RESPUESTAS A REVIEWS:

LostNeko140: Estar en un auto de noche es genial, pero no sé si será igual de padre ser el que conduzca xD. Tendrás que esperar un poco para mirar cómo termina lo de Blake y Yang, esperemos que bien. Te daría certeza, pero yo hago el esquema y ellas hacen lo que quieren (?). Gracias por leer!

Inu4Neko: HAhaha sí, vi que muchos se sacaron de onda con el cambio de pareja, pero yo les advertí en la sinopsis (?) hahaha, igual quizá debí avisar más en los capítulos, aún así, me alegro que pese a eso, siguieras también la historia de las abejitas, me alegra mucho que la disfrutaras hasta que llegó lo feo xD, ya se vendrá la resolución de eso, pero por ahora, volvemos con dulzura. Debo decir que el "chinga tu madre, Raven" fue de los comentarios que más recibí. Creo que sólo ahí supe lo mucho que varias personas no la quieren xD. A mi no me cae del todo mal, pero heeeey xD. Muchas gracias por leer y no te preocupes, que mientras no me agarre la locura, mis fanfics aquí seguirán, esperando por gente a quien hacer reir o hacer llorar. Muchas gracias por tu review! Que estés bien y te vaya excelente.

TenshiEverdeen: Afortunadamente fue primera y última vez para Tai en eso de querer arreglar relaciones, ya vio que así no funciona xD. Y sí, ya Blake hablará de eso con ella, veremos más del sentir de Yang más a fondo en estos capítulos, porque la niña sí es re dramática xD. Te regreso el Whiterose después de semejantes acontecimientos. Gracias por leer y un abrazo uwu, espero te llegue más rápido ahora que tienes el 5G instalado con la vacuna xD.


Hey! Bueno, para los que no me siguen en Wattpad, tengo una situación familiar pesada en este momento, así que no tenía ni ganas ni tiempo de editar y escribir, pero entré hoy a ver este capítulo y vi que me faltaba una mísera página que editar, así que, por qué no. Aquí tienen el capítulo, espero mi ausencia no se alargue de nuevo. Ya fue mucho xD.

Abracen a sus seres queridos y díganles que los quieren. Hay momentos que por más cotidianos que sean, son un regalo, así que los invito a que amen tanto como los aman.

Un abrazo.


"No significa nada"

Capítulo 9:

Descanso de fin de semana.


Ciertamente las cosas habían estado tensas esa semana, Ruby notaba como su hermana había tirado su celular en un montón de ropa en una esquina de la habitación e ignoraba cualquier llamada, así fuera de Blake. Quizá las cosas habían salido mal con ella, después de todo, pero su hermana no podía continuar de esa manera.

— Empaca tus cosas — le dijo, mientras le soltaba en la cara una mochila a su hermana.

— ¿Qué? ¿Qué pasa? — preguntó Yang, claramente confundida.

— Ya pedí permiso, tú y yo nos vamos con papá este fin de semana.

— ¿Para qué? Te dije que no quería ver a nadie.

— No puedes quedarte en mi habitación por siempre, tienes que hablar con Blake y arreglar las cosas.

— Blake no…

— ¡Ya! — gritó la menor, haciendo un gesto a Yang con la palma para que se detuviera — Ya me lo sé, te conozco mejor que nadie, y sé que no quieres preocuparnos y por eso siempre has querido resolver tus problemas rápido y fácil para que papá no se preocupara por ti y para poder protegerme a mí, pero papá está perfectamente ahora y yo ya puedo colar la nata de mi leche sola, así que vamos a ir a casa y después a Green Valley este fin de semana, vas a poner tus ideas en orden y el lunes te quiero fuera de aquí.

Yang no pudo hacer más que parpadear ante la decidida pequeña frente a ella. No podía objetar nada, incluso su hermana tenía sus límites; es decir, se había quedado ahí por una semana entera, y estaba consciente de que quizá su presencia hacía que Weiss actuara con más cautela respecto a Ruby, eso y… que había rechazado los brazos y las palabras de la pelinegra más de una vez, así que la chica de ojos plateados había optado por usar la fuerza para hacerla avanzar.

