rato ya que tu hermana no está aquí— la pelinegra sonrió con picardía.

— ¡No me lo recuerdes! ¡AAAAGH! — dijo mientras se cubría la cara. Se arrepentía de haberle contado a Blake acerca de Ruby y Weiss, pero necesitaba que alguien le enfriara la cabeza antes de ir a arrancarle la suya a la albina.

— Ruby no es una niña.

— ¡Es MÍ niña!

— Está bien, está bien— Blake sonrió ante la cara impotente de la rubia —. De cualquier manera, me alegra que no estén esos dos aquí.

— Bueno, tampoco es como si hiciera buenas migas con Neptune, así que no lo invité ni a él ni a Sun… sin ofender, tu amigo no me cae bien.

— Es un amor una vez lo conoces, pero la verdad confiaba en que no lo invitarías.

— Sí… pero es quien te habló mal de mí y al parecer quien lastimó a la chica que le gusta a mi hermana, estoy involucrada— la apodada firecracker frunció los labios.

— No me habló mal de ti, sólo saqué mis conclusiones… era inmadura, pero eso está en el pasado.

Yang se limitó a asentir y servirse ponche. Tampoco es como si pudiera ir en contra de Blake… no cuando estaba en ese disfraz de Van Helsing que la hacía ver tan genial y preciosa. El maquillaje era sencillo, con delineador negro en los ojos y sombras plateadas, muy discreto. Un traje de cuero que se ceñía a su cuerpo como si estuviera hecho a la medida, dándole un aire galante pero amenazante a la vez. Justamente ella estaba vestida de vampira, casi parecía una broma para su corazón, pero si es que era la pelinegra quien la cazaba, se dejaría atrapar si su recompensa era besarla con su último aliento —…. ¿Y toda esta amabilidad con Schnee? ¿Son amigas?

— No diría que lo somos, pero ciertamente no somos extrañas… ¿compañeras de lectura? Quizá eso.

— Bueno, con que no se pase estará bien. No quiero un motivo más para partirle la cara.

— No, Yang mala— dijo, mientras le daba una palmadita en la cabeza.

— Hm…— Yang tomó del ponche que estaba en la mesa, un hilo de la bebida cayó por la comisura de su labio, cosa que Blake notó con gracia.

Había querido hacerle un comentario acerca de su disfraz, pero no hallaba la ocasión para soltarlo… Pero… ¡Maldición! Los pupilentes rojos, el maquillaje pálido, los ojos delineados, los labios pintados de un carmín opaco, casi con tonalidad morada… la gota de sangre bajando por la comisura de sus labios, el ingobernable cabello recogido en una coleta baja, el traje digno de un príncipe de antiguas eras, una mezcla de rojo y negro…

Blake había tomado el primer disfraz sencillo de poner de la tienda, podía fácilmente pasar por una motociclista, pero la apariencia de Yang esa noche era un asesinato a su juicio cada que la miraba.

— ¿Cuántos años tiene, señora vampira?

— ¿Eh? — Yang ladeó la cabeza ligeramente confundida, pero se quedó estática cuando la pelinegra acercó su dedo a su mentón, limpiando el ponche derramado.

— Si en tantos años no ha aprendido a beber sangre con propiedad, puedo irme olvidando que el futuro esté en buenas manos— rió.

La grana tiñó las mejillas de la chica de ojos naturales amatistas, quien sintió una corriente de electricidad chocar en su pecho, mientras se estremecía. No sabía si sólo era ella, pero los ojos de Blake la miraban con tanta intensidad que sintió el aire espesarse a su alrededor, le estaba costando respirar. Los orbes ambarinos de la disfrazada Van Helsing iban de sus labios a sus ojos, y entonces sintió la boca seca. Quizá era un vampiro…

Sólo por esa noche…

— No estoy acostumbrada a beberla de un vaso— dijo mientras se acercaba a ella, amenazante pero apasionadamente. El ponche casi no tenía alcohol, pero tener la mirada afilada y gatuna de la chica que le gustaba era suficiente para sentir su cabeza dar vueltas. Lo había notado, todo ese tiempo había notado que Blake sabía que los cables se le cruzaban cuando estaba cerca, y ella se aprovechaba de eso… Fuera por diversión o simplemente para sentirse con el poder de alterarla, no iba a permitir que se saliera con la suya una vez más.

