Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
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Viaje para dos
La invitación
Royal Woods, Michigan
21 de junio de 2023
Mediodía
Preparatoria Royal Woods
Por lo visto, la resaca de la noche anterior le hizo olvidar todo el discurso de la directora Vaporciyan. La anciana profesora, si bien tiene el cargo hasta el inicio del próximo curso, hizo, al menos en lo que a Lincoln respecta, un trabajo decente, y prefería eso a tener que babear mientras pudiera ser reprendido por la maestra DiMartino o, peor, orinarse encima por la imponente presencia de la superintendente Chen.
Nervioso, tuvo que admitir que recibió su justo karma. Solo su madre y Luan acudieron a su ceremonia de graduación, mientras que el resto fueron a la graduación de Lori en Fairview. Si bien no fue anoche al baile de graduación, debía reconocer que se la habría pasado bien con Jordan en la cochera de no ser porque Lana fue en el peor momento posible por unas piezas para la Gran Berta.
Eso puso fin a su relación sentimental, aunque ambos se prometieron estar en contacto durante el tiempo que ella esté en casa de su familia materna en Italia. El precio de ello fue que buscó a la vieja pandilla y los cinco (incluyendo a Stella) terminaron por emborracharse, con Clyde accidentado por tomar los lentes de Zach y querer cortar un cuchillo con una piedra y con Stella amaneciendo en el cuarto de Rocky cubierta con la camiseta de Rusty.
Otro discurso, este por boca de Penelope como la representante de la promoción en vista de que Clyde no se presentó, Stella fue llevada a comprar algunas pastillas de emergencia y él está en estado inconveniente. Le importó un comino que su primera vez fue con ella y Haiku al mismo tiempo hace año y medio, su voz al micrófono era peor que avispas alborotadas. Palabras como esfuerzo, gratificación y constancia eran sosas, y el hecho de que fue un discurso corto no ayudó mucho.
Río un poco cuando optaron por entregar los diplomas por apellido y sexo, empezando por la siempre visionaria Joy Adams y el siempre problemático Richie Arnold. Nombres como Catherine Carmichael, Brianna Leclerc, incluso Trent Gagnon-Jersey eran mencionados, aunque el castaño se limitó a hacer el tonto recibiendo el documento y bajando su pantalón.
Finalmente su turno. Se suponía que subiría con Jordan, pero terminó por hacerlo con Mollie Nordberg. Con reluctancia ella y él con visible hastío, decidió no quitarse los lentes oscuros que Luan le prestó, cortesía de Benny. La luz del sol en el estadio de verdad que le molesta a la vista mientras su madre y Luan observan, orgullosas, cómo es que oficialmente Lincoln dejaría al fin de ser un preparatoriano y empieza a dar sus primeros pasos en solitario.
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-Lamento no haber estado ahí -animó Lori luego de una larga conversación en línea, un tanto decaída porque Bobby abandonó por asuntos familiares y ella terminó con su calificación final en suspenso.
-Descuida. De todos modos no esperaba que nadie fuera.
-¿De qué hablas? -cuestionó altiva la rubia mientras se medía una toga de colores azul rey y bronce- ¡Mamá y Luan estuvieron contigo!
-Luan fue porque ya no alcanzó a llegar a tiempo contigo, y mamá porque apenas y le sacó un día libre al doc Feinstein, sin mencionar que no quería que destruyera la casa con una enorme fiesta como pasó con Carol.
-No entiendo aún cómo es que, literalmente, te dejó entrar.
-Porque necesitaba que alguien le cuidara al perro.
-Linc, a veces dejas todo a lo que esperas que suceda, como con la película de Ace Savvy -suspiró la estudiante emérita-. Si te sirve de consuelo, podrías visitar a Ronnie Anne un rato. No le fue tan bien como esperaba.
-¿Y qué tan mal le fue?
-Tendrá que repetir el año -respondió Lori-. Una chica de su equipo de lucha copió su examen y la acusó de eso.
-¡Pero qué diablos les pasa!
-¿Crees poder venir en una semana? Como amigo, no por otra cosa, ¿me entiendes?
