RESPUESTAS A REVIEWS:

LostNeko120: Por gente como tú que nota esos detalles es que amo escribir. Sí, la fiesta de Halloween fue después de la salida de Weiss y Penny TwT. Espero te guste el capítulo de hoy! Gracias por leer.


Si todo sale bien hoy en mi entrenamiento, estaré subiendo el siguiente capítulo esta noche, pero si no, ya avisaré en Twitter o Wattpad.


"No significa nada"

Capítulo 8:

Una bestia siempre será una bestia.


Esa noche había sido un antes y un después en su relación, pues a partir de ese día comenzaron a salir, pero…

No eran novias.

Blake quería conocer mejor a Yang antes de iniciar algo formal, así que de vez en cuando salían en citas o se juntaban para estudiar; la chica de ojos ambarinos descubrió que Yang no era tan despreocupada como parecía, pues a pesar de que sus planes eran un total desastre, tenía una manera propia de entenderse y organizarse. Las tardes a su lado eran divertidas, a veces se les unía su hermana menor, lo que casi siempre terminaba con ellas en un local similar a Chuck E. Cheese's, aunque eso rara vez ocurría, pues la menor trabajaba por la noche, así que cada hora de sueño contaba.

— ¿Por qué Ruby trabaja en el bar de tu tío?

— Quiere comprarse un auto para manejar por las noches.

— ¿Por la noche? ¿Cómo taxista?

— No sé cómo explicarte… Mi hermana es una persona introvertida, así que ha llegado a apreciar sus momentos a solas. A veces jugamos videojuegos juntas, y entre ellos está GTA, tengo el cinco— los ojos amatista de Yang miraron hacia los árboles mientras recordaba—. Cuando lo compré ella no quería prestarle mucha atención, porque decía que era demasiado violento y se sentía mal por la gente que era víctima de mis fechorías.

— Estoy de acuerdo.

— Lo supuse— Yang sonrió —. Pero un día me vio conducir por la noche en el juego, yo quería ir a ver un fantasma que se aparecía a determinada hora, pero ella se quedó viendo el paisaje mientras yo iba de camino. Desde ese día, Rubs también jugaba, pero sólo para conducir, así que me apresuré a comprar la compañía de taxis y autos de todo tipo, ella se fija muy bien en que no sean robados.

Blake rió junto a su compañera al escuchar esto.

— Ya lo imaginaba de Ruby.

— Bueno, le encontró gusto a conducir y entonces nuestro padre le enseñó en la camioneta de la familia, así que cuando el tío Qrow le dijo que podía darle un trabajo en su bar que estaba cerca de la universidad, para que juntara dinero, ella aceptó con gusto, aunque nuestro padre no estaba muy de acuerdo con eso. Siempre ha pensado que nuestro tío es una mala influencia, pero sé que lo aprecia.

— ¿Es su hermano?

— No, es… hermano de mi progenitora— la mirada amatista de Yang se oscureció ligeramente, cosa que Blake notó, pero no sabía si preguntar acerca de eso o no.

— Nunca te he escuchado hablar de ella…

— Porque no tengo.

— ¿… Falleció? — preguntó, sintiendo un nudo formarse en su garganta.

— Está viva, tal vez… pero no es mi madre. Tuve una, pero sí, ella ya murió.

— No entiendo…

Yang suspiró y se acostó en el pasto, mientras cubría sus ojos con ambos brazos. Ese no era un tema que le gustara hablar, pero si iba en serio con Blake, ella lo sabría tarde o temprano, así que mejor en ese momento, cuando estaban a solas, y no enfrente de Ruby.

— ¿Estás bien? Si quieres no tenemos que hablar de eso— dijo Blake, tocando el abdomen de Yang.