Lo apreciaba, pero al mismo tiempo le hacía sentirse inútil. Permitir que su hermana la viera de esa manera por un momento de debilidad era realmente lamentable.

— Nos vamos esta noche, voy a salir con Weiss hasta entonces, vendrá con nosotras… ¿alguna duda?

— Solo una— dijo Yang, mientras ponía una de sus manos sobre el liso cabello de su hermana, despeinándolo con ternura —… ¿cuándo creciste?

— No lo he hecho, sigo siendo tu pequeña hermana menor— Ruby tomó la mano de Yang con ambas suyas y le sonrió —. Te veo a las diez.

Cerró la puerta con suavidad, asegurándose que su hermana no había tomado mal todo lo que le había dicho, o el hecho de que ya había decidido qué iban a hacer. La vio comenzar a meter libros y ropa en la mochila antes de dejarla sola, así que estaba bien.

Suspiró con fuerza, enfrentarse a Yang no era algo a lo que temiera, lo único que le asustaba era empeorar las cosas en su búsqueda por hacerla sentir mejor y ayudarla, incluso, al Weiss ofrecer que fueran a quedarse con su padre en una cabaña que tenía en un conocido parque residencial en la montaña, pensó en arreglar el viaje con Blake, pero la pelinegra se había negado rotundamente.

Así que al final decidió dejar que las cosas fluyeran con respecto a los sentimientos de su hermana, tal como le aconsejó la pelinegra, misma, que le dio la idea de llevar a Weiss con ella.

Estaba nerviosa, nunca habría pensado en eso, mucho menos hubiera imaginado que la heredera accedería, sin embargo, lo hizo, argumentando que no estaba ocupada y que hacía tiempo tenía ganas de ir ahí.

— Cálmate, Ruby, sólo van de paseo…

— Y vas con tu padre, no podrás hacer mucho— una voz detrás de ella la sorprendió.

— ¡Penny! — exclamó, tanto por la sorpresa como por la pena.

— ¡Saludos!

— Hola… ¿cuánto tiempo llevas ahí?

— No mucho, acabo de llegar, de hecho, dejé a Klein y a Weiss hace un rato, te paso el relevo, tu chica me ha traído toda la mañana en tiendas de ropa de invierno y todo eso.

— ¿De verdad? Wow.

— Es la primera vez que la veo así de emocionada desde que la conozco… que no es hace mucho… pero he convivido con ella lo suficiente.

— Sí…— Ruby sonrió.

— Tengo una pregunta, es una duda, más bien.

— Dime.

— ¿Cuándo fue que te enamoraste de ella?

— ¿No te conté?

— No mucho, generalmente llegabas a mí hablándome de lo imposible que era tu amor y de lo mucho que querías gritarle tanto como besarla.

— Ah…— Ruby dejó salir una risita nerviosa, antes de suspirar— Bueno, no sabría decirte "cuándo", pero sí sé por qué— Penny ladeó la cabeza sin decir nada, invitando a su amiga a continuar—. Cuando la conocí la primera vez, claro que me atrajo, es hermosa… Pero su actitud era de los mil demonios, así que supe que jamás nos llevaríamos bien, y ser su compañera de habitación iba a ser una molestia, pero poco a poco fui conociendo a la Weiss que sólo puedes conocer cuando vives con ella… No es nada superficial, aunque así lo parezca, es bondadosa a su manera y también amable si se requiere… Recuerdo que una noche se levantó a ayudarme a memorizar algunas fórmulas de química porque se hartó de escucharme decirlas mal… Según ella no la dejaba dormir, pero sé que estaba preocupada por mí, pues debido a mi trabajo los primeros meses se me hicieron muy pesados y Weiss lo había notado. Después supe que tenía un hermano… y entonces vi otro lado de ella, uno más protector, uno más humano de alguna manera. Siento que a partir de eso pude acercarme más a su verdadero ser…

Ruby no sabía, pero a unos metros de ellas, se encontraba Weiss, quien había distinguido el cabello de la pelirroja a metros. Conforme más iba avanzando, más escuchaba la historia de Ruby, y mientras más lo hacía, su corazón latía con más fuerza.

