RESPUESTAS A REVIEWS:

LostNeko120: Dejemos el gato y mejor dame el abrazo como humano, porque soy alérgica a ellos xD. Gracias -inserte corazón aquí-. Bueno, Penny es toda una mente criminal, y claramente no se iba a perder la oportunidad de avergonzar a su amiga xD. Gracias por seguir leyendo esta historia, y apoyar tanto mis fanfics. ¡Un abrazo!

TenshiEverdeen: Está fuerte la AstraZeneca xD. Bueno, ya volvemos a la programación habitual. Yang necesita que alguien le de unas buenas bofetadas mentales al menos, porque pobre del que se atreva a pegarle xD. Muchas gracias por todo tu apoyo, en verdad eres una de las razones por las que sigo escribiendo. Te mando un abrazo, y espero el capítulo te guste.


¡Vaya tiempo!

Bueno, no puedo decir que he vuelto porque ya saben que eso es de mala suerte, pero ya vine (?) haha, bueno, espero este tiempo sin vernos haya sido bueno para ustedes. Ya es hora de fiestas tenebrosas, ¿quién va a salir a pedir dulces? Aquí donde vivo las personas ya están saliendo xD, la verdad se me hace algo abusivo porque esto va a durar hasta el 2 de Noviembre, así que... no sé xD, creo que acaban con lo mágico de la fiesta queriendo hacerlo durante casi una semana entera.

¿Se van a disfrazar? Si es así, ¿de qué?

Bueno, ya, los dejo con el capítulo. Muchas gracias por seguir esta historia a pesar de todas las pausas. Aviso que ya estamos a capítulos del final de este fanfic.

¡Feliz Samhain!


"No significa nada"

Capítulo 10:

Basta con decir "te quiero".


El camino de ida a la cabaña había sido realmente corto. Sorprendentemente Yang no había mostrado signos de su anterior depresión y, por el contrario, se mostraba vivaz y alegre, y aunque era notable que el hecho de que Weiss fuera con ellos no le hacía mucha gracia, tanto por su fama, como por su relación con Blake, sumado a que pretendía a su hermana, la incluía en la conversación y bromeaba con ella.

La "cabaña" podía ser fácilmente una mansión hecha de madera, tanto Tai como sus hijas se preguntaban si estaba realmente bien quedarse ahí, pero Weiss los invitó a pasar, alegando que no habían salido de la ciudad para que ahora pensaran en eso. La división de las habitaciones quedó con cada quien ocupando un cuarto diferente, pero contiguo al de los demás. Siguiendo el espíritu del campo, Tai había mostrado su claro interés por ir al lago a pescar, por lo que las chicas lo alentaron a que fuera solo; no necesitaron insistir, Tai salió disparado ni bien terminaron de arreglar las cosas en la cabaña para sus pequeñas vacaciones.

Yang bajó para hacer la comida antes de salir por el condado a pasear. El plan de padre e hija era darle privacidad a Ruby, claro estaba. Ellos dos estarían bien por su cuenta, quizá en un punto de la tarde se encontrarían en el lago para platicar un poco; las cosas habían estado un poco tensas entre ellos dos últimamente. Taiyang se sentía culpable por lo ocurrido y Yang, a pesar de no tener ningún resentimiento hacia su padre, sentía que una parte de su confianza hacia él había menguado después del incidente con Raven, aún más, porque le había confesado que le había dado su número a la señora Branwen. Eso la había llevado a arrumbar su teléfono en la primera esquina que vió, pero claramente no podía seguir así… Ahora se limitaba a mirar con hastío cada nombre y número de contacto que aparecía en su pantalla, esperando que después de lo ocurrido en Mistral, entendiera que no la quería en su vida. Tai le había ofrecido cambiar su número, pero eso quedaría en su mente como un escape de su progenitora, y no iba a darle el gusto.

En su sorpresa, Tai había llevado a bumblebee con ellos al viaje. Le dijo que la dejaría conducir por el parque residencial si le prometía no desfogar sus sentimientos en la velocidad, cosa que tuvo que jurar por lo más sagrado que tenía en la vida, que era su familia.