— Estoy bien, sólo que… bueno… Sabes que Ruby y yo tenemos apellidos diferentes y no somos muy parecidas en cuanto al color de cabello y color de ojos— Yang llevó sus manos detrás de su cabeza y cruzó las piernas —. Ella y yo tenemos diferentes madres. Mi padre se juntó con mi progenitora… se llama Raven, y bueno, ella lo dejó… ni bien me dio a luz, le dejó una carta a mi padre diciéndole que no podía hacerlo, es decir, ellos sabían que su relación no estaba funcionando, incluso mi padre tenía a alguien de quien estaba enamorado, pero iba a abandonar todo por crear una familia con ella… Aunque Raven no le dio la oportunidad, simplemente desapareció. Mi padre estuvo meses buscándola, pero nunca pudo encontrarla, sólo mi tío se quedó con nosotros, después, la madre de Ruby, Summer, la mujer de quien mi padre estaba enamorado, intentó conquistar a mi padre… Él estaba un poco reacio al inicio, pues sentía que mi madre volvería, pero poco a poco mi mamá lo convenció y terminaron estando juntos. Unos meses después de eso ella se embarazó y dio a luz a Ruby, y bueno… Summer Rose fue mi madre… ella era gentil, atenta, amorosa… tenía un carácter muy fuerte pero su amabilidad siempre estaba presente. Hacía las galletas de chocolate más ricas que he comido— una lágrima cayó de los ojos de Yang, a pesar de que sonreía, pero esa sonrisa fue reemplazada por una mueca de tristeza —. Pero, un día no regresó a casa… aunque sabemos que falleció. Nuestro padre no ha querido decirnos qué ocurrió, pero dice que lo que importa, es que vivió amada y nos amó, así que sólo eso interesa.

El nudo en la garganta que Blake sentía era enorme, pero hizo su mejor esfuerzo por no llorar. En cambio, limpió las lágrimas de Yang con suavidad y se acurrucó a su lado, abrazándola con fuerza.

— Gracias por contármelo.

— No agradezcas, después de todo, si nos estamos conociendo, entonces tenemos que hablar de nuestras familias.

— Sí…— Blake comenzó a jugar con un mechón de cabello de su acompañante —. Bueno, en mi familia no hay mucho que decir, la verdad es que mi padre y madre me aman y yo a ellos. Hemos tenido problemas, pero nada lo suficientemente fuerte como para crear una brecha entre nosotros… Eso sí, son embajadores de Menagerie, así que no siempre podía verlos durante mi infancia, pero tuve buenos amigos… Sun, Ilia, Velvet… Ellos hacían que no me sintiera sola, y mi papá y mamá me dedicaban una semana completa al mes antes de salir de nuevo… Aunque eso me hizo pensar que había un momento y lugar para expresarme, me limité… a veces me cuesta mucho abrirme, pero cuando lo hago, espero que la persona con la que comparto esas cosas me responda igual. Me gusta ser correspondida.

— Entiendo… debió ser difícil para ti a veces.

— Por suerte el amor no me faltó.

— Eso suena tierno. Seguro tu padre y madre hicieron lo mejor que pudieron con su trabajo.

— Ellos te amarán.

— ¿Eh? — un sonrojo apareció en las mejillas de Yang, y Blake, quien estaba recostada en su pecho, logró escuchar cómo sus latidos se hacían más fuertes.

— Bueno, siento que, si me pudiste hablar de una herida así, entonces tenemos la confianza de contarnos todo… y este mes que hemos pasado juntas ha sido hermoso…

— Blake…

— Quiero estar contigo… estar a tu lado, apoyarte, que me apoyes… disfrutar nuestro tiempo juntas… besarte, abrazarte… ¿y tú?

— S-Sí… Entonces, entonces quieres decir que tú y yo…

— Si quieres.

— ¡Sí quiero! — Yang se levantó un poco, con cuidado de no quitar el brazo que sostenía a Blake.

— Entonces es oficial— la pelinegra llevó sus manos a las mejillas de la apodada firecracker y las acarició, después cerró los ojos y esperó que Yang entendiera lo que eso significaba.

Sintió sus labios contra los de ella, y dejó ir todos sus pensamientos para centrarse sólo en su corazón acelerado y el calor de la chica sobre ella.


Entró en su habitación y se recostó en la cama, dejándose caer de golpe.

La felicidad llenaba su corazón, sí, pero a la vez, una sensación amarga recorría su mente.

— "La confianza de contarnos todo…" eh…

Se recostó en su lado izquierdo y miró a la pared. Hizo un puño y lo puso con delicadeza en la pared, empujándose a sí misma.

No le había contado todo a Blake.

Hace unas semanas, cuando había ido con Ruby a visitar a su padre, el timbre sonó, ella abrió, y se encontró con una mujer tremendamente parecida a ella, sólo que su cabello era negro y sus ojos rojizos. Se hizo llamar Raven.