-Suena tentador, pero no quiero parecer un mentiroso -dijo el recién graduado, poco antes de cambiar de tema-. Se suponía que ayer saldría con Jordan para no ir al baile de graduación, pero Lana nos lo echó a perder.
-No me agrada esa chica, pero de verdad lo siento -lamentó Lori, mirando comprensiva a su hermano-. Cuando quieras pasar unos días sabes que mi puerta está abierta.
-Gracias, hermana.
-Ahora, lo que debes hacer es tomarte un tiempo y, ¿quién sabe? Habla con ella o con alguien a quien no has visto en mucho tiempo -sugirió ella, escuchándose al fondo una explosión-. Tengo que irme. Seguro que a Leni le explotó la olla de presión.
-¿Qué trata de hacer?
-Papá se la encargó. Te veo luego -se despidió, besando la lente de la cámara.
-Cuídense todos allá -respondió él, a punto de desconectarse.
-Sólo una cosa más -añadió Lori,
-¿Qué?
-Si te sientes confiado en que puedes volver con ella pídele un tiempo para que puedan salir con otras personas mientras. Eso a mí y a Bobby nos sirvió el año pasado.
-Lo tendré en mente -dijo Lincoln, poniendo fin a la charla.
Necesita pensar eso. No verá a Jordan hasta la tercera semana de agosto. Dos largos meses en los que, si le es posible a ambos, puedan retomar su relación sin el inconveniente de tener dos docenas de ojos indiscretos. ¡Cuatro gloriosos años estudiando Arte en el Colegio de Boston, precedidos por dos meses desesperantes! Ya quiere ver la cara de sus padres cuando empiece a trabajar en un estudio de California o, ¿quién sabe? Como guionista gráfico para alguna película, por muy pequeña que sea la producción dentro de lo razonable..
-Toc toc -llama Luan a la puerta.
-Está abierto -respondió, apagando la laptop y guardándola en su escritorio, una pieza de madera de cedro que a diferencia de otras cosas estaba nuevo hace tres años, como un regalo de Luna por haber logrado que su arco de El Mazo Completo fuese elegido entre docenas de ideas para una serie de televisión, misma que terminó en el llamado Fullverse.
-¿En serio? ¿Esa es tu mejor línea? -cuestionó Luan, algo dolida.
-Ahora no tengo tiempo para chistes -reprocha Lincoln, tomando un pantalón del cesto de ropa sucia para revisar si dejó algún dinero.
-Bueno, puedes hablar conmigo -ofrece la comediante.
-Tú nunca has pasado por una ruptura.
-Vaya forma de decirlo.
Por dos minutos, el silencio reinó en la antigua habitación de Lori y Leni. Es un hecho que la ayuda de la primera rubia se vea limitada por una segunda opinión,
-Mamá me pidió que te dijera que bajes -dijo Luan, rompiendo el silencio-. Dice que saldremos a celebrar en familia. Bueno… los cuatro.
-No es que tenga hambre -evade Lincoln-. Es solo que tengo mucho qué pensar.
-Alégrate de que tienes todo un verano para descansar -dijo socarrona ella-. Después vas a querer caer rendido a los pies de la cama. ¿Entiendes?
-Nunca vas a dejar eso, ¿verdad?
-Muy bien, lo dejaré para la noche -promete Luan.
-Dile que saldré un rato -pidió-. Si pasa algo ya las llamo.
Con Luan saliendo de su habitación, echó un vistazo por toda la pieza. Si tenía todavía una cortina era porque Leni suele venir de cuando en cuando, aunque sea para recoger sus cosas poco a poco. Cada vez son menos los rollos de tela, los pósteres, los maniquíes y los insumos. Muy pronto, él mismo estará en la misma posición.
Echará de menos la casa. Si acaso puede dar las gracias a que Luan volverá un tiempo para preparar su boda en diciembre, pero en lo que a él respecta, será más o menos igual que con Lynn, durmiendo unos días en la Universidad de Michigan, otros en algún punto del país y rara vez en casa, o como Luna, que sentó cabeza y vive ahora en Atlanta como sesionista y productora.