—Entonces, Ice Queen, dime qué prefieres… ¿rock o pop? Te veo cara de escuchar pop.

—No suelo frecuentar música a menudo, la verdad sólo conozco las canciones más populares o las que ponían en Corvus— respondió la albina. Se había rendido con el detalle de ser llamada "Ice Queen", pero tal parecía que era algo que simplemente salía de la boca de la hermana mayor de la pelinegra, quizá era la costumbre, así que lo dejaba pasar con vago recelo.

—Yang tiene muy buen gusto musical, te puede recomendar algo— dijo Ruby.

—Tengo un gran gusto musical, y efectivamente te puedo recomendar alguna banda o vocalista, ¿qué te viene a la mente a la hora de pensar en música?

—No lo sé… ¿ritmo? ¿letras?

—Ya veo— la mayor de las hermanas Rose-Xiao Long sacó su celular y se puso a buscar rápidamente alguna pieza musical que la heredera pudiera disfrutar.

Conectó su celular al sistema de sonido de la sala y salió a la cocina para comenzar a preparar la comida. Cocinar era otra de las cosas que lograban calmarla, y estaba completamente dispuesta a tratar consigo misma y resolver la maraña de sentimientos que tenía en el pecho.

Cerró los ojos y escuchó la letra de la canción.

"Hemos estado despiertos por horas y horas… No quiero dejarte ir. No puedo explicar la forma en que me haces sentir, el cómo me haces sentir completa…"

Quizá escoger una canción de amor no había sido lo ideal. Es decir, no era como si quisiera jugarle una broma a Ruby y Weiss, secretamente se había apartado a la cocina para poder pensar, pero el hecho de estar escuchando una canción que le recordaba tanto a Blake le hacía querer llorar.

No podía hacer nada… Si estaba a su lado sólo le traería problemas… Y esa mirada… esa mirada de decepción… de angustia…

—Blake…— susurró a la nada, esperando una respuesta que no llegaría.

I burn! Can't hold me now and you're not stopping me, I burn!

El tono de llamada llenó el cuarto y Yang miró con recelo la pantalla, viendo que era un número que no conocía.

Suspiró. No podía ponerse paranoica, quizá su padre había tirado su celular al agua sin querer y le había pedido a un extraño hacer una llamada a su hija.

—Habla Yang.

—Yang…

—Puta madre… ¡Y esperaba que no fueras tú!

—Escucha…

— No, ¡tú escucha! ¿No te fue suficiente el numerito que me hiciste hacer la vez pasada? ¡Ya te lo dije! ¡No quiero verte, no quiero saber de ti! ¡Ojalá te mueras!

—Yang…

—¡Deja de arruinar mi vida!

—¡Yang! — los gritos de la menor cesaron y del otro lado de la línea sólo se escuchó el bufido de la rubia —Sé lo que sientes… yo sentí lo mismo cuando era niña… Sólo, por favor… sólo escúchame esta vez, y prometo desaparecer de tu vida para siempre.

Había un sabor diferente en la manera en que Raven estaba hablando con ella, esta vez no parecía estar buscando una especie de reconciliación, esta vez parecían unas últimas palabras, las de alguien que se va a ir muy lejos y nunca más va a volver a ver a la persona con quien habla.

La rubia sintió su pecho contraerse, como si su corazón estuviera haciéndose pequeño.

—Espera, iré a otro lugardijo Yang, antes de apagar el micrófono de la llamada y salir de la cocina.

Rubs— llamó a su hermana, quien había seguido enseñándole canciones a Weiss en la sala.

—¿Todo bien? — preguntó con clara preocupación en su rostro, dejando saber a Yang que la habían escuchado.

"Perfecto… Ahora Weiss sabe qué tan jodida estoy" pensó, evitó mirar a la heredera. En esa llamada se iban a acabar sus problemas, así que después se ocuparía de terceros.

—Sí, sólo voy a salir. Te voy a dejar la ubicación en tiempo real por si vago por ahí y me pierdo, pero no te preocupes, te prometo que todo va a estar bien… Quiero ser alguien fuerte para ti… para muchas personas, así que debo ponerle fin a esto.