¿Que si recordaba la primera noche que se habían visto en Corvus?

Por supuesto.

Quizá había sido la primera vez que alguien la ayudaba sin pretender nada.

[…]

— ¿Qué haces aquí?

— ¿Qué te parece? Una mejor pregunta es qué haces tú aquí, y trabajando… No deberían dejar entrar niños, hasta donde sé.

— ¿Qué va a querer, Ice Queen?

— Cuando la gente me llama así suele hacerlo con un poco más de gracia, contigo casi parece broma.

— Puede que lo sea, puede que no… En fin, ¿qué deseas?

— Un nuevo novio, si se puede, pero como no es ese tipo de lugares, entonces dame una margarita.

— ¿Volviste a romper con Neptune?

— Estoy a nada, realmente es un imbécil, me dejó plantada en nuestra cita de hoy.

— ¿A dónde iban a ir?

— Al parque acuático.

— Cielos, en serio debes odiarlo.

— Él dijo que ya había superado su fobia, era una forma de premiarlo.

— No puedes empujar a las personas así, digamos que le tengo miedo a las arañas, un día tomo una araña hogareña inofensiva en la mano y pienso que no es gran cosa. Dentro de mí siento ganas de gritar, de soltarla, sus patas en mi mano se sienten desagradables, pero yo quiero superar mi miedo, y logro sacarla de mi casa con calma, eso es un gran paso, ¿o no?

— Supongo que lo es…

— Bueno, es un logro, pero si alguien llega al día siguiente con una tarántula y me pide que la toque, aviento a esa cosa al otro lado del campus, ¿me entiendes? No puedes ir de cero a mil en tan poco tiempo.

— Quizá tienes razón— Weiss suspiró.

— ¿Tú le temes a algo, Weiss?

— Yo…

— ¡Ruby, pásame más hielo!

[…]

Esa noche no había podido contestarle, pero definitivamente tenía un solo miedo…

Tenía miedo de dejarse llevar.

Y a la oscuridad, pero esas eran cosas banales a la hora de hacer el currículum de sí misma y presentarse ante su mente.

Había entrado en esa universidad para poder ser alguien, marcar su huella en un lugar diferente al que Jacques Schnee lo había hecho. Deseaba estudiar y ser reconocida por sus propios méritos, y no lo haría quedándose bajo el ala protectora de su dinero en una universidad privada. En Beacon quizá todos se interesarían en su estatus, pero al menos sabía que era una institución justa, y que podía tener la seguridad que por más que su padre intentara hacer algo por ella o una artimaña para jactarse de que le debía algún favor, como simplemente sacar el certificado en administración de empresas o sobornar a los profesores para que le dieran calificaciones perfectas sin importar qué, no le sería posible con el sistema y las personas que trabajaban en la universidad.

Y así se abriría camino para recuperar la empresa que su madre había abandonado, debido a la depresión que le había generado estar casada con ese hombre, y lo peor, estar enamorada de él.

Quizá por esa era otra de las razones ocultas por las cuales había accedido a tener una relación con Neptune. El chico era manipulable hasta cierto punto y no le gustaba meterse en problemas complicados… tal vez por eso era un mal novio, pero para sus planes, era un magnífico prospecto, con alguien así, su padre no la jodería para conocer a hijos e hijas de otros grandes empresarios. Ahorraría tiempo de riñas innecesarias, así podía enfocarse en sus objetivos.

[…]

— Entonces, ¿a qué le temes?

— No lo sé, quizá a tener las terribles ojeras que tienes tú.

— Se le llama esfuerzo.

— Se le llama saturarte. No tienes la necesidad de trabajar y estudiar, y sin embargo aquí estás.

— No me conoces.

— Ni tú a mí…

— Bien, entonces… ¿nos conocemos?

— En tus sueños.

— … Vale, entonces estoy soñando… ¿te gusta alguna serie?

— ¿Esa es tu idea de conocer a alguien?

— Necesito saber urgentemente si te gusta alguna de las que me gustan a mí, de lo contrario, creo que no podremos seguir coexistiendo en el mismo espacio.

— Eres extraña…

— Lo soy… pero tú también, ¿o no?