No vio el auto de Benny afuera. Eso es buena señal, pues en la sala encontró una nota de su madre en la que decía que saldrían por pizza para celebrar. Junto a esta, había un billete de cincuenta dólares "solo por si acaso".
Decidido a pasar el inicio de sus últimos días en Royal Woods de la mejor forma posible, puso camino al parque Ketcham. Pensó en que no hizo un año tan malo, pero siempre con alguno que otro sobresalto.
Recordó su último proyecto de ciencias. Si bien no obtuvo el primer lugar, al menos obtuvo mención honorífica por aplicar energía cinética a un constructo de piezas multidireccionales. La única vez que pudo alzarse con el triunfo en algo fuera de su zona de confort probando su diseño en el lago del parque y fue vencido por Mollie y su estúpido cieno. Ahora, dicho proyecto está en Great Lakes City como parte de una muestra de arte científico que la tía de Ronnie Anne montó con fondos de distintos lugares de la región.
Con cada paso, le vienen recuerdos de todo tipo. El embuste del fútbol con Lynn, su primer concierto, la cita doble con Lori y los Santiago… inclusive esa desastrosa convención ha sido una buena historia en su vida. Tantos recuerdos, cortados por tropezar con una banca.
Giró sobre el respaldo de la banca, cayendo de espaldas al suelo y tirando un bolso negro. La dueña, lejos de increparle, lo miraba un tanto extrañada.
-¿Lincoln?
-Hola, maestra Johnson -saludó nervioso el peliblanco.
-Dudo que hayas venido a acompañarme a mi clase de yoga Visyana-suspiró resignada Agnes.
-¿Todavía sigue con las clases de yoga?
-No es algo que yo quisiera, pero mi mamá insiste en que debo ir aunque ella ya no dé esa clase.
-Supongo que está esperando a alguien -avanzó Lincoln, a lo que ella negó con la cabeza.
-Solo estoy dejando pasar el tiempo -respondió la docente-, y por favor. Puedes llamarme Agnes. Tratarme de tú, si quieres.
Eso le parece poco raro. Salvo por Flip, Kotaro, Sue, el difunto Tetherby en su momento o alguna celebridad, nunca se había dirigido a un mayor de esa forma.
-¿Puedo preguntar por qué usas lentes de sol? -preguntó Agnes.
-Anoche fue el baile de graduación -dijo Lincoln, restando importancia al suceso-, pero los chicos y yo preferimos tener nuestra propia noche de fiesta.
-Me sorprende que hayan empezado con eso.
-Fue idea de Rusty. Todo porque, bueno… pensaba pedirle a Jordan un tiempo.
-Una idea tonta, pero eso ya quedó atrás.
-¿Tiene planes para hoy?
-Supongo que Tijuana podría esperar unos días -rechazó melancólica Agnes, alzando su bolso-. Se supone que mi vecino cuidaría mi casa y ahora tiene visita de su ex-esposa e hijos, por no mencionar a... algunas personas.
-¿Qué no es temporada de ciclones? -dijo Lincoln, recordando que a Clyde se le estropeó la posibilidad de ir de vacaciones con su familia a Zihuatanejo por culpa de un ciclón categoría 5.
-Gracias por sepultar mi idea.
-No era eso lo que quería, pero…
-No dije que estaba descartada.
Tentado por hacer una oferta de la que tal vez se arrepienta, prefirió callar un poco. Cuando salió de la primaria y empezó a lidiar con su pubertad, los temas sexuales siempre eran un poco incómodos de tocar. A su padre, de hecho, le costó muchísimo tratar de explicarle lo que a su madre le hubiera tomado apenas unos minutos al día, empezando por la idea resumida de "apuntar y disparar".
Imágenes mentales de la maestra DiMartino, la madre de Stella, la mujer del noticiario e incluso la ex-novia de Luna habían sido su fantasía más recurrente y el motivo por el que fuera descubierto por su madre una vez que regresó de hacer las compras de la semana tras ese fiasco, razón por la cual puso fin a sus noches de "molestar a junior" y ella se tomó el tiempo para darle un resumen más claro, añadiendo el detalle de ciertas fantasías a las que suelen acudir de cuando en cuando. Ahora, bien puede decir que está a punto de estar al borde de un favorito juvenil.
