RESPUESTAS A REVIEWS:

LostNeko120: Este capítulo viene un poco más largo, pero no te prometo mucho xD. Muchas gracias por todo tu apoyo, espero que todo vaya bien en tu vida!


FEEEEELIZ PRIMERO DE DICIEMBRE!

Ya no falta nada para que se acabe el año, cielos... siento que todo acabó muy rápido. Espero estén bien, traigo el nuevo cap del mes. Estoy decidida a acabar esta historia este año, pero veremos qué sale xD. Gracias por seguir leyendo!


"No significa nada"

Capítulo 11:

La herencia del caos.


—Te escucho, tienes una hora — sentenció la rubia, mientras buscaba el lugar más alejado a la cabaña.

—No necesito tanto, créeme, con que hayas accedido a escucharme es suficiente para mí…

—59 minutos.

—Bien… Sólo… no te enojes con tu padre, Tai me pidió que no volviera a intentar contactarte a menos que naciera de ti, incluso me dijo que iba a cambiar tu número de celular.

—En efecto, voy a hacerlo, sólo que no he tenido ni tiempo ni ganas, ¿llamaste para decirme eso?

—Lo lamento.

La brisa de los árboles acompañó el silencio que nació entre Yang y la persona del otro lado de la línea. Al notar que Raven esperaba una respuesta, finalmente formuló la pregunta que le había venido a la mente.

—¿Qué lamentas? ¿Abandonarnos? ¿Hacerme preguntarme por años qué había hecho para que te fueras? ¿Dejarme a merced de esas perras que sólo hablaban mierda de ti, mientras sus hijos me lo repetían a mí? ¿Regresar como si nada hubiera ocurrido alegando que tengo que perdonarte porque eres mi madre? ¿Qué de todo lamentas, Raven?

—Todo, Yang, todo — la voz de la mujer de cabello negro se elevó ligeramente, mientras se escuchaba un pequeño bufido que apagaba un gemido de tristeza —Lamento haberme ido, lamento haberte abandonado… Sólo… sólo… no sabía qué hacer, fui estúpida, fui inmadura, una cobarde… No sabía qué haría contigo o qué pensarías de mí…

—¿De qué manera? ¿Cómo siquiera podría pensar algo de ti si solo te fuiste ni bien nací?

—Tengo cáncer… Yang.

La rubia sintió cómo su boca se secaba al escuchar esas palabras, y el deseo de muerte que antes le había gritado al celular se volvió tan tangible que parecía haberse posado en los hombros de Yang, y así mismo, el peso de aquella sensación la hizo caer al suelo con lentitud, quedando en cuclillas.

—¿Qué dices?

—Tengo cáncer… más específicamente en la sangre. Yo… lo supe cuando estaba embarazada de ti, el embarazo por sí solo fue de alto riesgo, y aunque la Leucemia no es una enfermedad hereditaria, tuviste que pasar una buena parte de tus primeras semanas en el mundo en neonatología bajo observación. No te voy a mentir, yo nunca fui la persona más madura del mundo, todos y cada uno de mis días antes de enterarme que tenía Leucemia me creía invencible, el centro del universo… Todo lo que quería lo tenía… Por eso até a tu padre a mí a pesar de saber que él tenía a alguien a quien amaba, a pesar de que esa persona me consideraba una amiga. Yo no te quería, Yang, fuiste un impulso… No sabía qué iba a hacer con una hija, mi madre no supo ser tal conmigo, y sabía que yo no podría ser mamá…

—¿Y entonces? ¿Esperas despertar mi empatía o algo así? ¿Me vas a decir que me abandonaste por mi bien? — la voz de Yang se cortó, muy a su pesar. Realmente no quería demostrarle a Raven lo mucho que la noticia la había tomado desprevenida, una sensación mixta parecida a la tristeza y la impotencia mezcladas llenó su pecho, apretando su corazón, como si quisiera destruirlo, eso sin contar que había confirmado lo que ya había deducido hacía un tiempo, pero escucharlo de labios de Raven no aminoraba lo doloroso que resultaba haber sido traída a un mundo sólo "porque sí".

—No, al contrario, realmente a estas alturas no espero que me perdones… No sabía el daño que te había hecho, hasta el momento en que te vi a los ojos y no pude encontrar nada que quisiera cobijarme en ti… Realmente lo siento, en verdad… en verdad lo siento…

—¿…Y qué vas a hacer?