Yang no podía creerlo, ¡habían pasado años desde que la había visto! Pero al parecer esa señora parecía saber que ella era… su hija. No, no, ¡de ninguna manera! Su madre era Summer Rose, no le interesaba nada que tuviera que ver con ella; pero verse frente a frente era como mirarse en un espejo. Eran casi tan iguales que sólo faltaba que el cabello negro y los ojos rojizos fueran naturales en ella para decir que eran gemelas casi idénticas.

Yang… era la viva imagen de su madre. De esa señora que la abandonó, de esa señora que lastimó tanto a su padre, de la mujer que se metió en la relación de Tai y Summer, simplemente para joder, ella, que hirió su amistad con su mejor amiga por un berrinche infantil… ¡tenía sus malditos ojos! ¡la misma maldita nariz! ¡la forma de la cara!

Esa apariencia que ella sabía que era suya, ahora le causaba repulsión.

Podía vivir con eso, pero necesitaba tiempo para superarlo. Superar ese abrazo asqueroso que le había dado Raven y dejar atrás ese resentimiento que creyó olvidado, pero que regresaba a golpearla con fuerza.

Blake y Ruby tenían la maravillosa habilidad de hacerla olvidarse de eso, pero una vez que se separaban, todo regresaba, y el desprecio que comenzaba a sentir por ella misma comenzaba a envenenar sus acciones. Sobre todo, ahora que miraba en retrospección su vida y se daba cuenta de que había sido casi tan violenta e impulsiva como lo había sido Raven en sus años de juventud.

¿Había sido buena idea aceptar una relación con Blake con esos sentimientos dentro de ella?

Quería pensar que era mejor que su madre, así que se respondía que sí. Pero bien dicen que tomar decisiones permanentes basadas en sentimientos pasajeros es perjudicial.


— ¡Yang!

— ¡Te dije que me dejes sola, maldita sea!

Esto era malo. Habían tenido un juego como visitantes en Mistral, y cuando salió de los vestidores, se encontró con Raven.

La mujer había manifestado interés en tener una relación madre-hija con Yang, pero la simple idea hacía que la mente de la rubia se nublara de la ira. Estaban haciendo una escena, pero la apodada firecracker no quería siquiera ser llamada por esa persona horrible.

— Soy tu madre, Yang.

— ¡No! ¡No te atrevas a decir eso! — se acercó a la mujer, amenazante — ¡Mi madre fue Summer Rose! ¡Y está muerta! Pero me dejó una familia, una hermana menor a quien cuidar y un padre que me ama, a pesar de llevar cada MALDITA facción tuya en mi jodida cara— señaló su rostro —. ¿Por qué tenías que volver ahora? ¡Mierda! ¡Estuve mucho tiempo queriendo saber de ti hasta que supe la clase de persona que eres! Estaba bien… ¡Estaba bien hasta que apareciste en mi vida a mover todos mis pensamientos! ¡No sabes cómo me jode parecerme tanto a ti!

— Capitana, no deberías hablar tan fuerte— Nora tomó la mano de su amiga, quien la tomó con fuerza.

— No vuelvas a pararte enfrente mío, soy capaz de mandarte al hospital— finalizó la más alta entre dientes.

Jaune se interpuso entre la señora y Yang, asegurándose de que no la siguiera, tanto por su amiga, como por seguridad de la desconocida.


— No deberías beber tanto, Yang, sabes que no es correcto— habló Pyrrha, guardando el vaso que Yang le entregaba.

— Lo sé… sólo… sólo quiero dejar de sentir esto, Pyrrha… No sabes el nudo que he traído en el pecho todas estas semanas, me siento como una olla de presión por explotar.

— ¿Has hablado de eso con tu padre?

— No quiero agobiarlo… Él es muy bueno, en el momento en que esa señora se paró en nuestro portal, le sonrió, aprobó que quisiera acercarse a mí… ¡Pero yo no la quiero cerca!

— ¿Y qué opina Blake?

— No le he contado mucho, sabe que tengo problemas con mi madre, pero no he querido ahondar demasiado en ello… quiero tenerlo controlado antes de llegarle con una tormenta que ni siquiera yo sé controlar.

— Pero ella quiere que confíes en…

— Sí, sí… confío en ella, en quien no confío es en mí en este momento…

— ¿Sigues berreando porque te pareces a tu madre, firecracker? — Pyrrha miró a un chico portando una chamarra del equipo de fútbol americano mixto de la universidad de Mistral. Miró a Yang sostener con fuerza el vaso, pero no se volvió a responder la ofensa.