-¿Puedo pedirte algo? -preguntó Agnes, un tanto incómoda con la idea.
-Claro -aceptó Lincoln, un tanto dudoso-, ¿por qué no?
-Tal vez me arrepienta de lo que voy a hacer, pero quiero que me acompañes.
-¿Acom... pañarla? -dijo, tragando algo de saliva.
-En realidad, sería un viaje para dos, pero mi acompañante prefirió quedarse y ahora me sobra un boleto que podría reagendar.
La cara de Lincoln, en ese instante, tomó un color rojizo bastante notorio, y de no ser porque aquella sección del parque apenas tenía visitantes habría parecido que era una propuesta descabellada. Su mente quedó en blanco, salvo por un pequeño detalle.
Había algo que no encajaba con su historia, pero eso no podía importar. No cuando hay un viaje en medio y un tiempo en el que tiene entera libertad de salir con quien sea antes de volver con Jordan.
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Empacando, le costó un poco de trabajo comprender en qué se había metido.
Punto a favor, serán sus primeras vacaciones lejos de su familia, contando las que tuvo que pasar a los quince cuidando de la tía Ruth en su casa mientras el resto, incluyendo al abuelo, a Myrtle y a Bobby, se lo pasó en grande en el hotel Sauce Llorón porque la robusta mujer se había caído y roto un ligamento, mientras que a él Leni le jugó sucio.
Trató de concentrarse. Mientras le ayudó a empacar a su pretérita maestra, esta metió a su maleta algunas cosas que no encajaban sobre lo que siempre creyó. Lo más seguro, pensó, es que si ella lo invitó es más como una especie de escolta podría tomarse un tiempo aunque él solo tenía la teoría por Rusty, quien usó a Zach con resultados tan poco claros que fue el segundo quien salió con la chica que pretendió el primero.
Su punto en contra, la maestra Johnson no es precisamente una mujer joven. Fácilmente podrían confundirlos con una tía y su sobrino político, lo que le daba un aire más bien raro a su supuesta relación. Por añadidura, es apenas mayor de edad de acuerdo a la legislación de Florida, sitio al que irán en vista de que no tiene tiempo para tramitar un pasaporte y visa de turista. Y para hacer las cosas un poco más problemáticas, quedaba ese incidente de años atrás en Orlando. Un numerito más como el de aquella ocasión y nunca tendría que volar solo.
-Traje de baño -comenzó a enlistar mientras revisa sus cosas-, protector solar fps 80, tres cambios de ropa, calzoncillos para una semana… ¿qué más falta?
-¡Lincoln! -llamó la voz de Rita desde el primer piso- ¡La cena está lista!
-¡Bajo en un rato! -avisó, un poco asustado por el llamado.
"¿Cómo puedo decirles que me iré unos días? -pensó, un poco nervioso- De seguro verán las maletas y pensarán que me voy unos días con los McBride y van a querer llamar. Dudo que ninguno de los dos sepa guardar un secreto si no se lo pido… ¿Stella? ¡Ja! Su madre me tiene en la lista negra. La abuela de Liam es muy terca cuando se trata de que mantengamos contacto, y el papá de Rusty querrá… ¡Guácala! -terminó sus cavilaciones, haciéndose una imagen mental de lo que podría pasar si su madre cae bajo el "Encanto Spokes" en el escenario más cercano y asqueroso que se le podría ocurrir.
Queriendo olvidar eso, bajó a cenar.
A pesar de que compraron pizza, a Lincoln nunca le supo tan acartonada. Por lo visto, el que Grant se independizara y decidiera abrir una pizzería con algunas recetas de su padre no fue tan buena idea, ya que a este le da por omitir el caramelo y gratinar de más el queso. Reconoce, sin embargo, que al menos no extrañará estar frente a una plancha más de seis horas.
La charla, para no variar, fue tan buena como la pizza. Acartonada, sin chiste, plana como la desabrida felicitación que le hizo Benny. De igual modo, se sintió algo traicionado porque los comentarios de su madre le sonaron más como una mera formalidad. De todos modos, no es el primer Loud en ir a la universidad, ni el primero en graduarse con honores de la preparatoria. Lo bueno de ello es que, al menos si así lo quiere, no sería el primer Loud en desertar o ser expulsado de allí.