—Estoy en tratamiento desde hace un tiempo, mi pronóstico no era alentador hace unos años, pero al parecer he estado respondiendo bien a los procedimientos… No te voy a mentir, esperaba pasar el tiempo que me queda a lado de mi familia, pero también entiendo que hay un tiempo para todo, y el mío para recuperarlos pasó hace mucho…

El silencio se apoderó de la situación. Yang sostenía el celular con debilidad, la fuerza se había ido de su cuerpo, el cuál sólo encontraba apoyo en el árbol detrás de ella, mientras que Raven reunía coraje para decir lo que quería decir… Se convencía de que era lo mejor, que ella había renunciado al derecho de poder elegir entre lo que estaba bien o mal en la vida de Yang hacía mucho tiempo, y que, si su regreso iba a traerle más desgracias que alegrías, entonces debía dejarla ir definitivamente.

—Yo… no volveré a llamarte, no volverás a verme, Yang, sólo pido que escuches lo que estoy por decirte, y no cuelgues, ¿me prometes eso?

—No estás en posición de hacerme prometer nada — la menor suspiró con cansancio —… No colgaré.

—Los problemas que hay en tu vida sólo puedes resolverlos tú, y nadie más que tú los causa.

—¿Qué mier-?

—Lo siento, he indagado acerca de ti por los alrededores de la universidad, por Tai sé que eres noble y apasionada, pero no pude evitar escuchar cómo te llamaban en los túneles del estadio donde nos encontramos.

—¿Y ahora planeas darme un sermón de cómo ser una buena persona? Creo que tú eres la menos-

—Escúchame — el tono de voz de Raven se volvió severo —. Puedes culparme, puedes condenarme todo lo que desees, pero lo cierto es que yo no estuve ahí en tus peleas, no estuve ahí para hacerte odiarme, y aunque acepto la culpa del cómo te sientes, yo no fui a "arruinar tu vida" directamente. Las peleas, la mala fama, las traiciones, los castigos, todo eso no lo he provocado yo… Y esa no es vida, Yang.

—… Sí, claro…

—Tienes una hermana que te adora, un padre que te ama, buenos amigos, y al parecer una novia que también te quiere…

— ¡¿Cómo es que-?! No… ¡Ni siquiera la menciones!

—Sin embargo, prefieres perseguir a un fantasma, uno que ni siquiera existió en tu vida hasta ahora… yo, y quién sabe cuántos más. No vengo a decirte cómo debes comportarte, no planeo ser una madre ahora, pero sí quiero decirte que el rencor sólo va a arruinarte, vivir para odiar a alguien más nunca termina bien y si continúas en ese ciclo, al final terminarás sola… Me pasó a mí con mi madre, a ella con su familia… y puede pasarte a ti… Así que si quieres una especie de venganza contra mí y me crees ese monstruo que no te deja ser feliz, entonces véngate de mí siendo feliz y dejando atrás el pasado...

Yang no se atrevió a hablar. Estaba molesta de que Raven se deslindara de la culpa que la rubia le atribuía, por otra parte, entendía lo que su madre estaba tratando de decirle. Al final era ella quien había decidido odiarla y era ella quien decidió crear esa muralla de confianza y violencia ante los demás para que no notaran lo mucho que le dolía cuando mencionaban que su mamá la había abandonado.

—Es todo lo que quería decirte… Vive, Yang, no te estanques en algo que ya no se puede cambiar, entiende tu pasado y supéralo, sólo así finalmente "tu vida dejará de arruinarse", como dices…

—¿Quieres que te diga "sí, tienes razón" y que asuma que es mi culpa odiarte? ¿Qué mierda es esa? ¡Pues discúlpame por odiarte entonces!

—Puedes pensarlo de la manera en que quieras, yo sé que sabes qué es lo que quiero decir y entiendo que me hables con ese odio… Grítame, destroza mi figura en tu mente, incluso podrías golpearme, pero sé que aún dentro de ese caos y esa violencia en tu corazón, eres una buena chica… Y yo… estoy muy orgullosa de la persona que eres, eres una buena chica; incluso puede que ni siquiera me odies… siento que… más bien, estás herida, y eso es algo que, aunque quiera, no voy a poder cambiar… Ahora, Yang… el adiós de esta llamada será el final, sólo puedo dejarte eso, te quiero… en serio que te quiero muchísimo y espero un día puedas perdonarme. Vive de forma que uses lo menos posible la frase "aunque quiera, es algo que no puedo cambiar", te deseo salud y amor — Raven guardó silencio por unos minutos. Al no escuchar más respuesta que una respiración pesada, finalmente, dejó salir una lágrima de resignación —. Adiós, Yang.