Silenciosamente le envió un mensaje a su novio, Jaune y Nora eran las únicas personas que podían evitar que algo malo ocurriera, aunque el hecho de que la rubia no hubiera volteado a responder la agresión ya era darle demasiados puntos, sobre todo con ese tema…

— ¿Quién se pelea así con su madre? — respondió otro.

— Una bestia sin atención como esta idiota, ¿pueden creer que amenazó con enviar al hospital a quien la trajo al mundo? Eso sí que es ser mal agradecida.

— ¿Quiénes son ustedes? — dijo Sun, poniéndose detrás de Yang, creando una barrera entre ella y esos chicos. Estaba al tanto de la pelea de la capitana con aquella señora. Ese día Blake tenía que asistir al bibliotecario, así que no había podido asistir, dejándole el liderato a Cinder, una amiga del rubio, quienes estaban presentes a la hora del suceso en los túneles del estadio de Mistral. No tenía ninguna relación con Yang más allá de ser la novia de su amiga, pero no toleraría que alguien la molestara por algo tan delicado como la relación con su madre.

— Del equipo de Mistral, sólo venimos a divertirnos un poco, aunque ahora tememos por nuestra seguridad… ¿cómo es que dejan pasar en este bar a este tipo de personas?

— A ustedes no les interesa, dejen a nuestra capitana antes de que algo malo ocurra— amenazó Hazel.

— ¿Siguen a esa bestia? ¿Sí saben la escena que armó? Debería darle vergüenza, la señora se quedó llorando.

— Tú no sabes nada.

— Yang, no respondas— Pyrrha le tomó de la mano, pero la rubia se alejó de la barra. Jaune decía que él y Nora no iban a poder llegar hasta dentro de veinte minutos, pero no era lo suficientemente rápido para una pelea que a todas luces iniciaría en cualquier momento.

— Sé cómo ser un buen hijo, no meto a mis padres en mis mierdas, pero al parecer tu fama de buscaproblemas va más allá de los equipos de otras universidades.

— Repito, ¿tú qué sabes? No sabes nada de mí, así que cierra la maldita boca antes de que te la cierre.

— ¿Tú? ¿A mí? — el chico sonrió con sorna, mirando a sus compañeros, pero tan pronto como lo hizo, soltó un puñetazo a la cara de la apodada firecracker, tumbándola. Aprovechó para darle una patada en el abdomen — Levántate, Xiao Long, ¡arriba!

Yang no lo pensó mucho, embistió al pelinegro y le dio una patada en las costillas. Uno de los chicos de su equipo intentó ayudarlo, pero se llevó un codazo en el rostro, la pelea comenzó y Pyrrha rápidamente llamó a seguridad. El que había iniciado todo se alejó un poco de la conmoción, mientras abría su cartera y sacaba un pequeño petardo que quiso lanzar a la capitana contraria, pero rápidamente Yang lo tumbó, sin embargo, no logró que no encendiera el objeto y este salió volando a quién sabe dónde. Lo supieron cuando una pequeña explosión se escuchó y un anuncio de papel comenzaba a quemarse con rapidez.

El grito de una chica se escuchó casi al mismo tiempo que se escuchó la explosión.

La rubia fue levantada con violencia por dos hombres que vestían de negro y la condujeron a la salida, donde la policía ya se encontraba esperándolos.

Minutos de caos, regaños y miradas preocupadas de Blake llenaron las siguientes horas.

— ¡Es que no puedo creerlo! ¡Yang!

— Lo siento, papá…

— No, no basta con que lo sientas… tú… tú estás castigada— dijo, mientras la apuntaba con un dedo—. Dame las llaves de bumblebee.

La rubia no objetó. Sacó su llavero y lo entregó. Tai suspiró y se sentó a lado de su hija.

— Lo lamento.

— ¿Por qué? Esto fue mi culpa.

— Yo… escuché tu declaración… te estaban molestando con tu madre… Lo siento, yo… yo sabía que era un tema sensible para ti, pero me emocionó que la conocieras, ella ha cambiado, antes de que viniera estuve hablando con Raven y se mostraba genuinamente arrepentida, pensé que te haría bien, pero yo… yo me equivoqué… lo siento, en verdad lo siento mi pequeño dragón…— dijo mientras abrazaba a su hija, quien, después de sacar su furia, dejó salir su tristeza en un llanto largo y ahogado.


