La luz que entraba por la ventana lo había despertado mucho antes de lo que hubiese querido. Estaba tan débil que no era capaz ni siquiera de sentarse, todo lo que podía hacer era mirar al techo mientras los minutos pasaban.
"Vaya, te ves muy gracioso." Jiraiya apareció por la ventana, bloqueándole un poco el sol. "Vas a estar por varios días aquí. Te he traído un regalo."
Kakashi siguió con sus ojos los libros y vio que eran dos ediciones deluxe de sus libros favoritos. Haciéndolo en el paraíso.
La puerta se abrió mientras Jiraiya le ayudaba a sentarse en la cama. Lo primero que vieron sus ojos fue a Sen corriendo hacia él. Llevaba puesta una máscara de zorro y muchas capas de kimono.
"Te has vuelto muy popular desde la última vez que te vi." Bromeó Jiraiya mientras le daba un golpe suave en la espalda.
"Les presento a Jiraiya, quien creo que ya se va." Presionó Tsunade.
Sen tomó la mano de Kakashi entre las suyas y la presionó contra su máscara. Él pudo ver como las lágrimas oscurecían poco a poco la tela de su kimono mientras bajaban por su cuello.
Katsu vio a su hermana aferrada a la mano de aquel hombre enmascarado, sin atreverse a separarlos.
"¿Quién es la chica?" Jiraiya fue hasta Tsunade.
"Es mi hermana." Se interpuso Katsu clavándole la mirada.
Kakashi se giró para verlo, había estado tan concentrado en Sen que no había visto al hombre que la acompañaba. Era mucho más alto que ella, pero sus rostros eran muy parecidos y ambos llevaban el cabello largo como símbolo de su estatus.
"Es un honor para mí conocer al hombre que mi padre estima tanto." Katsu hizo una leve inclinación con su cabeza. "Soy Katsuhiro, el hijo mayor del daimyo del país del fuego."
"¡¿Que?!" Jiraiya pasó la vista de Sen a Katsu una y otra vez. "¡No me digan que ustedes son hijos de Madame Shijimi!" En su mente no entendía qué tal combinación pudiese producir personas con tanta gracia y belleza como había visto hasta ahora.
"Por supuesto que no, nuestra madre fue la primera esposa y murió hace mucho. Madame Shijimi es la segunda esposa." Escupió estas últimas palabras con tal desprecio que Sen tuvo que intervenir.
"¿Pueden dejarnos a solas?"
Tsunade los guió al pasillo para darle privacidad a la pareja.
Kakashi dejó escapar un suspiró y ella retiró su máscara. "Tenía tanto miedo... pensé que no volvería a verte." Presionó su cara contra su pecho y dejó salir toda su tristeza. "Si algo te pasara..." El ninja pasó sus brazos alrededor de la chica y la atrajo más hacia él.
"Perdóname por hacerte sufrir." deslizó la máscara hasta liberar su nariz y boca y apoyó sus labios contra su cabello. "Creo que estaré pidiéndote disculpas toda la vida."
Sen recordó las palabras de su hermano y el dolor que produjeron en ella. Lo vacía que se sintió al pensar en que tenía razón. "¿Esto es lo que significa amar a un shinobi?" Levantó el rostro para observarlo, Kakashi asintió.
Ella mordió sus labios intentando contener el sonido de su llanto, le dolía la garganta y sintió deseos de salir corriendo, como presintiéndolo el jonin se aferró más a ella. "¿Te arrepientes de tu decisión?"
"No lo entiendes." Sacudió su cabeza enérgicamente. "¡Me duele pensar que puedas morir y dejarme sola!"
Kakashi acarició su rostro y lo atrajo hacia el suyo, ella se dejó llevar y pronto los besos se mezclaron con las lágrimas. La mano de él bajó por su cuello atrayéndola hasta profundizar el beso. Ella se sentó sobre la cama buscando la cercanía de su cuerpo, pero él se separó para verla. "Gracias..." presionó su frente a la suya hiperventilando. "Regresaré con vida de cada misión, te lo prometo."
Sen se acostó a su lado pasando su brazo y su pierna sobre él. El ninja pasó sus dedos por su cabello mientras ella cerraba los ojos, disfrutando sus caricias.
Kakashi pensó que no quería que esta sensación terminara, sentía una calidez en su pecho que no había experimentado antes.