El sonido del término de la llamada sonó, y la rubia finalmente rompió en llanto.


—Vas en serio con mi hermana, entonces…

—¿A qué viene eso?

—Pregunto, estuve con ustedes una semana, noté ese juego de enamoradas que ambas tienen. De Ruby lo sabía, pero no tenía idea de que le correspondías de esta manera.

—¿Quién dice que tengo algo por Ruby…? De cualquier manera, no es como si pudiéramos hacer gran cosa contigo aquí… ¡Tampoco es que sea mi intención!

—Si no te gusta, entonces para.

—… ¿Qué…?

—Mi hermana es una persona fuerte, entenderá si un día te da la espina por volver con Neptune, sólo ve con ella con la verdad por delante.

—¿Por qué me dices esto?

—Yo no me ando con medias tintas, no me desagradas, pero tus acciones son confusas la mayoría de las veces, así que entenderás que no confíe en ti. Generalmente me da igual lo que las personas ajenas a mí hagan, pero esta vez mi hermana está metida en todo esto, así que te pediré que si aún no estás segura de que al menos te guste Ruby y todavía estás en ese estira y afloja con Neptune, entonces pares.

—Yo… ¿crees que Ruby… también lo piense?

—Lo dudo, y si lo hace, yo no soy la persona indicada para decírtelo.

—Entiendo…

—No me lo tomes a mal, sólo amo mucho a mi hermana, no quiero verla lastimada.

—… Sí, bueno, ¿puedo decirte algo sin temor a que me arranques la cabeza?

—Depende.

—Ugh… Está bien…


Sí, ciertamente no se había visto venir esa plática con Yang, la había agarrado con la guardia baja. El convivir con ella una semana le había dejado conocerla brevemente, sabía que no era mala persona, se le notaba deprimida, pero no lo suficiente como para dejar pasar lo suyo con Ruby; aunque claramente la rubia era la última persona que debía hablarle de confianza y comprensión en una relación.

Detalles más, detalles menos con Blake en la biblioteca. Solamente esperaba que no se tomara a mal lo que le había dicho después de su plática acerca de responsabilidades; había visto la oportunidad de meter una semilla de conciencia en la rubia, y en pro de su recién descubierta amistad con Blake, no lo dejaría pasar.

Ahora que la tormenta con la chica de ojos violetas había abandonado la habitación y que Ruby estaba más tranquila, finalmente tenía tiempo de digerir las palabras que le había dicho la apodada firecracker antes de salir de compras con Penny.

Weiss lo sabía, sabía que su actitud era enigmática para los que no la conocían y no podían entenderla, pero confiaba en que Ruby ya había pasado de ese punto con ella, al menos lo suficiente como para profesarle todo el amor que le demostraba poco a poco con el pasar de los días desde su confesión hasta los mensajes en clave delante de su hermana. Sin embargo, no podía evitar temer acerca de los pensamientos de la menor, es decir, muchas veces se había quejado de su novio inútil, sólo para terminar volviendo con él una y otra vez. Aunque la mayoría de las veces fuera su forma de obtener la atención de la menor de las Xiao Long-Rose, claramente en algún momento le iba a pasar factura una mentira así.

Debía hablar con la pelinegra en algún momento acerca de eso. Pero su incapacidad para hablar honestamente de sus sentimientos el 80% de las veces que deseaba expresarlos le hacía temer equivocarse irremediablemente.

Ruby se encontraba en la cocina preparando la cena, estaba dando por hecho que su hermana no iba a aparecer en un buen rato, así que, después de tranquilizarse un poco, se dirigió a la cocina para terminar la pasta que su hermana estaba preparando.

—¿Quieres un poco de ayuda? — le ofreció Weiss, terminando de sacar la salsa de tomate que Ruby le había pedido.

—No lo sé, ¿puedes ayudarme? — Ruby enarcó una ceja con clara burla y sonrió socarronamente.