Ruby tomó con ambas manos la que Yang había puesto en una de sus mejillas y le dijo con seriedad.

—Ya eres fuerte.

La rubia inhaló y exhaló con pesadez y asintió. Se volvió hacia la salida y puso el teléfono en su oído.

—Te escucho , tienes una hora.


—¿Estás segura de dejarla ir sola? — preguntó Weiss a Ruby, quien aún miraba la puerta por donde había salido su hermana.

—No, pero sí me mandó la ubicación, y tú conoces este lugar como la palma de tu mano, así que estará bien… Ella es más que esto, y se está esforzando por calmarse.

—Tú también eres fuerte— le dijo la albina, tomando su mano.

—Realmente no… ¿sabes? Tengo miedo, no de Yang, sino de que se lastime… Toda su vida cuidó de mí—Ruby se sentó en el sofá y Weiss fue a su lado —. Ella y yo somos medias hermanas.

—Sí… hace un tiempo tengo dudas con eso… ya sabes, el apellido diferente.

—Bueno…

—Tranquila, no tienes que hablarme de eso si no quieres, claramente es algo delicado.

—No, está bien… Bueno, mi madre murió cuando yo tenía seis años, así que siempre hemos sido Yang, mi papá y yo. La mamá de Yang fue la primera esposa de mi papá, al parecer se separaron, y después de un tiempo se casó con mi mamá, según sé, era su primer amor, la verdad nunca he preguntado acerca de eso, sobre todo porque tener que recordar el pasado significa revivir el recuerdo de Raven Branwen, la madre de mi hermana, así que he decidido que es algo que no necesito saber a detalle.

—Cielos… No sé qué decirte…

—Somos hijas del caos— Ruby sonrió, pero casi inmediatamente, su mirada se tornó triste y cayó en la nada —. Sabes… nunca fui muy fuerte. Yang siempre era quien me protegía, en un punto de mi niñez me sentí como una muñeca que sólo llevaba de allá para acá, no quise decirle nada porque siempre me ha gustado verla feliz, pero su sobreprotección a veces me molestaba. No podía salir sola a jugar, pero ella sí, no podía jugar bajo la lluvia, pero ella sí podía salir, no podía tocar la cocina, pero ella sí. Un día… mi papá me explicó por qué teníamos diferentes apellidos, y entonces supe que Yang no tenía mamá, o bueno, que se había ido lejos, no de la manera en que se había ido la mía. Entonces comencé a ver mejor a mi hermana… Cuando yo pensaba que se iba a jugar sola, era porque se iba a la escuela, o iba a hacer algún mandado que mi padre no había podido hacer, si salía en la lluvia era para poner las lonas sobre los autos y la motocicleta que era de mi padre y ahora es de ella, y bueno, el por qué no podía ir a la cocina y ella sí era obvio, pero tardé un poco en entenderlo. Al final acepté los cuidados de mi hermana y dejé que ella me protegiera y mimara tal y como deseaba, pero en un punto de mi vida… me sentí inútil, ¿sabes? —Weiss no decía nada, sólo miraba a Ruby, mientras esta había comenzado a jugar con sus pies —. Mi condición física no era la mejor, pero no necesitaba serlo, mis calificaciones eran el promedio en la escuela y simplemente me bastaba con admirar a Yang y maravillarme con todo lo que podía lograr, pero cuando llegué a mi adolescencia, empecé a buscar quién era en realidad… qué era lo que Ruby Rose podía hacer. La química, las armas blancas y los metales me atrajeron, así que comencé a enfocarme en eso, amaba la época medieval y muchas veces intenté crear armas a escala, con una que otra modificación, aunque nunca conseguí mi guadaña que dispara—sonrió—. Un día me corté—Ruby enseñó a la albina una cicatriz en la palma de su mano izquierda. Weiss ya la había visto antes, pero nunca se había preguntado el origen—, entonces Yang se volvió loca, me dijo que no podía seguir trabajando con fuego, y me prohibió volver entrar al taller que mi padre me había adecuado.

—Eso es… algo un poco radical… ¿no?