Estaba suspendida de la universidad y del equipo por tres semanas. El incidente no había sido su culpa, tenía testigos, pero la suspensión no estaba a discusión, por fortuna no le quitaron el título de capitana, pero era la única contemplación.

Blake no había hablado con ella.

Ruby le había dicho que eventualmente todo se calmaría, pero esta vez había una chica del equipo de animadores lastimada… ¿cómo le iba a explicar a Blake la situación? Tenía miedo de que en el momento en que dijera "no te dije que mi madre había regresado y me estaba molestando mucho", la pelinegra le reclamara por no confiar en ella.

No se habían visto tampoco, así que sus pensamientos no hacían más que volverse pesimistas con respecto al futuro de su relación.

Bueno, no tenía mucho tiempo para pensar en eso, debía ir a disculparse con la chica que había salido lastimada en el incidente. Aunque no fuera directamente su culpa, pudo no haber respondido la agresión, y entonces sólo sería ella la lastimada.

— Con permiso…

— Hey— la chica la recibió con una mirada amable pero una sonrisa nerviosa. Ahí se encontraba Blake, quien miró con desconcierto a su compañera.

Yang tragó saliva y se acercó a la cama.

— Yo… yo lo siento por lo que te pasó… te traje flores y una canasta de chocolates, sólo era eso— guardó silencio por un segundo. En el momento en que la chica de ojos ambarinos había captado su atención, su mente había dejado de repetir el largo discurso que tenía para Maeve.

— No te preocupes… Um, capitana, yo estoy bien, así que si quieres irte… está bien— declaró la rubia de ojos verdes.

Blake la miró con una expresión difícil de descifrar y salió de la habitación sin decir una palabra.

— No fue tu culpa, ella está muy preocupada, pero no tomes a mal su actitud— le dijo Maeve, mientras sonreía.

Yang asintió y siguió a Blake hasta el jardín del hospital.

— Blake…

— Tu madre, entonces.

Las amatistas de Yang miraron al suelo.

— Sí.

— ¿Por qué fue la pelea?

— … Dijeron algunas tonterías.

— ¿Tonterías? ¿Las tonterías son suficientes para que saltes encima de alguien y le rompas un brazo y una pierna?

— ¿Qué?

— El capitán del equipo de Mistral está expulsado del equipo, pero también tiene una pierna rota y el brazo en la misma situación… ¿en qué estabas pensando?

— Yo… yo no… no sabía que le había hecho tanto daño…

— Maeve te salvó de una buena demanda de su parte, amenazó a la madre de ese chico con contra demandar por afectar su imagen… sabes que es una modelo conocida.

— Lo siento…

— No te tienes que disculpar conmigo.

El silencio se instaló entre ellas.

— Blake… lo siento…

— Tienes que aprender a controlar esa ira… si no quieres hablar conmigo entonces hazlo con tu hermana, con tu padre, con tus amigos… ¡no estás sola! No tienes que esperar a que te presten atención para entonces poder sacar lo que sientes… Pero actúas como si sólo tú pudieras controlar lo que te pasa… Pero acabas de romperle el brazo y una pierna a alguien… Yang tú…

— ¿Eres una bestia…? — la pelinegra finalmente volteó a ver a la chica de ojos violetas y vio los mismos empañados en lágrimas.

— Yang, eso no…

— Está bien, está bien, es lo que todos piensan, tengo ese apodo desde secundaria, no hay persona que no me conozca por el o por firecracker.

— Escúchame— Blake se acercó, pero Yang se alejó.

— Te escuché, y está bien… sabes… igual me preguntaba si estaba bien iniciar una relación contigo cuando estoy tan jodida.

— No te estoy hablando de…

— No fue buena idea— la rubia comenzó a alejarse, mientras Blake la llamaba, y cuando la sintió correr detrás de ella, la chica de ojos amatista lo hizo más rápido.

De todas las personas en las que había visto esa mirada de "¿por qué no puedes controlarte?", Blake era en la que le había dolido más.

Y sólo había bastado una pelea, en todo el tiempo que llevaba de no meterse en problemas, para que su novia… su ex novia, la viera de esa manera.

Ruby era la única que nunca la había mirado así.

Ruby… era la única que creía en ella.