Weiss infló ligeramente las mejillas, mirando con notable molestia a la menor.

—¿Qué? ¿Piensas que no sé cocinar? — gruñó.

—No lo pienso, lo sé. Nunca te he visto preparar algo en nuestra habitación.

—Eso no es prueba suficiente, tenemos cafetería, ¿por qué perdería tiempo que puedo usar para estudiar? Si alguien más puede servirme de comer, no voy a dedicarle mis horas.

—Lo pensé — Ruby sonrió y se volvió a la cazuela donde estaba hirviendo la pasta.

Una mano ajena tomó el molino de pimienta a su izquierda.

—¿Qué haces?

—¿No le ponen pimienta a la salsa? De por sí prepararla con esto ya es trampa.

—Eh… no — Ruby revisó la pasta para verificar si ya estaba lista.

—… ¿Cómo la hacen entonces?

—Mantequilla, sartén, salsa, pasta, la revolvemos y ya — Ruby escuchó a Weiss reír ligeramente a sus espaldas —. ¿Qué?

—Oh, nada, parece que sé mejor cómo preparar una pasta que tú, señorita experta.

—¿En serio?

—A un lado, plebeya, la maestra ha llegado.

Ruby sonrió ante el ademán de Weiss de arremangarse con gracia.

—Entonces, maestra, ¿qué hacemos primero?

Ruby cortaba la cebolla y el ajo mientras Weiss preparaba algo de albahaca y continuaba moliendo la pimienta. Ambas se miraban en momentos fugaces, intentando que la otra no lo notara, pero cuando sus miradas coincidían Ruby hacía alguna payasada con su rostro, de manera que la heredera no podía hacer nada más que sonreír.

—Entonces, después de la cebolla y el ajo finamente picados, procedes a poner la pasta…

—Ajá.

—… una vez que la pasta se ha mezclado perfectamente con la cebolla y el ajo, ya podemos poner la salsa.

—Ajá.

—Una pizca de pimienta y ahora sólo mezclas. Si te gusta el queso en la pasta, entonces lo esparces generosamente.

—Ajá.

—Ahora lo tapamos a fuego bajo y esperamos a que el queso se derrita.

—Ajá.

—¿Me estás poniendo atención?

—Ajá.

—¡Ruby!

—En serio, te estoy poniendo atención. Realmente pareces otra persona cuando cocinas.

—Si es otra broma, Rose, te quedas sin cenar.

—¡No, señora Weiss! ¡Prometo que lo decía de buena manera!

—Hm…

—En serio — Ruby se acercó a la más baja y la miró por algunos segundos, intentando hallar valor para abrazarla como quería. La timidez de Weiss ante su cercanía le hizo titubear, pero el hecho de que no dijera nada para continuar la conversación, le hizo entender que esperaba que hiciera algo —. Sólo me sorprende que sepas hacer estas cosas… ya sabes, el rico que no sabe hacer tareas básicas es un gran cliché.

—¿No lo es también el que alguien con dinero lo sepa hacer?

—El mundo no está contento con nada — Ruby sonrió y suavemente se acercó a la albina, rodeando con delicadeza su cintura —. Huele muy bien.

—Se me va a quemar… déjame — exigió Weiss, tragando saliva.

—No te estoy abrazando las manos.

—Tonta.

Ruby bajó la cabeza ligeramente y puso su frente en el hombro de Weiss.

—En verdad eres preciosa, no sé si pueda recordar todo lo que me has dicho…

—Puedo repetírtelo… — tartamudeó la heredera.

—Lo agradecería — Ruby sonrió y atrajo más a Weiss a su cuerpo.

—No me voy a ir, ¿sabes?

—Lo sé —susurró Ruby.

Los labios de la menor tocaron con delicada sutilidad la mejilla de la chica de ojos azules, el roce de su beso provocó que la piel de Weiss se erizara.

La heredera intentó volver a explicar el procedimiento de la pasta que acababa de preparar mientras supervisaba que el queso ya se hubiera fundido, pero la respiración de la menor en su cuello no la dejaban bajar la guardia para dar una explicación más elocuente y detallada como en la primera lección. Finalmente apagó la pasta y finalizó las instrucciones lo mejor que pudo.

—Espero esta vez me hayas entendido.

—Te pongo nerviosa —canturreó Ruby detrás de ella.

