"Ya no tengo nada que hacer aquí, parece que ya eres lo suficientemente adulta para idear contratos matrimoniales sin la autorización de tu familia." Katsu le daba la espalda todo el tiempo mientras ella impasible contemplaba la pared frente a ellos.

"Tengo derecho a elegir mi futuro." Podía sentir como sus lagrimas se acumulaban pero se había prometido a sí misma controlar su llanto.

"Los de nuestra clase no tenemos esa dicha." Dejó salir un suspiro y se giró lentamente para contemplarla. "Lamento no poder evitar lo que viene para ti, me consuela saber que intenté ayudarte."

"No necesitas cuidar de mi." Sen le devolvió una sonrisa mientras se inclinaba lentamente reverenciandolo.

"Te deseo una larga vida… hermana." Y con esto se fue dejándola sola en el pequeño salón de la mansión Hokage.

*

Kakashi se arrodilló frente a ella, buscando sus ojos. "Sen escúchame..." tomó su barbilla e hizo que lo mirara. "Esto no es natural..."

Su corazón dio un salto y Sen volvió a girar su rostro. Habían pasado algunas semanas desde que su hermano se había marchado y en todo ese tiempo Kakashi había permanecido alejado de ella y ahora se acercaba con estas palabras.

"Pensé que querías tener una relación normal. Esto es demasiado..." continuó Kakashi.

"Desde que salí de casa de mi padre nada ha sido normal. Cada hombre que he conocido no ha hecho otra cosa que utilizarme y hacerme daño. Ahora lo entiendo..." se levantó y le dio la espalda.

Kakashi la hizo girar sobre sus pies con un poco más de rudeza de la necesaria "escúchame... mírame..." apoyó sus manos con firmeza en sus hombros y se inclinó frente a ella hasta que sus ojos estuvieron al mismo nivel. "Solo quiero saber si esto es lo que deseas... ¿es suficiente para ti ser la esposa de un ninja?"

Podía ver las ojeras marcando sus ojos bajo los mechones de pelo gris enmarañado. El ninja claramente sufría con la idea del matrimonio.

"¡Vete! ¡No quiero verte!" Sen se estremeció temblorosamente y lo apartó con todas sus fuerzas. "¡Después de todo lo que he vivido! No te importa herirme…"

Kakashi llevó sus manos a su cabeza y comenzó a dar vueltas por la habitación. "No lo entiendes… no puedo tomar una decisión en este momento…"

"He dicho que te vayas…" Solo se levantó para continuar empujandolo, estaba cansada, físicamente agotada de vivir. Hasta ese momento no pensó que se podría desear morir, la vida era una ilusión marchita para ella desde que había cometido el error de enamorarse.

Kakashi agarró sus muñecas y las elevó por encima de su cabeza. "Sen… Sen…" buscó su rostro con su mano libre pero ella seguía moviéndose de lado a lado mientras lloraba.

"Dios… ¿podrías calmarte?" El ninja estaba por perder la paciencia. "¿Nunca te habian negado algo? Es eso… siempre lo has tenido todo a tus pies." Sen lo miró incrédula, nada había cambiado desde que se conocieron, él seguía viéndola como una noble caprichosa.

"Te defendí ante mi hermano…" Sen mordió su labio hasta hacerlo sangrar. "Le di la espalda a mi propia familia… rechacé volver a la comodidad que tenía… ¡por ti!"

Kakashi vio la sangre correr por su barbilla pero cuando intentó limpiarla ella aprovechó para liberarse de sus manos.

"Todos tenían razón… los ninjas no son más que escoria."