"Si no cumples, haré un jutsu de resurrección solo para matarte con mis propias manos." Sintió el pecho del ninja subir y bajar mientras reía. "Lady Tsunade dijo que solo necesitas descansar."
"Sí, usé en exceso mi sharingan y drenó mi energía. Debo estar en cama al menos una semana." Ella no entendió de que hablaba, se sentó nuevamente para poder ver su rostro. "Este ojo que tengo." Señaló la cicatriz de su rostro. "Fue un regalo que viene con condiciones."
"¿Algún día me contarás sobre ese ojo y todo lo demás?" Sen pasó sus dedos por su cicatriz llevándola hasta la línea de su quijada, cuando pasó por sus labios, él besó la punta de sus dedos.
"Algún día..."
*
La sala entera estaba en silencio mientras Katsu y los ancianos intercambiaban miradas cargadas de veneno. El gesto de disgusto del noble hacía que se le desdibujara la mandíbula en repulsión.
"Están hablando de usar a mi hermana como un arma de guerra…" bajó la vista y una sombra cubrió su rostro, tenía los nudillos a reventar bajo la piel. "No lo permitiré…"
Kakashi lo veía desde la pared donde estaba recostado mientras intercambiaba miradas incómodas con Tsunade.
"Me temo que el señor del fuego nos ha puesto en esta posición." Continuó uno de los ancianos. "Si no hubiese tenido la gran idea de infiltrar a su propia hija en el país del rayo, no estaríamos en esta situación."
"Konoha no es un tribunal que pueda dictar sentencia, no olviden que dependen directamente de nosotros." Los ancianos suspiraron, sabían que el hijo del daimyo usaría ese argumento contra ellos.
"No creo que haya muchas aldeas ninja que quieran hacer negocios con ustedes en la situación en la que están…" Katsuo golpeó la mesa con su puño cerrado y de inmediato dos ninjas aparecieron a lado y lado del joven para controlarlo.
"Todas las aldeas ninja tienen un precio…" dijo recobrando la compostura al verse rodeado.
"Nadie quiere involucrarse con ustedes después de su intento de golpe de estado y lo sabes. Aún eres joven y entendemos que te preocupes por tu hermana, pero aquí estará mejor que en cualquier otro lugar."
"Si me lo permiten… debo decir que ya diseñamos un plan para que Sen se integre a la vida normal de Konoha y pueda vivir como le plazca." Tsunade frotó su frente con la punta de sus dedos, deshaciendo las arrugas que empezaban a formarse.
"¿Casándose con un ninja?" Katsuo giró su rostro hacia Kakashi que le devolvió la mirada perplejo.
"¿Ah?…" El ninja peliblanco no pudo controlar su sorpresa. Tsunade entornó los ojos y le hizo una señal para que permaneciera en silencio, pero su mente ya hacía demasiado ruido.
No pudo concentrarse en lo que siguió de la reunión, solo pensaba en las palabras de Katsuo. Casándose con un ninja, una y otra vez la frase se repitió en su mente.
¿En qué momento decidieron que se casarían? Hasta ahora no había pasado por su cabeza la palabra matrimonio, hasta ahora solo había concebido una relación de noviazgo y nada más.
Todo iba tan rápido a su alrededor que por un momento tuvo la tentación de dejarse caer al piso.
"Kakashi es un ninja de elite, un prodigio entre los ninjas de la hoja, además una unión entre el país del fuego y nuestra aldea fortalecería…"
"Con todo respeto…" Kakashi se acercó al grupo cuidando sus pasos. "No creo que debamos hablar del futuro de Sen en su ausencia."
Katsu se levantó y lo tomó de los hombros por sorpresa, el joven era tan alto como él pero las capas de ropa hacían que su figura se impusiera sobre la de Kakashi.
"¡¿Cómo te atreves a llamarla por su nombre?!" Estaban tan cerca que el ninja podía ver las venas palpitar en su frente.
"Todos aquí están tomando una postura sobre algo que es incierto. No. Tengo. Deseos. De. Casarme." Kakashi empujó ligeramente a Katsu liberándose de sus manos.
Tsunade mordió su puño al ver como el color desaparecía en las caras del grupo.
Lo último que vieron fue la espalda del ninja mientras salía por la puerta principal con el mismo aire despreocupado de siempre.