— ¿Es así? ¿Entonces cómo la bebes? — Blake no sabía qué era ese ambiente que se estaba formando alrededor de ellas, pero las afiladas amatistas de Yang no le dejaban escapar. ¿Sería un vampiro en realidad? Esa noche era una cazadora… y no podía dejarse acechar así.

El reto de vals del animador sonó de fondo, anunciando que la ronda de baile estaba por comenzar. Blake no era muy diestra en danza contemporánea, pero conocía perfectamente los bailes clásicos.

— De la fuente— Yang siguió a Blake hasta la pista, donde tomó de la cintura a la pelinegra y comenzaron la danza. En ese lugar no había mucha gente que fuera de la alta esfera de la universidad, pero sin duda los pocos que había, harían eco de aquel extraño escenario en el que Van Helsing y la Condesa Drácula bailaban una persecución.

Poco a poco la disfrazada criatura de la noche empujó a su cazadora fuera de la pista, dejándose llevar por la barroca melodía que envolvía el recinto.

— No soy una doncella, soy una asesina, ¿acaso crees que puedes atacarme? — las manos de Blake habían subido a los hombros de la vampira.

— Y yo no soy la presa, soy la depredadora— la capitana del equipo de animación sintió una pared detrás de ella, estaban detrás del escenario, en la parte donde guardaban la máquina de niebla y los repuestos de mobiliario. Sólo la tenue luz de la luna entraba por la ventana, pegando en el rostro de Yang, dando énfasis en la mirada carmesí de la que Blake no hallaba salida.

— ¿Entonces quién ganaría…? — susurró Van Helsing contra los labios de la vampira.

No hubo más palabras.

Sólo el calor de la habitación subiendo y la sangre agolpándose en el rostro de las dos chicas.

Blake se aferraba al cuello de Yang como si su vida dependiera de ello, entrelazando sus dedos con los mechones de la melena rubia de la apodada firecracker, mientras que esta misma, la rodeaba con sus brazos por la cintura.

Esta vez sus labios habían comenzado a danzar, unos contra otros, siguiendo un compás desconocido que sólo obedecía el deseo que tenían la una por la otra. Tal como si fuera poseída por un auténtico ser de la noche, Yang descendió al cuello de Blake, donde dejó una mordida lo suficientemente suave como para no lastimarla, pero lo suficientemente fuerte como para que la pelinegra lo sintiera. Parecía que la no-muerta tenía total control de la situación, pero entonces Blake buscó de nuevo sus labios y entrelazó sus manos, como si la esposara a sí misma, mientras la habitación se llenaba del sonido de los besos que ambas compartían.

Las manos de la rubia subieron al rostro de la chica de ojos ambarinos y finalmente rompió el beso, esperando la magia del momento no se fuera con ello, pero necesitaba mirar a Blake… necesitaba saber que estaba bien que lo hiciera, necesitaba mirar en esos orbes color sol, que la pelinegra sentía lo mismo por ella.

— Blake…

— ¿…Sí?

— Me gustas— confesó, mordiéndose el labio.

La chica Belladonna llevó una de sus manos a las que sostenían su rostro y asintió.

— Lo sé.

— Todos lo saben— Yang sonrió —. Yo… ¿te gusto?

Ahí estaba la ansiada pregunta, esa que Blake había tenido en su cabeza desde que sus labios se habían separado.

— Me gustas.

— ¿En serio?

— En serio— Blake se llevó un mechón de cabello detrás de la oreja —. La verdad, tuvimos todo tipo de encuentros hasta ahora… algunos más agradables que otros… te hice sentir mal, me perdonaste, me pediste perdón, hemos trabajado juntas en la cancha, pero entre todo eso yo, bueno, simplemente— llevó una mano al rostro sonriente de la disfrazada criatura de la noche y le devolvió la sonrisa —… Creo que me dejé llevar por ti… a pesar de que no quería… Tú me llevas siempre hacia ti…

Ambas chicas suspiraron, mientras tomaban sus manos y cerraron los ojos, mientras juntaban sus frentes, esperando grabar esa escena en su mente.