Queriendo evitar una confrontación, se ofreció a lavar los platos sin mucho éxito, pues su madre prefirió llevarlo a la recámara y dejar que Luan y Benny lo hicieran.
-Has estado raro en la cena -señaló Rita-. ¿Tiene que ver con la borrachera que tú y tus amigos se tomaron ayer?
-Es algo un poco más personal -respondió Lincoln, un poco nervioso.
-Si es sobre Jordan, lo siento mucho, bebé -dijo esto Rita mientras estrechaba al peliblanco contra su pecho en un abrazo-. Pero ya sabes que así es el amor joven.
-Dijo que estaría en contacto mientras visita a sus familiares en Italia, pero no es eso -expuso el chico.
-¿Por qué no salimos de viaje los dos? -ofrece, rompiendo el abrazo.
-Es que… ese es el problema.
-¿Los McBride te invitaron a su viaje de verano? No pueden ser más prudentes contigo a su lado.
-No, no, ¡no fueron los papás de Clyde!
-Entonces fueron los Gurdle…
-Ya están camino a Nevada -cortó Lincoln-. Zach estudiará allá y sus papás quieren visitar el Área 51.
-¿Los padres de Stella?
-Su mamá me tiene prohibido acercarme a su casa si Stella no está conmigo. Cree que puedo…
-Ya sé. ¡Trabajarás en la granja de tu amigo Liam!
-Ya quisieras, pero su papá nos prohibió acercarnos a sus cerdos desde que Rusty montó uno estando… "feliz".
~x~
Con quince años, todo chico siente ese impulso de actuar de formas estúpidas que nadie puede medir. Rusty, desde luego, era el pináculo de todos ellos, pues siempre quiso impresionar a alguna chica a como diera lugar.
-¿Qué crees que haces? -protestó Penelope con voz algo nasal, abanicando con sus manos.
-Hacer que aunque sea tú salgas conmigo -respondió el larguirucho cobrizo, sosteniendo un cigarro de marihuana.
-Viejo -intervino Lincoln, incómodo-, dime que no te dejaron caer de pequeño.
-Tres veces -confirmó el improvisado jinete.
-¡Chicos! -alertó Liam detrás de ellos- ¡Papá dice que nadie debe montar a Virginia!
-¿Por qué montaría a una chica? -preguntó curiosa la pelirroja.
-Es la cerda favorita de Liam -respondió Lincoln.
-¡No debe cargar a nadie sobre el lomo! -dijo el dueño de la cerda a gritos justo cuando ya era demasiado tarde.
La endemoniada carrera de Virginia le tomó al menos cinco segundos. El resultado de todo ello fue que la cerda arrojó a Rusty por los aires en cuanto llegó a la valla del ganado, cayendo en el peor lugar posible, junto al enorme toro longhorn tejano que estaba en plena exhibición ante las vacas de la pequeña manada.
La palidez cadavérica que cobró apenas fue mejor de como, creyó Lincoln, quedaría después.
~x~
-Apenas volvió a caminar hace tres semanas -concluyó Lincoln con su relato.
-Bueno, entonces si no es con ninguno de tus amigos o tu novia, ¿qué es lo que tienes?
Acorralado por su madre, no le queda de otra mas que sincerarse con todo lo que eso implica. Y la respuesta de Rita no pudo ser sino una reacción natural en toda madre.
-¡¿QUÉ TÚ QUÉ?!
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Estaba sentado en la parada del autobús del aeropuerto. Tuvo que hacer un esfuerzo supremo para convencer a su madre que solo sería una semana, semana y media por mucho, el tiempo que estaría con la maestra Johnson. El estruendoso contralto de su madre y su propio barítono, no menos potente, terminaron con una de las vecinas organizando una junta vecinal sobre el "problema" que representa tener a los Loud por vecinos, poniendo fin a la discusión y llevando a Rita a aceptar con condiciones.