—Lo es, y para mí fue una traición terrible. Entonces exploté, le dije todo lo que había sentido desde niña hasta la fecha, y ella sólo se quedó ahí… escuchando… Terminé llorando, y ella me abrazó con fuerza, diciendo que lo sentía. A partir de ahí me dió un poco más de libertad, ambas fuimos más honestas la una con la otra y entonces vi con alegría que ella por fin estaba probando actividades que se negaba a hacer porque quería llegar a casa temprano para cocinarme o ayudarme con la tarea. Me prometí que la ayudaría a superar la tristeza que vi en sus ojos aquel día que hablamos sin máscaras de hermana mayor protectora y hermana menor protegida. Al poco tiempo de comenzar a entendernos empezó con los equipos deportivos y yo comencé con mis clubes de química y forjado… Crecimos, aquí estamos… y… me duele darme cuenta de que todo lo que pensé que ya había superado, seguía ahí… y no lo vi… y a pesar de que ya soy mayor, eso no me dio el poder para entender todo lo que ocurría, mis esfuerzos por querer que fuera feliz no significaron nada… no puedo protegerla como ella lo hizo conmigo… y yo… yo…— las lágrimas comenzaban a caer desde los ojos plateados de la menor mientras intentaba terminar su oración.

—Ruby—Weiss abrazó a la pelinegra y la atrajo con fuerza a sí misma —. Yo no sé de fortaleza, yo misma soy muy débil y no me siento capaz de proteger a nadie… soy un asco de persona cuando las cosas no me salen bien, y ni siquiera puedo asegurar un lugar seguro para mi hermano menor… pero si algo puedo decirte, es que eres alguien asombrosa, y que a tu manera haz ayudado a tu hermana, aunque ella no quisiera abrirse a ti, siempre estuviste a su lado, fuera de niña, fuera en tu adolescencia o ahora… Ruby, tú has protegido a Yang, al punto que su lugar seguro fue a tu lado cuando pensó que su mundo se caía a pedazos… Tú también eres fuerte, puedes cambiar el mundo de las personas que te rodean en un instante, puedes dar una sonrisa amable incluso al más huraño… Me diste tu amabilidad aún cuando no te la pedí ni la quería, pero la necesitaba… la necesitaba mucho… me sacaste de la soledad que me envolvía y continúa en mí… Pero escucha—Weiss elevó la vista de Ruby, tomándola de ambas mejillas—, aunque fueras la persona más experimentada del mundo, aunque tuvieras la fuerza de millones de elefantes, aunque fueras una Diosa, no podrías aliviar lo que reside en el corazón de Yang, porque eso es algo que sólo ella puede controlar, al igual que tu hermana no pudo saber ni evitar que su sobreprotección te hiciera sentir incapaz de tomar las riendas de tu vida, tú no puedes apagar su resentimiento. No somos super héroes, pero eres su hermana, y eso debería bastar… Sólo un "te quiero", un "te apoyo", un "estaré contigo en tus fallos y aciertos" … Sólo eso, Ruby… sólo eso basta...

Ruby no dijo nada más, sólo se abrazó a Weiss, quien también había comenzado a llorar. Nunca había pensado mirar una lágrima caer de sus orbes plateados como la luna, pero se sintió estúpida por nunca esperarlo, la menor también era humana, y aunque se podía mostrar tan despreocupada para el mundo, lo cierto es que no estaba exenta de la tristeza. Weiss inhaló y exhaló sintiendo el nudo en su garganta hacerse más grande…

Querer proteger a alguien era una tontería. Nada te aseguraba poder estar justo en el momento en que sufriera la persona que deseabas salvaguardar, pero si podía ser egoísta y algo cursi… deseaba que al menos cuando Ruby se sintiera triste pudiera acudir a ella.

Así, aunque sea podría darle un abrazo con todo el cariño que inflamaba su corazón en ese momento.

Sus pensamientos la llevaron al recuerdo de su propio hermano menor… Ahora que lo meditaba, quizá hubiera sido buena idea llevarlo con ella en ese viaje, pero tal vez no fuera lo ideal, no con el asunto de Yang. Pero en el siguiente descanso, lo llevaría con ella…