—¡¿Qué dices?! — la heredera se apartó ligeramente de la más alta para poder encararla, secretamente cuidando no romper el abrazo que la menor sostenía alrededor de su cintura.

—Al principio respiraba en tu cuello porque de verdad intentaba entender lo que me decías y no me di cuenta, pero después empezaste a tartamudear, así que jugué contigo — narró la pelinegra con la palabra "satisfacción" escrita en toda la cara.

—Eres una tonta — Weiss la empujó con debilidad.

—Recuerdo que me dijiste que tú me gustabas más de lo que yo a ti, pero creo que al menos ese poco que te gusto, basta para hacer que tu corazón se acelere — la sonrisa burlona de Ruby hizo que la más baja terminara por apartarse de ella, intentando proteger la imagen de hielo que hacía mucho había dejado caer delante de Ruby.

—Lo sostengo, podría tenerte bailando en mi mano si así lo quisiera — alardeó, volviendo en personaje.

—Es cierto — la pelinegra puso ambas manos en la barra de la cocina, aprisionando a Weiss entre ellas —. Pero eres una buena persona, no lo harías.

—¿Cómo lo sabes? No puedes creerme tan fácilmente.

—¿Me mentirías?

—Bueno… no, pero…

—Entonces te creo.

—No puedes hacerlo, un día alguien se va a aprovechar de eso.

—Pero tú no te aprovecharías de ello.

—No lo sabes… hasta donde sé podría estarte usando para darle celos a Neptune — Oh no… la factura había llegado. Estúpidos pensamientos hechos palabras.

Ruby bajó la mirada, pero casi inmediatamente volvió a centrar sus ojos en los zafiros azules de Weiss.

—Creo que es un tema inevitable eh… Mi hermana me dijo que eso le picaba, supongo que después de todo sí habló contigo — Ruby hizo una mueca de remembranza —. Si quieres reanudar tu relación con él mientras estamos en este intento de formalizar algo, sólo quisiera que me lo digas con honestidad. No te voy a odiar ni nada parecido… pero, Weiss — la mirada de Ruby se tornó severa —… yo voy a dar todo de mí para enamorarte y entonces, si no es suficiente y decides regresar con él… yo no te voy a esperar.

—Y lo entendería… sería una tontería…

—¿Regresar con él o esperarte?

—Ambos… Sé que soy egoísta, pero no te pediría esperarme…

—Durante el viaje estabas muy callada, creo que Yang pensó que puso tensión sobre ti y por eso intentaba integrarte a la conversación, ¿es eso lo que te preocupaba?

—En parte…

—¿Qué más?

—… Tengo miedo de arruinarlo…

—¿A qué te refieres?

—Ruby… eres una persona maravillosa, no quisiera herirte… hacer algo y no saber que te lastimó hasta que sea tarde… No quiero ser como mi padre y lastimar a las pocas personas que me quieren… ni como mi madre, y abandonar a quienes amo.

—Creo que equivocarte y equipararte con tu padre y madre son dos cosas diferentes… Tu padre es humano, lo poco que me has contado de él es infame, sí, tu madre también en su justa medida, pero al final no dudo que tengan sus propias preocupaciones y miedos, y que en base a eso mismo hayan actuado, sin pensar a quienes iba a alcanzar su desastre. Eso no hace que esté bien la manera en que son las cosas ahora, claro. Pero eso es parte de sus propias decisiones y vivencias, sus propios errores y la forma en que los enfrentaron, fuera endureciendo su corazón o huyendo. Tú no serás así —la chica de cabello negro acarició la mejilla de la más baja —. Sólo serás Weiss Schnee.

—Lo haces sonar fácil… ¿será así de sencillo? — sonrió. Un nudo se formó en la garganta de Weiss, estaba conmovida por la respuesta de la chica de ojos plateados.

—Podrás con ello, eres Weiss Schnee, ¿o no? Igualmente, lo más infame y cobarde de la humanidad es enorme, posiblemente no quepa en un cuerpo tan pequeño, o eso creo… para estar seguras, eres Tauro, ¿verdad?

Una sonora risa llenó la cocina y el corazón de Ruby, era la primera vez que escuchaba como tal una carcajada de parte de la heredera.

—Eres una tonta, justo cuando comienzas a verte genial sueltas algo así — la sonrisa en la cara de Weiss era grande, era sincera…

Era hermosa.