Con eso en mente, Rita lo proveyó a conciencia. Además de ropa, trajes de baño y suficiente bloqueador, decidió darle numerosas advertencias de las enfermedades que podría contagiarse si no se cuidaba con todo el detalle que un médico, sea cual sea su especialidad, es capaz de darle a sus hijos.
Por si fuera poco, lo cargó de condones. Si él no lo sabía, fue más la paranoia de pensar en no querer ser abuela antes de tiempo que gobernó su mente. A pesar de saber cómo se usan, a ella no le pareció mala idea saturarlo con advertencias sobre no usarlos. A ello, no evitó pensar que sus padres debieron pensar en ello en cuanto tuvieron a Luna, a Luan por mucho, antes de darse cuenta de que pudo no haber existido si ellos usaran preservativos.
Estaba pensando con un condón en las manos cuando Agnes llegó con diez minutos de retraso. Por la ropa que esta vestía, le quedó claro que una cosa es un maestro entre septiembre y junio, y una muy diferente cuando están de vacaciones. La falda cedió paso a un modelo un poco más corto sin llegar a las rodillas, mientras el suéter hizo concesión a un chaleco abierto y una blusa más clara. Tras ella, había una maleta que desentona por el color marrón y unas cuantas etiquetas con la leyenda "Frágil", y sobre su brazo el omnipresente bolso que le conoce de toda la vida.
-Veo que tuviste problemas para salir -saludó Agnes.
-No fue nada -minimizó Lincoln-. Sólo una pelea con mamá porque quería pasar el tiempo que me quedaba aquí, una junta vecinal y, bueno -suspira, un poco avergonzado-, esa charla.
-¿Qué charla? ¿y por qué tienes un condón entre manos? -preguntó un tanto inquisitiva.
-¿Qué? Ah, bueno, este… ya sabe… cree que voy a dejar hijos como loco en Florida.
-Entonces fue esa charla -rió burlona Agnes-. Bueno, eso es salvar vidas.
"¿Es en serio?", pensó recordando la compulsión de Agnes por hacer malos chistes como Luan.
-A todos los pasajeros del vuelo 1314 de American Airlines con destino a Miami -llamó una voz masculina a través del sistema de parlantes del aeropuerto-, favor de abordar. Andrea Arruti, se le solicita en la oficina de aduanas. Andrea Arruti, a aduanas.
-Ese es nuestro vuelo -apuntó Agnes.
Sin más, fueron a tomar su sitio.
~o~
¿Sorprendidos de verme al fin de vuelta en el año?
Les debo ser sincero. Arrastro varias historias. Eso es más que obvio. ¿Cómo surgió esto?
Pues, en parte, se debe a que en The Loud Booru he visto alguno que otro fan-art relacionando a Lincoln con la maestra Johnson. En lo particular, afines a un fanfic titulado The last summer... uy, qué original :V
A eso sumemos Miami. No fue tanto dejado a la improvisación, pues este año/2020 dicha ciudad será/fue la sede del Súper Tazón LIV, entre los Jefes de Kansas City y los 49s de San Francisco. Por algo fue que la elegí sobre Los Angeles, San Diego o incluso Nueva Orleans.
Sobre el vuelo que tomaron, el 1314, es una referencia a los números de Dan Marino (histórico) y Ryan Fitzpatrick (actual) en los Delfines de Miami. Confieso que es de los equipos que más odio deportivo le tengo, apenas por debajo del América y los Patriotas de Nueva Inglaterra.
Debo agregar que este fanfic tiene un guiño algo sombrío. Lo comencé el 10 de enero. Al día siguiente, bueno... ya deben saberlo. Andrea Arruti, voz latinoamericana de Sid Chang en The Loud House y posiblemente la primera en The Casagrandes, falleció a la edad de 21 años. Ojalá que esté en un mejor sitio, pues el poquito tiempo que la seguí en Twitter se veía muy viva, muy amable. ¡Miren, que largarse a rockear con el guajolote Pepeto Macías! ¿Se imaginan a Sid con Hunter Spector? Ese pequeño guiño es, pues, un pequeño homenaje póstumo.
Ahora...
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Sam the Stormbringer