[…]

No había podido evitar sonreír. Era la conversación más sencilla que había tenido en mucho tiempo, y al mismo tiempo, la más interesante.

Poco a poco, esa barwoman de cabello negro y ojos plateados se hizo la falla en su plan.

Había pasado todo un día eligiendo ropa para unas vacaciones sorpresa a las que Ruby la había invitado, ni siquiera había pensado en qué temas podría adelantar de su carrera y no le interesaba cuántas fiestas llenas de alcohol habría ese fin de semana, sólo estaba… emocionada.

Siempre había visto el amor como un peligro para ella, pero… con Ruby, esa sensación se había ido, y ahora, simplemente quedaban esas mariposas en el estómago al imaginar enamorarse de alguien como ella. Alguien que podía aconsejarla, alguien que la apoyaría, alguien que seguramente estaría a su lado incluso en los malos momentos. Ya muchas veces la había visto totalmente ebria, intentando olvidarse de sus miedos al futuro, con la excusa de un mal noviazgo, recriminándose por caer en el mismo vicio que su madre, aparentando querer llamar la atención… Para ella estaba bien si la odiaban, si pensaban que no tenía control, si creían que había una pared de acero para cualquiera que intentara acercarse, porque así no se alejaría de su camino… unas cuantas gotas de alcohol a veces eran una recompensa de vez en cuando para llenar el vacío que sentía por dentro pese a que se repetía que estar sola era lo mejor para ella. Pero Ruby había apartado todo ese caos en su cabeza, y de alguna manera, en muchas ocasiones la excusa del desamor quedaba a un lado para darle paso a temas de todo tipo.

Tenía miedo, aún. Pero confiaba en esos amables ojos plateados que la miraban como si fuera la chica más hermosa, valiosa y perfecta del mundo.

— Ah… ¡Weiss! ¿Ll-Llevas mucho aquí? — preguntó Ruby, claramente sonrojada al mirar a la albina a unos metros de ellas.

— No mucho, acabo de llegar — se acomodó el cabello detrás de la oreja —. ¿De qué hablan?

— Ruby me contaba acerca de ti— dijo Penny, con total normalidad.

— ¿En serio? ¿Te contó que toda la semana se la ha pasado mirándome como si su mente estuviera apagada?

— ¡¿De verdad?! — Ruby se llevó ambas manos a la cabeza.

— De verdad— Weiss sonrió —. Pero está bien, ya sé lo mucho que te gusto, así que es algo lindo.

— Weiss eligió ropa preguntándome si te gustaría, creo que tú también le gustas— interrumpió Penny con inocencia.

— ¡Tú deberías irte! Tenemos una cita— alegó la heredera, sintiendo como su rostro estaba completamente caliente por el enorme sonrojo que seguro tenía por toda la cara.

— Cierto— la pelirroja rió con satisfacción —. Nos vemos luego, que se diviertan— una vez dicho esto, Penny se fue son una gran sonrisa en la cara.

— Entonces… ¿la ropa que traes ahora también la compraste hoy? — preguntó Ruby, una vez su amiga se fue.

— No… ¿por qué? — Weiss esquivó la mirada de la pelinegra.

— Porque te ves hermosa— la chica de ojos plateados esperó a que su acompañante la mirara, y una vez que lo hizo, le sonrió con ternura.

— Ya lo sé… No hace falta que me lo digas— susurró la heredera, aunque no demasiado bajo como para que Ruby no pudiera escucharla.

— Cierto, pero yo tengo que sacar lo que pienso, o mi corazón va a estallar— la más alta rió mientras comenzaba a caminar —. Será mejor que nos vayamos, tenemos un viaje en la noche a la casa de mi padre y luego a la cabaña, así que quiero disfrutar lo más que pueda de nuestro tiempo a solas.

— Sí…

Weiss se mordió el labio inferior, buscando algo de valor para llevar a cabo la necesidad que había surgido en su corazón. Ruby notó la inquietud de la albina y se detuvo.

— ¿Estás bien?

— Sí…— la chica de ojos azules adelantó el paso y tomó la mano de la pelinegra, jalándola.

Ruby sonrió ante esto, y entrelazó sus dedos con los de Weiss.